﻿{"id":14097,"date":"2020-06-09T21:18:19","date_gmt":"2020-06-10T02:18:19","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=14097"},"modified":"2023-07-18T16:19:19","modified_gmt":"2023-07-18T22:19:19","slug":"editorial-48","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/editorial-48\/","title":{"rendered":"Editorial #48"},"content":{"rendered":"<h4><span style=\"color: #800000;\">En revista <em>BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico<\/em>, n\u00fam. 48.<\/span><\/h4>\n<p style=\"text-align: justify;\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-14012\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/12\/BiC-48-Portada-219x300.jpg\" alt=\"BiC 48 Portada\" width=\"219\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/12\/BiC-48-Portada-219x300.jpg 219w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/12\/BiC-48-Portada-749x1024.jpg 749w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/12\/BiC-48-Portada-624x852.jpg 624w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/12\/BiC-48-Portada.jpg 1573w\" sizes=\"(max-width: 219px) 100vw, 219px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mar, murallas y loter\u00eda, tres elementos que identifican a un campechano. Aunque no los \u00fanicos, por supuesto. \u00bfPero la loter\u00eda? S\u00ed. Tambi\u00e9n. Un juego, un pasatiempo de larga data que a\u00fan se puede ver en las plazas p\u00fablicas de los pueblos del estado y que tiene uno de sus antecedentes m\u00e1s reconocidos a fines del siglo XIX cuando una cigarrera aprovech\u00f3 el inter\u00e9s de la gente en la loter\u00eda para alentar el consumo del tabaco. La empresa invent\u00f3 las 90 figuras del juego, incluidas individualmente en las cajetillas, y los apostadores pod\u00edan participar luego en premios que se combinaban con la Loter\u00eda de la Beneficencia de la ciudad de M\u00e9xico. Pronto las im\u00e1genes fueron adquiriendo la calidad y variedad que hace de la loter\u00eda de Campeche de una originalidad poco vista en el pa\u00eds. All\u00ed hay representaciones de personajes populares mexicanos y de la regi\u00f3n, retratos de la naturaleza y de la vida cotidiana, o s\u00edmbolos nacionales. Tambi\u00e9n figuras tradiciones m\u00e1s lejanas como los libros de la smorfia italiana, la t\u00f3mbola napolitana, el tarot y muchas otras usanzas europeas adaptadas. Una tradici\u00f3n ancestral entre las familias que se ha traslapado al arte. Sus figuras fueron tomadas m\u00e1s tarde como modelos por los artistas locales y reproducidas de varias maneras: bordadas en punto de cruz, dibujadas al \u00f3leo, pastel, l\u00e1piz; coloreadas en diferentes tonos sobre cart\u00f3n, tela, madera, o cuerno de toro. Incluso impresas en cartillas para invidentes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con la historia de este juego muy popular en el estado del sureste mexicano abrimos la nueva edici\u00f3n de <em>BiCentenario.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otra historia singular en este n\u00famero es la de dos se\u00f1oritas audaces que se montaron a una canastilla y ascendieron varias decenas de metros de altura para inmortalizar los dos primeros ascensos en globo en M\u00e9xico. Corr\u00edan los a\u00f1os 1835 y 1841, y aquello era una haza\u00f1a atribuible a unos pocos en el mundo, pero aqu\u00ed fueron \u00fanicas, ni siquiera un hombre mexicano lo hab\u00eda logrado. \u00bfPor qu\u00e9 lo hicieron si implicaba tantos riesgos? \u00bfAlentadas quiz\u00e1 por las experiencias de la francesa Sophie Blanchard, una verdadera aeronauta profesional con m\u00e1s de medio centenar de ascensiones a principios de siglo, pero que muri\u00f3 por un accidente cuando descend\u00eda en Par\u00eds? \u00bfFue diversi\u00f3n? Hab\u00edan sido invitadas por un aeronauta franc\u00e9s y un empresario estadounidense. Hasta el d\u00eda de hoy se desconocen las razones de esos riesgosos ascensos en globo. Ni siquiera sus nombres han quedado registrados. Las cr\u00f3nicas de la prensa decimon\u00f3nica respond\u00edan a los c\u00e1nones de la \u00e9poca y no lo inform\u00f3. Pod\u00edan ser protagonistas por sus capacidades en la esfera privada, en casa y puertas adentro, pero nunca en el mundo p\u00fablico. S\u00f3lo cont\u00f3 su participaci\u00f3n como una atracci\u00f3n publicitaria.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La participaci\u00f3n de la mujer era tambi\u00e9n insignificante en la prensa de fines de ese siglo. Hacia 1885 el director de una revista de Chicago cumpli\u00f3 con su prop\u00f3sito de llevar a colegas mexicanos, cercanos al r\u00e9gimen porfirista, a un recorrido por Estados Unidos. Los fines obviamente no eran tur\u00edsticos. Detr\u00e1s de su proyecto estaba la idea de promocionar los negocios y las nuevas tecnolog\u00edas \u2013maquinaria agr\u00edcola y para minas, trenes elevados, vapores, imprentas, gas natural\u2013. As\u00ed, un grupo abigarrado de hombres de la prensa nacional recorrieron durante dos meses ciudades del centro y este del pa\u00eds, y se llevaron m\u00e1s de una sorpresa. Conocieron trabajadores, empresarios, gobernantes, y tambi\u00e9n hallaron que las mujeres se empleaban en f\u00e1bricas, almacenes e incluso en oficinas p\u00fablicas del gobierno.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como bien se anuncia desde la portada, abordamos, entre otros temas, la complejidad intelectual del exindustrial italiano Gutierre Tib\u00f3n, un apasionado de la mitolog\u00eda, la filolog\u00eda y las antig\u00fcedades mexicanas que practic\u00f3 las ciencias sociales como quien hablara de lenguas maternas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las l\u00edneas que discurren por esta nueva edici\u00f3n se asientan, de igual manera, en el M\u00e9xico revolucionario, del Zapata traicionado hecho mito y leyenda, como en la posterior avaricia delahuertista por el poder, fracasada a su paso por Chihuahua cuando el general Manuel Chao finaliz\u00f3 frente a un pelot\u00f3n de fusileros sus aspiraciones de sublevaci\u00f3n. Tambi\u00e9n se da cuenta aqu\u00ed de Tezonco, un pueblo cazador de patos y privilegiado en constante conflicto por las aguas de Xochimilco, que termin\u00f3 devorado por la urbanizaci\u00f3n en los traspatios de la Ciudad de M\u00e9xico. Lo mismo que apurar\u00eda a Mixcoac hacia 1930, un lugar entre ladrilleras e inundaciones, y sin autos, donde los vecinos eran reales propietarios de sus calles, y que hoy se muestra como una de las zonas de la ciudad con mucha historia por contar por sus habitantes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este centenar de p\u00e1ginas tiene a\u00fan mucho m\u00e1s por descubrir. Usted no se detenga. Hasta la pr\u00f3xima.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Dar\u00edo Fritz.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En revista BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam. 48. Mar, murallas y loter\u00eda, tres elementos que identifican a un campechano. 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