﻿{"id":16269,"date":"2022-02-07T23:45:10","date_gmt":"2022-02-08T05:45:10","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=16269"},"modified":"2025-07-30T14:24:01","modified_gmt":"2025-07-30T20:24:01","slug":"el-dominio-naval-en-la-estrategia-militar-de-la-independencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/el-dominio-naval-en-la-estrategia-militar-de-la-independencia\/","title":{"rendered":"El dominio naval en la estrategia militar de la independencia"},"content":{"rendered":"\r\n<p>Jos\u00e9 Francisco Vera Piza\u00f1a <br \/>Museo Militar de Aviaci\u00f3n<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h4 class=\"has-text-color has-vivid-red-color\"><span style=\"color: #800000;\"><strong>En revista <em>BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico<\/em>, n\u00fam. 55.<\/strong><\/span><\/h4>\r\n<p><a href=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/BiC_55_03_El-dominio-naval_compressed.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-16736\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/BotonPDF2-e1670355523220.png\" alt=\"\" width=\"87\" height=\"44\" \/><\/a><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\" style=\"text-align: justify;\">En momentos en que la armada espa\u00f1ola era fuerte, emitir patentes de corso y mantener sitiados por tierra los puertos sobre el Caribe y el Pac\u00edfico fueron decisiones acertadas de la estrategia independentista para deponer al r\u00e9gimen mon\u00e1rquico.<\/h3>\r\n<figure id=\"attachment_21236\" aria-describedby=\"caption-attachment-21236\" style=\"width: 1000px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-21236\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_55_031.jpg\" alt=\"\" width=\"1000\" height=\"754\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_55_031.jpg 1000w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_55_031-300x226.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_55_031-768x579.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 1000px) 100vw, 1000px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-21236\" class=\"wp-caption-text\">Sarony &amp; Major, Victorious bombardment of Vera Cruz, 1847, litograf\u00eda, 1847. Library of Congress, Estados Unidos.<\/figcaption><\/figure>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">A 200 a\u00f1os de la consumaci\u00f3n de la independencia, vale la pena repensar el lugar que ocup\u00f3 la dimensi\u00f3n naval durante el desarrollo de este conflicto y al momento en que se conform\u00f3 el primer imperio mexicano. En efecto, es necesario considerar que la guerra de independencia no fue, como generalmente se entiende, un proceso que pueda reducirse al desarrollo de las operaciones militares en tierra, pues el dominio del mar y de los enclaves portuarios tuvo un significado estrat\u00e9gico profundo para los diferentes protagonistas de este periodo.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">De esta visi\u00f3n de la ofensiva terrestre deriva la noci\u00f3n de que las guerras de independencia y de consumaci\u00f3n siguieron paradigmas militares r\u00edgidos y antag\u00f3nicos: mientras los contingentes al servicio del r\u00e9gimen virreinal se acercaban a la guerra \u201cracional\u201d del siglo XVIII (misma que hab\u00eda generalizado en Europa despu\u00e9s de las campa\u00f1as de Federico II de Prusia, 1712-1786), las tropas insurgentes lo hac\u00edan bajo el sistema de \u201cguerra de guerrillas\u201d, cuyo objetivo era rehuir a los enfrentamientos en campo abierto y favorecer los ataques furtivos y emboscadas. En otras palabras, mientras unos buscaban el combate directo en el campo de batalla, los otros prefer\u00edan hacerlo tras l\u00edneas enemigas.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero no debe olvidarse que, durante este periodo, se desarrollaron diferentes formas de hacer la guerra que resaltaron por su propio valor t\u00e1ctico y estrat\u00e9gico. En efecto, el conflicto naval supuso un paradigma de gran valor estrat\u00e9gico, pues el control exitoso de los mares podr\u00eda alterar o reforzar los planes de los dirigentes militares. En este art\u00edculo se buscar\u00e1 resaltar el papel de la guerra naval desde el proceso de la independencia y hasta el primer imperio mexicano, con la intenci\u00f3n de observar la evoluci\u00f3n de la proyecci\u00f3n mar\u00edtima del pa\u00eds.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\" style=\"text-align: center;\">Fin del dominio naval espa\u00f1ol<\/h3>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Previo a analizar c\u00f3mo surgi\u00f3 el sistema naval mexicano de la independencia y de la consumaci\u00f3n, conviene mirar a la evoluci\u00f3n del dominio del imperio espa\u00f1ol sobre los mares americanos, primero con la casa de los Habsburgo y luego con la de los Borbones.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde el siglo XVI, los espa\u00f1oles desarrollaron una refinada estrategia para dominar los mares americanos, la cual tuvo como objetivo asegurar el control de las principales entradas a los enclaves continentales. Gracias a ello, durante casi 300 a\u00f1os, los espa\u00f1oles lograron controlar el flujo del comercio interoce\u00e1nico y del tr\u00e1fico de la plata desde Asia, Am\u00e9rica y Europa, lo que convirti\u00f3 a Nueva Espa\u00f1a en el centro de la econom\u00eda mundial.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">El poder naval espa\u00f1ol se vio asegurado por su dominio sobre los puertos de Veracruz, en el Golfo de M\u00e9xico (la entrada del comercio del Caribe y del Atl\u00e1ntico), y de Acapulco, en el Pac\u00edfico (centro articulador del comercio con el mercado asi\u00e1tico), as\u00ed como en el resto de los puertos de menor orden y las rutas de navegaci\u00f3n que permit\u00edan la interconexi\u00f3n de las embarcaciones al continente americano.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Empero, la confrontaci\u00f3n entre Espa\u00f1a, Francia y Gran Breta\u00f1a por el dominio de los mares desde la segunda mitad del siglo XVIII, marc\u00f3 una alteraci\u00f3n en el equilibrio de poderes en el Atl\u00e1ntico, el Golfo de M\u00e9xico y el Caribe, que se vio acentuada por la destrucci\u00f3n de la armada espa\u00f1ola en Trafalgar (1805). Adem\u00e1s, la posterior invasi\u00f3n napole\u00f3nica sobre la pen\u00ednsula ib\u00e9rica iniciada en 1808 (derivada de la necesidad de reforzar el boicot comercial en contra de la manufactura y el comercio ingl\u00e9s que se distribu\u00eda en los puertos de Portugal), gener\u00f3 que el esfuerzo de guerra para Espa\u00f1a, incluyendo la movilizaci\u00f3n de recursos y la fuerza naval, se concentrara en el conflicto europeo. En este sentido, el estallido de las independencias americanas fue una consecuencia del resquebrajamiento del poder naval espa\u00f1ol, el cual fue un largo proceso que comenz\u00f3 tras la derrota ante Inglaterra en 1763, y que se acentu\u00f3 durante la invasi\u00f3n napole\u00f3nica a Espa\u00f1a en 1808. En el momento en que los novohispanos pusieron en duda la legitimidad del gobierno espa\u00f1ol tras la abdicaci\u00f3n del rey Fernando VII, los dirigentes insurgentes pudieron actuar con libertad contra los gobiernos establecidos, sin que estos recibieran el auxilio de la metr\u00f3poli.<\/p>\r\n<figure id=\"attachment_21237\" aria-describedby=\"caption-attachment-21237\" style=\"width: 1000px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-21237\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_55_032.jpg\" alt=\"\" width=\"1000\" height=\"701\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_55_032.jpg 1000w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_55_032-300x210.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_55_032-768x538.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 1000px) 100vw, 1000px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-21237\" class=\"wp-caption-text\">Robert Dodd, Victory of Trafalgar, in the Rear, litograf\u00eda, 1806, Wikimedia Commons.<\/figcaption><\/figure>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\" style=\"text-align: center;\">Dimensi\u00f3n naval<\/h3>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Al intensificarse el conflicto en el Viejo Continente durante las guerras napole\u00f3nicas (1808-1815), la mayor\u00eda de los servicios navales y de la armada espa\u00f1ola se destinaron al esfuerzo de guerra en Europa. En consecuencia, al menos durante los dos primeros a\u00f1os de la insurgencia, la defensa del gobierno virreinal recay\u00f3 en los hombros de las fuerzas leales destacadas en el continente. Posteriormente, tras la expulsi\u00f3n de los franceses de la pen\u00ednsula ib\u00e9rica hacia 1812, el gobierno espa\u00f1ol pudo costear el env\u00edo regular de fuerzas expedicionarias hacia el continente americano, lo que permiti\u00f3 un control m\u00e1s eficiente de los puertos de entrada al virreinato.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Para los primeros l\u00edderes de la insurgencia, en cambio, la dimensi\u00f3n naval no parec\u00eda formar parte de su estrategia para alcanzar sus objetivos pol\u00edticos, m\u00e1s all\u00e1 del discurso ideol\u00f3gico. El caso de la toma del puerto de San Blas, en Nayarit, resulta ejemplificador. Capturado por el padre Jos\u00e9 Mar\u00eda Mercado el 30 de noviembre de 1810, gracias a una revuelta popular, logr\u00f3 negar la entrada de recursos econ\u00f3micos a las arcas espa\u00f1oles, pero sin gozar de un control efectivo de la regi\u00f3n. De hecho, la situaci\u00f3n de las fuerzas insurgentes fue tan d\u00e9bil en el puerto, que a los pocos meses una contrarrevoluci\u00f3n termin\u00f3 por recuperar San Blas para los espa\u00f1oles, y el padre Mercado encontr\u00f3 su final lanz\u00e1ndose desde un barranco.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Morelos, en cambio, s\u00ed desarroll\u00f3 una conciencia sobre la necesidad de explotar con eficiencia los recursos navales a su disposici\u00f3n. As\u00ed, aunque sus primeras campa\u00f1as sobre el Pac\u00edfico mexicano en 1810 y 1811 no rindieron frutos, le permitieron comprender el valor estrat\u00e9gico de los litorales mexicanos. De esta forma, en su campa\u00f1a de 1813, uno de los objetivos principales era hacerse con el puerto de Acapulco para negar la entrada del comercio asi\u00e1tico a los espa\u00f1oles (lo cual se logr\u00f3 hasta 1814). Adem\u00e1s, busc\u00f3 legitimar la guerra de corso en el Congreso Constituyente de 1814, en funci\u00f3n de una estrategia racional para atacar la econom\u00eda espa\u00f1ola. La intenci\u00f3n de esta legislaci\u00f3n era regular una forma de guerra que ya se hab\u00eda generalizado desde mucho antes de la p\u00e9rdida de la autoridad espa\u00f1ola, aunque esta vez con miras a aprovecharla en beneficio del gobierno insurgente.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">En efecto, se expidieron patentes de corso para el marino franc\u00e9s Luis-Michele Aury, quien hab\u00eda servido en otros movimientos insurgentes en Am\u00e9rica del Sur. Las correr\u00edas que organiz\u00f3 desde el puerto de Galveston, en el Golfo de M\u00e9xico, tuvieron un efecto importante en la p\u00e9rdida de la autoridad naval espa\u00f1ola (de hecho, desde ah\u00ed parti\u00f3 la expedici\u00f3n de Francisco Xavier Mina en 1817). Aunque posteriormente Aury se pondr\u00eda al servicio de las Provincias Unidas del R\u00edo de la Plata en 1817, su caso deja entrever que la dimensi\u00f3n naval, aunque muy limitada debido a las mismas circunstancias en las que se desarroll\u00f3 el conflicto, no fue ajena a la insurgencia mexicana.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\" style=\"text-align: center;\">Consumaci\u00f3n y primer imperio<\/h3>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Con la llegada a escena del Ej\u00e9rcito Trigarante en 1821, la toma de los puertos volvi\u00f3 a ser un elemento central de las campa\u00f1as militares de los revolucionarios, pues su dominio significar\u00eda negar definitivamente a los espa\u00f1oles la entrada al pa\u00eds, lo que se traducir\u00eda en una forma de negociar con las autoridades virreinales del centro de M\u00e9xico. As\u00ed, hacerse con los puertos de Veracruz y de Acapulco se convirti\u00f3 en un factor de vital importancia para el ej\u00e9rcito de Iturbide.<\/p>\r\n<figure id=\"attachment_21208\" aria-describedby=\"caption-attachment-21208\" style=\"width: 1000px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-21208\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_55_003.jpg\" alt=\"\" width=\"1000\" height=\"757\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_55_003.jpg 1000w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_55_003-300x227.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_55_003-768x581.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 1000px) 100vw, 1000px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-21208\" class=\"wp-caption-text\">Urbano L\u00f3pez, Vista de la bah\u00eda de Acapulco, litograf\u00eda a color en \u00c1lbum pintoresco de la Rep\u00fablica Mexicana, M\u00e9xico, Imprenta de Julio Michaud y Thomas, 1850.<\/figcaption><\/figure>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Desafortunadamente, las fuerzas trigarantes no lograron tomar la fortaleza de San Juan de Ul\u00faa, en Veracruz, ni el puerto de Acapulco, pues no contaban con una armada que pudiera neutralizar a la marina de guerra espa\u00f1ola que apoyaba la defensa del puerto. Esto orill\u00f3 a que las tropas leales a Iturbide se limitaran a sitiar estos dos puertos y vigilar las salidas para evitar que las fuerzas virreinales de tierra adentro recibieran refuerzos desde el mar. De cualquier forma, la presi\u00f3n ejercida por las fuerzas trigarantes en estos puntos termin\u00f3 por convencer a las autoridades virreinales de que ser\u00eda imposible recibir ayuda de Cuba (el punto m\u00e1s cercano que pod\u00eda asistirlos), en virtud de la dificultad de que una fuerza de refresco desembarcara para pacificar Nueva Espa\u00f1a.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora bien, cuando Iturbide se convirti\u00f3 en emperador del primer imperio mexicano en 1821, tambi\u00e9n fue nombrado general\u00edsimo de Mar y Tierra. Una vez m\u00e1s, el elemento naval aparece en la agenda mexicana desde sus primeros instantes de independencia. Entre los primeros actos del emperador, se nombr\u00f3 a Antonio de Medina como ministro de Guerra y Marina, quien impuls\u00f3 un proyecto para hacerse con una armada de guerra, la cual tendr\u00eda el objetivo de defender al imperio y expulsar a los espa\u00f1oles que todav\u00eda manten\u00edan en su poder el fuerte de San Juan de Ul\u00faa.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed se adquirieron las dos primeras embarcaciones mexicanas: dos goletas (Iguala y An\u00e1huac) y nueve balandras ca\u00f1oneras (Chalco, Chapala, Texcoco, Orizaba, Campechana, Zumpango, Tampico, Papaloapan y Tlaxcalteca). Tanto las goletas (dos y tres m\u00e1stiles) y las balandras (un m\u00e1stil) eran nav\u00edos r\u00e1pidos, dise\u00f1ados para interceptar el comercio mar\u00edtimo enemigo, lo cual indica que la proyecci\u00f3n naval del imperio mexicano se decantaba m\u00e1s por la guerra de corso que por la guerra de escuadra.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Estas embarcaciones prestaron ayuda en el bloqueo de San Juan de Ul\u00faa, pero el descalabro del primer imperio mexicano hacia 1823 limit\u00f3 la operatividad de la flota. Sin embargo, con la llegada del ej\u00e9rcito republicano de la primera d\u00e9cada independiente se dio un nuevo impulso a la dimensi\u00f3n naval. Se compraron m\u00e1s nav\u00edos y se intensific\u00f3 el bloqueo de San Juan de Ul\u00faa hacia 1825.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">La respuesta espa\u00f1ola fue lanzar una nueva ofensiva para romper el bloqueo y asistir a las tropas aisladas en Veracruz, pero un temporal oblig\u00f3 a las fuerzas a regresar a Cuba. Sin m\u00e1s ayuda, la guarnici\u00f3n de San Juan de Ul\u00faa capitul\u00f3 en noviembre de 1825. La consumaci\u00f3n de independencia cerr\u00f3 su segundo cap\u00edtulo con otro triunfo sobre las armas espa\u00f1olas.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\" style=\"text-align: center;\">A considerar<\/h3>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">La consumaci\u00f3n de independencia tuvo una importante dimensi\u00f3n naval. Los jefes insurgentes, desde Morelos y hasta Iturbide, as\u00ed como los dirigentes del M\u00e9xico independiente, consideraron que el dominio de los mares o, al menos, de los puntos de entrada al pa\u00eds y de las rutas de navegaci\u00f3n del Caribe y del Pac\u00edfico, eran un asunto de suma importancia para asegurar la independencia del pa\u00eds.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Incapaces de desarrollar una marina de guerra compuesta por nav\u00edos de l\u00ednea, los dirigentes mexicanos optaron por una estrategia de guerra de corso que les rindi\u00f3 importantes frutos frente a la armada espa\u00f1ola. La presi\u00f3n naval de estos corsarios -junto con la capacidad del Ej\u00e9rcito Trigarante y despu\u00e9s de la primera rep\u00fablica- para asegurar los enclaves estrat\u00e9gicos, signific\u00f3 el triunfo del proyecto pol\u00edtico de independencia (primero) y de unificaci\u00f3n del territorio mexicano (segundo, con la toma de San Juan de Ulua).<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>PARA SABER M\u00c1S<\/strong><\/h3>\r\n\r\n\r\n\r\n<ul class=\"wp-block-list\">\r\n<li>Valdez-Bubnov, Iv\u00e1n, \u201cLas guerras de independencia: una perspectiva naval\u201d en Clever Alfonso Ch\u00e1vez Mar\u00edn (coord.), <em>Estudios militares mexicanos<\/em>,Guadalajara, Jalisco, 2013, vol. 4, pp. 115-129.<\/li>\r\n<li>Valdez-Bubnov, Iv\u00e1n, <em>Poder naval y modernizaci\u00f3n del Estado: pol\u00edtica de construcci\u00f3n naval espa\u00f1ola (siglos XVI-XVIII)<\/em>, M\u00e9xico, Instituto de Investigaciones Hist\u00f3ricas-Universidad Nacional Aut\u00f3noma de M\u00e9xico, 2011.<\/li>\r\n<li>C\u00e1rdenas de la Pe\u00f1a, Enrique, <em>Semblanza mar\u00edtima del M\u00e9xico independiente y revolucionario<\/em>, vol. II, M\u00e9xico, Secretar\u00eda de Marina, 1970.<\/li>\r\n<\/ul>\r\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jos\u00e9 Francisco Vera Piza\u00f1a Museo Militar de Aviaci\u00f3n En revista BiCentenario. 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