﻿{"id":16324,"date":"2022-04-22T12:59:11","date_gmt":"2022-04-22T17:59:11","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=16324"},"modified":"2025-07-30T16:43:05","modified_gmt":"2025-07-30T22:43:05","slug":"la-pintura-de-castas-retratos-del-comercio-callejero","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/la-pintura-de-castas-retratos-del-comercio-callejero\/","title":{"rendered":"La pintura de castas: retratos del comercio callejero"},"content":{"rendered":"\r\n<p>Blanca Azalia Rosas Barrera\u00a0<br \/>El Colegio de M\u00e9xico\u00a0<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h4 class=\"has-text-color has-vivid-red-color\"><span style=\"color: #800000;\"><strong>En revista <em>BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico<\/em>, n\u00fam. 56.<\/strong><\/span><\/h4>\r\n<p><a href=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/Bic56_10_Arte.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-16736\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/BotonPDF2-e1670355523220.png\" alt=\"\" width=\"87\" height=\"44\" \/><\/a><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\" style=\"text-align: justify;\">Para imaginar los usos y costumbres en las calles de la ciudad de M\u00e9xico en el siglo XVIII, nada mejor que recurrir a las pinturas de castas. Diferencias sociales, econ\u00f3micas, laborales y hasta morales se pueden observar en las actitudes, atuendos y ocupaciones de los personajes retratados.<\/h3>\r\n<figure id=\"attachment_21178\" aria-describedby=\"caption-attachment-21178\" style=\"width: 642px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-21178\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_56_026.jpg\" alt=\"\" width=\"642\" height=\"900\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_56_026.jpg 642w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_56_026-214x300.jpg 214w\" sizes=\"(max-width: 642px) 100vw, 642px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-21178\" class=\"wp-caption-text\">An\u00f3nimo, Cuadro de castas, \u00f3leo sobre tela, s. XVIII. Museo Nacional del Virreinato, Secretar\u00eda de Cultura-INAH-M\u00c9X.<\/figcaption><\/figure>\r\n\r\n\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">La representaci\u00f3n de castas fue un g\u00e9nero pict\u00f3rico primordialmente novohispano desarrollado a lo largo del siglo XVIII, resultado del gusto por la ostentaci\u00f3n adquirido por las elites tras el ascenso al trono de la Casa de Borb\u00f3n y por la introducci\u00f3n de ideas ilustradas que promov\u00edan la observaci\u00f3n y clasificaci\u00f3n de las sociedades y su entorno. Estas obras se caracterizaron por mostrar las riquezas de Nueva Espa\u00f1a, de su flora, fauna e incluso de la diversidad racial de sus habitantes y de los oficios que desempe\u00f1aban, contribuyendo a crear una imagen diferenciada de Europa. En tal sentido, es muy posible que esta corriente art\u00edstica estuviera dirigida al p\u00fablico europeo, lo cual explica la presencia de series completas en Espa\u00f1a, obsequiadas o adquiridas por funcionarios de la corona espa\u00f1ola, aunque su popularidad las pondr\u00eda al alcance de un grupo m\u00e1s amplio de consumidores.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Por lo general, en las pinturas de castas se mostraban familias realizando actividades cotidianas acordes con una \u201ccalidad\u201d racial construida a partir de caracter\u00edsticas espec\u00edficas. Las actitudes, atuendos y ocupaciones desempe\u00f1adas enfatizaban las diferencias sociales, econ\u00f3micas, laborales y hasta morales de los personajes. Aquellos m\u00e1s cercanos a la raza espa\u00f1ola, adem\u00e1s de lucir lujosas vestimentas al uso europeo, usualmente eran representados en momentos de ocio o realizando oficios considerados respetables por el prestigio o instrucci\u00f3n formal que demandaba su pr\u00e1ctica. En contraste, los ind\u00edgenas y castas normalmente aparec\u00edan desempe\u00f1ando oficios que no requer\u00edan conocimientos espec\u00edficos y vest\u00edan desde trajes europeos sencillos hasta atuendos ind\u00edgenas y harapos.\u00a0<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Muchas de estas obras buscaban sustentar un ideal jerarquizado de la sociedad novohispana. Partiendo de una misma f\u00f3rmula compositiva, por lo menos tres personajes representativos de hombres, mujeres y ni\u00f1os se integraban series de im\u00e1genes consecutivas dispuestas de una manera de pir\u00e1mide racial, en cuya cima estaban los espa\u00f1oles. De tal manera, los grupos de poder patrocinaron obras que expresaban un discurso de estratificaci\u00f3n social f\u00e1cil de entender, como medio de legitimaci\u00f3n de su posici\u00f3n privilegiada y para justificar el estado de pobreza que manten\u00edan las castas cuando eran el resultado de la mezcla de sangre europea e ind\u00edgena con la de origen africano, considerada inferior por naturaleza.\u00a0<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Al tratarse de un discurso sustentado en ideas deterministas a\u00fan muy debatidas, tendi\u00f3 a exagerar las diferencias entre grupos sociales a trav\u00e9s de un sistema clasificatorio que no lograr\u00eda influir de forma determinante en las cuestiones administrativas ni en la interacci\u00f3n social. Los documentos de la \u00e9poca dan cuenta de que, a pesar de que ten\u00eda alguna relevancia, la raza no era una categor\u00eda fija sino bastante flexible. No imposibilitaba la movilidad social, el acceso a la educaci\u00f3n o al trabajo pues la atribuci\u00f3n de la \u201ccalidad\u201d de un individuo muchas veces era una cuesti\u00f3n subjetiva, ligada al establecimiento de relaciones sociales, familiares, laborales y con atributos como el prestigio o el honor.\u00a0<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Si bien hoy en d\u00eda se conocen infinidad de obras ambientadas en paisajes tanto rurales como urbanos, nos centraremos en estos \u00faltimos puesto que nos permiten imaginar los usos y costumbres desarrollados en las calles de la ciudad de M\u00e9xico en el siglo XVIII. Las representaciones de vendedores callejeros, o ambulantes en tanto contaban con la movilidad propia de los mercados temporales que se formaban en plazas y plazuelas, son una fuente de informaci\u00f3n muy rica para entender las din\u00e1micas del abasto de la capital novohispana, el desarrollo de mecanismos de control sobre el comercio y el espacio p\u00fablico y, principalmente, para estudiar los recursos de las clases trabajadoras urbanas para acceder y mantener sus medios de subsistencia.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">El comercio callejero, como tem\u00e1tica recurrente en la pintura de castas, se relaciona tambi\u00e9n con el desarrollo de una cultura urbana. En el caso de la ciudad de M\u00e9xico, importante centro pol\u00edtico, econ\u00f3mico y cultural del reino, el aumento de la poblaci\u00f3n a lo largo del siglo XVIII, de sus necesidades de abasto y trabajo, provoc\u00f3 la proliferaci\u00f3n de formas de empleo que no requer\u00edan una preparaci\u00f3n t\u00e9cnica, educaci\u00f3n, un gran capital o influencias, como era el caso del comercio en peque\u00f1o (m\u00f3vil y temporal). Asimismo, la capital fue la primera ciudad en experimentar la aplicaci\u00f3n de reglamentos de polic\u00eda urbana de corte racionalista, que contemplaban un mejor control, limpieza y ornato de los espacios p\u00fablicos y de las actividades realizadas en ellos, contexto que determinar\u00eda el lento pero continuo proceso de concentraci\u00f3n del comercio callejero en plazas y mercados fijos propios de una ciudad moderna, racional y ordenada.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\" style=\"text-align: center;\"><strong>Algunas pinturas<\/strong>\u00a0<\/h3>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Las representaciones del comercio callejero no estuvieron exentas de la carga racial. La raza de los personajes se expresaba con una leyenda que enunciaba la \u201ccalidad\u201d del padre, de la madre y del resultado de su uni\u00f3n. Mientras m\u00e1s espa\u00f1ola era la sangre de los personajes, m\u00e1s pasiva era su participaci\u00f3n en escenas en que la parte ind\u00edgena o mestiza se ocupaba de las ventas, y usualmente se trataba de la mujer. En el caso de las mezclas m\u00e1s complejas, adem\u00e1s de calificativos denigrantes, tambi\u00e9n se aprecia una mayor participaci\u00f3n femenina en la venta de alimentos, correspondiendo a la parte masculina actividades que requer\u00edan un mayor esfuerzo f\u00edsico que intelectual o la aparente falta de oficio u ocupaci\u00f3n respetable.\u00a0<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Si bien es innegable la participaci\u00f3n laboral femenina en los espacios p\u00fablicos, en calles y plazas, sus actividades reproduc\u00edan aquellas realizadas en el \u00e1mbito dom\u00e9stico, como la preparaci\u00f3n de alimentos e incluso el cuidado de los hijos tambi\u00e9n presentes en el entorno laboral. Asimismo, es evidente la preeminencia ind\u00edgena en la oferta de frutas, verduras y ciertos elementos de origen aut\u00f3ctono como tamales, tortillas, atole y pulque, pues la producci\u00f3n agr\u00edcola y de los derivados del ma\u00edz segu\u00eda a cargo de los naturales. En contraste, los que parecen ser puestos de comidas preparadas se asocian con las castas como sugiriendo el mestizaje propio de la cocina popular urbana. No obstante, las diferencias de g\u00e9nero y raza presentes en la venta de alimentos no se puede pasar por alto que se trataba de una actividad familiar en que cada miembro cumpl\u00eda una funci\u00f3n dentro de la din\u00e1mica producci\u00f3n-transporte-venta.<\/p>\r\n<figure id=\"attachment_21155\" aria-describedby=\"caption-attachment-21155\" style=\"width: 678px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-21155\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_56_003.jpg\" alt=\"\" width=\"678\" height=\"900\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_56_003.jpg 678w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_56_003-226x300.jpg 226w\" sizes=\"(max-width: 678px) 100vw, 678px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-21155\" class=\"wp-caption-text\">Miguel Cabrera, De Indio y Barsina, Zambayga, \u00f3leo sobre tela, 1763, inv. 00010, fotograf\u00eda de Gonzalo Cases Ortega. Museo de Am\u00e9rica, Madrid, CER.es (http:\/\/ceres.mcu.es), Ministerio de Cultura y Deporte, Espa\u00f1a.<\/figcaption><\/figure>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">La vendedora de tamales cumpl\u00eda su parte, trasladaba a alg\u00fan portal o zagu\u00e1n su olla de barro envuelta en un rebozo (aprovechado por las mujeres de las clases trabajadoras como instrumento de carga y transporte de infantes y de todo tipo de objetos voluminosos), mientras daba de comer a sus hijos y a su compa\u00f1ero. La escena, al igual que los ingresos familiares, se complementaba con la presencia de un aguador, quien aparece descansando del ir y venir de la fuente p\u00fablica. La representaci\u00f3n del vendedor de dulces y la vendedora de aves de corral muestra la movilidad que no tiene el aguador. Al rebozo o ayate con que se envolv\u00edan los pollos, gallinas y guajolotes para facilitar su transporte, se sumaban canastos y bateas para dejar a la vista de los transe\u00fantes variedad de golosinas mexicanas, las frutas cristalizadas en az\u00facar, cocadas o camotes en piloncillo.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">A mediados del siglo XVIII, el Ayuntamiento procur\u00f3 que las vendedoras de comida no se colocaran en las calles y portales, donde ensuciaban y estorbaban el libre tr\u00e1nsito; asimismo, se emitieron disposiciones para vigilar la salubridad y el abasto de agua entre la poblaci\u00f3n capitalina. Sin embargo, como consta en las im\u00e1genes y en la documentaci\u00f3n del periodo, las tamaleras, as\u00ed como las vendedoras de almuerzos, frutas y verduras, siguieron presentes donde se les demandaba, en los portales y calles m\u00e1s transitados, muchas veces con licencias extraordinarias de alg\u00fan virrey en atenci\u00f3n a su desamparo para permitirles un modo honesto de mantener a sus familias.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Como se aprecia en las pinturas, los vendedores se encontraban en esquinas, calles, plazas, en donde sin duda deb\u00edan encontrar transe\u00fantes interesados en su oferta alimenticia tan variada. Sin embargo, en la mayor\u00eda de las representaciones la clientela brilla por su ausencia. Nada m\u00e1s lejano a lo que eran las calles de la ciudad de M\u00e9xico en la segunda mitad del siglo XVIII, especialmente en la Plaza Mayor y calles aleda\u00f1as que atra\u00edan con su comercio de la tierra y ultramarino a hombres y mujeres de todas las condiciones y caracter\u00edsticas, como se observa en algunas vistas urbanas del mismo periodo. Esta situaci\u00f3n explica el traslado, a finales del siglo XVIII, de los vendedores de frutas, hortalizas y verduras a los portales de Santo Domingo, para que no estorbaran al comercio establecido ni el paso en los portales inmediatos a la Plaza Mayor.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Si bien los cuadros de castas enfatizaban la riqueza del suelo novohispano mostrando productos locales a\u00fan desconocidos en el Viejo Continente, as\u00ed como la exitosa adaptaci\u00f3n y aprovechamiento de frutos tra\u00eddos de Asia y \u00c1frica, como el coco y la ca\u00f1a, entre el exotismo racial y de los productos alimenticios se pueden advertir algunas caracter\u00edsticas de los vendedores. Pertenec\u00edan a la clase social m\u00e1s pobre, descalzos con ropa maltratada, trabajando en familia lejos del hogar, con escasa o nula infraestructura para la venta y, muy posiblemente, sin la protecci\u00f3n de alguna forma de asociaci\u00f3n gremial o comunal por tratarse de personajes que fung\u00edan como puentes entre lo urbano y lo rural. Si bien estas condiciones no estaban determinadas exclusivamente por su \u201ccalidad\u201d racial, s\u00ed ten\u00edan mucho que ver con un orden corporativo sustentado en relaciones desiguales de poder, cuyo peso reca\u00eda sobre la fuerza de trabajo ind\u00edgena y de la poblaci\u00f3n afrodescendiente en beneficio de las elites principalmente espa\u00f1olas.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">En el caso de las series de castas presentadas en un solo cuadro, es m\u00e1s f\u00e1cil apreciar la divisi\u00f3n jer\u00e1rquica de la sociedad, afianzada no s\u00f3lo por la distinci\u00f3n racial y aspecto f\u00edsico, sino por la ocupaci\u00f3n que desarrollaban los personajes de cada cuadro. Este tipo de obras usualmente muestran de manera descendente familias de espa\u00f1oles, ind\u00edgenas y mestizos en actitud de pasear. Mientras va aumentando la mezcla racial, los personajes comienzan a aparecer llevando hortalizas y frutas, pescados y animales de caza, derivados animales (huevo, queso y reques\u00f3n), dulces, panes, alimentos preparados (guisos a base de chile, manteca y menudencias o \u201cnenepil\u201d, pato asado, cabezas en \u201cbarbacoa\u201d de borrego o carnero), as\u00ed como utensilios dom\u00e9sticos, mercer\u00eda, ropa y calzado nuevos y de uso. Todos estos productos eran transportados de manera distinta, adecuada a su especificidad y forma de presentaci\u00f3n al consumidor.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Si bien las pinturas de castas que hemos visto no pueden considerarse como im\u00e1genes fieles de la vida cotidiana, pues se limitan a mostrar personajes aislados de un contexto espec\u00edfico e insertos en categor\u00edas raciales inflexibles, podemos tomarlas como construcciones estereotipadas que brindan algunos detalles de las formas que pod\u00eda adquirir el comercio en peque\u00f1o seg\u00fan los recursos disponibles a los vendedores. Este tipo de obras nos brindan informaci\u00f3n sobre los sectores sociales menos favorecidos por el orden imperante: los grupos urbanos pobres. Producto de un mestizaje m\u00e1s cultural que racial, se valieron de aprendizajes transmitidos de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n para subsistir en el competitivo \u00e1mbito urbano; ya aprovechando su fuerza corporal o la instrucci\u00f3n propia de cada g\u00e9nero, llevaban a los mercados y calles de la ciudad los productos de la parcela familiar, comida preparada e incluso improvisaron medios para cocinar en las calles.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">En las obras descritas encontramos principalmente dos formas de venta: puestos \u201csemifijos\u201d o m\u00f3viles y \u201ca pie\u201d. Los primeros, al contar con una infraestructura m\u00e1s elaborada (cajas de madera, mesas o mantas) requer\u00edan que los vendedores ocuparan un espacio permanente de manera temporal, lo cual se volver\u00eda una contravenci\u00f3n a las disposiciones de polic\u00eda que mandaban despejar y mantener libre el paso por calles, portales y plazuelas. Los vendedores de \u201ca pie\u201d, por otro lado, usaban telas, canastos, bateas, ayates, para llevar sus productos de un lado a otro, representando un problema de polic\u00eda en tanto que su movilidad los ayudaba a evadir la vigilancia y el pago de contribuciones. En este sentido, pasando por alto su leyenda explicativa, las im\u00e1genes dan un rostro a aquellos personajes quienes, de acuerdo con la documentaci\u00f3n, transgredieron las normas de polic\u00eda de manera consciente e inconsciente, negociaron su permanencia donde estaba prohibida por medio de peticiones formales a las autoridades, o bien llegaron a acuerdos verbales con guardas, administradores del comercio y comerciantes establecidos para proteger sus intereses.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<figure id=\"attachment_21177\" aria-describedby=\"caption-attachment-21177\" style=\"width: 698px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-21177\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_56_025.jpg\" alt=\"\" width=\"698\" height=\"900\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_56_025.jpg 698w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_56_025-233x300.jpg 233w\" sizes=\"(max-width: 698px) 100vw, 698px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-21177\" class=\"wp-caption-text\">An\u00f3nimo, Puesto de Mercado, \u00f3leo sobre tela, s. XVIII. Museo Nacional de Historia, Secretar\u00eda de Cultura-INAH-M\u00c9X.<\/figcaption><\/figure>\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\" style=\"text-align: center;\"><strong>Fin del g\u00e9nero pict\u00f3rico<\/strong><\/h3>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">El fin del siglo XVIII marc\u00f3 la paulatina desaparici\u00f3n del g\u00e9nero de castas. Asimismo, a partir de 1789, las reformas urbanas del virrey segundo, conde de Revillagigedo, fijaron las bases de una regulaci\u00f3n m\u00e1s eficiente del abasto y comercio de productos de primera necesidad en la ciudad de M\u00e9xico. La creaci\u00f3n de mercados fijos para contener el comercio de la ciudad, separ\u00e1ndolo y orden\u00e1ndolo por giro y cantidad, tambi\u00e9n contempl\u00f3 a los vendedores callejeros, quienes estar\u00edan sujetos a la administraci\u00f3n de mercados y a los impuestos correspondientes. La aplicaci\u00f3n de los principios de polic\u00eda urbana para la limpieza, arreglo y ornato de la urbe tambi\u00e9n propici\u00f3 la prohibici\u00f3n del comercio m\u00f3vil en calles y espacios p\u00fablicos, visto como un estorbo al libre tr\u00e1nsito dif\u00edcil de vigilar y regular.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">La desigualdad social, lejos de atenuarse, se hizo m\u00e1s evidente al iniciar el siglo XIX, situaci\u00f3n aprovechada por las elites que manten\u00edan fuertes intereses en el desarrollo de la econom\u00eda local para promover la independencia de M\u00e9xico. Aunque una importante consecuencia de este proceso fue la abolici\u00f3n del sistema de castas y de la esclavitud, la falta de recursos y la inestabilidad pol\u00edtica de los gobiernos sucesivos impidieron dar soluci\u00f3n a los problemas sociales que limitaban el acceso de la poblaci\u00f3n a fuentes de empleo estables. En consecuencia, el aumento de la poblaci\u00f3n de escasos recursos deriv\u00f3 en la continuidad y hasta aumento del subempleo, as\u00ed como en la consolidaci\u00f3n de estrategias empleadas por hombres y mujeres para negociar o evadir las disposiciones de polic\u00eda y ganarse el sustento diario con la pr\u00e1ctica del comercio ambulante.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Si bien bajo el orden republicano se retomaron las reformas urbanas planteadas desde mediados del siglo XVIII, al menos en la ciudad de M\u00e9xico se ver\u00edan constantemente interrumpidas por pronunciamientos armados, la falta de recursos y de continuidad en el gobierno y administraci\u00f3n de la ciudad. S\u00f3lo gradualmente, con el fortalecimiento del aparato estatal, se comenz\u00f3 a consolidar un sistema de mercados fijos para asegurar el abasto de la poblaci\u00f3n, mantener el control y recaudaci\u00f3n del comercio en todas sus formas. En este sentido, el comercio callejero seguir\u00eda inspirando escenas y cuadros de las singulares costumbres urbanas mexicanas, por obra de habilidosos artesanos de la cera, de los viajeros europeos que comenzaron a llegar a M\u00e9xico a partir de 1821 y de aquellos personajes mexicanos que impulsaron el costumbrismo a mediados del siglo XIX. Aunque esta vez el discurso expresado por las artes no ser\u00eda el de la estratificaci\u00f3n social, sino el de la unificaci\u00f3n de rasgos y caracter\u00edsticas que sustentaran la idea de naci\u00f3n.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>PARA SABER M\u00c1S<\/strong><\/h3>\r\n\r\n\r\n\r\n<ul class=\"wp-block-list\">\r\n<li>Alva, Martha De, Arnaud Exabalin Y Georgina Rodr\u00edguez, \u201cEl ambulantaje en im\u00e1genes: una historia de representaciones de la venta callejera en la ciudad de M\u00e9xico (siglos XVIII-XX)\u201d, <em>Cybergeo: Revue Europ\u00e9enne de G\u00e9ographie<\/em>, 2007, en <a href=\"https:\/\/cutt.ly\/KIIctsd\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">https:\/\/cutt.ly\/KIIctsd<\/a>.<\/li>\r\n<li>Basar\u00e1s, Joaqu\u00edn Antonio De, <em>Una visi\u00f3n del M\u00e9xico del Siglo de las Luces, la codificaci\u00f3n de Joaqu\u00edn Antonio de Basar\u00e1s. Origen, costumbres y estado presente de mexicanos y filipinos: descripci\u00f3n acompa\u00f1ada de 106 estampas en colores<\/em>, M\u00e9xico, Landucci, 2006.<\/li>\r\n<li>Museo Nacional de Historia, Castillo de Chapultepec, Ciudad de M\u00e9xico.<\/li>\r\n<li>Museo Nacional del Virreinato, Tepotzotl\u00e1n, Estado de M\u00e9xico.<\/li>\r\n<\/ul>\r\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Blanca Azalia Rosas Barrera\u00a0El Colegio de M\u00e9xico\u00a0 En revista BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam. 56. Para imaginar los usos y costumbres en las calles de la ciudad de M\u00e9xico en el siglo XVIII, nada mejor que recurrir a las pinturas de castas. Diferencias sociales, econ\u00f3micas, laborales y hasta morales se pueden observar en las actitudes, atuendos y ocupaciones de los personajes retratados. La representaci\u00f3n de castas fue un g\u00e9nero pict\u00f3rico primordialmente novohispano desarrollado a lo largo del siglo XVIII, resultado del gusto por la ostentaci\u00f3n adquirido por las elites tras el ascenso al trono de la Casa de Borb\u00f3n y por la introducci\u00f3n de ideas ilustradas que promov\u00edan la observaci\u00f3n y clasificaci\u00f3n de las sociedades y su entorno. Estas obras se caracterizaron por mostrar las riquezas de Nueva Espa\u00f1a, de su flora, fauna e incluso de la diversidad racial de sus habitantes y de los oficios que<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[53,2399,20],"tags":[2266,495,2403,1935],"class_list":{"0":"post-16324","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-arte","7":"category-bicentenario-56","8":"category-revistanumero","9":"tag-arte","10":"tag-castas","11":"tag-novohispano","12":"tag-pinturas-de-castas"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16324","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=16324"}],"version-history":[{"count":6,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16324\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":22380,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16324\/revisions\/22380"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=16324"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=16324"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=16324"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}