﻿{"id":14022,"date":"2020-06-09T02:12:11","date_gmt":"2020-06-09T07:12:11","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=14022"},"modified":"2025-09-10T21:15:11","modified_gmt":"2025-09-11T03:15:11","slug":"descubriendo-estados-unidos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/descubriendo-estados-unidos\/","title":{"rendered":"Descubriendo Estados Unidos"},"content":{"rendered":"\r\n<p>Ana Rosa Su\u00e1rez Arg\u00fcello<br \/>Instituto Mora<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h4 class=\"has-text-color has-vivid-red-color\"><span style=\"color: #800000;\"><strong>En revista <\/strong><em><strong>BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico<\/strong><\/em><strong>, n\u00fam. 48.<\/strong><\/span><\/h4>\r\n<p><a href=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/BiC_48_02_Descubriendo_EUA.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-16736\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/BotonPDF2-e1670355523220.png\" alt=\"\" width=\"87\" height=\"44\" \/><\/a><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\" style=\"text-align: justify;\">Las plumas cercanas al Porfiriato recorrieron en tren en 1885 m\u00e1s de una veintena de ciudades y lugares tur\u00edsticos estadounidenses. Se encontraron con colegas periodistas, gobernantes, legisladores y empresarios. El objetivo de los anfitriones era ampliar y aumentar intereses comerciales. Para los mexicanos, cambiar las percepciones negativas sobre el pa\u00eds. Fue un viaje provechoso y de grandes resultados pr\u00e1cticos para el futuro, escribir\u00eda Ireneo Paz.<\/h3>\r\n\r\n\r\n\r\n<div class=\"wp-block-image size-full wp-image-14024\">\r\n<figure class=\"aligncenter\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"800\" height=\"510\" class=\"wp-image-14024 aligncenter\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/BiC_48_800PX131.jpg\" alt=\"Adi\u00f3s al valle del An\u00e1huac, en Alberto G. Bianchi, Los Estados Unidos, descripciones de viaje, M\u00e9xico, N. Lugo Vi\u00f1a, 1887. Biblioteca Ernesto de la Torre Villar-Instituto Mora.\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/BiC_48_800PX131.jpg 800w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/BiC_48_800PX131-300x191.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/BiC_48_800PX131-624x397.jpg 624w\" sizes=\"(max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/>\r\n<figcaption>Adi\u00f3s al valle del An\u00e1huac, en Alberto G. Bianchi, Los Estados Unidos, descripciones de viaje, M\u00e9xico, N. Lugo Vi\u00f1a, 1887. Biblioteca Ernesto de la Torre Villar-Instituto Mora.<\/figcaption>\r\n<\/figure>\r\n<\/div>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">El \u201cFra Diavolo\u201d, el espl\u00e9ndido y lujoso carro <em>pulman <\/em>destinado a la excursi\u00f3n de periodistas que viajar\u00edan por Estados Unidos, inici\u00f3 la marcha en la estaci\u00f3n de Buenavista el 18 de junio de 1885, enganchado al tren del Ferrocarril Central Mexicano, entre los acordes del Himno Nacional y los saludos de quienes se quedaban atr\u00e1s. Llegar\u00eda a las principales ciudades de ese pa\u00eds durante las siguientes semanas.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Viajaban de inicio 16 periodistas y luego sumar\u00edan 26 con quienes se incorporaron m\u00e1s adelante, adem\u00e1s de algunos familiares. Todos eran liberales y allegados al nuevo gobierno de Porfirio D\u00edaz. Iban provistos de gram\u00e1ticas y libros de texto pues pocos hablaban ingl\u00e9s. Pertenec\u00edan a la Prensa Asociada, una agrupaci\u00f3n formada el a\u00f1o anterior, y con la que dos meses antes E. H. Talbott, director de la revista <em>Railway Age <\/em>de Chicago, hab\u00eda entrado en contacto para invitar a sus integrantes a conocer Estados Unidos.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Una vez que la sociedad aprob\u00f3 el viaje, una comisi\u00f3n se encarg\u00f3 de prepararlo. Se dio por sentado que Talbott dispondr\u00eda todo, de forma que los viajeros tuvieran pocos gastos que hacer y, de hecho, nada m\u00e1s se les pidieron 150 pesos para cubrir los costos de hotel y alimentos. Es de suponerse que recibieron ayuda de los peri\u00f3dicos para los que trabajaban y que el resto fueron atenciones que los distintos anfitriones les fueron extendiendo. Asimismo, los excursionistas eligieron a Ireneo Paz de <em>La Patria,<\/em> como presidente; a Agust\u00edn Arroyo de Anda de <em>La Prensa,<\/em> secretario y a J. Mastella Clark de <em>The Two Republics,<\/em> tesorero especial. Se nombr\u00f3 cronista a Alberto G. Bianchi, tambi\u00e9n de <em>La Prensa<\/em>.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<div class=\"wp-block-image size-full wp-image-14025\">\r\n<figure class=\"aligncenter\"><img decoding=\"async\" width=\"800\" height=\"523\" class=\"wp-image-14025 aligncenter\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/BiC_48_800PX139.jpg\" alt=\"F\u00e1brica de cerveza de Annheuser y Busch, en Alberto G. Bianchi, Los Estados Unidos, descripciones de viaje, M\u00e9xico, N. Lugo Vi\u00f1a, 1887. Biblioteca Ernesto de la Torre Villar-Instituto Mora.\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/BiC_48_800PX139.jpg 800w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/BiC_48_800PX139-300x196.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/BiC_48_800PX139-624x407.jpg 624w\" sizes=\"(max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/>\r\n<figcaption>F\u00e1brica de cerveza de Annheuser y Busch, en Alberto G. Bianchi, Los Estados Unidos, descripciones de viaje, M\u00e9xico, N. Lugo Vi\u00f1a, 1887. Biblioteca Ernesto de la Torre Villar-Instituto Mora.<\/figcaption>\r\n<\/figure>\r\n<\/div>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Los prop\u00f3sitos de Mr. Talbott al extender esta generosa invitaci\u00f3n eran \u201campliar y aumentar nuestros intereses comerciales en nuestra hermana rep\u00fablica de M\u00e9xico\u201d y aprovechar \u201cel gran servicio que puede hacer la prensa de ese pa\u00eds para alcanzar ese objeto\u201d. Su proyecto tuvo eco inmediato pues \u2013seg\u00fan <em>The Railway Age<\/em>\u2014 tan pronto se inform\u00f3 sobre los lugares que tocar\u00edan, los peri\u00f3dicos, ferrocarriles y negocios estadounidenses se dispusieron a agasajar a los viajeros, a \u201centerarlos de la manera m\u00e1s completa y pr\u00e1ctica posible [\u2026], de las ventajas, servicios, etc., de esos puntos, para proporcionar al pueblo de M\u00e9xico sus productos\u201d, que conocieran no s\u00f3lo a la gente, sino tambi\u00e9n \u201cnuestras principales industrias manufactureras, nuestros grandes establecimientos mercantiles, nuestros servicios de tren superiores, nuestras instituciones educativas y otras, y los muchos otros elementos importantes de nuestra grandeza comercial\u201d.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Por su parte, los periodistas mexicanos part\u00edan con una mira distinta. Pretend\u00edan:<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\r\n<p style=\"text-align: justify;\">ponerse en contacto con el periodismo americano, a fin de destruir antiguas y funestas preocupaciones que muchos americanos han abrigado acerca de las personas y de las cosas de nuestra patria; mira que, una vez realizada, no podr\u00e1 menos que producir resultados ben\u00e9ficos para esta Rep\u00fablica y la vecina, para dos grandes naciones que est\u00e1n llamadas a ejercer gran influencia en los destinos del mundo.<\/p>\r\n<\/blockquote>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">De Buenavista, el ferrocarril tom\u00f3 rumbo para el norte, y por la ruta de Quer\u00e9taro, Celaya, Silao, Le\u00f3n, Lagos, Aguascalientes, Zacatecas y Chihuahua lleg\u00f3 a Paso del Norte, \u201cel \u00faltimo pueblo de la frontera mexicana\u201d. Los viajeros cruzaron en seguida el puente sobre el r\u00edo Bravo, sin que en la aduana examinaran su equipaje, lo cual, al decir del ocurrente Paz, \u201cagradecemos mucho a los americanos que son muy r\u00edgidos y que sab\u00edan que nos acompa\u00f1aban 500 botellas de pulque conservado y algunos cientos de puros\u201d. Fue la primera de las muchas facilidades que se les brindaron durante el recorrido.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Ya en El Paso, Texas, los recibi\u00f3 un comit\u00e9 encargado de hacerles los honores y que les trat\u00f3 como invitados especiales. Mr. Talbott los invit\u00f3 a \u201cconsiderarse como hu\u00e9spedes de la naci\u00f3n americana\u201d. El \u201cFra Diavolo\u201d y otro carro <em>boudoir <\/em>puesto a su disposici\u00f3n se conectaron poco despu\u00e9s con el ferrocarril Atchinson, Topeka y Santa Fe. Durante las semanas siguientes, cada vez que fue necesario, cambiar\u00edan de red f\u00e9rrea regional. Asimismo, Mr. Talbott subi\u00f3 a sus invitados mexicanos en buques de vapor o <em>ferries<\/em>, en la mayor\u00eda de los casos pertenecientes a las mismas empresas de trenes. As\u00ed llegaron hasta el l\u00edmite con Canad\u00e1, despu\u00e9s volvieron a El Paso, y el 19 de agosto al mediod\u00eda al Distrito Federal. A lo largo de este tiempo, se beneficiaron adem\u00e1s de los servicios gratuitos de las l\u00edneas telegr\u00e1ficas. As\u00ed, familiares y lectores de prensa en la rep\u00fablica mexicana estuvieron al tanto de los sucesos de la excursi\u00f3n.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Visitaron Las Vegas, Topeka, Kansas City, Saint Louis, Chicago, Minneapolis, Detroit, las Cataratas del Ni\u00e1gara, Albany, Saratoga, Boston, Nueva York, Coney Island, New Haven, Filadelfia, Baltimore, Washington, Mount Vernon, Pittsburg, Cincinnati, Denver y las Monta\u00f1as Rocallosas. En cada pueblo y ciudad donde se deten\u00edan eran recibidos por bandas que sol\u00edan interpretar el himno nacional y la canci\u00f3n titulada \u201cLa Paloma\u201d, entre otras melod\u00edas, y por comit\u00e9s de bienvenida \u2013casi siempre formados por periodistas, hombres de negocios o ciudadanos \u201cdestacados\u201d\u2014, los cuales asum\u00edan la tarea de pasearlos, festejar su visita con banquetes, brindis y conciertos. Se les mostraba lo mejor de cada punto, en particular aquello que exhib\u00eda el adelanto econ\u00f3mico y tecnol\u00f3gico.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Los estadunidenses resultaban tan galantes \u2013se burla Paz en una carta dirigida a sus compa\u00f1eros de <em>La Patria<\/em>\u2014 que \u201cen todas partes nos preparan cuando llegamos en domingo misas de todo rumbo con serm\u00f3n [\u2026]\u201d. Tambi\u00e9n relata c\u00f3mo se topaban con banderas de M\u00e9xico a cada paso:<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\r\n<p style=\"text-align: justify;\">En los vagones en que hemos hecho nuestro viaje, en los hoteles en que hemos sido alojados, en los edificios p\u00fablicos en donde se nos ha recibido, en los vapores diversos en que hemos hecho viajes o paseos, en muchas de las calles por donde hemos pasado, en los teatros a que hemos sido invitados [\u2026], en los salones en que se han verificado los much\u00edsimos banquetes que se nos han ofrecido y [\u2026] en los ojales de las levitas de los caballeros y en los vestidos de las se\u00f1oras que han formado las comisiones para recibirnos y obsequiarnos [\u2026]. Hasta los cuadernos que se imprimieron con el facs\u00edmil de nuestros peri\u00f3dicos y con nuestros retratos; las invitaciones, los billetes del men\u00fa, todo, todo fue hecho en papel o en raso tricolor, o con lazos y flores que conten\u00edan los matices de nuestra bandera.<\/p>\r\n<\/blockquote>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\" style=\"text-align: center;\"><strong>Otro mundo<\/strong><\/h3>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">El ir de \u201casombro en asombro\u201d comenz\u00f3 en El Paso, donde los excursionistas se admiraron que la poblaci\u00f3n tuviese ya m\u00e1s de 5 000 habitantes \u2013cuatro a\u00f1os antes era \u201cun p\u00e1ramo donde los salvajes comet\u00edan depredaciones\u201d\u2013 y contara con una escuela p\u00fablica, un hotel, dos bancos, un templo presbiteriano, otro bautista y otro cat\u00f3lico, \u201cuna elegante corte\u201d, una \u201cexcelente c\u00e1rcel\u201d, un dep\u00f3sito desde el cual se distribu\u00edan las aguas del r\u00edo Bravo, adem\u00e1s de alumbrado p\u00fablico y \u201cotras mejoras propias de los pueblos civilizados\u201d. All\u00ed mismo Paz sentir\u00eda su primer gran estupor ante \u201cel tiro de un diario que produce cien mil ejemplares en dos horas con poderosas m\u00e1quinas\u201d.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Su experiencia en cuanto a transportes y comunicaciones modernas les result\u00f3 insuperable. Adem\u00e1s de los ferrocarriles, los vapores en que navegaron les causaron azoro. Cuenta Bianchi c\u00f3mo los pasm\u00f3 ver, junto al lago Michigan, que los vagones en que viajaban sub\u00edan a un barco de vapor: \u201cLos vagones penetran sobre rieles al vapor; la embarcaci\u00f3n se mueve lentamente, y despu\u00e9s de veinte minutos de navegaci\u00f3n, llega a [\u2026] Windsor\u201d, Canad\u00e1. Iban a las cataratas del Ni\u00e1gara, donde \u201cen unas carretillas sostenidas por un cable sobre un plano inclinado de gran longitud, descendimos con rapidez vertiginosa al fondo del abismo\u201d.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">En Nueva York disfrutaron de los ferrocarriles elevados como de una avanzada soluci\u00f3n para el transporte urbano ya que la empresa les asign\u00f3 un tren especial para que recorrieran, \u201clo que nunca se hace, todas las l\u00edneas [\u2026], que son much\u00edsimas, as\u00ed es que pudimos conocer las diferentes alturas de la v\u00eda, lo s\u00f3lido de la construcci\u00f3n y el aspecto general de esta metr\u00f3poli\u201d.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque los viajeros pasaron muchas noches en el \u201cFra Diavolo\u201d, en varias ocasiones los acogieron los mejores hoteles. El primero fue el New Moctezuma en Las Vegas, Nuevo M\u00e9xico, que Bianchi describi\u00f3 a los lectores mexicanos como \u201cuno de los m\u00e1s elegantes que he conocido\u201d. Sobra decir que, conforme fueron aloj\u00e1ndose en otros hoteles, se sintieron cada vez m\u00e1s abrumados por \u201cel confort y el lujo\u201d de cada uno, sin duda desconocidos en M\u00e9xico. As\u00ed, m\u00e1s adelante, en Minneapolis, Bianchi se referir\u00eda al West Hotel como \u201cuno de los m\u00e1s elegantes y bien servidos no solo de este pa\u00eds sino del mundo entero\u201d.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Los viajeros llevaban en cada lugar una agenda muy activa. Visitaban todo aquello de lo que se jactaban sus anfitriones: f\u00e1bricas, negocios, c\u00e1maras de comercio y bolsas mercantiles, oficinas de gobierno, obras de ingenier\u00eda o arquitectura, monumentos, lugares de recreo, etc\u00e9tera. As\u00ed, en Kansas inspeccionaron los \u201cgrandiosos\u201d talleres de la Compa\u00f1\u00eda del Ferrocarril Atchinson, Topeka y Santa Fe, con sus \u201cm\u00e1quinas de vapor de gran potencia, enormes motores, ruedas de acero y papel, vagones y otra multitud de objetos necesarios en toda v\u00eda f\u00e9rrea\u201d. Recorrieron tambi\u00e9n los corrales de ganado mayor y menor y el rastro de esa poblaci\u00f3n donde:<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Se matan multitud de reses, carneros y cerdos diariamente [\u2026]. Se preparan carnes conservadas, jamones, mantequilla fina y corriente, salchichones y otras mil cosas. Hay departamentos con m\u00e1quinas para quitar el pelo y el cuero a los animales; para destazarlos, para limpiarlos y para todo cuanto se necesita. Hay hasta un refrigerador en que se coloca la carne para que no se eche a perder.<\/p>\r\n<\/blockquote>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">En Chicago los llevaron a los establecimientos m\u00e1s importantes; las f\u00e1bricas de maquinaria agr\u00edcola de Cyrus McComick y de William Deering, y otra de maquinaria para minas, las f\u00e1bricas y almacenes de ropa para dama Marshall Field \u2013predecesora de Macy\u2019s\u2014, que ganaba 25 millones de d\u00f3lares al a\u00f1o y ten\u00eda 2 400 empleados varones y mujeres y la f\u00e1brica de relojes Elgin, \u201cque compite por sus trabajos con las f\u00e1bricas de Suiza. Les llam\u00f3 la atenci\u00f3n el gran n\u00famero de mujeres contratadas; al respecto Bianchi dir\u00eda que su trabajo \u201cno est\u00e1 limitado como entre nosotros; aqu\u00ed se paga bien y se utiliza en todo lo que requiera cuidado y delicadeza. [\u2026] hay mujeres empleadas en f\u00e1bricas, almacenes y aun en oficinas p\u00fablicas del gobierno\u201d.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">En Minneapolis, los periodistas visitaron el molino de Pillsbury, \u201cque es quiz\u00e1 el m\u00e1s grande del mundo, pues fabrica 30 000 barriles diarios de harina\u201d, y las oficinas e imprenta del <em>Tribune<\/em> y el <em>Evening Journal<\/em>, donde lo que admiraron y seguramente envidiaron fue \u201cla facilidad con que se hace el tiro de peri\u00f3dicos y en pocos minutos quedan hasta doblados por la m\u00e1quina, y listos para hacer el reparto\u201d. En Detroit vieron una \u201cmagn\u00edfica f\u00e1brica de estufas\u201d. En Boston, \u201clas excelentes f\u00e1bricas [textiles] de Lowell. Ya de vuelta, en Denver, estuvieron en dos haciendas de beneficio, donde \u201cseg\u00fan nos dijeron [se] hace costeable el beneficio de los metales de baja ley\u201d.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">La ciudad de Pittsburgh les pareci\u00f3 un \u201ctemplo del trabajo material\u201d, pese a que \u201cen vez de aire se respira el humo del carb\u00f3n de piedra o emanaciones del gas natural\u201d. Les sorprendieron, en especial, las empresas que empleaban este recurso, como la Carnegie:<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\r\n<p style=\"text-align: justify;\">All\u00ed contemplamos toda la fuerza del gas natural como combustible, en una fragua que por su magnitud me pareci\u00f3 la morada de los c\u00edclopes que nos refiere la f\u00e1bula. Las f\u00e1bricas son colosales, hermosas y de resultados que apenas pueden concebirse. El gas que en ellas no se emplea tiene f\u00e1cil salida por altos tubos donde se inflama y despide por las noches una luz de gran intensidad.<\/p>\r\n<\/blockquote>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">En cada lugar se acercaron a los procesos fabriles, \u201chabiendo quedado mil veces maravillados ante los avances que ha hecho en este pa\u00eds el uso de la maquinaria\u201d. En suma, sus anfitriones quer\u00edan que los mexicanos \u201ccompraran\u201d Estados Unidos y lo lograron.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Otra forma de persuadirlos del \u00e9xito del modelo estadunidense fueron los obsequios que recibieron, muchos de los cuales se llevar\u00edan a M\u00e9xico, donde sin duda los mostraron: desde tres barricas de cerveza hasta una navaja de bolsillo. No faltaron los folletos de diversa \u00edndole, los libros, etc\u00e9tera.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\" style=\"text-align: center;\"><strong>Atenciones<\/strong><\/h3>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">A lo largo del viaje trataron con muchas personas: empresarios, periodistas, escritores y pol\u00edticos de primer rango. As\u00ed, los presentaron con varios gobernadores, senadores y representantes federales y estatales y alcaldes. Desde luego, se reunieron con los c\u00f3nsules de M\u00e9xico y algunos compatriotas residentes en Estados Unidos. En Washington no solo fueron recibidos por Mat\u00edas Romero, el ministro mexicano, sino en la Casa Blanca por el mismo presidente Grover Cleveland y los integrantes del gabinete, que para recibirlos suspendieron por un rato el duelo nacional decretado por la muerte reciente del expresidente Ulysses B. Grant.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Am\u00e9n de que los estadunidenses vendieron a sus hu\u00e9spedes otra imagen de su pa\u00eds, los excursionistas tambi\u00e9n lo hicieron con la de M\u00e9xico. Seg\u00fan dijo Paz casi al t\u00e9rmino del viaje, se esforzaron por ser \u201cexpresivos y corteses\u201d, a fin de eliminar muchos temores \u201cdesfavorables\u201d y \u201carraigados\u201d sobre M\u00e9xico, de suerte que en ese momento se ve\u00eda a los mexicanos como \u201cm\u00e1s civilizados y capaces de podernos gobernar con nuestras leyes y con nuestros hombres por nosotros mismos\u201d. Ten\u00eda la certeza de que los efectos \u201cque se han despertado con la palabra y todos los medios de comunicaci\u00f3n de que hemos podido disponer no se desvanecer\u00e1n al dejar nosotros este suelo, sino que ser\u00e1n provechosos y de grandes resultados pr\u00e1cticos en el porvenir\u201d.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Muy en broma, pero de forma representativa, Pedro Zubieta, redactor de <em>La Voz de Ju\u00e1rez<\/em>, dialog\u00f3 en alg\u00fan momento con el Dr. Abel Gonz\u00e1lez, de <em>La Voz de Hip\u00f3crates<\/em>:<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Zubieta<\/em>. \u2014 Antes cre\u00edan aqu\u00ed que est\u00e1bamos vestidos de plumas.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Abel<\/em>. \u2014 A m\u00ed, al salir de misa me alz\u00f3 una vieja la levita, probablemente busc\u00e1ndome la cola.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>The Two Republics<\/em>, el peri\u00f3dico en ingl\u00e9s que se editaba en la ciudad de M\u00e9xico, admit\u00eda dos a\u00f1os despu\u00e9s del viaje que a\u00fan resultaba dif\u00edcil evaluar debidamente los buenos resultados de la excursi\u00f3n. Sin embargo, agregaba:<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Que as\u00ed lo fueron\u00a0muchos no pueden dudarlo. Muchos periodistas estadunidenses cuyo inter\u00e9s en M\u00e9xico se despert\u00f3 por primera vez al entrar en contacto con los integrantes del grupo, han desde entonces hecho servicios importantes al representar a este pa\u00eds correctamente [\u2026]; capitalistas que conocieron a estos editores han venido a hacer inversiones y muchas personas ricas que hasta entonces supieron de estos caballeros los atractivos de este pa\u00eds como un lugar de descanso, que pasaban los inviernos en Florida, volvieron sus pasos hacia M\u00e9xico para escapar de los rigores del clima norte\u00f1o.<\/p>\r\n<\/blockquote>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">En cuanto a los periodistas mexicanos, que sin duda volvieron dolorosamente conscientes de las carencias de su pa\u00eds, agregaba que, si bien hab\u00edan comenzado el viaje con \u201cfuertes prejuicios contra Estados Unidos, regresaron a sus casas como amigos y admiradores entusiastas de los estadunidenses y sus instituciones\u201d. Para muchos de ellos, Estados Unidos deb\u00eda de ser, sin duda, el modelo a seguir.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>PARA SABER M\u00c1S<br \/><\/strong><\/h3>\r\n\r\n\r\n\r\n<ul class=\"wp-block-list\">\r\n<li>Bianchi, Alberto G., <em>Los Estados Unidos. Descripciones de viaje<\/em>, M\u00e9xico, N. Lugo Vi\u00f1a, 1887, en <a href=\"https:\/\/cutt.ly\/Brn8lLU\">https:\/\/cutt.ly\/Brn8lLU<\/a><\/li>\r\n<li>Carballo, Emmanuel, <em>\u00bfQu\u00e9 pa\u00eds es este? Los Estados Unidos y los gringos vistos por escritores mexicanos de los siglos XIX y XX<\/em>, M\u00e9xico, CONACULTA, 1996.<\/li>\r\n<li>Quirarte, Vicente, coord., <em>Republicanos en otro imperio. Viajeros mexicanos a Nueva York (1830-1895)<\/em>, M\u00e9xico, Instituto de Investigaciones Bibliogr\u00e1ficas\/Coordinaci\u00f3n de Humanidades, UNAM, 2009.<\/li>\r\n<\/ul>\r\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ana Rosa Su\u00e1rez Arg\u00fcelloInstituto Mora En revista BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam. 48. Las plumas cercanas al Porfiriato recorrieron en tren en 1885 m\u00e1s de una veintena de ciudades y lugares tur\u00edsticos estadounidenses. Se encontraron con colegas periodistas, gobernantes, legisladores y empresarios. El objetivo de los anfitriones era ampliar y aumentar intereses comerciales. Para los mexicanos, cambiar las percepciones negativas sobre el pa\u00eds. Fue un viaje provechoso y de grandes resultados pr\u00e1cticos para el futuro, escribir\u00eda Ireneo Paz. El \u201cFra Diavolo\u201d, el espl\u00e9ndido y lujoso carro pulman destinado a la excursi\u00f3n de periodistas que viajar\u00edan por Estados Unidos, inici\u00f3 la marcha en la estaci\u00f3n de Buenavista el 18 de junio de 1885, enganchado al tren del Ferrocarril Central Mexicano, entre los acordes del Himno Nacional y los saludos de quienes se quedaban atr\u00e1s. Llegar\u00eda a las principales ciudades de ese pa\u00eds durante las siguientes semanas. Viajaban de<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[21,2178],"tags":[2182,720,198],"class_list":{"0":"post-14022","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-articulos","7":"category-bicentenario-48","8":"tag-fra-diavolo","9":"tag-ireneo-paz","10":"tag-porfiriato"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14022","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=14022"}],"version-history":[{"count":12,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14022\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":22802,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14022\/revisions\/22802"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=14022"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=14022"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=14022"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}