﻿{"id":16302,"date":"2022-04-21T13:15:36","date_gmt":"2022-04-21T18:15:36","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=16302"},"modified":"2025-07-30T16:36:56","modified_gmt":"2025-07-30T22:36:56","slug":"heriberto-frias-y-los-pericos-de-la-carcel-de-belem","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/heriberto-frias-y-los-pericos-de-la-carcel-de-belem\/","title":{"rendered":"Heriberto Fr\u00edas y los pericos de la c\u00e1rcel de Belem"},"content":{"rendered":"\r\n<p>Sergio Moreno Ju\u00e1rez\u00a0<br \/>Universidad Aut\u00f3noma Metropolitana-Azcapotzalco<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h4 class=\"has-text-color has-vivid-red-color\"><span style=\"color: #800000;\"><strong>En revista <em>BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico<\/em>, n\u00fam. 56.<\/strong><\/span><\/h4>\r\n<p><a href=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/Bic56_03_Heriberto-Frias.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-16736\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/BotonPDF2-e1670355523220.png\" alt=\"\" width=\"87\" height=\"44\" \/><\/a><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\" style=\"text-align: justify;\">El abuso de menores fue la constante de la c\u00e1rcel de Belem, erigida en el sur de la ciudad de M\u00e9xico a mediados del siglo XIX con el fin de aplicar m\u00e9todos modernos para la \u00e9poca de reinserci\u00f3n social. El periodista queretano pudo constatarlo durante dos detenciones y hacerlo p\u00fablico.<\/h3>\r\n<figure id=\"attachment_21156\" aria-describedby=\"caption-attachment-21156\" style=\"width: 900px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-21156\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_56_004.jpg\" alt=\"\" width=\"900\" height=\"624\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_56_004.jpg 900w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_56_004-300x208.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_56_004-768x532.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 900px) 100vw, 900px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-21156\" class=\"wp-caption-text\">Ni\u00f1o en los patios de la c\u00e1rcel de Belem, Ciudad de M\u00e9xico, ca. 1930, inv. 5808, SINAFO-FN. Secretar\u00eda de Cultura-INAH-M\u00c9X.<\/figcaption><\/figure>\r\n\r\n\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">El 22 de enero de 1863, a las seis de la ma\u00f1ana, ocurri\u00f3 un ins\u00f3lito evento en la ciudad de M\u00e9xico. Ante la mirada estupefacta de familiares y vecinos, tuvo lugar una procesi\u00f3n de reos procedente de la c\u00e1rcel nacional de la ex Acordada \u2013en el extremo oeste de la Alameda\u2013 con destino a la reci\u00e9n inaugurada c\u00e1rcel de Belem, ubicada al sur de la capital. El nuevo penal, instituido en el vetusto edificio del colegio de ni\u00f1as hu\u00e9rfanas de San Miguel de Belem \u2013popularmente denominado Belem de las Mochas\u2013, asumi\u00f3 como fin la enmienda, confiri\u00f3 el encierro a modo de castigo y suprimi\u00f3 las penas corporales. Pese a ello, los diarios capitalinos <em>El Dem\u00f3crata<\/em> y <em>El Rel\u00e1mpago<\/em> denunciaron continuamente el uso excesivo de la fuerza para ejercer el control sobre los presos.\u00a0<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Las autoridades carcelarias intentaron replicar en Belem los principios b\u00e1sicos de los modernos sistemas de rehabilitaci\u00f3n implementados en las penitenciar\u00edas estadunidenses: reclusi\u00f3n celular y moralizaci\u00f3n a trav\u00e9s de la educaci\u00f3n, el rezo y el trabajo. Con ese fin, instauraron departamentos de confinamiento diferenciado \u2013varones, mujeres, j\u00f3venes, encausados, presos \u201cdistinguidos\u201d, providencia, separos\u2013 y los dotaron de escuelas, patios y talleres, pero result\u00f3 imposible recluir a los reos de modo individual porque la c\u00e1rcel fue proyectada para aislar \u00fanicamente a 600 personas. Tan s\u00f3lo en su primer a\u00f1o de servicio la prisi\u00f3n acogi\u00f3 un total de 7 672 inculpados \u20134 973 varones y 2 699 mujeres\u2013, de los cuales 6 703 recuperaron su libertad y 969 permanecieron en reclusi\u00f3n.\u00a0<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Ante la imposibilidad de aislar celularmente a los reos, los mandos priorizaron la prevenci\u00f3n moral del delito y la erradicaci\u00f3n del ocio a trav\u00e9s de la educaci\u00f3n y el trabajo. El estudio de las primeras letras y los principios rudimentarios de aritm\u00e9tica o el aprendizaje de alg\u00fan oficio \u2013carpinter\u00eda, carrocer\u00eda, hojalater\u00eda, sastrer\u00eda, tejido de mantas y zarapes, zapater\u00eda\u2013 permitir\u00eda a los reos acceder a un modo honesto de vivir al salir de prisi\u00f3n. No obstante, la sobrepoblaci\u00f3n obstaculiz\u00f3 la regeneraci\u00f3n moral y el pleno desarrollo de sus habilidades. Adem\u00e1s, la falta de mobiliario y pertrechos en los talleres y galeras sol\u00eda acrecentar su aflicci\u00f3n, a excepci\u00f3n de los reos \u201cdistinguidos\u201d que ten\u00edan acceso a servicios personales y celdas amuebladas de primera y segunda categor\u00edas.\u00a0<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">La violencia, la insalubridad, la falta de reglamentaci\u00f3n interna y la escasa e \u00ednfima calidad de alimentos minaron el proyecto de regeneraci\u00f3n social y ampliaron el penar de los presos. La dieta diaria en la c\u00e1rcel de Belem consist\u00eda en un jarro de atole y una pieza de pan en el desayuno, un plato de caldo con un trozo de carne y una pieza de pan en la comida, y un plato de arroz con frijoles y una pieza de pan durante la cena, pero frecuentemente la escasez de fondos dejaba a los reos sin recibir alimento alguno. Asimismo, la falta de enseres oblig\u00f3 a los presos a hacer uso de cualquier objeto \u2013bolsas, sombreros, trapos\u2013 para recibir sus alimentos o guarecerse. Esta situaci\u00f3n ocasion\u00f3 incesantes rencillas, que sub\u00edan de tono al anochecer por la falta de petates y el hacinamiento en las celdas.\u00a0<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\" style=\"text-align: center;\">El Departamento de J\u00f3venes\u00a0<\/h3>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">En abril de 1872 entr\u00f3 en vigor el primer cuerpo de leyes del ramo penal que tipific\u00f3 la imputabilidad del menor a partir de su edad y capacidad de discernimiento. El C\u00f3digo Penal determin\u00f3 que los menores de nueve a\u00f1os eran incapaces de discernir entre el bien y el mal, raz\u00f3n por la cual reca\u00eda sobre sus padres o tutores la responsabilidad jur\u00eddica de sus acciones. En cambio, gradu\u00f3 progresivamente la madurez mental de los inculpados mayores de nueve a\u00f1os y menores de dieciocho, diferenciando dos grupos de edad necesitados de vigilancia por considerarlos proclives al delito: los ni\u00f1os de nueve a catorce a\u00f1os y los j\u00f3venes de catorce a 18 a\u00f1os. En ambos casos, la sanci\u00f3n correctiva consist\u00eda en aislamiento penal en un departamento diferenciado para prevenir su asociaci\u00f3n delictiva con los dem\u00e1s presos.\u00a0<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Los juristas confiaban en que el aislamiento, la educaci\u00f3n y el trabajo forzado ser\u00edan suficientes para regenerar y reinsertar a los menores en un ambiente social arm\u00f3nico, pero desestimaron la criminalizaci\u00f3n y marginaci\u00f3n de la que eran objeto al salir de prisi\u00f3n. La reincidencia y la saturaci\u00f3n de las instituciones carcelarias y correccionales por delitos menores \u2013ocio, mendicidad, hurto fam\u00e9lico\u2013 evidenciaron la prevalencia del estigma social sobre la ley. Esta misma situaci\u00f3n se replic\u00f3 durante el \u00faltimo tercio del siglo XIX en la c\u00e1rcel de Belem, saturada de ni\u00f1os y j\u00f3venes procesados por estafa, sospecha, ocio y vagancia, incluso antes de que entrara en vigor el C\u00f3digo Penal de 1871. Tan solo un a\u00f1o antes, la comisi\u00f3n de c\u00e1rceles del Ayuntamiento de la Ciudad de M\u00e9xico registr\u00f3 la presencia de 235 j\u00f3venes inscritos en la escuela de primeras letras del penal capitalino.<\/p>\r\n<figure id=\"attachment_21170\" aria-describedby=\"caption-attachment-21170\" style=\"width: 619px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-21170\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_56_018.jpg\" alt=\"\" width=\"619\" height=\"900\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_56_018.jpg 619w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_56_018-206x300.jpg 206w\" sizes=\"(max-width: 619px) 100vw, 619px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-21170\" class=\"wp-caption-text\">Ni\u00f1os y adolescentes de aspecto obrero detenidos en una cruj\u00eda de la c\u00e1rcel de Belem, Ciudad de M\u00e9xico, ca. 1930, inv. 148938, SINAFO-FN. Secretar\u00eda de Cultura-INAH-M\u00c9X.<\/figcaption><\/figure>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">La comisi\u00f3n de c\u00e1rceles demostr\u00f3 la existencia previa de un Departamento de J\u00f3venes en la c\u00e1rcel de Belem, antes de tipificarse la responsabilidad jur\u00eddica del menor de edad ante la ley. En 1870 notific\u00f3 la realizaci\u00f3n de obras de mejoramiento \u2013aplanado y blanqueado de paredes\u2013 y la construcci\u00f3n de un meadero y dos cuartos de ladrillo para el uso com\u00fan de los j\u00f3venes. 25 a\u00f1os despu\u00e9s, el periodista, escritor y exmilitar queretano Heriberto Fr\u00edas detall\u00f3 \u2013en un pormenorizado \u201cbosquejo-estudio\u201d aparecido en el diario <em>El Dem\u00f3crata<\/em>\u2013 el abandono y la sordidez del departamento, integrado b\u00e1sicamente por dos cuartuchos de paredes ennegrecidas y piso h\u00famedo y desenladrillado. El interior era oscuro, fr\u00edo y carec\u00eda de mobiliario, por eso los ni\u00f1os y j\u00f3venes presos deb\u00edan amontonarse durante la noche sobre viejos petates o trapos h\u00famedos y sucios para intentar conciliar el sue\u00f1o.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">El confinamiento de los menores de edad en el Departamento de J\u00f3venes no garantiz\u00f3 la preservaci\u00f3n de su integridad f\u00edsica, moral y psicol\u00f3gica, debido a que la divisi\u00f3n de los espacios fue exigua o, en algunos casos, nula. Los varones, incluso, ten\u00edan acceso a los ni\u00f1os y j\u00f3venes \u2013popularmente denominados <em>pericos<\/em>\u2013 para obtener favores sexuales o realizar labores por encargo. El origen del t\u00e9rmino <em>perico<\/em> es incierto, pero gracias a las cr\u00f3nicas carcelarias de Heriberto Fr\u00edas y la novela costumbrista <em>La Chaquira (Belem por dentro)<\/em> de Francisco Garc\u00eda Gonz\u00e1lez, publicadas entre 1894 y 1895 en los peri\u00f3dicos <em>El Dem\u00f3crata<\/em> y <em>El Rel\u00e1mpago<\/em>, respectivamente, se tiene registro de su uso en el argot carcelario de Belem para nombrar a cualquier preso menor de 18 a\u00f1os.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\" style=\"text-align: center;\">Cr\u00f3nicas desde Belem<\/h3>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Entre abril y junio de 1895, Heriberto Fr\u00edas remiti\u00f3 al diario <em>El Dem\u00f3crata<\/em> quince cr\u00f3nicas carcelarias que condensan los pormenores de la vida cotidiana en Belem. Por aquellos d\u00edas, Fr\u00edas cumpl\u00eda una pena por difamaci\u00f3n p\u00fablica en contra del regidor y presidente de la Junta de Vigilancia de C\u00e1rceles del Ayuntamiento capitalino, el doctor Antonio Salinas y Carb\u00f3. Los relatos pusieron el acento en los actos de corrupci\u00f3n, las carencias materiales, los abusos de poder y los tipos populares, entre los cuales sobresal\u00edan los afeminados y los <em>pericos<\/em> como sectores de la poblaci\u00f3n carcelaria en situaci\u00f3n de vulnerabilidad. Los <em>pericos<\/em> \u2013refiere Fr\u00edas\u2013 eran ni\u00f1os y j\u00f3venes incapaces de dolo que, al internarse en Belem, se hund\u00edan en un \u201coc\u00e9ano de indescriptible \u2013por obscena\u2013 prostituci\u00f3n\u201d.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Fr\u00edas advirti\u00f3 que los <em>pericos<\/em> ingresaban a Belem \u201cprofundamente gastados y prostituidos\u201d, a causa de su precoz inmersi\u00f3n en el ambiente bohemio y delictivo de la ciudad de M\u00e9xico. Igualmente, sosten\u00eda que, si alg\u00fan menor ingresaba a prisi\u00f3n con cierto grado de dignidad, ah\u00ed mismo la perd\u00eda o se la hac\u00edan perder los dem\u00e1s reos. Por lo menos ese fue el caso del ni\u00f1o V\u00edctor Alem\u00e1n al ser violentado sexualmente por un var\u00f3n de 19 a\u00f1os y otros cuatro <em>pericos<\/em> del Departamento de J\u00f3venes, o de Sim\u00f3n Gonz\u00e1lez Torres \u2013jefe del Departamento de J\u00f3venes\u2013 al ser acusado de calumnia y difamaci\u00f3n, justo cuando estaba pr\u00f3ximo a obtener libertad preparatoria tras delatar un intento de fuga y la existencia de una red de tr\u00e1fico de alcohol y marihuana al interior de la c\u00e1rcel de Belem.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\" style=\"text-align: center;\">El poetastro<\/h3>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">El 12 de junio de 1895 apareci\u00f3 en <em>El Dem\u00f3crata<\/em> un breve \u201cbosquejo-estudio\u201d elaborado por Heriberto Fr\u00edas desde prisi\u00f3n. El relato, subtitulado \u201cEl poetastro de \u2018Los pericos\u2019\u201d, comienza con una breve relaci\u00f3n de las condiciones materiales del Departamento de J\u00f3venes de la c\u00e1rcel de Belem \u2013denominado por Fr\u00edas departamento de <em>pericos<\/em>\u2013 y, posteriormente, introduce la historia de vida de Humberto Safri: un <em>perico<\/em> de catorce a\u00f1os que fue procesado por el robo de cinco pesos \u2013aparentemente tentado por una mujer\u2013 en la casa comercial donde laboraba como cobrador. En la mayor\u00eda de sus cr\u00f3nicas, Fr\u00edas asumi\u00f3 el papel de testigo, pero en este caso opt\u00f3 por distanciarse temporalmente de los hechos para evitar su asociaci\u00f3n con Humberto Safri, el protagonista del relato. Pese a ello, el \u201cbosquejo-estudio\u201d constituye una pieza autobiogr\u00e1fica que condensa la experiencia de vida de Fr\u00edas durante su primer encierro en Belem.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">En 1884, a la edad de catorce a\u00f1os, Heriberto Fr\u00edas hab\u00eda quedado en la orfandad en la ciudad de M\u00e9xico, tras la muerte de su padre \u2013el comandante del ej\u00e9rcito lerdista Antonio Fr\u00edas\u2013 y el abandono de su madre y sus dos hermanas. Ante esta situaci\u00f3n, labor\u00f3 como repartidor de libros y revistas y abandon\u00f3 sus estudios en la Escuela Nacional Preparatoria, pero la anemia y el autodidactismo nocturno \u2013a la luz de la vela\u2013 le ocasionaron una severa conjuntivitis que deriv\u00f3 en miop\u00eda. Al mismo tiempo, se aficion\u00f3 al juego y a las apuestas, lo que lo orill\u00f3 a cometer un robo de cinco pesos en la casa comercial donde reci\u00e9n hab\u00eda comenzado a laborar, delito por el cual fue recluido durante ocho meses en Belem, entre 1884 y 1885. El encierro lo indujo al consumo de alcohol y marihuana, pero le permiti\u00f3 conocer la din\u00e1mica social y el l\u00e9xico carcelario.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Esa primera experiencia lo facult\u00f3 en la elaboraci\u00f3n del referido \u201cbosquejo-estudio\u201d, diez a\u00f1os despu\u00e9s de haber estado recluido en Belem. Dicho relato advierte que el joven Fr\u00edas ingres\u00f3 a prisi\u00f3n con un severo cuadro an\u00e9mico que se agrav\u00f3 porque los dem\u00e1s <em>pericos<\/em> sol\u00edan robar sus alimentos. La debilidad visual ocasionada por la miop\u00eda y su andar descalzo y semidesnudo le ganaron el mote de \u201crotito tuerto\u201d o \u201crotito ciego\u201d, situaci\u00f3n que cambi\u00f3 radicalmente al cumplir la edad de quince a\u00f1os. En cuesti\u00f3n de meses, el joven Fr\u00edas experiment\u00f3 una imprevista transformaci\u00f3n de car\u00e1cter forjada por el abandono, el dolor y la tragedia del encierro. Adem\u00e1s, el estudio y la afici\u00f3n por la lectura le permitieron ganarse el respeto de los varones adultos, quienes le solicitaban cartas y versos por encargo a cambio de alimentos, calzado y protecci\u00f3n. Desde su propia perspectiva, el joven Fr\u00edas devino poetastro, es decir, un mal poeta que gan\u00f3 fama al estar inserto en un ambiente adverso.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\" style=\"text-align: center;\">Muchachos y mocosos<\/h3>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">El departamento de <em>pericos<\/em> com\u00fanmente estuvo saturado de ni\u00f1os y j\u00f3venes levantados en redadas contra la mendicidad o procesados por delitos menores \u2013ocio y vagancia\u2013, pero el trasfondo legal de su detenci\u00f3n fue la alteraci\u00f3n de la paz p\u00fablica. El periodista Heriberto Fr\u00edas afirm\u00f3 que la mayor\u00eda de esos \u201cmocosos viv\u00edsimos\u201d y muchachos \u201cimberbes\u201d y \u201cgordinflones\u201d eran incapaces de cometer delito alguno, pero el contacto con los dem\u00e1s presos en la c\u00e1rcel de Belem pod\u00eda convertirlos en expertos bandidos, encubridores y ladrones. De modo peculiar, Fr\u00edas alert\u00f3 sobre la incapacidad de los ni\u00f1os para sobreponerse a la separaci\u00f3n familiar y al encierro en ese \u201cantro de la miseria, el vicio y el crimen\u201d.<\/p>\r\n<figure id=\"attachment_21153\" aria-describedby=\"caption-attachment-21153\" style=\"width: 900px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-21153\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_56_001.jpg\" alt=\"\" width=\"900\" height=\"603\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_56_001.jpg 900w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_56_001-300x201.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_56_001-768x515.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 900px) 100vw, 900px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-21153\" class=\"wp-caption-text\">Presos reciben raci\u00f3n de alimentos en el patio de la c\u00e1rcel de Bel\u00e9n, Ciudad de M\u00e9xico, ca. 1928, inv. 1686, SINAFO-FN.<\/figcaption><\/figure>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">A finales del siglo XIX, los discursos jur\u00eddicos, literarios, m\u00e9dico-higienistas y pedag\u00f3gicos caracterizaron a la infancia como la etapa inicial de la vida humana, signada por la incapacidad y la inocencia. Es decir, se consideraba que los ni\u00f1os eran incapaces de obrar mal o incluso de delinquir, raz\u00f3n por la cual la responsabilidad leg\u00edtima de sus acciones reca\u00eda directamente sobre sus padres o tutores. Ese era el sustento legal del C\u00f3digo Penal de 1871, pero fue com\u00fan la reclusi\u00f3n de ni\u00f1os en la c\u00e1rcel de Belem a causa del hacinamiento en los hospicios y reformatorios o el desconocimiento y la sobreposici\u00f3n de las leyes. Al respecto, Fr\u00edas asever\u00f3 en su \u201cbosquejo-estudio\u201d que los ni\u00f1os llegaban a Belem \u201cazorados, at\u00f3nitos, estupefactos y horrorizados\u201d.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Ese fue el caso, por ejemplo, de un ni\u00f1o remitido a la c\u00e1rcel de Belem la ma\u00f1ana del s\u00e1bado 31 de marzo de 1895 por el delito de haber jugado a las canicas \u2013la noche anterior\u2013 en la Alameda de la ciudad de M\u00e9xico. El extraordinario caso fue consignado por Heriberto Fr\u00edas en la primera cr\u00f3nica carcelaria que public\u00f3 en el diario <em>El Dem\u00f3crata<\/em>. El autor advirti\u00f3 que el ni\u00f1o \u2013\u201cvestido elegantemente con un trajecito azul obscuro de marinero y medias blancas\u201d\u2013 hab\u00eda llegado p\u00e1lido y confundido a Belem, pero su azoro aument\u00f3 al ver el rostro de los presos y las lobregueces del local. Con su caracter\u00edstico estilo mordaz, Fr\u00edas ironiz\u00f3 sobre la gravedad del delito cometido por el \u201ccriminal precoz\u201d y la oportuna intervenci\u00f3n de la polic\u00eda capitalina para su aprehensi\u00f3n y posterior traslado a Belem, situaci\u00f3n poco com\u00fan cuando se trataba de alg\u00fan robo o delito mayor.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Finalmente, el ni\u00f1o fue liberado y conducido bajo vigilancia a su domicilio, pero la intenci\u00f3n de Fr\u00edas consist\u00eda en exponer el abuso de poder, la corrupci\u00f3n carcelaria y la obsesiva preservaci\u00f3n del orden social y la paz p\u00fablica. A la par, caricaturiz\u00f3 la funci\u00f3n del cuerpo de polic\u00eda capitalino que, en su af\u00e1n por preservar los principios de civilidad y urbanismo instituidos durante el r\u00e9gimen porfiriano, realiz\u00f3 acciones desconcertantes y arbitrarias como la detenci\u00f3n de ni\u00f1os y j\u00f3venes vagos, menesterosos o paseantes que colmaron el departamento de <em>pericos<\/em> de la c\u00e1rcel de Belem a finales del siglo XIX.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\">PARA SABER M\u00c1S<\/h3>\r\n\r\n\r\n\r\n<ul class=\"wp-block-list\">\r\n<li>Flores Flores, Georgina, \u201cA la sombra penitenciaria: la c\u00e1rcel de Belem de la ciudad de M\u00e9xico, sus necesidades, pr\u00e1cticas y condiciones sanitarias, 1863-1900\u201d, <em>Revista Cultura y Religi\u00f3n<\/em>, 2008, en <a href=\"https:\/\/cutt.ly\/jIIn9x9\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">https:\/\/cutt.ly\/jIIn9x9<\/a>.<\/li>\r\n<li>Fr\u00edas, Heriberto, <em>Cr\u00f3nicas desde la c\u00e1rcel, M\u00e9xico<\/em>, Breve Fondo Editorial, 1995.<\/li>\r\n<li>Moreno Ju\u00e1rez, Sergio, \u201cJuventud y vida cotidiana en reclusi\u00f3n: los pericos de la c\u00e1rcel de Belem (ciudad de M\u00e9xico, ca. 1895)\u201d, <em>Revista de Historia de las Prisiones<\/em>, 2021, en <a href=\"https:\/\/cutt.ly\/hIImeGe\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">https:\/\/cutt.ly\/hIImeGe<\/a>.<\/li>\r\n<li>Padilla Arroyo, Antonio, <em>De Belem a Lecumberri: pensamiento social y penal en el M\u00e9xico decimon\u00f3nico<\/em>, M\u00e9xico, Archivo General de la Naci\u00f3n, 2001.<\/li>\r\n<li>Speckman Guerra, Elisa, <em>Crimen y castigo. Legislaci\u00f3n penal, interpretaciones de la criminalidad y administraci\u00f3n de la justicia (ciudad de M\u00e9xico, 1872-1910)<\/em>, M\u00e9xico, El Colegio de M\u00e9xico\/Instituto de Investigaciones Hist\u00f3ricas-Universidad Nacional Aut\u00f3noma de M\u00e9xico, 2002.<\/li>\r\n<\/ul>\r\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Sergio Moreno Ju\u00e1rez\u00a0Universidad Aut\u00f3noma Metropolitana-Azcapotzalco En revista BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam. 56. El abuso de menores fue la constante de la c\u00e1rcel de Belem, erigida en el sur de la ciudad de M\u00e9xico a mediados del siglo XIX con el fin de aplicar m\u00e9todos modernos para la \u00e9poca de reinserci\u00f3n social. El periodista queretano pudo constatarlo durante dos detenciones y hacerlo p\u00fablico. El 22 de enero de 1863, a las seis de la ma\u00f1ana, ocurri\u00f3 un ins\u00f3lito evento en la ciudad de M\u00e9xico. Ante la mirada estupefacta de familiares y vecinos, tuvo lugar una procesi\u00f3n de reos procedente de la c\u00e1rcel nacional de la ex Acordada \u2013en el extremo oeste de la Alameda\u2013 con destino a la reci\u00e9n inaugurada c\u00e1rcel de Belem, ubicada al sur de la capital. El nuevo penal, instituido en el vetusto edificio del colegio de ni\u00f1as hu\u00e9rfanas de San Miguel de Belem<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[21,2399,20],"tags":[2393,2348,76],"class_list":{"0":"post-16302","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-articulos","7":"category-bicentenario-56","8":"category-revistanumero","9":"tag-belem","10":"tag-carcel","11":"tag-juventud"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16302","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=16302"}],"version-history":[{"count":11,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16302\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":22373,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16302\/revisions\/22373"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=16302"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=16302"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=16302"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}