﻿{"id":16272,"date":"2022-02-07T23:50:46","date_gmt":"2022-02-08T05:50:46","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=16272"},"modified":"2025-07-30T14:22:33","modified_gmt":"2025-07-30T20:22:33","slug":"la-educacion-femenina-de-la-elite-en-el-siglo-xix","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/la-educacion-femenina-de-la-elite-en-el-siglo-xix\/","title":{"rendered":"La educaci\u00f3n femenina de la elite en el siglo XIX"},"content":{"rendered":"\r\n<p><strong>Laura Su\u00e1rez de la Torre <\/strong><br \/><strong>Instituto Mora<\/strong><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h4 class=\"has-text-color has-blue-color\"><span style=\"color: #800000;\"><strong>En revista <em>BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico<\/em>, n\u00fam. 55.<\/strong><\/span><\/h4>\r\n<p><a href=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/BiC_55_04_La-educacion-fenenina_compressed.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-16736\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/BotonPDF2-e1670355523220.png\" alt=\"\" width=\"87\" height=\"44\" \/><\/a><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\" style=\"text-align: justify;\">La lectura de revistas fue un soporte relevante por el cual las hijas de matrimonios de la alta sociedad mexicana se fueron formando en sus casas en las d\u00e9cadas siguientes a la consumaci\u00f3n de la independencia. Literatura, ciencia, tecnolog\u00edas de la \u00e9poca, higiene y platillos a servir en una mesa moldeaban su instrucci\u00f3n como esposas y madres de familia.<\/h3>\r\n<figure id=\"attachment_21225\" aria-describedby=\"caption-attachment-21225\" style=\"width: 800px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-21225\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_55_020.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"1000\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_55_020.jpg 800w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_55_020-240x300.jpg 240w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_55_020-768x960.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-21225\" class=\"wp-caption-text\">Mujer con traje de tertulia, litograf\u00eda en Calendario de las se\u00f1oritas megicanas para el a\u00f1o 1839, M\u00e9xico, Imprenta de Mariano Galv\u00e1n, 1839. Biblioteca Ernesto de la Torre Villar \u2013 Instituto Mora.<\/figcaption><\/figure>\r\n\r\n\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">La educaci\u00f3n de las ni\u00f1as y de las se\u00f1oritas fue un tema que estuvo presente en el espacio p\u00fablico a lo largo del siglo XIX. Al iniciar esa centuria, El <em>Diario de M\u00e9xico <\/em>se\u00f1alaba que \u00fanicamente las mujeres de los sectores altos y medios ten\u00edan acceso a la instrucci\u00f3n. El panorama educativo se reduc\u00eda a aprender los rudimentos de la lectura, con el objetivo de poder leer las oraciones y los libros piadosos, y la escritura, que era un arte que s\u00f3lo algunas pudieron practicar, pues no eran aprendizajes simult\u00e1neos.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Mejorar la educaci\u00f3n de las mujeres qued\u00f3 como una tarea pendiente a pesar del inter\u00e9s de las pol\u00edticas borb\u00f3nicas. Cobr\u00f3 mayor importancia despu\u00e9s de la independencia del pa\u00eds, pues representaba una f\u00f3rmula para incorporar a M\u00e9xico en la clasificaci\u00f3n de pa\u00eds moderno y civilizado. Pero la falta de establecimientos p\u00fablicos, la escasez financiera de los gobiernos en turno, la carest\u00eda de maestros, espacios y textos convert\u00edan a la educaci\u00f3n en un proyecto inviable que se qued\u00f3 m\u00e1s en palabras que en hechos concretos. De all\u00ed que la realidad que enfrentaron las mexicanas no se apart\u00f3 mucho de la visi\u00f3n educativa de las f\u00e9minas coloniales.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Jos\u00e9 Mar\u00eda Luis Mora, uno de los m\u00e1s importantes ide\u00f3logos del siglo xix mexicano, remarc\u00f3 que la m\u00fasica, el dibujo y la lectura hasta fines del siglo xviii \u201ceran enteramente desconocidas para la mayor parte de las damas, reput\u00e1ndose por un fen\u00f3meno el que alguna supiese las cuatro reglas de aritm\u00e9tica, tuviese tal o cual conocimiento de geograf\u00eda, pulsase con alguna destreza las teclas de un piano\u201d.<\/p>\r\n<figure id=\"attachment_21223\" aria-describedby=\"caption-attachment-21223\" style=\"width: 800px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-21223\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_55_018.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"1000\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_55_018.jpg 800w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_55_018-240x300.jpg 240w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_55_018-768x960.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-21223\" class=\"wp-caption-text\">Mujer con traje de paseo, litograf\u00eda en Calendario de las se\u00f1oritas megicanas para el a\u00f1o 1839, M\u00e9xico, Imprenta de Mariano Galv\u00e1n, 1839. Biblioteca Ernesto de la Torre Villar \u2013 Instituto Mora.<\/figcaption><\/figure>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Si bien los proyectos gubernamentales educativos enfrentaron m\u00faltiples escollos, los padres de familias acomodadas coincidieron en que las mujeres deb\u00edan y pod\u00edan instruirse en casa y que las lecturas eran un medio eficaz. Los proyectos editoriales dirigidos a las se\u00f1oritas mexicanas partieron del principio de considerarlas capaces de aprender y de interesarse en tem\u00e1ticas diversas, aunque siempre en el entendido de educarlas en beneficio de ellas, pero tambi\u00e9n de sus esposos y familia, de ser las compa\u00f1eras ideales de los hombres.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">De ah\u00ed que se pueda decir que uno de los rasgos distintivos de la cultura en el M\u00e9xico post-independiente fue la importancia que adquirieron las lecturas, como una f\u00f3rmula de educaci\u00f3n y entretenimiento de las se\u00f1oritas. Durante las d\u00e9cadas que siguieron a la proclamaci\u00f3n de la independencia, diversas publicaciones vieron la luz en la ciudad de M\u00e9xico. Los impresores-editores se inspiraron en impresos de \u201cpa\u00edses civilizados\u201d como Inglaterra y Francia, para ofrecer materiales que les resultaran atractivos, y tambi\u00e9n copiaron algunos textos de revistas espa\u00f1olas para introducir en el mercado nuevas lecturas.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Las publicaciones se ofrec\u00edan con elegantes presentaciones que combinaban la litograf\u00eda y los grabados. Los contenidos miscel\u00e1neos buscaban instruir y entretener a las se\u00f1oritas, quienes muy pronto se hicieron aficionadas a estos, combin\u00e1ndolos con sus viejos acompa\u00f1antes, los libros de rezos y de devociones diarias.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Las revistas literarias les ofrec\u00edan instrucci\u00f3n y les permit\u00eda adentrarse en materias y realidades que hasta entonces les hab\u00edan quedado ajenas. Su contenido incorporaba distintos intereses adecuados para su esp\u00edritu. En las letras dedicadas a ellas estaba integrada la virtud. La literatura ten\u00eda que ser edificante para hacer mujeres instruidas y virtuosas. Las lecturas deb\u00edan contribuir a su formaci\u00f3n, ser comprensibles y estar vinculadas con su entorno.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">A trav\u00e9s de esos medios, f\u00e1cilmente podr\u00edan propagarse los conocimientos y la mujer podr\u00eda superar la ignorancia, como lo mencionaba el prospecto del <em>Semanario de las Se\u00f1oritas Mejicanas\u2026<\/em>, en 1841: \u201c\u2026Ilustrada la joven de nuestros d\u00edas por medio de una educaci\u00f3n esmerada, ella ser\u00e1 sin duda sabia, modesta, recogida y amable como su edad, graciosa y ver\u00eddica como la naturaleza, grave y profunda como el siglo \u00e1 que pertenece, y capaz de seguir bajo la \u00e9gida del hombre el movimiento de las luces y de avanzar y elevarse con \u00e9l en la r\u00e1pida carrera de los progresos.\u201d<\/p>\r\n<figure id=\"attachment_21224\" aria-describedby=\"caption-attachment-21224\" style=\"width: 800px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-21224\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_55_019.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"1000\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_55_019.jpg 800w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_55_019-240x300.jpg 240w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_55_019-768x960.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-21224\" class=\"wp-caption-text\">Mujer con traje de paseo, litograf\u00eda en Calendario de las se\u00f1oritas megicanas para el a\u00f1o 1839, M\u00e9xico, Imprenta de Mariano Galv\u00e1n, 1839. Biblioteca Ernesto de la Torre Villar \u2013 Instituto Mora.<\/figcaption><\/figure>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">El impresor del mismo semanario, Vicente Garc\u00eda Torres, consider\u00f3 que \u201clos nuevos m\u00e9todos de ense\u00f1anza y [\u2026] los avanzados descubrimientos del siglo de las luces, parecen monopolizados por solo uno de los sexos, mientras el otro, por una notable anomal\u00eda, ve cerradas las puertas del grandioso alc\u00e1zar de los adelantos y de las mejoras progresivas de la especie humana\u201d.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">La lectura que llevar\u00eda a cabo en su espacio privado le permitir\u00eda ser una mujer de su hogar y, con el tiempo, empezar\u00eda a salir del \u00e1mbito nuclear a buscar estudios, a encontrar trabajo, a mostrar el inter\u00e9s por el mundo masculino desde la esfera del conocimiento, a entrar, en pocas palabras, en la modernidad, pues las p\u00e1ginas de estas nuevas publicaciones las acercaron a la ciencia, a trav\u00e9s de textos sencillos y experimentos varios; a la literatura, mediante biograf\u00edas, novelitas, cuentos y poemas, y a la historia, con pasajes y biograf\u00edas. Su universo se ampli\u00f3 y le fue abriendo nuevas posibilidades en su educaci\u00f3n. Incluso, algunas contribuyeron t\u00edmidamente en los contenidos de las publicaciones con algunas traducciones y con composiciones propias, como poes\u00edas, convirti\u00e9ndose en una primera forma de acceso al espacio p\u00fablico. Las novelitas fueron valiosa v\u00eda para el conocimiento de otras costumbres y culturas. Y de esta manera, un nuevo universo cultural acompa\u00f1\u00f3 a estas mujeres, al ponerlas en contacto con otros mundos lejanos, los cuales conoc\u00edan en las p\u00e1ginas impresas.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Las lecturas les permit\u00eda viajar a otros pa\u00edses, conocer la historia de M\u00e9xico y de otras naciones, estar al tanto de los hombres y mujeres c\u00e9lebres, entender la f\u00edsica y la qu\u00edmica en su actividad cotidiana y adentrarse en la econom\u00eda dom\u00e9stica, que para entonces se consideraba base \u201cpara el manejo de una casa, para el gobierno de una familia, para el placer de los comensales diarios, de los convidados; y, por \u00faltimo para la econom\u00eda\u2026\u201d, como lo apuntaba el semanario.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">A partir de la econom\u00eda dom\u00e9stica, las se\u00f1oritas aprender\u00edan las recetas con otra \u00f3ptica y les hac\u00eda concebir las labores del hogar desde otra perspectiva. Su futuro como esposas y madres lo ver\u00edan dentro de la ciencia, que para entonces se consideraba la base para el progreso. De esta manera se introdujeron recetas para preparar alimentos y algunos rituales de la mesa como saberes necesarios para su formaci\u00f3n.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Se les hablaba de la comida, de la casa, de la higiene, de la etiqueta y de otros asuntos para formar una familia, para manejar el hogar. En esa publicaci\u00f3n se dec\u00eda que \u201cla econom\u00eda dom\u00e9stica es uno de los cuidados m\u00e1s importantes y de los elementos de educaci\u00f3n m\u00e1s necesarios para una se\u00f1orita\u201d, la ciencia que debe aprender.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero se acercaban a las recetas de cocina no para que ellas las prepararan, pues las se\u00f1oritas se ocupaban de otras cosas. No eran cocineras. Para ello hab\u00eda un personal dedicado a esos menesteres y la econom\u00eda dom\u00e9stica les guiaba en las tareas para dirigir a los \u201cotros\u201d, a los criados y sirvientas. Era imposible imaginarlas \u201centre el humo, los sartenes y las cazuelas, [pues ellas dedicar\u00edan su] tiempo [\u2026] m\u00e1s bien empleado entre las flores, las gasas y los adornos\u2026\u201d Ante esta nueva visi\u00f3n:<\/p>\r\n<blockquote>\r\n<p>escribir de la cocina en un Semanario literario, y mezclar los preceptos de un puchero puesto al fuego, con las lecciones de moral, de ciencias y de amena literatura, y con ella ejemplos del buen gusto, debe espantar a plumas m\u00e1s atrevidas que las nuestras. Sin embrago, un peri\u00f3dico para las Se\u00f1oritas Mexicanas o para las de cualquiera otra naci\u00f3n, quedar\u00eda incompleto si por cr\u00edticas tan fr\u00edvolas o por temores vanos, excluyese de sus columnas uno de las artes m\u00e1s esenciales para el manejo de una casa, para el gobierno de una familia, para el placer as\u00ed de los comensales diarios como de los convidados; y, por \u00faltimo, para la econom\u00eda.<\/p>\r\n<\/blockquote>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Las recetas de nuevos platillos les permitir\u00eda sorprender a los suyos y halagar a los que esperaban de ellas lo mejor. Por eso se dec\u00eda en el famoso libro de Brillat Savarin, Fisiolog\u00eda del gusto: \u201cLos conocimientos gastron\u00f3micos son necesarios a todos los hombres, puesto punto esta utilidad a medida que se aplica a las clases m\u00e1s acomodadas de la sociedad, y por \u00faltimo son indispensables a los que por tener una considerable renta, reciben en sus casas muchas personas, ora por necesidad de su categor\u00eda, ora por propia inclinaci\u00f3n, ora por seguir la moda.\u201d<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed, se otorgaba a la cocina una dimensi\u00f3n diferente.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Serv\u00eda tambi\u00e9n para aplicar los conocimientos qu\u00edmicos que hab\u00edan aprendido. Al hacer helado, por ejemplo, la se\u00f1orita pon\u00eda en pr\u00e1ctica tres ense\u00f1anzas: la conservaci\u00f3n de la leche; los distintos estados del agua y una f\u00f3rmula para alimentos sanos.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Esa econom\u00eda dom\u00e9stica tambi\u00e9n llevaba a la renovaci\u00f3n de las provisiones y de los platillos que se ven\u00edan consumiendo en M\u00e9xico. Se hac\u00eda alusi\u00f3n a pa\u00edses y ciudades, lo que daba un atractivo a los nuevos platillos que se ofrec\u00edan. Al hojear la revista, las se\u00f1oritas se ilusionaron con los panecillos franceses, el \u201cPud\u00edn de Gloucester\u201d, el \u201cPud\u00edn de Sussex\u201d, el \u201cPud\u00edn ingl\u00e9s\u201d, el \u201cBollo escoc\u00e9s\u201d, los \u201cMerengues italianos\u201d; aprendieron a preparar bebidas como el \u201cAguardiente de Ginebra\u201d, el Noyau, el \u201cLicor de almendras\u201d o un \u00a8Ponche ingl\u00e9s\u201d.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Las lectoras establec\u00edan, sin propon\u00e9rselo, relaci\u00f3n con otras ciudades, con otros pa\u00edses que, si bien la mayor\u00eda no conoc\u00eda, entrar\u00edan a su mundo a trav\u00e9s de la preparaci\u00f3n y degustaci\u00f3n de estos platillos. As\u00ed, los alimentos les hicieron presentes realidades ajenas y los nombres de ciudades lejanas, conocidas y desconocidas, entraban en el universo de las lectoras.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Se ampliaba su horizonte culinario: la comida las trasladaba a otra geograf\u00eda gastron\u00f3mica que les mostraba la riqueza alimentaria de otros pa\u00edses. A la sopa, los tamales, los frijoles, el pollo, la ternera, el guajolote, el chile, las tortillas, los guisados con papas, el chocolate, que eran harto conocidos y presentes en las mesas mexicanas, se incorporaron otros componentes alimentarios. El beef-steak hizo su entrada y se hizo hincapi\u00e9 en la pronunciaci\u00f3n (biifst\u00e9c), voz inglesa que significa torrezno steak de buey (beef), junto con el queso Gruy\u00e8re, indispensable para cocinar el pastel de queso. A este se agregaron el Parmesano, el Roquefort, el queso de Suiza y se sumaron otros productos como el alumbre franc\u00e9s, las habichuelas vegetales a la inglesa, entre otros ingredientes.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Si bien en la etapa colonial ya se hab\u00eda dado una revoluci\u00f3n en la cocina al combinar los sabores prehisp\u00e1nicos con nuevos ingredientes, como lo refiere Jorge Garc\u00eda Robles en su libro Ench\u00edlame otras. Comida mexicana, siglo XIX:<\/p>\r\n<blockquote>\r\n<p>La Colonia fue un enorme laboratorio gastron\u00f3mico en el que se experiment\u00f3, tante\u00f3 e invent\u00f3 toda una mir\u00edada de platillos que utilizaron ingredientes y t\u00e9cnicas de las dos matrices culturales, esto con una mentalidad nativa mestiza, es decir, ni espa\u00f1ola ni ind\u00edgena; [\u2026] los mestizos fueron los que perge\u00f1aron esta revoluci\u00f3n gastron\u00f3mica que convirti\u00f3 la olla podrida en pozole y la tortilla con chile en taco de carnitas [\u2026] los mestizos no ten\u00edan tradiciones arraigadas ni pon\u00edan en riesgo una identidad que desde entonces ya estaba desdibujada y atrapada como ahora en intrincadas madejas\u2026<\/p>\r\n<\/blockquote>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo interesante del siglo XIX es que a la revoluci\u00f3n culinaria que se efectu\u00f3 a lo largo de tres siglos, se present\u00f3 la posibilidad del comercio libre con nuevas mercanc\u00edas que ayudaban a establecer una cocina mexicana en relaci\u00f3n con el ideal burgu\u00e9s de la \u00e9poca, como se\u00f1ala Garc\u00eda Robles.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Una parte tambi\u00e9n importante concerniente a la econom\u00eda dom\u00e9stica se relacionaba con los consejos que ofrec\u00eda madame Cora Millet, conocida publicista francesa. En las p\u00e1ginas de estas revistas se hablaba del ajuar de la cocina para el que se recomendaban las cafeteras de Levant y las vajillas de porcelana de Montreau. No sabemos si en M\u00e9xico se vend\u00edan estas cafeteras y vajillas, pero lo interesante es que hac\u00edan presentes estos utensilios en las p\u00e1ginas de las revistas y quiz\u00e1 algunas mexicanas, las adineradas, pudieron llegar a tener estos objetos, tal como lo recomendaba madame Millet.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Fue La Semana de las Se\u00f1oritas Mejicanas, la que m\u00e1s se ocup\u00f3 de la econom\u00eda dom\u00e9stica y logr\u00f3 tener alrededor de 1 000 suscriptores, lo que no era f\u00e1cil conseguir. El haber llegado a esta cifra le abri\u00f3 la puerta al editor Juan R. Navarro para seguir publicando en ese sentido. De all\u00ed que fuera el responsable de sacar a la luz en su imprenta de Chiquis N\u00b0 6 en 1852 la obra de Brillat Savarin: Fisiolog\u00eda del gusto. Traducida por Eufemio Romero, ilustrada por Bertall, precedida de una noticia biogr\u00e1fica por Alf Karr. Grabados en madera intercalados en el texto por Midderigh.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Los manuales de cocina como El cocinero mexicano (Imprenta de Galv\u00e1n 1831), Nov\u00edsimo arte de cocina (Imprenta de Alejandro Vald\u00e9s, 1831), Nuevo y sencillo arte de cocina (Imprenta de Vicente Garc\u00eda Torres, 1841)y Enciclopedia dom\u00e9stica (Imprenta de Juan R. Navarro, 1854), precedieron o se publicaron en paralelo a las revistas literarias. Lo interesante es que las mujeres se encontraron con las recetas en otro tipo de soporte que las hac\u00eda m\u00e1s interesantes, pues se inclu\u00edan dentro de un apartado moderno, el de \u201cla econom\u00eda dom\u00e9stica\u201d.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Las se\u00f1oritas no s\u00f3lo leer\u00edan recetas; se enteraban de los avances tecnol\u00f3gicos como el tel\u00e9grafo, se deleitaban con diversas novelas, se entusiasmaban con los enigmas, aprend\u00edan consejos \u00fatiles y se les ense\u00f1aban cuestiones hist\u00f3ricas. Adem\u00e1s, se les hablaba de la maternidad, el matrimonio, del uso del abanico, e incluso se les propon\u00eda la receta para confeccionar una novela de moda. En la variedad estaba el gusto, y entre las p\u00e1ginas las recetas para tal y cual guiso, para satisfacer no s\u00f3lo el hambre sino para hacer de las comidas un verdadero disfrute con una variedad de ingredientes, sabores, colores y olores, sin par.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin duda, las revistas atraparon la mirada de las f\u00e9minas, pero no sabemos si los consejos sobre la econom\u00eda dom\u00e9stica les ayudaron a saber dirigir al personal dom\u00e9stico. Lo que s\u00ed seguramente lograron fue incorporar nuevos t\u00e9rminos o ingredientes en sus comidas y colaborar a variar la rutina de la cocina colonial. El tradicional chocolate (sin az\u00facar y canela), servido con bolillos en el desayuno, quiz\u00e1 fue cambiado por el caf\u00e9, que empez\u00f3 a estar de moda; a la sopa convencional se le pudieron agregar nuevos condimentos y a los guisados con papas que casi a diario se serv\u00edan, quiz\u00e1 se sustituyeron por un beefsteak y los quesos Rockefort, Gruy\u00e8re y Parmesano se volvieron acompa\u00f1antes en las mesas de los nuevos ciudadanos, de aquellos que ten\u00edan un poder adquisitivo. Las cafeteras de Levant y las vajillas de Montreau quiz\u00e1 fueron tan s\u00f3lo una ilusi\u00f3n.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">La cocina del M\u00e9xico independiente se enriqueci\u00f3 con todas estas recetas que transitaron del Viejo al Nuevo Mundo, que fueron tomadas de obras como la de Savarin Brillat. Sin embargo, no signific\u00f3 un cambio rotundo en el gusto, pues la gran mayor\u00eda permaneci\u00f3 alejada de las nuevas propuestas, pues ni le\u00eda ni ten\u00eda posibilidades para adquirir productos que estaban fuera de su alcance. De all\u00ed que, si bien podamos hablar de un enriquecimiento y aculturaci\u00f3n de algunos productos, como el caf\u00e9 y los quesos, no podemos decir que se oper\u00f3 un cambio generalizado, sino que m\u00e1s bien las lectoras pudieron estar al tanto de novedades alimenticias que les ayudaron a imaginar nuevas comidas, con otros gustos y otros guisos, sin dejar de lado la importante tradici\u00f3n colonial.<\/p>\r\n<h3 style=\"text-align: justify;\">PARA SABER M\u00c1S<\/h3>\r\n<ul>\r\n<li style=\"text-align: justify;\">Infante Vargas, Lucrecia, \u201cEducaci\u00f3n y superaci\u00f3n femenina en el siglo xix: dos ensayos de Laureana Wright\u201d en Estudios de Historia Moderna y Contempor\u00e1nea, 2006, en <a href=\"https:\/\/cutt.ly\/XRMzrHk\">https:\/\/cutt.ly\/XRMzrHk<\/a><\/li>\r\n<li style=\"text-align: justify;\">La Camelia: Semanario de Literatura, Teatros, Variedades, Modas, etc., dedicado a las Se\u00f1oritas Mejicanas, M\u00e9jico, Imprenta de Juan R, Navarro, 1853, en <a href=\"https:\/\/cutt.ly\/ZRMzuYE\">https:\/\/cutt.ly\/ZRMzuYE<\/a><\/li>\r\n<li style=\"text-align: justify;\">Semanario de las Se\u00f1oritas Mejicanas: Educaci\u00f3n Cient\u00edfica y Literaria del Bello Sexo, M\u00e9xico, Vicente Garc\u00eda Torres, 1841, en &lt;<a href=\"https:\/\/www.bibliotecamora.edu.mx\">https:\/\/www.bibliotecamora.edu.mx<\/a>&gt;<\/li>\r\n<\/ul>\r\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Laura Su\u00e1rez de la Torre Instituto Mora En revista BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam. 55. La lectura de revistas fue un soporte relevante por el cual las hijas de matrimonios de la alta sociedad mexicana se fueron formando en sus casas en las d\u00e9cadas siguientes a la consumaci\u00f3n de la independencia. Literatura, ciencia, tecnolog\u00edas de la \u00e9poca, higiene y platillos a servir en una mesa moldeaban su instrucci\u00f3n como esposas y madres de familia. La educaci\u00f3n de las ni\u00f1as y de las se\u00f1oritas fue un tema que estuvo presente en el espacio p\u00fablico a lo largo del siglo XIX. Al iniciar esa centuria, El Diario de M\u00e9xico se\u00f1alaba que \u00fanicamente las mujeres de los sectores altos y medios ten\u00edan acceso a la instrucci\u00f3n. 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