﻿{"id":1574,"date":"2012-10-09T22:58:53","date_gmt":"2012-10-10T03:58:53","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=1574"},"modified":"2021-05-04T14:44:50","modified_gmt":"2021-05-04T19:44:50","slug":"tras-las-huellas-de-victoriano-aleman-y-su-periodico-en-nueva-orleans","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/tras-las-huellas-de-victoriano-aleman-y-su-periodico-en-nueva-orleans\/","title":{"rendered":"Tras las huellas de Victoriano Alem&aacute;n y su peri&oacute;dico en Nueva Orl&eacute;ans"},"content":{"rendered":"<p><strong>Alejandra D\u00edaz Bialet<\/strong><\/p>\n<address class=\"p1\"><span style=\"color: #800080;\">Revista BiCentenario # 17<\/span><\/address>\n<p class=\"p1\"><img decoding=\"async\" style=\"width: 500px; height: 361px; border-width: 3px; border-style: solid;\" src=\"http:\/\/24.media.tumblr.com\/tumblr_mav195kaNq1rrdjxxo1_500.jpg\" alt=\"\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>L<\/strong>a original y quijotesca experiencia acontecida al diario <i>La patria <\/i>y el compromiso pol\u00edtico de sus redactores que los enfrent\u00f3 de plano y en to- tal soledad al expansionismo territorial y la doctrina del Destino Manifiesto, tal como lo revelan las rese\u00f1as acerca de la historia de este peri\u00f3dico en lengua hispana y su dram\u00e1tico final, fueron algo ignorado por m\u00ed hasta hace poco tiempo. Surgi\u00f3, sorpresivamente, cuando emprend\u00eda la investigaci\u00f3n y b\u00fasqueda de datos sobre los ancestros de mi rama materna. As\u00ed llegu\u00e9 a dar con Victoriano Alem\u00e1n (1813-1875), tatarabuelo m\u00edo, y con las huellas hist\u00f3ricas dejadas por el peri\u00f3dico que fundara a mediados del siglo <span class=\"s1\">XIX <\/span>en Nueva Orle\u00e1ns.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De este antepasado solo sab\u00eda que fue un espa\u00f1ol de vida ajetreada, enviado a Cuba en cumplimiento de una condena por desertar del llamado Ej\u00e9rcito de la Reina y que tras escapar de su prisi\u00f3n, se estableci\u00f3 en la ciudad de Nueva Orle\u00e1ns, donde se cas\u00f3 y trabaj\u00f3 como periodista; que m\u00e1s tarde pas\u00f3 otra vez por Cuba, viviendo un tiempo en La Habana, ciudad en la que naci\u00f3 Eugenio Alem\u00e1n, mi bisabuelo materno, y que encontr\u00f3 el fin de sus d\u00edas en su ciudad natal, Toledo, Espa\u00f1a. Eso era todo. Lo verdaderamente significativo y relevante de su legado permanec\u00eda silenciado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin conocer este legado, mi propia identidad estaba incompleta, aunque no lo advirtiese salvo por la persistente incomodidad con que ciertos silencios acostumbran acicatear el relato familiar pre-establecido sin consulta previa. Y del mismo modo que le ocurre a quien ignorando aconteceres de una historia que le concierne, termina siendo un extranjero en su propia patria, como me suced\u00eda con M\u00e9xico o Cuba, con Nicaragua o Argentina, esas &#8220;patrias&#8221; que por tant\u00edsimas instancias que la atraviesan y le son comunes forman, junto a otras, aquello que se ha dado en llamar Hispanoam\u00e9rica. En los fundamentos de ese silencio, quiz\u00e1 se halle que fue la pr\u00e9dica de Domingo F. Sarmiento la que recibi\u00f3 a mi bisabuelo Eugenio Alem\u00e1n al llegar y establecerse, como tantos inmigrantes, en la Argentina de 1870. Esa que no reconoc\u00eda fisuras en la admiraci\u00f3n que tributaba a Estados Unidos y, como contrapartida de la sobreestimaci\u00f3n del \u00e9xito econ\u00f3mico que lograr\u00edan estos pioneros, aqu\u00ed, en estas tierras argentinas, llevaba aparejado el inexorable corte con sus propias ra\u00edces, sobre todo si \u00e9stas conten\u00edan obvias marcas de hispanidad y todo esto mucho m\u00e1s all\u00e1 del probado afecto que mi bisabuelo tuvo por su padre.<\/p>\n<p class=\"p1\" style=\"text-align: center;\"><strong>[&#8230;]<\/strong><\/p>\n<p class=\"p1\" style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"color: #000000; font-family: Georgia, 'Times New Roman', Times, serif; font-size: 13px; line-height: 20px;\">Para leer el art\u00edculo completo,\u00a0<\/span><a style=\"color: #9d080d; font-weight: bold; font-family: Georgia, 'Times New Roman', Times, serif; font-size: 13px; line-height: 20px;\" title=\"SUSCRIBIRSE\" href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/suscripciones\/\">suscr\u00edbase a la Revista BiCentenario<\/a><span style=\"color: #000000; font-family: Georgia, 'Times New Roman', Times, serif; font-size: 13px; line-height: 20px;\">.<\/span><\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Alejandra D\u00edaz Bialet Revista BiCentenario # 17 La original y quijotesca experiencia acontecida al diario La patria y el compromiso pol\u00edtico de sus redactores que los enfrent\u00f3 de plano y en to- tal soledad al expansionismo territorial y la doctrina del Destino Manifiesto, tal como lo revelan las rese\u00f1as acerca de la historia de este peri\u00f3dico en lengua hispana y su dram\u00e1tico final, fueron algo ignorado por m\u00ed hasta hace poco tiempo. Surgi\u00f3, sorpresivamente, cuando emprend\u00eda la investigaci\u00f3n y b\u00fasqueda de datos sobre los ancestros de mi rama materna. As\u00ed llegu\u00e9 a dar con Victoriano Alem\u00e1n (1813-1875), tatarabuelo m\u00edo, y con las huellas hist\u00f3ricas dejadas por el peri\u00f3dico que fundara a mediados del siglo XIX en Nueva Orle\u00e1ns. De este antepasado solo sab\u00eda que fue un espa\u00f1ol de vida ajetreada, enviado a Cuba en cumplimiento de una condena por desertar del llamado Ej\u00e9rcito de la Reina y que tras escapar<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[21,994],"tags":[],"class_list":{"0":"post-1574","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-articulos","7":"category-bicentenario-17"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1574","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1574"}],"version-history":[{"count":9,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1574\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":16007,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1574\/revisions\/16007"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1574"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1574"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1574"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}