﻿{"id":1464,"date":"2012-03-18T22:21:41","date_gmt":"2012-03-19T04:21:41","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=1464"},"modified":"2021-05-04T14:47:48","modified_gmt":"2021-05-04T19:47:48","slug":"el-heraldo-de-mexico-la-historia-del-periodico-que-impuso-la-modernidad-industrial","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/el-heraldo-de-mexico-la-historia-del-periodico-que-impuso-la-modernidad-industrial\/","title":{"rendered":"El Heraldo de M&eacute;xico: la historia del peri&oacute;dico que impuso la modernidad industrial"},"content":{"rendered":"<p><strong>Mario Ortiz Murillo &#8211; Facultad de Ciencias Pol\u00edticas y Sociales, UNAM<\/strong><\/p>\n<p><span style=\"color: #993366;\"><span style=\"color: #333333;\">En revista\u00a0<em>BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico<\/em>, n\u00fam. 15.<\/span><br \/>\n<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2012\/03\/DSCN0304-500x375.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-5745 aligncenter\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2012\/03\/DSCN0304-500x375.jpg\" alt=\"DSCN0304 (500x375)\" width=\"500\" height=\"375\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>E<\/strong>l nacimiento de <em>El Heral<\/em><em>do de M\u00e9xico\u00a0<\/em>irrumpi\u00f3 en los esquemas del periodismo industrial del \u00faltimo tercio del siglo XX. Conocer su legado puede ayudar a entender la g\u00e9nesis en la renovaci\u00f3n del dise\u00f1o y calidad en la impresi\u00f3n de la gran prensa capitalina contempor\u00e1nea, en que se privilegia la imagen sobre el texto. <em>El Heraldo <\/em>fue el germen del diarismo visual que hoy impera en M\u00e9xico. A fines de 1965, el gobierno de Gustavo D\u00edaz Ordaz capitalizaba el \u00faltimo tramo del desarrollo estabilizador y el &#8220;milagro mexicano&#8221; y las promesas de los reg\u00edmenes posrevolucionarios: estabilidad econ\u00f3mica y paz social. La prensa en los sesenta era condescendiente y reproduc\u00eda el autoritario discurso de los gobiernos emanados de la revoluci\u00f3n mexicana sin contrapesos de opini\u00f3n. En realidad, predominaba una prensa muy homog\u00e9nea entre s\u00ed.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"alignleft\" style=\"line-height: 21.8181819915772px;\" title=\"El Heraldo de MAi??xico\" src=\"http:\/\/28.media.tumblr.com\/tumblr_m146832R5c1rrdjxxo1_250.jpg\" alt=\"El Heraldo de MAi??xico\" width=\"234\" height=\"300\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Justo durante los primeros meses del arribo de D\u00edaz Ordaz a la presidencia, surgieron nuevos diarios en la capital de la rep\u00fablica que muy pronto marcar\u00edan la diferencia respecto al formato monocrom\u00e1tico dominante hasta entonces: <em>El Sol de M\u00e9xico y El Heraldo de M\u00e9xico. <\/em>Eran la manifestaci\u00f3n de la modernidad tecnol\u00f3gica en la prensa nacional, el comienzo de una tendencia de la prensa industrial presente hasta nuestros d\u00edas, en que la imagen gradualmente se impone sobre el texto. Ambos medios impresos pertenecieron, coincidentemente, a empresarios poblanos, durante el nacimiento del r\u00e9gimen de un presidente oriundo de Puebla.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>El Heraldo de M\u00e9xico, <\/em>en particular, irrumpi\u00f3 en el mercado diar\u00edstico nacional como uno de los l\u00edderes en innovaciones tecnol\u00f3gicas, coberturas informativas y dise\u00f1o editorial. Su circulaci\u00f3n fue ininterrumpida, del 9 de noviembre de 1965 al 19 de noviembre de 2003. Destac\u00f3 como una empresa editorial a la que sus propietarios inyectaron un gran capital, lo que permiti\u00f3 la construcci\u00f3n de un edificio en la colonia Doctores, la contrataci\u00f3n de recursos humanos y servicios informativos, la adquisici\u00f3n de la tecnolog\u00eda m\u00e1s vanguardista en el mundo, entre la que destaca la compra de rotativas Goss-Urbanite, especializadas en procesos de impresi\u00f3n en <em>offset <\/em>a color.<\/p>\n<h2 style=\"text-align: center;\"><strong><em>De taquillero a voceador<\/em><\/strong><\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los antecedentes de <em>El Heraldo <\/em>son peliculescos, pues del negocio de vender las entradas al cine proven\u00eda la fortuna que, a\u00f1os despu\u00e9s, permitir\u00eda a Gabriel Alarc\u00f3n Chargoy, empresario poblano (aunque nacido en Tianguistengo, Hidalgo), hacerse de un peri\u00f3dico. <a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2012\/03\/EL-FIN-DEL-COMUNISMO-375x500.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"alignright  wp-image-5746\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2012\/03\/EL-FIN-DEL-COMUNISMO-375x500.jpg\" alt=\"EL FIN DEL COMUNISMO (375x500)\" width=\"225\" height=\"300\" \/><\/a>En 1938 se asoci\u00f3 con William \u00d3scar Jenkins para construir la primera sala de su cadena: el cine Reforma, en la capital de Puebla. Durante las d\u00e9cadas de la llamada A\u00e9poca de oro de la cinematograf\u00eda nacional, luego de que su Cadena de Oro, la m\u00e1s importante de Am\u00e9rica Latina, y sus 385 salas, ubicadas en las mejores plazas a nivel nacional, concentr\u00f3 con la Compa\u00f1\u00eda Operadora de Teatros (COTSA), operada por Manuel Espinosa Iglesias, la mayor parte del mercado de los cines en M\u00e9xico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En 1960, el gobierno de Adolfo L\u00f3pez Mateos decret\u00f3 la expropiaci\u00f3n de estas empresas privadas que hab\u00edan convertido en monopolio la exhibici\u00f3n, propiciando que Espinosa Iglesias y Alarc\u00f3n, disc\u00edpulos y socios del multimillonario William O. Jenkins, cuando \u00e9ste era el mandam\u00e1s de los dos grupos de exhibici\u00f3n cinematogr\u00e1fica en M\u00e9xico, buscaran refugio en otras actividades. El primero, ya con antecedentes en el sector bancario, opt\u00f3 por concentrarse en la actividad financiera, en tanto que el segundo, sin resignarse a estar lejos del mundo de la far\u00e1ndula, la vida social y el contacto directo con el poder, consider\u00f3 la idea de hacer su propio diario.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hab\u00eda varios factores que hac\u00edan viable este proyecto. Tras el rev\u00e9s de la expropiaci\u00f3n, un clima pol\u00edtico m\u00e1s favorable se aproximaba. Resultaba insoslayable desaprovechar la coyuntura pol\u00edtica en que D\u00edaz Ordaz, poderoso secretario de Gobernaci\u00f3n, amigo y paisano, se perfilaba como el aspirante con mayores posibilidades para llegar a la silla presidencial. Eran condiciones id\u00f3neas para que Alarc\u00f3n se sintiera alentado a erigir su peri\u00f3dico, especialmente cuando el cuarto poder ejerc\u00eda influencia significativa en amplios sectores de la opini\u00f3n p\u00fablica; concentrarse en una empresa que restituyera su liderazgo en el sector y lo acercara a las cr\u00e1pulas del poder. De esta forma podr\u00eda reivindicarse ante la opini\u00f3n p\u00fablica del amargo recuerdo de que se le hubiera se\u00f1alado como el autor intelectual de la muerte del l\u00edder del Sindicato de Trabajadores de la Cinematograf\u00eda, Alfonso Mascar\u00eda, el 10 de agosto de 1954. Justo entonces Gabriel Alarc\u00f3n hab\u00eda conocido de cerca el poder de la prensa; as\u00ed, seg\u00fan diversas fuentes, una vez absuelto de aquel proceso judicial, que gracias a los peri\u00f3dicos sembr\u00f3 la sospecha de su responsabilidad, prometi\u00f3 a los reporteros que hab\u00edan dado seguimiento al caso que alg\u00fan d\u00eda ser\u00eda el due\u00f1o de un peri\u00f3dico. Con el prop\u00f3sito de limpiar su nombre y adem\u00e1s, ejercer el poder a trav\u00e9s de un medio de comunicaci\u00f3n, el otrora magnate de las salas cinematogr\u00e1ficas no escatim\u00f3 en gastos y apost\u00f3 una cuantiosa inversi\u00f3n de siete millones de pesos para materializar el sue\u00f1o de poseer un peri\u00f3dico. Alarc\u00f3n no era un hombre improvisado si se trataba de invertir su capital y tom\u00f3 sus previsiones para alcanzar la rentabilidad de un negocio tan inestable en el corto plazo y en teor\u00eda constitu\u00eda una verdadera aventura, considerando que su experiencia de vender entradas de cine y palomitas era muy distinta a editar diarios.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\">[&#8230;]<\/h3>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><strong>Para leer el art\u00edculo completo,\u00a0<a title=\"\u00a1Anda suscr\u00edbete!\" href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/suscripciones\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">suscr\u00edbase a la Revista BiCentenario.<\/a><\/strong><\/h3>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El nacimiento de El Heraldo de MAi??xico irrumpiA? en los esquemas del periodismo industrial del A?ltimo tercio del siglo XX. <\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[21,969,20],"tags":[982,896,156],"class_list":{"0":"post-1464","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-articulos","7":"category-bicentenario-15","8":"category-revistanumero","9":"tag-heraldo-de-mexico","10":"tag-periodismo","11":"tag-siglo-xx"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1464","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1464"}],"version-history":[{"count":9,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1464\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":16013,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1464\/revisions\/16013"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1464"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1464"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1464"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}