﻿{"id":14070,"date":"2020-06-09T20:23:42","date_gmt":"2020-06-10T01:23:42","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=14070"},"modified":"2025-09-10T21:27:43","modified_gmt":"2025-09-11T03:27:43","slug":"gutierre-tibon-doctor-en-gaya-ciencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/gutierre-tibon-doctor-en-gaya-ciencia\/","title":{"rendered":"Gutierre Tib\u00f3n. Doctor en Gaya Ciencia"},"content":{"rendered":"\r\n<p>Otto C\u00e1zares<br \/>Facultad de Filosof\u00eda y Letras, UNAM<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h4 class=\"has-text-color has-vivid-red-color\"><span style=\"color: #800000;\"><strong>En revista <\/strong><em><strong>BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico<\/strong><\/em><strong>, n\u00fam. 48.<\/strong><\/span><\/h4>\r\n<p><a href=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/BiC_48_Arte_Gutierre_Tib%C3%B3n.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-16736\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/BotonPDF2-e1670355523220.png\" alt=\"\" width=\"87\" height=\"44\" \/><\/a><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\" style=\"text-align: justify;\">Humanista y sensual hasta la m\u00e9dula, Gutierre Tib\u00f3n practic\u00f3 las ciencias sociales como quien hablara lenguas maternas. En este ensayo se pasa revista a sus contribuciones y libros aderezados por episodios de su biograf\u00eda viajera.<\/h3>\r\n\r\n\r\n\r\n<div class=\"wp-block-image size-large wp-image-14072\">\r\n<figure class=\"aligncenter\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"589\" class=\"wp-image-14072 aligncenter\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/DSC06846-1024x589.jpg\" alt=\"Gutierre Tib\u00f3n, ca. 1970. Archivo General de la Naci\u00f3n, Fondo Hermanos Mayo, Alfab\u00e9tico General, sobre 8962.\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/DSC06846-1024x589.jpg 1024w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/DSC06846-300x172.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/DSC06846-624x359.jpg 624w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/>\r\n<figcaption>Gutierre Tib\u00f3n, ca. 1970. Archivo General de la Naci\u00f3n, Fondo Hermanos Mayo, Alfab\u00e9tico General, sobre 8962.<\/figcaption>\r\n<\/figure>\r\n<\/div>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">El italiano Gutierre Tib\u00f3n (1905-1999) tom\u00f3 la determinaci\u00f3n de abandonar su vida de industrial en Suiza. Era director de una pr\u00f3spera empresa de m\u00e1quinas de escribir, circunstancia que lo llevaba a viajar por el mundo entero con el objeto de publicitar la novedad de su propia invenci\u00f3n: un precioso modelo de maquinita de escribir compacta y pr\u00e1ctica, la bonita <em>Hermes Baby<\/em>. Sus viajes como industrial ya lo hab\u00edan tra\u00eddo a M\u00e9xico poco antes de la cat\u00e1strofe b\u00e9lica de 1938. De aquella visita el industrial hab\u00eda quedado prendado de una linda mexicana de diecisiete a\u00f1os; se fascin\u00f3 tambi\u00e9n por la tortilla de ma\u00edz lo mismo que por Teotihuac\u00e1n, donde fue presa de <em>\u201cuna de aquellas crisis por las que un hombre normal, sano de esp\u00edritu y hasta con tendencias burguesas, se vuelve repentina e irremediablemente arque\u00f3logo\u201d<\/em>. De M\u00e9xico se declar\u00f3 un <em>\u201capasionado de la mitolog\u00eda y de las antig\u00fcedades mexicanas\u201d.<\/em> De modo que, decidido a iniciar una <em>Vita Nova<\/em> en M\u00e9xico, descendi\u00f3 en el puerto de Veracruz el primero de febrero de 1940, dos a\u00f1os despu\u00e9s de aquel viaje inici\u00e1tico y dispuesto a clarificar ese \u2018algo\u2019 de lo que M\u00e9xico significaba. La muchachita no lo esper\u00f3: ya estaba casada a su regreso. Pero seis a\u00f1os despu\u00e9s de su llegada a tierras mexicanas, Gutierre Tib\u00f3n escribi\u00f3: <em>\u201cSin embargo, yo ya tengo seis hijos. Mis seis libros que son mis primeras criaturas mexicanas<\/em>\u201d.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Hab\u00eda crecido en Suiza a orillas de ese lago Lugano en el que comenz\u00f3 a escribir. De los catorce a\u00f1os data su primer t\u00edtulo,<em> Il Monte Bre<\/em>, escrito por aquellos d\u00edas entra\u00f1ables en los que entablaba conversaciones con Romain Rolland, amigo de su padre escritor. Antes de llegar a M\u00e9xico vivi\u00f3 en la India, donde conoci\u00f3 y admir\u00f3 a Mahatma Gandhi. Con una estampa de dandi o de arist\u00f3crata, y merced a sus relaciones personales y habilidades sociales, pod\u00eda Tib\u00f3n acceder a archivos familiares y a valios\u00edsimos documentos vedados a otros estudiosos. Era usual confundir a Tib\u00f3n con un diplom\u00e1tico. En una ocasi\u00f3n, en la India lo tomaron por un importante embajador y acompa\u00f1ado por los brahmanes de las m\u00e1s altas consideraciones visit\u00f3 aquellos preciosos templos de Coch\u00edn, Malabar y Benar\u00e9s, inaccesibles a pies profanos. Pose\u00eda el m\u00e1s agraciado don de gentes y era este uno de los m\u00e1s acabados de sus talentos que terminaba yendo a impregnar sus p\u00e1ginas te\u00f1idas de encanto.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">En M\u00e9xico trab\u00f3 profundas amistades con Salvador Novo, Arrigo Coen Anit\u00faa y Jos\u00e9 Luis Mart\u00ednez. Fue tambi\u00e9n cercano al c\u00edrculo de Diego Rivera. De hecho, fue el responsable de propagar en un art\u00edculo del peri\u00f3dico <em>Exc\u00e9lsior<\/em> aquella leyenda manida, que no es m\u00e1s que una chanza, del supuesto canibalismo que practicaron Diego y Frida: <em>\u201cUstedes no saben lo rica que es una costilla empanizada de mujer joven \u2014prosigui\u00f3 el maestro Diego\u2014. No me miren as\u00ed. Hablo por experiencia y no de o\u00eddas. He comido mucha carne humana, y repito, es exquisita. No crean que fue por simple gusto. Fue para servir a la ciencia [\u2026]\u201d.<\/em> \u00a0Como quiera que sea, el m\u00e9todo del sabio seductor fue dar trato y reconocimiento de pr\u00edncipes para todos. <em>El Otro<\/em> era para Tib\u00f3n una \u201cplenitud de sentido\u201d: desde el artesano de Olinal\u00e1 o Pinotepa Nacional al monje budista del T\u00edbet, desde el Brahm\u00e1n de Bombay hasta sus cultas amigas entrevistadas sobre sue\u00f1os para su investigaci\u00f3n <em>Magia y poder oculto de los dientes<\/em>. Todos y cada uno, amigos profundos o amigos de ocasi\u00f3n, eran verdaderos pr\u00edncipes y princesas de sentido.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Filolog\u00eda significa \u201cleer lento\u201d, dijo Nietszche: amor por el estudio naturalmente, pero tambi\u00e9n leer con lentitud y con pluma en la mano. El m\u00e9todo de Gutierre Tib\u00f3n \u2014como el de todo sabio hebreo, y en su caso, siguiendo una larga tradici\u00f3n de sabidur\u00eda familiar\u2014 fue el m\u00e9todo de la lectura y el comentario. La <em>gens<\/em> Tib\u00f3nida fue una de varias generaciones de sabios y traductores jud\u00edos; Gutierre, sexto de la estirpe \u2014hijo y nieto de pol\u00edgrafos, hijos y nietos, a su vez, de otros pol\u00edgrafos\u2014 creci\u00f3 \u00edntimamente familiarizado con la extensa literatura rab\u00ednica, la gram\u00e1tica y la etimolog\u00eda hebreas. <em>Gu\u00eda de Perplejos<\/em> es uno de los libros fundamentales del esp\u00edritu y la inteligencia jud\u00edas. Fue escrito en lengua \u00e1rabe durante el siglo XII y en vida de Maim\u00f3nides fue traducida del \u00e1rabe al hebreo por \u0160emuel ibn Tibb\u00f3n, cuyo nombre significa \u201chijo del padre o patriarca de los traductores\u201d. Escribi\u00f3 Gutierre acerca de su ilustre antepasado: <em>\u201cNaci\u00f3 el fundador de la dinast\u00eda de los tib\u00f3nidas en Granada el a\u00f1o de 1120, y creci\u00f3 en el tiempo en que los moros erig\u00edan en su ciudad el milagro de la Alhambra. Fue m\u00e9dico; tradujo a Avicembron y escribi\u00f3 numerosas obras cient\u00edficas, testimonios de su cultura universal. Al morir, en 1190, dej\u00f3 a su hijo, como \u00fanica riqueza, su biblioteca [\u2026]\u201d<\/em>. Los Tib\u00f3nidas, hijos engendrados por el \u201cpatriarca de los traductores\u201d, fue la estirpe que acometi\u00f3 la salvaguarda y sistematizaci\u00f3n de la sabidur\u00eda dispersa en multiplicidad de lenguas despu\u00e9s de la ca\u00edda de la Torre de Babel.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Las investigaciones de Gutierre Tib\u00f3n resultan del proceso de leer y comentar, comparar ling\u00fc\u00edstica y etimol\u00f3gicamente. Suman m\u00e1s de cuarenta los t\u00edtulos de su producci\u00f3n intelectual y los suyos son libros que asemejan pozos de saberes. Posey\u00f3 ese \u201cDivino saber\u201d humanista, entre Erasmo y Rabelais, que lo llevaron cultivar las virtudes pantagru\u00e9licas. <em>\u201cCon buen vino no se hace mal lat\u00edn\u201d<\/em>, se dice en Gargant\u00faa, y Gutierre, refinado personaje gargantuesco, redact\u00f3 bellas descripciones de culinarias exquisiteces y delicados brebajes en sus <em>Aventuras en M\u00e9xico<\/em>, que me hacen preguntar c\u00f3mo pudo Gutierre conservar aquella sempiterna fina estampa de arist\u00f3crata, saboreando, como sabore\u00f3, todas las mieles de un buffet de placeres palatales. Sus <em>Indiscreciones etimol\u00f3gicas<\/em> as\u00ed como sus <em>Divertimentos ling\u00fc\u00edsticos<\/em> resultan un buffet del que podemos servirnos a discreci\u00f3n: \u00a1al asalto, pues!<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Comparti\u00f3 con el fil\u00f3logo Arrigo Coen Anit\u00faa y el pol\u00edglota Ernesto de la Pe\u00f1a la tarea de convertirse en un tejedor de una pedagog\u00eda destinada a la vida y dada a conocer a trav\u00e9s de irradiaciones radiof\u00f3nicas, televisivas y prensa escrita. <em>\u201cQu\u00e9 bueno que existan sabios como Gutierre Tib\u00f3n y Ernesto de la Pe\u00f1a\u201d,<\/em> celebr\u00f3 el historiador \u00c1lvaro Matute, para que los temas de la sabidur\u00eda hist\u00f3rica y por lo tanto, de todo aquello que nos ata\u00f1e, no muera de fr\u00edo en los cub\u00edculos acad\u00e9micos.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Al cumplir los noventa a\u00f1os, estaba enamorado como muchachito de la talentosa pintora Cristina Cassy, la \u201cni\u00f1a de sus ojos\u201d, aquella por la que mud\u00f3 sus colecciones arqueol\u00f3gicas a Cuernavaca, para\u00edso donde escribi\u00f3 envuelto por el clima amable, la luz almibarada y el amor benevolente.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Para aquella alma grande que habit\u00f3 en Gutierre, ning\u00fan lugar era yermo. Lo que resulta evidente para los lectores de los cientos de p\u00e1ginas que dej\u00f3 escritas Gutierre Tib\u00f3n es la devoradora pasi\u00f3n de su inteligencia que nunca resulta violenta. Por el contrario, su amabilidad era abrumadora, picaresca; hubiera, con toda seguridad, conversado con vivo inter\u00e9s contigo, conmigo: recuerdo aquella an\u00e9cdota contada por \u00e9l en sus <em>Aventuras de Gog y Magog<\/em> acerca de una ocasi\u00f3n en que, por una comedia de enredos, fue encerrado en una celda colectiva y, una vez resuelta la comedia y puesto en libertad, Gutierre no pod\u00eda dejar de pensar en los entra\u00f1ables amigos que hab\u00eda hecho all\u00ed dentro.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Sensual hasta la m\u00e9dula, a trav\u00e9s de sus l\u00edneas sobre la India nos deja entreverar que, en su larga estad\u00eda en el subcontinente indio, fue rival de amores de Jiddu Krishnamurti. Cierto es que la meridiana claridad de sus textos, por m\u00e1s complejos que estos sean, contienen aquella feliz f\u00f3rmula de Ortega y Gasset: \u201cLa cortes\u00eda del fil\u00f3sofo es la claridad\u201d, cortes\u00eda tierna y que despierta en nosotros esa risita nasal del reconocimiento.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">He prestado o\u00eddos atentos a los materiales sonoros de Gutierre Tib\u00f3n que conserva la Fonoteca Nacional entre sus archivos de consulta. Se trata de la serie radiof\u00f3nica <em>Columnas de Aire<\/em> que, entre los a\u00f1os 1961-62, acogi\u00f3 las participaciones de Tib\u00f3n. Algunas de estas cr\u00f3nicas radiof\u00f3nicas emitidas por la XEW, con las ligeras modificaciones obligadas para el texto escrito, fueron incluidas en diversos libros demostrando que la soltura y la claridad de sus palabras provienen del ensayo radiof\u00f3nico, g\u00e9nero que libera a la palabra de sus ataduras formalistas otorg\u00e1ndoles una inusitada frescura. As\u00ed, por ejemplo, sus ensayos radiof\u00f3nicos sobre la china poblana o sus entra\u00f1ables encuentros con los mexicanos m\u00e1s longevos con los que pudo conversar en el altiplano central y los estados del norte de nuestro pa\u00eds.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">La impresi\u00f3n que nos producen los libros de Gutierre Tib\u00f3n son los de divertimentos de uno que ha estudiado y se divierte con su sabidur\u00eda. La carcajada de un sabio conversador que queda apuntada en p\u00e1ginas lo bastante frescas como para pensar que esas palabras han sido capturadas merced a la habilidad de alg\u00fan cazador. Como humanista sab\u00eda que \u201cla cultura es m\u00e1s radical que la raz\u00f3n\u201d (Jacinto Choza) y a sus horas de estudio en bibliotecas y acervos p\u00fablicos o privados aun\u00f3 la sabidur\u00eda de las horas de andanzas que adquiri\u00f3 en sus viajes alrededor del orbe. Viajar y hallar ah\u00ed donde las cosas se unen y no donde las cosas se distancian; emprender viajes en pos de la ventura de un pensamiento radicalmente antropol\u00f3gico, es decir, ontol\u00f3gico. Comprendi\u00f3 las l\u00f3gicas espaciales de la geograf\u00eda y las l\u00f3gicas temporales de la historia a campo traviesa.\u00a0 Sorprenden sus m\u00e9todos directos de escritura y el cotejo de sus documentos, sin por ello olvidar la conversaci\u00f3n y la vivencia, logrando una ins\u00f3lita ecuaci\u00f3n entre las necesidades de la vida y las necesidades de la curiosidad intelectual. En sus obras, el anticuario de gabinete convive con el cronista vivencial y logra cincelar en sus p\u00e1rrafos un acervo exhaustivo de lenguas, mitolog\u00edas y leyendas, ritos y mitos, costumbres, historia y geograf\u00eda, gastronom\u00eda, etnolog\u00eda, medicina y herbolaria con \u00e9nfasis en las plantas alucin\u00f3genas sagradas mexicanas, sin olvidar las ciencias ocultas.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Su obra m\u00e1s significativa es <em>Historia del nombre y la fundaci\u00f3n de M\u00e9xico, <\/em>libro que public\u00f3 el Fondo de Cultura Econ\u00f3mica en 1975 y que le tom\u00f3 cuatro d\u00e9cadas de investigaciones. El cap\u00edtulo primero, <em>Aventuras de los aztecas en el m\u00e1s all\u00e1<\/em>, fue publicado con posterioridad como un libro independiente debido al vivo inter\u00e9s que suscit\u00f3. Gutierre Tib\u00f3n procedi\u00f3 seg\u00fan el m\u00e9todo que hab\u00eda puesto en pr\u00e1ctica en <em>Am\u00e9rica: setenta siglos de la historia de un nombre<\/em>, esto es, seguir los rastros de las innumerables ramificaciones de sentido ocultas en las palabras y que se revelan merced al an\u00e1lisis de sus s\u00edlabas. Pasa revista, sin soluci\u00f3n de continuidad, a las variantes del nombre de M\u00e9xico en treinta lenguas ind\u00edgenas (Cap\u00edtulo cuarto) analizando, con exhaustividad, las complejas implicaciones de los valores simb\u00f3licos contenidos en las s\u00edlabas Me (Luna), Xi (Ombligo) y Co (En el), as\u00ed como las modificaciones del sentido de las mismas en distintas regiones del territorio nacional.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Sorprende, divierte e instruye \u2014todo a un tiempo\u2014 el esp\u00edritu l\u00fadico con el que la erudici\u00f3n ling\u00fc\u00edstica se entremezcla con la historiograf\u00eda. Puso en acto la hermen\u00e9utica y la ex\u00e9gesis de importantes c\u00f3dices y documentos abordando cuestiones de toponimia y sus variantes ep\u00f3nimas, as\u00ed como los constructos imaginarios de lo escatol\u00f3gico, por ejemplo, en la suscinta descripci\u00f3n de la cartograf\u00eda del Mictl\u00e1n. Tib\u00f3n nunca fue tib\u00f3nida en mayor grado que en esta obra cumbre. A trav\u00e9s de 917 p\u00e1ginas caen cascadas de sentido y la investigaci\u00f3n resulta un alegre cofrecillo de maravillas en el que mito y rito, magia y ling\u00fc\u00edstica, emblemas, alegor\u00edas y conceptos que de ellos se derivan, mapas y otras fuentes, se trenzan en un fin\u00edsimo bordado. Impresiona el uso del ensayo breve: peque\u00f1as teor\u00edas llenas de erudici\u00f3n, atomizada, por as\u00ed decirlo, en breves p\u00e1rrafos. El ensayo en Tib\u00f3n puede entenderse como polen de escritura cuya multiplicidad y continuidad va produciendo \u201creacciones en cadena\u201d de entendimiento.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Fue autor de la columna<em> Gog y Magog<\/em> que apareci\u00f3 semanalmente en el peri\u00f3dico Exc\u00e9lsior por cerca de treinta a\u00f1os y que result\u00f3 el aut\u00e9ntico registro de sus hallazgos como viajero. Son las suyas p\u00e1ginas plet\u00f3ricas de <em>\u201ctradiciones olvidadas, poetas ind\u00edgenas y paisajes interminables\u201d.<\/em> Una selecci\u00f3n de estos art\u00edculos fue publicada por la ef\u00edmera editorial <em>Amexica <\/em>en el a\u00f1o 1946, editorial que se hizo a la tarea de publicar algunos m\u00e1s de los t\u00edtulos de su invenci\u00f3n, por ejemplo, <em>Origen, vida y milagros de su apellido<\/em> en dos tomos (semillero de su m\u00e1s tard\u00edo <em>Diccionario<\/em>), <em>Viaje a La India por aire<\/em>, <em>M\u00e9xico 1950: un pa\u00eds en futuro,<\/em> entre otros libros que el lector interesado habr\u00e1 de salir en su b\u00fasqueda \u2014mejor ser\u00eda decir, cacer\u00eda\u2014 por las olorosas librer\u00edas de viejo de la Ciudad de M\u00e9xico. Dentro de su obra de consulta Tib\u00f3n cincel\u00f3 a lo largo de dos d\u00e9cadas su <em>Diccionario etimol\u00f3gico comparado de nombres propios de persona<\/em>. Se trata del estudio comparativo de los onom\u00e1sticos y escudos familiares hispanoamericanos de apellidos vascos, castellanos, gallegos, catalanes, portugueses y filipinos. En las p\u00e1ginas del <em>Diccionario<\/em> hallamos las sendas numeros\u00edsimas de lo que \u00e9l llam\u00f3 \u201cel mundo subterr\u00e1neo de los nombres\u201d: <em>\u201cLos nombres de persona compendian la historia de la civilizaci\u00f3n. Su estudio no es s\u00f3lo deleitoso y rico en sorpresas, sino que se hace imprescindible por sus alcances filol\u00f3gicos, hist\u00f3ricos y sociol\u00f3gicos.\u201d<\/em><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">En 1963 gest\u00f3 el proyecto de fundar el <em>Instituto de la Enciclopedia de M\u00e9xico <\/em>que cristalizar\u00eda en la publicaci\u00f3n de diez tomos, enciclopedia ilustrada que contendr\u00eda todos los aspectos de lo mexicano, pero que abandon\u00f3 a los tres tomos, malquistado con los editores. Completa la cartograf\u00eda de esa oce\u00e1nica erudici\u00f3n sus estudios sobre ceremonias rituales de iniciaci\u00f3n en comunidades guerrerenses, obras c\u00f3micas de divertimentos ling\u00fc\u00edsticos, notas viajeras y sus importantes trabajos historiogr\u00e1ficos y etnol\u00f3gicos sobre Olinal\u00e1 y Pinotepa Nacional. Por \u00faltimo, est\u00e1 el que yo llamar\u00eda \u201cTib\u00f3n onf\u00e1lico\u201d. Las investigaciones en torno al nombre de M\u00e9xico (<em>En el ombligo de la luna<\/em>) lo llevaron a preguntarse por las implicaciones cosmol\u00f3gicas y mitol\u00f3gicas del ombligo como centro (a veces exc\u00e9ntrico). Dio a conocer, entonces, su libro, desprendido de su obra cumbre, <em>El ombligo como centro c\u00f3smico<\/em>, para, m\u00e1s tarde, fiel a su talante picaresco, convertirse en el fundador de la onfalopsia, disciplina que estriba en la atenta observaci\u00f3n del hoyuelo umbilical menos con fines m\u00edsticos que con fines est\u00e9ticos y er\u00f3ticos, buscando entre las bellas vacacionistas de Acapulco el <em>summum<\/em> de la perfecci\u00f3n onf\u00e1lica. Casi aparentemente un divertimento \u2013 pero cuyo rigor filol\u00f3gico no est\u00e1 en pugna con el deleite que nos produce\u2014 public\u00f3 en 1983 el librito <em>El ombligo como centro er\u00f3tico <\/em>que fue el n\u00famero 16 de las <em>Lecturas Mexicanas<\/em> que coedit\u00f3 el Fondo de Cultura Econ\u00f3mica y la Secretar\u00eda de Educaci\u00f3n P\u00fablica (fueron autores de la colecci\u00f3n Carlos Fuentes, Juan Rulfo, Miguel Le\u00f3n-Portilla, Octavio Paz, Rodolfo Usigli, Rosario Castellanos, Alfonso Caso, Jos\u00e9 Vasconcelos, Alfonso Reyes, entre otros colosos de nuestras letras). Ah\u00ed hallamos una sugerente clasificaci\u00f3n de los ombligos para las <em>Modernas Onfalias<\/em>. Est\u00e1, por ejemplo, el de perfecta redondez y hondura, Ombligo de Venus; o el protuberante, <em>\u201cevocadoramente llamado por los fisi\u00f3logos, pezones\u201d<\/em>\u00a0 que recibe la denominaci\u00f3n Ombligo-bot\u00f3n; o el de corte horizontal que tiene su modelo en el Ombligo de la reina Nefertiti; o aquellos <em>\u201cque parecen miniaturas de sexos depilados\u201d<\/em>, los llamados por \u00e9l, Ombligos verticales u Ojos de gato;\u00a0 o los de p\u00e1rpado que se cierra, Ombligos-ojo; y, finalmente, aquellos <em>\u201c particularmente sugestivos\u201d<\/em>, Ombligos-granos de caf\u00e9, que, afirma, <em>\u201chay quien ve en ellos la perfecci\u00f3n onf\u00e1lica\u201d.<\/em><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Rabelaisiano primordial tambi\u00e9n por cuanto toca decir de su Pedagog\u00eda radical, a medio camino entre el rabino, el brahm\u00e1n, el rshi, el sensei y el coach, fue Gutierre Tib\u00f3n un tib\u00f3nida erotizado que no pudo morir ni envejecer por su lascivia intelectual. La vida es la acumulaci\u00f3n de las horas matutinas, apunt\u00f3 Lichtenberg, la obra es la acumulaci\u00f3n del jugo que se les exprime.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>PARA SABER M\u00c1S<\/strong><\/h3>\r\n\r\n\r\n\r\n<ul class=\"wp-block-list\">\r\n<li>Mu\u00f1oz, Miguel \u00c1ngel (antologador), <em>Gutierre Tib\u00f3n. Lo extra\u00f1o y lo maravilloso<\/em>. M\u00e9xico, CNCA, 2009.<\/li>\r\n<li>Tib\u00f3n, Guitierre, <em>Diccionario etimol\u00f3gico comparado de los apellidos espa\u00f1oles, hispanoamericanos y filipinos<\/em>. M\u00e9xico, FCE, 1988.<\/li>\r\n<li>Tib\u00f3n, Guitierre, <em>Historia del nombre y la fundaci\u00f3n de M\u00e9xico<\/em>, M\u00e9xico, FCE, 1993.<\/li>\r\n<\/ul>\r\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Otto C\u00e1zaresFacultad de Filosof\u00eda y Letras, UNAM En revista BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam. 48. Humanista y sensual hasta la m\u00e9dula, Gutierre Tib\u00f3n practic\u00f3 las ciencias sociales como quien hablara lenguas maternas. En este ensayo se pasa revista a sus contribuciones y libros aderezados por episodios de su biograf\u00eda viajera. El italiano Gutierre Tib\u00f3n (1905-1999) tom\u00f3 la determinaci\u00f3n de abandonar su vida de industrial en Suiza. Era director de una pr\u00f3spera empresa de m\u00e1quinas de escribir, circunstancia que lo llevaba a viajar por el mundo entero con el objeto de publicitar la novedad de su propia invenci\u00f3n: un precioso modelo de maquinita de escribir compacta y pr\u00e1ctica, la bonita Hermes Baby. Sus viajes como industrial ya lo hab\u00edan tra\u00eddo a M\u00e9xico poco antes de la cat\u00e1strofe b\u00e9lica de 1938. De aquella visita el industrial hab\u00eda quedado prendado de una linda mexicana de diecisiete a\u00f1os; se fascin\u00f3 tambi\u00e9n<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[53,2178],"tags":[103,2196,2195,145],"class_list":{"0":"post-14070","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-arte","7":"category-bicentenario-48","8":"tag-ciencia","9":"tag-filologia","10":"tag-gutierre-tibon","11":"tag-sociologia"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14070","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=14070"}],"version-history":[{"count":9,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14070\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":22809,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14070\/revisions\/22809"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=14070"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=14070"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=14070"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}