﻿{"id":14015,"date":"2020-06-09T02:02:12","date_gmt":"2020-06-09T07:02:12","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=14015"},"modified":"2025-09-10T21:14:44","modified_gmt":"2025-09-11T03:14:44","slug":"sin-miedo-a-volar-las-primeras-aeronautas-mexicanas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/sin-miedo-a-volar-las-primeras-aeronautas-mexicanas\/","title":{"rendered":"Sin miedo a volar. Las primeras aeronautas mexicanas"},"content":{"rendered":"\r\n<p>Crist\u00f3bal S\u00e1nchez Ulloa<br \/>Programa de Becas Posdoctorales en la UNAM<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h4 class=\"has-text-color has-vivid-red-color\"><span style=\"color: #800000;\"><strong>En revista <\/strong><em><strong>BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico<\/strong><\/em><strong>, n\u00fam. 48.<\/strong><\/span><\/h4>\r\n<p><a href=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/BiC_48_01_Aeronautas_mexicanas.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-16736\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/BotonPDF2-e1670355523220.png\" alt=\"\" width=\"87\" height=\"44\" \/><\/a><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\" style=\"text-align: justify;\">Antes de que un mexicano volara por primera vez en un globo aerost\u00e1tico, dos mujeres, cuya identidad se desconoce, ya hab\u00edan hecho algo similar. Sin embargo, pasaron algo desapercibidas para sus compatriotas. En la concepci\u00f3n social decimon\u00f3nica, el rol de la mujer ten\u00eda protagonismo en lo dom\u00e9stico, pero no en la esfera p\u00fablica.<\/h3>\r\n\r\n\r\n\r\n<div class=\"wp-block-image wp-image-14016\">\r\n<figure class=\"aligncenter\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"800\" height=\"545\" class=\"wp-image-14016\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/BiC_48_800PX109.jpg\" alt=\"?????????\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/BiC_48_800PX109.jpg 800w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/BiC_48_800PX109-300x204.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/BiC_48_800PX109-624x425.jpg 624w\" sizes=\"(max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/>\r\n<figcaption>Relation du Premier Voyage aerostatique ex\u00e9cut\u00e9 dans la R\u00e9publique Mexicaine. Par\u00eds, 1835.<\/figcaption>\r\n<\/figure>\r\n<\/div>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde ah\u00ed pod\u00eda abarcar toda la ciudad de M\u00e9xico con una mirada. Hasta ese d\u00eda, s\u00f3lo las aves y su acompa\u00f1ante hab\u00edan contado con esa perspectiva: se ve\u00edan en todo su esplendor la redonda plaza de toros de San Pablo, desde donde partieron, las c\u00fapulas y torres de las iglesias y las azoteas de los dem\u00e1s edificios, colmados de personas que los admiraban transitar. Reconoci\u00f3 f\u00e1cilmente el Paseo de la Viga, la Plaza Mayor, la Catedral y la Alameda, sitios que frecuentaba y que hab\u00eda admirado. Desde las alturas se ve\u00edan distintos, m\u00e1s serenos.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">El viento los llev\u00f3 hacia el suroeste cuando comenzaron el descenso. La ciudad qued\u00f3 cada vez m\u00e1s lejos y la perspectiva se hizo familiar. Casas, \u00e1rboles y personas volvieron a su tama\u00f1o habitual.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Es imposible saber lo que pas\u00f3 por su cabeza durante el viaje \u2013que dur\u00f3 s\u00f3lo unos minutos\u2013. Tampoco podemos saber las sensaciones que el acontecimiento le gener\u00f3. Pero, seguramente, desde que se separ\u00f3 del suelo y hasta que sus pies volvieron a tocarlo, tuvo una mezcla de temor y asombro, por lo arriesgado y a la vez fascinante de su viaje. Y tambi\u00e9n de orgullo, por haber sido la primera mexicana que subi\u00f3 a un globo aerost\u00e1tico en M\u00e9xico&#8230; antes que cualquiera de sus compatriotas varones.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">En la historia de los viajes a\u00e9reos y la aviaci\u00f3n en M\u00e9xico es conocido el nombre de Le\u00f3n Benito Acosta, el primer mexicano que protagoniz\u00f3 una ascensi\u00f3n aerost\u00e1tica, en 1842. Pero poco se conoce sobre las dos mexicanas que, antes que \u00e9l, subieron en un globo sobre la ciudad de M\u00e9xico.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<div class=\"wp-block-image size-medium wp-image-14017\">\r\n<figure class=\"aligncenter\"><img decoding=\"async\" width=\"200\" height=\"300\" class=\"wp-image-14017 aligncenter\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/BiC_48_800PX113-200x300.jpg\" alt=\"Primera ascensi\u00f3n en M\u00e9xico por Eugenio Robertson, febrero 12 de 1835, litograf\u00eda en La Lima de Vulcano, 1835.\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/BiC_48_800PX113-200x300.jpg 200w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/BiC_48_800PX113-684x1024.jpg 684w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/BiC_48_800PX113-624x932.jpg 624w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/BiC_48_800PX113.jpg 800w\" sizes=\"(max-width: 200px) 100vw, 200px\" \/>\r\n<figcaption>Primera ascensi\u00f3n en M\u00e9xico por Eugenio Robertson, febrero 12 de 1835, litograf\u00eda en La Lima de Vulcano, 1835.<\/figcaption>\r\n<\/figure>\r\n<\/div>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">En 1835, los habitantes de la capital admiraron por primera vez el vuelo de un globo aerost\u00e1tico tripulado. El aeronauta franc\u00e9s Eug\u00e8ne Robertson se alz\u00f3 por los aires la ma\u00f1ana del jueves 12 de febrero de 1835 y provoc\u00f3 un gran j\u00fabilo entre los mexicanos, quienes lo recibieron como un h\u00e9roe cuando volvi\u00f3 de su traves\u00eda. Con la fama adquirida, protagoniz\u00f3 otros dos espect\u00e1culos a\u00e9reos ese mismo a\u00f1o, novedosos para todos los que lo presenciaron.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Los vuelos en globos inflados con aire caliente o con hidr\u00f3geno se desarrollaron como espect\u00e1culo desde finales del siglo XVIII y a lo largo del siglo XIX. Los aeronautas se presentaron en distintas ciudades de Europa y posteriormente en Am\u00e9rica, llamando la atenci\u00f3n de poblaciones enteras. Para tener un p\u00fablico expectante, adem\u00e1s de buscar nuevos escenarios, a\u00f1adieron detalles pintorescos a su espect\u00e1culo, que iban desde lo ornamental hasta actos riesgosos, como pirotecnia o descensos en paraca\u00eddas.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">En la ciudad de M\u00e9xico, Eug\u00e8ne Robertson hizo sus funciones en la plaza de toros de San Pablo que se encontraba en el barrio del mismo nombre, al sureste de la ciudad. Ah\u00ed, organiz\u00f3 espect\u00e1culos previos a su despegue, que complementaron la haza\u00f1a de la ascensi\u00f3n y con los que procur\u00f3 corresponder a quienes pagaron un boleto para presenciar el vuelo. En estos pre\u00e1mbulos, amenizados por una orquesta, el aeronauta realizaba los preparativos para su viaje: inflaba su nave con hidr\u00f3geno y hac\u00eda observaciones meteorol\u00f3gicas con globos \u201ccorreo\u201d no tripulados, lo que otorgaba un car\u00e1cter cient\u00edfico a la diversi\u00f3n. Finalmente, se elevaba en su aparato por sobre las gradas del coso. De ah\u00ed, pasaba al escenario et\u00e9reo, donde pod\u00eda ser admirado por todos los que no pod\u00edan o no deseaban pagar por el espect\u00e1culo y se situaban en las c\u00fapulas de las iglesias, azoteas, plazas y calles de la ciudad.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Para hacerlas atractivas, Robertson incorpor\u00f3 detalles novedosos a sus funciones. En su segunda ascensi\u00f3n, por ejemplo, el domingo 13 de septiembre de 1835, apel\u00f3 al patriotismo de los espectadores y aprovech\u00f3 el ambiente pol\u00edtico que predominaba en la ciudad, favorable al centralismo y a Antonio L\u00f3pez de Santa Anna. Dedic\u00f3 el espect\u00e1culo al general y anunci\u00f3 que en \u00e9l recordar\u00eda el triunfo mexicano frente a la expedici\u00f3n de reconquista espa\u00f1ola, el 11 de septiembre de 1829.\u00a0 As\u00ed, engalan\u00f3 su globo con pendones tricolores. Y al elevarse, agit\u00f3 una bandera mexicana y lanz\u00f3 versos alusivos al caudillo y al suceso que se conmemoraba. Al descender en el potrero de Balbuena, sigui\u00f3 gritando \u201cvivas\u201d a la naci\u00f3n mexicana y al jefe militar.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\" style=\"text-align: center;\"><strong>Primera aeronauta <\/strong><\/h3>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Para su tercera ascensi\u00f3n, realizada la ma\u00f1ana del domingo 11 de octubre, Robertson llam\u00f3 el inter\u00e9s del p\u00fablico con m\u00e1s gestos patri\u00f3ticos y un factor adicional: la presencia de una \u201cjovencita mexicana\u201d, que volar\u00eda junto con \u00e9l.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Antes de Robertson, nadie hab\u00eda surcado el cielo del valle de M\u00e9xico. As\u00ed, quien lo acompa\u00f1ara, ser\u00eda la segunda persona en \u201cvolar\u201d en M\u00e9xico y la primera de nacionalidad mexicana. De esta forma, la mujer \u2013cuyo nombre desafortunadamente desconocemos\u2013 fue la primera mexicana en volar en un globo en M\u00e9xico, antes que cualquier mexicano.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">La funci\u00f3n fue memorable. \u201cCreemos imposible que el p\u00fablico haya sido jam\u00e1s llamado para ser testigo de un espect\u00e1culo m\u00e1s hermoso, m\u00e1s interesante y digno de una gran naci\u00f3n\u201d, afirm\u00f3 el diario capitalino<em> La Lima de Vulcano<\/em>, que rese\u00f1\u00f3 el suceso.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Los habitantes de la ciudad se congregaron en la plaza y fuera de ella: en torres, c\u00fapulas, azoteas, ventanas y hasta \u00e1rboles. A la plaza de toros asistieron numerosas mujeres \u2013m\u00e1s que en las funciones anteriores\u2013, llamadas por el hecho de que una de sus compatriotas participar\u00eda en el espect\u00e1culo. Quienes concurrieron desde temprano, observaron el globo inflarse por medio del hidr\u00f3geno, proceso en el que se us\u00f3 \u00e1cido sulf\u00farico y fue supervisado por profesores del Colegio de Miner\u00eda. Despu\u00e9s, Robertson envi\u00f3 \u201cglobitos de prueba\u201d para conocer la direcci\u00f3n del viento. Uno de ellos, adornado con el escudo mexicano, elev\u00f3 la frase \u201cA D. Miguel Barrag\u00e1n\u201d \u2013el presidente en turno\u2013. Y otro subi\u00f3 al cielo el retrato de Santa Anna. Finalmente, se colg\u00f3 del globo aerost\u00e1tico la g\u00f3ndola o canastilla en la que subir\u00edan los viajeros, adornada con seda y flores.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Una vez terminados los preparativos, Robertson se ausent\u00f3 un momento, a fin de alistarse para la ascensi\u00f3n. Apareci\u00f3 de nuevo, pero lo hizo en solitario, lo que hizo estallar el murmullo de los asistentes, quienes pensaron que, quiz\u00e1, la mujer se hab\u00eda retractado. Pero como buen hombre de espect\u00e1culo, fue solamente una forma de aumentar el inter\u00e9s y el suspenso. Volvi\u00f3 a esconderse para reaparecer, ahora s\u00ed, acompa\u00f1ado por la mexicana. Estallaron entonces aplausos y gritos de aprobaci\u00f3n.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00c9l subi\u00f3 a la g\u00f3ndola primero y le sigui\u00f3 ella. Una vez en la canastilla, dejaron que el globo se elevara unos metros para que los concurrentes contemplaran el aparato \u201clevitando\u201d sobre el escenario taurino. Ambos sonre\u00edan. Robertson, de pie, agitaba su mano para despedirse del p\u00fablico y ella, sentada, lanzaba al aire flores y papeles con versos. Cortaron entonces las amarras y los aeronautas iniciaron su traves\u00eda, acompa\u00f1ados de los v\u00edtores de los espectadores y de las notas de una banda marcial. En el ascenso, el franc\u00e9s ondeaba una bandera mexicana, mientras que su acompa\u00f1ante segu\u00eda lanzando poemas y flores.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">En la postal que plasmaron los viajeros al salir de la plaza se distingu\u00edan los roles que en la \u00e9poca se asignaba a cada g\u00e9nero: el hombre, sostenedor del orgullo patri\u00f3tico (aunque aqu\u00ed fuera un extranjero), controlando el aerostato con sus conocimientos cient\u00edficos. Ella, encargada de lo emotivo y lo est\u00e9tico, embellec\u00eda el ambiente con su presencia y sus gestos.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">El viento soplaba con ligereza y, una vez que el globo abandon\u00f3 la plaza por sus alturas, lo dirigi\u00f3 suavemente hacia el noroeste. Expresiones de apremio interrumpieron el j\u00fabilo cuando pareci\u00f3 que se estrellar\u00edan contra la c\u00fapula de un templo, pero fue s\u00f3lo un susto. Libraron el obst\u00e1culo, se elevaron m\u00e1s y permanecieron suspendidos sobre la urbe. La calma en las alturas les permiti\u00f3 ascender a una gran altura y transitar lenta y errantemente por la regi\u00f3n et\u00e9rea, desde la cual pudieron admirar en su totalidad a la capital mexicana, con una perspectiva desconocida para cualquiera. Una vista parecida a la que el artista Casimiro Castro tendr\u00eda dos d\u00e9cadas despu\u00e9s cuando subi\u00f3 a un globo para poder pintar a la ciudad de M\u00e9xico como nadie antes lo hab\u00eda hecho.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Como muchas otras cosas bellas, el in\u00e9dito viaje de Robertson y la mujer mexicana fue breve. Dur\u00f3 unos cuantos minutos ya que la madre de la \u201cse\u00f1orita\u201d, a quien el franc\u00e9s tuvo que solicitar permiso, pidi\u00f3 que as\u00ed fuera. Por ello, despu\u00e9s de contemplar a la urbe por un corto espacio de tiempo, emprendieron el descenso.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">El viento llev\u00f3 a los viajeros hacia el suroeste y el globo toc\u00f3 tierra en la pradera de Las Culebritas, cercana a Mixcoac. Un regimiento de caballer\u00eda se apresur\u00f3 a llegar al sitio para escoltarlos y ayudarles a controlar a la multitud que se reuni\u00f3 en donde aterrizaron. Desinflaron el globo y montaron a caballo hacia la garita de San Antonio Abad, donde la joven se encontr\u00f3 con su madre, quien la esperaba ansiosa y con cierta angustia contenida. Despu\u00e9s, los dos viajeros cabalgaron hacia la ciudad, ah\u00ed fueron recibidos con muestras de j\u00fabilo.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Desgraciadamente, as\u00ed como no contamos con el nombre de la \u201cprimera aeronauta mexicana\u201d, tampoco conocemos su testimonio. Los editores de <em>La Lima de Vulcano <\/em>solamente recogieron el de Robertson, quien se expres\u00f3 muy bien de su acompa\u00f1ante. El peri\u00f3dico refiri\u00f3: \u201cno ha incomodado en manera alguna su trabajo ni aun distra\u00eddo su atenci\u00f3n con palabras ociosas, al contrario, estaba encantada y parec\u00eda gozar del magn\u00edfico espect\u00e1culo que se desarrollaba a sus pies\u201d. Curioso testimonio: el hombre se ocupaba de los asuntos \u201cimportantes\u201d, como controlar el ascenso y descenso de la nave, mientras que ella contemplaba y se divert\u00eda, omitiendo expresar preocupaciones o inquietudes, lo cual, en la mentalidad de la \u00e9poca, era lo que deb\u00eda hacer. Daban por hecho que la mujer no comprender\u00eda o simplemente no le interesaba conocer los aspectos cient\u00edficos detr\u00e1s del viaje en globo.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Independiente de las ideas que predominaban sobre el rol de cada g\u00e9nero, el relato evidencia la tranquilidad que la mujer mostr\u00f3 en una faena sumamente riesgosa y que muy pocas personas en el mundo hab\u00edan experimentado. Seguramente, a muchos les habr\u00eda atemorizado la idea de subirse a un aparato que volaba a merced del viento y que le hab\u00eda costado la vida a m\u00e1s de una persona. Los habitantes de la ciudad conoc\u00edan historias tr\u00e1gicas de vuelos en globo. Entre ellas, la de Sophie Blanchard, una valerosa aeronauta francesa quien, entre otras proezas, lanzaba pirotecnia desde su globo. Blanchard muri\u00f3 en 1819 al incendiarse su globo de hidr\u00f3geno en un espect\u00e1culo en Par\u00eds.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Por ello, aunque acompa\u00f1aba a un experimentado aeronauta y su presencia obedeci\u00f3 a la necesidad de hacer atractivo el espect\u00e1culo, hay que resaltar el valor de la primera mujer que vol\u00f3 en un globo aerost\u00e1tico en M\u00e9xico. Aunque su nombre es desconocido, su haza\u00f1a no lo es.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\" style=\"text-align: center;\"><strong>Segunda en \u201cvolar\u201d<\/strong><\/h3>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Seis a\u00f1os despu\u00e9s, en agosto de 1841, el empresario estadunidense Fernando Lapham ofreci\u00f3 presentar un nuevo espect\u00e1culo aerost\u00e1tico, esta vez protagonizado por el mexicano Francisco Carrillo, quien subir\u00eda acompa\u00f1ado de su esposa. Para nuestro infortunio, tampoco conocemos el nombre de esta mujer.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">La funci\u00f3n se program\u00f3 para el domingo 15 de agosto de 1841. Las autoridades de la ciudad, para prevenir complicaciones o decepciones, pidieron a los catedr\u00e1ticos del Colegio de Miner\u00eda que revisaran el globo y las aptitudes del navegante. Lo hicieron a rega\u00f1adientes, porque despu\u00e9s de las primeras experiencias hab\u00edan concluido que el \u00e9xito en las ascensiones depend\u00eda de la suerte, m\u00e1s que de la pericia. Se inquietaron cuando Carrillo les explic\u00f3 que su esposa subir\u00eda sola en el globo sujetado por cuerdas, a una altura de \u201cdoscientos o trescientos pies\u201d, es decir, \u00a1de 60 a 90 metros! Luego, ella bajar\u00eda para que \u00e9l ascendiera en el globo sin amarras. Los profesores de Miner\u00eda se preocuparon por la seguridad de la mujer y porque la maniobra podr\u00eda ocasionar un desperfecto en el artefacto que impidiera concluir la funci\u00f3n.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">A pesar de las advertencias y la inexperiencia de Carrillo, el espect\u00e1culo se efectu\u00f3. D\u00edas antes de la funci\u00f3n, Le\u00f3n Benito Acosta, quien deseaba ser el primer mexicano en realizar una ascensi\u00f3n aerost\u00e1tica, intent\u00f3 detenerlo. Primero, solicit\u00f3 a las autoridades de la ciudad que le concedieran el privilegio de ser el \u00fanico mexicano que pudiera efectuar ascensiones, pero no le fue concedido. Ante este fracaso, el mi\u00e9rcoles 11 de agosto fij\u00f3 una representaci\u00f3n en las esquinas de varias calles, al lado de los carteles que anunciaban la funci\u00f3n. En ella, acus\u00f3 que la ascensi\u00f3n se har\u00eda sin un previo examen ni con la certeza de que los aeronautas ten\u00edan los conocimientos necesarios. No obstante, su plan fracas\u00f3 y el espect\u00e1culo se realiz\u00f3\u2026 o se intent\u00f3.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Ese domingo, la plaza de San Pablo volvi\u00f3 a contar con una gran entrada para el espect\u00e1culo aerost\u00e1tico. Al centro se infl\u00f3 el globo, con el mismo procedimiento seguido en ascensiones previas, para el cual se usaba \u00e1cido sulf\u00farico. Una vez henchido el aerostato, lo abord\u00f3 la joven mexicana. Como hizo su antecesora seis a\u00f1os antes, subi\u00f3 a la canastilla saludando a los presentes. Y ascendi\u00f3 lanzando versos al aire. El globo subi\u00f3 hasta la altura de los segundos palcos de la plaza, sostenido por varias cuerdas.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">La escena fue pintoresca: en tanto que ella lanzaba los versos y saludaba desde las alturas, en tierra el empresario Fernando Lapham hac\u00eda uso de toda su fuerza para sujetar uno de los cables atados el artefacto. Carrillo, por su parte, se paseaba por el ruedo, despidi\u00e9ndose de los concurrentes, al tiempo que una orquesta amenizaba el espect\u00e1culo.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Al cabo de unos minutos ella descendi\u00f3 hacia la arena. Pero como lo hab\u00edan advertido los catedr\u00e1ticos de Miner\u00eda, pronto el globo perdi\u00f3 gran parte del gas que lo inflaba y \u00e9l ya no pudo subir. Se qued\u00f3 frustrado en el ruedo, en tanto el p\u00fablico sali\u00f3 de la plaza con la sensaci\u00f3n de haber sido enga\u00f1ado.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Seg\u00fan cont\u00f3 m\u00e1s adelante Carrillo, el \u00e1cido sulf\u00farico manch\u00f3 el globo, agujer\u00e1ndolo y provocando que el hidr\u00f3geno se escapara. Esto, sin embargo, no lo vieron los concurrentes y manifestaron su decepci\u00f3n. El peri\u00f3dico <em>El Apuntador<\/em> public\u00f3 al d\u00eda siguiente que todos los asistentes se lamentaban de \u201cque no hubiera sido ayer el d\u00eda se\u00f1alado para que el pabell\u00f3n mexicano ondeara en los aires por la primera vez en manos mexicanas\u201d. Es decir, les entristeci\u00f3 el hecho de no tener un aeronauta mexicano a\u00fan.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Los cr\u00edticos pasaron un poco por alto la participaci\u00f3n de la esposa de Carrillo en el espect\u00e1culo aerost\u00e1tico, ya que fue solamente el pre\u00e1mbulo del acto principal. Sin embargo, es innegable que, aunque no vol\u00f3 m\u00e1s all\u00e1 de la plaza de toros de San Pablo, s\u00ed arriesg\u00f3 su integridad al subir.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">De esta forma, antes que cualquier mexicano subiera en un globo aerost\u00e1tico, dos mexicanas ya lo hab\u00edan hecho.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\" style=\"text-align: center;\"><strong>El honor<\/strong><\/h3>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Meses m\u00e1s tarde, el domingo 3 de abril de 1842, Le\u00f3n Benito Acosta se convirti\u00f3 en el primer mexicano en realizar un vuelo en globo aerost\u00e1tico \u2013construido por \u00e9l mismo\u2013 en la ciudad de M\u00e9xico, y tuvo el honor de ser el primer hombre en ondear una bandera mexicana desde la altura. Fue recibido de manera triunfal y su valent\u00eda alabada en los medios impresos.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Su haza\u00f1a fue merecidamente celebrada en su tiempo. Nadie, sin embargo, aludi\u00f3 a las dos compatriotas que previamente se hab\u00edan elevado en globo. Esto se debe a que el rol de ambas mujeres fue m\u00e1s bien publicitario, como parte de una estrategia para atraer a m\u00e1s espectadores. Su labor en el espect\u00e1culo se redujo a \u201cembellecer\u201d la escena con su presencia y los versos lanzados al aire. Por eso tambi\u00e9n se les neg\u00f3 el privilegio de ondear la bandera mexicana. Esto explica el rol que la sociedad decimon\u00f3nica atribu\u00eda a la mujer, ligado a la idea de que representaba el lado sensible de la humanidad. Ellas ten\u00edan protagonismo en lo dom\u00e9stico, no en la esfera p\u00fablica. El patriotismo, la valent\u00eda, el saber para ejecutar con \u00e9xito una ascensi\u00f3n eran atribuibles \u00fanicamente a los hombres. Y el honor, una cualidad central para la sociedad en el siglo XIX, tambi\u00e9n se les reservaba casi exclusivamente. Por este motivo, no se habl\u00f3 del honor de la acompa\u00f1ante de Robertson o de la esposa de Carrillo. La misma diferencia en cuanto a la imagen p\u00fablica hizo que no se considerara necesario dar a conocer los nombres de esas valerosas mujeres.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Los vuelos de las dos mujeres mexicanas podr\u00edan resultar algo \u201csimples\u201d. Una solamente acompa\u00f1\u00f3 al experimentado Robertson y otra subi\u00f3 en un globo amarrado, se puede pensar. Hay que imaginar, sin embargo, lo que implicaron estos \u201csencillos\u201d actos. Ascender en la canastilla de un globo inflado con hidr\u00f3geno resultaba peligroso no s\u00f3lo por la altura; tambi\u00e9n por el gas que se usaba, altamente inflamable. Un viento intempestivo o un desperfecto pod\u00edan ocasionar un accidente mortal.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero lo cierto es que, si bien cumpl\u00edan un papel \u201cornamental\u201d, se requer\u00eda de mucho valor para lo que hicieron. Aunque dicha cualidad no se les sol\u00eda atribuir, estas mujeres la tuvieron; as\u00ed como el honor de surcar el cielo mexicano antes que muchos otros lo hicieran.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>PARA SABER M\u00c1S<\/strong><\/h3>\r\n\r\n\r\n\r\n<ul class=\"wp-block-list\">\r\n<li>Alfonseca Arredondo, Raquel, \u201cEl riesgo de caer. Las ascensiones aereost\u00e1ticas en M\u00e9xico\u201d, <em>BiCentenario: el ayer y hoy de M\u00e9xico<\/em>, vol. 5, n\u00fam. 19, 2013.<\/li>\r\n<li>Hamue Medina, Roc\u00edo Elena, <em>El globo de Cantolla. Historia de la aerostaci\u00f3n en M\u00e9xico, 1784-1914<\/em>, M\u00e9xico, UNAM, Facultad de Ingenier\u00eda, 2011.<\/li>\r\n<li>Vel\u00e1zquez Guadarrama, Ang\u00e9lica, <em>\u00c1ngeles del hogar y musas callejeras: representaciones femeninas en la pintura del siglo XIX <\/em>en<em> M\u00e9xico, <\/em>M\u00e9xico, UNAM, Instituto de Investigaciones Est\u00e9ticas, 2018.<\/li>\r\n<li>\u00a0\u201cLa osada historia de los pioneros de los globos aerost\u00e1ticos\u201d. Video sobre el libro de Richard Holmes, <em>Falling Upwards: How we Took to the Air<\/em> (Nueva York, Pantheon, 2013), en: <a href=\"https:\/\/cutt.ly\/hrnk3uS\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">https:\/\/cutt.ly\/hrnk3uS<\/a><\/li>\r\n<\/ul>\r\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Crist\u00f3bal S\u00e1nchez UlloaPrograma de Becas Posdoctorales en la UNAM En revista BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam. 48. Antes de que un mexicano volara por primera vez en un globo aerost\u00e1tico, dos mujeres, cuya identidad se desconoce, ya hab\u00edan hecho algo similar. Sin embargo, pasaron algo desapercibidas para sus compatriotas. En la concepci\u00f3n social decimon\u00f3nica, el rol de la mujer ten\u00eda protagonismo en lo dom\u00e9stico, pero no en la esfera p\u00fablica. El viento los llev\u00f3 hacia el suroeste cuando comenzaron el descenso. La ciudad qued\u00f3 cada vez m\u00e1s lejos y la perspectiva se hizo familiar. Casas, \u00e1rboles y personas volvieron a su tama\u00f1o habitual. Es imposible saber lo que pas\u00f3 por su cabeza durante el viaje \u2013que dur\u00f3 s\u00f3lo unos minutos\u2013. Tampoco podemos saber las sensaciones que el acontecimiento le gener\u00f3. Pero, seguramente, desde que se separ\u00f3 del suelo y hasta que sus pies volvieron a tocarlo, tuvo<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[21,2178],"tags":[2181,2180,2269,2179],"class_list":{"0":"post-14015","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-articulos","7":"category-bicentenario-48","8":"tag-eugene-robertson","9":"tag-globo-aerostatico","10":"tag-siglo-xix","11":"tag-vuelo"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14015","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=14015"}],"version-history":[{"count":10,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14015\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":22801,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14015\/revisions\/22801"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=14015"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=14015"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=14015"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}