﻿{"id":1426,"date":"2012-02-13T21:58:51","date_gmt":"2012-02-14T03:58:51","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=1426"},"modified":"2021-05-04T14:48:21","modified_gmt":"2021-05-04T19:48:21","slug":"antonio-carbajal-heroe-o-bandido-la-olvidada-batalla-de-atlixco","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/antonio-carbajal-heroe-o-bandido-la-olvidada-batalla-de-atlixco\/","title":{"rendered":"Antonio Carbajal \u00bfh&eacute;roe o bandido? La olvidada batalla de Atlixco"},"content":{"rendered":"<p><strong>Rosal\u00eda Martha P\u00e9rez &#8211; Benem\u00e9rita Universidad Aut\u00f3noma de Puebla (BUAP)<\/strong><\/p>\n<p><span style=\"color: #993366;\"><span style=\"color: #333333;\">En revista\u00a0<em>BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico<\/em>, n\u00fam. 15.<\/span><\/span><strong><span style=\"color: #993366;\"><br \/>\n<\/span><\/strong><\/p>\n<figure id=\"attachment_3102\" aria-describedby=\"caption-attachment-3102\" style=\"width: 725px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2012\/02\/Captura-de-pantalla-2013-09-27-a-las-20.04.20.png\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-3102\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2012\/02\/Captura-de-pantalla-2013-09-27-a-las-20.04.20.png\" alt=\"Batalla del 5 de mayo\" width=\"725\" height=\"404\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-3102\" class=\"wp-caption-text\">Batalla del 5 de mayo<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>P<\/strong>or los empinados caminos del centro de un pa\u00eds que no acababa de desarticularse ni de constituirse, cabalgaron a lo largo del siglo XIX jinetes de identidades asombrosas. Mirados al derecho eran combatientes por la defensa de sus terru\u00f1os, de sus hijos y de sus mujeres. Si en alg\u00fan momento la imagen de la patria se les desdibuj\u00f3, la presencia de ej\u00e9rcitos extranjeros vino a alentar su instinto de supervivencia y a descubrirles el nacionalismo. D\u00edas de hambre y resistencia afinando sus estrategias defensivas contra el invasor. Mirados al rev\u00e9s, eran bandoleros agavillados acechando por los caminos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta dualidad de im\u00e1genes que cuadran a Antonio Carbajal no ha impedido que San Pablo Apetatitl\u00e1n, Tlaxcala, de donde el gavillero fue oriundo, lleve su nombre en se\u00f1al de respeto; hoy se ostenta como San Pablo Apetatitl\u00e1n de Antonio Carbajal. En aquellos lustros tan dif\u00edciles las guerrillas, util\u00edsimo recurso defensivo y ofensivo, fueron parte de la estrategia militar. Multitud de episodios se hicieron historia desde las primeras se\u00f1ales de movimientos sospechosos de tropas norteamericanas en el norte del pa\u00eds. En esa ocasi\u00f3n Manuel Payno, el novelista, fue destacado como esp\u00eda de sus movimientos y tuvo que aprender las estrategias propias del guerrillero; los sin zapatos de calz\u00f3n de manta ra\u00edda que formaron en buen n\u00famero el ej\u00e9rcito liberal en la guerra de Reforma y las que le siguieron, tuvieron que apoyarse en guerrillas A?giles y bien orientadas en los terrenos que conoc\u00edan a perfecci\u00f3n. Con ellas cont\u00f3 el presidente Ju\u00e1rez en sus azarosas campa\u00f1as. As\u00ed, la presencia de partidas m\u00e1s o menos numerosas, que jugaban con el peligro como cuando se baila el trompo en una mano no era una novedad. De la profundidad de los pueblos, por ca\u00f1adas escondidas del altiplano y de la tierra caliente muchos acudieron en apoyo de los ej\u00e9rcitos regulares, convocados por el presidente m\u00e1s trashumante que haya tenido M\u00e9xico. Actuaron con tanta pasi\u00f3n que los partes de guerra los reportan como excelentes auxiliares.<\/p>\n<figure id=\"attachment_3103\" aria-describedby=\"caption-attachment-3103\" style=\"width: 493px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2012\/02\/Captura-de-pantalla-2013-09-27-a-las-20.05.46.png\"><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-3103\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2012\/02\/Captura-de-pantalla-2013-09-27-a-las-20.05.46.png\" alt=\"El pueblo se arma para combatir a los franceses\" width=\"493\" height=\"313\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-3103\" class=\"wp-caption-text\">El pueblo se arma para combatir a los franceses<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin duda la acci\u00f3n m\u00e1s destacada que registra la historia del centro del pa\u00eds en 1862 es la batalla del 5 de mayo y parece incre\u00edble que, en emotiva ceremonia que dur\u00f3 todo un d\u00eda, el presidente Benito Ju\u00e1rez le entregara al general y guerrillero tlaxcalteca Antonio Carbajal la medalla de reconocimiento por la defensa de Puebla a nombre del Congreso Nacional, en la misma ceremonia en que entreg\u00f3 id\u00e9ntica presea al Jefe del Ej\u00e9rcito de Oriente Ignacio Zaragoza y a los dem\u00e1s combatientes de aquel 5 de mayo.<\/p>\n<figure id=\"attachment_3104\" aria-describedby=\"caption-attachment-3104\" style=\"width: 734px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2012\/02\/Captura-de-pantalla-2013-09-27-a-las-20.06.46.png\"><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-3104\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2012\/02\/Captura-de-pantalla-2013-09-27-a-las-20.06.46.png\" alt=\"Tropas francesas\" width=\"734\" height=\"475\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-3104\" class=\"wp-caption-text\">Tropas francesas<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">Poco se ha hablado de Carbajal en aquel largo carnaval en el que la muerte luci\u00f3 tantos disfraces: corr\u00edan las guerras intestinas, las de la Reforma y la Intervenci\u00f3n Francesa, en las que esa misma insaciable muerte, diluida en el agua, vino para matar con el <em>cholera morbus <\/em>a mucha gente, luego se sumi\u00f3 en las hambrunas oscureciendo las ojeras del pueblo; vino presurosa a elegir a sus v\u00edctimas siempre que el clar\u00edn toc\u00f3 a deg\u00fcello, encarnizada y ebria de furia en las cargas cuerpo a cuerpo por los pueblos y haciendas de Tlaxcala, por Puebla, por Hidalgo, por M\u00e9xico, ceb\u00e1ndose sobre un territorio con profundas heridas recibidas de los invasores estadunidenses, que todav\u00eda no cicatrizaban&#8230;la misma muerte que quem\u00f3 con la fiebre a Zaragoza respet\u00e1ndole s\u00f3lo unos pocos d\u00edas de gloria. No s\u00f3lo los naturales y los mestizos de los pueblos entraron a la guerra. Fueron muchos hombres los que se enrolaron en las cabeceras municipales, en las capitales como Tlalpan, que lo fue del estado de M\u00e9xico, la Puebla de la \u00c1ngeles, la se\u00f1orial Tlaxcala, convirti\u00e9ndose por sus esfuerzos y hero\u00edsmo en capitanes y tenientes coroneles del ej\u00e9rcito mexicano. Dada la corta expectativa de vida de aquellas d\u00e9cadas dieron lo mejor de s\u00ed desde sus a\u00f1os mozos. Mencion a Manuel Payno como una muestra entre cientos, miles de ejemplos de mexicanos que alternaron las armas con su vida diaria. Perm\u00edtaseme recordar al novelista de follet\u00edn m\u00e1s popular de mediados del siglo que a la edad de 23 a\u00f1os public\u00f3 la novela <em>Iron\u00edas de la vida<\/em>, poco tiempo despu\u00e9s de haber participado en la defensa de la patria en la guerra de 1847: Pantale\u00f3n Tovar, nacido en M\u00e9xico el a\u00f1o del mot\u00edn del Pari\u00e1n y de La Acordada, que fue en 1828, y que alcanzar\u00eda como muchos otros j\u00f3venes el grado de teniente coronel en el ej\u00e9rcito mexicano. Payno y Tovar fueron periodistas, novelistas de follet\u00edn, diputados al Congreso Nacional, funcionarios del gobierno, tenientes coroneles del ej\u00e9rcito, enamorados, so\u00f1adores y poetas. Mucho papel necesitar\u00edamos para recordar a tantos mexicanos ilustres de aquella \u00e9poca, y es que a la mitad del siglo XIX hombres y mujeres tuvieron que entender, asimilar, resolver, arriesgarlo todo para fundar una naci\u00f3n. No escap\u00f3 a la improvisaci\u00f3n el joven guerrillero Carbajal, se\u00f1alado por sus excesos contra la poblaci\u00f3n civil y acusado de bandido por sus mismos correligionarios en un asunto que fue muy confuso. Para sus bi\u00f3grafos, Antonio Carbajal fue denigrado y vilipendiado por la prensa conservadora y por algunos espa\u00f1oles, al grado de orillarlo a solicitar por s\u00ed mismo que lo sometieran a juicio.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\">[&#8230;]<\/h3>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><strong>Para leer el art\u00edculo completo,\u00a0<a title=\"\u00a1Anda suscr\u00edbete!\" href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/suscripciones\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">suscr\u00edbase a la Revista BiCentenario.<\/a><\/strong><\/h3>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\n\tPor los empinados caminos del centro de un pa&iacute;s que no acababa de desarticularse ni de constituirse, cabalgaron a lo largo del siglo XIX jinetes de identidades asombrosas.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[21,969,20],"tags":[],"class_list":{"0":"post-1426","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-articulos","7":"category-bicentenario-15","8":"category-revistanumero"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1426","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1426"}],"version-history":[{"count":13,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1426\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":16015,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1426\/revisions\/16015"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1426"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1426"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1426"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}