﻿{"id":15334,"date":"2020-09-10T01:02:16","date_gmt":"2020-09-10T06:02:16","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=15334"},"modified":"2025-09-10T20:55:40","modified_gmt":"2025-09-11T02:55:40","slug":"vivencias-del-trabajo-agricola-en-el-programa-bracero","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/vivencias-del-trabajo-agricola-en-el-programa-bracero\/","title":{"rendered":"Vivencias del trabajo agr\u00edcola en el Programa Bracero"},"content":{"rendered":"\r\n<p>Diana Irina C\u00f3rdoba Ram\u00edrez<br \/>Instituto de Investigaciones Culturales \u2013 Museo UABC<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p><span style=\"color: #800000;\"><strong>En revista <\/strong><em><strong>BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xic<\/strong><\/em><strong>o, n\u00fam. 49.<\/strong><\/span><\/p>\r\n<p><a href=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/BiC_49_Entrevista_Braseros.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-16736\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/BotonPDF2-e1670355523220.png\" alt=\"\" width=\"87\" height=\"44\" \/><\/a><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\">El trabajador agr\u00edcola sonorense Guillermo Estrada Moreno relata su duro periplo para lograr el permiso que le permiti\u00f3 &#8220;bracerear&#8221; en California y Arizona entre 1959 y 1960, y c\u00f3mo fueron sus d\u00edas en las cosechas de frutas y hortalizas.<\/h3>\r\n\r\n\r\n\r\n<div class=\"wp-block-image size-full wp-image-15335\">\r\n<figure class=\"aligncenter\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"800\" height=\"520\" class=\"wp-image-15335\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/BiC_49128.jpg\" alt=\"Llegada de trabajadores a las oficinas de reclutamiento del programa bracero, ciudad de M\u00e9xico, ca. 1959. Archivo General de la Naci\u00f3n, Fototeca, Hermanos Mayo, Concentrados, sobre 364.1. \" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/BiC_49128.jpg 800w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/BiC_49128-300x195.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/BiC_49128-624x405.jpg 624w\" sizes=\"(max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/>\r\n<figcaption>Llegada de trabajadores a las oficinas de reclutamiento del programa bracero, ciudad de M\u00e9xico, ca. 1959. Archivo General de la Naci\u00f3n, Fototeca, Hermanos Mayo, Concentrados, sobre 364.1.<\/figcaption>\r\n<\/figure>\r\n<\/div>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Guillermo Estrada Moreno fue bracero. Oriundo de la localidad de Moctezuma, Sonora, y radicado en Hermosillo, en octubre de 2009 comparti\u00f3 su testimonio sobre las experiencias que vivi\u00f3 al haber firmado uno de los m\u00e1s de 4 000 000 de contratos de trabajo en el marco del Programa Bracero, el programa de migraci\u00f3n circular laboral m\u00e1s largo en la historia de Estados Unidos y que ha sido objeto de reflexi\u00f3n tanto por la academia estadunidense como por la mexicana.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Estrada Moreno forma parte de esas voces que los historiadores hemos visibilizado con mayor lentitud, ante los objetivos y retos que la rigurosidad de la disciplina requiere al realizar el an\u00e1lisis de procesos tan complejos como un programa migratorio que estuvo vigente por 22 a\u00f1os.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">El investigador Mois\u00e9s Gonz\u00e1lez Navarro advirti\u00f3 que el t\u00e9rmino \u201cbracero\u201d no naci\u00f3 con el programa. A finales del siglo XIX ya se designaba as\u00ed a los mexicanos que hab\u00edan emigrado a Estados Unidos para levantar cosechas, enderezar rieles y extraer minerales. Es un hecho que el t\u00e9rmino le dio nombre a la relaci\u00f3n migratoria que sostuvieron ambas naciones entre 1942 y 1964.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">El primer acuerdo que dio vida al programa se firm\u00f3 en 1942, durante la Segunda Guerra Mundial, como una iniciativa que involucr\u00f3 a M\u00e9xico en la estrategia aliada contra las potencias del eje y que se explic\u00f3 por la llamada econom\u00eda de guerra. Estructurado por la firma de los acuerdos subsecuentes, los estudiosos del programa han reconocido tres etapas a lo largo de los a\u00f1os que estuvo vigente: la primera, en el contexto de guerra; la segunda a partir de 1947 y la tercera, la m\u00e1s prolongada, entre 1951 y 1964.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">En las palabras de Estrada Moreno -su testimonio abarca los a\u00f1os 1959 y 1960- se advierte el cambio en el patr\u00f3n migratorio que promovi\u00f3 \u201cla bracereada\u201d: del movimiento de familias a la migraci\u00f3n de hombres solos, provenientes del mundo rural, que trabajar\u00edan temporalmente, bajo el amparo de un contrato legal.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<div class=\"wp-block-image size-full wp-image-15336\">\r\n<figure class=\"aligncenter\"><img decoding=\"async\" width=\"800\" height=\"553\" class=\"wp-image-15336\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/BiC_49138.jpg\" alt=\"Braceros en Empalme. Colecci\u00f3n particular de Hugo Gabriel Cruz Mart\u00ednez, Universidad Aut\u00f3noma de Sinaloa, Facultad de Historia.\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/BiC_49138.jpg 800w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/BiC_49138-300x207.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/BiC_49138-624x431.jpg 624w\" sizes=\"(max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/>\r\n<figcaption>Braceros en Empalme. Colecci\u00f3n particular de Hugo Gabriel Cruz Mart\u00ednez, Universidad Aut\u00f3noma de Sinaloa, Facultad de Historia.<\/figcaption>\r\n<\/figure>\r\n<\/div>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Si bien es cierto que los braceros estuvieron presentes en 24 estados del pa\u00eds vecino, el mayor n\u00famero de contratos se concentr\u00f3 en California, Texas, Arizona, Indiana, Delaware, Michigan, Arkansas, Montana, Washington y Oregon. El testimonio que a continuaci\u00f3n se presenta conect\u00f3 los espacios rurales y agr\u00edcolas de Sinaloa y Sonora con los del suroeste estadunidense.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">La estancia de los trabajadores agr\u00edcolas en Estados Unidos fue valorada y criticada con asomo de diversos matices desde la firma del primer acuerdo. Sin embargo, el derrotero que siguieron los aspirantes a un contrato dentro de las fronteras mexicanas repar\u00f3 tan s\u00f3lo en lo que un observador de la \u00e9poca llam\u00f3 \u201cflagelos rurales\u201d. Las numerosas penalidades de la experiencia son innegables, pero no observar m\u00e1s all\u00e1 de las mismas limita la comprensi\u00f3n de los procesos migratorios y reduce la dimensi\u00f3n contextual a un estoicismo individual casi at\u00e1vico.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Es cierto que los acuerdos establecieron din\u00e1micas particulares para llevar a cabo las contrataciones. Los marcos regulatorios especificaron el papel de los municipios para realizarlas. Conforme a lo negociado y con \u00e1nimo de controlar los desplazamientos, la Secretar\u00eda de Gobernaci\u00f3n estableci\u00f3 que las listas de aspirantes a un contrato se levantar\u00edan en las cabeceras municipales de las que proven\u00edan los trabajadores temporales. Enlistados, los interesados se dirigieron a las ciudades designadas como estaciones migratorias o centros de contrataci\u00f3n, donde eran sometidos a una revisi\u00f3n f\u00edsica denigrante que los mostraba aptos para las rudas tareas que realizaban en las cosechas. Sin embargo, no todos los aspirantes que llegaron a los centros de contrataci\u00f3n se encontraban registrados en una lista; tampoco todos provinieron del medio rural. La estrategia de los listados municipales con la finalidad de realizar un proceso de selecci\u00f3n m\u00e1s ordenado fue cuestionada, sin importar la geograf\u00eda, por un flujo permanente de personas que busc\u00f3 contratarse como bracero. Estos individuos, llamados trabajadores \u201clibres\u201d, fueron atra\u00eddos por la posibilidad de obtener un contrato. Su hacinamiento fue una experiencia por la que pasaron en todas las ciudades donde se realizaron las contrataciones.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Las largas esperas, en promedio de 21 d\u00edas, llegaron a ser de hasta tres meses. Los testimonios orales y la prensa de la \u00e9poca mencionan muertes por inanici\u00f3n. Esa fue una de las dificultades que sortearon los trabajadores \u201clibres\u201d para lograr que los contrataran. En principio, quedaron sujetos a las peticiones de mano de obra por parte de Estados Unidos y a la carencia, en los centros de contrataci\u00f3n, de trabajadores enlistados para satisfacer esa demanda. Cada centro de contrataci\u00f3n cont\u00f3 con la presencia de un interlocutor del gobierno local, los intereses que este representaba tambi\u00e9n tuvieron peso para generar mecanismos que permitieran obtener un contrato a quien llegaba de manera espont\u00e1nea.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">En ese horizonte, las decisiones para otorgar los contratos abrieron la posibilidad de que su gesti\u00f3n no quedara exclusivamente en manos de los criterios establecidos por la negociaci\u00f3n diplom\u00e1tica. En el caso del centro de contrataci\u00f3n que oper\u00f3 en Empalme, Sonora, entre 1955 y 1964, lugar en el que fue contratado Guillermo Estrada Moreno, la incidencia de los empresarios agr\u00edcolas fue definitiva. En la mitad del siglo XX, la costa de Hermosillo experimentaba un pujante desarrollo enlazado con un producto de exportaci\u00f3n: el algod\u00f3n, tambi\u00e9n llamado, oro blanco. Por medio de un impuesto al erario local, los miembros de la Comisi\u00f3n Mixta de Control de Pizcadores de Algod\u00f3n lograron que el centro de contrataci\u00f3n \u201cfacilitara\u201d la selecci\u00f3n como braceros a los trabajadores \u201clibres\u201d que pizcaran dos toneladas del cultivo en la regi\u00f3n agr\u00edcola de la costa. Este acuerdo permiti\u00f3 que las elevadas necesidades de mano de obra fueran f\u00e1cilmente satisfechas. Antes de la mecanizaci\u00f3n de la cosecha, una hect\u00e1rea de algod\u00f3n demand\u00f3 37 392 horas hombre, frente a las 6 916 que requer\u00eda una hect\u00e1rea de trigo.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">El arreglo proporcion\u00f3 un mecanismo sin duda cuestionable a quienes pretend\u00edan obtener un contrato como braceros, pero, adem\u00e1s, el an\u00e1lisis de las din\u00e1micas en torno a las contrataciones revela clientelismo, charrismo, extorsi\u00f3n y enga\u00f1o, por mencionar algunas de las caracterizaciones de la corrupci\u00f3n que aparecen como la \u201cmediaci\u00f3n para salvar la brecha entre orden jur\u00eddico y orden pr\u00e1ctico, vigente socialmente\u201d, seg\u00fan analiza el soci\u00f3logo Fernando Escalante.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Hoy, cuando la violencia se ha recrudecido en la din\u00e1mica de las migraciones alrededor del mundo, y espec\u00edficamente en el territorio mexicano, es valioso reconocer \u2013m\u00e1s all\u00e1 de la suerte que algunos exbraceros creen que los acompa\u00f1\u00f3\u2013 las motivaciones, expectativas y pericia durante sus experiencias migratorias. Los procesos de contrataci\u00f3n permiten acercarse a la manera en que estos sujetos han dotado de sentido al pasado, un plano a partir del cual definen su identidad en el \u00faltimo trayecto de su experiencia vital.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Adem\u00e1s de lo mencionado, el balance que realiz\u00f3 Guillermo Estrada Moreno de su \u201cbracereada\u201d \u2013v\u00e9ase a continuaci\u00f3n\u2013 debe mirarse en el marco del movimiento que desde hace m\u00e1s de dos d\u00e9cadas ha buscado la devoluci\u00f3n del fondo de ahorro que se retuvo a los trabajadores temporales que participaron en el programa. Este escenario subraya la capacidad de decisi\u00f3n del individuo, en un rememorar introspectivo, pero tambi\u00e9n en un di\u00e1logo que afirma el saberse part\u00edcipe de un proceso social m\u00e1s amplio.<\/p>\r\n\r\n\r\n<hr class=\"wp-block-separator\" \/>\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\" style=\"text-align: center;\">Sin historia, uno no es nada<\/h3>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: center;\">Entrevista realizada al bracero Guillermo Estrada Moreno, el 1 de octubre de 2009, Hermosillo, Sonora.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Yo s\u00f3lo me contrat\u00e9 una vez como bracero, entre octubre de 1959 y el 15 de agosto de 1960. Nac\u00ed en 1939 en Moctezuma, Sonora. \u00bfPor qu\u00e9 y c\u00f3mo llegu\u00e9 a serlo? Gan\u00e9 una carta en la costa de Hermosillo.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">En Moctezuma no esper\u00e9 a anotarme en la lista de la cabecera municipal, pero ah\u00ed me enter\u00e9 por radio que pod\u00eda irme de bracero. Tampoco me pareci\u00f3 seguro esperar a que la suerte me favoreciera cuando en la costa nos dijeron que se iban a rifar las cartas para ser contratado. Ganamos una carta con ejidatarios de Hermosillo. Nada m\u00e1s llegar a Empalme y ver el c\u00famulo de gente, me fui a Hermosillo, y fue de casualidad, porque ah\u00ed en Empalme nos dijeron: \u201cLos que gusten vayan a pizcar antes del d\u00eda 1 de octubre porque ya se va a acabar todo este movimiento [de las contrataciones].\u201d<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">En la costa hab\u00eda muchos agricultores que necesitaban cosechar algod\u00f3n. O\u00eda uno los rumores de d\u00f3nde iban a dar las cartas y llegamos a averiguarlo. Hab\u00eda que ganar la carta, casi contrarreloj. El lunes ten\u00edamos que estar de vuelta en Empalme con la carta que comprobara que hab\u00edamos pizcado las dos toneladas.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Llegamos aqu\u00ed, a Hermosillo, un s\u00e1bado o domingo, y nos llevaron a la costa, s\u00f3lo iban a dar siete cartas, quer\u00edan rifarlas, algunos que pizcaban una bagatela de kilitos quer\u00edan la rifa, con suerte, les tocaba a ellos, nosotros no. La meta era pizcar los 2 000 kilos.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Ten\u00edamos que pizcar como dos toneladas de algod\u00f3n, eso era mucho tiempo\u2026 para poder completar los 2 000 kilos se necesitaban como dos o tres semanas. Hab\u00eda veces que en un d\u00eda pod\u00edas pizcar como 150 kilos; hab\u00eda veces que nos fallaba, hac\u00edamos menos, pero yo creo que nunca pod\u00edas pizcar m\u00e1s de 150 kilos, eso era lo que hac\u00edamos quienes pizc\u00e1bamos m\u00e1s.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Yo le voy a decir que como tra\u00eda mis centavitos de Ciudad Obreg\u00f3n, de Sinaloa, de otras pizcas de por all\u00e1, nosotros compramos \u201cpesadas\u201d a otros, para que se nos aumentara el n\u00famero de algod\u00f3n. Si comprabas las \u201cpesadas\u201d te quedabas m\u00e1s seguro de obtener la carta. Desconfi\u00e1bamos de la rifa, as\u00ed uno no estaba bien seguro de poder ir a Estados Unidos. Necesitaba uno de comprar \u201cpesadas\u201d a otros, para tener kilos, para acumularlos. No estaba prohibido comprarle a otro las \u201cbolsonas\u201d llenas de algod\u00f3n y uno no andaba con la \u201cbolsa\u201d seca, lleg\u00e1bamos preparaditos para lo que se ofreciera. Algunos se desanimaban por la cantidad de algod\u00f3n que hab\u00eda que pizcar, el trabajo y el esfuerzo que se ten\u00eda que hacer para lograrlo, as\u00ed que comenzaban a vender lo que pizcaban, se corr\u00eda la voz: \u201cAh\u00ed el que quiera pasar las \u2018pesadas\u2019, se le van a dar cinco \u2018bolas\u2019 de aliviane.\u201d En cuatro \u201cpesadas\u201d que se echara alguien dispuesto a vender ya llevaba 20 pesos de ganancia; ellos ganaban y uno tambi\u00e9n.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando acababa la jornada nos preguntaban lo que cada uno pizcaba, en el campo el mayordomo llevaba el control, y nos asignaban un n\u00famero. Terminaba la jornada y te dec\u00edan: \u201cCu\u00e1l es su n\u00famero, maestro.\u201d \u201cN\u00famero tal, le dec\u00eda yo.\u201d Y ah\u00ed, al que le comprabas lo pizcado, daba tu n\u00famero\u2026 Yo me acuerdo de que le compraba en cinco pesos la jornada de trabajo a los compa\u00f1eros [risas], deb\u00ed haber gastado alrededor de 100 pesos para comprar el algod\u00f3n que me asegur\u00f3 la carta. Al final, los ejidatarios dijeron que \u201ca los puros que pizcaron los 2 000 kilos o para arriba, a esos les vamos a dar las cartas\u201d. Apenas se acredit\u00f3 lo de la pizca, nos dijo el amigo que dirig\u00eda ah\u00ed: \u201cPrep\u00e1rense, dice, porque el lunes les van a hablar en Empalme, les van a hablar y si no est\u00e1n all\u00e1 presentes, se van a quedar.\u201d<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Yo sal\u00ed de Moctezuma solo, pero en el trayecto todos nos hac\u00edamos amigos\u2026 hab\u00eda solidaridad, casi ninguno era borracho. Algunos s\u00ed se iban a la cantina y se gastaban todo, malbarataban el dinero, a m\u00ed nunca me llam\u00f3 la atenci\u00f3n lo de la tomada.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">En la costa de Hermosillo, como fuere\u00f1os, nos acomod\u00e1bamos como pod\u00edamos para descansar, a suelo pel\u00f3n, como badanas. Si llevaba uno mochila la usaba para alejar las cosas peligrosas (animales) que se arrastraban por el suelo, alacranes y lo que usted quiera, hab\u00eda muchos\u2026 En la colonia Pilares de Mineros, de ejidatarios, hab\u00eda unas barraquitas buenas, ten\u00edan puerta y eran m\u00e1s seguras, pero ten\u00edan costo. No todos las pod\u00edan pagar.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">En Empalme, mientras uno esperaba la contrataci\u00f3n, pod\u00eda ver a muchas personas en situaciones dif\u00edciles. Personas que apenas pod\u00edan pagar un peso para dormir en el patio de alguna casa; otros en la calle, con los zapatos abrazados por miedo a que se los robaran.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">En las ma\u00f1anas era com\u00fan ver a hombres j\u00f3venes barriendo las calles, para tener algo que llevarse a la boca\u2026 muchos ven\u00edan a la aventura y Empalme no era f\u00e1cil. Hab\u00eda quien ten\u00eda un oficio y hac\u00eda gala de ello, ve\u00edas a quienes cortaban el cabello, el bigote y la barba ejerciendo su oficio en las calles, pero es cierto que no fue sencillo.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Recuerdo el desconcierto de m\u00e1s de uno cuando com\u00eda \u201cgallina pinta\u201d, un platillo muy com\u00fan en Sonora hecho con granos de ma\u00edz y frijoles. La gente que no lo conoc\u00eda se imaginaba otra cosa, por el nombre y pues era econ\u00f3mico y popular. Aunque a m\u00ed no me toc\u00f3 verlo, no dudo que hubiera quien no se alimentara por d\u00edas o comiera lo que otros consideraban basura.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Fui bracero en El Centro, en California, y otros campos, muy cerquita de la l\u00ednea. Antes, en cuanto pasamos, me llevaron a Salinas, tambi\u00e9n en California, pero se nos ech\u00f3 a perder el tomate, ah\u00ed tambi\u00e9n trabaj\u00e9 en la lechuga y el repollo. Luego nos llevaron a Arizona, a los campos de mel\u00f3n, a los de la cebolla, a los de la sand\u00eda, en la poda, quitando la mala hierba, puro negocio liviano, aunque trabaj\u00e1bamos siete u ocho horas diarias. Nos tra\u00edan en varias cositas, con muy pocos d\u00edas de contrato\u2026 los contratos eran como de quince d\u00edas. Est\u00e1bamos en barracas, con sus camitas, ah\u00ed tend\u00edamos cartones si los ten\u00edamos y si no, con nuestra mochilita, lo que traj\u00e9ramos.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Antes de contratarme como bracero yo trabajaba en peoner\u00eda, como ayudante de alba\u00f1il y ayudante de otras cosas tambi\u00e9n. Uno aceptaba el trabajo que fuera. Uno siempre era ayudante y le ense\u00f1aban. Lo que me anim\u00f3 a irme de bracero fue la falta de trabajo, o m\u00e1s bien la escasez del salario, hab\u00eda mucho trabajo, pero el salario estaba muy bajito.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando me contrat\u00e9 no estaba casado, no ten\u00eda nada que me estorbara. As\u00ed que a volar para all\u00e1\u2026 Dur\u00e9 casado s\u00f3lo quince d\u00edas, hubo desaparto. Me le desaparec\u00ed porque estaba dando el servicio y ella nunca me volvi\u00f3 a buscar m\u00e1s, ni yo tampoco quise rogarle, nos dimos el divorcio. Hace como dos a\u00f1os que muri\u00f3 y todav\u00eda yo sigo siendo igual, como soltero, casi.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">El dinero se lo mandaba a mi madre, a mi hermano. Le mandaba como 100 d\u00f3lares o 120 a la semana. Nos descontaban dos d\u00f3lares diarios para gastos de alimentaci\u00f3n y yo siempre me quedaba con 20. El mayordomo era filipino, \u00e9l hac\u00eda el tr\u00e1mite, t\u00fa le dabas el dinero y \u00e9l te entregaba el tal\u00f3n que comprobaba el env\u00edo del giro postal. A los seis d\u00edas les llegaba el dinero a Moctezuma. Nunca hubo un problema, nunca batallamos. Llegaba por telegrama un aviso y la familia iba a un banco para recoger el dinero.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">He estado buscando la entrega del fondo de ahorro desde hace seis a\u00f1os, estoy luchando, pero no me lo han dado, no cuento con ning\u00fan documento, as\u00ed que vengo a las reuniones nada m\u00e1s por hacer bulto. Me gusta estar aqu\u00ed, para observar y darme cuenta. Me sirve porque me paseo, ando de aqu\u00ed para all\u00e1.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora ando en setenta y medio. Vivo en la colonia Palo Verde, aqu\u00ed en Hermosillo, tengo hermanos y hermanas, padres ya no, pero los hermanos son un consuelo para uno, por m\u00e1s \u201ccarambas\u201d que sean. No estoy solo.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Nunca pens\u00e9 en volver a Estados Unidos, no me cay\u00f3, me enferm\u00e9\u2026 Mi experiencia es puro enredo, pero yo ten\u00eda ganas de contarle mi historia porque si no cuenta uno c\u00f3mo ha sido, c\u00f3mo van a saber sobre el asunto. Esta es toda la historia que yo le puedo contar. Debe uno de contar las historias como son\u2026 porque si no tiene uno historia, entonces no tiene nada.<\/p>\r\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Diana Irina C\u00f3rdoba Ram\u00edrezInstituto de Investigaciones Culturales \u2013 Museo UABC En revista BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam. 49. El trabajador agr\u00edcola sonorense Guillermo Estrada Moreno relata su duro periplo para lograr el permiso que le permiti\u00f3 &#8220;bracerear&#8221; en California y Arizona entre 1959 y 1960, y c\u00f3mo fueron sus d\u00edas en las cosechas de frutas y hortalizas. Guillermo Estrada Moreno fue bracero. Oriundo de la localidad de Moctezuma, Sonora, y radicado en Hermosillo, en octubre de 2009 comparti\u00f3 su testimonio sobre las experiencias que vivi\u00f3 al haber firmado uno de los m\u00e1s de 4 000 000 de contratos de trabajo en el marco del Programa Bracero, el programa de migraci\u00f3n circular laboral m\u00e1s largo en la historia de Estados Unidos y que ha sido objeto de reflexi\u00f3n tanto por la academia estadunidense como por la mexicana. 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