﻿{"id":16101,"date":"2021-07-15T22:21:44","date_gmt":"2021-07-16T03:21:44","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=16101"},"modified":"2025-09-08T18:38:40","modified_gmt":"2025-09-09T00:38:40","slug":"la-astrologia-en-el-mundo-novohispano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/la-astrologia-en-el-mundo-novohispano\/","title":{"rendered":"La astrolog\u00eda en el mundo novohispano"},"content":{"rendered":"\r\n<p>Manuel Su\u00e1rez Rivera<br \/>Instituto de Investigaciones Bibliogr\u00e1ficas, UNAM<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h4 class=\"has-text-color\" style=\"color: #a30003;\"><strong> Revista <\/strong><em><strong>BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico<\/strong><\/em><strong>, n\u00fam. 52.<\/strong><\/h4>\r\n<p><a href=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/BiC_52_01_Astrolog%C3%ADa.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-16736\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/BotonPDF2-e1670355523220.png\" alt=\"\" width=\"87\" height=\"44\" \/><\/a><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\" style=\"text-align: justify;\">Los habitantes de Nueva Espa\u00f1a tuvieron en las publicaciones de efem\u00e9rides \u2013pron\u00f3sticos, lunarios, calendarios y reportorios\u2013 una forma de organizar su vida. Sus advertencias sobre el clima, la presencia de enfermedades y las perspectivas futuras que indicaban los signos del zodiaco, basadas en el movimiento de los planetas, se conjuntaban con los santorales y obligaciones propias de las creencias cat\u00f3licas.<\/h3>\r\n<figure id=\"attachment_21553\" aria-describedby=\"caption-attachment-21553\" style=\"width: 696px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-21553\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/BiC_52_25-1.jpg\" alt=\"\" width=\"696\" height=\"1000\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/BiC_52_25-1.jpg 696w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/BiC_52_25-1-209x300.jpg 209w\" sizes=\"(max-width: 696px) 100vw, 696px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-21553\" class=\"wp-caption-text\">Georg Pencz, Astrologia, grabado, ca. 1500-1550. The Miriam and Ira D. Wallach Division of Art, Prints and Photographs: Print Collection, The New York Public Library.<\/figcaption><\/figure>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">El 14 de septiembre de 2015 sucedi\u00f3 un acontecimiento revolucionario en el mundo de la ciencia, el cual muy probablemente cambiar\u00e1 nuestro entendimiento sobre el universo. Dos laboratorios en Estados Unidos, llamados ligo, separados por m\u00e1s de 2 000 km entre s\u00ed y encargados de detectar ondas gravitacionales, lograron registrar una alteraci\u00f3n en el tiempo-espacio, lo cual confirmaba las teor\u00edas que Einstein hab\u00eda desarrollado un siglo antes.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Se trataba del primer registro de estas ondas, emitidas por un choque de dos hoyos negros ubicados a 1 300 millones de a\u00f1os luz; una explosi\u00f3n de magnitudes inimaginables que pudo ser registrada en la tierra \u00a11 300 millones de a\u00f1os despu\u00e9s! Para dimensionar la magnitud de la distancia, imaginemos que con la tecnolog\u00eda actual tardar\u00edamos alrededor de 40 000 a\u00f1os en recorrer tan solo un a\u00f1o luz. Con el descubrimiento de hace cinco a\u00f1os, las ondas gravitacionales lograron alterar el tiempo-espacio, y lo seguir\u00e1n haciendo, ya que a partir de este primer registro se han detectado algunos m\u00e1s.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Con esto no pretendo ahondar en cuestiones astron\u00f3micas y de ciencia dura, simplemente rescato una pregunta que la humanidad se ha hecho: \u00bfpueden las estrellas influir en nuestra realidad? Tras el experimento de ligo, la respuesta es claramente afirmativa.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta pregunta se la han planteado muchas civilizaciones, y lo seguimos haciendo en la actualidad. Las respuestas han sido muy diversas y, en t\u00e9rminos generales, se puede decir que la astrolog\u00eda se ha encargado de estudiarlas. A diferencia de la astronom\u00eda, la astrolog\u00eda tiene a la tierra por centro y estudia el movimiento de los astros en relaci\u00f3n con nuestra perspectiva. Su pr\u00e1ctica ha ca\u00eddo en el desprestigio cient\u00edfico, alimentada por la charlataner\u00eda adivinatoria que recibimos a diario; sin embargo, la astrolog\u00eda como pr\u00e1ctica cient\u00edfica tiene varios milenios de respaldo.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">La organizaci\u00f3n del conocimiento que entendemos por astrolog\u00eda est\u00e1 basada esencialmente en el paradigma que entiende al mundo bajo cuatro elementos: tierra, agua, aire y fuego, los cuales est\u00e1n presentes en un zodiaco que se divide en doce partes, las cuales se distribuyen de tal forma que tenemos tres signos de agua, tres de fuego, tres de tierra y tres de aire. Cada signo est\u00e1 vinculado con caracter\u00edsticas generales; por ejemplo, los nacidos bajo los signos capricornio, tauro y virgo somos tierra y tendemos a ser m\u00e1s pr\u00e1cticos, mientras que g\u00e9minis, libra y acuario, que son aire, supuestamente tienden a ser seres del intelecto.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Dentro de esta distribuci\u00f3n, los movimientos de los planetas inciden en el equilibrio de los signos bajo lo que se denomina \u201caspectos\u201d: los m\u00e1s famosos son las conjunciones y las oposiciones. Bajo el paradigma aristot\u00e9lico, las diferencias de posiciones impactan directamente en el equilibrio de estos elementos y, por ende, en nuestros humores. Si a ello agregamos la relevancia de la hora en la que se nace y el signo que estaba ascendiendo en ese momento (ascendente), nos daremos cuenta de que se trata de una actividad nada sencilla, que a\u00fan hoy es practicada y tiene seguidores en la sociedad.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\" style=\"text-align: center;\">El almanaque<\/h3>\r\n<figure id=\"attachment_21551\" aria-describedby=\"caption-attachment-21551\" style=\"width: 694px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-21551\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/BiC_52_20.jpg\" alt=\"\" width=\"694\" height=\"1000\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/BiC_52_20.jpg 694w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/BiC_52_20-208x300.jpg 208w\" sizes=\"(max-width: 694px) 100vw, 694px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-21551\" class=\"wp-caption-text\">Domingo Laso de la Vega, Astral concento del cielo, cuya dulzura se percibe en la Tierra\u2026, M\u00e9xico, Imprenta del Lic. D. Joseph Jauregi, Calle de S. Bernardo, 1775.<\/figcaption><\/figure>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora bien, \u00bfc\u00f3mo registraban los novohispanos los d\u00edas del a\u00f1o, el clima del mes, las actividades a realizar en determinadas fiestas cristianas, el conteo de los a\u00f1os, y un sinf\u00edn de cosas que hoy en d\u00eda logramos saber simplemente con indagar en nuestro <em>smartphone<\/em>? La simplicidad de nuestra realidad hace que olvidemos lo complejo que esto ha sido para todas las generaciones que compartieron nuestro espacio en siglos pasados.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">En t\u00e9rminos generales, estas necesidades humanas se satisfac\u00edan mediante lo que llamamos gen\u00e9ricamente \u201calmanaque\u201d, y serv\u00eda para que las personas pudieran llevar un orden en su vida. As\u00ed como hoy en d\u00eda conocemos gente que sufre del trastorno de ansiedad con el uso de su <em>smartphone<\/em>, hab\u00eda gente que depend\u00eda de los \u201calmanaques\u201d porque eran su instrumento para dar un orden a su vida cotidiana.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Un \u201calmanaque\u201d es ante todo una publicaci\u00f3n que registra los d\u00edas del a\u00f1o con datos astrol\u00f3gicos y algunas noticias relevantes. Sin embargo, este g\u00e9nero editorial tiene sus ra\u00edces en un largo desarrollo cient\u00edfico-astron\u00f3mico y en la disputa entre las llamadas \u201castrolog\u00eda natural\u201d y \u201castrolog\u00eda judiciaria\u201d. Mientras que la primera estudia el movimiento de los astros para establecer el clima anual, la segunda tiene un claro af\u00e1n adivinatorio y predictivo sobre la vida de las personas, atentando contra el libre albedr\u00edo y el concepto de gracia divina, dos de los principios cat\u00f3licos m\u00e1s importantes. Por ello este tipo de pr\u00e1ctica astrol\u00f3gica no era aceptada por la Inquisici\u00f3n, cuyo objetivo principal era cuidar que no circulara ning\u00fan tipo de impreso que atentara contra el dogma.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Si pensamos en los antecedentes m\u00e1s remotos de la pr\u00e1ctica astrol\u00f3gica, tendr\u00edamos que remontarnos a civilizaciones antiguas como las de los caldeos, egipcios y griegos, quienes sentaron las bases para el avance en el conocimiento de los astros y su movimiento. Durante la edad media, el paradigma del geocentrismo explic\u00f3 los fen\u00f3menos estelares, y no fue sino hasta la aparici\u00f3n de <em>De revolutionibus orbium caelestium<\/em> \u2013ya en el siglo XVI\u2013 cuando se pudo comenzar el tr\u00e1nsito hacia la teor\u00eda \u201cheliost\u00e1tica\u201d. Pese a ello, la astronom\u00eda moderna y la astrolog\u00eda judiciaria han convivido en la sociedad por varios siglos.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\" style=\"text-align: center;\">Tiempos novohispanos<\/h3>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Es com\u00fan encontrar evidencia impresa de pr\u00e1cticas astrol\u00f3gicas en la sociedad novohispana a partir de la publicaci\u00f3n de lo que sol\u00eda llamarse: <em>efem\u00e9rides<\/em>, <em>pron\u00f3sticos<\/em>, <em>lunarios<\/em>, <em>calendarios<\/em> y hasta <em>reportorios<\/em>. Para un caso m\u00e1s espec\u00edfico sobre la dimensi\u00f3n astrol\u00f3gica personal de los novohispanos, se debe destacar, por ejemplo, a Sor Juana In\u00e9s de la Cruz, quien, en su poema \u201cPrimero sue\u00f1o\u201d, revel\u00f3 su evidente gusto por la astrolog\u00eda. A pesar de no contar con muchos estudios respecto a la publicaci\u00f3n de almanaques durante el periodo virreinal, es claro que el \u00e9xito editorial de este tipo de obras alcanz\u00f3 su punto m\u00e1ximo en la segunda mitad del siglo XIX, ya en el M\u00e9xico independiente. Pese a ello, su presencia en la prensa novohispana data desde las primeras d\u00e9cadas de la llegada de la imprenta a territorio americano con la obra de Francisco Maurolico, <em>De sphaera liber unus<\/em>, impresa por Antonio Ricardo en 1578. M\u00e1s tarde, Pedro Guti\u00e9rrez public\u00f3 en la ciudad de M\u00e9xico lo que puede considerarse como el primer almanaque propiamente dicho: <em>A\u00f1alejos del rezo y calendarios.<\/em> No obstante, durante el siglo XVI el mejor trabajo en esta materia fue elaborado por Diego Garc\u00eda del Palacio, <em>Instrvccion navthica, para el bven Vso, y regimiento de las Naos, su tra\u00e7a, y gouierno conforme \u00e0 la altura de M\u00e9xico.<\/em><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">En el siglo XVII, la impresi\u00f3n de almanaques y calendarios continu\u00f3 en ascenso, aunque no han quedado vestigios de gran parte de las obras publicadas. En ese sentido, los archivos inquisitoriales dan cuenta de la actividad astrol\u00f3gica que vivi\u00f3 la ciudad de M\u00e9xico con autores como Felipe de Castro, Francisco Ruiz Lozano, Gabriel L\u00f3pez de Bonilla o Antonio Sebasti\u00e1n de Aguilar Cant\u00fa.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Quiero destacar dos autores del siglo XVII: Enrico Mart\u00ednez y Carlos de Sig\u00fcenza y G\u00f3ngora. En cuanto a Mart\u00ednez, nos queda su magn\u00edfico <em>Reportorio de los tiempos e historia natural de esta Nueva Espa\u00f1a<\/em>, obra notable de corte astrol\u00f3gico, pero que tambi\u00e9n ofrec\u00eda informaci\u00f3n hist\u00f3rica sobre la ciudad de M\u00e9xico e inclu\u00eda un instrumento para que las personas supieran su signo zodiacal. Por su parte, Sig\u00fcenza es ampliamente conocido en el medio intelectual novohispano, aunque su faceta de astrologo y autor de almanaques no es tan famosa. Pese a ello, y de acuerdo con las censuras inquisitoriales conservadas, sabemos que Sig\u00fcenza public\u00f3 anualmente, desde 1672 hasta 1701, sus trabajos astrol\u00f3gicos; sin embargo, s\u00f3lo se preservan ejemplares de seis ediciones.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">El siglo XVIII present\u00f3 un aumento en el n\u00famero de autores que publicaron almanaques para el meridiano de la ciudad de M\u00e9xico. El primer gran pronosticador dieciochesco fue Fray Isidoro Alfonso de Castaneira, que elabor\u00f3 su <em>Kalendarium Franciscanum, ad formam, pro nobis antiquitus editam<\/em>, de 1702 hasta 1720. Por su parte, Juan Antonio de Mendoza parece haber sido el primer autor en utilizar el t\u00e9rmino \u201calmanaque\u201d en Nueva Espa\u00f1a, en 1723. Otro importante calendarista novohispano del siglo XVIII fue Pedro de Alarc\u00f3n, quien adem\u00e1s de preparar sus <em>Ephemeris<\/em> y <em>Calendarios<\/em>, fue el titular de la c\u00e1tedra de astrolog\u00eda y matem\u00e1ticas en la Real Universidad.<\/p>\r\n<figure id=\"attachment_21550\" aria-describedby=\"caption-attachment-21550\" style=\"width: 747px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-21550\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/BiC_52_17.jpg\" alt=\"\" width=\"747\" height=\"1000\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/BiC_52_17.jpg 747w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/BiC_52_17-224x300.jpg 224w\" sizes=\"(max-width: 747px) 100vw, 747px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-21550\" class=\"wp-caption-text\">Pedro Alarc\u00f3n, Ephemeris del a\u00f1o del se\u00f1or 1748. Bissexto: seg\u00fan el meridiano de M\u00e9xico, M\u00e9xico, [s. ed.], 1748.<\/figcaption><\/figure>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">A partir de la d\u00e9cada de los a\u00f1os treinta del siglo XVIII se aprecia un incremento notable en el n\u00famero de autores que dieron a las prensas novohispanas sus pron\u00f3sticos y calendarios para un mismo a\u00f1o. El punto m\u00e1ximo lleg\u00f3 dos d\u00e9cadas despu\u00e9s. En 1752 la ciudad de M\u00e9xico ya contaba con los pronosticadores Miguel Espinosa de los Monteros, Jos\u00e9 Antonio Villase\u00f1or y S\u00e1nchez, Crist\u00f3bal Antonio Salvatierra, Jos\u00e9 Antonio de Villada, Fray Pedro Sugada y Aquerrigui, y Felipe de Z\u00fa\u00f1iga y Ontiveros, mientras que en Puebla publicaban sus trabajos Juan Antonio de Rivilla Barrientos, Jos\u00e9 Mariano de Medina y Miguel Francisco de Ilarregui.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">La proliferaci\u00f3n de autores calendaristas en M\u00e9xico y Puebla alcanz\u00f3 su punto m\u00e1ximo durante la segunda mitad del siglo XVIII. Sin embargo, a partir de 1774 la situaci\u00f3n cambi\u00f3 radicalmente, Nueva Espa\u00f1a tendr\u00eda a Felipe de Z\u00fa\u00f1iga y Ontiveros como autor exclusivo para elaborar los calendarios. Ese a\u00f1o, el virrey Bucareli otorg\u00f3 a Z\u00fa\u00f1iga y Ontiveros el privilegio de producir con exclusividad tanto el <em>Calendario manual<\/em> como la <em>Gu\u00eda de forasteros<\/em>, situaci\u00f3n que durar\u00eda hasta 1821, cuando M\u00e9xico consigui\u00f3 su independencia y concluy\u00f3 el r\u00e9gimen virreinal.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfCu\u00e1l es el nivel de arraigo e impacto de la obra de Z\u00fa\u00f1iga y Ontiveros como calendarista en el imaginario mexicano decimon\u00f3nico? Rescato algunos indicios que ubican el papel que desempe\u00f1aban sus almanaques. El primero proviene del cap\u00edtulo vi de <em>Los bandidos de r\u00edo fr\u00edo<\/em>, donde Manuel Payno menciona un almanaque:<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Un d\u00eda de tantos como corr\u00edan mon\u00f3tonos y tristes, la pobre condesa se levant\u00f3, se puso frente a su tocador y llam\u00f3 a su recamarera favorita.<br \/>\u2013Dame el calendario.<br \/>La criada sin replicar le dio un Calendario de Ontiveros.<\/p>\r\n<\/blockquote>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Otro testimonio proviene de un coet\u00e1neo de Z\u00fa\u00f1iga, Jos\u00e9 Antonio Alzate, quien en sus <em>Gacetas de literatura <\/em>acept\u00f3 que: \u201cel consejo que da Felipe Ontiveros (en el pron\u00f3stico para este a\u00f1o) a los labradores, para que siembren el ma\u00edz, que llaman tresmesino, cuando alguna helada aniquila los que regularmente se siembra, es una excelente advertencia, que evitar\u00e1 siempre que se practique las escaseces que por la omisi\u00f3n en ejecutarlo se puedan experimentar\u201d.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, en la misma <em>Gaceta<\/em> de Alzate se incluy\u00f3 una colaboraci\u00f3n firmada por \u201cEl antiastr\u00f3logo\u201d, quien criticaba abiertamente la existencia de \u201cestos librejos [\u2026] anunciando a diestra y siniestra fiebres, dolores de costado, fluxiones y otras muchas enfermedades a que est\u00e1 sujeta nuestra naturaleza humana\u201d. Su principal molestia proven\u00eda de la \u201cfe ciega\u201d que los habitantes de Nueva Espa\u00f1a otorgaban a \u201cestos libritos prof\u00e9ticos\u201d, a tal grado que \u201capenas se publican estos librejos, cuando no oir\u00e1 V. en los estrados otra conversaci\u00f3n que de las enfermedades que amenazan en el mes\u201d.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Un \u00faltimo testimonio proviene de una an\u00e9cdota publicada por un almanaque de Rafael Rafael, en 1849, y que comparto por su elocuencia:<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando el c\u00e9lebre Ontiveros era el \u00fanico que publicaba Calendario en M\u00e9xico por real privilegio exclusivo, los sencillos habitantes del campo y no pocos de las ciudades, cre\u00edan a pie juntillas en la portentosa ciencia de sus pron\u00f3sticos [\u2026] Un d\u00eda entr\u00f3 en su estancia un ranchero, y poni\u00e9ndole encima de la mesa una taleguilla llena de pesos, le dijo: \u201cSe\u00f1or, en mi tierra el mes de marzo suele ser de mucha sequedad: el a\u00f1o que viene necesito agua, si su merced quiere poner en el Calendario lluvias en marzo, aqu\u00ed est\u00e1n estos trescientos pesos [\u2026]\u201d El calendarista acept\u00f3 [\u2026] Dio la casualidad de que en efecto llovi\u00f3 aquel mes, cosa que no se hab\u00eda visto nunca por aquellas haciendas. Los rancheros se admiraban y daban gracias a Dios [\u2026] Pero nuestro buen hombre, el que hab\u00eda pagado los trescientos pesos a Ontiveros, en cuanto o\u00eda a alguno [\u2026] dejaba asomar a sus labios una sonrisa desde\u00f1osa y mirando a su interlocutor, respond\u00eda: \u201c\u00bfGracias a Dios? \u00a1Gracias a mi dinero! Esa agua que tanto les ha cuadrado, me ha costado a m\u00ed trescientos pesos\u201d. Escusado es decir que en cuanto se divulg\u00f3 el caso, el cr\u00e9dito de Ontiveros creci\u00f3 de un modo asombroso y pocos se atrev\u00edan a dudar de la exactitud de sus pron\u00f3sticos.<\/p>\r\n<figure id=\"attachment_21552\" aria-describedby=\"caption-attachment-21552\" style=\"width: 783px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-21552\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/BiC_52_24.jpg\" alt=\"\" width=\"783\" height=\"1000\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/BiC_52_24.jpg 783w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/BiC_52_24-235x300.jpg 235w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/BiC_52_24-768x981.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 783px) 100vw, 783px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-21552\" class=\"wp-caption-text\">Tom\u00e1s Cayetano, Tabla ecclesistica astron\u00f3mica, que en seis ruedas y un cuadro, declaran el calendario, y lunarios con todas las fiestas m\u00f3viles\u2026 [detalle], M\u00e9xico, Imprenta de la Biblioteca Mexicana de Joseph de Jauregui, 1773.<\/figcaption><\/figure>\r\n<\/blockquote>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Como es claro, la sociedad realmente encontraba en estas publicaciones un organizador de vida y un elemento al cual aferrarse para tener un poco m\u00e1s de certeza sobre los aspectos por venir. Para Z\u00fa\u00f1iga y los pronosticadores del antiguo r\u00e9gimen, el clima estaba determinado por el movimiento de los astros, pero tambi\u00e9n los temblores y las cat\u00e1strofes, como lo demuestran algunas entradas en su diario. Por ejemplo, en julio de 1764 advert\u00eda que: \u201cOjo. Marte entre las estrellas del pecho de Escorpi\u00f3n. Incendios, terremotos y muertes violentas a fierro y fuego.\u201d En octubre de 1779:<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Para la horrible peste de viruelas que se est\u00e1 experimentando, la causa astrol\u00f3gica que la ha causado son las tres conjunciones de J\u00fapiter y Marte en Escorpi\u00f3n acaecidas en este a\u00f1o, en marzo, en 2 de mayo y en 27 de julio cosa que no acaece en muchos a\u00f1os. V\u00e9anse en el particular los autores astrol\u00f3gicos, sirva de \u00edndice en lo futuro, que a m\u00ed no se me ocult\u00f3. Por no aterrorizar al p\u00fablico se suelen suprimir tales predicciones infaustas.<\/p>\r\n<\/blockquote>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Para concluir, destaco algunos elementos que conten\u00edan estas publicaciones y explico por qu\u00e9 pueden ser considerados como los <em>smartphone <\/em>de la \u00e9poca. La publicaci\u00f3n desplegaba un calendario anual, con santorales y las obligaciones que deb\u00eda realizar todo buen cristiano. Adem\u00e1s, se inclu\u00eda una secci\u00f3n con el clima llamada \u201cPron\u00f3stico de temporales\u201d, en donde, con base en el movimiento de los astros, se ofrec\u00eda un adelanto de las condiciones clim\u00e1ticas. Estos pron\u00f3sticos eran de gran impacto social, como lo demuestra la an\u00e9cdota publicada por Rafael Rafael.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">No pod\u00eda faltar el mapa. En este caso, se sol\u00edan anexar dos: el correspondiente a las cercan\u00edas de la ciudad de M\u00e9xico y otro de la propia ciudad. Se trataban de dos grabados elaborados por Joaqu\u00edn Fabregat, afamado artista de la \u00e9poca. Este elemento geogr\u00e1fico permit\u00eda tanto a los habitantes de la ciudad, como a sus visitantes, contar con un elemento de ubicaci\u00f3n geogr\u00e1fica, tal como lo hacen hoy en d\u00eda las aplicaciones GPS o con mapas que despliegan la ubicaci\u00f3n en tiempo real. El lector del almanaque tambi\u00e9n pod\u00eda encontrar datos hist\u00f3ricos, ya que al principio de todas las ediciones se ten\u00eda acceso a datos sobre los a\u00f1os que hab\u00edan pasado desde el diluvio universal, la creaci\u00f3n de la tierra y la llegada de Hern\u00e1n Cort\u00e9s a estas tierras. Si a ello agregamos la informaci\u00f3n contenida en las <em>Gu\u00edas de forasteros<\/em> (con las direcciones y nombres de todos los funcionarios gubernamentales), podr\u00edamos decir que tambi\u00e9n hac\u00eda las veces de un <em>Google<\/em>, con la posibilidad de encontrar informaci\u00f3n de utilidad en unos cuantos segundos.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Las necesidades de organizaci\u00f3n, ubicaci\u00f3n geogr\u00e1fica, incertidumbre por el clima y de informaci\u00f3n han estado presentes desde que el hombre existe; no obstante, las formas de solucionarlas han cambiado dr\u00e1sticamente con el tiempo. Hoy nos maravillamos por la cantidad de cosas que podemos hacer con nuestros tel\u00e9fonos y relojes inteligentes, pero olvidamos que, de una u otra forma, siempre ha sido posible satisfacer dichas necesidades humanas. En este caso, los almanaques nos quedan como testimonio de una pr\u00e1ctica astrol\u00f3gica y la construcci\u00f3n de conocimiento bajo paradigmas diferentes al actual. Estas publicaciones son fiel reflejo de otros tiempos, tiempos remotos sin el bullicio del siglo XXI, pero que serv\u00edan para tener certeza sobre lo que nos podr\u00eda deparar el futuro. Quiz\u00e1, al final de todo, la respuesta s\u00ed est\u00e9 en las estrellas.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\">PARA SABER M\u00c1S<\/h3>\r\n\r\n\r\n\r\n<ul class=\"wp-block-list\">\r\n<li>Andries, Lise, \u201cLa divulgaci\u00f3n del conocimiento en los almanaques franceses\u201d, <em>Secuencia<\/em>, n\u00fam. 62, 2005, DOI: <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.18234\/secuencia.v0i62.918\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">https:\/\/doi.org\/10.18234\/secuencia.v0i62.918<\/a><\/li>\r\n<li>Quintana, Jos\u00e9 Miguel, <em>La astrolog\u00eda en Nueva Espa\u00f1a en el siglo XVII<\/em>, de Enrico Mart\u00ednez a Sig\u00fcenza y G\u00f3ngora, M\u00e9xico, Bibli\u00f3filos Mexicanos, 1969.<\/li>\r\n<li>Qui\u00f1ones, Isabel, <em>Mexicanos en su tinta: calendarios<\/em>, M\u00e9xico, INAH, 1994.<\/li>\r\n<li>Visitar los planetarios \u201cJos\u00e9 de la Herr\u00e1n\u201d, museo Universum de la UNAM, en <a href=\"https:\/\/cutt.ly\/XhMcjVr\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">https:\/\/cutt.ly\/XhMcjVr<\/a> y \u201cLuis Enrique Herro\u201d, IPN, en <a href=\"https:\/\/cutt.ly\/whMczlP\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">https:\/\/cutt.ly\/whMczlP<\/a>.<\/li>\r\n<\/ul>\r\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Manuel Su\u00e1rez RiveraInstituto de Investigaciones Bibliogr\u00e1ficas, UNAM Revista BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam. 52. Los habitantes de Nueva Espa\u00f1a tuvieron en las publicaciones de efem\u00e9rides \u2013pron\u00f3sticos, lunarios, calendarios y reportorios\u2013 una forma de organizar su vida. Sus advertencias sobre el clima, la presencia de enfermedades y las perspectivas futuras que indicaban los signos del zodiaco, basadas en el movimiento de los planetas, se conjuntaban con los santorales y obligaciones propias de las creencias cat\u00f3licas. El 14 de septiembre de 2015 sucedi\u00f3 un acontecimiento revolucionario en el mundo de la ciencia, el cual muy probablemente cambiar\u00e1 nuestro entendimiento sobre el universo. Dos laboratorios en Estados Unidos, llamados ligo, separados por m\u00e1s de 2 000 km entre s\u00ed y encargados de detectar ondas gravitacionales, lograron registrar una alteraci\u00f3n en el tiempo-espacio, lo cual confirmaba las teor\u00edas que Einstein hab\u00eda desarrollado un siglo antes. Se trataba del primer registro de<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[21,2358,20],"tags":[2360,2359,2273],"class_list":{"0":"post-16101","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-articulos","7":"category-bicentenario-52","8":"category-revistanumero","9":"tag-almanaque","10":"tag-astrologia","11":"tag-nueva-espana"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16101","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=16101"}],"version-history":[{"count":14,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16101\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":22637,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16101\/revisions\/22637"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=16101"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=16101"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=16101"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}