﻿{"id":15520,"date":"2021-03-18T15:09:16","date_gmt":"2021-03-18T21:09:16","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=15520"},"modified":"2025-09-08T19:10:39","modified_gmt":"2025-09-09T01:10:39","slug":"banos-y-banistas-en-aguascalientes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/banos-y-banistas-en-aguascalientes\/","title":{"rendered":"Ba\u00f1os y ba\u00f1istas en Aguascalientes"},"content":{"rendered":"\r\n<p class=\"has-text-color has-dark-gray-color\" style=\"text-align: left;\">Fernando Aguayo<br \/>Instituto Mora<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h4 class=\"has-text-color has-vivid-red-color\"><span style=\"color: #800000;\"><strong>En revista <\/strong><em><strong>BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico<\/strong><\/em><strong>, n\u00fam. 51.<\/strong><\/span><\/h4>\r\n<p><a href=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/BiC_51_01_Aguascalientes.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-16736\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/BotonPDF2-e1670355523220.png\" alt=\"\" width=\"87\" height=\"44\" \/><\/a><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\" style=\"text-align: justify;\">Los manantiales que alimentaron las acequias de Aguascalientes por varios siglos fueron un espacio de limpieza y esparcimiento al aire libre. Hacia fines del siglo XIX, estos sitios fueron hostilizados por la nueva idea del \u201cpudor\u201d esgrimida por los sectores acomodados, cuando ya las cr\u00f3nicas de viajeros y la promoci\u00f3n del ferrocarril hab\u00edan catapultado a la ciudad como un lugar singular en los usos del agua.<\/h3>\r\n\r\n\r\n\r\n<div class=\"wp-block-image\">\r\n<figure class=\"aligncenter is-resized\">\r\n<figure id=\"attachment_21487\" aria-describedby=\"caption-attachment-21487\" style=\"width: 800px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-21487\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/BiC_51_025.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"484\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/BiC_51_025.jpg 800w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/BiC_51_025-300x182.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/BiC_51_025-768x465.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-21487\" class=\"wp-caption-text\">William Henry Jackson, Bathing in the hot spring acequia 08449, ca. 1884. Library of Congress, EUA.<\/figcaption><\/figure>\r\n<\/figure>\r\n<\/div>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">La ciudad de Aguascalientes debe su nombre a las numerosas fuentes de agua cerca de las cuales se asentaron sus fundadores en 1575. Desde entonces, y hasta avanzado el siglo XX, fueron estos nacimientos de agua los que abastecieron a la entidad. Aunque se reconoc\u00eda que los manantiales hab\u00edan \u201cestado al servicio p\u00fablico desde tiempo inmemorial\u201d y que por ello se garantizaban los distintos usos que hac\u00edan los habitantes de la ciudad, siempre y cuando no existiera desperdicio, a finales del siglo XIX nuevas propuestas de control y uso del agua modificaron la convivencia en torno a este recurso. A continuaci\u00f3n, rese\u00f1ar\u00e9 tales transformaciones.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Como en otras geograf\u00edas, adem\u00e1s del consumo directo por las personas, existieron diversos manejos del agua. Una de las singularidades de la ciudad de Aguascalientes fue su utilizaci\u00f3n para el riego de las innumerables huertas que hab\u00eda en la ciudad, as\u00ed como la limpieza de vestimenta y el aseo corporal.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">El lector debe tomar en cuenta que estas actividades de higiene han cambiado con el transcurso del tiempo, como la frecuencia con que se efect\u00faa el ba\u00f1o y lavado de ropa, la forma en la que se hace y los lugares empleados. Por esta raz\u00f3n, para conocer c\u00f3mo se hac\u00edan estas actividades en otras sociedades del pasado, debemos alejarnos de nuestras ideas y prejuicios, con el fin de observar diferentes modos de pensar y hacer. En especial, nos parecer\u00e1 ajena a nuestra manera de vivir que en otros tiempos la mayor\u00eda de las personas se ba\u00f1aran en espacios abiertos. Y acostumbrados al ba\u00f1o diario, igual nos parecer\u00e1 extra\u00f1a la afirmaci\u00f3n que hicieron los m\u00e9dicos higienistas m\u00e1s connotados de Aguascalientes cuando escribieron: \u201cHabiendo agua suficiente en la poblaci\u00f3n, puede decirse que todas las clases sociales son aseadas y limpias. La clase media y el pueblo se ba\u00f1a generalmente cada ocho d\u00edas los s\u00e1bados.\u201d<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Fue debido a esa abundancia de agua, particularmente a la existencia de fuentes de <em>aguacaliente<\/em>, y a la fama de las instalaciones de ba\u00f1os, que la ciudad atrajo a finales del siglo XIX la atenci\u00f3n de cronistas y fot\u00f3grafos. Puede afirmarse que a partir de la publicaci\u00f3n de cr\u00f3nicas de viaje y edici\u00f3n y venta de im\u00e1genes que circularon por distintas partes del mundo, las autoridades nacionales tomaron cartas en el asunto y modificaron la din\u00e1mica que hab\u00eda existido por siglos.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\" style=\"text-align: center;\">Socializaci\u00f3n<\/h3>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">A fines del siglo XIX, si bien toda la poblaci\u00f3n de Aguascalientes se ba\u00f1aba y lavaba su ropa, es fundamental se\u00f1alar que la diferencia de llevarlo a cabo depend\u00eda de la posici\u00f3n social y el lugar. La gente acomodada recurr\u00eda a las piscinas o a las tinas construidas en los ba\u00f1os de Los Arquitos, Ojocaliente y a un establecimiento de ba\u00f1os de tina en el interior de la ciudad, los cuales se surt\u00edan con el agua de los manantiales. En tanto que la gente pobre tomaba sus ba\u00f1os en las m\u00faltiples acequias de la ciudad, especialmente en la de Ojocaliente, pues all\u00ed el agua alcanzaba mayor temperatura. En pocas ocasiones las personas se higienizaban en su propia casa, pues \u201ceso de ba\u00f1arse en el domicilio s\u00f3lo a los enfermos se les concede\u201d. Tambi\u00e9n exist\u00eda la opci\u00f3n de hacerlo en el r\u00edo de los Pirules y otra, un poco extra\u00f1a para la \u00e9poca, bajo la regadera, considerada m\u00e1s bien para fines terap\u00e9uticos.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">La fama de los ba\u00f1os de agua caliente que se tomaban en las instalaciones de Los Arquitos (tambi\u00e9n llamados ba\u00f1os de Abajo), Ojocaliente o de Arriba, y en la misma acequia de Ojocaliente, tambi\u00e9n llamada acequia de Tejas, se plasm\u00f3 en m\u00faltiples narraciones de viaje y en libros promocionales de los ferrocarriles.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Entre los personajes o empresas que acudieron a la ciudad de Aguascalientes para realizar sus fotograf\u00edas entre 1883 y 1904 tenemos a las firmas Mayo y Wedd, Gove y North, el famoso William Henry Jackson, adem\u00e1s de la productora de fotograf\u00edas estereosc\u00f3picas Underwood &amp; Underwood, los socios en diversas empresas fotogr\u00e1ficas Winfield Scott y C. B. Waite, y al c\u00f3nsul estadunidense en la ciudad, Harold George.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Estas fotograf\u00edas son documentos que pueden ayudarnos a observar con claridad las transformaciones que sufrieron las instalaciones de ba\u00f1os de la ciudad de Aguascalientes para fines del siglo XIX.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Tenemos, asimismo, la fortuna de que todav\u00eda existan las instalaciones de los Arquitos y Ojocaliente. Las primeras convertidas en un soberbio centro cultural, que se salv\u00f3 gracias a que los especialistas las catalogaron como patrimonio nacional, mientras que las segundas no solamente se preservaron, sino que siguen funcionando como un establecimiento que es orgullo de la ciudad.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Los viajeros que pasaron por Aguascalientes reconocieron las diferentes instalaciones y las distintas formas de ba\u00f1o que practicaban los pobladores, llam\u00e1ndoles principalmente la atenci\u00f3n la acequia de Ojocaliente. En la gu\u00eda de turistas, publicada por el Ferrocarril Central, se describe de la siguiente forma: a lo largo del paseo llamado la Alameda, y en toda su extensi\u00f3n, se observaba un canal angosto de unos pocos pies de ancho, medio lleno de agua, del que sal\u00edan peque\u00f1as r\u00e1fagas de vapor caliente. Junto hab\u00eda un muro de piedra irregular y disparejo bordeado de arbustos:<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\r\n<p style=\"text-align: justify;\">A lo largo de toda la longitud del canal, hasta donde alcanza la vista, se encuentran dispersos cientos de nativos de ambos sexos, y de todas las edades, aline\u00e1ndose a la orilla del agua y exhibi\u00e9ndose en todo estado concebible de desnudez. Quinientos de los descendientes de Moctezuma toman sus ba\u00f1os tranquilamente a mediod\u00eda en una carretera p\u00fablica, con tal privacidad como la rep\u00fablica de M\u00e9xico y el cielo azul se lo permiten.<\/p>\r\n<\/blockquote>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">En varias cr\u00f3nicas publicadas sobre el tema de los ba\u00f1os en Aguascalientes se relata esta actividad casi de la misma manera. El punto de acuerdo m\u00e1s importante es el se\u00f1alamiento un\u00e1nime de que no exist\u00edan distinciones de edad o sexo al tomar el ba\u00f1o. Se afirma esto con distintos tonos. \u201cEl agua de los manantiales ofrece al ciudadano com\u00fan, hombre o mujer, viejo o joven, el uso de una lavander\u00eda y ba\u00f1o gratis\u201d; utilizado por la gente m\u00e1s pobre como lavander\u00eda y ba\u00f1o. \u201c\u00bfTodos los de aqu\u00ed se ba\u00f1an al aire libre? \u2013me atrev\u00ed a preguntar. \u2018\u00bfPor qu\u00e9 no? Aqu\u00ed tenemos de todo\u2019.\u201d<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando se hacen referencias al sexo o edad de la poblaci\u00f3n, los narradores lo hacen con el mero fin de adornar la descripci\u00f3n. De esta forma, refieren a \u201cun indio joven, alto y recto\u201d o a \u201cancianos que se zambullen como una tortuga en el agua tibia\u201d. Tambi\u00e9n a j\u00f3venes indias en grupos de media docena que se sentaban junto al canal y peinaban su cabello ondulado y negro, lustroso y h\u00famedo, mientras conversaban alegremente con sus amigos, cuyas cabezas se balanceaban sobre el borde. Familias enteras que se empapaban en grupos, ba\u00f1ando a sus beb\u00e9s en el agua tibia y sec\u00e1ndolos en la orilla, donde brillaban bajo la deslumbrante luz del sol como cupidos bronceados. \u201cBeb\u00e9s, con sus madres\u201d, montones de hombres, mujeres y ni\u00f1os tomando un ba\u00f1o gratis. Peque\u00f1os muchachos de color chocolate \u201ccon manos regordetas\u201d. \u201cMujeres j\u00f3venes que yacen en la orilla, a la sombra.\u201d Y sol\u00edan concluir: \u201ces una de las costumbres del pa\u00eds\u201d.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">La gente com\u00fan se serv\u00eda de la acequia abierta para disfrutar libremente del ba\u00f1o. Las descripciones refieren juegos y diversi\u00f3n: una pareja saltando \u201csalvajemente en las aguas corriendo, hombres jalando a las mujeres de la cabeza, con el pelo blanco de jab\u00f3n, recordando a un caniche de mascota \u2013y viceversa\u2013, ni\u00f1os gritando, perros ladrando, a los lados de las zanjas alineadas por personas de la misma clase, en pleno disfrute de la escena\u201d.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Estas representaciones son totalmente costumbristas y describen c\u00f3mo era el arribo al lugar y la preparaci\u00f3n para el ba\u00f1o, as\u00ed como el lavado de su ropa, reduciendo la escasa vestimenta que llevaban con ellos: \u201cUn solo traje para ser lavado y secado, mientras esperan el tiempo restante en su propio ba\u00f1o, seleccionan un arbusto conveniente como un perchero.\u201d En conjunto, la imagen se ve iluminada por las \u201cprendas multicolores que cuelgan para secarse en los arbustos que por aqu\u00ed sirven como tendederos\u201d. Estas descripciones coinciden totalmente con las siete fotograf\u00edas que hizo William Henry Jackson sobre el tema.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">En la opini\u00f3n de los cronistas, la negativa a tener una abluci\u00f3n con toda la privacidad circundante de las paredes de piedra y comodidades adicionales, tales como la toalla de un pie cuadrado y la pastilla de jab\u00f3n, no se deb\u00eda solamente a las costumbres, sino que la entrada a un ba\u00f1o se consideraba un lujo inalcanzable, cuyo costo era mayor a lo que la generalidad de la poblaci\u00f3n ganaba en un d\u00eda entero de labor.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\" style=\"text-align: center;\">La destrucci\u00f3n de la acequia<\/h3>\r\n<figure id=\"attachment_21486\" aria-describedby=\"caption-attachment-21486\" style=\"width: 800px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-21486\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/BiC_51_024.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"517\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/BiC_51_024.jpg 800w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/BiC_51_024-300x194.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/BiC_51_024-768x496.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-21486\" class=\"wp-caption-text\">Autor no conocido, New Baths. Aguascalientes, ca. 1900. Museo Hist\u00f3rico Regional, Aguascalientes.<\/figcaption><\/figure>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Existe abundante informaci\u00f3n acerca de los conductos de agua en la ciudad de Aguascalientes, haci\u00e9ndose una significativa diferencia entre las instalaciones que llevaban el agua a los ba\u00f1os y a las fuentes de la ciudad, y otra, \u201cde dominio p\u00fablico\u201d, en la que mucha gente se ba\u00f1aba o lavaba la ropa. Algunos autores denominan acequia real al conducto del agua limpia fabricada con tubos de barro, distingui\u00e9ndola de la acequia de Tejas, por la que iba el agua destinada al riego, construida a cielo abierto y sin revestir.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Debido a la importancia del tema, los sucesivos gobiernos estatales dedicaron parte de sus informes a proclamar las \u201cmejoras materiales\u201d que realizaban en el campo de la distribuci\u00f3n del agua. Constru\u00edan fuentes, instalaban en una parte del sistema ca\u00f1er\u00edas de hierro, y en otros tramos simplemente repon\u00edan las de barro que conectaban con las fuentes p\u00fablicas. Sin embargo, si bien hab\u00eda cambio en los materiales y peque\u00f1as variaciones en las formas de cuidar el abasto para la ciudad, la din\u00e1mica persist\u00eda, como se\u00f1alaban los pobladores, desde tiempos inmemoriales.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Esto cambi\u00f3 repentinamente en septiembre de 1883, cuando se instalaron las v\u00edas del Ferrocarril Central Mexicano en la ciudad de Aguascalientes. El gobernador del estado orden\u00f3 celebrar el acontecimiento de un modo digno; de igual forma, la legislatura concedi\u00f3 recursos para el festejo, en calidad de suplemento al presupuesto destinado a la ciudad. Aunque la l\u00ednea troncal del primer ferrocarril que unir\u00eda a la ciudad de M\u00e9xico con Estados Unidos tard\u00f3 varios meses m\u00e1s en concluirse, desde entonces se hizo notoria la preocupaci\u00f3n de las autoridades por hacer cambios en la ciudad.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora bien, en lugar de componer calles, banquetas, construir viviendas o nuevas escuelas, o realizar las otras muchas obras pendientes de la ciudad, lo primero que se les ocurri\u00f3 a las autoridades para la celebraci\u00f3n fue destinar los recursos p\u00fablicos para cerrar con losas la acequia principal de Ojocaliente. El objetivo expl\u00edcito fue \u201cevitar que en esa acequia se ba\u00f1en completamente desnudas algunas gentes\u201d.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Finalmente, los recursos para la obra material no se ejercieron y solamente qued\u00f3 en pie la prohibici\u00f3n de ba\u00f1arse en la acequia, la cual, seg\u00fan se lee en los documentos de archivo, no se acat\u00f3. Por esta raz\u00f3n, se recurri\u00f3 a un segundo proyecto que buscaba modificar las costumbres populares. El 25 de mayo de 1893, la junta de beneficencia propuso \u201cla construcci\u00f3n de ba\u00f1os p\u00fablicos de uso gratuito para los pobres\u201d, en el mismo lugar en el que se ba\u00f1aban, esto es, en \u201cla calzada que conduce al manantial llamado \u2018Ojocaliente\u2019 a algunos metros al oriente de la v\u00eda del Ferrocarril Central, de tal manera que los dos departamentos en que ha de dividirse la obra queden situados paralelamente en una y otra orilla de la calzada\u201d.<\/p>\r\n<figure id=\"attachment_21488\" aria-describedby=\"caption-attachment-21488\" style=\"width: 800px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-21488\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/BiC_51_026.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"565\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/BiC_51_026.jpg 800w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/BiC_51_026-300x212.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/BiC_51_026-768x542.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-21488\" class=\"wp-caption-text\">Autor no conocido, Ba\u00f1os para pobres, ca. 1900. Archivo Hist\u00f3rico del Estado de Aguascalientes, Antonio de Luna 242.<\/figcaption><\/figure>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Un a\u00f1o despu\u00e9s, las instalaciones estaban terminadas y el gobierno del estado las puso a disposici\u00f3n del Ayuntamiento el 28 de mayo de 1894, acordando que su uso fuera perpetuamente gratuito. De ah\u00ed que, en 1899, la acequia de Ojocaliente fuera cerrada, disposici\u00f3n justificada por el establecimiento del nuevo sistema de distribuci\u00f3n de agua y la construcci\u00f3n de los ba\u00f1os gratuitos para pobres. Las elites de la ciudad aplaudieron la medida, si bien algunos literatos se quejaron de que persist\u00eda el ba\u00f1o colectivo en las instalaciones reci\u00e9n construidas, que juzgaban indeseable; pero se reconoci\u00f3 que con los ba\u00f1os para pobres se lograba la separaci\u00f3n de mujeres y hombres, adem\u00e1s de que se lavaban su ropa y se ba\u00f1aban en espacios cerrados. De acuerdo con las elites, para la mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n, la mejor higiene era el pudor.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">En 1899 se construy\u00f3 un moderno sistema de distribuci\u00f3n de agua para la ciudad, siendo su \u00fanico inconveniente que atend\u00eda a una parte m\u00ednima de la poblaci\u00f3n. Por otro lado, si bien no se han encontrado datos sobre la capacidad de los ba\u00f1os para pobres para atender las necesidades de las mayor\u00edas, sabemos que los propietarios de espacios con acequias cobraban a las personas que acud\u00edan a ba\u00f1arse y a lavar su ropa, justific\u00e1ndose en que iban a su hacienda \u201cm\u00e1s de cien personas, por estar completamente lleno los ba\u00f1os gratuitos\u201d.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">En resumen, por los documentos que sobreviven de la \u00e9poca, sabemos que la poblaci\u00f3n sigui\u00f3 concurriendo de forma masiva a lavar ropa y ba\u00f1arse en las m\u00faltiples acequias en otros rumbos de la ciudad; sin embargo, con la creaci\u00f3n de la calzada Arellano y la destrucci\u00f3n de la acequia de Ojocaliente se cerraba un cap\u00edtulo en el uso del agua en la ciudad de Aguascalientes.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\">PARA SABER M\u00c1S<\/h3>\r\n\r\n\r\n\r\n<ul class=\"wp-block-list\">\r\n<li>Aguayo, Fernando, \u201cLas fotograf\u00edas y los \u2018apuntes\u2019. La construcci\u00f3n de g\u00e9nero en Aguascalientes, 1883-1904\u201d, <em>Fot\u00f3grafos extranjeros, mujeres mexicanas, siglo XIX<\/em>, M\u00e9xico, Instituto Mora, 2019, en &lt;<a href=\"https:\/\/cutt.ly\/VgdsUoF\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">https:\/\/cutt.ly\/VgdsUoF<\/a>&gt;\u00a0<\/li>\r\n<li>G\u00f3mez Serrano, Jes\u00fas y Francisco Javier Delgado Aguilar, \u201cLa ciudad de Aguascalientes, sus aguas termales y la higiene p\u00fablica. Los ba\u00f1os de Los Arquitos, 1821-1994\u201d, <em>Investigaci\u00f3n y Ciencia<\/em>, 2017, en &lt;<a href=\"https:\/\/cutt.ly\/RgdsAfR\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">https:\/\/cutt.ly\/RgdsAfR<\/a>&gt;<\/li>\r\n<\/ul>\r\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fernando AguayoInstituto Mora En revista BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam. 51. Los manantiales que alimentaron las acequias de Aguascalientes por varios siglos fueron un espacio de limpieza y esparcimiento al aire libre. Hacia fines del siglo XIX, estos sitios fueron hostilizados por la nueva idea del \u201cpudor\u201d esgrimida por los sectores acomodados, cuando ya las cr\u00f3nicas de viajeros y la promoci\u00f3n del ferrocarril hab\u00edan catapultado a la ciudad como un lugar singular en los usos del agua. La ciudad de Aguascalientes debe su nombre a las numerosas fuentes de agua cerca de las cuales se asentaron sus fundadores en 1575. Desde entonces, y hasta avanzado el siglo XX, fueron estos nacimientos de agua los que abastecieron a la entidad. Aunque se reconoc\u00eda que los manantiales hab\u00edan \u201cestado al servicio p\u00fablico desde tiempo inmemorial\u201d y que por ello se garantizaban los distintos usos que hac\u00edan los habitantes de<\/p>\n","protected":false},"author":14,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[21,2354],"tags":[2448,177,2033,2269],"class_list":{"0":"post-15520","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-articulos","7":"category-bicentenario-51","8":"tag-banos","9":"tag-higiene","10":"tag-mexico-siglo-xix","11":"tag-siglo-xix"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15520","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/14"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=15520"}],"version-history":[{"count":18,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15520\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":22653,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15520\/revisions\/22653"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=15520"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=15520"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=15520"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}