﻿{"id":16288,"date":"2022-02-08T01:38:40","date_gmt":"2022-02-08T07:38:40","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=16288"},"modified":"2025-07-30T14:18:39","modified_gmt":"2025-07-30T20:18:39","slug":"el-gran-teatro-nacional","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/el-gran-teatro-nacional\/","title":{"rendered":"El Gran Teatro Nacional"},"content":{"rendered":"\r\n<p>Omar Alfonso Flores Tavera <br \/>Posgrado en Historia del Arte, UNAM<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h4 class=\"has-text-color has-vivid-red-color\"><span style=\"color: #800000;\"><strong>En revista <em>BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico<\/em>, n\u00fam. 55.<\/strong><\/span><\/h4>\r\n<p><a href=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/BiC_55_09_Arte_compressed.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-16736\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/BotonPDF2-e1670355523220.png\" alt=\"\" width=\"87\" height=\"44\" \/><\/a><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 style=\"text-align: justify;\">Inaugurado en 1844 y demolido en 1901, la obra del arquitecto Lorenzo de la Hidalga vino a romper \u00e9poca, con la intenci\u00f3n de un reordenamiento urbano y acabar con el antiguo orden colonial y el dominio del clero sobre la vida social. Dise\u00f1ado bajo las influencias arquitect\u00f3nicas italiana y francesa, se convirti\u00f3 en parte de los escenarios del poder que conflu\u00edan en el actual centro hist\u00f3rico capitalino.<\/h3>\r\n\r\n\r\n\r\n<figure class=\"wp-block-image\">\r\n<figcaption>\r\n<figure id=\"attachment_21235\" aria-describedby=\"caption-attachment-21235\" style=\"width: 1000px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-21235\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_55_030.jpg\" alt=\"\" width=\"1000\" height=\"701\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_55_030.jpg 1000w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_55_030-300x210.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_55_030-768x538.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 1000px) 100vw, 1000px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-21235\" class=\"wp-caption-text\">Casimiro Castro, Teatro Nacional \u2013 M\u00e9xico, litograf\u00eda a color, [s. f.]. Colecci\u00f3n de Ram\u00f3n Aureliano Alarc\u00f3n.<\/figcaption><\/figure>\r\n<\/figcaption>\r\n<\/figure>\r\n\r\n\r\n\r\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\r\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013\u00a1Bell\u00edsimo edificio! \u2013dijo Arturo a Rugiero, al entrar al p\u00f3rtico del teatro nacional, situado en la ancha calle de Vergara\u2013. \u00bfOs agrada, Rugiero?<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Hay teatros mejores en Europa.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013\u00a1Oh, indudablemente! Pero no deja de ser orgullo para un mexicano el poseer un teatro tan magn\u00edfico.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013\u00a1Oh!, en cuanto al orgullo \u2013respondi\u00f3 Rugiero ir\u00f3nicamente\u2013, ustedes los mexicanos tienen bastante para no pensar que m\u00e1s val\u00eda un buen hospital y una penitenciar\u00eda que no el lujo de un teatro rodeado de limosneros y de gentes cubiertas de harapos y de miseria. Pero no os incomod\u00e9is, Arturo: el teatro es en efecto magn\u00edfico y digno de llamar la atenci\u00f3n; y por otra parte, m\u00e1s negocios hago yo en una noche en esta clase de edificios que en todos los hospitales del mundo.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Venid, Arturo; examinemos lo que nos rodea.<\/p>\r\n<\/blockquote>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">El anterior es un fragmento del segundo cap\u00edtulo de la novela costumbrista de don Manuel Payno, <em>El fistol del diablo<\/em>, en donde Arturo, un joven que con ardor desea el amor de una mujer, es invitado por un decimon\u00f3nico Mefist\u00f3feles, ahora bajo el seud\u00f3nimo de Rugiero, a un baile celebrado en el reci\u00e9n inaugurado Teatro Nacional en la calle de Vergara (hoy Bol\u00edvar y 5 de Mayo). El baile en cuesti\u00f3n, al que Arturo se presenta elegantemente vestido con polainas y guantes con la intenci\u00f3n de atraer la mirada de alguna bella se\u00f1orita, debi\u00f3 tener lugar entre el 18 y el 20 de febrero de 1844, pues m\u00e1s all\u00e1 de la historia fant\u00e1stica y novelada que ofrece Payno, los registros hist\u00f3ricos revelan que, en efecto, se celebraron bailes de m\u00e1scaras en el marco de la inauguraci\u00f3n del Gran Teatro Santa Anna que se llev\u00f3 a cabo el 10 de febrero del mismo a\u00f1o, con la presentaci\u00f3n del violinista alem\u00e1n Maximiliano Bohrer. En la invitaci\u00f3n, el empresario que patrocin\u00f3 la f\u00e1brica arquitect\u00f3nica, don Francisco Arbeu, anuncia lo siguiente: \u201cBailes de m\u00e1scaras para el 18, 19 y 20 de febrero de 1844. Al fin este edificio se halla en estado de presentarse a los habitantes de la hermosa M\u00e9xico.\u201d<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">La impresi\u00f3n que los personajes de esta novela expresan por el edificio, debe ser af\u00edn al asombro que en efecto caus\u00f3 entre los habitantes de la ciudad de M\u00e9xico a principios de la d\u00e9cada de los cuarenta de aquel siglo; e incluso en el propio Payno, quien decidi\u00f3 ubicar el arranque de su historia en uno de los sucesos m\u00e1s llamativos de la \u00e9poca, tomando en cuenta que <em>El fistol del diablo <\/em>se empez\u00f3 a publicar en entregas apenas al a\u00f1o siguiente de la inauguraci\u00f3n. Lo provocativo del acontecimiento se resume en el hecho de que el Gran Teatro Nacional fue el primer espacio esc\u00e9nico moderno que se alz\u00f3 en la capital, pues hasta 1841 s\u00f3lo exist\u00edan tres lugares de representaci\u00f3n: El Teatro Principal, tambi\u00e9n llamado Coliseo Nuevo, el Teatro de los Gallos y el Teatro de Nuevo M\u00e9xico, que m\u00e1s bien ten\u00edan caracter\u00edsticas afines a los corrales de comedias espa\u00f1oles del Siglo de Oro que a un teatro propiamente moderno como los que ya hab\u00edan empezado a popularizarse en la Europa ilustrada desde el siglo XVIII.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">En la misma invitaci\u00f3n para los bailes de m\u00e1scaras, Francisco Arbeu ensalza su empresa de la siguiente manera:<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Su erecci\u00f3n era una necesidad exigida de tiempo atr\u00e1s, para poner este ramo de civilizaci\u00f3n y de mejora en armon\u00eda con los mejores monumentos que decoran nuestra capital, y con la suntuosidad de sus fiestas: era necesario poner el teatro al nivel del gusto y de tantas otras mejoras formales y materiales [\u2026] El mexicano que conoce los mejores teatros de Europa no sentir\u00e1 humillaci\u00f3n ni verg\u00fcenza al mostrar el nuestro a los extranjeros, que le hacen justicia \u00a1puedan el tiempo y el progreso de las ciencias hacer de este edificio el verdadero teatro en que la susceptibilidad de los talentos y el ingenio mexicanos, luzca alg\u00fan d\u00eda y corone a los que sigan las huellas de Calder\u00f3n, Vega Moreto, Bret\u00f3n de los Herreros, Racine, Moli\u00e8re, Shakespeare, Alfieri, etc\u00e9tera.<\/p>\r\n<\/blockquote>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Siguiendo la idea del fragmento anterior, la construcci\u00f3n del nuevo teatro form\u00f3 parte de los proyectos p\u00fablicos que hab\u00edan comenzado desde finales de la d\u00e9cada de los a\u00f1os treinta del siglo XIX con los que se busc\u00f3 modernizar la capital, pues m\u00e1s all\u00e1 de haber sido la iniciativa de un particular como lo era el se\u00f1or Arbeu, la obra tambi\u00e9n recibi\u00f3 el apoyo econ\u00f3mico gubernamental del presidente Antonio L\u00f3pez de Santa Anna, luego de que el se\u00f1or Loperena, socio inicial de don Francisco Arbeu, se arrepintiera de la inversi\u00f3n por considerarla riesgosa. Si bien es cierto que el proyecto se origin\u00f3 en el impulso y deseo de un hombre particularmente aficionado al teatro, tambi\u00e9n lo es que el edificio termin\u00f3 por ser un destacado referente de la modernidad en una ciudad que buscaba igualarse a las capitales que en aquel momento representaban la punta de lanza de la civilizaci\u00f3n occidental. De este modo, la aparici\u00f3n del Gran Teatro Nacional o Teatro Santa Anna tambi\u00e9n queda enmarcada por un dr\u00e1stico proceso de reordenamiento urbano que en el fondo pretend\u00eda iniciar la ruptura con el viejo orden colonial y el dominio del clero sobre la vida de la poblaci\u00f3n capitalina. Por ello, en estas l\u00edneas se propone que la construcci\u00f3n del Teatro Nacional es el claro ejemplo de la secularizaci\u00f3n urbana y arquitect\u00f3nica del espacio teatral como el punto de encuentro social por excelencia durante el siglo XIX.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\" style=\"text-align: center;\"><strong>Transformaciones<\/strong><\/h3>\r\n<figure id=\"attachment_21213\" aria-describedby=\"caption-attachment-21213\" style=\"width: 1000px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-21213\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_55_008.jpg\" alt=\"\" width=\"1000\" height=\"675\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_55_008.jpg 1000w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_55_008-300x203.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_55_008-768x518.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 1000px) 100vw, 1000px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-21213\" class=\"wp-caption-text\">Murgu\u00eda, Gran Teatro Nacional, litograf\u00eda, en Manuel Rivera Cambas, M\u00e9xico pintoresco, art\u00edstico y monumental, t. 1, M\u00e9xico, Imprenta de la Reforma, 1881. Biblioteca \u201cErnesto de la Torre Villar\u201d-Instituto Mora.<\/figcaption><\/figure>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Hasta la aparici\u00f3n del Gran Teatro Nacional en 1844, y adem\u00e1s de los espacios de representaci\u00f3n de tipo corral-coliseo cuya popularidad fue en aumento desde el siglo XVII, el espacio por excelencia de fiestas y representaciones en la ciudad de M\u00e9xico fue la plaza p\u00fablica, en donde, de hecho, los eventos adquir\u00edan un car\u00e1cter m\u00e1s lit\u00fargico que civil. As\u00ed lo apunta Francisco de la Maza cuando dice: \u201caparte de las loas y autos sacramentales que algunas veces se representaban en los atrios de las iglesias como remembranzas del siglo XVI, hab\u00eda comedias en las plazas, con escenarios improvisados\u201d.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Por su parte, la investigadora Giovanna Recchia, precursora en M\u00e9xico de los trabajos acad\u00e9micos en torno a los espacios teatrales, afirma que desde principios del siglo XVIII hubo un incremento de festejos y representaciones en los escenarios urbanos de la capital que cubr\u00edan las necesidades de pompa y ostentaci\u00f3n de los dos personajes protag\u00f3nicos del viejo orden social: el poder civil y el poder religioso y su legitimaci\u00f3n y afirmaci\u00f3n al frente de la sociedad novohispana. En este sentido, Recchia propone que el espect\u00e1culo dieciochesco de la capital abri\u00f3 con dos acontecimientos destacados en 1701, como fueron la muerte de Carlos II y el ascenso al trono de Espa\u00f1a de Felipe V, conmemorados con exequias y festejos llevados a cabo en la Plaza Mayor el 4 de abril de aquel a\u00f1o. En el evento, los edificios que hasta hoy d\u00eda rodean la plaza,<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\r\n<p style=\"text-align: justify;\">se transformaron en un bordado de colgaduras de telas finas, oro, tapices, gobelinos y colores de oriente. Se levantaron tablados frente al arzobispado y frente a las casas capitulares; a un lado de una de las puertas de palacio se levant\u00f3 el m\u00e1s llamativo de todos: una colosal estructura provisional con cinco arcos de frente y dos de costado, sostenidos por columnas salom\u00f3nicas y adornados de telas bordadas de oro, sobre las cuales estatuas y emblemas representaban los dominios del nuevo monarca.<\/p>\r\n<\/blockquote>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Estos lujosos revestimientos de la Plaza Mayor no pueden ser otra cosa que la escenograf\u00eda del enorme escenario que era la plaza principal de la ciudad de M\u00e9xico, la cual funcionaba como espacio de la representaci\u00f3n simb\u00f3lica y teatralizada de los poderes hegem\u00f3nicos.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">En su ya cl\u00e1sico trabajo <em>\u00bfRelajados o reprimidos? Diversiones p\u00fablicas y vida social en la ciudad de M\u00e9xico durante el Siglo de las Luces<\/em>, Juan Pedro Viqueira tambi\u00e9n se refiere a los espacios p\u00fablicos de la ciudad de M\u00e9xico como \u201cEl teatro del poder\u201d; sin embargo, m\u00e1s all\u00e1 de limitarse a hablar de la plaza como espacio legitimador exclusivo de los miembros de la c\u00faspide social, extiende la apropiaci\u00f3n del espacio, que ocurr\u00eda durante las m\u00faltiples fiestas lit\u00fargicas, al resto de los estamentos novohispanos:<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Estas fiestas eran la representaci\u00f3n que la sociedad se daba a ella misma. En ellas reordenaba jer\u00e1rquicamente a sus elementos, creaba una comuni\u00f3n de la que todos participaban, aunque desde lugares diferenciados, reforzando as\u00ed su cohesi\u00f3n. Estas ceremonias eran verdaderas dramatizaciones sociales, eran el teatro en el que la sociedad se desdoblaba en actor y en espectador, desarrollando una acci\u00f3n r\u00edgidamente preestablecida y provocando una catarsis que confirmaba y consolidaba su existencia colectiva.<\/p>\r\n<\/blockquote>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta idea de la sociedad que se convierte en actor y espectador al mismo tiempo, es tomada por Viqueira de la teor\u00eda sociol\u00f3gica del teatro de Jean Duvignaud. Sin embargo, en una reflexi\u00f3n acerca del espacio de la representaci\u00f3n, es interesante que Viqueira aplicara la teor\u00eda del franc\u00e9s para el caso del contexto hist\u00f3rico que estudia el siglo XVIII novohispano. Integrado en la sociedad los dos componentes principales de la din\u00e1mica teatral, el tercero ser\u00eda claramente el espacio que habita, es decir, la ciudad misma.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Con la secularizaci\u00f3n y transformaci\u00f3n que sufri\u00f3 el espacio urbano de la ciudad de M\u00e9xico desde la primera mitad del siglo XIX, aquel monumental escenario de la sociedad mexicana qued\u00f3 desarticulado, pues con la creaci\u00f3n de nuevos centros nodales de interacci\u00f3n social (los paseos ilustrados) y con la apertura de nuevas calles alrededor de la traza original, se modific\u00f3 el tr\u00e1nsito del antiguo espacio lit\u00fargico-representacional de la ahora moderna capital mexicana.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">La transformaci\u00f3n del centro de la ciudad inici\u00f3 con los proyectos de Tadeo Ortiz de Ayala, quien ve\u00eda con malos ojos el espacio de las viejas plazas coloniales.Ortiz propuso la demolici\u00f3n de edificios y espacios como el antiguo Pari\u00e1n y varios edificios religiosos \u201cde mal gusto\u201d. Hacia 1840, cuatro a\u00f1os antes de que iniciara actividades el Gran Teatro Nacional, ya se pod\u00edan observar los primeros trabajos de remozamiento que transformar\u00edan la Plaza Principal en un paseo moderno, como fueron la plantaci\u00f3n de \u00e1rboles y la colocaci\u00f3n de farolas en distintos puntos alrededor del entonces llamado Paseo de las Cadenas. Por su parte, el 27 de junio de 1843 el presidente Santa Anna emiti\u00f3 un decreto con el que buscaba hermosear nuevamente la plaza principal, con ello se someter\u00eda a concurso el proyecto de erigir un monumento en conmemoraci\u00f3n de la independencia nacional. A pesar de haber ganado Enrique Griffon, el arquitecto Lorenzo de la Hidalga, quien para entonces ya estaba trabajando en el Teatro Santa Anna, fue quien obtuvo la licitaci\u00f3n, y ese mismo a\u00f1o, el 16 de septiembre, se coloc\u00f3 la primera piedra del z\u00f3calo. Desde entonces el espacio de la plaza, antes dominado por la imponente presencia de la catedral metropolitana, qued\u00f3 ocupado por los s\u00edmbolos del poder civil que durante todo el siglo XIX sigui\u00f3 intentando apartar al clero de su injerencia pol\u00edtica, de sus recursos y de su influencia en la vida social mexicana.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Otra importante transformaci\u00f3n urbana de secularizaci\u00f3n capitalina fue la apertura de la calle 5 de Mayo, cuya iniciativa original en 1846 fue nada m\u00e1s y nada menos que de don Francisco Arbeu, dos a\u00f1os despu\u00e9s de haber inaugurado el Teatro Nacional. El empresario mand\u00f3 una carta al Ayuntamiento con la propuesta de abrir una calle que iniciara justo en la fachada de su moderna obra arquitect\u00f3nica y que terminar\u00eda en el Empedradillo o Plaza Principal, para ello hab\u00eda que atravesar dependencias de la Profesa y la huerta del convento de Santa Clara. Fue hasta 1861 que este proyecto se llev\u00f3 a cabo d\u00e1ndole un tiro visual protag\u00f3nico al teatro de don Arbeu. A lo largo de estos procesos se puede observar la destrucci\u00f3n de los espacios religiosos en favor de los nuevos recintos civiles, cambiando las representaciones lit\u00fargicas de las Sagradas Escrituras en la misa, por las representaciones ilustradas de los textos de Moli\u00e8re.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Adem\u00e1s de las representaciones teatrales, el Gran Teatro Santa Anna alberg\u00f3 conciertos, representaciones oper\u00edsticas, bailes, fiestas e incluso recepciones y grandes banquetes de Estado como los que realiz\u00f3 Porfirio D\u00edaz durante su mandato; para ello, las butacas del patio eran retiradas y sustituidas por largas mesas montadas con gran protocolo.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\" style=\"text-align: center;\"><strong>Dise\u00f1o<\/strong><\/h3>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Como se ha mencionado l\u00edneas arriba, el Gran Teatro Nacional fue dise\u00f1ado por el arquitecto Lorenzo de la Hidalga, quien evidentemente estudi\u00f3 estructuras afines a los teatros italianos tales como los teatros de Parma, N\u00e1poles y Tur\u00edn, en donde los arquitectos empezaron a alargar la c\u00e1vea con una planta el\u00edptica, todos partiendo del primer ensayo moderno del teatro en occidente que fue el Teatro Ol\u00edmpico de Vicenza, dise\u00f1ado por Andrea Palladio en el siglo XVI. No obstante, es probable que estas formas del espacio teatral llegaran a Lorenzo de la Hidalga por la v\u00eda de los teatros ilustrados de Francia, que hab\u00edan estado ensayando con estos modelos espaciales desde 1689 con la aparici\u00f3n de la sala de la <em>Comedie Francaise<\/em>.<\/p>\r\n<figure id=\"attachment_21229\" aria-describedby=\"caption-attachment-21229\" style=\"width: 1000px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-21229\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_55_024.jpg\" alt=\"\" width=\"1000\" height=\"776\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_55_024.jpg 1000w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_55_024-300x233.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_55_024-768x596.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 1000px) 100vw, 1000px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-21229\" class=\"wp-caption-text\">Teatro Nacional de M\u00e9xico, litograf\u00eda a color en Julio Michaud y Thomas, \u00c1lbum pintoresco de la Rep\u00fablica Mexicana, M\u00e9xico, Imprenta de Julio Michaud y Thomas, 1850.<\/figcaption><\/figure>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Por otra parte, en lo que se refiere a la fachada, quedan algunas fotograf\u00edas de finales de siglo y las muy afamadas vistas de Pietro Gualdi, el escen\u00f3grafo italiano que retrat\u00f3 la ciudad de M\u00e9xico en la d\u00e9cada de los cuarenta y que adem\u00e1s dise\u00f1\u00f3 el interior y el tel\u00f3n del Teatro Nacional. La fachada muestra una estructura que alude a las formas del clasicismo arquitect\u00f3nico franc\u00e9s, donde domina una galer\u00eda horizontal de dos cuerpos y un \u00e1tico cuyo centro se resalta por medio de un p\u00f3rtico arremetido que interrumpe la continuidad de los dos niveles. Este p\u00f3rtico presenta cuatro columnas de orden gigante con capiteles compuestos, que a su vez est\u00e1n flanqueadas por dos pilastras adosadas del mismo g\u00e9nero. Las galer\u00edas presentan tres arcos de cada lado en ambos cuerpos, en el primero se trata de medios puntos, y en el segundo se muestran arcos adintelados; todos con una proporci\u00f3n esbelta que nuevamente revela la influencia afrancesada que fue tan com\u00fan en la arquitectura de este siglo. Encima hay un entablamento en cuyo friso se observa un resalto a la altura del p\u00f3rtico donde se lee en may\u00fasculas GRAN TEATRO SANTA ANNA. El \u00e1tico remata con una balaustrada. Alineados con las columnas del p\u00f3rtico, se observan seis dados que funcionan como pedestales en donde se apoyan seis esculturas de postura abierta, alegor\u00eda de las artes, no obstante, se sabe que el programa ornamental nunca se concluy\u00f3 y que tales piezas no fueron colocadas, por lo que la vista de Gualdi es una versi\u00f3n hipot\u00e9tica de c\u00f3mo pudo haber quedado una vez concluido el programa ornamental.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">En cuanto al interior, la sala contaba con 704 lunetas de patio, 81 palcos para diez personas organizados en tres filas, 120 lunetas en balc\u00f3n, 650 asientos de galer\u00eda y 111 en ventilas, es decir, un aforo total de 2 395 localidades. Manuel Ma\u00f1\u00f3n afirma que \u201cla decoraci\u00f3n del teatro caus\u00f3 una magn\u00edfica impresi\u00f3n por su belleza y sobriedad, y fue elogiada entusiastamente por el numeroso p\u00fablico que llen\u00f3 el coliseo, as\u00ed como el tel\u00f3n de boca, que representaba la Columna de la Independencia que proyect\u00f3 Lorenzo de la Hidalga\u201d Y seguramente fue as\u00ed, pues el propio Manuel Payno dedica una descripci\u00f3n minuciosa al interior del recinto con el que Arturo y Rugiero se encontraron al entrar:<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Las columnas del p\u00f3rtico estaban adornadas de guirnaldas de laurel; multitud de luces, en vasos de todos colores, serpenteaban graciosamente por las columnas, y formaban en las elegantes cornisas caprichosas figuras que, agitadas por el viento, ya se encend\u00edan y brillaban, o ya un tanto opacas desped\u00edan su claridad de una manera indefinible y fant\u00e1stica. En el patio hab\u00eda distribuidos naranjos, dalias, rosas, claveles, geranios y todo ese conjunto de hermosas y arom\u00e1ticas flores que crecen en el clima de M\u00e9xico al aire libre y sin necesidad de invern\u00e1culos. El elegante peristilo y los amplios y decorados patios estaban alfombrados; de los art\u00edsticos barandales de fierro pend\u00edan l\u00e1mparas, cuya luz viv\u00edsima se reflejaba en los cristales de la c\u00fapula del patio. La luz, el aire impregnado con el aroma de las flores, y la elegancia y gusto con que se hallaba adornado el exterior del edificio, predispon\u00edan a recibir esas sensaciones desconocidas de amor y de placeres indefinibles, que s\u00f3lo puede sentir el alma apasionada y ardiente de los j\u00f3venes. [\u2026] Rugiero y Arturo penetraron al sal\u00f3n. El foro y el patio estaban unidos y tapizados con rica alfombra; los palcos medios velados con transparentes y primorosas cortinas; multitud de quinqu\u00e9s, l\u00e1mparas y candelabros de cristal pend\u00edan del techo, pintado curiosamente. Las columnas relucientes de estuco de los palcos, adornadas con guirnaldas de rosas, sobresal\u00edan esbeltas y galanas, sosteniendo este gran sal\u00f3n. Enfrente del foro hab\u00eda una especie de trono con un dosel de terciopelo y seis sillones de damasco de china con franjas doradas.<\/p>\r\n<\/blockquote>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Tal como lo enuncia el diablo en la novela decimon\u00f3nica, seguramente debi\u00f3 haber mejores teatros en la moderna Europa del siglo XIX; no obstante, la impresi\u00f3n de Arturo tambi\u00e9n se vio influida por el hecho de entrar en contacto con un espacio con el que no ten\u00eda una experiencia directa previa y, m\u00e1s a\u00fan, si se trataba de una fiesta social seg\u00fan el nuevo modelo del M\u00e9xico secularizado que hab\u00eda orquestado la construcci\u00f3n de aquel nuevo espacio de representaci\u00f3n en medio de un convulsivo momento de construcci\u00f3n nacional.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">En diciembre de 1900 el r\u00e9gimen porfiriano orden\u00f3 la demolici\u00f3n del Gran Teatro Nacional, esto con la intenci\u00f3n de prolongar la avenida 5 de Mayo \u2013propuesta inicial del se\u00f1or Arbeu\u2013 y de este modo conectar la plaza central del Z\u00f3calo con la Alameda Central. La demolici\u00f3n se concret\u00f3 durante 1901, no sin antes prometer la erecci\u00f3n de un nuevo recinto todav\u00eda m\u00e1s moderno; ahora ya no un teatro ilustrado, sino una verdadera \u201cCiudad de las Artes\u201d a semejanza de la nueva \u00d3pera de Garnier en Par\u00eds. Con el objetivo del nuevo proyecto modernizador, para 1904 se estar\u00eda iniciando la construcci\u00f3n del hoy llamado Palacio de Bellas Artes.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>PARA SABER M\u00c1S<\/strong><\/h3>\r\n\r\n\r\n\r\n<ul class=\"wp-block-list\">\r\n<li>Ma\u00f1\u00f3n, Manuel, <em>Historia del viejo Gran Teatro Nacional de M\u00e9xico: 1841-1901<\/em>, M\u00e9xico, INBA\/CONACULTA, 2009, 2 tt.<\/li>\r\n<li>Recchia, Giovanna, <em>Espacio teatral en la ciudad de M\u00e9xico, siglos XVI-XVIII<\/em>, M\u00e9xico, INBA\/CITRU, 1993.<\/li>\r\n<li>Ribera Carb\u00f3, Eulalia (coord.), <em>Las plazas mayores mexicanas. De la plaza colonial a la plaza de la rep\u00fablica<\/em>, M\u00e9xico, Instituto Mora, 2014.<\/li>\r\n<li>Viquiera Alb\u00e1n, Juan Pedro, <em>\u00bfRelajados o reprimidos? Diversiones p\u00fablicas y vida social en la ciudad de M\u00e9xico durante el Siglo de las Luces<\/em>, M\u00e9xico, FCE, 1987.<\/li>\r\n<\/ul>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>&nbsp;<\/p>\r\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Omar Alfonso Flores Tavera Posgrado en Historia del Arte, UNAM En revista BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam. 55. Inaugurado en 1844 y demolido en 1901, la obra del arquitecto Lorenzo de la Hidalga vino a romper \u00e9poca, con la intenci\u00f3n de un reordenamiento urbano y acabar con el antiguo orden colonial y el dominio del clero sobre la vida social. Dise\u00f1ado bajo las influencias arquitect\u00f3nicas italiana y francesa, se convirti\u00f3 en parte de los escenarios del poder que conflu\u00edan en el actual centro hist\u00f3rico capitalino. \u2013\u00a1Bell\u00edsimo edificio! \u2013dijo Arturo a Rugiero, al entrar al p\u00f3rtico del teatro nacional, situado en la ancha calle de Vergara\u2013. \u00bfOs agrada, Rugiero? \u2013Hay teatros mejores en Europa. \u2013\u00a1Oh, indudablemente! Pero no deja de ser orgullo para un mexicano el poseer un teatro tan magn\u00edfico. \u2013\u00a1Oh!, en cuanto al orgullo \u2013respondi\u00f3 Rugiero ir\u00f3nicamente\u2013, ustedes los mexicanos tienen bastante para no pensar que<\/p>\n","protected":false},"author":14,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[53,2381],"tags":[750,2391,1918,2033,157],"class_list":{"0":"post-16288","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-arte","7":"category-bicentenario-55","8":"tag-entretenimiento","9":"tag-gran-teatro-nacional","10":"tag-historia-del-teatro","11":"tag-mexico-siglo-xix","12":"tag-teatro"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16288","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/14"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=16288"}],"version-history":[{"count":8,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16288\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":22364,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16288\/revisions\/22364"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=16288"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=16288"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=16288"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}