﻿{"id":16146,"date":"2021-08-19T17:14:18","date_gmt":"2021-08-19T22:14:18","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=16146"},"modified":"2023-07-10T10:05:52","modified_gmt":"2023-07-10T16:05:52","slug":"editorial-53","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/editorial-53\/","title":{"rendered":"EDITORIAL #53"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-color has-vivid-red-color\"><strong>En revista <\/strong><em><strong>BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico<\/strong><\/em><strong>, n\u00fam. 53.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter is-resized\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/Portada-53-747x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-16148\" width=\"374\" height=\"512\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/Portada-53-747x1024.jpg 747w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/Portada-53-219x300.jpg 219w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/Portada-53-768x1052.jpg 768w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/Portada-53-624x855.jpg 624w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/Portada-53.jpg 1164w\" sizes=\"(max-width: 374px) 100vw, 374px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>El segundo centenario de la consumaci\u00f3n de la independencia del pa\u00eds se presagia g\u00e9lido e intrascendente. La distancia temporal, la agitaci\u00f3n del presente, la corrosiva conmoci\u00f3n de una pandemia sin atenuantes a mediano plazo, ilustran un panorama reacio a las conmemoraciones. Los n\u00fameros redondos suelen ser una buena excusa tanto para celebrar como para repensar, ta\u00f1er las campanas o revisar aquello que fue, romper el cochinito para empalagarnos de fastuosidad o reescribir una historia que el tiempo permite escrutar con otros ojos.<\/p>\n\n\n\n<p>En <em>BiCentenario<\/em> nos propusimos analizar c\u00f3mo fue aquella gesta final\nde un proceso que llev\u00f3 poco m\u00e1s de una d\u00e9cada, tan incruenta como expeditiva\ndesde el momento en que nace el Plan de Iguala. Y tambi\u00e9n sorpresiva en el\nliderazgo: un militar realista que combati\u00f3 a los insurgentes y que de pronto\nse vuelca por la causa contra la cual combati\u00f3. Y aun as\u00ed, resulta aceptado por\nquienes bregaban desde mucho antes que \u00e9l por liberarse de la corona espa\u00f1ola.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfFue Agust\u00edn de Iturbide,\nun conciliador del momento, ganador de aplausos y reconocimientos en 1821, que\npretend\u00eda un cambio de figuras en el poder a base de intrigas y contubernios,\npara perpetuarse en el naciente imperio? \u00bfFue el hombre que promet\u00eda ser\nservicial a la patria y acabar con la anarqu\u00eda, seg\u00fan su Manifiesto p\u00f3stumo\nescrito en el exilio (se reproduce parte de \u00e9l en estas p\u00e1ginas)? o, \u00bffue una\nv\u00edctima de su tiempo, de los pensamientos e ideas de la \u00e9poca, incapaz de ver a\nfuturo una emancipaci\u00f3n aut\u00e9ntica m\u00e1s que una continuidad de la desgastada\nmonarqu\u00eda hisp\u00e1nica?<\/p>\n\n\n\n<p>Hace un siglo, con la\nprimera conmemoraci\u00f3n centenaria, su figura comenz\u00f3 a ser eclipsada y\nvilipendiada, bajo argumentos que se mantienen hasta el presente. El Plan de\nIguala y el propio Iturbide eran considerados como reaccionarios, conservadores\ny contrarrevolucionarios, opuestos a todo progreso y defensores de los\nprivilegios corporativos. Se rescataba entonces el proceso de emancipaci\u00f3n, y\nse rechazaba al personaje, pero acababan derrotados los matices.<\/p>\n\n\n\n<p>Como bien se se\u00f1ala en\nlas p\u00e1ginas de esta edici\u00f3n, la brevedad de la experiencia imperial inaugurada\nen 1821, as\u00ed como su fracaso, no deber\u00edan llevarnos a minimizar la importancia\nde Iturbide en el proceso de independencia. El final, incluso, bien pudo haber\nsido distinto. Por ello, se trata de comprender en su tiempo y desde los\nvalores propios del periodo los hechos que entonces tuvieron lugar y las\nactuaciones de los actores, incluidas sus contradicciones.<\/p>\n\n\n\n<p>Revisar qui\u00e9n fue\nIturbide y sus motivaciones, intereses e intrigas, as\u00ed como el convulsionado\nM\u00e9xico previo e inmediato a la emancipaci\u00f3n, es parte de esta propuesta de\nlecturas. Hay otros personajes, situaciones y acontecimientos que se requieren\ndesmenuzar para entender la complejidad de un momento fundacional.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed, la maquinaria\nestrat\u00e9gica y pol\u00edtica-militar que urdi\u00f3 el Plan de Iguala nos permite\nasomarnos a los resultados \u2013su aceptaci\u00f3n no escrita por otros l\u00edderes\nmilitares regionales\u2013 que dan lugar a la legitimaci\u00f3n del liderazgo\niturbidista. A todos conven\u00eda, aunque el temor al fracaso hac\u00eda t\u00edmidos los\napoyos. Que fuera Vicente Guerrero, insurgente desde las primeras horas\n\u2013dedicamos un amplio perfil sobre su participaci\u00f3n\u2013, el \u00fanico que otorgara un\napoyo escrito, da cuenta de las desconfianzas que parec\u00edan hacer endeble el\nproyecto. Iturbide, estrat\u00e9gico en sus movimientos, supo al mismo tiempo\ngranjearse el apoyo de dos militares como \u00e9l, Ram\u00f3n Ray\u00f3n y Vicente Filisola,\nque fortalecer\u00edan al Ej\u00e9rcito Trigarante. Aqu\u00ed te contamos por qu\u00e9. Sin\nembargo, otras zonas del pa\u00eds, ya sea por la distancia, el olvido y la escasa\npoblaci\u00f3n, permanecer\u00edan ajenas. Son los casos de los territorios del norte,\nsumados casi por inercia a la independencia, y a los cuales la emancipaci\u00f3n les\nsupo a m\u00e1s de lo mismo: el abandono persisti\u00f3 hasta que en unos pocos a\u00f1os la\nocupaci\u00f3n estadunidense sell\u00f3 tanta desidia.<\/p>\n\n\n\n<p>Aquellos d\u00edas de revuelta\nincipiente dan cuenta tambi\u00e9n de acontecimientos marcados por la suerte, como\nla detenci\u00f3n del secretario de Iturbide, de quien podemos ver en su confesi\u00f3n\nla entrega de informaci\u00f3n valiosa, aunque el virreinato no lo valorara en su\nverdadera dimensi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Un acercamiento a la necesidad de rediscutir a Iturbide nos puede aportar tambi\u00e9n la obra pict\u00f3rica <em>Alegor\u00eda de la Independencia<\/em>, realizada en el siglo XIX, donde el militar vallisoletano comparte el \u00f3leo con Miguel Hidalgo y Costilla, en una proclamaci\u00f3n que los presenta juntos, con actitudes y presencias diferentes, aunque parte de un mismo proceso hist\u00f3rico. Ambos tienen el m\u00e9rito de haber dado libertad a la patria. En esto se resume la edici\u00f3n especial de <em>BiCentenario<\/em> que dejamos en tus manos. El debate sigue abierto, la necesidad de revisar esos tiempos, como tantos otros, es parte de nuestro compromiso con el presente. <\/p>\n\n\n\n<p style=\"text-align:right\">Dar\u00edo Fritz<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En revista BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam. 53. El segundo centenario de la consumaci\u00f3n de la independencia del pa\u00eds se presagia g\u00e9lido e intrascendente. La distancia temporal, la agitaci\u00f3n del presente, la corrosiva conmoci\u00f3n de una pandemia sin atenuantes a mediano plazo, ilustran un panorama reacio a las conmemoraciones. Los n\u00fameros redondos suelen ser una buena excusa tanto para celebrar como para repensar, ta\u00f1er las campanas o revisar aquello que fue, romper el cochinito para empalagarnos de fastuosidad o reescribir una historia que el tiempo permite escrutar con otros ojos. En BiCentenario nos propusimos analizar c\u00f3mo fue aquella gesta final de un proceso que llev\u00f3 poco m\u00e1s de una d\u00e9cada, tan incruenta como expeditiva desde el momento en que nace el Plan de Iguala. 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