﻿{"id":16177,"date":"2021-08-19T19:50:55","date_gmt":"2021-08-20T00:50:55","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=16177"},"modified":"2025-09-08T18:00:14","modified_gmt":"2025-09-09T00:00:14","slug":"el-norte-novohispano-olvidado-aislado-y-ajeno-a-la-rebeldia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/el-norte-novohispano-olvidado-aislado-y-ajeno-a-la-rebeldia\/","title":{"rendered":"El norte novohispano. Olvidado, aislado y ajeno a la rebeld\u00eda"},"content":{"rendered":"\r\n<p>Omar Urbina Pineda<br \/>El Colegio de M\u00e9xico<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h4 class=\"has-text-color has-vivid-red-color\"><span style=\"color: #800000;\"><strong>En revista <\/strong><em><strong>BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico<\/strong><\/em><strong>, n\u00fam. 53.<\/strong><\/span><\/h4>\r\n<p><a href=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/BiC_53_05_Norte_Novohispano.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-16736\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/BotonPDF2-e1670355523220.png\" alt=\"\" width=\"87\" height=\"44\" \/><\/a><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\" style=\"text-align: justify;\">En los a\u00f1os de la guerra de independencia tanto las provincias del oriente como del occidente del virreinato vivieron en conflicto permanente, pero vinculados a contextos locales y no tanto a las arremetidas insurgentes que pronto fueron controladas. Aceptaron y se sumaron tard\u00edamente al Plan de Iguala. Ya independientes y con nuevas autoridades, la situaci\u00f3n de aislamiento y olvido no se modificar\u00eda tras el triunfo y ca\u00edda posterior de Iturbide.<\/h3>\r\n<figure id=\"attachment_20787\" aria-describedby=\"caption-attachment-20787\" style=\"width: 1000px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-20787 size-full\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_53_021.jpg\" alt=\"\" width=\"1000\" height=\"585\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_53_021.jpg 1000w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_53_021-300x176.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_53_021-768x449.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 1000px) 100vw, 1000px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-20787\" class=\"wp-caption-text\">Santa Fe, litograf\u00eda en Brantz Mayer, Mexico; aztec, spanish and republican, Vol. 2, Connecticut, S. Drake &amp; Co., 1853.<\/figcaption><\/figure>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">En 1810, cuando el cura Miguel Hidalgo se levant\u00f3 en armas, la llama insurgente prendi\u00f3 en todo el territorio de Nueva Espa\u00f1a. Las lejanas Provincias Internas no fueron ajenas a este proceso, pero, a diferencia del resto del virreinato, los levantamientos norte\u00f1os fueron r\u00e1pidamente reprimidos y la actividad insurgente en la regi\u00f3n decay\u00f3 por el resto de la d\u00e9cada. Sin embargo, el ambiente durante los diez a\u00f1os de guerra civil no fue para nada pac\u00edfico. Fruto de la convulsi\u00f3n pol\u00edtica y social iniciada en 1810, se intensificaron las incursiones ind\u00edgenas ante la falta de pago de tributos; hubo rebeliones locales no relacionadas a la lucha independentista, y tambi\u00e9n se intensificaron los ataques de piratas, corsarios y filibusteros. Es decir, en el norte novohispano, a pesar de la poca actividad insurgente, se vivi\u00f3 un constante estado de guerra. En este contexto fue que, en 1821, llegaron las noticias de la promulgaci\u00f3n del Plan de Iguala, iniciando as\u00ed el proceso de consumaci\u00f3n de la independencia en las Provincias Internas.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\" style=\"text-align: center;\"><strong>El oriente<\/strong><\/h3>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">La situaci\u00f3n en los confines de Nueva Espa\u00f1a era muy compleja cuando llegaron las noticias del pronunciamiento de Iturbide. En primer lugar, las antes fieles compa\u00f1\u00edas presidiales, encargadas de vigilar y proteger la frontera de cualquier ataque \u2013ya fuera de extranjeros o grupos ind\u00edgenas\u2013, empezaron a dudar de la conveniencia de seguir obedeciendo al r\u00e9gimen virreinal. Esto se debi\u00f3 a que estaban sufriendo una crisis terrible. Si bien los recursos que se suministraban se les siguieron otorgando, aunque no con la regularidad con que se hac\u00eda durante la \u00e9poca borb\u00f3nica, la inseguridad de los caminos hac\u00eda que estos no llegaran en su totalidad. A los presidiales se les deb\u00edan muchos salarios, ya que eran soldados pagados directamente por la corona, y carec\u00edan de todos los pertrechos necesarios para desempe\u00f1ar su labor. No hab\u00eda alimentos, municiones y, peor a\u00fan, monturas, las cuales eran fundamentales para perseguir a los ind\u00edgenas que incursionaban en las poblaciones. Ante esta situaci\u00f3n, muchos de estos militares comenzaron a buscar recursos por su propia cuenta y entablaron redes de comercio con quien ten\u00edan m\u00e1s cerca, es decir, con Estados Unidos. Alejados del centro de Nueva Espa\u00f1a, m\u00e1s a\u00fan, de la metr\u00f3poli, la conveniencia de un gobierno alterno empez\u00f3 a surgir en la mente de estos personajes.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Por otro lado, si bien es cierto que las Provincias Internas no alcanzaron a experimentar generalizadamente la politizaci\u00f3n provocada por la creaci\u00f3n de los Ayuntamientos durante el primer constitucionalismo gaditano, muchas poblaciones, impulsadas por el alejamiento que ten\u00edan del resto del virreinato, empezaron a tomar las riendas de la pol\u00edtica local. Principalmente esto se reflej\u00f3 en el conflicto que hab\u00eda entre los Ayuntamientos de Saltillo y de Monterrey. El \u00faltimo hab\u00eda ocupado tradicionalmente el punto m\u00e1s importante de la pol\u00edtica regional, ya que era la sede de la Comandancia General de las Provincias Internas de Oriente. Sin embargo, Saltillo era el lugar en el que se ubicaba la Tesorer\u00eda Real, por lo que se encargaba de suministrar recursos a todas las regiones bajo su jurisdicci\u00f3n: el Nuevo Reino de Le\u00f3n, Nueva Santander, Coahuila y Texas. Esta rivalidad se intensific\u00f3 a finales del virreinato y el inicio de la conjura iturbidista fue el ambiente perfecto para buscar la primac\u00eda regional.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Como puede observarse, en el noreste de Nueva Espa\u00f1a hab\u00eda un descontento generalizado desde diferentes niveles hacia la pol\u00edtica virreinal. Por un lado estaban los pres\u00eddiales molestos por la falta de pago de sus salarios; por el otro, los Ayuntamientos hab\u00edan adquirido un enorme grado de autonom\u00eda durante todo el conflicto armado. A a su vez, exist\u00eda un descontento general en las poblaciones ya que eran las principales afectadas por las incursiones ind\u00edgenas, intensificadas desde el inicio de la lucha independentista. En este ambiente de crisis fue que llegaron a manos del comandante general y jefe pol\u00edtico, Joaqu\u00edn de Arredondo, las noticias del pronunciamiento de Iturbide y de la promulgaci\u00f3n del Plan de Iguala. Arredondo hab\u00eda obtenido su puesto siendo parte de las filas de la contrainsurgencia, y su prestigio aument\u00f3 por haber participado en la represi\u00f3n de la expedici\u00f3n de Xavier Mina, de ah\u00ed que su puesto y sus privilegios se debieran al orden virreinal. Al haber sido promulgado el Plan de Iguala, Arredondo lo declar\u00f3 \u201canticonstitucional\u201d y pidi\u00f3 instrucciones a Juan Ruiz de Apocada, jefe pol\u00edtico superior de Nueva Espa\u00f1a, sobre c\u00f3mo deb\u00eda proceder. Cuando este le orden\u00f3 que contuviera la influencia del movimiento trigarante en la regi\u00f3n, el comandante general respondi\u00f3 que esto resultaba imposible ya que el estado de la tropa y, sobre todo, de los presidiales era muy precario, por lo que, si no recib\u00eda r\u00e1pido suministros de guerra, no se har\u00eda responsable de lo que ocurriera en la comandancia general.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta amenaza de Arredondo, que m\u00e1s bien era una forma de excusarse si el movimiento de Iturbide se intensificaba, result\u00f3 prof\u00e9tica. A principios de julio de 1821 el cuerpo de granaderos de Saltillo, con el apoyo del jefe del Ayuntamiento y del gobernador Juan Elos\u00faa, se levant\u00f3 en armas en contra del r\u00e9gimen virreinal por las enormes cargas fiscales que, seg\u00fan ellos, Arredondo impuso en la regi\u00f3n y se mostr\u00f3 af\u00edn al movimiento de Iguala. El comandante general trat\u00f3 de restar fuerza al movimiento trasladando la Tesorer\u00eda Real a Monterrey y solicitando el auxilio del cuerpo Fijo de Veracruz. Sin embargo, ante las noticias del avance triunfante de Iturbide en el Baj\u00edo y de que en el Fijo de Veracruz hab\u00eda muchos iturbidistas, Arredondo no tuvo m\u00e1s opci\u00f3n que jurar el Plan de Iguala. Si bien de inmediato orden\u00f3 que todas las provincias a su mando hicieran lo mismo, estas juraron el Plan por separado, es decir, aut\u00f3nomamente, al grado de que la jura de Coahuila iba acompa\u00f1ada de una recomendaci\u00f3n de Elos\u00faa para que Iturbide desconfiara de Arredondo y lo destituyera.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">En la provincia de Nuevo Santander tambi\u00e9n se hab\u00edan llevado a cabo una serie de conjuras encabezadas por el capit\u00e1n Juan Antonio Fern\u00e1ndez y el cura Miguel Garza contra el gobernador Jos\u00e9 Mar\u00eda Echegaray. Si bien Arredondo sab\u00eda de las conspiraciones, no hizo nada para reprimirlas. Por su parte, Echegaray, en busca de conservar su puesto en la pol\u00edtica local, jur\u00f3 inmediatamente el Plan de Iguala, pr\u00e1cticamente al mismo tiempo que lo hac\u00eda Arredondo. Por su parte, la provincia de Texas estaba muy alejada de la pol\u00edtica virreinal; sin embargo, era un punto estrat\u00e9gico de defensa, y, por lo tanto, era de las poblaciones m\u00e1s atacadas por piratas, estadunidenses, franceses e indios semin\u00f3madas. En todo el a\u00f1o 1821 hab\u00edan incrementado los conflictos contra los ind\u00edgenas comanches y lipanes de la regi\u00f3n. Si bien el gobernador, Antonio Mart\u00ednez, continuamente solicitaba apoyo de Arredondo, y este a su vez transmit\u00eda las llamadas de auxilio al virrey, los suministros no llegaban pues eran robados durante el camino. Por ello, cuando empez\u00f3 a jurarse el Plan de Iguala en todas las Provincias Internas de Oriente, la promesa de paz y estabilidad sedujo a los texanos.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">De esta manera, en un solo mes, julio, se desmoron\u00f3 el r\u00e9gimen virreinal en una regi\u00f3n que se hab\u00eda mantenido fiel al orden virreinal por todos los a\u00f1os que dur\u00f3 el conflicto armado. Algo similar ocurrir\u00eda en el noroeste de Nueva Espa\u00f1a.<\/p>\r\n<figure id=\"attachment_20818\" aria-describedby=\"caption-attachment-20818\" style=\"width: 1000px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img decoding=\"async\" class=\"wp-image-20818 size-full\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_53_020.jpg\" alt=\"\" width=\"1000\" height=\"592\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_53_020.jpg 1000w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_53_020-300x178.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_53_020-768x455.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 1000px) 100vw, 1000px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-20818\" class=\"wp-caption-text\">San Francisco, litograf\u00eda a color en Henry Howe, The great west, Nueva York, Geo F. Tuttle, 1859.<\/figcaption><\/figure>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\" style=\"text-align: center;\"><strong>Occidente<\/strong><\/h3>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Si para las autoridades del centro del virreinato las Provincias Internas de Oriente estaban lejanas, esta dificultad se agravaba con las de Occidente: la Nueva Vizcaya, Sonora, Sinaloa, Santa Fe de Nuevo M\u00e9xico y las Californias. Las rutas terrestres eran a\u00fan m\u00e1s complicadas y la distancia a recorrer aumentaba. Asimismo, las rutas mar\u00edtimas, que para algunos casos resultaban m\u00e1s sencillas de transitar, y para otros, como las Californias, imprescindibles, se vieron cortadas de tajo por la violencia independentista. En este sentido, el principal problema de esta regi\u00f3n ser\u00eda, como lo confirm\u00f3 el comandante general Alejo Garc\u00eda Conde, la falta de comunicaci\u00f3n con ella y el pobre aprovisionamiento de las tropas virreinales.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">La guerra de Independencia m\u00e1s que impactar b\u00e9licamente a la regi\u00f3n, lo hizo de manera econ\u00f3mica. Si bien la Tesorer\u00eda Real de las provincias se encontraba en Chihuahua, esta poblaci\u00f3n por s\u00ed sola no ten\u00eda los recursos suficientes para la manutenci\u00f3n de las tropas, por lo que necesitaba de los suministros enviados del centro del virreinato, naciones ind\u00edgenas de la zona, a cambio de que estas no atacaran las poblaciones novohispanas, provocando as\u00ed la rebeli\u00f3n de estos grupos. En los \u00faltimos a\u00f1os de dominio virreinal, Garc\u00eda Conde tuvo que enfrentar una cruenta rebeli\u00f3n de los indios \u00f3patas que habitaban en Sonora, la que, si bien fue reprimida, ocasion\u00f3 que la Tesorer\u00eda de Chihuahua quedara en p\u00e9simas condiciones. Como es evidente, todos estos factores nos explican que, para el momento del pronunciamiento iturbidista, las Provincias Internas de Occidente se encontraran en muy mal estado en t\u00e9rminos econ\u00f3micos, defensivos y militares.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Para julio de 1821 comenzaron a llegar a la regi\u00f3n las noticias de que el Plan de Iguala hab\u00eda sido jurado por todas las Provincias Internas de Oriente. Si bien Garc\u00eda Conde no era af\u00edn a las ideas independentistas, la precaria situaci\u00f3n del noroeste no aseguraba una defensa eficaz de la corona espa\u00f1ola en la regi\u00f3n. Curiosamente, el primer pronunciamiento se llev\u00f3 a cabo en el Ayuntamiento de Real de Rosario, en Sinaloa, y fue encabezado por el capit\u00e1n Ferm\u00edn de Tarb\u00e9 y el fraile Agust\u00edn de Chirl\u00edn. Este no ten\u00eda como finalidad la lucha por la independencia: los sublevados de Sinaloa lo hicieron en contra de las Cortes espa\u00f1olas y en defensa de los privilegios del clero. Asimismo, el clero sinaloense buscaba coartar la gran influencia que ten\u00eda el obispo de Durango, Juan Francisco de Casta\u00f1iza, en la pol\u00edtica regional.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">A diferencia de Arredondo, Garc\u00eda Conde no tuvo m\u00e1s opci\u00f3n que mostrarse af\u00edn al movimiento independentista, las p\u00e9simas condiciones de sus tropas le imped\u00edan actuar de forma eficaz contra las conspiraciones que comenzaron a prender en todo el territorio. Tambi\u00e9n las noticias de que Juan O\u2019Donoj\u00fa hab\u00eda arribado a costas mexicanas a principios de agosto auguraban que la trigarancia resultar\u00eda vencedora en el conflicto, por lo que, por m\u00e1s que fuera contrario a ella, su supervivencia pol\u00edtica depend\u00eda de jurar el Plan de Iguala. M\u00e1s a\u00fan, la mala relaci\u00f3n que ten\u00eda con el obispo de Durango lo coloc\u00f3 de lado de los sublevados, es decir, todos los factores apuntaban a que Garc\u00eda Conde deb\u00eda aliarse con Iturbide, lo que finalmente ocurri\u00f3.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, el obispo se neg\u00f3 obviamente a aceptar el Plan de Iguala, ya que la facci\u00f3n contraria a \u00e9l se hab\u00eda sumado al movimiento. Por otro lado, recibi\u00f3 el apoyo de Jos\u00e9 de la Cruz, antiguo intendente de la Nueva Galicia, quien huy\u00f3 hacia Durango una vez que fue derrotado en su regi\u00f3n. Garc\u00eda Conde no ten\u00eda las posibilidades de hacerle frente a la fuerza econ\u00f3mica que pose\u00eda Juan Francisco de Casta\u00f1iza y tampoco al ej\u00e9rcito de Jos\u00e9 de la Cruz, por lo que tuvo que esperar hasta el mes de agosto, cuando fuerzas trigarantes al mando de Pedro Celestino Negrete llegaron para tomar Durango por las armas. Una vez que el 3 de septiembre la poblaci\u00f3n capitul\u00f3, Sinaloa, Sonora y toda la Nueva Vizcaya comenzaron a enviar sus juramentos a Iturbide.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Los casos de Santa Fe de Nuevo M\u00e9xico y las Californias \u2013aunque estrictamente hablando estas \u00faltimas no pertenec\u00edan a las Provincias Internas de Occidente\u2013 fueron muy similares a lo ocurrido en Texas, ya que ambas estaban muy alejadas del centro del virreinato. En Nuevo M\u00e9xico la principal preocupaci\u00f3n estaba en las incursiones de indios apaches en el territorio; en las Californias, la constante amenaza de los exploradores rusos que desde 1812 hab\u00edan comenzado a establecerse en la zona. Para ambos casos, lo atractivo del Plan de Iguala fue la promesa de paz y estabilidad con la que se buscar\u00eda una mejor defensa de los territorios fronterizos. Nuevo M\u00e9xico lo jurar\u00eda el 11 de septiembre y California lo har\u00eda hasta enero de 1822, por lo que t\u00e9cnicamente termin\u00f3 jurando el Imperio Mexicano, no el Plan.<\/p>\r\n<figure id=\"attachment_20817\" aria-describedby=\"caption-attachment-20817\" style=\"width: 1000px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-20817 size-full\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_53_019.jpg\" alt=\"\" width=\"1000\" height=\"844\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_53_019.jpg 1000w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_53_019-300x253.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_53_019-768x648.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 1000px) 100vw, 1000px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-20817\" class=\"wp-caption-text\">Mexico, litograf\u00eda en A General Atlas Containing Distinct Maps Of all the Known Countries in the World, Filadelfia, Fielding Lucas. David Rumsey Map Collection, David Rumsey Map Center, Stanford Libraries.<\/figcaption><\/figure>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\" style=\"text-align: center;\"><strong>Identidad propia<\/strong><\/h3>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Pueden extraerse varias reflexiones del proceso de consumaci\u00f3n de independencia en el norte novohispano. La primera de ellas es que en estas regiones la figura de Iturbide, tan importante en el resto del pa\u00eds, estaba diluida; s\u00ed, \u00e9l era el aglutinador del movimiento, pero los juramentos del Plan de Iguala se dieron en contextos concretos de la din\u00e1mica social del norte novohispano. Por otro lado, a lo largo de la guerra de Independencia en las Provincias Internas las regiones se hicieron cargo del poder pol\u00edtico ante la falta de control por parte de las autoridades virreinales; es decir, las provincias empezaron a adquirir una identidad propia distinta al del resto del territorio novohispano. A su vez, las regiones norte\u00f1as y fronterizas quedaron aisladas y comenzaron a hacerse cargo de su propio desarrollo ante la dificultad de la comunicaci\u00f3n terrestre durante los a\u00f1os de guerra.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Por \u00faltimo, en este periodo es donde podemos observar el germen de las grandes p\u00e9rdidas territoriales de mediados del siglo XIX, pues las regiones fronterizas estaban tan desconectadas del centro del virreinato que su jura al Plan de Iguala, y despu\u00e9s su lealtad al gobierno mexicano, estuvo condicionada a una serie de demandas particulares: protecci\u00f3n contra ind\u00edgenas hostiles, un mejor suministro de recursos, colonizaci\u00f3n de la regi\u00f3n, etc. Cuando estas demandas no obtuvieron respuesta durante los primeros gobiernos independientes, los ahora estados norte\u00f1os no tardaron en declararse en rebeld\u00eda. Pero esto \u00faltimo es tema para otra ocasi\u00f3n.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>PARA SABER M\u00c1S:<\/strong><\/h3>\r\n\r\n\r\n\r\n<ul class=\"wp-block-list\">\r\n<li>Ibarra, Ana Carolina (coord.), <em>La independencia en el septentri\u00f3n de Nueva Espa\u00f1a: Provincias Internas e Intendencias<\/em>, M\u00e9xico, Instituto de Investigaciones Hist\u00f3ricas-UNAM, 2010.<\/li>\r\n<li>Velasco \u00c1vila, Cuauht\u00e9moc, <em>La frontera \u00e9tnica en el noreste mexicano. Los comanches entre 1800-1841<\/em>, M\u00e9xico, CIESAS, 2012.<\/li>\r\n<li>Weber, David J. M., <em>La frontera norte de M\u00e9xico, 1821-1846: el sudoeste norteamericano en su \u00e9poca mexicana<\/em>, M\u00e9xico, Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, 1982.<\/li>\r\n<\/ul>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>&nbsp;<\/p>\r\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Omar Urbina PinedaEl Colegio de M\u00e9xico En revista BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam. 53. En los a\u00f1os de la guerra de independencia tanto las provincias del oriente como del occidente del virreinato vivieron en conflicto permanente, pero vinculados a contextos locales y no tanto a las arremetidas insurgentes que pronto fueron controladas. Aceptaron y se sumaron tard\u00edamente al Plan de Iguala. Ya independientes y con nuevas autoridades, la situaci\u00f3n de aislamiento y olvido no se modificar\u00eda tras el triunfo y ca\u00edda posterior de Iturbide. En 1810, cuando el cura Miguel Hidalgo se levant\u00f3 en armas, la llama insurgente prendi\u00f3 en todo el territorio de Nueva Espa\u00f1a. Las lejanas Provincias Internas no fueron ajenas a este proceso, pero, a diferencia del resto del virreinato, los levantamientos norte\u00f1os fueron r\u00e1pidamente reprimidos y la actividad insurgente en la regi\u00f3n decay\u00f3 por el resto de la d\u00e9cada. Sin embargo, el ambiente<\/p>\n","protected":false},"author":14,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[21,2375],"tags":[2379,2377,158,2554,2269],"class_list":{"0":"post-16177","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-articulos","7":"category-bicentenario-53","8":"tag-2379","9":"tag-consumacion-de-la-independencia","10":"tag-iturbide","11":"tag-septentrion-mexicano","12":"tag-siglo-xix"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16177","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/14"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=16177"}],"version-history":[{"count":13,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16177\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":22620,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16177\/revisions\/22620"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=16177"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=16177"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=16177"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}