﻿{"id":16098,"date":"2021-07-15T21:24:16","date_gmt":"2021-07-16T02:24:16","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=16098"},"modified":"2023-07-17T13:50:57","modified_gmt":"2023-07-17T19:50:57","slug":"editorial-52","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/editorial-52\/","title":{"rendered":"Editorial #52"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-color has-vivid-red-color\"><strong>En revista <\/strong><em><strong>BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico<\/strong><\/em><strong>, n\u00fam. 52.  <\/strong> <\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter is-resized\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/BiCentenario52-COMPLETO-1_page-0001-757x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-16095\" width=\"379\" height=\"512\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/BiCentenario52-COMPLETO-1_page-0001-757x1024.jpg 757w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/BiCentenario52-COMPLETO-1_page-0001-222x300.jpg 222w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/BiCentenario52-COMPLETO-1_page-0001-768x1039.jpg 768w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/BiCentenario52-COMPLETO-1_page-0001-624x844.jpg 624w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/BiCentenario52-COMPLETO-1_page-0001.jpg 1179w\" sizes=\"(max-width: 379px) 100vw, 379px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>En tiempos de pandemia, el estado de la salud mental se ha convertido en un tema de inter\u00e9s social como parte de las consecuencias del extenso aislamiento, los temores al contagio, los peligros de la convivencia, el desorden del sue\u00f1o o el estr\u00e9s por los desequilibrios econ\u00f3micos. La b\u00fasqueda de respuestas a estos nuevos trastornos psicol\u00f3gicos, muy recientes como para hallar soluciones, tambi\u00e9n se planteaba hace m\u00e1s de un siglo y en otras circunstancias. Encontramos un antecedente muy preciso en 1869. Ansiedad, debilidad, irritaci\u00f3n, miedos irracionales por problemas del entorno fueron definidos entonces como neurastenia por el neur\u00f3logo estadunidense George Miller Beard. De alguna manera, la \u201cfatiga mental\u201d comenz\u00f3 a introducirse a fines del siglo XIX en M\u00e9xico como un tema de la medicina, a la par de los cambios en el ritmo de vida. Se presentaban situaciones como el agobio laboral, que se traduc\u00eda en alcoholismo, o que la histeria, la hipocondr\u00eda y la man\u00eda eran provocadas por pasiones amorosas desmedidas y ambiciones insatisfechas. Entrado el nuevo siglo \u2013aunque ya desde 1887 se hab\u00edan establecido c\u00e1tedras sobre salud mental en la Escuela Nacional de Medicina\u2013, los m\u00e9dicos mexicanos que explicaban la neurastenia afirmaban que el exceso de trabajo generaba como consecuencia el <em>surmenage<\/em>, algo as\u00ed como el cansancio cr\u00f3nico y dificultades cognitivas. Ya se asimilaban como t\u00e9rminos corrientes \u201cmiedo m\u00f3rbido\u201d, \u201ctopofobia\u201d, \u201cantropofobia\u201d, \u201cmonofobia\u201d o \u201cpantofobia\u201d. La neurastenia atacaba de manera diferente, indicaban los estudios, en hombres \u2013los m\u00e1s afectados\u2013 que, en mujeres, y con consecuencia de largo plazo, incluso en ni\u00f1as y ni\u00f1os. El escritor nicarag\u00fcense Rub\u00e9n Dar\u00edo demostraba que el descanso y las vacaciones eran un buen aliciente para recuperarse de los tiempos fren\u00e9ticos de entonces, y los m\u00e9dicos tambi\u00e9n aconsejaban hidroterapia y electroterapias, sedantes de opio y cloral, y remedios t\u00f3nicos a base de plantas silvestres \u2212como el cerezo\u2212 para volver \u201ca los placeres y tareas del mundo a muchos que hab\u00edan perdido ya toda esperanza\u201d. Aquello que se conoci\u00f3 en principio como medicina alienista, antecedente de la psiquiatr\u00eda, viene muy bien a cuento para destacar en este n\u00famero 52 de <em>BiCentenario<\/em>, a fin de comprender c\u00f3mo un asunto tan sensible como la salud mental ya era preocupaci\u00f3n hace m\u00e1s de un siglo para los habitantes de una ajetreada ciudad de M\u00e9xico.<\/p>\n\n\n\n<p>Las preocupaciones, ya no tanto de salud, sino pol\u00edticas, por ejemplo, de otros momentos de nuestra historia, las vemos reflejadas en decisiones que definieron acontecimientos para el futuro de una naci\u00f3n en formaci\u00f3n. Ah\u00ed tenemos a la prensa de San Luis Potos\u00ed, que prefiri\u00f3 apoyar al general conservador Tom\u00e1s Mej\u00eda y sus aliados franceses para obligar al gobierno republicano de Benito Ju\u00e1rez a escapar de la acechanza militar del nuevo r\u00e9gimen que instauraba el emperador Maximiliano de Habsburgo. En pocos a\u00f1os m\u00e1s pudieron saber de sus errores, pagados incluso con la vida, en el caso del militar. De esas decisiones temerarias estaban hechos tambi\u00e9n los grupos guerrilleros dedicados a secuestrar personajes destacados durante la guerra civil, con el fin de solventar las urgencias econ\u00f3micas, ya fuera por dinero f\u00e1cil, antipat\u00eda hacia los extranjeros ricos, esencialmente espa\u00f1oles, o venganza social.<\/p>\n\n\n\n<p>Uno de los tantos libros y publicaciones que giran en la actualidad sobre superaci\u00f3n personal aconsejar\u00eda que a las preocupaciones se las enfrenta con actitud. Un caso que abordamos en estas p\u00e1ginas es el del escultor Manuel Felgu\u00e9rez, fallecido en 2020. \u00bfC\u00f3mo fue que este renovador del muralismo en M\u00e9xico pudo hacer frente \u2212junto con otros artistas, buena parte de ellos refugiados europeos\u2212 a la arraigada concepci\u00f3n sobre el arte posrevolucionario consagrado a los artistas intocables del Estado: \u00bfRivera, Orozco y Siqueiros? \u00bfTuvo que ver la influencia del arte y sus tendencias que proven\u00edan del extranjero? <\/p>\n\n\n\n<p>Por entonces, a\u00f1os sesenta del siglo XX, una mujer m\u00e9dica, especializada en la odontolog\u00eda \u2013Estela Gracia Garc\u00eda y Mart\u00ednez\u2013, se plantaba ante sus pares militares del ej\u00e9rcito mexicano. \u00bfC\u00f3mo pudo su profesionalidad y conocimiento imponerse sobre las miradas esc\u00e9pticas y discriminatorias en esa instituci\u00f3n dirigida y hecha por hombres? <\/p>\n\n\n\n<p>Otro texto a citar de este n\u00famero de la revista nos lleva al puerto de Veracruz en 1921.&nbsp; \u00bfQu\u00e9 tan apacible fue la vida cotidiana en aquel a\u00f1o cuando a\u00fan estaba presente la atemorizante fiebre amarilla y el primer paro ferroviario adelantaba que no vendr\u00edan a\u00f1os sencillos a la vera de sus frescos portales?<\/p>\n\n\n\n<p><em>BiCentenario<\/em> 52 tambi\u00e9n da cuenta c\u00f3mo es la convivencia en nuestra conflictiva frontera sur entre compatriotas chiapanecos y migrantes guatemaltecos y centroamericanos. \u00bfQu\u00e9 tan cerca est\u00e1n sus aspiraciones sociales de los intereses de la geopol\u00edtica resuelta muy lejos de all\u00ed?<\/p>\n\n\n\n<p>Y si busca el lector algo m\u00e1s estimulante que conflictos pol\u00edticos y sociales, o los avatares de la salud, tiene aqu\u00ed un recorrido muy diverso que va desde la astrolog\u00eda novohispana necesitada de saber qu\u00e9 ocurrir\u00eda, alineaci\u00f3n de los astros mediante, con el clima o las enfermedades, pasando las escapadas a los bosques de Av\u00e1ndaro y Valle de Bravo en tiempos de la liberaci\u00f3n sexual y la explosi\u00f3n del <em>rock<\/em>, hasta la variedad de recetas de carnes, guisados y postres de la exuberante cocina campechana.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Hasta la pr\u00f3xima! <\/p>\n\n\n\n<p style=\"text-align:right\"><em>Dar\u00edo Fritz. <\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En revista BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam. 52. En tiempos de pandemia, el estado de la salud mental se ha convertido en un tema de inter\u00e9s social como parte de las consecuencias del extenso aislamiento, los temores al contagio, los peligros de la convivencia, el desorden del sue\u00f1o o el estr\u00e9s por los desequilibrios econ\u00f3micos. La b\u00fasqueda de respuestas a estos nuevos trastornos psicol\u00f3gicos, muy recientes como para hallar soluciones, tambi\u00e9n se planteaba hace m\u00e1s de un siglo y en otras circunstancias. Encontramos un antecedente muy preciso en 1869. Ansiedad, debilidad, irritaci\u00f3n, miedos irracionales por problemas del entorno fueron definidos entonces como neurastenia por el neur\u00f3logo estadunidense George Miller Beard. De alguna manera, la \u201cfatiga mental\u201d comenz\u00f3 a introducirse a fines del siglo XIX en M\u00e9xico como un tema de la medicina, a la par de los cambios en el ritmo de vida. 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