﻿{"id":16305,"date":"2022-04-21T13:23:23","date_gmt":"2022-04-21T18:23:23","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=16305"},"modified":"2025-07-30T16:39:10","modified_gmt":"2025-07-30T22:39:10","slug":"una-historia-de-emociones-los-motines-de-pachucos-de-1943","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/una-historia-de-emociones-los-motines-de-pachucos-de-1943\/","title":{"rendered":"Una historia de emociones.  Los motines de pachucos de 1943"},"content":{"rendered":"\r\n<p>Ivonne Meza Huacuja\u00a0<br \/>Instituto Mora<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h4 class=\"has-text-color has-vivid-red-color\"><span style=\"color: #800000;\"><strong>En revista <em>BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico<\/em>, n\u00fam. 56.<\/strong><\/span><\/h4>\r\n<p><a href=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/Bic56_06_Una-historia-de-emociones.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-16736\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/BotonPDF2-e1670355523220.png\" alt=\"\" width=\"87\" height=\"44\" \/><\/a><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\" style=\"text-align: justify;\">Los prejuicios raciales marcaron en California, hacia 1943, a los grupos juveniles conocidos como pachucos. Las acusaciones de generar disturbios y motines en California obedec\u00edan al rechazo a una forma de vestir diferente, pero detr\u00e1s de ellos estaba tambi\u00e9n la cosificaci\u00f3n racial \u2013no ten\u00edan acceso a educaci\u00f3n, por ejemplo\u2013 y la desconfianza a que se integraran socialmente.<\/h3>\r\n<figure id=\"attachment_21184\" aria-describedby=\"caption-attachment-21184\" style=\"width: 565px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-21184\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_56_032.jpg\" alt=\"\" width=\"565\" height=\"900\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_56_032.jpg 565w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_56_032-188x300.jpg 188w\" sizes=\"(max-width: 565px) 100vw, 565px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-21184\" class=\"wp-caption-text\">Noe Vasquez y Joe Vasquez, de 18 a\u00f1os ambos, informaron a la polic\u00eda de Los \u00c1ngeles, que fueron capturados por marineros que rasgaron los pantalones, aunque uno de los j\u00f3venes vest\u00eda overoles sobre ellos, el 12 de junio de 1943. Wikimedia Commons.<\/figcaption><\/figure>\r\n\r\n\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">La noche del 3 de junio de 1943 fue el comienzo de una de las m\u00e1s c\u00e9lebres confrontaciones juveniles en la historia de Estados Unidos. Su misma denominaci\u00f3n <em>zoot suit riots<\/em> plantea, de antemano, la arbitrariedad y los prejuicios contra las juventudes mexicoamericanas que habitaban en el que 100 a\u00f1os antes hab\u00eda constituido, geogr\u00e1ficamente, parte del septentri\u00f3n mexicano. <em>Los zoot suit riots <\/em>o motines de pachucos, como ser\u00eda traducido, no se trataba de una sublevaci\u00f3n contra la \u201cnueva\u201d autoridad anglosajona, tal como el <em>Diccionario<\/em> de la Real Academia Espa\u00f1ola define el t\u00e9rmino mot\u00edn. El concepto disturbio o mot\u00edn m\u00e1s bien denota cu\u00e1l fue la argumentaci\u00f3n con mayor fuerza en la sociedad estadunidense, la cual evidentemente atribuye a los j\u00f3venes <em>zoot suits<\/em> el inicio de los enfrentamientos. Algunos j\u00f3venes marinos argumentaban que la afrenta hab\u00eda comenzado d\u00edas antes cuando algunos compa\u00f1eros hab\u00edan sido atacados por pachucos, y que las incursiones grupales de los marinos estadunidenses, en Los \u00c1ngeles, California, golpeando y desvistiendo a los <em>zoot suits<\/em> fue una simple respuesta a dicha provocaci\u00f3n. Los enfrentamientos recrudecieron con el paso de los d\u00edas, los j\u00f3venes mexicanos, vestidos o no a la usanza pachuca eran agredidos indiscriminadamente. Inclusive, la intervenci\u00f3n tard\u00eda de las autoridades policiales y marciales no lograron contrarrestar las agresiones completamente, sino que consiguieron \u00fanicamente enfriar los \u00e1nimos de la sociedad en general.\u00a0<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Los prejuicios raciales contra la poblaci\u00f3n de origen mexicano en Estados Unidos no es un fen\u00f3meno privativo del siglo XX. De acuerdo con algunos investigadores, estos pueden vincularse con la reforma protestante en Europa en el siglo XVI y fue agudiz\u00e1ndose siglos posteriores con el proceso de secularizaci\u00f3n impulsado por la Ilustraci\u00f3n en todos los \u00e1mbitos de la vida cotidiana, pero en particular, en el discurso pol\u00edtico. En otras palabras, la confluencia de las explicaciones generadas bajo preceptos religiosos fue robustecida con discursos sustentados por algunas teor\u00edas de la ciencia moderna. El determinismo biol\u00f3gico fue una de ellas. Esta apuntaba que el clima, el origen racial y la herencia (cuando la gen\u00e9tica comenz\u00f3 a gestarse, a mediados del siglo XIX), ten\u00edan efecto en la capacidad intelectual y de autogobierno de los distintos grupos raciales y comunidades nacionales. Todos estos elementos alimentados por el nativismo estadunidense convergieron y justificaron, desde finales del siglo XIX, el expansionismo militar, pol\u00edtico y cultural sobre la base cient\u00edfica de una supuesta superioridad racial cauc\u00e1sica (y protestante), y enfatizaron el excepcionalismo de Estados Unidos como una naci\u00f3n destinada a proteger y difundir el proceso civilizatorio.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\" style=\"text-align: center;\"><strong>Una idea de naci\u00f3n<\/strong>\u00a0<\/h3>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Parad\u00f3jicamente, pese a las proclamaciones de Estados Unidos como la tierra prometida y de su composici\u00f3n multirracial, el determinismo biol\u00f3gico tuvo implicaciones negativas en el interior de la naci\u00f3n. El elemento extranjero dentro y fuera de sus l\u00edmites espaciales del Estados Unidos continental, durante el siglo XX, increment\u00f3 los viejos temores y las sospechas sobre el otro y lo diferente. Enclavado en los constantes y distintos intentos en mantener cierta unidad nacional en un pa\u00eds heterog\u00e9neo y en constante construcci\u00f3n y expansi\u00f3n, el otro, el \u201cno asimilable\u201d a los usos y costumbres de lo estadunidense fue segregado, invisibilizado o criminalizado.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">De acuerdo con especialistas, como el historiador Peter Stearns, algunos elementos definitorios de la identidad estadunidense se basan en algunas ideas y emociones cuyo significado y pr\u00e1ctica se han reconfigurado a partir de los dogmas de las distintas confesiones protestantes, como, por ejemplo, la b\u00fasqueda de la felicidad como el objetivo central y \u00fanico de la vida y el consumismo como una de las formas de alcanzarla. Por el otro, el temor, la ira y el avivamiento del odio \u2013en donde el racismo puede considerarse como una de sus tantas dimensiones\u2013 se convirtieron en emociones unificadoras y consolidadoras del Estado nacional, as\u00ed como reforzadora de su autoimagen como potencia mundial, tal y como lo har\u00eda Henry Luce en su art\u00edculo \u201cThe American Century\u201d, aparecido en la revista <em>Life<\/em> en 1941.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Algunos de los planteamientos presentados en este art\u00edculo se enfocan en la bidimensionalidad del miedo y la ira en la comunidad blanca, anglosajona y protestante en Estados Unidos, com\u00fanmente definida bajo sus siglas en ingl\u00e9s wasp. Como hemos visto en ejemplos contempor\u00e1neos \u2013como el 11 de septiembre o las teor\u00edas conspirativas sobre la procedencia y los efectos negativos de la vacunaci\u00f3n antiCovid 19\u2013, el miedo (y la ira y el odio) pueden analizarse tanto por premeditaci\u00f3n tratando de generar intencionalmente respuestas emocionales por parte de un grupo social con alguna finalidad pol\u00edtica, social, cultural o econ\u00f3mica; o, incluso como fen\u00f3menos circunstanciales cuya reacci\u00f3n cuasi instintiva \u2013pero analizable\u2013, dada su naturaleza como pr\u00e1ctica social y como consecuencia de imaginarios y condicionamientos (racionales o irracionales), que contribuyen a entender a qu\u00e9, por qu\u00e9 y c\u00f3mo temen\/odian ciertos individuos o grupos sociales.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\" style=\"text-align: center;\"><strong>Construir diferencias<\/strong><\/h3>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunado a los temores engranados desde los or\u00edgenes mismos de Estados Unidos, la emergencia de la idea moderna de la adolescencia y la construcci\u00f3n del adolescente, como un \u201cnuevo\u201d sujeto social, a finales del siglo XIX, engrosaron el inventario de los sujetos potencialmente peligrosos para la sociedad estadunidense.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">El temor en estos \u201cnuevos\u201d sujetos parti\u00f3 de una nueva codificaci\u00f3n cient\u00edfica confeccionada en Estados Unidos. De acuerdo con la emergencia de nuevas disciplinas, como la psicolog\u00eda experimental, y los nuevos descubrimientos, como el funcionamiento de las hormonas, la adolescencia fue se\u00f1alada como un periodo de vida caracterizada por transformaciones fisiol\u00f3gicas r\u00e1pidas y abruptas que generaban cap\u00edtulos de crisis y estr\u00e9s en los j\u00f3venes. Considerada inicialmente como la primera etapa de la juventud (para d\u00e9cadas m\u00e1s tarde diluirse y constituirse como un sin\u00f3nimo de juventud), la adolescencia fisiol\u00f3gica estaba acompa\u00f1ada por transformaciones en los comportamientos. A diferencia de la infancia o la edad adulta, la adolescencia fue concebida como un periodo de alta sensibilidad. Una etapa de vida en la que algunas emociones como el enamoramiento, la enso\u00f1aci\u00f3n y la tristeza encontraban su m\u00e1xima expresi\u00f3n. De acuerdo con algunos especialistas de la \u00e9poca, el peligro m\u00e1ximo era la falta de capacidad de autorregulaci\u00f3n emocional, rasgo intr\u00ednseco de la edad, la cual sin una apropiada orientaci\u00f3n pod\u00eda incitar a comportamientos transgresores como la rebeld\u00eda, la experimentaci\u00f3n sexual, el robo, los episodios de violencia contra otros grupos de adolescentes o adultos, e inclusive de normas emocionales, sociales y legales establecidas por el mundo adulto como la rebeld\u00eda, la impresionabilidad, la experimentaci\u00f3n y pr\u00e1ctica sexual y la consecuci\u00f3n de cr\u00edmenes.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, pueden ubicarse momentos de excepci\u00f3n en esta codificaci\u00f3n a partir de edades y disparadores de emociones, tal y como lo demuestra los motines de pachucos. Los enfrentamientos iniciados por algunos j\u00f3venes marinos contra los j\u00f3venes pachucos de origen mexicano residentes en la zona son un claro ejemplo de ello y del papel del racismo en la justificaciones, condescendencia e incitaci\u00f3n de la violencia y control social contra agrupaciones juveniles minoritarias.<\/p>\r\n<figure id=\"attachment_21174\" aria-describedby=\"caption-attachment-21174\" style=\"width: 654px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-21174\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_56_022.jpg\" alt=\"\" width=\"654\" height=\"900\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_56_022.jpg 654w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_56_022-218x300.jpg 218w\" sizes=\"(max-width: 654px) 100vw, 654px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-21174\" class=\"wp-caption-text\">Frank H. Tellez, de 22 a\u00f1os, quien est\u00e1 detenido por un cargo de vagancia, modela un zoot suit y un sombrero en una c\u00e1rcel del condado de Los \u00c1ngeles el 9 de junio de 1943. Wikimedia Commons.<\/figcaption><\/figure>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">El trato diferencial entre los adolescentes de distintos grupos nacionales y raciales comenz\u00f3 a perfilarse en el \u00e1mbito educativo p\u00fablico. En dicho sector, la matr\u00edcula escolar daba cuenta de aquellos grupos en los que reca\u00edan los cuidados recomendados para la edad (como los ejercicios f\u00edsicos correctos para adolescentes, hombres y mujeres, contenidos curriculares y actividades extraescolares de acuerdo con la capacidad intelectual y emocional) y los que no, as\u00ed como las reglas sociales, las expectativas que el mundo adulto tendr\u00eda a partir de la oferta educativa y laboral a su disposici\u00f3n. En otras palabras, los programas educativos y sus contenidos tuvieron un papel fundamental en la construcci\u00f3n de la identidad de los individuos. La pertenencia racial, sus or\u00edgenes nacionales y creencias religiosas intervinieron en la codificaci\u00f3n de actividades que pod\u00edan realizar, de espacios en los que se pod\u00edan desenvolver, las profesiones que pod\u00edan desempe\u00f1ar y de trabajos en los que pod\u00edan tener acceso.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Para algunos historiadores, la composici\u00f3n racial y su ordenamiento espacial en las ciudades estadunidenses fue otro elemento que incidi\u00f3 en el tratamiento, desarrollo y destino de los adolescentes de distintos or\u00edgenes nacionales y \u201craciales\u201d. La segregaci\u00f3n socioespacial de las comunidades mexicoamericanas en \u201cbarrios mexicanos\u201d contribuy\u00f3 a la construcci\u00f3n de redes de autoayuda y con ello al fortalecimiento de comunidades mexicoamericanas construidas por individuos que compart\u00edan su origen nacional, emociones, tradiciones, costumbres, idioma y religi\u00f3n. De igual forma un elemento unificador era el recelo, la discriminaci\u00f3n y las codificaciones raciales de las que eran objeto, difundidas en gran medida por la prensa sensacionalista y la literatura de habla inglesa.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\" style=\"text-align: center;\"><strong>Marinos contra pachucos<\/strong><\/h3>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Algunos discursos pol\u00edticos de funcionarios locales, entrevistas a la poblaci\u00f3n angloamericana y columnas en peri\u00f3dicos californianos, publicadas durante los motines de pachucos, recurr\u00edan a las viejas explicaciones sobre la naturaleza de la \u201craza mexicana\u201d para dar explicaci\u00f3n del porqu\u00e9 de la violencia juvenil mexicoamericana. El comportamiento incivilizado de los mexicanos, de acuerdo con ellas, era producto de \u201cla mezcla de la sangre ind\u00edgena y espa\u00f1ola\u201d pero definitivamente el catolicismo era considerado el catalizador de los mayores males de la comunidad, pues alentaba el conformismo y la superstici\u00f3n de sus feligreses. Pese a explicaciones deterministas, como la anterior, los j\u00f3venes mexicoamericanos, dadas las caracter\u00edsticas de la adolescencia, no eran responsabilizados totalmente de la supuesta ola de asaltos y agresiones cometidas en contra de la poblaci\u00f3n \u201cblanca californiana\u201d. El problema, de acuerdo con algunos funcionarios y columnistas era la falta del esmero de los padres de familia en la educaci\u00f3n de sus hijos, la permisividad y sobreprotecci\u00f3n de las madres mexicanas, pero tambi\u00e9n la ineptitud de los cuerpos policiacos para perseguir, castigar y encerrar a los menores infractores. Autoridades cercanas a las comunidades mexicanas como los padres cat\u00f3licos y trabajadores sociales, al igual que algunos corresponsales de peri\u00f3dicos independientes como <em>Los Angeles Times<\/em> y <em>The New York Times<\/em>, refer\u00edan que los marinos angloamericanos hab\u00eda iniciado las agresiones, sino tambi\u00e9n denunciaban al amarillismo de los peri\u00f3dicos (en particular las notas de la Associated Press y la United Press) y a las condiciones de marginaci\u00f3n econ\u00f3mica, social y cultural de los j\u00f3venes mexicoamericanos.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Los encabezados cargados de emocionalidad fomentaban la ira, el racismo y el odio de los lectores de habla inglesa quienes vitoreaban las agresiones de los j\u00f3venes marinos. Estos \u00faltimos, a\u00fan uniformados (pese a estar en su d\u00eda libre), hab\u00edan propinado golpizas e iniciado una cacer\u00eda contra los j\u00f3venes mexicoamericanos vestidos con el traje caracter\u00edstico de los <em>zoot suits<\/em>. Los marinos no s\u00f3lo hab\u00edan incursionado en la zona \u201cmultirracial\u201d del centro de Los \u00c1ngeles, atacando indiscriminadamente a j\u00f3venes de tez morena y de otras minor\u00edas (algunos j\u00f3venes pensilvanos, de origen italiano hab\u00edan sido interceptados y golpeados por los marinos, filipinos y afroamericanos corrieron la misma suerte), sino que hab\u00edan ingresado en los barrios mexicanos en b\u00fasqueda de pachucos. La poblaci\u00f3n de origen mexicano, autoridades diplom\u00e1ticas mexicanas, organizaciones sociales como la National Association for the Advancement of Colored People (NAACP) y algunos l\u00edderes sindicales manifestaron su descontento, la indignaci\u00f3n no s\u00f3lo radicaba en la falta de reacci\u00f3n de las autoridades policiales y navales, sino la violaci\u00f3n al espacio de seguridad de la comunidad (los barrios mexicanos) y en particular el abuso de poder por parte de j\u00f3venes sin jurisdicci\u00f3n alguna contra j\u00f3venes inocentes simplemente por su color de piel, origen nacional y\/o racial.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Entre la paranoia, miedo e ira, algunos sectores de la poblaci\u00f3n anglosajona en California congratulaban la actuaci\u00f3n de los marinos; por su parte, muchos espectadores del noreste estadunidense miraban con recelo y sarcasmo la actuaci\u00f3n de las autoridades y la histeria colectiva de la poblaci\u00f3n (blanca) del suroeste. El an\u00e1lisis de la emocionalidad manifestada en notas y entrevistas publicadas en diarios de los dos extremos geogr\u00e1ficos estadunidenses durante los motines de pachucos permite confirmar la sospecha de Peter Stearns sobre la existencia de diferentes formas de experimentar y reaccionar emocionalmente entre las distintas regiones estadunidenses determinados por una historia y composici\u00f3n social dis\u00edmil. En este caso particular, las emociones \u201cnegativas\u201d sobre los otros se conjugaron con los miedos causados por la incertidumbre costera durante la segunda guerra mundial. La espera de posibles ataques de los ej\u00e9rcitos del Eje al territorio estadunidense contribuy\u00f3 a la especulaci\u00f3n sobre la conspiraci\u00f3n entre alemanes nazis y pachucos para causar rupturas y caos en la sociedad estadunidense, lo que facilitar\u00eda el triunfo de los primeros en la conflagraci\u00f3n. Dicha historia, aunque negada por autoridades gubernamentales despu\u00e9s de algunos interrogatorios a j\u00f3venes pachucos, hab\u00eda sido avivada por los recuerdos sobre el episodio del telegrama Zimmerman durante la primera guerra mundial. Algunas noticias period\u00edsticas resaltaban que la resistencia a la asimilaci\u00f3n total a la cultura estadunidense por parte de los pachucos mostraba su falta de patriotismo, y, por lo tanto, representaban un gran peligro para la seguridad nacional. Incluso, la respuesta del alcalde de Los \u00c1ngeles, Fletcher Bowron, frente a las denuncias y exigencias de investigaci\u00f3n y castigo por parte de la diplomacia mexicana, fue la de manifestarse en contra de la intromisi\u00f3n mexicana, pues se trataba, en sus propias palabras, de un asunto dom\u00e9stico, entre ciudadanos estadunidenses.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque el episodio de las incursiones de marinos contra los pachucos fue desvaneci\u00e9ndose con las semanas debido a la decisi\u00f3n de las autoridades navales de sancionar a los marinos involucrados en los acontecimientos, el recelo en contra de la comunidad mexicoamericana permaneci\u00f3 durante varias d\u00e9cadas.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\" style=\"text-align: center;\"><strong>Balance final<\/strong><\/h3>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Para muchos reporteros, trabajadores sociales, psic\u00f3logos y futuros activistas mexicoamericanos, como Luis Vald\u00e9s, e historiadores, como Mauricio Maz\u00f3n, algunos de los muchos detonadores de las agresiones fue la vestimenta de los pachucos y el cambio de pr\u00e1cticas y reglas con respecto a la adolescencia y juventud a partir del grupo racial. Con respecto a lo primero, el gobierno estadunidense hab\u00eda sancionado el desperdicio de tela y hab\u00eda pedido a la sociedad su racionalizaci\u00f3n. Los textiles se hab\u00edan convertido en objetos de suma importancia para la confecci\u00f3n de uniformes militares y para la elaboraci\u00f3n de vendajes para los soldados heridos. Como es bien sabido, algunos pachucos ignoraron dicha decisi\u00f3n y utilizaron mayores cantidades de tela para sus vestimentas para con ello lograr el efecto deseado \u201cnadar\u201d en sus atuendos lo que permit\u00eda mayor soltura en los movimientos de baile. Por otro lado, la codificaci\u00f3n racial hab\u00eda obstaculizado la movilidad social de los j\u00f3venes mexicoamericanos. Pocos j\u00f3venes ten\u00edan la oportunidad de extender su vida como estudiantes, el ingreso familiar depend\u00eda de su trabajo, contrariamente a lo que suced\u00eda con los grupos WASP. La irrupci\u00f3n de la guerra dio un vuelco a la vieja din\u00e1mica, muchos j\u00f3venes angloamericanos hab\u00edan sido reclutados voluntaria o involuntariamente y con ello, adem\u00e1s, de los temores a morir a temprana edad, de ser separados de sus familias y amigos, eran tratados como adultos, con responsabilidades que en otro periodo no hubieran sido consentidas. En pocas palabras, gran parte de la afrenta contra su contraparte mexicoamericana fue la melancol\u00eda, el temor, la ira y el resentimiento de haber perdido parte de su juventud y la injusticia de observar a las minor\u00edas raciales disfrutando de lo que a ellos se les hab\u00eda ido de sus manos.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Otro tema de discusi\u00f3n y de investigaci\u00f3n es el de las j\u00f3venes pachucas, a pesar de haber encontrado pocas alusiones a ellas en los peri\u00f3dicos estadunidenses, su papel ha sido rescatado por investigaciones hist\u00f3ricas basadas en documentos en archivos hist\u00f3ricos y entrevistas. Una pregunta pertinente ser\u00eda el porqu\u00e9 de su ausencia en los diarios de la \u00e9poca. Quiz\u00e1 lo poco que pueda rescatarse de estas escasas menciones es la ferocidad con la que defend\u00edan a su contraparte masculina, su papel en secundar a los pachucos y las afrentas a partir de su actitud y vestimenta contra el estereotipo y valores \u201cpropios\u201d de la mujer tradicional mexicana. La producci\u00f3n historiogr\u00e1fica es abundante en se\u00f1alar la participaci\u00f3n voluntaria de j\u00f3venes mexicoamericanos en los ej\u00e9rcitos estadunidenses durante la segunda guerra mundial. Algunos testimonios dan cuenta que algunos pachucos hab\u00edan intentado ingresar al frente de guerra, pero debido a su minor\u00eda de edad y en otros casos a la desconfianza de los reclutadores (por el riesgo de traici\u00f3n a Estados Unidos), hab\u00edan sido rechazados y enviados a trabajar a sus hogares en el frente dom\u00e9stico. El caso de los motines de pachucos permaneci\u00f3 en la memoria colectiva de la comunidad mexicoamericana, que 20 a\u00f1os m\u00e1s tarde habr\u00eda de retomarse para constituir la memoria hist\u00f3rica que dar\u00eda unidad y fuerza al movimiento chicano.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>PARA SABER M\u00c1S<\/strong><\/h3>\r\n\r\n\r\n\r\n<ul class=\"wp-block-list\">\r\n<li>Boh\u00f3rquez Carbajal, Juli\u00e1n David, \u201cRazones y racismos. Antecedentes del determinismo biol\u00f3gico en el pensamiento ilustrado\u201d, <em>Utop\u00eda y Praxis Latinoamericana<\/em>, 2020, en <a href=\"https:\/\/cutt.ly\/dImlwCM\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">https:\/\/cutt.ly\/dImlwCM<\/a>.<\/li>\r\n<li>Fiebre Latina (Zoot Suit), Luis Valdez (dir), Los \u00c1ngeles: Universal Pictures, 1981.<\/li>\r\n<li>Mcwilliams, Carey, <em>Al norte de Me\u0301xico: el conflicto entre anglos e hispanos<\/em>. Me\u0301xico, Siglo XXI, 1968.<\/li>\r\n<li>Maz\u00f3n, Mauricio, <em>The zoot-suit riots: The psychology of symbolic annihilation<\/em>, Austin, University of Texas Press, 1984.<\/li>\r\n<\/ul>\r\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ivonne Meza Huacuja\u00a0Instituto Mora En revista BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam. 56. Los prejuicios raciales marcaron en California, hacia 1943, a los grupos juveniles conocidos como pachucos. Las acusaciones de generar disturbios y motines en California obedec\u00edan al rechazo a una forma de vestir diferente, pero detr\u00e1s de ellos estaba tambi\u00e9n la cosificaci\u00f3n racial \u2013no ten\u00edan acceso a educaci\u00f3n, por ejemplo\u2013 y la desconfianza a que se integraran socialmente. La noche del 3 de junio de 1943 fue el comienzo de una de las m\u00e1s c\u00e9lebres confrontaciones juveniles en la historia de Estados Unidos. Su misma denominaci\u00f3n zoot suit riots plantea, de antemano, la arbitrariedad y los prejuicios contra las juventudes mexicoamericanas que habitaban en el que 100 a\u00f1os antes hab\u00eda constituido, geogr\u00e1ficamente, parte del septentri\u00f3n mexicano. Los zoot suit riots o motines de pachucos, como ser\u00eda traducido, no se trataba de una sublevaci\u00f3n contra la \u201cnueva\u201d<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[21,2399,20],"tags":[2396,2395,2161],"class_list":{"0":"post-16305","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-articulos","7":"category-bicentenario-56","8":"category-revistanumero","9":"tag-los-angeles","10":"tag-pachucos","11":"tag-zoot-suit"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16305","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=16305"}],"version-history":[{"count":9,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16305\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":22376,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16305\/revisions\/22376"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=16305"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=16305"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=16305"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}