﻿{"id":15543,"date":"2021-03-19T00:25:39","date_gmt":"2021-03-19T06:25:39","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=15543"},"modified":"2025-09-08T19:14:07","modified_gmt":"2025-09-09T01:14:07","slug":"cacicazgo-y-apoyo-mutuo-ejidal-en-tepetzintla","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/cacicazgo-y-apoyo-mutuo-ejidal-en-tepetzintla\/","title":{"rendered":"Cacicazgo y apoyo mutuo ejidal en Tepetzintla"},"content":{"rendered":"\r\n<p style=\"text-align: left;\">\u00darsula Mares Higueras <br \/>Instituto Mora<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h4 class=\"has-text-color has-vivid-red-color\"><span style=\"color: #800000;\"><strong>En revista <\/strong><em><strong>BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico<\/strong><\/em><strong>, n\u00fam. 51.<\/strong><\/span><\/h4>\r\n<p><a href=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/BiC_51_05_Cazicazgo.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-16736\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/BotonPDF2-e1670355523220.png\" alt=\"\" width=\"87\" height=\"44\" \/><\/a><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\" style=\"text-align: justify;\">En el municipio de Tepetzintla, en la Huasteca veracruzana, se vivi\u00f3 un periodo conocido localmente como \u201cel cacicazgo\u201d, que trascurri\u00f3 entre 1938 y 1964. A trav\u00e9s de los relatos orales de sus habitantes se han construido memorias en torno a la figura del cacique Basilio R. Miguel, su relaci\u00f3n con los distintos sectores de la poblaci\u00f3n y los \u00e1mbitos en los que ejerci\u00f3 su poder.<\/h3>\r\n<figure id=\"attachment_21478\" aria-describedby=\"caption-attachment-21478\" style=\"width: 800px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-21478\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/BiC_51_016.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"574\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/BiC_51_016.jpg 800w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/BiC_51_016-300x215.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/BiC_51_016-768x551.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-21478\" class=\"wp-caption-text\">Vista de Tepetzintla, Veracruz, ca. 1960. Colecci\u00f3n particular.<\/figcaption><\/figure>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Si bien este liderazgo provoc\u00f3 sentimientos de miedo generalizado dentro del municipio, por la represi\u00f3n y amenazas que despleg\u00f3 sobre sus habitantes, propici\u00f3 tambi\u00e9n que en el espacio social particular del ejido municipal los campesinos preservaran el apoyo mutuo para sembrar ma\u00edz. Es precisamente de esto \u00faltimo que trata este breve relato.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">El 2 de mayo de 1964 asesinaron a Basilio R. Miguel. El suceso ocurri\u00f3 al interior de su oficina ubicada junto a su casa de enjarre y techo de zacate colorado, en la calle que da entrada a la cabecera municipal de Tepetzintla. Algunos habitantes recuerdan que ese d\u00eda se escucharon varias detonaciones, aun cuando estaban lejos de aquella casa. Despu\u00e9s de escucharse los disparos, lleg\u00f3 el rumor al pueblo: \u00a1han matado al cacique!<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">La muerte de Basilio R. Miguel fue un parteaguas en el proceso hist\u00f3rico de Tepetzintla y del ejido de la cabecera municipal. Ning\u00fan habitante que hable del pasado del pueblo deja de rememorar la etapa del \u201ccacicazgo\u201d como un referente importante en la historia local. La mayor\u00eda la evoca como una \u00e9poca de represi\u00f3n, estancamiento y poder centralizado. De hecho, diversos testimonios marcan una diferencia sustancial entre esos 26 a\u00f1os y los procesos de \u201cmodernizaci\u00f3n\u201d y \u201cdemocracia\u201d que se desarrollaron despu\u00e9s de su muerte.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">En la d\u00e9cada de 1960 Tepetzintla era un peque\u00f1o pueblo con su presidencia municipal de madera, quiosco y parque, una galera con techo de l\u00e1mina, escuela primaria tambi\u00e9n de madera, la peque\u00f1a iglesia, calles de tierra y lodo, pocas casas de ladrillo y un pu\u00f1ado de viviendas de enjarre y madera esparcidas por los alrededores del n\u00facleo urbano. El ejidatario Juan P\u00e9rez asegura que Basilio R. Miguel \u201cno quer\u00eda ni la luz ni las escuelas que se hagan [\u2026] no quer\u00eda ni que hubiera sexto a\u00f1o ni nada de eso [de primaria hab\u00eda] hasta el quinto a\u00f1o\u201d. Los ni\u00f1os que quer\u00edan seguir estudiando caminaban hasta la primaria de Cerro Azul, comunidad que estaba en crecimiento por la extracci\u00f3n del petr\u00f3leo desde las primeras d\u00e9cadas del siglo XX.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">La electricidad llegaba \u00fanicamente al centro del pueblo gracias a una planta que encend\u00eda apenas unos cuantos focos. En las casas de los alrededores se alumbraban con candil, quinqu\u00e9 y l\u00e1mparas de gas o velas. El agua se consegu\u00eda en distintos pozos, la vaciaban en latas o bules y se acarreaba hasta las casas en mulas. Para lavar la ropa o ba\u00f1arse, los habitantes acud\u00edan a los r\u00edos cercanos. \u201cEstaba el pueblo atrasad\u00edsimo\u201d, \u201cbien amolado\u201d, \u201cera un rancho\u201d, aseguran algunos habitantes. \u201c[El cacique] no dejaba que se fuera pa\u2019rriba el pueblo\u201d, asegura Juan P\u00e9rez. \u201cQuer\u00edan poner las escuelas, \u00e9l no quer\u00eda. Quer\u00edan poner la luz, \u00e9l no quer\u00eda. Quer\u00edan poner el agua, \u00e9l: \u2018no, as\u00ed est\u00e1 bien\u2019. Despu\u00e9s de su muerte, ya se vino el agua, se vino la escuela, se vino la luz, \u00a1uta!, bendito Dios, todo cambi\u00f3 de volada. Es lo que estaba estorbando.\u201d<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Varios habitantes lo recuerdan como un hombre que no sal\u00eda de su casa m\u00e1s que para cuidar sus terrenos y su ganado. Siempre recorr\u00eda los pastizales montado a caballo, con pistolas y sombrero. Un ejemplo de ello es el recuerdo de P\u00e9rez, quien relata: \u201cyo sal\u00ed de la escuela y fui a buscar le\u00f1a por all\u00e1, como a esta hora. Que me encuentro un se\u00f1or que llevaba un caballo, \u00a1pero caballo!, dos carabinas as\u00ed y una atravesada, dos pistolas y una chamarra que le colgaba de ac\u00e1 y un sombrerote, as\u00ed como mariachi.\u201d<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Basilio R. Miguel ayud\u00f3 a los campesinos con asuntos de dotaci\u00f3n de tierras y problemas de linderos. El ex ejidatario y ex presidente municipal, Venancio Hern\u00e1ndez, relata que el cacique aconsejaba \u201cla forma de resolver\u201d o \u201csi se trataba de algo grave, que le est\u00e1n quitando las tierras a otro municipio, se iba a Jalapa\u201d. Sin embargo, tambi\u00e9n se apropi\u00f3 de tierras de campesinos que no pod\u00edan hacer ning\u00fan reclamo, muchas veces porque ellos hablaban n\u00e1huatl o por otras situaciones de vulnerabilidad en las que pod\u00eda emplear amenazas. \u201cSi ten\u00eda yo un terreno de este tama\u00f1o \u2212dice el ejidatario Ferm\u00edn Longinos\u2212 me dec\u00eda el cacique \u2018te lo compro\u2019, \u2018no, no lo vendo\u2019. Cuando ya volteabas a ver ya lo ten\u00eda alambrado y no digas nada porque te mandaba a matar.\u201d \u00c9l arreglaba todo aqu\u00ed, recuerda Ignacio de la Cruz: \u201cSi usted tiene un terreno y quiere arreglar, vas con \u00e9l y entonces \u00e9l va, dice que va hasta Jalapa. Entonces llevaba los papeles y all\u00e1 dec\u00eda: \u2018como no apareci\u00f3 tu nombre, entonces yo lo arregl\u00e9\u2019, a nombre de \u00e9l. Entonces ya llegaba aqu\u00ed y preguntaba \u2018\u00bfqu\u00e9, don Basilio, arregl\u00f3?\u2019, \u2018s\u00ed lo arregl\u00e9, pero para m\u00ed, a mi nombre, ya no es de usted, ese terreno es para m\u00ed\u2019.\u201d<\/p>\r\n<figure id=\"attachment_21474\" aria-describedby=\"caption-attachment-21474\" style=\"width: 800px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-21474\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/BiC_51_012.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"599\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/BiC_51_012.jpg 800w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/BiC_51_012-300x225.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/BiC_51_012-768x575.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-21474\" class=\"wp-caption-text\">Basilio R. Miguel afuera de su casa y oficina, [sin a\u00f1o] Tepetzintla, Veracruz. Colecci\u00f3n particular.<\/figcaption><\/figure>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Basilio R. Miguel era parte del ejido de la cabecera municipal de Tepetzintla. Lideraba el Comit\u00e9 Regional Campesino y tambi\u00e9n fungi\u00f3 como director y secretario. En elecciones simuladas se votaba por los miembros directivos del comisariado ejidal que estaban en alianza con \u00e9l. Junto con otros campesinos promovi\u00f3 la dotaci\u00f3n de tierras ejidales al municipio, otorgadas en 1934. Al no haber separaci\u00f3n entre parcelas (hasta 1974), hizo uso de 40 hect\u00e1reas sin que los ejidatarios pudieran emitir queja alguna.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Algunos de los campesinos lo han considerado como \u201ccacique\u201d porque acaparaba tierras, no pagaba ni daba faena ni se presentaba en las reuniones. \u00danicamente estaba al pendiente de su ganado y sus terrenos ejidales. Esa es la forma de cacique, asevera el consejo de vigilancia actual del ejido Gumersindo Gabino, \u201cellos nom\u00e1s andan en sus tierras, andan por all\u00e1, pero ellos de aqu\u00ed de la junta no quer\u00edan saber nada, ni de faenas\u201d.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">La relaci\u00f3n que manten\u00eda con los campesinos ejidatarios era dual. Por una parte, acud\u00eda a Jalapa para arreglar los asuntos del ejido y al mismo tiempo fortalec\u00eda su figura de l\u00edder campesino. Sin embargo, al argumentar su derecho de fundador, acapar\u00f3 tierras ejidales para su ganado y no permiti\u00f3 que los ejidatarios sembraran cultivos comerciales que pudiesen mejorar su condici\u00f3n econ\u00f3mica. La mayor\u00eda sembraba ma\u00edz y frijol, adem\u00e1s de camotes, chiles y tomate, entre otros cultivos menores. Otros empezaron a introducir ca\u00f1a de az\u00facar, para hacer panela, y pl\u00e1tano. Este \u00faltimo era un cultivo comercial y redituable que se vend\u00eda principalmente en Tampico.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Seg\u00fan la versi\u00f3n del ejidatario Juan P\u00e9rez, el cacique conminaba a los campesinos a que disminuyeran su producci\u00f3n o abandonaran ese tipo de cultivos cuando percib\u00eda que les estaban generando mayores ingresos: \u201caparentaba ser bueno [con los campesinos], pero andaba viendo qui\u00e9n tiene milpa grande. O sea, no quer\u00eda que progresara nadie, <em>nom\u00e1s<\/em> \u00e9l [\u2026] y si sab\u00eda algo que t\u00fa dijiste, te mataba. As\u00ed era, peligroso. [\u2026] Y mi pap\u00e1 ya lo dej\u00f3 [el ejido], ya no quiso, dijo \u2018si voy para all\u00e1, me van a matar\u2019.\u201d<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\" style=\"text-align: center;\">Redes de apoyo<\/h3>\r\n<figure id=\"attachment_21479\" aria-describedby=\"caption-attachment-21479\" style=\"width: 800px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-21479\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/BiC_51_017.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"549\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/BiC_51_017.jpg 800w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/BiC_51_017-300x206.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/BiC_51_017-768x527.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-21479\" class=\"wp-caption-text\">Basilio R. Miguel y el Comit\u00e9 Regional Campesino en 1955, Tepetzintla, Veracruz. Colecci\u00f3n particular.<\/figcaption><\/figure>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">La din\u00e1mica de dominaci\u00f3n caciquil dentro del ejido propici\u00f3 que la producci\u00f3n de la milpa fuera pr\u00e1cticamente el \u00fanico sustento entre el grueso de ejidatarios, lo que condicion\u00f3 a los campesinos a mantener un nivel socioecon\u00f3mico homog\u00e9neo. Esto fue un factor importante para que siguieran realizando sus rituales agr\u00edcolas en torno al ma\u00edz, como la bendici\u00f3n de la semilla y darle de comer a la tierra. Aunado a esto, propici\u00f3 la continuidad de la pr\u00e1ctica de \u201cganar mano\u201d. Una forma de apoyo mutuo para sembrar ma\u00edz que se dej\u00f3 en desuso despu\u00e9s de la \u00e9poca del cacicazgo.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">El apoyo mutuo es una forma de ayudar al otro y de recibir ayuda de ese otro; es decir, es un sistema de reciprocidad con un componente \u00e9tico. Es un compromiso individual y comunitario que se adquiere con el grupo social que se ha organizado para construir redes de reciprocidad con un objetivo com\u00fan. En la Huasteca veracruzana han existido distintas formas de apoyo mutuo que se desarrollaron en espacios sociales diversos: en el nacimiento de un hijo, en los rituales de \u201cel costumbre\u201d y en la siembra del ma\u00edz, entre otros.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">A partir de distintos relatos orales de los ejidatarios se sabe que la primera generaci\u00f3n de ejidatarios (1934-1964) practicaba la costumbre de ayudarse entre ellos en las dos temporadas de siembra (mayo y diciembre). La bendici\u00f3n de la semilla iba de la mano con la ayuda mutua, pues el \u00fanico cultivo al que se le rend\u00eda culto era al ma\u00edz. Entonces, el d\u00eda de la siembra, la esposa e hijas del campesino que hab\u00eda pedido \u201cganar mano\u201d deb\u00edan llevar los alimentos al terreno, no s\u00f3lo para el ritual de darle de comer a la tierra y la petici\u00f3n de buenas cosechas, sino tambi\u00e9n para compartirlos con los hombres que se hab\u00edan comprometido a \u201cganar mano\u201d. Esto implicaba construir lazos y compromisos de reciprocidad entre familias y con la comunidad de campesinos ejidatarios.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Bendecir la semilla, darle de comer a la tierra, \u201cganar mano\u201d y celebrar el elote tierno era parte del c\u00famulo de rituales destinados a la siembra, cuidado y cosecha del ma\u00edz. Al ofrendar las manos en la pr\u00e1ctica de \u201cganar mano\u201d el ejidatario trascend\u00eda el bienestar individual. Se manten\u00edan los lazos sociales y se establec\u00eda contacto con la sacralidad de la tierra y el ma\u00edz.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">A pesar de que las expectativas de algunos campesinos ejidatarios en la \u00e9poca del cacicazgo era producir otro tipo de sembrad\u00edos, o cambiar los usos de suelo del ejido, la limitaci\u00f3n ejercida por el cacique dentro del terreno ejidal en torno a los cultivos provoc\u00f3 que estos mantuvieran sus siembras de ma\u00edz criollo. Con ello reprodujeron sus valores de reciprocidad y sus creencias en torno al ma\u00edz.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">El \u201cganar mano\u201d era parte de un sistema ritual agr\u00edcola de la comunidad ejidal campesina de Tepetzintla. Esta pr\u00e1ctica fue un mecanismo de ayuda laboral y comunitaria desarrollado dentro de un sistema de reciprocidad y de \u201chacer en colectivo\u201d, a diferencia del uso de peones para la producci\u00f3n agr\u00edcola, relaci\u00f3n laboral que est\u00e1 mediada por el dinero y, por ende, se le otorga un valor econ\u00f3mico.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">A partir de la muerte de Basilio R. Miguel, los ejidatarios iniciaron un proceso de modernizaci\u00f3n dentro del ejido que termin\u00f3 por dividir el terreno ejidal y fracturar los lazos sociales entre ellos. Un factor importante para preservar las relaciones sociales de producci\u00f3n rec\u00edprocas fue, precisamente, la limitaci\u00f3n que el cacique impuso a los ejidatarios sobre sus cultivos.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Si bien en las memorias orales de los tepetzintlecos se enfatiza el ejercicio arbitrario del poder caciquil, las represiones y amenazas hacia distintos sectores de la poblaci\u00f3n, es posible sugerir que el cacicazgo propici\u00f3 la cohesi\u00f3n social, la continuidad de la pr\u00e1ctica de apoyo mutuo y de valores tradicionales como el compromiso comunitario entre los campesinos ejidatarios.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\">PARA SABER M\u00c1S<\/h3>\r\n\r\n\r\n\r\n<ul class=\"wp-block-list\">\r\n<li>Arg\u00fcelles, Jazm\u00edn, \u201cEl ma\u00edz en la identidad cultural de la Huasteca veracruzana\u201d, Bolivia, Universidad de San Sim\u00f3n, tesis de maestr\u00eda en Educaci\u00f3n Intercultural Biling\u00fce, 2008, en &lt;<a href=\"https:\/\/cutt.ly\/Of0XPwP\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">https:\/\/cutt.ly\/Of0XPwP<\/a>&gt;<\/li>\r\n<li>Good Eshelman, Catharine, \u201cLa circulaci\u00f3n de la fuerza en el ritual: las ofrendas nahuas y sus implicaciones para analizar las pr\u00e1cticas religiosas mesoamericanas\u201d en Johanna Broda (coord.), <em>Convocar a los dioses: ofrendas mesoamericanas. Estudios antropol\u00f3gicos, hist\u00f3ricos y comparativos<\/em>, M\u00e9xico, IIH-UNAM, 2016.<\/li>\r\n<li>P\u00e9rez, Ana Bella (coord.), <em>Equilibrio, intercambio y reciprocidad: principio de vida y sentidos de muerte en la Huasteca<\/em>, M\u00e9xico, Consejo Veracruzano de Arte Popular, 2007.<\/li>\r\n<li>Serna, Ana Mar\u00eda<em>, Manuel Pel\u00e1ez y la vida rural en la Faja de Oro. Petr\u00f3leo, revoluci\u00f3n y sociedad en el norte de Veracruz, 1910-1928<\/em>, M\u00e9xico, Instituto Mora, 2008.<\/li>\r\n<\/ul>\r\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00darsula Mares Higueras Instituto Mora En revista BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam. 51. En el municipio de Tepetzintla, en la Huasteca veracruzana, se vivi\u00f3 un periodo conocido localmente como \u201cel cacicazgo\u201d, que trascurri\u00f3 entre 1938 y 1964. A trav\u00e9s de los relatos orales de sus habitantes se han construido memorias en torno a la figura del cacique Basilio R. Miguel, su relaci\u00f3n con los distintos sectores de la poblaci\u00f3n y los \u00e1mbitos en los que ejerci\u00f3 su poder. Si bien este liderazgo provoc\u00f3 sentimientos de miedo generalizado dentro del municipio, por la represi\u00f3n y amenazas que despleg\u00f3 sobre sus habitantes, propici\u00f3 tambi\u00e9n que en el espacio social particular del ejido municipal los campesinos preservaran el apoyo mutuo para sembrar ma\u00edz. Es precisamente de esto \u00faltimo que trata este breve relato. El 2 de mayo de 1964 asesinaron a Basilio R. Miguel. 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