﻿{"id":15249,"date":"2020-09-08T22:08:07","date_gmt":"2020-09-09T03:08:07","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=15249"},"modified":"2025-09-10T20:45:34","modified_gmt":"2025-09-11T02:45:34","slug":"el-mexico-conservador-que-recibio-triunfal-a-maximiliano-y-carlota","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/el-mexico-conservador-que-recibio-triunfal-a-maximiliano-y-carlota\/","title":{"rendered":"El M\u00e9xico conservador que recibi\u00f3 triunfal a Maximiliano y Carlota"},"content":{"rendered":"\r\n<p>Arturo Hern\u00e1ndez Guzm\u00e1n<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h4><span style=\"color: #800000;\"><strong>En revista <\/strong><em><strong>BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xic<\/strong><\/em><strong>o, n\u00fam. 49.<\/strong><\/span><\/h4>\r\n<p><a href=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/BiC_49_02_M%C3%A9xico_conservador.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-16736\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/BotonPDF2-e1670355523220.png\" alt=\"\" width=\"87\" height=\"44\" \/><\/a><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\" style=\"text-align: justify;\">En medio de una crisis pol\u00edtica, la resistencia de los soldados liberales y un pa\u00eds en el cual Benito Ju\u00e1rez ejerc\u00eda el poder, los sectores acaudalados de M\u00e9xico dieron una recepci\u00f3n id\u00edlica para el emperador Maximiliano de Habsburgo y la emperatriz Carlota enviados por Napole\u00f3n III. La prensa mexicana celebr\u00f3 la ocupaci\u00f3n y la fiesta de bienvenida, como as\u00ed lo har\u00eda tambi\u00e9n la francesa.<\/h3>\r\n\r\n\r\n\r\n<div class=\"wp-block-image size-full wp-image-15300\">\r\n<figure class=\"aligncenter\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"676\" height=\"470\" class=\"wp-image-15300 aligncenter\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/BiC_490281.jpg\" alt=\"Entrada a la ciudad de M\u00e9xico, el 12 de junio, de sus majestades el emperador Maximiliano y la emperatriz, litograf\u00eda en Le Monde Illustr\u00e9, 30 de julio de 1864, p. 72. Biblioteca Nacional de Francia, Gallica.\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/BiC_490281.jpg 676w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/BiC_490281-300x208.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/BiC_490281-624x433.jpg 624w\" sizes=\"(max-width: 676px) 100vw, 676px\" \/>\r\n<figcaption>Entrada a la ciudad de M\u00e9xico, el 12 de junio, de sus majestades el emperador Maximiliano y la emperatriz, litograf\u00eda en Le Monde Illustr\u00e9, 30 de julio de 1864, p. 72. Biblioteca Nacional de Francia, Gallica.<\/figcaption>\r\n<\/figure>\r\n<\/div>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>A<\/strong> mediados del siglo XIX, la prensa hab\u00eda adquirido gran relevancia en varios pa\u00edses. Los peri\u00f3dicos incid\u00edan de manera crucial en el terreno pol\u00edtico, art\u00edstico y literario, \u00e9ste \u00faltimo influenciado por su novedoso car\u00e1cter folletinesco. Asimismo, en virtud de la reproducci\u00f3n de atractivas im\u00e1genes \u2013a trav\u00e9s del grabado y la t\u00e9cnica litogr\u00e1fica\u2013 los peri\u00f3dicos publicaron efigies de personajes, paisajes e im\u00e1genes de acontecimientos recientes. En ese sentido, la prensa mexicana y europea dio cuenta de <i>L\u00b4Exp\u00e9dition du Mexique<\/i> -como se nombr\u00f3 a la intervenci\u00f3n francesa en M\u00e9xico (1863-1864)- a trav\u00e9s de detalladas noticias y referencias visuales que siguieron de cerca el curso de la expedici\u00f3n militar orquestada por Napole\u00f3n III. Por un lado, a ra\u00edz de la ocupaci\u00f3n de la ciudad de M\u00e9xico a cargo del ej\u00e9rcito expedicionario franc\u00e9s en junio de 1863, los impresos mexicanos partidarios de la intervenci\u00f3n manifestaron su adhesi\u00f3n a la elecci\u00f3n de Maximiliano de Habsburgo como emperador de M\u00e9xico, por lo que fueron preparando en sus p\u00e1ginas el terreno para la recepci\u00f3n del soberano y su esposa. Y, por otro, la prensa francesa adem\u00e1s de celebrar la toma de Puebla en 1863, tambi\u00e9n aplaudi\u00f3 el momento cumbre de la expedici\u00f3n: la recepci\u00f3n de Maximiliano y Carlota en la ciudad de M\u00e9xico. Ambos discursos perpetrados por las prensas francesa y mexicana, proyectaron una imagen idealizada del acontecimiento.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\" style=\"text-align: center;\">Ocupaci\u00f3n de la ciudad<\/h3>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s de dar a conocer la noticia de la toma de Puebla \u2013el 17 de mayo de 1863\u2013, la ciudad de M\u00e9xico emprendi\u00f3 una serie de medidas defensivas en contra del ej\u00e9rcito expedicionario franc\u00e9s. Una de ellas, por ejemplo, consisti\u00f3 en abastecer de v\u00edveres al ej\u00e9rcito del centro \u2013encargado de la defensa de la ciudad\u2013, sin embargo, en la capital no hubo enfrentamientos armados a la entrada del ej\u00e9rcito franc\u00e9s. De esa forma, la ciudad no padeci\u00f3 un estado de sitio o una severa corte marcial impuesta por un ej\u00e9rcito invasor como ocurri\u00f3 en septiembre de 1847 durante la invasi\u00f3n norteamericana. As\u00ed, el 10 de junio de 1863 el ej\u00e9rcito del mariscal Fr\u00e9d\u00e9ric Forey entr\u00f3 victorioso en la ciudad de M\u00e9xico.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Consumada la entrada del ej\u00e9rcito franc\u00e9s en la capital mexicana, las familias m\u00e1s ricas de la ciudad se entendieron con la oficialidad invasora. Las autoridades conservadoras se encargaron de organizar suntuosos bailes, recepciones y tertulias para hacer m\u00e1s c\u00f3moda su estancia. Por otro lado, la prensa conservadora se encarg\u00f3 de animar a la poblaci\u00f3n para que acudiera a los bailes y festejos en honor al ej\u00e9rcito intervencionista. Adem\u00e1s, el propio mariscal Forey organiz\u00f3 un baile en agradecimiento por la recepci\u00f3n que le brindaron las autoridades y las familias acomodadas que simpatizaban con la intervenci\u00f3n. A decir de <i>La Sociedad<\/i> \u2013peri\u00f3dico de tendencia conservadora editado en la ciudad de M\u00e9xico de 1857 a 1867\u2013, el evento se llevar\u00eda a cabo en el Teatro Nacional, considerado por el mismo peri\u00f3dico conservador como \u201cuno de los edificios m\u00e1s hermosos de Am\u00e9rica\u201d.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Seg\u00fan las descripciones detalladas de los peri\u00f3dicos de la capital, el baile que se realiz\u00f3 en el portentoso recinto que en tiempos del segundo imperio pasar\u00eda a ser el teatro imperial, ofreci\u00f3 a una \u201cpoblaci\u00f3n herida por tanto tiempo en sus sentimientos m\u00e1s nobles [\u2026] la expresi\u00f3n de una firme esperanza en el porvenir\u201d. Asimismo, los redactores se\u00f1alaron que si \u201cen Francia, despu\u00e9s de la ca\u00edda de Robespierre, las principales familias de Par\u00eds, fatigadas de los des\u00f3rdenes y violencias del terrorismo, acud\u00edan a los salones del Directorio, donde brillaban con todo el lujo de sus trajes a la griega\u201d, las familias mexicanas bien pod\u00edan convivir con el ej\u00e9rcito expedicionario. De esa forma, los bailes y tertulias llevadas a cabo a ra\u00edz de la ocupaci\u00f3n de la capital por el ej\u00e9rcito invasor tuvieron el objetivo de estrechar alianzas entre la alta sociedad, los soldados franceses y las autoridades conservadoras de la capital que m\u00e1s tarde se encargar\u00edan de preparar la recepci\u00f3n de Maximiliano y Carlota.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">A mediados de junio de ese a\u00f1o, bajo el mando del mariscal Forey, se estableci\u00f3 un ejecutivo conformado por 35 personas que design\u00f3 a 215 notables que se desempe\u00f1aron como asamblea legislativa. A su vez, esta concret\u00f3 la elecci\u00f3n de una Asamblea de Notables integrada por hombres prominentes de la capital, cuyo fin fue apelar a la monarqu\u00eda, por lo que en una sesi\u00f3n llevada a cabo el 10 de julio dictamin\u00f3 una serie de puntos:<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\r\n<p>1\u00ba. Que la naci\u00f3n adoptaba la monarqu\u00eda moderada y hereditaria con un pr\u00edncipe cat\u00f3lico.<\/p>\r\n<p>2\u00ba. Que este pr\u00edncipe se denominar\u00eda Emperador.<\/p>\r\n<p>\u00a0 3\u00ba. Que lo ser\u00eda S. A. I. el archiduque de Austria Fernando Maximiliano.<\/p>\r\n<p>\u00a04\u00ba. Que en el caso de que, por cualquier circunstancia, no llegase a ocupar el trono, la Naci\u00f3n acudir\u00eda a S. M. I. Napole\u00f3n III para que le indicara otro pr\u00edncipe cat\u00f3lico a quien ofrecer la corona.<\/p>\r\n<p>&nbsp;<\/p>\r\n<\/blockquote>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s de varios contratiempos, la asamblea de notables lleg\u00f3 al castillo de Miramar \u2013propiedad de los archiduques, situada en la costa adyacente a Trieste, Italia\u2013 y, oficialmente, el 3 de octubre de 1863 ofreci\u00f3 el trono mexicano a Fernando Maximiliano de Habsburgo. No obstante, tendr\u00eda que pasar casi un a\u00f1o para que Maximiliano y Carlota llegaran a M\u00e9xico a ocupar su cargo como emperadores.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\" style=\"text-align: center;\"><strong>Preparativos en la capital <\/strong><\/h3>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">El Ayuntamiento y la Regencia de la ciudad de M\u00e9xico junto con otras autoridades se encargaron de preparar y engalanar a la capital para recibir a los emperadores desde marzo de 1864. De todos modos, ya en junio del a\u00f1o anterior la Regencia hab\u00eda establecido como una de sus prioridades velar por el establecimiento del gobierno mon\u00e1rquico de Maximiliano de Habsburgo, pese a que la aceptaci\u00f3n formal del trono por parte del archiduque lleg\u00f3 a M\u00e9xico el 10 de abril de 1864.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">De tal modo, los ediles de la capital tuvieron la libertad de dictaminar y establecer un reglamento para recibir a los emperadores en virtud de que el ej\u00e9rcito intervencionista ocupaba la ciudad. De ah\u00ed que la Regencia no tuviera mayor problema en disponer de las calles, edificios, plazas, iglesias y otros inmuebles que habr\u00edan de enmarcar el recorrido solemne de los soberanos. As\u00ed, las autoridades correspondientes emprendieron la organizaci\u00f3n de lo que consideraban ser\u00eda \u201cla fiesta m\u00e1s noble y magn\u00edfica que [pod\u00eda] celebrar un pueblo\u201d. Esta expresi\u00f3n \u2013seg\u00fan los redactores del peri\u00f3dico <em>La Sociedad<\/em>\u2013 hac\u00eda alusi\u00f3n a que el pa\u00eds se hab\u00eda sumergido por cincuenta a\u00f1os en una serie de disputas pol\u00edticas \u201cy combates sangrientos\u201d, por lo que el pueblo, ten\u00eda que dignificarse por la aceptaci\u00f3n del trono y el arribo de Maximiliano de Habsburgo a M\u00e9xico. De ah\u00ed que, bajo un discurso plagado de entusiasmo ante el advenimiento del futuro emperador, la prensa incitara a la poblaci\u00f3n a sumarse a la participaci\u00f3n de la recepci\u00f3n de los soberanos en la capital.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Por otro lado, las autoridades \u2013a trav\u00e9s de la publicaci\u00f3n de convocatorias en la prensa\u2013, nombraron varias comisiones. Una de ellas estuvo a cargo del adorno de las calles e inmuebles; otra, del dise\u00f1o de los arcos de triunfo y la construcci\u00f3n de gradas que se colocar\u00edan en las calles y en la plaza mayor. La secretaria de Estado y del despacho de Gobernaci\u00f3n public\u00f3 en abril de 1864 el <em>Programa de las solemnidades que deben tener lugar en la entrada del emperador D. Fernando Maximiliano I a esta corte de M\u00e9xico y disposiciones que deben tomarse con anterioridad<\/em>. El documento constaba de 19 art\u00edculos que describieron el protocolo, la ruta que habr\u00eda de seguir el cortejo imperial, el dise\u00f1o de los arcos y el adorno de las calles de la capital a la entrada de los emperadores. El programa tambi\u00e9n se\u00f1al\u00f3 que \u201ctodas las calles del tr\u00e1nsito se adornar\u00edan con flores, cortinas, tapices de todas clases, cuadros, retratos, espejos, bandillas, gallardetes, poes\u00edas, inscripciones\u201d. Y, por \u00faltimo, que la plaza mayor se adornar\u00eda \u201ccon grandes gallardetes, fl\u00e1mulas y obeliscos\u201d.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Respecto a la ejecuci\u00f3n y dise\u00f1o de los arcos de triunfo, el programa refiri\u00f3 que se organizar\u00eda una comisi\u00f3n presidida por el arquitecto Ram\u00f3n Agea, distinguido miembro de la Academia de San Carlos. La construcci\u00f3n no s\u00f3lo estuvo a cargo de los acad\u00e9micos y profesores, sino tambi\u00e9n involucr\u00f3 a los alumnos de San Carlos, a las se\u00f1oras distinguidas de la ciudad -mismas que m\u00e1s tarde ocupar\u00edan o aspirar\u00edan un lugar como damas en la corte del imperio-, y los habitantes de los barrios y pueblos aleda\u00f1os de la capital.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Los arcos triunfales fueron adornados con versos po\u00e9ticos, sonetos y otras inscripciones literarias que hac\u00edan alusi\u00f3n a las virtudes de la pareja imperial, as\u00ed como al esp\u00edritu festivo y esperanzador que algunos habitantes de la ciudad de M\u00e9xico albergaron al recibir a los emperadores. Uno de los arcos m\u00e1s importantes se erigi\u00f3 frente a la plaza mayor, en la esquina de la calle de Plateros (actualmente calle Madero del centro hist\u00f3rico) y fue en honor al emperador Maximiliano. La construcci\u00f3n reun\u00eda elementos que lo distinguieron de los otros arcos, como las alegor\u00edas que alud\u00edan a las ciencias y las artes y, en la parte superior, tres esculturas. La primera refer\u00eda a la equidad, la segunda \u2013colocada al centro\u2013 representaba al emperador que sosten\u00eda con la mano derecha una bandera mexicana y con la izquierda el cetro imperial. Y la tercera escultura representaba la justicia.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Otro arco erigido sobre las calles principales de la capital fue el de los potosinos. Debajo de la construcci\u00f3n se advert\u00eda una comitiva de militares a caballo y atr\u00e1s de ellos la pareja imperial en una carroza; los emperadores parec\u00edan voltear a ver a la poblaci\u00f3n que los vitoreaba y saludaba a su paso. La emperatriz llevaba una sombrilla peque\u00f1a y el emperador portaba el traje de vicealmirante austriaco con charreteras adem\u00e1s de una banda sobre el pecho.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">En los d\u00edas previos a la llegada de Maximiliano y Carlota a la capital, se public\u00f3 una serie de anuncios sobre la renta de balcones en el recorrido por donde pasar\u00eda el cortejo imperial. Los balcones llegaron a alquilarse a precios excesivos y, a decir de <em>La Sociedad:<\/em><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\r\n<p style=\"text-align: justify;\">En donde el terreno lo permite se han puesto tablados con asientos, en varias azoteas se han formado palcos, los balcones son solicitados a precios crecid\u00edsimos y, hasta las ventanas bajas enrejadas, las puertas, el menor agujero, en una palabra, tienen hoy precio elevado y da lugar a operaciones de alza muy formales. De algunas casas sabemos cuyos inquilinos han asegurado la renta del a\u00f1o con solo prestar sus balcones.<\/p>\r\n<\/blockquote>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed, vali\u00e9ndose de la ocasi\u00f3n, los propietarios de las casas m\u00e1s elegantes no perdieron la oportunidad de rentar sus balcones asegur\u00e1ndose atractivas ganancias. Por otro lado, la prefectura pol\u00edtica de la capital public\u00f3 una serie de \u201cprevenciones\u201d que la poblaci\u00f3n deb\u00eda seguir para salvaguardar el orden durante el d\u00eda de la entrada de los emperadores. Una de las m\u00e1s importantes consisti\u00f3 en que se cerrar\u00edan todas las vinater\u00edas y pulquer\u00edas. De no acatar la instrucci\u00f3n, las autoridades no se mostrar\u00edan indulgentes y establecer\u00edan multas de \u201c10 a 50 pesos\u201d. Asimismo, se limit\u00f3 el tr\u00e1nsito de caballos, mulas y carruajes por las calles que hab\u00edan sido designadas para el paso del cortejo imperial, se prohibi\u00f3 la quema de cohetes y el disparo de armas de fuego.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Fue tanto el entusiasmo que despert\u00f3 entre los conservadores la llegada de los emperadores que las autoridades de San Juan del R\u00edo, en Quer\u00e9taro, dispusieron que se construyera una estatua de la emperatriz Carlota en la plaza de esa localidad. El motivo, seg\u00fan los ediles, hac\u00eda alusi\u00f3n al \u201crenacimiento del trono de Moctezuma que se construyera una estatua de la emperatriz Carlota en la plaza de esa localidad. El motivo, seg\u00fan los ediles, hac\u00eda alusi\u00f3n al \u201crenacimiento del trono de Moctezuma que se [hab\u00eda] dignado aceptar [el] augusto emperador Fernando Maximiliano I\u201d. Asimismo, las autoridades insistieron en que incumb\u00eda a los mexicanos partidarios del imperio \u201cdar un testimonio aut\u00e9ntico de respeto y gratitud a tan ilustre monarca\u201d. El monumento pretend\u00eda honrar a la emperatriz Carlota como \u201cpatrona y protectora\u201d de M\u00e9xico, resaltando que con la llegada de la pareja imperial la patria se ennoblec\u00eda y se levantaba del polvo y la \u201cmiseria en que se [hab\u00eda sumido] por las revueltas pol\u00edticas\u201d. No obstante, el proyecto no se llev\u00f3 a cabo y fue uno m\u00e1s de varios intentos fallidos en el mismo sentido, sin embargo, constituye un ejemplo del entusiasmo vertido no s\u00f3lo de los habitantes de la ciudad de M\u00e9xico, sino de otras localidades del naciente imperio.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">A usanza de lo que ocurri\u00f3 en junio de 1863 a la entrada del cuerpo expedicionario franc\u00e9s en la ciudad de M\u00e9xico, en la catedral metropolitana se ofici\u00f3 un <em>Te Deum <\/em>para la recepci\u00f3n de Maximiliano y Carlota. Para llevar a cabo la ceremonia, las autoridades hab\u00edan repartido boletos entre las familias m\u00e1s distinguidas de la ciudad. As\u00ed, la ma\u00f1ana del 12 de junio de 1864, el templo luc\u00eda adornada con \u201ccortinas y colgaduras de terciopelo carmes\u00ed con franjas y borlas de oro\u201d. Al respecto, <em>La Sociedad<\/em> refiri\u00f3 lo siguiente:<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Mucho orden hubo en Catedral, cuya entrada no se permiti\u00f3 sino a las personas que llevaban boleto. La concurrencia de se\u00f1oras fue numerosa y escogida, y casi todas iban de mantilla. A prop\u00f3sito de trajes, el Emperador vest\u00eda uniforme militar y llevaba sombrero montado de general mexicano, y al pecho la banda y las insignias de Gran Maestre de la Orden de Guadalupe. La emperatriz llevaba un traje de seda azul y blanco, manteleta azul, y gorro, sin otro adorno que unas flores, La sencillez de su equipo era una lecci\u00f3n elocuente contra el lujo, y hacia resaltar las gracias naturales de su semblante lleno de bondad y dulzura.<\/p>\r\n<\/blockquote>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\" style=\"text-align: center;\"><strong>Resonancia en Par\u00eds<\/strong><\/h3>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">La noticia de la entrada de los soberanos en la capital mexicana se dio a conocer en Francia a trav\u00e9s <em>Le Monde Illustr\u00e9<\/em>, semanarioque comenz\u00f3 a publicarse en 1857 y que se caracterizaba por reproducir atractivos grabados y ser partidario del segundo imperio franc\u00e9s. Otros peri\u00f3dicos como <em>Le Temps<\/em> y <em>Le Petit Journal<\/em> siguieron de cerca las noticias de la suerte de la intervenci\u00f3n francesa en M\u00e9xico. No obstante, por su atractiva edici\u00f3n, <em>Le Monde Illustr\u00e9<\/em> se posicion\u00f3 como uno de los semanarios m\u00e1s importantes. El semanario sigui\u00f3 el modelo de varias revistas inglesas: amplio y lujoso formato destacado por la delicadeza de la reproducci\u00f3n de im\u00e1genes, grabados y detallados dibujos. El cuerpo de la revista se distingui\u00f3 por albergar en sus columnas \u2013adem\u00e1s de las noticias pol\u00edticas y b\u00e9licas\u2013, la secci\u00f3n del correo y la publicaci\u00f3n de novelas de follet\u00edn de varios literatos de talla internacional como V\u00edctor Hugo. La notoria adhesi\u00f3n por el segundo imperio franc\u00e9s permiti\u00f3 que la revista diera cuenta de la expedici\u00f3n militar, el avance del ej\u00e9rcito galo sobre las ciudades mexicanas, el sitio de Puebla de 1863, la ocupaci\u00f3n de la ciudad de M\u00e9xico en junio de 1864 y la recepci\u00f3n de Maximiliano y Carlota.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Respecto a este acontecimiento, el impreso se\u00f1al\u00f3 que los soberanos hab\u00edan sido \u201crecibidos por todas las autoridades, por varios arzobispos y obispos [\u2026] seguidos por un brillante cortejo, en el cual la oficialidad de Francia era notable por su espl\u00e9ndida vestimenta\u201d. Asimismo, los redactores refirieron que a la llegada de Maximiliano y Carlota se hab\u00eda detonado \u201cuna salva de ciento un ca\u00f1onazos\u201d, tras el toque de las campanas con el que todas las iglesias anunciaron la llegada de los soberanos. Tambi\u00e9n agregaron que los emperadores hab\u00edan sido acogidos con gran j\u00fabilo por la poblaci\u00f3n, misma que lo expres\u00f3 a trav\u00e9s de \u201cmanifestaciones entusiastas [que] estallaron al paso del cortejo con una vivacidad de la que uno dif\u00edcilmente tendr\u00eda una idea\u201d. De esa forma, se proyect\u00f3 la noticia de que la recepci\u00f3n hab\u00eda sido espl\u00e9ndida, resaltando adem\u00e1s el aspecto id\u00edlico de las calles y la euforia de sus habitantes, en los que hab\u00eda un sentimiento de afecto y respeto por los nuevos emperadores. Finalmente, se se\u00f1al\u00f3 que nunca se hab\u00eda hecho \u201csemejante ovaci\u00f3n a un soberano\u201d.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">M\u00e1s all\u00e1 de las descripciones que hicieron la prensa conservadora mexicana y la imperialista francesa, la intenci\u00f3n imprescindible de sus noticias fue justificar lo que parec\u00eda ser el triunfo de la expedici\u00f3n militar de Napole\u00f3n III apoyada por los conservadores mexicanos. Por lo tanto, dar cuenta de la pomposa recepci\u00f3n de Maximiliano y Carlota -a trav\u00e9s de la reproducci\u00f3n de atractivos grabados y detalladas noticias- fue una manera de reflejar la grandeza y legitimar uno de los proyectos expansionistas de la Francia de Napole\u00f3n III.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Pese a la estancia del ej\u00e9rcito franc\u00e9s y los esfuerzos de los conservadores por organizar un gran recibimiento a los soberanos, la situaci\u00f3n del pa\u00eds era cr\u00edtica. Por un lado, los soldados liberales -dispersos y mal abastecidos- no cesaron la resistencia a los invasores. Por lo dem\u00e1s, no todo el territorio se encontraba dominado por el ej\u00e9rcito expedicionario. Si bien, Maximiliano y Carlota acababan de llegar a M\u00e9xico para encabezar un imperio, lo cierto es que segu\u00eda vigente una rep\u00fablica federal presidida por Benito Ju\u00e1rez. Adem\u00e1s, el erario mexicano atravesaba desde hac\u00eda varias d\u00e9cadas un estado deplorable, se encontraba endeudado con varias potencias europeas. Por todo ello, la imagen tan pomposa del recibimiento pronto se desdibuj\u00f3 ante las adversidades que el segundo imperio no pudo resolver.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><b>PARA SABER M\u00c1S:<\/b><\/h3>\r\n\r\n\r\n\r\n<ul class=\"wp-block-list\">\r\n<li>Acevedo, Esther, <i>Testimonios art\u00edsticos de un episodio fugaz (1864-1867)<\/i>, M\u00e9xico, Museo Nacional de Arte, 1996.<\/li>\r\n<li>Conte Corti, Egon Caesar, <i>Maximiliano y Carlota<\/i>, M\u00e9xico, FCE, 2003.<\/li>\r\n<li>Pani, Erika, \u201cNovia de republicanos, franceses y emperadores: la ciudad de M\u00e9xico durante la intervenci\u00f3n francesa\u201d, en <i>Relaciones. Estudios de Historia y Sociedad<\/i>, El Colegio de Michoac\u00e1n, 2000, en &lt;<a href=\"https:\/\/cutt.ly\/ltkgO5X\">https:\/\/cutt.ly\/ltkgO5X<\/a>&gt;<\/li>\r\n<li>Ratz, Konrad, <i>Tras las huellas de un desconocido: nuevos datos y aspectos de Maximiliano de Habsburgo<\/i>, M\u00e9xico, Siglo XXI Editores\/CONACULTA, 2008.<\/li>\r\n<\/ul>\r\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Arturo Hern\u00e1ndez Guzm\u00e1n En revista BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam. 49. En medio de una crisis pol\u00edtica, la resistencia de los soldados liberales y un pa\u00eds en el cual Benito Ju\u00e1rez ejerc\u00eda el poder, los sectores acaudalados de M\u00e9xico dieron una recepci\u00f3n id\u00edlica para el emperador Maximiliano de Habsburgo y la emperatriz Carlota enviados por Napole\u00f3n III. La prensa mexicana celebr\u00f3 la ocupaci\u00f3n y la fiesta de bienvenida, como as\u00ed lo har\u00eda tambi\u00e9n la francesa. A mediados del siglo XIX, la prensa hab\u00eda adquirido gran relevancia en varios pa\u00edses. Los peri\u00f3dicos incid\u00edan de manera crucial en el terreno pol\u00edtico, art\u00edstico y literario, \u00e9ste \u00faltimo influenciado por su novedoso car\u00e1cter folletinesco. Asimismo, en virtud de la reproducci\u00f3n de atractivas im\u00e1genes \u2013a trav\u00e9s del grabado y la t\u00e9cnica litogr\u00e1fica\u2013 los peri\u00f3dicos publicaron efigies de personajes, paisajes e im\u00e1genes de acontecimientos recientes. En ese sentido, la prensa mexicana y europea<\/p>\n","protected":false},"author":14,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[21,2205],"tags":[2291,652,1925,2610,502],"class_list":{"0":"post-15249","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-articulos","7":"category-bicentenario-49","8":"tag-carlota","9":"tag-maximiliano-de-habsburgo","10":"tag-napoleon-iii","11":"tag-preparativos-monarquicos","12":"tag-segundo-imperio-mexicano"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15249","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/14"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=15249"}],"version-history":[{"count":8,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15249\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":22783,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15249\/revisions\/22783"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=15249"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=15249"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=15249"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}