﻿{"id":15526,"date":"2021-03-18T23:27:06","date_gmt":"2021-03-19T05:27:06","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=15526"},"modified":"2025-09-08T19:12:13","modified_gmt":"2025-09-09T01:12:13","slug":"un-coloso-de-madera-en-campeche","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/un-coloso-de-madera-en-campeche\/","title":{"rendered":"Un coloso de madera en Campeche"},"content":{"rendered":"\r\n<p style=\"text-align: left;\">Crist\u00f3bal Alfonso S\u00e1nchez Ulloa<br \/>Centro Peninsular en Humanidades y Ciencias Sociales, UNAM<br \/>Programa de Becas Posdoctorales en la UNAM<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h4 class=\"has-text-color has-vivid-red-color\"><span style=\"color: #800000;\"><strong>En revista <\/strong><em><strong>BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico<\/strong><\/em><strong>, n\u00fam. 51.<\/strong><\/span><\/h4>\r\n<p><a href=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/BiC_51_02_Coloso_Campeche.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-16736\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/BotonPDF2-e1670355523220.png\" alt=\"\" width=\"87\" height=\"44\" \/><\/a><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\" style=\"text-align: justify;\">El primer Circo Teatro Renacimiento tuvo una corta pero atractiva vida desde su inauguraci\u00f3n en 1907 y hasta el fatal incendio que lo destruy\u00f3 en 1910. Construido con materiales trasladados desde Estados Unidos, alberg\u00f3 espect\u00e1culo para todos los p\u00fablicos campechanos: el circense y el taurino, el teatro y hasta los primeros destellos del cine.<\/h3>\r\n<figure id=\"attachment_21489\" aria-describedby=\"caption-attachment-21489\" style=\"width: 800px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-21489\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/BiC_51_027.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"523\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/BiC_51_027.jpg 800w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/BiC_51_027-300x196.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/BiC_51_027-768x502.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-21489\" class=\"wp-caption-text\">Francisco I. Madero en Campeche, 1909. Museo del Archivo General del Estado de Campeche, Secretar\u00eda de Gobierno de Campeche.<\/figcaption><\/figure>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">El paquebot Rita Kue sali\u00f3 de Mobile, Alabama, con una gran carga de madera. Tras una larga traves\u00eda por el Golfo de M\u00e9xico, lleg\u00f3 al puerto de Campeche a mediados de junio de 1906. Inmediatamente, y con una gran ilusi\u00f3n, el maderamen fue trasladado del muelle al barrio de San Francisco. Se le auguraba una larga vida; pero no fue as\u00ed: cuatro a\u00f1os y diez meses despu\u00e9s, la madrugada del 5 de diciembre de 1910, se convirti\u00f3 en cenizas.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Antes de correr esa suerte, casi ineludible a su naturaleza, la madera que Rita Kue llev\u00f3 a Campeche le dio forma al primer Circo Teatro Renacimiento, un edificio en el cual artistas, empresarios y hasta pol\u00edticos provocaron diversas emociones entre quienes concurrieron.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">La llegada del material para construir el Circo Teatro Renacimiento y el inicio de las obras en 1906 se anunciaron con entusiasmo en la ciudad. El nuevo escenario generaba expectativa, aunque no faltaban sitios de entretenimiento. En la parte amurallada de la urbe se encontraba el elegante teatro Francisco de Paula y Toro (conocido como Teatro Toro), donde concurr\u00edan los sectores mejor acomodados a presenciar espect\u00e1culos o a participar en bailes. Y en los barrios de \u201cextramuros\u201d hab\u00eda sitios como el sal\u00f3n-teatro La Japonesa (despu\u00e9s llamado Sal\u00f3n-Teatro Campechano), en San Rom\u00e1n, donde se reun\u00eda un p\u00fablico m\u00e1s diverso. En San Francisco, en el solar donde se construir\u00eda el Circo Teatro, se celebraban corridas de toros y se presentaban compa\u00f1\u00edas de circo. A todo ello se sumaban los locales de diversiones provisionales, que se alzaban durante las fiestas patronales en distintos rumbos de la ciudad y sus alrededores.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed, los campechanos no carec\u00edan de lugares ni de ocasiones para divertirse. Sin embargo, para todos aquellos que no pod\u00edan concurrir al Teatro Toro (la mayor\u00eda de los pobladores), estos espacios y oportunidades eran peque\u00f1os o temporales. El Renacimiento, en cambio, ser\u00eda un edificio permanente y de grandes dimensiones, al cual podr\u00edan concurrir distintos sectores de la poblaci\u00f3n. Adem\u00e1s, como su mismo nombre lo indicaba, no se restringir\u00eda a los espect\u00e1culos teatrales; tambi\u00e9n se pensaba para diversiones como el circo o las corridas de toros.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">El Circo Teatro Renacimiento se inaugur\u00f3 el 3 de febrero de 1907, dotando a la ciudad de un original edificio de forma octagonal que, adem\u00e1s, contaba con su propio alumbrado el\u00e9ctrico (algo novedoso para la \u00e9poca). Su escenario alberg\u00f3 varios espect\u00e1culos, los cuales reflejaron tanto los cambios como las continuidades en las costumbres, en la sociedad y en la pol\u00edtica de Campeche y de M\u00e9xico en general.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\" style=\"text-align: center;\">Saltos mortales y se\u00f1oritas toreras<\/h3>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">El arte circense fue uno de los espect\u00e1culos que pudieron disfrutarse en el Renacimiento. A finales de diciembre de 1907, el Circo Pubillones, de Cuba, se present\u00f3 all\u00ed, como parte de una gira que realiz\u00f3 en M\u00e9xico hasta 1908. La compa\u00f1\u00eda ofreci\u00f3 funciones diarias, a veces en la tarde y en la noche, y en muchas de ellas las entradas se agotaron.<\/p>\r\n<figure id=\"attachment_21490\" aria-describedby=\"caption-attachment-21490\" style=\"width: 800px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-21490\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/BiC_51_028.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"561\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/BiC_51_028.jpg 800w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/BiC_51_028-300x210.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/BiC_51_028-768x539.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-21490\" class=\"wp-caption-text\">Circo Pubillones Illustrations, carteles, [s. f.], Tibbals Circus Collection, inv. ht8001103. The John and Mable Ringling Museum of Art Website.<\/figcaption><\/figure>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">El circo caus\u00f3 gran inter\u00e9s dado que los pobladores no ten\u00edan muchas oportunidades para presenciar ese tipo de entretenimientos. Los campechanos admiraron actos como los \u201cperros rusos\u201d, el \u201ctrompo humano\u201d, el de \u201cGeraldine\u201d en sus ejercicios de tiro al blanco, los elefantes amaestrados, la <em>troupe<\/em> Castill\u00f3n de acr\u00f3batas ecuestres y el acto principal, en el que \u201c<em>Mademoiselle<\/em> Bergerat\u201d dio un doble salto mortal sobre un autom\u00f3vil en movimiento. Al p\u00fablico le fascinaron, sobre todo, las acrobacias ecuestres y el \u201cautom\u00f3vil a\u00e9reo\u201d.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Tal fue el entusiasmo que, seg\u00fan el peri\u00f3dico <em>La Intervenci\u00f3n<\/em>, hubo personas de escasos recursos que empe\u00f1aron \u201csus modestas alhajas\u201d para poder comprar las entradas. Los redactores del peri\u00f3dico criticaron este hecho, porque no cre\u00edan que el circo mereciera que los pobladores hicieran sacrificios econ\u00f3micos, sobre todo en un momento en el que la situaci\u00f3n no era sencilla. Para otros, sin embargo, en una \u00e9poca dif\u00edcil, esos extraordinarios espect\u00e1culos eran una oportunidad para distraerse y obtener momentos de alegr\u00eda.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Algo similar puede decirse de los toros, que tambi\u00e9n eran criticados por algunos intelectuales (por considerarla una diversi\u00f3n \u201cb\u00e1rbara\u201d) y que igualmente tuvieron lugar en el Circo Teatro Renacimiento. La planta octagonal del edificio permit\u00eda armar un ruedo. Y los espectadores, acomodados en los palcos y galer\u00edas, y con la comodidad de estar bajo techo, pod\u00edan disfrutar de las corridas en una estructura m\u00e1s firme que las plazas temporales.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">El domingo 16 de febrero de 1908 se efectu\u00f3 \u201cLa gran corrida de toros por las se\u00f1oritas toreras\u201d. Esta cuadrilla la form\u00f3 el matador Manuel Moreno Bravo, y se present\u00f3 en distintos sitios del pa\u00eds: desde los estados norte\u00f1os de Chihuahua y Nuevo Le\u00f3n, hasta la pen\u00ednsula de Yucat\u00e1n.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">El espect\u00e1culo estuvo concurrido, seguramente por el gran inter\u00e9s que gener\u00f3 admirar a mujeres en un oficio que com\u00fanmente desempe\u00f1aban varones. La buena entrada llev\u00f3 a la empresa a organizar una corrida m\u00e1s, antes de que las toreras y Moreno Bravo siguieran su trashumancia, con el original detalle de que fue nocturna. La iluminaci\u00f3n el\u00e9ctrica del recinto permit\u00eda estas novedades que, adem\u00e1s, ayudaban a los espectadores y a los protagonistas del espect\u00e1culo a librarse del calor diurno.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\" style=\"text-align: center;\">Compa\u00f1\u00edas de aficionados<\/h3>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Los espect\u00e1culos teatrales fueron tambi\u00e9n, por supuesto, parte de la vida del Circo Teatro Renacimiento. Al principio, la estructura del sitio gener\u00f3 dudas sobre la ac\u00fastica. Fue hasta octubre de 1907, despu\u00e9s de las primeras representaciones teatrales, cuando se comprob\u00f3 que el sonido no se disipaba. Tambi\u00e9n fue entonces cuando se arreglaron ciertos desperfectos en el alumbrado el\u00e9ctrico, que interrumpieron los primeros espect\u00e1culos; y cuando los empresarios a\u00f1adieron elementos como decoraciones y un piano alem\u00e1n. Con todo ello, esperaban demostrar que el recinto igualaba en calidad al Teatro Toro y a otros escenarios del pa\u00eds.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero el Renacimiento no era, sin embargo, el escenario predilecto por las agrupaciones profesionales de teatro y zarzuela que visitaban Campeche. La compa\u00f1\u00eda dram\u00e1tica espa\u00f1ola de Francisco Ortega de Quintana, por ejemplo, prob\u00f3 suerte ah\u00ed en enero de 1908, despu\u00e9s de unas funciones poco exitosas en el Teatro Toro. No le fue mejor, sin embargo, ya que la funci\u00f3n se suspendi\u00f3 por falta de p\u00fablico, algo que lamentaron los redactores de <em>La Intervenci\u00f3n<\/em>, para quienes pocas veces se ten\u00eda un espect\u00e1culo de esas caracter\u00edsticas en Campeche.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Las compa\u00f1\u00edas de aficionados, que encontraron en el Circo Teatro un escenario propicio para debutar y desarrollarse, tuvieron mejor suerte. En la cuaresma de 1908, la Compa\u00f1\u00eda Juvenil Campechana escenific\u00f3 el drama religioso <em>La Pasi\u00f3n de Jes\u00fas<\/em> o <em>El redentor del mundo<\/em>, de Emilio Mozo de Rosales, que fue anunciada con mucha anticipaci\u00f3n. En la primera funci\u00f3n, el domingo 5 de abril, hubo inconvenientes y la orquesta no ejecut\u00f3 bien la m\u00fasica; pero, en las siguientes, todo sali\u00f3 mejor. Para la Pascua, la compa\u00f1\u00eda complet\u00f3 la obra con el cuadro de \u201cLa Resurrecci\u00f3n\u201d, que omiti\u00f3 en las primeras representaciones y que el p\u00fablico solicit\u00f3.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">En diciembre de 1908, otra compa\u00f1\u00eda juvenil, pero de zarzuela, tambi\u00e9n debut\u00f3 ah\u00ed con buena acogida. Escenific\u00f3 las obras <em>Chin-chun-chan<\/em>, <em>El mentir de las estrellas<\/em> y <em>San Juan de Luz.<\/em><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo cierto, sin embargo, es que el teatro no fue el fuerte del Renacimiento. Lo que m\u00e1s espectadores atrajo \u2013y de distintos sectores sociales\u2013 fue el espect\u00e1culo que surgi\u00f3 en el paso de un siglo al otro: el cinemat\u00f3grafo.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\" style=\"text-align: center;\">El cine<\/h3>\r\n<figure id=\"attachment_21464\" aria-describedby=\"caption-attachment-21464\" style=\"width: 613px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-21464\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/BiC_51_001.jpg\" alt=\"\" width=\"613\" height=\"800\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/BiC_51_001.jpg 613w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/BiC_51_001-230x300.jpg 230w\" sizes=\"(max-width: 613px) 100vw, 613px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-21464\" class=\"wp-caption-text\">A la Conquete du Monde &#8211; Scene Vecue &#8211; Path\u00e9 Fr\u00e8res, ca. 1919. Wikimedia Commons<\/figcaption><\/figure>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">El cinemat\u00f3grafo lleg\u00f3 a Campeche antes de la construcci\u00f3n del Circo Teatro Renacimiento, pero en este escenario aument\u00f3 su popularidad. Permiti\u00f3 a los espectadores admirar vistas en movimiento de lugares del mundo, conocer noticias y personajes de distintos sitios y disfrutar de las escenas representadas en las primeras pel\u00edculas de la historia.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde finales de 1907 y hasta 1910, distintas empresas presentaron en el Renacimiento las im\u00e1genes que ten\u00edan y las que recib\u00edan cada cierto tiempo. A veces, en cuanto una terminaba su temporada, otra tomaba su lugar. Por ejemplo, en noviembre de 1907, al concluir las funciones de la empresa \u201cV. Galindo\u201d, el \u201cSr. Jorge Juan\u201d ocup\u00f3 el recinto con su cinemat\u00f3grafo parlante \u201cGaumont\u201d (quiz\u00e1 un cron\u00f3fono o un cronomeg\u00e1fono, aparatos que sincronizaban sonido con imagen), algo que pocas personas en Am\u00e9rica conoc\u00edan.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">La empresa dio funciones del 7 al 24 de noviembre y, aunque al inicio no tuvo muchos espectadores, una vez que baj\u00f3 los precios y que se corri\u00f3 la voz sobre lo llamativo del espect\u00e1culo, el Circo Teatro disfrut\u00f3 de muy buenas entradas; tanto as\u00ed, que varias noches se vendieron los 21 palcos, las 500 lunetas y las 1 500 galer\u00edas del recinto. El domingo 17 de noviembre las entradas se agotaron. Al terminar la funci\u00f3n, los tranv\u00edas que iban de la plazuela de San Francisco al centro de la ciudad y los coches de alquiler no se dieron abasto. En otra funci\u00f3n, la polic\u00eda tuvo que intervenir para calmar los \u00e1nimos de una parte del p\u00fablico que exig\u00eda la repetici\u00f3n de unas vistas. Probablemente, esta fue una de las temporadas m\u00e1s animadas en la corta vida del primer Circo Teatro Renacimiento, motivada por la presentaci\u00f3n de un espect\u00e1culo completamente novedoso para la ciudad.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">En los siguientes a\u00f1os, las temporadas de cinemat\u00f3grafo \u2212silente y parlante\u2212 siguieron atrayendo al p\u00fablico, que disfrut\u00f3 de <em>Ladrona de alhajas<\/em>, <em>La mujer del luchador<\/em>, <em>En casa del dentista<\/em> y <em>El Tenorio<\/em> (quiz\u00e1 la obra de Salvador Toscano), entre muchas otras.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">De vez en cuando hab\u00eda inconvenientes. Algunas noches, por ejemplo, la corriente el\u00e9ctrica se interrump\u00eda, afectando las funciones o suspendi\u00e9ndolas. Tambi\u00e9n, si los empresarios no contaban con una buena cantidad de vistas, deb\u00edan repetirlas, restando con ello inter\u00e9s al espect\u00e1culo. Para sortear esto, algunos recurr\u00edan a incentivos, como funciones \u201cde moda\u201d, en las que las \u201cse\u00f1oritas\u201d que fueran acompa\u00f1adas por un var\u00f3n entraban gratis; o la rifa de monedas de oro entre el p\u00fablico. Muchas funciones de cinemat\u00f3grafo, sobre todo las que no eran \u201cparlantes\u201d, inclu\u00edan actos para compensar que el tiempo que duraban las proyecciones era corto, como bailes y sainetes. En ocasiones, el cinemat\u00f3grafo complement\u00f3 otros actos, como los de Paula Sherman y Tic-Tac, bailarines de la American Amusement Company, en junio de 1908; o el de la \u201clucha\u201d entre el \u201catleta Bull-Dog\u201d y el acr\u00f3bata Ram\u00f3n Pineda, en enero de 1910 (que result\u00f3 un chasco, ya que no fue una lucha como tal, por lo cual la empresa ofreci\u00f3 devolver el dinero de las entradas).<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Los espect\u00e1culos cinematogr\u00e1ficos fueron los que mayor presencia tuvieron en el Circo Teatro. Un indicativo del cambio que se comenzaba a dar a principios del siglo XX, en el que el cine se convirti\u00f3 en la principal forma de entretenimiento. Pero en el Renacimiento no solamente se expresaron los cambios culturales, tambi\u00e9n lo hicieron los pol\u00edticos.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\" style=\"text-align: center;\">Reeleccionismo y antirreeleccionismo<\/h3>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">A finales de junio de 1909, Francisco I. Madero y F\u00e9lix F. Palavicini, vicepresidente y secretario del Centro Antirreeleccionista de M\u00e9xico, respectivamente, visitaron Campeche. La noche del mi\u00e9rcoles 30 de junio realizaron un mitin en el Circo Teatro Renacimiento, al que asisti\u00f3 un buen n\u00famero de personas. Seg\u00fan <em>El Padre Clarencio<\/em>,un peri\u00f3dico antirreeleccionista, a pesar de que el evento fue obstaculizado por el gobierno del estado y de que corri\u00f3 el rumor de que la reuni\u00f3n terminar\u00eda tr\u00e1gicamente, todos los palcos, parte de las gradas y la totalidad de las lunetas se ocuparon. Entre los entusiastas se encontraban j\u00f3venes como Manuel Castilla Brito, Urbano Espinosa, Joaqu\u00edn Mucel, Calixto Maldonado y Tarquino C\u00e1rdenas, quienes poco despu\u00e9s formaron el club antirreeleccionista local y desempe\u00f1aron un papel importante en la revoluci\u00f3n. Madero habl\u00f3 al p\u00fablico sobre lo que implicaba el antirreeleccionismo y sintetiz\u00f3 los argumentos de su obra <em>La sucesi\u00f3n presidencial en 1910<\/em>. Al terminar la reuni\u00f3n, seg\u00fan refiri\u00f3 el mismo peri\u00f3dico, la \u201cconcurrencia desaloj\u00f3 el local vitoreando a los ilustrados viajeros, a la libertad a la patria y la antirreelecci\u00f3n\u201d.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuatro meses despu\u00e9s, el jueves 28 de octubre, se celebr\u00f3 otro mitin ah\u00ed mismo, pero esta vez reeleccionista, para apoyar la candidatura de Porfirio D\u00edaz y Ram\u00f3n Corral. La concurrencia fue escasa, debido, seg\u00fan el peri\u00f3dico porfirista <em>El Amigo del Pueblo<\/em>, a las diferencias que hab\u00eda dentro de la clase gobernante local. Pero tambi\u00e9n debi\u00f3 influir la transformaci\u00f3n pol\u00edtica que se gestaba y el crecimiento del antirreeleccionismo en Campeche.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\" style=\"text-align: center;\">Cenizas y reconstrucci\u00f3n<\/h3>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">La madrugada del 5 de diciembre de 1910, el Circo Teatro Renacimiento se incendi\u00f3, terminando as\u00ed su corta pero emocionante vida. Sobre sus cenizas se construy\u00f3 otro escenario, con el nombre de Nuevo Circo Teatro Renacimiento (que a\u00fan permanece en pie). Del edificio de madera, que cambi\u00f3 el paisaje de la ciudad portuaria a inicios del siglo XX, quedaron s\u00f3lo algunos vestigios, como los testimonios escritos de la \u00e9poca. Son ellos los que nos permiten saber que ah\u00ed confluyeron diversiones, expresiones culturales e ideolog\u00edas diferentes; y que en todo ello se notaron algunas de las transformaciones que la sociedad campechana experiment\u00f3 al final del porfiriato.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\">PARA SABER M\u00c1S<\/h3>\r\n\r\n\r\n\r\n<ul class=\"wp-block-list\">\r\n<li>Leal, Juan Felipe, <em>Exhibiciones en la provincia<\/em>.<em> Anales del cine en M\u00e9xico, 1895-1911. Vol. 17: 1908: Tercera parte<\/em>, M\u00e9xico, Juan Pablos\/UNAM\/Voyeur, 2019.<\/li>\r\n<li>San Mart\u00edn, Iv\u00e1n y Roberta Vasallo, \u201cEl acrob\u00e1tico renacer del Nuevo Circo Teatro Renacimiento\u201d, <em>Bit\u00e1cora Arquitectura<\/em>, 2011, en &lt;<a href=\"https:\/\/cutt.ly\/Ngdjzvi\">https:\/\/cutt.ly\/Ngdjzvi<\/a>&gt;<\/li>\r\n<li>Saucedo Villegas, Juan Carlos, <em>El Nuevo Circo Teatro Renacimiento<\/em>, Campeche, Gobierno del Estado de Campeche\/Instituto de Cultura de Campeche, 2006.<\/li>\r\n<li>Museo Virtual de Aparatos Cinematogr\u00e1ficos (MUVAC) de la Filmoteca de la UNAM, en &lt;<a href=\"https:\/\/www.museovirtual.filmoteca.unam.mx\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">https:\/\/www.museovirtual.filmoteca.unam.mx\/<\/a>&gt;<\/li>\r\n<\/ul>\r\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Crist\u00f3bal Alfonso S\u00e1nchez UlloaCentro Peninsular en Humanidades y Ciencias Sociales, UNAMPrograma de Becas Posdoctorales en la UNAM En revista BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam. 51. El primer Circo Teatro Renacimiento tuvo una corta pero atractiva vida desde su inauguraci\u00f3n en 1907 y hasta el fatal incendio que lo destruy\u00f3 en 1910. Construido con materiales trasladados desde Estados Unidos, alberg\u00f3 espect\u00e1culo para todos los p\u00fablicos campechanos: el circense y el taurino, el teatro y hasta los primeros destellos del cine. El paquebot Rita Kue sali\u00f3 de Mobile, Alabama, con una gran carga de madera. Tras una larga traves\u00eda por el Golfo de M\u00e9xico, lleg\u00f3 al puerto de Campeche a mediados de junio de 1906. Inmediatamente, y con una gran ilusi\u00f3n, el maderamen fue trasladado del muelle al barrio de San Francisco. Se le auguraba una larga vida; pero no fue as\u00ed: cuatro a\u00f1os y diez meses despu\u00e9s, la<\/p>\n","protected":false},"author":14,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[21,2354],"tags":[339,750,2259,156,426],"class_list":{"0":"post-15526","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-articulos","7":"category-bicentenario-51","8":"tag-cine","9":"tag-entretenimiento","10":"tag-mexico","11":"tag-siglo-xx","12":"tag-teatros"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15526","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/14"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=15526"}],"version-history":[{"count":19,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15526\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":22654,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15526\/revisions\/22654"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=15526"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=15526"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=15526"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}