﻿{"id":16152,"date":"2021-08-19T17:42:58","date_gmt":"2021-08-19T22:42:58","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=16152"},"modified":"2025-09-08T18:01:31","modified_gmt":"2025-09-09T00:01:31","slug":"iturbide-entre-el-olvido-y-la-revision","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/iturbide-entre-el-olvido-y-la-revision\/","title":{"rendered":"Iturbide: entre el olvido y la revisi\u00f3n"},"content":{"rendered":"\r\n<p>Josep Escrig Rosa. <br \/>Becario posdoctoral<br \/>Instituto de Investigaciones Hist\u00f3ricas-UNAM<\/p>\r\n<h4 class=\"has-text-color has-vivid-red-color\"><span style=\"color: #800000;\"><strong>En revista <\/strong><em><strong>BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico<\/strong><\/em><strong>, n\u00fam. 53.<\/strong><\/span><\/h4>\r\n<p><a href=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/BiC_53_01_Iturbide.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-16736\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/BotonPDF2-e1670355523220.png\" alt=\"\" width=\"87\" height=\"44\" \/><\/a><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\" style=\"text-align: justify;\">Hoy ya sabemos el desenlace del proceso de independencia en M\u00e9xico tras las sublevaciones contra Agust\u00edn de Iturbide, el exilio de este y su posterior fusilamiento al intentar regresar al escenario pol\u00edtico. Se ha esgrimido su monarquismo elitista y autoritario para quitarle un papel destacado en la emancipaci\u00f3n de Espa\u00f1a, y minimizar sus m\u00e9ritos.\u00a0<\/h3>\r\n<figure id=\"attachment_20801\" aria-describedby=\"caption-attachment-20801\" style=\"width: 1000px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-20801 size-full\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_53_003.jpg\" alt=\"\" width=\"1000\" height=\"817\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_53_003.jpg 1000w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_53_003-300x245.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_53_003-768x627.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 1000px) 100vw, 1000px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-20801\" class=\"wp-caption-text\">An\u00f3nimo, Fernando VII Rey de las Espa\u00f1as desconsolado en su prisi\u00f3n de Francia; oye los consejos de su t\u00edo, y las dolorosas quejas de su car\u00edsimo hermano Don Carlos, prisioneros con \u00e9l. Hecho en Quer\u00e9taro a\u00f1o de 1819, \u00f3leo sobre tela, 1819, Museo Regional de Q<\/figcaption><\/figure>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>E<\/strong>stamos en un a\u00f1o de efem\u00e9rides para varios pa\u00edses hispanoamericanos que hace 200 a\u00f1os proclamaron su independencia respecto de la monarqu\u00eda espa\u00f1ola. Me refiero, entre otros, a M\u00e9xico, Per\u00fa y la entonces capitan\u00eda de Guatemala, la cual acabar\u00eda disgreg\u00e1ndose \u2212a partir de 1838 y tras distintos avatares pol\u00edtico-organizativos\u2212 en los territorios que actualmente conocemos como Honduras, Nicaragua, Costa Rica, Guatemala y El Salvador.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">A pesar de la situaci\u00f3n de crisis global \u2212resultado de la contingencia sanitaria\u2212, la coyuntura concentra simb\u00f3licamente la evocaci\u00f3n de hechos que marcaron ciertos procesos hist\u00f3ricos de los que, salvando las distancias, todav\u00eda somos en parte deudores como sociedad.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Muchas p\u00e1ginas se han escrito sobre el periodo de la guerra de la Independencia mexicana. Las causas que la animaron, sus protagonistas, los hechos que entonces tuvieron lugar, las consecuencias que se derivaron del conflicto armado y de la ruptura con la monarqu\u00eda hisp\u00e1nica, son temas que han sido objeto de atracci\u00f3n permanente desde hace dos siglos. Sin embargo, por diversas razones, existe un contraste en el inter\u00e9s p\u00fablico por los sucesos que tuvieron lugar en torno al 16 de septiembre de 1810 y al 28 de septiembre de 1821. En los imaginarios colectivos contin\u00faa resultando m\u00e1s conocido e importante el estallido de la revuelta insurgente, liderada por el cura Miguel Hidalgo, que la fase en que el militar Agust\u00edn de Iturbide encabez\u00f3 un amplio movimiento que culminar\u00eda con la firma del Acta de Independencia del Imperio Mexicano. Como es bien conocido, \u00e9l mismo acabar\u00eda siendo elegido emperador del nuevo pa\u00eds tras un golpe de fuerza, orquestado la noche del 18 de mayo de 1822.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Hasta cierto punto, resulta l\u00f3gico que nos sintamos m\u00e1s atra\u00eddos por los ideales republicanos y de nivelaci\u00f3n social que fue madurando la insurgencia, especialmente a partir de 1814, que por la alternativa mon\u00e1rquica de corte m\u00e1s elitista y autoritaria que impulsaba Iturbide. Al mismo tiempo, ello se refuerza por la carga emocional positiva condensada en torno a la construcci\u00f3n m\u00edtica de los or\u00edgenes del proceso emancipador, entendido como la inauguraci\u00f3n de la modernidad pol\u00edtica en M\u00e9xico por oposici\u00f3n a los 300 a\u00f1os de dominaci\u00f3n colonial. Desde esta perspectiva, los primeros narradores y cronistas de la independencia inventaron una historia maniquea basada en el enfrentamiento entre \u201cmalos\u201d (los espa\u00f1oles) y \u201cbuenos\u201d (los americanos). El hecho de que una parte considerable de los primeros apoyaran y se integraran al imperio, as\u00ed como el giro conservador de su vida pol\u00edtica, sirvi\u00f3, de forma a\u00f1adida, para que se proyectara una imagen negativa del periodo. Esta representaci\u00f3n ha tenido un efecto duradero entre la opini\u00f3n p\u00fablica y se empez\u00f3 a forjar desde el momento en que abdic\u00f3 Agust\u00edn I, el 19 de marzo de 1823, y se decret\u00f3, en julio del mismo a\u00f1o, la forma republicana federal. A partir de entonces, 1810 se convirti\u00f3 en el punto de partida de la lucha por la independencia y quienes se alzaron contra el gobierno virreinal (Hidalgo, Allende, Aldama, Morelos, Matamoros\u2026 y tambi\u00e9n mujeres como Josefa Ortiz, Gertrudis Bocanegra o Leona Vicario) pasaron a ser considerados los aut\u00e9nticos h\u00e9roes y hero\u00ednas de la patria.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">La fuerza explicativa de los componentes de este relato ha dejado parcialmente en la penumbra el hito que supuso 1821 en el proceso de la emancipaci\u00f3n. La complejidad de esa <em>otra<\/em> historia se hace hoy m\u00e1s evidente al examinarla a la luz de su bicentenario y desde los avances que se han venido operando en la historiograf\u00eda interesada en los a\u00f1os del imperio.<\/p>\r\n<figure id=\"attachment_20811\" aria-describedby=\"caption-attachment-20811\" style=\"width: 667px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img decoding=\"async\" class=\"wp-image-20811 size-full\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_53_013.jpg\" alt=\"\" width=\"667\" height=\"1000\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_53_013.jpg 667w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_53_013-200x300.jpg 200w\" sizes=\"(max-width: 667px) 100vw, 667px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-20811\" class=\"wp-caption-text\">Primera p\u00e1gina de la Constituci\u00f3n pol\u00edtica de la monarqu\u00eda espa\u00f1ola. Promulgada en C\u00e1diz a 19 de marzo de 1812, La Habana, Imprenta de D. Antonio J. Valdes, 1812.<\/figcaption><\/figure>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\" style=\"text-align: center;\"><strong>El contexto<\/strong><\/h3>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">La llamada \u201cconsumaci\u00f3n\u201d de la independencia debe entenderse dentro de los ciclos de revoluci\u00f3n y reacci\u00f3n que se desencadenaron en la monarqu\u00eda hisp\u00e1nica entre 1808 y 1820. La invasi\u00f3n de la pen\u00ednsula ib\u00e9rica por parte de las tropas de Napole\u00f3n Bonaparte y el vac\u00edo de poder que generaron las abdicaciones de los reyes Carlos IV y Fernando VII \u2013padre e hijo, respectivamente\u2013 de la corona espa\u00f1ola en favor del emperador franc\u00e9s, propiciaron una crisis imperial que supuso, en muchos sentidos, un punto de no retorno. En los territorios americanos poco a poco se hicieron m\u00e1s evidentes los intereses distintos entre aquellos que apostaban por la autonom\u00eda pol\u00edtica, todav\u00eda dentro de las estructuras de la monarqu\u00eda, y los que se negaban a aceptarla. Ello cobr\u00f3 m\u00e1s relevancia a partir de 1810, cuando estallaron distintos movimientos insurgentes \u2013entre ellos el del cura Hidalgo\u2013 y se abrieron las sesiones de las Cortes de C\u00e1diz. La Constituci\u00f3n que estas sancionaron el 19 de marzo de 1812, una de las m\u00e1s liberales de la \u00e9poca, supuso para ciertos sectores criollos una oportunidad a la hora de lograr un mayor autogobierno y nuevas libertades pol\u00edticas, econ\u00f3micas y de expresi\u00f3n. Sin embargo, esta experiencia fue anulada tras el regreso a la pen\u00ednsula de Fernando VII, en 1814, como soberano absoluto. Tuvieron que pasar seis a\u00f1os de reacci\u00f3n antiliberal hasta que, en enero de 1820, se empez\u00f3 a extender por toda Espa\u00f1a la bandera insurreccional enarbolada por los militares que esperaban ser embarcados para combatir los focos rebeldes de Sudam\u00e9rica. En marzo, el monarca se vio obligado a jurar la Constituci\u00f3n gaditana que antes hab\u00eda abolido. Las Cortes que se instalaron en Madrid impulsaron un programa revolucionario destinado a terminar con el antiguo r\u00e9gimen. Los diputados aspiraban a trastocar la posici\u00f3n privilegiada de algunos sectores sociales y, especialmente, del clero, una parte del cual asociaban \u2013no sin falta de fundamento\u2013 con el orden contrarrevolucionario.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">El comienzo de este segundo periodo constitucional en la monarqu\u00eda espa\u00f1ola gener\u00f3 grandes expectativas y crecientes recelos a ambos lados del Atl\u00e1ntico. La ciudad de M\u00e9rida, en Yucat\u00e1n, fue el primer territorio del continente americano en el que se volvi\u00f3 a jurar la Carta de 1812, en una fecha tan temprana como el 26 de abril de 1820, seg\u00fan inform\u00f3 el jefe pol\u00edtico a las Cortes. Durante el mes de mayo otros emplazamientos hicieron lo propio, entre ellos el importante puerto de Veracruz, donde los comerciantes forzaron al gobernador Jos\u00e9 D\u00e1vila a reconocer dicho documento. Las autoridades capitalinas estaban al tanto de los cambios pol\u00edticos acaecidos. Aun as\u00ed, la actitud del virrey Juan Ruiz de Apodaca fue de cautela preventiva: orden\u00f3 guardar silencio hasta que llegaran noticias oficiales. Ciertamente, como algunos se\u00f1alaron entonces, esperaba la confirmaci\u00f3n de que la insurrecci\u00f3n de la pen\u00ednsula no hab\u00eda fracasado como las otras conspiraciones previas. De lo contrario, podr\u00eda haber sido acusado de revolucionario y apartado inmediatamente de su cargo por el monarca. Sin embargo, las presiones de los grupos liberales le llevaron a proclamar la Constituci\u00f3n el d\u00eda 31 de mayo de ese a\u00f1o. A partir de ese momento, Nueva Espa\u00f1a se sumaba al ciclo hispano de transformaciones. Renovados desaf\u00edos hicieron acto de presencia en materias como el indulto a los insurgentes; la emergencia de una potente guerra de opini\u00f3n, al calor de la restaurada libertad de imprenta; el declive en los ingresos de la Hacienda p\u00fablica; el crecimiento exponencial de los ayuntamientos constitucionales; la reposici\u00f3n de las diputaciones provinciales \u2013seis hacia finales de ese a\u00f1o\u2013 y, como consecuencia de todo ello, una evidente eclosi\u00f3n de la vida p\u00fablico-pol\u00edtica y electoral.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">La vuelta del constitucionalismo tuvo implicaciones distintas para los diversos sectores sociales del virreinato. En primer lugar, para los antiguos insurgentes el inicio de este periodo supuso diversas posibilidades. Las guerrillas que continuaban activas en el sur, bajo el mando de Vicente Guerrero, mostraron su molestia con las restricciones que establec\u00eda la Carta gaditana para acceder a la ciudadan\u00eda a expresiones \u00e9tnicas como los mulatos. En medio de las incertidumbres iniciales, impulsaron una nueva insurrecci\u00f3n \u2013incluso con la ayuda, si fuera necesario, de militares realistas\u2013 para lograr la independencia. En segundo lugar, el grupo de los liberales autonomistas aprovech\u00f3 la representaci\u00f3n en las Cortes para reclamar un mayor grado de descentralizaci\u00f3n de la monarqu\u00eda, aunque sus propuestas se encontraron, por lo general, con la negativa de los diputados peninsulares. Como parte de sus objetivos, fueron los representantes novohispanos quienes promovieron \u2013con un resultado infructuoso\u2013 convertir la monarqu\u00eda hisp\u00e1nica en una confederaci\u00f3n, en la que M\u00e9xico, Lima y Santa Fe (Bogot\u00e1) ser\u00edan la sede de tres reinos coronados por infantes de la familia Borb\u00f3n. En tercer lugar, los contrarrevolucionarios del virreinato se convirtieron en agentes conspiradores desde el momento en el que empezaron a circular rumores sobre el triunfo de la revoluci\u00f3n liberal. Aunque carecemos de evidencias directas, hay indicios que apuntan a que fue en el mes de mayo de 1820 cuando se urdi\u00f3 \u2013presuntamente\u2013 la conspiraci\u00f3n de La Profesa, templo del centro de la ciudad de M\u00e9xico, en el Oratorio de San Felipe Neri, para dilatar \u2013o, incluso, evitar\u2013 la entrada en vigor del constitucionalismo en Nueva Espa\u00f1a. Algunos religiosos conservadores radicalizaron sus posturas cuando se empezaron a conocer o aplicar las medidas de reforma eclesi\u00e1stica. El descontento se agrav\u00f3 con la difusi\u00f3n de noticias que presentaban al rey Fernando VII incapaz de contestar a las supuestas vejaciones que sufr\u00eda por parte de los pol\u00edticos liberales.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\" style=\"text-align: center;\"><strong>Iturbide a escena<\/strong><\/h3>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">En medio de estas divisiones ideol\u00f3gicas se dio a conocer, a comienzos de marzo de 1821, el Plan de Iguala rubricado por Iturbide el 24 de febrero, en el que presentaba su propuesta de independencia. La intensa actividad epistolar mantenida por este militar desde finales del a\u00f1o anterior le permiti\u00f3 conocer algunas de las reivindicaciones de los diversos grupos sociales del virreinato. Tambi\u00e9n estaba informado de los acontecimientos peninsulares y europeos a trav\u00e9s de los contactos que all\u00ed manten\u00eda. Todo ello, sin embargo, no debe llevarnos a pensar que detr\u00e1s de dicho documento s\u00f3lo se encontraba su genialidad. Es sabido que el proyecto no fue de su plena autor\u00eda, sino que se entreg\u00f3 a otros para mejorar su contenido y facilitar as\u00ed la integraci\u00f3n de las demandas. De hecho, llegaron a circular varias versiones del mismo. La capacidad persuasiva del Plan de Iguala logr\u00f3 un consenso en torno al conocido lema de las tres garant\u00edas \u2013religi\u00f3n, independencia y uni\u00f3n\u2013 que muy pronto mostrar\u00eda sus l\u00edmites. Aun as\u00ed, el acuerdo de m\u00ednimos hizo posible la transici\u00f3n hacia el Estado-naci\u00f3n independiente con unos niveles de violencia menores que anteriores momentos de la guerra.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">El proyecto de Iturbide fue tolerado por los insurgentes porque sancionaba la independencia y ampliaba el principio de igualdad. No obstante, sus diferentes puntos de vista eran tan evidentes que ninguno de los dirigentes de la revuelta rubric\u00f3 el acta de emancipaci\u00f3n ni fueron invitados a formar parte de la Junta Provisional Gubernativa, primer \u00f3rgano legislativo del pa\u00eds. A continuaci\u00f3n, algunos liberales pudieron ver con buenos ojos que se estableciera un imperio mon\u00e1rquico y constitucional, en el que se guardaba el trono, de manera preferente, a Fernando VII o a alg\u00fan miembro de la familia real espa\u00f1ola. Tambi\u00e9n exist\u00eda la posibilidad de que el futuro Congreso eligiera al emperador, lo cual ser\u00eda aprovechado en su momento por Iturbide. Finalmente, los grupos conservadores se sintieron complacidos con el reconocimiento del catolicismo como religi\u00f3n exclusiva del pa\u00eds, la devoluci\u00f3n de los fueros y preeminencias a los eclesi\u00e1sticos, el respeto de los empleos civiles y militares, as\u00ed como la promesa de que se elaborar\u00eda una nueva ley fundamental, entre otros. La vocaci\u00f3n centralista del l\u00edder trigarante despert\u00f3 el recelo por parte de las provincias, algunas de las cuales \u2013como Oaxaca o Zacatecas\u2013 tacharon el Plan de Iguala como \u201canticonstitucional\u201d. Ello oblig\u00f3 a que se tuviera que negociar con las elites pol\u00edticas de los distintos territorios.<\/p>\r\n<figure id=\"attachment_20812\" aria-describedby=\"caption-attachment-20812\" style=\"width: 672px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-20812 size-full\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_53_014.jpg\" alt=\"\" width=\"672\" height=\"1000\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_53_014.jpg 672w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_53_014-202x300.jpg 202w\" sizes=\"(max-width: 672px) 100vw, 672px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-20812\" class=\"wp-caption-text\">Iturbide, Emperador, litograf\u00eda a color en Julio Z\u00e1rate, M\u00e9xico a trav\u00e9s de los siglos, T. 3, M\u00e9xico, Ballesc\u00e1 y C\u00eda, 1889. Biblioteca Ernesto de la Torre Villar-Instituto Mora.<\/figcaption><\/figure>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Entre abril y junio grandes zonas del Baj\u00edo y de Nueva Galicia se adhirieron a la empresa emancipadora. A finales de julio desembarc\u00f3 en Veracruz Juan O\u2019Donoj\u00fa, el nuevo jefe superior pol\u00edtico de Nueva Espa\u00f1a designado por las Cortes. Seg\u00fan puede leerse en sus proclamas iniciales, este lleg\u00f3 convencido de que el proyecto de los diputados novohispanos para establecer monarqu\u00edas en Am\u00e9rica iba a aprobarse. Adem\u00e1s, r\u00e1pidamente comprob\u00f3 que la mayor parte de los territorios del viejo virreinato se estaban decantando por la v\u00eda independentista. Por ello decidi\u00f3 entrar en contacto con los c\u00edrculos afines a Iturbide, buscando as\u00ed una soluci\u00f3n pac\u00edfica que resultara ventajosa para todos. Los tratados que ambos firmaron en C\u00f3rdoba, el 24 de agosto, sancionaron lo recogido en el Plan de Iguala, aunque, a pesar de las expectativas en ellos depositadas, ser\u00edan rechazados por los diputados espa\u00f1oles. Se cerr\u00f3 as\u00ed la puerta a una posible \u201cindependencia pactada\u201d, seg\u00fan la reciente expresi\u00f3n de Ivana Frasquet. Mientras se produc\u00edan las negociaciones mencionadas, el cerco de las tropas trigarantes sobre la ciudad de M\u00e9xico termin\u00f3 por ahogar la supervivencia del desgastado mando virreinal. Ello permiti\u00f3 que el 26 de septiembre entrara O\u2019Donoj\u00fa a la capital y que durante la jornada siguiente lo hiciera Iturbide. De acuerdo con lo consensuado, el d\u00eda 28 se rubric\u00f3 el Acta de Independencia.<\/p>\r\n<h3 style=\"text-align: center;\"><strong>Sublevaciones<\/strong><\/h3>\r\n\r\n\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">El primer imperio mexicano tuvo una vida ef\u00edmera, pero muy agitada en lo pol\u00edtico. Inicialmente se estableci\u00f3 una regencia de cinco miembros, encargada de ejercer el poder ejecutivo, en la que Iturbide se coloc\u00f3 a la cabeza. La Junta Provisional Gubernativa, antes mencionada, lo nombr\u00f3 General\u00edsimo de las Armas de Mar y Tierra y Almirante. Desde un principio dicho militar busc\u00f3 controlar las sesiones del \u00f3rgano legislativo. Lo mismo pretendi\u00f3 con el Congreso Constituyente que se instal\u00f3 en febrero de 1822. Las desavenencias entre ambos fueron cada vez m\u00e1s manifiestas, hasta el punto de que Iturbide trat\u00f3 de bloquear ciertas reformas al no publicar los bandos ni aplicar los decretos aprobados por los diputados m\u00e1s liberales. Estos consideraban una prioridad aumentar el n\u00famero de efectivos de la milicia c\u00edvica, s\u00edmbolo de la revoluci\u00f3n, mientras que, por el contrario, para el primer regente urg\u00eda incrementar el n\u00famero de efectivos del ej\u00e9rcito, aduciendo la amenaza que supondr\u00eda una eventual reconquista por parte de Espa\u00f1a. La negativa a aprobar la propuesta de Iturbide impuls\u00f3 el movimiento conspirativo por el que ser\u00eda impuesto como emperador al Congreso los d\u00edas 19 y 21 de mayo. La ofensiva contra este se fue incrementando: Agust\u00edn I orden\u00f3, en agosto, la detenci\u00f3n de una parte de los diputados y, finalmente, el 31 de octubre se decidi\u00f3 por la clausura del Congreso. A partir de entonces impuso una completa militarizaci\u00f3n del orden p\u00fablico, restringi\u00f3 la autonom\u00eda de las provincias y se atendieron algunas demandas de los sectores tradicionalistas. Aunque Iturbide no era un reaccionario, su particular liberalismo de corte conservador y su formaci\u00f3n castrense \u2013no olvidemos que destac\u00f3 en su lucha contra la insurgencia\u2013 le hac\u00edan aspirar a una concentraci\u00f3n del poder que ser\u00eda r\u00e1pidamente cuestionada.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">En febrero de 1823, las tropas que el emperador envi\u00f3 para reducir la sublevaci\u00f3n republicana encabezada por el militar Antonio L\u00f3pez de Santa Ana, desde Veracruz, se levantaron en su contra. Sus reivindicaciones quedaron plasmadas en el Acta de Casa Mata: se exig\u00eda a Iturbide que restaurara el Congreso con nuevos miembros y se apostaba por la defensa de la representaci\u00f3n nacional. Las provincias se adhirieron a ella al ver la posibilidad de recuperar su autogobierno. Por tanto, no se cuestionaba la figura de Agust\u00edn I. En ese momento todav\u00eda no todos apostaban por el establecimiento de una rep\u00fablica, sino que se reivindicaba el fin del r\u00e9gimen de arbitrariedad que el emperador estaba tratando de imponer. Ante los apremios, Iturbide reinstal\u00f3 el Congreso el 4 de marzo con los mismos diputados que cuando lo hab\u00eda disuelto, contrariamente a lo que se le hab\u00eda reclamado, y dio orden para que se liberara a los que continuaban presos. Entonces habl\u00f3 de abrir un tiempo nuevo de \u201creconciliaci\u00f3n\u201d nacional, en el que se retomasen las sesiones \u201ccomo si jam\u00e1s hubiesen sido interrumpidas\u201d. Sin embargo, lo cierto es que empezaba a ser consciente de que su proyecto pol\u00edtico estaba agotado. Trece d\u00edas m\u00e1s tarde presentar\u00eda su abdicaci\u00f3n al trono del imperio. Su camino hacia el exilio qued\u00f3 abierto cuando el Congreso declar\u00f3 que su elecci\u00f3n como emperador hab\u00eda sido \u201cobra de la violencia y de la fuerza, y de derecho nula\u201d. Aunque sin el entusiasmo que podr\u00edamos llegar a pensar, se abri\u00f3 entonces paso a la proclamaci\u00f3n de la rep\u00fablica.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Mientras tanto, Iturbide lleg\u00f3 a Livorno (Italia) el 2 de agosto de 1823 y parti\u00f3 de regreso a M\u00e9xico desde el puerto de Southampton (Gran Breta\u00f1a) el 11 de mayo del a\u00f1o siguiente. Durante esos escasos diez meses se le presentaron ofertas diversas, que iban desde recuperar M\u00e9xico para Fernando VII, lo cual rechaz\u00f3, hasta apoyar la coronaci\u00f3n de un infante europeo, alternativa en la que mostr\u00f3 mayor inter\u00e9s. Sin embargo, no est\u00e1n del todo claros todav\u00eda los motivos por los que finalmente se decidi\u00f3 a volver. Aunque \u00e9l aseguraba que s\u00f3lo pretend\u00eda sostener la libertad del pa\u00eds, se ha planteado que su objetivo era recuperar su poder previo. De hecho, en el \u00ednterin, hubo varias conspiraciones para ensalzarlo de nuevo como emperador, incluso en t\u00e9rminos absolutistas. En cualquier caso, su recorrido fue muy corto, pues ser\u00eda ejecutado el 19 de julio de 1824, tres d\u00edas despu\u00e9s de desembarcar cerca de Soto la Marina (Tamaulipas). De manera paralela a todos estos sucesos, la guerra seguir\u00eda desarroll\u00e1ndose en Veracruz, como ha estudiado Juan Ortiz, donde los espa\u00f1oles resistieron en el fuerte de San Juan de Ul\u00faa hasta su capitulaci\u00f3n en noviembre de 1825.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">La brevedad de la experiencia imperial inaugurada en 1821, as\u00ed como su fracaso, no deber\u00edan llevarnos a minimizar su importancia en el proceso de la independencia. S\u00f3lo nosotros, desde el presente, sabemos cu\u00e1l fue el desenlace de ese transcurso hist\u00f3rico. Pero el final bien pudo haber sido distinto. Por ello, se trata de comprender en su tiempo y desde los valores propios del periodo los hechos que entonces tuvieron lugar y las actuaciones de los actores, incluidas sus contradicciones. El momento del bicentenario de la emancipaci\u00f3n constituye una nueva oportunidad para dar a conocer lo acontecido en esos a\u00f1os. La singularidad de la coyuntura en que nos encontramos puede servir para propiciar, en perspectiva hist\u00f3rica, una reflexi\u00f3n colectiva sobre los avances y retrocesos operados en estos dos siglos de vida independiente de M\u00e9xico y valorar, al mismo tiempo, el modelo de futuro por el que apostamos.<\/p>\r\n<h3 style=\"text-align: justify;\"><strong>PARA SABER M\u00c1S<\/strong><\/h3>\r\n\r\n\r\n\r\n\r\n\r\n<ul class=\"wp-block-list\">\r\n<li>Arenal, Jaime del, <em>Un modo de ser libres. Independencia y Constituci\u00f3n en M\u00e9xico (1816-1822)<\/em>, M\u00e9xico, El Colegio de Michoac\u00e1n\/INEHRM, 2010.<\/li>\r\n<li>\u00c1vila, Alfredo, <em>Para la libertad. Los republicanos en tiempos del imperio, 1821-1823<\/em>, M\u00e9xico, UNAM, 2004.<\/li>\r\n<\/ul>\r\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Josep Escrig Rosa. Becario posdoctoralInstituto de Investigaciones Hist\u00f3ricas-UNAM En revista BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam. 53. Hoy ya sabemos el desenlace del proceso de independencia en M\u00e9xico tras las sublevaciones contra Agust\u00edn de Iturbide, el exilio de este y su posterior fusilamiento al intentar regresar al escenario pol\u00edtico. Se ha esgrimido su monarquismo elitista y autoritario para quitarle un papel destacado en la emancipaci\u00f3n de Espa\u00f1a, y minimizar sus m\u00e9ritos.\u00a0 Estamos en un a\u00f1o de efem\u00e9rides para varios pa\u00edses hispanoamericanos que hace 200 a\u00f1os proclamaron su independencia respecto de la monarqu\u00eda espa\u00f1ola. Me refiero, entre otros, a M\u00e9xico, Per\u00fa y la entonces capitan\u00eda de Guatemala, la cual acabar\u00eda disgreg\u00e1ndose \u2212a partir de 1838 y tras distintos avatares pol\u00edtico-organizativos\u2212 en los territorios que actualmente conocemos como Honduras, Nicaragua, Costa Rica, Guatemala y El Salvador. 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