﻿{"id":16202,"date":"2021-08-20T19:58:30","date_gmt":"2021-08-21T00:58:30","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=16202"},"modified":"2025-09-08T18:07:47","modified_gmt":"2025-09-09T00:07:47","slug":"epidemias-y-pandemias-en-dos-siglos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/epidemias-y-pandemias-en-dos-siglos\/","title":{"rendered":"Epidemias y pandemias en dos siglos"},"content":{"rendered":"\r\n<p>Graciela de Garay Arellano <br \/>Instituto Mora<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h4 class=\"has-text-color has-vivid-red-color\"><span style=\"color: #800000;\"><strong>En revista <\/strong><em><strong>BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico<\/strong><\/em><strong>, n\u00fam. 53.<\/strong><\/span><\/h4>\r\n<p><a href=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/BiC_53_Desde_Hoy_Epidemias_Pandemias.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-16736\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/BotonPDF2-e1670355523220.png\" alt=\"\" width=\"87\" height=\"44\" \/><\/a><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\" style=\"text-align: justify;\">El hambre, la miseria y las enfermedades fueron los motivos principales de las numerosas p\u00e9rdidas humanas antes y durante las guerras de independencia en M\u00e9xico. Por entonces, hubo epidemias de influenza, viruela, tifo y fiebre amarilla. En 2021, la pandemia del coronavirus preocupa por las consecuencias econ\u00f3micas y pol\u00edticas; en tanto, la utilizaci\u00f3n de espacios p\u00fablicos y privados abre el debate sobre el dise\u00f1o de la vivienda como un lugar adecuado para evitar su propagaci\u00f3n.<\/h3>\r\n\r\n\r\n\r\n<div class=\"wp-block-image\">\r\n<figure class=\"aligncenter\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"663\" height=\"800\" class=\"wp-image-16203\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/BiC_53_93.jpg\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/BiC_53_93.jpg 663w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/BiC_53_93-249x300.jpg 249w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/BiC_53_93-624x753.jpg 624w\" sizes=\"(max-width: 663px) 100vw, 663px\" \/>\r\n<figcaption>Le\u0301opold Boilly, Louis, La Vaccine, litograf\u00eda a color, 1827. National Library of Medicine<\/figcaption>\r\n<\/figure>\r\n<\/div>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Fil\u00f3sofos y cient\u00edficos sociales discuten si la pandemia del COVID-19 es o no un acontecimiento hist\u00f3rico. Quienes creen que s\u00ed, aseguran que es algo nuevo y revolucionario, la distinguen como una ruptura instauradora que transformar\u00e1 radicalmente a la sociedad; otros niegan su novedad e insisten en que epidemias y pandemias siempre han existido.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Sea de esto lo que fuere y considerando que ha transcurrido poco tiempo para comprender esta experiencia, propongo, por un lado, hacer unos se\u00f1alamientos acerca de las epidemias que en 1821 vivi\u00f3 M\u00e9xico en el contexto de su surgimiento como naci\u00f3n independiente y, en segundo lugar, sugiero apuntar algunas reflexiones sobre la nueva pandemia en 2021, como reto no s\u00f3lo sanitario, sino tambi\u00e9n arquitect\u00f3nico.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Hace dos siglos, apenas se empezaban a conocer las causas de las epidemias y las medicinas para contrarrestarlas, aunque en el caso de la viruela ya se contaba con la vacuna desde el 24 de julio de 1804, cuando la trajo a Nueva Espa\u00f1a Francisco Xavier de Balmis. Sin embargo, todav\u00eda faltaba avanzar en el tratamiento de las enfermedades infecciosas, que unas d\u00e9cadas m\u00e1s tarde ser\u00edan bacterianas.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Al obtener M\u00e9xico su independencia, la flamante rep\u00fablica vivi\u00f3 una gran crisis. El historiador Jaime E. Rodr\u00edguez explica que la econom\u00eda nacional estaba arruinada y su legitimidad pol\u00edtica endeble. El hecho es que el conflicto b\u00e9lico perjudic\u00f3 la agricultura, el comercio, la industria textil y la miner\u00eda, as\u00ed como a la infraestructura del pa\u00eds. Pero el problema m\u00e1s grave al que se enfrent\u00f3 el nuevo gobierno fue la falta de capital. Los grupos de poder, temerosos de la inestabilidad pol\u00edtica, sacaron su dinero del pa\u00eds o lo retiraron de circulaci\u00f3n. Este golpe fue particularmente grave, porque durante el periodo colonial no se crearon bancos ni casas comerciales y los pr\u00e9stamos proven\u00edan de particulares o de la Iglesia. Al faltar fuentes de cr\u00e9dito para la inversi\u00f3n no hubo m\u00e1s remedio que solicitar el financiamiento extranjero. La atenci\u00f3n p\u00fablica se centr\u00f3 entonces en la pol\u00edtica, sin notar a un enemigo silencioso que acechaba las condiciones sanitarias del pa\u00eds.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">En medio del caos, M\u00e9xico parec\u00eda una naci\u00f3n sana. Epidemias y enfermedades end\u00e9micas, aunque representaban una preocupaci\u00f3n latente, nadie las percib\u00eda como una amenaza seria. La poblaci\u00f3n mexicana crec\u00eda a paso lento y ni siquiera el movimiento independentista alteraba el recuento demogr\u00e1fico. En 1810, el pa\u00eds alcanz\u00f3 6 238 293 habitantes, y para 1820 disminuy\u00f3 ligeramente a 6 175 621. Diez a\u00f1os m\u00e1s tarde subi\u00f3 a 6 389 486 personas. La ciudad de M\u00e9xico lleg\u00f3 a tener 180 000 almas en 1810, aunque el n\u00famero decay\u00f3 a 168 846 en 1820, hasta decrecer a 165 000 tres a\u00f1os m\u00e1s tarde. El leve incremento demogr\u00e1fico se debi\u00f3 a que el n\u00famero de nacimientos se mantuvo, en contraste con el aumento de muertes por la guerra y el hambre, y no tanto por epidemias y enfermedades.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed las cosas, la sociedad viv\u00eda tranquilamente y nadie pensaba en las epidemias, incluso se hab\u00edan olvidado de la influenza que en 1806 ocasion\u00f3 numerosas muertes. Sin embargo, hacia 1804, Humboldt destaca la p\u00e9rdida de 300 000 vidas entre 1800 y 1803, como consecuencia del hambre, la miseria y las enfermedades.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">A lo largo de los once a\u00f1os que abarc\u00f3 el periodo de las guerras de independencia (1810-1821), M\u00e9xico padeci\u00f3 enfermedades epid\u00e9micas, aunque, a juicio del especialista y doctor Carlos Viesca-Trevi\u00f1o, estas nunca llegaron a ser graves ni devastadoras. La aparici\u00f3n en 1813 de una fiebre petequial, muy probablemente tifo, marc\u00f3 el inicio de la epidemia m\u00e1s importante, la cual era consecuencia indirecta de la guerra. El padecimiento, seg\u00fan Viesca-Trevi\u00f1o, encaja con el patr\u00f3n de enfermedad de cuarteles y prisiones que se transforma en enfermedad epid\u00e9mica cuando ocurren los traslados de las tropas, los grandes desplazamientos de grupos de la poblaci\u00f3n civil y su eventual hacinamiento por la p\u00e9rdida de viviendas, as\u00ed como la intensificaci\u00f3n de las hambrunas y la falta de higiene personal.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Este cuadro lo ilustra el sitio de Cuautla que resisti\u00f3 Morelos con su ej\u00e9rcito de 5 500 hombres, durante 72 fat\u00eddicos d\u00edas, entre febrero y abril de 1812. Los realistas, encabezados por F\u00e9lix Calleja, padecieron los calores extremos a los que no estaban acostumbrados porque ven\u00edan de climas fr\u00edos, mientras los insurgentes supl\u00edan la escasez de agua con pozos; la falta de v\u00edveres con ma\u00edz que ten\u00edan almacenado y todas las privaciones imaginables con un fanatismo que a Calleja resultaba dif\u00edcil de comprender. Parec\u00eda urgente capitular. Calleja ofrec\u00eda el indulto al que, por cierto, se acog\u00edan los tr\u00e1nsfugas quienes le informaban sobre el estado de espantosa miseria en que se hallaban los sitiados. El 2 de mayo, Morelos rompi\u00f3 el cerco, pero la caballer\u00eda realista desbarat\u00f3 el ataque. Calleja dijo en su parte al virrey que murieron alrededor de 4 000 insurgentes. Sin embargo, Morelos asegura que su p\u00e9rdida durante el sitio no pas\u00f3 de 50 hombres muertos de bala y 150 por la peste. Los sitiadores contaron, entre los suyos, 290 bajas entre muertos y heridos.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\r\n<p style=\"text-align: justify;\">En Cuautla \u2013seg\u00fan relata Lucas Alam\u00e1n\u2013 los realistas no encontraron habitantes sino espectros: [el] hambre y la miseria se echaban de ver en todos los individuos del pueblo infeliz, sobre quienes estas calamidades hab\u00edan especialmente reca\u00eddo [\u2026] Adem\u00e1s, la peste hab\u00eda hecho terribles estragos, las casas estaban llenas de enfermos y de cad\u00e1veres, que no hab\u00eda quien hiciese enterrar. A todos los males que esta [revoluci\u00f3n] hab\u00eda ya causado, del sitio de Cuautla sali\u00f3 otro nuevo y grav\u00edsimo que fue la epidemia de fiebres malignas, que desde aquel punto se fue extendiendo en todo el reino, con gran estrago de la poblaci\u00f3n, especialmente en las grandes ciudades de Puebla y M\u00e9jico, que fueron las primeras en resentir aquella calamidad. [\u2026] aunque en el resultado del sitio de Cuautla, el triunfo quedase por parte de los realistas, la fama y la gloria fue sin duda para Morelos.<\/p>\r\n<\/blockquote>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed las cosas, apareci\u00f3 despu\u00e9s la fiebre amarilla en las costas, donde se intensific\u00f3 a consecuencia del desplazamiento y acuartelamiento de tropas, adem\u00e1s de su hacinamiento en p\u00e9simas condiciones de higiene. Esta situaci\u00f3n se agudiz\u00f3 por la negligencia en el manejo de las aguas estancadas. La situaci\u00f3n se complic\u00f3 a\u00fan m\u00e1s cuando las tropas fueron trasladadas a zonas inh\u00f3spitas para combatir a rebeldes originarios de la localidad o bien acostumbrados a los climas tropicales. La necesidad de movilizar con celeridad a los cuerpos militares a lugares seguros implic\u00f3 trasladar enfermos de fiebre amarilla a sitios donde esta no exist\u00eda.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>A esto se agreg\u00f3 la presencia del mosquito, desconocido entonces como portador de contagios.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">A pesar de tanta calamidad, la introducci\u00f3n de la vacuna antivariolosa vino a paliar el padecimiento, seg\u00fan Viesca-Trevi\u00f1o. De hecho, la conservaci\u00f3n y la distribuci\u00f3n del pus vacunal representaron un gran reto. Finalmente, nunca m\u00e1s volvieron a presentarse epidemias de viruela tan graves. De tal suerte, Miguel Mu\u00f1oz, encargado de la Oficina de la Vacuna, se jactaba de que las viruelas de 1830 eran naturales, como se hablaba en a\u00f1os anteriores de las fiebres eruptivas propias de la infancia. La vacuna de la viruela, de acuerdo con el estudioso Viesca-Trevi\u00f1o, marc\u00f3 el inicio de una nueva era de la medicina, concretamente de lo que se conocer\u00eda despu\u00e9s como la moderna salud p\u00fablica.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\" style=\"text-align: center;\"><strong>El presente<\/strong><\/h3>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Dos siglos m\u00e1s tarde, la pandemia del COVID-19 se presenta en un contexto donde la principal preocupaci\u00f3n gubernamental pasa por sus consecuencias pol\u00edticas y econ\u00f3micas. Se la entiende como un problema de la medicina y, como tal, concierne a los m\u00e9dicos indicar la terap\u00e9utica a seguir, en tanto la utilizaci\u00f3n del espacio p\u00fablico y privado aparece como un tema relevante \u2013en 1821 no se tomaba en cuenta\u2013 para hallar paliativos a fin de no propagar el virus. Corresponde ahora a los arquitectos dise\u00f1ar las soluciones espaciales que, adem\u00e1s de recoger los lineamientos de los especialistas en salud, identifiquen las necesidades y las expectativas de la poblaci\u00f3n que reclama privacidad en un \u201chogar-mundo\u201d, como llama a la casa en tiempos de pandemia el soci\u00f3logo Felipe Gayt\u00e1n Alcal\u00e1, parafraseando al antrop\u00f3logo Marc Aug\u00e9.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">La vivienda de hoy ya no es el refugio exclusivo de la vida privada, porque lo p\u00fablico parece colonizar la intimidad dom\u00e9stica celosamente resguardada. En el siglo XIX, de acuerdo con el fil\u00f3sofo alem\u00e1n Walter Benjamin, el individuo separ\u00f3 su casa del sitio de trabajo. En otras palabras, espacio privado dom\u00e9stico y espacio p\u00fablico laboral quedaron claramente diferenciados.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, ahora vivimos circunstancias muy adversas porque las nociones de p\u00fablico y privado se traslapan y las pr\u00e1cticas acostumbradas de interacci\u00f3n social son confusas. En efecto, al ocurrir cat\u00e1strofes se recomienda la uni\u00f3n y la solidaridad. La proximidad f\u00edsica es la reacci\u00f3n inmediata que asumen las personas cuando quieren acompa\u00f1ar al otro en su desgracia o cuando ellas mismas buscan el consuelo del entorno familiar o social. No obstante, ahora que la pandemia del coronavirus ha causado tanto sufrimiento social, evidente en un volumen considerable de fallecimientos, cierre de peque\u00f1as y medianas empresas, desempleo y violencia dom\u00e9stica, entre tantos desasosiegos, las recomendaciones m\u00e9dicas de quedarse en casa, procurar el aislamiento y el distanciamiento f\u00edsicos para evitar el contagio resultan absurdas y autoritarias a esas mayor\u00edas invisibles que deben salir a trabajar para ganarse la vida o que no disponen de condiciones habitacionales dignas. Independientemente del malestar que despierta en la gente el distanciamiento de sus seres queridos, existe otra contrariedad que les provoca frustraci\u00f3n y desaliento: la conciencia clara de que el espacio es un recurso escaso y, por consiguiente, privilegio de unos pocos.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfC\u00f3mo cumplir con la consigna de \u201cqu\u00e9date en casa\u201d cuando las dimensiones de las viviendas urbanas contempor\u00e1neas son cada vez m\u00e1s peque\u00f1as y las familias que las habitan son extensas y, en caso de no ser as\u00ed, los individuos que comparten vivienda superan el n\u00famero ideal de dos? \u00bfC\u00f3mo garantizar entonces a cada persona su m\u00ednima \u00e1rea vital y derecho a la privacidad?<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando las fronteras entre espacio p\u00fablico y espacio dom\u00e9stico privado hab\u00edan quedado perfectamente establecidas, o as\u00ed lo parec\u00eda, lleg\u00f3 el COVID-19 a disolverlas. Nuestra forma de concebir la domesticidad tiene que cambiar y las maneras de practicarla tambi\u00e9n.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero antes de hablar de la vivienda posCOVID-19, habr\u00e1 que mirar al pasado para advertir las repercusiones que tendr\u00e1 el coronavirus, ya que, a lo largo de la historia, las pandemias han dominado el rumbo de la arquitectura. De hecho, la epidemia de la tuberculosis tuvo un alto impacto en el Movimiento Moderno de Arquitectura (1920-1960).<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Antes de la introducci\u00f3n de la estreptomicina para la cura de la tuberculosis, en la d\u00e9cada de 1940, los tratamientos para este padecimiento eran muy simples: aire fresco, sol y ejercicio. Tomando en cuenta estas prescripciones sanitarias, e inspir\u00e1ndose tanto en los sanatorios para tuberculosos como en los grandes barcos trasatl\u00e1nticos de la \u00e9poca, la arquitectura moderna incorpor\u00f3 a sus construcciones los siguientes elementos: techos planos, balcones, patios, terrazas, grandes ventanales y azoteas jard\u00edn. Sus vol\u00famenes geom\u00e9tricos, blancos y lisos se distinguieron por su luminosidad y pulcritud. La idea era permitir la circulaci\u00f3n del aire, la captaci\u00f3n de la luz solar y disponer de espacios para ejercitarse.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">En la actualidad, para escalar las dimensiones del espacio dom\u00e9stico y as\u00ed cumplir con las medidas terap\u00e9uticas que impone el tratamiento del COVID-19; es decir: ventilaci\u00f3n adecuada, sana distancia y un m\u00ednimo de privacidad para sus moradores, los arquitectos recomiendan, de nueva cuenta, recuperar los balcones, los corredores, las terrazas y plantar jardines en las azoteas, adem\u00e1s de erigir peque\u00f1as habitaciones de materiales ligeros como bamb\u00fa. Estas \u00e1reas, sumadas al espacio habitable, devuelven a las personas la idea de la alcoba, entendida, de acuerdo con el arquitecto Xavier Monteys, como la peque\u00f1a casa dentro de la casa.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero si el tema es crecer el espacio para hacerlo multifuncional y polivalente, nada mejor que volver a la planta libre, uno de los principios fundamentales de la arquitectura moderna. Es decir, recuperar un espacio abierto sin compartimentos que permita m\u00faltiples usos y una circulaci\u00f3n fluida. La riqueza de la planta libre se aprecia todav\u00eda m\u00e1s cuando en el interiorismo prevalece un criterio minimalista regido por utilidad y valor simb\u00f3lico.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Una lecci\u00f3n derivada de la pandemia se resume a una simple pregunta: \u00bfCu\u00e1nta casa necesitamos? El espacio m\u00ednimo ideal, dice el arquitecto Urs Peter Flueckiger, ha intrigado a muchas generaciones de arquitectos, fil\u00f3sofos y artistas. De hecho, esta inquietud indica la historicidad de las dimensiones del espacio dom\u00e9stico \u00f3ptimo y c\u00f3mo ha evolucionado en el tiempo. De cualquier manera, desde la d\u00e9cada de 1970, los arquitectos trabajan en una reflexi\u00f3n cr\u00edtica sobre el tama\u00f1o cada vez mayor de las viviendas.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Entonces, \u00bfQu\u00e9 necesitamos?: escalar el microespacio dom\u00e9stico privado al macroespacio urbano p\u00fablico. En otras palabras, pensar en una mejor planeaci\u00f3n de las ciudades que incluya, en los barrios o colonias, parques p\u00fablicos bien equipados, \u00e1reas de trabajo en el exterior, bibliotecas. En fin, ir \u201cm\u00e1s all\u00e1 de la sala de estar\u201d. Ya dec\u00eda el soci\u00f3logo Tony Judt: algo va mal cuando en las ciudades no se construye comunidad.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora estamos en un momento de inflexi\u00f3n y se hace necesario pensar en la nueva vivienda que, si bien no puede satisfacer nuestras necesidades de espacio, al menos debe contar con una ventana que permita la entrada del sol, un patio, un balc\u00f3n, una terraza-jard\u00edn, una azotea convertida en una peque\u00f1a casa con jard\u00edn. Simple y llanamente lo que el arquitecto Le Corbusier llam\u00f3 \u201clas alegr\u00edas esenciales de la vida\u201d: sol, espacio y verde.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>PARA SABER M\u00c1S:<\/strong><\/h3>\r\n\r\n\r\n\r\n<ul class=\"wp-block-list\">\r\n<li>Flueckiger, Urs Peter, <em>\u00bfCu\u00e1nta casa necesitamos? Thoreau, Le Corbusier y la caba\u00f1a sostenible<\/em>, Slovenia, Gustavo Gili, 2019.<\/li>\r\n<li>Gayt\u00e1n Alcal\u00e1, Felipe, \u201cConjurar el miedo: el concepto de hogar-mundo derivado de la pandemia COVID-19\u201d, 2020, en &lt;<a href=\"https:\/\/bit.ly\/37KxMD1\">https:\/\/bit.ly\/37KxMD1<\/a>&gt;.<\/li>\r\n<li>Molina del Villar, Am\u00e9rica, Lourdes M\u00e1rquez Morf\u00edn y Claudia Patricia Pardo Hern\u00e1ndez (eds.), <em>El miedo a morir. Endemias, epidemias y pandemias en M\u00e9xico: an\u00e1lisis de larga duraci\u00f3n, <\/em>M\u00e9xico, CIESAS-Instituto Mora-BUAP, 2013.<\/li>\r\n<li>Monteys, Xavier, <em>La habitaci\u00f3n. M\u00e1s all\u00e1 de la sala de estar<\/em>, Barcelona, Espa\u00f1a, Gustavo Gili, 2014.<\/li>\r\n<li>Patruele, Martina, \u201cDe qu\u00e9 manera las pandemias han moldeado nuestras ciudades, y qu\u00e9 ocurrir\u00e1 luego de 2020\u201d, <em>Infobae<\/em>, 2020, en &lt;<a href=\"https:\/\/bit.ly\/3surT57\">https:\/\/bit.ly\/3surT57<\/a>&gt;.<\/li>\r\n<li>Viesca-Trevi\u00f1o, Carlos, \u201cEpidemias y enfermedades en tiempos de la independencia\u201d,<em> Revista M\u00e9dica del Instituto Mexicano del Seguro Social<\/em>, 2010, en &lt;<a href=\"https:\/\/bit.ly\/3bALTMr\">https:\/\/bit.ly\/3bALTMr<\/a>&gt;.<\/li>\r\n<\/ul>\r\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Graciela de Garay Arellano Instituto Mora En revista BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam. 53. El hambre, la miseria y las enfermedades fueron los motivos principales de las numerosas p\u00e9rdidas humanas antes y durante las guerras de independencia en M\u00e9xico. Por entonces, hubo epidemias de influenza, viruela, tifo y fiebre amarilla. En 2021, la pandemia del coronavirus preocupa por las consecuencias econ\u00f3micas y pol\u00edticas; en tanto, la utilizaci\u00f3n de espacios p\u00fablicos y privados abre el debate sobre el dise\u00f1o de la vivienda como un lugar adecuado para evitar su propagaci\u00f3n. Fil\u00f3sofos y cient\u00edficos sociales discuten si la pandemia del COVID-19 es o no un acontecimiento hist\u00f3rico. Quienes creen que s\u00ed, aseguran que es algo nuevo y revolucionario, la distinguen como una ruptura instauradora que transformar\u00e1 radicalmente a la sociedad; otros niegan su novedad e insisten en que epidemias y pandemias siempre han existido. 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