﻿{"id":16279,"date":"2022-02-08T00:16:09","date_gmt":"2022-02-08T06:16:09","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=16279"},"modified":"2025-07-30T14:21:41","modified_gmt":"2025-07-30T20:21:41","slug":"las-flappers-de-los-locos-anos-veinte-en-la-prensa-mexicana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/las-flappers-de-los-locos-anos-veinte-en-la-prensa-mexicana\/","title":{"rendered":"Las flappers de \u201clos locos a\u00f1os veinte\u201d en la prensa mexicana"},"content":{"rendered":"\r\n<p>Mar\u00eda Estela Garc\u00eda Concile\u00f3n <br \/>Instituto Mora<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h4 class=\"has-text-color has-vivid-red-color\"><span style=\"color: #800000;\"><strong>En revista <em>BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico<\/em>, n\u00fam. 55.<\/strong><\/span><\/h4>\r\n<p><a href=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/BiC_55_06_Las-flappers_compressed.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-16736\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/BotonPDF2-e1670355523220.png\" alt=\"\" width=\"87\" height=\"44\" \/><\/a><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\" style=\"text-align: justify;\">Surgieron en el Nueva York de los a\u00f1os veinte y pronto, su estilo desenfadado, alegre y disrruptor, se estableci\u00f3 en la ciudad de M\u00e9xico de la mano de mujeres como Cube Bonifant, Elena Arizmendi, Antonieta Rivas Mercado, Tina Modotti y Nahui Olin. Llevar el pelo corto fue su marca de rebeld\u00eda, que el machismo y las tradiciones de la \u00e9poca no lograron reprimir.<\/h3>\r\n<figure id=\"attachment_21210\" aria-describedby=\"caption-attachment-21210\" style=\"width: 1000px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-21210\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_55_005.jpg\" alt=\"\" width=\"1000\" height=\"778\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_55_005.jpg 1000w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_55_005-300x233.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_55_005-768x598.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 1000px) 100vw, 1000px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-21210\" class=\"wp-caption-text\">Lupe V\u00e9lez, ca. 1925, inv. 30148, SINAFO, F. N. Secretar\u00eda de Cultura-INAH-MEX.<\/figcaption><\/figure>\r\n\r\n\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Las <em>flappers<\/em> aparecen en Estados Unidos en la d\u00e9cada de los a\u00f1os veinte del siglo XX, pero su historia proviene de las j\u00f3venes londinenses de la primera guerra mundial. Jos\u00e9 Juan Tablada, en sus <em>Cr\u00f3nicas de Nueva York<\/em>, las describe de la siguiente manera:<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Era la muchacha en v\u00edsperas de ser mujer, todav\u00eda inmadura para debutar en la sociedad, que asociada a\u00fan con sus compa\u00f1eros de colegio, jugaba basket-ball y acompa\u00f1aba en el <em>side-car<\/em> a su amigo motociclista. De all\u00ed el misterioso nombre de <em>flapper<\/em>, del verbo <em>to flap<\/em>, una de cuyas acepciones es \u201caletear\u201d. En el <em>side-car<\/em> y en la carrera de los deportes aleteaban el cabello corto y las faldas cortas de las muchachas, y esos aleteos fueron sus categoremas.<\/p>\r\n<\/blockquote>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero la <em>flapper<\/em> trascendental e inquietante que apareci\u00f3 despu\u00e9s de que Estados Unidos entrara en la primera gran guerra, como nos cuenta Tablada en sus textos, es \u201cuna floraci\u00f3n de posguerra; es la mujer que se asoci\u00f3 a los trabajos marciales y viriles para suplir a los hombres que iban al frente y que, despu\u00e9s de probar las dulzuras de la libertad y de igualdad con el hombre, se convirti\u00f3 en enemigo de las costumbres establecidas\u201d. M\u00e1s adelante dice: \u201cpor higiene y ahorro de tiempo usa el cabello corto, para poderlo lavar a diario sin depender de la peinadora\u201d.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Tablada conoci\u00f3 muy bien a las <em>flappers<\/em> de Estados Unidos cuando vivi\u00f3 en este pa\u00eds. En varias de sus <em>Cr\u00f3nicas de Nueva York<\/em> las describe tambi\u00e9n como mujeres liberales que bailaban al comp\u00e1s del jazz y del charlest\u00f3n.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Para las <em>flappers<\/em> el deporte no fue m\u00e1s una actividad exclusivamente viril, usaban mucho maquillaje (tanto que, incluso, llegaban a escandalizar a la gente), beb\u00edan licores fuertes, se te\u00f1\u00edan el cabello de negro azabache o de rubio platino, y se pintaban los labios con rojo carm\u00edn. Usaban vestidos con amplios escotes, dejando al descubierto los brazos. Las faldas o vestidos llegaban justo por debajo de las rodillas permitiendo verlas cuando bailaban o caminaban. Los accesorios que utilizaban por lo general consist\u00edan en joyas art d\u00e9co, con muchas capas de collares de perlas, guantes largos, bolsos para salir, sombreros, estolas en el pelo, anillos y zapatos con tacones altos.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">La primera aparici\u00f3n de la palabra <em>flapper<\/em> y de una mujer de ese estilo provino de la popular pel\u00edcula estadunidense de Frances Marion, <em>The Flapper<\/em> (1920), protagonizada por Olive Thomas. Fue la primera pel\u00edcula que retrataba su modo de vivir, que pronto regir\u00eda la moda en la d\u00e9cada de los veinte en M\u00e9xico a trav\u00e9s del cine y de los textos que narraban los cronistas de espect\u00e1culos y los cr\u00edticos cinematogr\u00e1ficos en las revistas y peri\u00f3dicos nacionales.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\" style=\"text-align: center;\"><strong>Las <em>f<\/em><\/strong><strong><em>lappers<\/em><\/strong> <strong>de <em>El Universal Ilustrado<\/em><\/strong><\/h3>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">A principios del siglo XX, la ciudad de M\u00e9xico era reconocida por gran parte de sus habitantes por el r\u00e1pido avance hacia la modernidad. Concluida la etapa m\u00e1s violenta de la revoluci\u00f3n, el espect\u00e1culo de la pantalla hab\u00eda cobrado una enorme popularidad en la sociedad capitalina. Quienes impulsaban las nuevas publicaciones pronto advirtieron el potencial econ\u00f3mico y cultural que pod\u00edan llegar a tener si difund\u00edan los nuevos paradigmas de la moda y la libertad femenina. Los cronistas del cinemat\u00f3grafo crearon nuevos estilos de escribir y dieron paso a periodistas que abordaron el cine de una manera diferente y crearon el g\u00e9nero que hoy en d\u00eda se conoce como cr\u00edtica cinematogr\u00e1fica. Este g\u00e9nero fue reconocido a partir del momento en que el espect\u00e1culo de las pantallas alcanz\u00f3 su plena madurez a inicios de los a\u00f1os veinte. \u00a0<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Uno de los primeros periodistas que desarroll\u00f3 la cr\u00edtica cinematogr\u00e1fica en M\u00e9xico fue Jean Humboldt a trav\u00e9s del diario capitalino <em>El Nacional<\/em>. Sin embargo, no ser\u00eda sino Rafael P\u00e9rez Taylor en su columna de cine, \u201cPor las Pantallas\u201d, que se publicaba en <em>El Universal<\/em>, quien inici\u00f3 el g\u00e9nero de la cr\u00edtica cinematogr\u00e1fica con m\u00e1s br\u00edos. Posteriormente, en 1919, lo reemplaz\u00f3 Carlos Noriega Hope, quien logr\u00f3 dar un nuevo giro al peri\u00f3dico. Cuando regres\u00f3 a M\u00e9xico de un viaje que realiz\u00f3 a Los \u00c1ngeles para conocer por dentro la capital del cine, en 1920, le ofrecieron la direcci\u00f3n del semanario <em>El Universal Ilustrado<\/em> para que le diera un nuevo impulso despu\u00e9s de navegar sin \u00e9xito bajo la direcci\u00f3n de otros periodistas.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Al tomar la direcci\u00f3n del <em>Ilustrado<\/em> \u2013como algunos sol\u00edan llamarlo\u2013, se rode\u00f3 de un activo grupo de j\u00f3venes que escrib\u00edan sobre cine, actores y actrices que estaban en boga en ese momento: Marco Aurelio Galindo, Juan Bustillo Oro y una flamante mujer de apenas 17 a\u00f1os quien, con el tiempo, llegar\u00eda a ser reconocida como la m\u00e1s joven periodista de su \u00e9poca: Antonia Bonifant.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">A partir de 1916, el p\u00fablico de la ciudad de M\u00e9xico se aficion\u00f3 cada vez m\u00e1s a las cintas estadunidenses que propon\u00edan un cine diferente y, en los inicios de la d\u00e9cada de los veinte, la moda <em>flapper<\/em> comenz\u00f3 a dar sus frutos. Noriega Hope gustaba reproducir en las portadas del semanario, y tambi\u00e9n en su interior, fotos de actrices hollywoodenses que estaban en boga. Si revisamos las portadas, podr\u00edamos decir, en una frase, que <em>El Universal Ilustrado<\/em> escogi\u00f3 ser la revista de las tiples. En efecto, ofrec\u00eda nuevas pautas para una feminidad m\u00e1s arriesgada: \u201cMujeres de pelo corto y labios de color carm\u00edn, o con cigarro coquetamente en mano\u201d, al incluir fotos de las actrices que llevaban a la pantalla el famoso peinado <em>bob<\/em>, como Louise Brooks, actriz que se sum\u00f3 al reivindicativo movimiento femenino de las <em>flapper<\/em>, o Clara Bow, quien cumpl\u00eda con el arquetipo de <em>flapper<\/em> y fue la primera sex symbol que proyect\u00f3 el cine estadunidense.<\/p>\r\n<figure id=\"attachment_21230\" aria-describedby=\"caption-attachment-21230\" style=\"width: 1000px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-21230\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_55_025.jpg\" alt=\"\" width=\"1000\" height=\"620\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_55_025.jpg 1000w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_55_025-300x186.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_55_025-768x476.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 1000px) 100vw, 1000px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-21230\" class=\"wp-caption-text\">Lupe V\u00e9lez durante un evento, 1928, inv. 30147, SINAFO, F. N. Secretar\u00eda de Cultura-INAH-MEX.<\/figcaption><\/figure>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Andr\u00e9s Audiffred, dibujante que colaboraba en varios diarios de la \u00e9poca, cre\u00f3 un tipo femenino para la publicidad cercano a la <em>flapper<\/em>, la \u201cAudi-girl\u201d, cuyo ideal era Aurorita Real, una reconocida tiple de la \u00e9poca. M\u00e1s all\u00e1 del dibujo de las modernas <em>flappers<\/em> o \u201cpelonas\u201d \u2013como tambi\u00e9n se las sol\u00eda llamar\u2013, Audiffred expresaba con sus trabajos art\u00edsticos la caracterizaci\u00f3n de un tipo urbano mexicano en <em>El Universal Ilustrado<\/em>.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">En 1921, Antonia Bonifant, m\u00e1s conocida por el seud\u00f3nimo Cube Bonifant, inici\u00f3 su carrera period\u00edstica con el apoyo de Carlos Noriega Hope. Encarnaci\u00f3n del prototipo de las <em>flappers<\/em>, hechiz\u00f3 al director del suplemento por su inteligencia, malicia y desparpajo. \u201cEs necesario que tome usted una columna\u201d, le dijo. A sus 17 a\u00f1os fumaba, usaba el cabello a la moda de las \u201cpelonas\u201d de ese tiempo y pose\u00eda una curiosidad desbordada por las ofertas culturales que ofrec\u00eda la modernidad: el cine, el fox-trot, la moda, los autos, los toros, el futbol. Le gustaba acudir a cocteles y, de paso, hablar de su cabello, sus u\u00f1as, sus novios, era una <em>flapper<\/em> en todos los aspectos.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Su primera columna, \u201cS\u00f3lo para mujeres\u201d, del 17 de marzo de 1921, fue todo menos eso: \u201ccreo que por el s\u00f3lo hecho de que mi secci\u00f3n se titula \u2018S\u00f3lo para mujeres\u2019 la leen los hombres\u201d, afirm\u00f3 m\u00e1s de una vez. \u201cComplico todo lo que encuentro\u201d, declar\u00f3, present\u00e1ndose ante sus lectores como una chica \u201ccol\u00e9rica\u201d y \u201cvers\u00e1til\u201d, con aspecto de \u201ccolegiala desaplicada\u201d. La cronista, seg\u00fan se describe en su primera columna, sue\u00f1a con deshojar flores y clavar sus u\u00f1as en la piel tersa de los ni\u00f1os: \u201c\u00bfMe gustan las flores y los ni\u00f1os? Las flores\u2026 s\u00ed, s\u00f3lo para deshojarlas y comerme los p\u00e9talos. Los ni\u00f1os me causan un profundo malestar; siento deseos de clavarles mis u\u00f1as afiladas\u201d. Cube Bonifant cuestionaba el papel tradicional de las mujeres, pero denunciaba al mismo tiempo el vac\u00edo de la vida de las <em>flappers<\/em>, quienes hac\u00edan estragos en urbes como Nueva York y hab\u00edan llegado a M\u00e9xico.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">El mismo a\u00f1o en que present\u00f3 su columna en <em>El Ilustrado<\/em>, la cronista particip\u00f3 en un proyecto de Noriega Hope: la filmaci\u00f3n de la pel\u00edcula <em>La gran noticia<\/em>, en la que tuvo el papel estelar. En el anuncio publicitario que public\u00f3 <em>El Universal Ilustrado<\/em>, se la puede ver al estilo <em>flapper<\/em>. Con excepci\u00f3n de una breve actuaci\u00f3n en la segunda versi\u00f3n de <em>Santa<\/em> (1931), novela de Federico Gamboa adaptada al cine por su jefe y primer proyecto de cine sonoro en M\u00e9xico, Bonifant no volvi\u00f3 a participar en el cine, pero este hecho dio un segundo impulso a su carrera de cronista. Pronto obtuvo el reconocimiento que esperaba. Con el seud\u00f3nimo de Luz Alba, se gan\u00f3 respeto rese\u00f1ando cuanta pel\u00edcula se estrenaba en M\u00e9xico y en Hollywood hasta el final de los a\u00f1os cuarenta, y como Cube Bonifant, escribiendo sobre las costumbres de hombres y mujeres mexicanos por igual.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Gracias a la investigadora Viviane Mahieux sabemos no s\u00f3lo la trayectoria de una <em>flapper<\/em> que rein\u00f3 en la cr\u00f3nica mexicana, sino el misterio de la vida de las mujeres en los locos a\u00f1os de la posrevoluci\u00f3n.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\" style=\"text-align: center;\">La defensa de las <em>flappers<\/em> a traer el cabello corto. El \u201crapismo\u201d de las pelonas.<\/h3>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Hacia mediados de la d\u00e9cada de los veinte, las peluquer\u00edas de la ciudad de M\u00e9xico se llenaron de jovencitas que quer\u00edan cortarse sus largas trenzas, lo cual en nuestro pa\u00eds eran casi un s\u00edmbolo patrio.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">El 29 de mayo de 1924, <em>El Ilustrado<\/em> public\u00f3 un anuncio que dec\u00eda: \u201cCu\u00e1l fue el verdadero creador de las pelonas\u201d. Se le atribuye a Monsieur Labarbe el invento del nuevo estilo del cabello corto: \u201cDe acuerdo con Monsieur Labarbe, no habr\u00e1 dos mujeres que tengan el pelo corto de la misma manera. Antes de dedicarse a cortar, Monsieur Labarbe estudia la fisonom\u00eda de su cliente [\u2026] Despu\u00e9s de un largo estudio procede a la aplicaci\u00f3n de su arte\u201d, describe el desplegado.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Jacobo Dalevuelta, reportero de <em>El Universal<\/em>, documentaba la forma de pensar de un estudiante preparatoriano: \u201cDesde luego, no estamos conformes con que las mujeres se pelen: pero mucho menos lo estaremos con las feas. \u00a1Duro contra las feas que est\u00e9n pelonas! No les toleraremos las pelucas. \u00a1O rapadas al cero o con trenzas como se ha usado desde los tiempos m\u00e1s remotos!\u201d<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Las jovencitas se llenaron de p\u00e1nico en las calles capitalinas por los ataques de los j\u00f3venes cuando las encontraban, a pesar de ocultar sus cabellos cortos bajo gorras de estambre. El 31 de julio de 1924, los cartones de Audiffred con el t\u00edtulo \u201cAtentados capilares\u201d, muestran a una mujer completamente pelona llorando, y en otro, el ataque a otra por feroces \u201clobos\u201d, dando tijeretazos en su cabellera.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Las muchachas de los locos a\u00f1os veinte \u2013pocas, vale advertirlo\u2013 ya iban a la Universidad Nacional a estudiar medicina o derecho. Caminaban por las calles del centro de la ciudad. A muchos hombres de todas las edades les parec\u00eda inc\u00f3modo verlas con pelo corto, se preguntaban si hab\u00edan perdido la feminidad. No les quedaba claro si eran hombres o mujeres, ya que la costumbre de traer las piernas ocultas por las faldas largas se hab\u00eda perdido, as\u00ed como las curvas que acentuaban los viejos cors\u00e9s.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">En M\u00e9xico, los enemigos del pelo corto comenzaron a llamar a las muchachas \u201cpelonas\u201d, y si este asunto se hubiera quedado nada m\u00e1s en el sobrenombre, tal vez no ser\u00eda digno de ser narrado hoy en d\u00eda. Pero del apodo insultante pasaron a las agresiones. <em>El Universal Gr\u00e1fico<\/em> narraba en el verano de 1924:<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\r\n<p style=\"text-align: justify;\">En algunas zonas del barrio universitario llegaron a librarse peque\u00f1as batallas campales, pues algunos compa\u00f1eros o amigos de las <em>flappers<\/em> estudiantes entraron en su defensa, ahuyentando a golpes a las fuerzas de la tijera agresora. Los de Medicina se trenzaron en pelea con los de la Escuela Normal por unas \u201cpelonas\u201d [\u2026] Los de Medicina se enfrentaron con los de la Nacional Preparatoria en defensa de sus condisc\u00edpulas pelonas. Los cadetes del heroico Colegio Militar entraron tambi\u00e9n al quite, y asumieron \u201ccon una cuesti\u00f3n de honor\u201d defender a las \u201cpelonas\u201d.<\/p>\r\n<\/blockquote>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Las muestras de apoyo en las calles tambi\u00e9n crecieron. Por la calle de Ni\u00f1o Perdido (hoy Eje Central) los choferes de los camiones gritaban mientras manejaban: \u201cAqu\u00ed se protege a las pelonas\u201d, \u201c\u00a1Arriba las pelonas!, \u00a1Les cobramos la mitad!\u201d<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">En 1924 y 1925 el peri\u00f3dico <em>El Universal<\/em> expon\u00eda los casos de las chicas agredidas y las cartas enviadas en su defensa. El 10 de agosto de 1924, <em>El Universal Ilustrado<\/em> public\u00f3: \u201cLa tragedia de las pelonas\u201d, donde relata con dibujos el \u201csacrificio al que eran propensas de seguir tal moda\u201d. El 8 de octubre de 1925, apareci\u00f3 en la misma revista el desplegado: \u201cUltrapelonicemos la vida\u201d, que expresaba que cortarse el pelo tan corto \u201cno era ya un tema de higiene y comodidad, ni siquiera de est\u00e9tica, sino de paz para la inteligencia y el coraz\u00f3n\u201d. Caricaturistas como Audiffred caracterizaban el \u201crapismo\u201d de las pelonas. En un cart\u00f3n publicado el 26 de julio de 1926 en <em>El Ilustrado<\/em>, puede verse c\u00f3mo personifica a las mujeres del pasado, con grandes cabelleras y vestidos largos; a las del presente, con vestidos y cabello cortos; y a las del futuro, casi desnudas, fumando y completamente pelonas.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">El esp\u00edritu de modernidad que permeaba los h\u00e1bitos y el pensamiento femeninos resultaba una afrenta al tradicionalismo que las mujeres deb\u00edan guardar para ser aceptadas socialmente. Con su tenacidad, las pelonas lograron sobrevivir sin regresar a las trenzas del pasado.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\" style=\"text-align: center;\"><strong>Liberaci\u00f3n femenina<\/strong><\/h3>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Por fin lleg\u00f3 la liberaci\u00f3n ansiada. En la d\u00e9cada de los a\u00f1os veinte, las <em>flappers<\/em> o \u201cpelonas\u201d mexicanas reivindicaron el movimiento feminista. As\u00ed surgen mujeres como Cube Bonifant, quien caracteriz\u00f3 a las <em>flappers<\/em> desde <em>El Universal Ilustrado<\/em>; la feminista Elena Arizmendi quien, hacia 1923, escrib\u00eda para la revista <em>Feminismo Internacional<\/em>, donde se demandaban sus derechos laborales y a la educaci\u00f3n. Pero tambi\u00e9n tenemos figuras como Antonieta Rivas Mercado, Tina Modotti o Carmen Mondrag\u00f3n \u2013m\u00e1s conocida como Nahui Olin\u2013 en el ambiente cultural de la alta sociedad mexicana, quienes fueron influenciadas por el <em>flapperismo<\/em> y se convirtieron en rudas defensoras de los derechos de las mujeres.<\/p>\r\n<figure id=\"attachment_21219\" aria-describedby=\"caption-attachment-21219\" style=\"width: 1000px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-21219\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_55_014.jpg\" alt=\"\" width=\"1000\" height=\"681\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_55_014.jpg 1000w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_55_014-300x204.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_55_014-768x523.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 1000px) 100vw, 1000px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-21219\" class=\"wp-caption-text\">Retrato de Delia Maga\u00f1a, ca. 1924, inv. 20648, SINAFO, F. N. Secretar\u00eda de Cultura-INAH-MEX.<\/figcaption><\/figure>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Hijas de la revoluci\u00f3n sexual de los a\u00f1os veinte y sobrevivientes de la gran guerra, estas mujeres pertenecieron a una generaci\u00f3n pensante que conquist\u00f3 la libertad para disponer de su cuerpo, sus ideas e ideales. Las mujeres descubren que tienen un cuerpo por explorar, mujeres que asumieron en la sociedad papeles acordes con el modelo capitalista. As\u00ed surgen las que ingresaron al mercado de trabajo, en la industria (en este caso el cine), los centros de diversi\u00f3n o los grandes almacenes; mujeres a quienes se ofrecen nuevas formas de diversi\u00f3n ligada a los clubes, los restaurantes o los paseos, donde se mezclaba el alcohol, el cigarro, el baile, el jazz.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">No todas las <em>flappers<\/em> fueron mujeres intelectuales, hubo quienes adoptaron esta moda como una manera de ir a la vanguardia, influenciadas especialmente por las revistas que informaban sobre la moda en el vestir.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">El estudio de los peri\u00f3dicos y revistas de la d\u00e9cada de los veinte es interesante porque subraya el proceso de transculturaci\u00f3n que se dio entre M\u00e9xico y Estados Unidos.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">A cien a\u00f1os de aquellos \u201clocos a\u00f1os veinte\u201d la mujer contin\u00faa luchando por el derecho a decidir sobre su cuerpo y por una sociedad sin violencia, ya no por defender su libertad a traer el pelo corto, sino por la igualdad de derechos frente al hombre y busca eliminar la dominaci\u00f3n y violencia de los varones sobre las mujeres y, sobre todo, el feminicidio. Esta es la mujer de \u201clos locos a\u00f1os veinte\u201d del siglo XXI.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>PARA SABER M\u00c1S<\/strong><\/h3>\r\n\r\n\r\n\r\n<ul class=\"wp-block-list\">\r\n<li>Miquel Rend\u00f3n, \u00c1ngel, <em>Los exaltados. Antolog\u00eda de escritores sobre cine en peri\u00f3dicos y revistas de la ciudad de M\u00e9xico, 1896-1929<\/em>, M\u00e9xico, Centro de Investigaci\u00f3n y Ense\u00f1anza Cinematogr\u00e1fica-Universidad de Guadalajara, 1992.<\/li>\r\n<li>Saborit, Antonio (coord.), <em>El Universal Ilustrado. Antolog\u00eda<\/em>, M\u00e9xico, FCE, 2017.<\/li>\r\n<li>Pel\u00edcula <em>Santa<\/em> (1931), en &lt;<a href=\"https:\/\/cutt.ly\/LRMoXMG\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">https:\/\/cutt.ly\/LRMoXMG<\/a>&gt;<\/li>\r\n<li><em>Las flappers, las pelonas que transformaron a M\u00e9xico<\/em>, en &lt;<a href=\"https:\/\/cutt.ly\/zRMa4cR\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">https:\/\/cutt.ly\/zRMa4cR<\/a>&gt;<\/li>\r\n<li><em>The Flapper<\/em> (1920), pel\u00edcula protagonizada por Olive Thomas, cine mudo, en &lt;<a href=\"https:\/\/cutt.ly\/xRMa68i\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">https:\/\/cutt.ly\/xRMa68i<\/a>&gt;<\/li>\r\n<\/ul>\r\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mar\u00eda Estela Garc\u00eda Concile\u00f3n Instituto Mora En revista BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam. 55. Surgieron en el Nueva York de los a\u00f1os veinte y pronto, su estilo desenfadado, alegre y disrruptor, se estableci\u00f3 en la ciudad de M\u00e9xico de la mano de mujeres como Cube Bonifant, Elena Arizmendi, Antonieta Rivas Mercado, Tina Modotti y Nahui Olin. Llevar el pelo corto fue su marca de rebeld\u00eda, que el machismo y las tradiciones de la \u00e9poca no lograron reprimir. Las flappers aparecen en Estados Unidos en la d\u00e9cada de los a\u00f1os veinte del siglo XX, pero su historia proviene de las j\u00f3venes londinenses de la primera guerra mundial. Jos\u00e9 Juan Tablada, en sus Cr\u00f3nicas de Nueva York, las describe de la siguiente manera: Era la muchacha en v\u00edsperas de ser mujer, todav\u00eda inmadura para debutar en la sociedad, que asociada a\u00fan con sus compa\u00f1eros de colegio, jugaba basket-ball y<\/p>\n","protected":false},"author":14,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[21,2381],"tags":[2387,2386,1171,76,2566,456,2293],"class_list":{"0":"post-16279","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-articulos","7":"category-bicentenario-55","8":"tag-anos-20s","9":"tag-flappers","10":"tag-historia-de-las-mujeres","11":"tag-juventud","12":"tag-mexico-siglo-xx","13":"tag-moda-femenina","14":"tag-prensa"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16279","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/14"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=16279"}],"version-history":[{"count":6,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16279\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":22365,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16279\/revisions\/22365"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=16279"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=16279"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=16279"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}