﻿{"id":16301,"date":"2022-04-21T13:09:56","date_gmt":"2022-04-21T18:09:56","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=16301"},"modified":"2025-07-30T16:29:22","modified_gmt":"2025-07-30T22:29:22","slug":"el-traje-del-emperador","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/el-traje-del-emperador\/","title":{"rendered":"El traje del emperador"},"content":{"rendered":"\r\n<p>Guadalupe Villa G.\u00a0<br \/>Instituto Mora<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h4 class=\"has-text-color has-vivid-red-color\"><span style=\"color: #800000;\"><strong>En revista <em>BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico<\/em>, n\u00fam. 56.<\/strong><\/span><\/h4>\r\n<p><a href=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/Bic56_02_El-traje-del-emperador.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-16736\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/BotonPDF2-e1670355523220.png\" alt=\"\" width=\"87\" height=\"44\" \/><\/a><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\" style=\"text-align: justify;\">Agust\u00edn de Iturbide fue proclamado emperador el 21 de julio de 1822 con la mayor pompa posible, pese a las restricciones econ\u00f3micas. La vestimenta sigui\u00f3 los lineamientos se\u00f1alados en el <em>Pontifical Romano<\/em>, los principales edificios p\u00fablicos fueron iluminados y engalanados, y las coronas de la pareja imperial se elaboraron con joyas prestadas y valiosas. Fue una gran fiesta que incluy\u00f3 el lanzamiento de monedas de plata al pueblo desde la catedral y el antiguo palacio virreinal.<\/h3>\r\n<figure id=\"attachment_21166\" aria-describedby=\"caption-attachment-21166\" style=\"width: 835px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-21166\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_56_014.jpg\" alt=\"\" width=\"835\" height=\"900\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_56_014.jpg 835w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_56_014-278x300.jpg 278w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_56_014-768x828.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 835px) 100vw, 835px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-21166\" class=\"wp-caption-text\">Agust\u00edn de Iturbide, acuarela sobre marfil, ca. 1822, Museo Nacional de Historia, Secretar\u00eda de Cultura-INAH-M\u00c9X.<\/figcaption><\/figure>\r\n\r\n\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: right;\">La situaci\u00f3n econ\u00f3mica del imperio en aquellos primeros d\u00edas, ve\u00edase contrariada o desvanecida por la pobreza general.\u00a0<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: right;\">Lucas Alam\u00e1n\u00a0\u00a0<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Proclamado y elegido Agust\u00edn de Iturbide primer emperador constitucional de M\u00e9xico, se iniciaron los preparativos para organizar su coronaci\u00f3n y la \u201cCasa Imperial\u201d. Imaginemos por un momento lo que para el novel monarca significaba su nuevo encargo. Desde luego ide\u00f3 una ceremonia de entronizaci\u00f3n espl\u00e9ndida, algo \u00fanico para estas tierras que jam\u00e1s hab\u00edan visto monarca alguno en persona. Los virreyes, representantes de los reyes espa\u00f1oles, eran la personificaci\u00f3n del soberano; sin embargo, nunca trasladaron ni arreglaron en las colonias el boato de corte alguna.\u00a0\u00a0<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfC\u00f3mo solemnizar la ocasi\u00f3n con toda pompa a sabiendas de la penuria de la Hacienda p\u00fablica? Si bien Iturbide pidi\u00f3 al Congreso que en la planificaci\u00f3n de la \u201cCasa\u201d se actuara con \u201crecomendable moderaci\u00f3n\u201d y s\u00f3lo se proporcionaran los fondos para gastos estrictamente indispensables, la sugerencia no aplic\u00f3 para su investidura. Coronas, mantos y ropas especiales para \u00e9l, su esposa y familia cercana parec\u00edan imprescindibles. Lucas Alam\u00e1n, pol\u00edtico, historiador y testigo, relata que, para confeccionar las coronas del emperador y la emperatriz, se tomaron prestadas joyas de gran valor para simular una riqueza artificial, \u201ca semejanza de las representaciones teatrales\u201d.\u00a0<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Diversas l\u00e1minas y grabados, los cuales mostraban la consagraci\u00f3n del emperador Napole\u00f3n I y la coronaci\u00f3n de la emperatriz Josefina en la Catedral de Notre-Dame de Par\u00eds el 2 de diciembre de 1804, sirvieron de gu\u00eda para imprimir la majestuosidad necesaria al acto de entronizaci\u00f3n de Iturbide, el cual servir\u00eda para legitimar sus derechos como nuevo monarca y asentar la continuidad de su dinast\u00eda.\u00a0<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Una modista francesa, al parecer baronesa, cuyo nombre se ignora, asumi\u00f3 el compromiso de elaborar los trajes para tan solemne ocasi\u00f3n, apeg\u00e1ndose a los lineamientos se\u00f1alados en el <em>Pontifical Romano<\/em>, documento que contiene los ritos que deb\u00edan presidir los obispos, entre los cuales se encuentra la coronaci\u00f3n de reyes. El <em>Pontificale Romanum<\/em>, escrito en lat\u00edn, fue traducido al espa\u00f1ol, en la parte referente al ritual en cuesti\u00f3n, por el padre dominico Luis Carrasco y Enciso. La versi\u00f3n, aprobada por el Congreso, hubo de ajustarse a las circunstancias. Por ejemplo, el obispo celebrante no coronar\u00eda a Iturbide, le pasar\u00eda la corona al presidente del Congreso, Rafael Mangino \u2013subrayando el hecho de que el emperador deb\u00eda su nombramiento a la naci\u00f3n y al Congreso que la representaba\u2013, quien a su vez la colocar\u00eda en la cabeza del emperador. El mismo procedimiento se realizar\u00eda para entronizar a la emperatriz: el presidente entregar\u00eda la corona a Iturbide y este a su vez la colocar\u00eda a su esposa. Entre otras modificaciones, se suprimieron del vocabulario palabras que implicaran la idea de un gobierno absolutista, sustituyendo \u201cvasallos\u201d por \u201cs\u00fabditos\u201d. Queda la interrogante de la raz\u00f3n por la cual no se opt\u00f3 por \u201cciudadanos\u201d.\u00a0<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">La monarqu\u00eda mexicana, fundada en el m\u00e9rito, ser\u00eda constitucional y hereditaria, con Agust\u00edn Primero como ra\u00edz de su estipe. Su padre, Jos\u00e9 Joaqu\u00edn de Iturbide y Arregui, recibi\u00f3 el t\u00edtulo de pr\u00edncipe de la naci\u00f3n; a su hermana, Mar\u00eda Nicolasa, se le distingui\u00f3 como princesa de Iturbide. Agust\u00edn Jer\u00f3nimo, hijo mayor y heredero al trono, fue intitulado pr\u00edncipe imperial. Sus dem\u00e1s hijos: \u00c1ngel, Salvador, Sabina, Mar\u00eda de Jes\u00fas, Josefa y Juana ser\u00edan pr\u00edncipes mexicanos con tratamiento de alteza. El 19 de mayo se declar\u00f3 d\u00eda festivo por ser el aniversario de la proclamaci\u00f3n.\u00a0\u00a0<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Organizar la \u201cCasa Imperial\u201d implic\u00f3 tambi\u00e9n buscar un modelo a seguir y fue el can\u00f3nigo Gamboa \u2013familiarizado con el ceremonial real por haber vivido durante su juventud en Espa\u00f1a\u2013 quien imparti\u00f3 algunas lecciones elementales. Como bien se\u00f1ala Lucas Alam\u00e1n, la etiqueta europea \u201cse sosten\u00eda por la tradici\u00f3n y la costumbre, pero en M\u00e9xico, donde no se hab\u00eda visto nada parecido, era rid\u00edcula\u201d.\u00a0<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Acordados los t\u00edtulos, hab\u00eda que nombrar a quienes ocupar\u00edan los siguientes cargos en la casa real: \u201cMayordomo Mayor\u201d, intendente principal de palacio, recay\u00f3 en el 5o. marqu\u00e9s de San Miguel de Aguayo (Jos\u00e9 Mar\u00eda de Echevertz del Espinal y Valdivieso Vidal de Lorca ); \u201cCaballerizo Mayor\u201d, encargado de la direcci\u00f3n y gobierno de las caballerizas del rey, a quien acompa\u00f1aba tan pronto sal\u00eda de su residencia, en el Tercer conde de Regla (Pedro Jos\u00e9 Mar\u00eda Romero de Terreros); \u201cCapit\u00e1n de Guardia\u201d, cuyo cometido era proporcionar la guardia militar, rendir honores, dar escoltas al rey y a los miembros de la familia real, en el Sexto marqu\u00e9s de Salvatierra (Miguel Jer\u00f3nimo de Cervantes y Velasco). Entre los muchos ayudantes elegidos por el emperador estaban el capit\u00e1n general Gabino Gainza y Fern\u00e1ndez de Medrano, el brigadier Domingo Malo de Iturbide, primo suyo, y Jos\u00e9 Mar\u00eda Cervantes, entre otros.\u00a0<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">La designaci\u00f3n de \u201cLimosnero Mayor\u201d, obispo de la Corte y jefe de la capilla real, fue para el prelado de Guadalajara, Juan Ruiz de Caba\u00f1as y Crespo, quien puso a disposici\u00f3n del Congreso, para la coronaci\u00f3n, 35 000 pesos tomados de las obras p\u00edas de la Iglesia. Su encargo le permit\u00eda disfrutar de varias prerrogativas, entre ellas: caminar a la derecha del monarca en las procesiones; disponer de los fondos destinados para las diversas donaciones que hac\u00eda el rey, y administrar los sacramentos de la familia real. El cargo de \u201cCapell\u00e1n Mayor\u201d, encargado de atender las necesidades espirituales del monarca, recay\u00f3 en Antonio Joaqu\u00edn P\u00e9rez de Mart\u00ednez. Las cr\u00f3nicas se\u00f1alan que hubo seis capellanes \u201cde sus majestades\u201d y diez capellanes honorarios escogidos entre los m\u00e1s reputados eclesi\u00e1sticos de entonces. Entre los confesores estaban fray Jos\u00e9 Ignacio Trevi\u00f1o y fray Joaqu\u00edn Silva, para el emperador y la emperatriz, respectivamente. El nombramiento de \u201cPredicador Honorario\u201d recay\u00f3 en fray Gaspar Tembleque, tambi\u00e9n capell\u00e1n privado de la familia real.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Otras designaciones fueron para chambelanes, encargados de asistir a las necesidades de palacio, y sumilleres \u2013encargados del servicio de vinos\u2013, actividad considerada de gran importancia, desempe\u00f1ada por gente de probada lealtad al monarca. Originalmente la responsabilidad de un sumiller era prevenir un posible envenenamiento a su se\u00f1or.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">En el \u00e1mbito \u00edntimo el papel de \u201cAyos\u201d y de \u201cPreceptores\u201d fue fundamental. Los primeros se ocupaban de instruir a los peque\u00f1os en las \u201cbuenas maneras\u201d, a desenvolverse con correcci\u00f3n, mientras que los segundos educaban en el \u00e1mbito de la ense\u00f1anza escolar propiamente dicha. Tambi\u00e9n se nombraron m\u00e9dicos y cirujanos de c\u00e1mara. La \u201cCasa Real\u201d requiri\u00f3, al menos en papel, un ej\u00e9rcito de empleados que ser\u00eda prolijo enumerar, pero en el que no faltaron ni peluqueros ni guardarropas reales, encargados del vestuario de los monarcas. La casa de la emperatriz estuvo presidida por su \u201cCamarera Mayor\u201d, la condesa de San Pedro del \u00c1lamo (Mar\u00eda de los Dolores de Valdivieso y Valdivieso); y la \u201cDama Primera y Guarda Mayor\u201d (Ana Mar\u00eda Iraeta de Mier). Las \u201cDamas de Honor\u201d estaban conformadas por j\u00f3venes mujeres al servicio exclusivo de la reina para acompa\u00f1arla dentro y fuera de palacio. En la organizaci\u00f3n de su Corte, la pareja real ech\u00f3 mano de lo que se pudo escoger entre la alta sociedad y la reducida nobleza del virreinato. Lucas Alam\u00e1n se\u00f1ala que en la nueva Corte todos ignoraban el papel que deb\u00edan representar.<\/p>\r\n<figure id=\"attachment_21165\" aria-describedby=\"caption-attachment-21165\" style=\"width: 761px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-21165\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_56_013.jpg\" alt=\"\" width=\"761\" height=\"900\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_56_013.jpg 761w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_56_013-254x300.jpg 254w\" sizes=\"(max-width: 761px) 100vw, 761px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-21165\" class=\"wp-caption-text\">Francisco Inch\u00e1urregui, Dama (Ana Mar\u00eda Huarte de Iturbide), acuarela sobre marfil, ca. 1822, Museo Nacional de Historia, Secretar\u00eda de Cultura-INAH-M\u00c9X.<\/figcaption><\/figure>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Algo similar hab\u00eda ocurrido en Francia cuando Napole\u00f3n se convirti\u00f3 en emperador; a \u00e9l no le fue dif\u00edcil conformar su Corte, aunque resulta parad\u00f3jico que quien hab\u00eda tomado las armas para, entre otras cosas, eliminar los privilegios de la nobleza, contara y aceptase la adhesi\u00f3n de ella a la emergente dinast\u00eda que representaba. Pero los arribistas \u201chijos de la revoluci\u00f3n\u201d tampoco pudieron acostumbrarse al ceremonial palaciego y nos dice una historiadora que \u201clas memorias de aquel tiempo est\u00e1n llenas de pasajes chistosos de los nuevos cortesanos\u201d. En M\u00e9xico tambi\u00e9n ocurrieron situaciones chuscas pues la Corte no tuvo tiempo de aprender la etiqueta que le fue impuesta, ya que el imperio fue fugaz.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Iturbide y Ana Mar\u00eda, su mujer, habitaron primero el palacio \u201cMoncada\u201d, una soberbia construcci\u00f3n barroca del siglo XVIII, antigua propiedad de los condes de San Mateo de Valpara\u00edso y marqu\u00e9s de Jaral de Berrio, ofrecida como regalo de bodas a su hija Mariana Berrio de la Campa y Cos y a su esposo Pedro de Moncada Branciforte. La finca, ubicada entonces en la calle de San Francisco (hoy avenida Francisco I. Madero, n\u00famero 17, Centro Hist\u00f3rico de la Ciudad de M\u00e9xico), es popularmente conocida como Palacio de Iturbide y alberga en la actualidad el Palacio de Cultura Citibanamex. El emperador y la emperatriz cambiar\u00edan despu\u00e9s su residencia al viejo palacio de los virreyes, hoy Palacio Nacional.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Aproxim\u00e1ndose el d\u00eda se\u00f1alado para la coronaci\u00f3n, el jefe pol\u00edtico Luis Quintanar emiti\u00f3 un bando con \u00f3rdenes e indicaciones para que desde la v\u00edspera se iluminaran y engalanaran las fachadas de casas habitaci\u00f3n, establecimientos mercantiles, edificios p\u00fablicos e iglesias, con banderas y gallardetes.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">El 21 de julio de 1822, la ciudad amaneci\u00f3 hermosamente ornamentada. Los repiques de campanas y salvas de 24 ca\u00f1onazos, que cada hora deb\u00edan ser disparados para solemnizar tan se\u00f1alado d\u00eda, daban a la capital un aspecto alegre y bello que no desmerec\u00eda, a pesar de las fangosas calles encharcadas por las torrenciales lluvias de verano.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">En la catedral todo estaba dispuesto para el acto de coronaci\u00f3n. Los candiles de plata multiplicaban el resplandor de los cirios con sus centellantes luces; el c\u00e1liz, con incrustaciones de piedras preciosas, la campanilla y el cop\u00f3n o ciborio de plata y oro, la colocaci\u00f3n de grandes cortinajes, doseles y tronos hac\u00edan lucir su interior con una \u201cins\u00f3lita y extraordinaria magnificencia\u201d.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Entre ocho y nueve de la ma\u00f1ana, los miembros del Congreso se dirigieron a ocupar el lugar que se les hab\u00eda asignado. Mientras tanto, todas las corporaciones, encabezadas por los miembros del Ayuntamiento, se reunieron para acompa\u00f1ar al emperador, quien sali\u00f3 de su domicilio con la emperatriz, precedido por la caballer\u00eda y la infanter\u00eda. A lo largo del trayecto que deb\u00edan recorrer los monarcas, en coche, se dispuso una valla de soldados.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">El acompa\u00f1amiento de la emperatriz lo compon\u00edan tres generales, cada uno portaba la corona, el anillo y la canastilla que conten\u00eda el manto para la coronaci\u00f3n. La comitiva del emperador constaba de cuatro distinguidos generales que ostentaban respectivamente las insignias para su entronizaci\u00f3n: corona, cetro, anillo y manto. Tras del emperador segu\u00edan el capit\u00e1n de su guardia, el mayordomo, los limosneros mayores y cuatro edecanes. Cerraban la escolta ministros y generales de alta graduaci\u00f3n. A la puerta de la catedral dos obispos bendijeron con agua bendita a los monarcas, conduci\u00e9ndolos al trono chico, de donde bajar\u00edan para que el obispo consagrante les aplicara la unci\u00f3n en el brazo derecho entre el codo y la mano. En una sala inmediata se dispuso una mesa con abundantes viandas fr\u00edas y vinos para los asistentes que as\u00ed lo desearan y no se omiti\u00f3, dice Alam\u00e1n, \u201cque estuviese prevenido el cirujano del emperador con botiqu\u00edn y caja de instrumentos para lo que pudiera ofrecerse\u201d.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">El <em>Pontifical<\/em> indicaba que los soberanos vistieran ropa de seda blanca que luego complementar\u00edan con las de su nueva dignidad. No sabemos con certeza c\u00f3mo result\u00f3 la vestimenta confeccionada por la baronesa, pero las cr\u00f3nicas mencionan que Iturbide sali\u00f3 rumbo a catedral vestido con el uniforme militar del regimiento de Celaya y en el momento culminante luci\u00f3 un \u201cpeculiar manto de terciopelo rojo, forrado con armi\u00f1o, con peque\u00f1os carcaj y \u00e1guilas coronadas bordadas en oro en su superficie\u201d. La interrogante en cuanto a la descripci\u00f3n de la capa es \u00bfhabr\u00e1 sido armi\u00f1o de verdad?<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">El pelo de este animal ha sido muy apreciado en peleter\u00eda y los mantos de los reyes en Europa eran elaborados con este material, pero, en M\u00e9xico, no resultaba f\u00e1cil conseguirlo. En Am\u00e9rica, la distribuci\u00f3n geogr\u00e1fica del peque\u00f1o mam\u00edfero se localiza cerca del c\u00edrculo polar \u00e1rtico. En las regiones m\u00e1s fr\u00edas es donde suele cambiar el color caf\u00e9 de su pelaje por otro totalmente blanco. S\u00f3lo la punta de su cola permanece negra. En las capas de armi\u00f1o pueden apreciarse estas extremidades como decoraci\u00f3n del atav\u00edo y constituye el sello que legitima la piel. Ni las comunicaciones terrestres o mar\u00edtimas posibilitaban la r\u00e1pida adquisici\u00f3n del armi\u00f1o para que Agust\u00edn se diera el gusto de igualarse, al menos en eso, con Napole\u00f3n.<\/p>\r\n<figure id=\"attachment_21164\" aria-describedby=\"caption-attachment-21164\" style=\"width: 752px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-21164\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_56_012.jpg\" alt=\"\" width=\"752\" height=\"900\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_56_012.jpg 752w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_56_012-251x300.jpg 251w\" sizes=\"(max-width: 752px) 100vw, 752px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-21164\" class=\"wp-caption-text\">Agust\u00edn de Iturbide, \u00f3leo sobre marfil, ca. 1822, Museo Nacional de Historia, Secretar\u00eda de Cultura-INAH-M\u00c9X.<\/figcaption><\/figure>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Las cr\u00f3nicas no mencionan que Agust\u00edn I vistiera t\u00fanica alguna de seda en el momento de su entronizaci\u00f3n, no obstante que la Sala Capitular de la Catedral fue adaptada como camerino para que los soberanos pudieran cambiar su vestimenta \u201cde calle\u201d por los de su adquirida distinci\u00f3n. Las pinturas realizadas por Josephus Arias Huerta en 1822 muestran a la pareja imperial vestida de seda blanca y con el manto rojo y blanco antes descrito. El retrato de Ana Mar\u00eda Huarte la exhibe, adem\u00e1s, con una indumentaria impuesta en Francia por la emperatriz Josefina: el estilo imperio. Esta moda populariz\u00f3 los vestidos de talle alto, con generosos escotes y brazos descubiertos.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Una vez bendecidas las insignias, el presidente del Congreso, como estaba previsto, coron\u00f3 al emperador y este, a su vez, a la emperatriz para trasladarse luego al trono grande. Cuenta Lucas Alam\u00e1n que Mangino, amigo de Iturbide, al ponerle la corona le dijo con doble sentido: \u201cNo se le vaya a caer a Vuestra Majestad\u201d, a lo que el emperador contest\u00f3: \u201cyo har\u00e9 que no se me caiga\u201d. El obispo celebrante se dirigi\u00f3 a los presentes y expres\u00f3: <em>Vivat imperator in aeternum<\/em>, respondiendo los asistentes: \u00a1vivan el emperador y la emperatriz!<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Pasados el serm\u00f3n y el ofertorio, Agust\u00edn I y su esposa depositaron en el altar las ofrendas se\u00f1aladas en el <em>Pontifical<\/em>: dos cirios, uno con trece monedas de oro y el otro con trece monedas de plata; dos panes tambi\u00e9n de plata uno y otro de oro. Concluida la ceremonia, el jefe de armas de la casa real exclam\u00f3: \u201cEl muy piadoso y muy augusto emperador constitucional primero de los mexicanos Agust\u00edn, est\u00e1 coronado y entronizado: \u00a1Viva el emperador!\u201d<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Al salir de catedral se repiti\u00f3 la proclamaci\u00f3n, para regocijo del pueblo, y desde una tarima levantada a las puertas de la iglesia se arrojaron a la multitud monedas de plata grabadas con el busto del emperador y el lema <em>Agustinus Dei Providentia<\/em> en el anverso y el \u00e1guila coronada en el reverso, con la inscripci\u00f3n <em>Mexici Primus Imperator Constitutionalis<\/em>.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>La comitiva oficial se dirigi\u00f3 al antiguo palacio virreinal para presentar sus respetos y las felicitaciones de estilo. A los parabienes del presidente del Congreso, Iturbide contest\u00f3 renovando la promesa de cumplir con sus juramentos y de encaminar sus esfuerzos a la conservaci\u00f3n de la religi\u00f3n e independencia y hacer la felicidad del pa\u00eds. Desde uno de los balcones de palacio, el emperador y la emperatriz repartieron con generosidad m\u00e1s monedas, mismas que el pueblo recibi\u00f3 con gran alborozo.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">El imperio de Agust\u00edn de Iturbide fue ef\u00edmero. Sus diferencias con el Congreso lo llevaron a disolverlo, acto que justific\u00f3 mediante un folleto intitulado \u201cIndicaci\u00f3n del origen de los extrav\u00edos del congreso mejicano, que han motivado su disoluci\u00f3n\u201d. A partir de entonces las conspiraciones para hacer de M\u00e9xico una rep\u00fablica federal no se hicieron esperar. Las palabras de Mangino se cumplieron y su majestad Agust\u00edn I no pudo sostener la corona. Abdic\u00f3 en marzo de 1823.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>PARA SABER M\u00c1S<\/strong><\/h3>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">\r\n\r\n<\/p>\r\n<ul class=\"wp-block-list\">\r\n<li>Anna, Timothy, <em>The mexican empire of Iturbide<\/em>, Londres, University of Nebraska Press, 1966.<\/li>\r\n<li>Carbajal L\u00f3pez, David, \u201cUna liturgia de ruptura: el ceremonial de consagraci\u00f3n y coronaci\u00f3n de Agust\u00edn I\u201d, <em>Signos Hist\u00f3ricos<\/em>, 2011, en <a href=\"https:\/\/signoshistoricos.izt.uam.mx\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">https:\/\/signoshistoricos.izt.uam.mx<\/a>.<\/li>\r\n<li>Silke, Hensel, \u201cLa coronaci\u00f3n de Agust\u00edn I. Un ritual ambiguo en la transici\u00f3n mexicana del Antiguo R\u00e9gimen a la Independencia\u201d, <em>Historia Mexicana<\/em>, 2012, en <a href=\"https:\/\/historiamexicana.colmex.mx\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">https:\/\/historiamexicana.colmex.mx<\/a>.<\/li>\r\n<li>Visitar el Palacio de Iturbide en avenida Francisco I. Madero, n\u00famero 17, Centro Hist\u00f3rico.<\/li>\r\n<li>Visitar el Museo Nacional de Historia, Castillo de Chapultepec.<\/li>\r\n<\/ul>\r\n<p style=\"text-align: justify;\"><\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Guadalupe Villa G.\u00a0Instituto Mora En revista BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam. 56. Agust\u00edn de Iturbide fue proclamado emperador el 21 de julio de 1822 con la mayor pompa posible, pese a las restricciones econ\u00f3micas. La vestimenta sigui\u00f3 los lineamientos se\u00f1alados en el Pontifical Romano, los principales edificios p\u00fablicos fueron iluminados y engalanados, y las coronas de la pareja imperial se elaboraron con joyas prestadas y valiosas. Fue una gran fiesta que incluy\u00f3 el lanzamiento de monedas de plata al pueblo desde la catedral y el antiguo palacio virreinal. La situaci\u00f3n econ\u00f3mica del imperio en aquellos primeros d\u00edas, ve\u00edase contrariada o desvanecida por la pobreza general.\u00a0 Lucas Alam\u00e1n\u00a0\u00a0 Proclamado y elegido Agust\u00edn de Iturbide primer emperador constitucional de M\u00e9xico, se iniciaron los preparativos para organizar su coronaci\u00f3n y la \u201cCasa Imperial\u201d. Imaginemos por un momento lo que para el novel monarca significaba su nuevo encargo. Desde luego ide\u00f3<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[21,2399,20],"tags":[2392,126,158],"class_list":{"0":"post-16301","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-articulos","7":"category-bicentenario-56","8":"category-revistanumero","9":"tag-emperador","10":"tag-imperio","11":"tag-iturbide"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16301","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=16301"}],"version-history":[{"count":11,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16301\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":22372,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16301\/revisions\/22372"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=16301"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=16301"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=16301"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}