﻿{"id":13928,"date":"2020-05-15T15:59:56","date_gmt":"2020-05-15T20:59:56","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=13928"},"modified":"2025-09-10T22:03:55","modified_gmt":"2025-09-11T04:03:55","slug":"lorenzo-el-mixe","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/lorenzo-el-mixe\/","title":{"rendered":"Lorenzo, \u201cEl Mixe\u201d"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">Modesta Fonticoba<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #800000;\"><strong>Revista <em>BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico<\/em>, n\u00fam. 47.<\/strong><\/span><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/BiC_47_Cuento_Lorenzo_Mixe.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-full wp-image-16736\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/BotonPDF2-e1670355523220.png\" alt=\"\" width=\"87\" height=\"44\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>L<\/strong>orenzo cabalga veloz sin rumbo fijo por sus amadas sierras. Un instante despu\u00e9s de montar su caballo sinti\u00f3 una bala pasar roz\u00e1ndole el hombro. Escapaba de su casa, escapaba de la ira de su padre. Su padre le hab\u00eda disparado. Despu\u00e9s de galopar por largo rato, aminora la marcha sin saber qu\u00e9 hacer ni a d\u00f3nde dirigirse. Luego se detiene sin dejar de pensar: \u201cUna bala pas\u00f3 roz\u00e1ndome el hombro, mi propio padre quiso matarme.\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lorenzo no ha cumplido a\u00fan los quince a\u00f1os, aunque parece un poco mayor. Una incipiente pelusa ha empezado a asomar encima de su labio superior. Se baja de su montura cabizbajo y triste, camina con el coraz\u00f3n estrujado. Est\u00e1 acostumbrado a trabajar duramente y a recibir golpes de su padre, Eulalio. \u201cMi padre me insulta y me maltrata, a pesar de eso, yo sigo respet\u00e1ndolo. \u00bfPor qu\u00e9 me odia tanto que hasta quiso matarme? Igual no le tengo miedo.\u201d Ha obscurecido, temblando de fr\u00edo y angustia busca d\u00f3nde recostarse. Llega a un paraje donde las copas de los frondosos \u00e1rboles se unen unas con otras. Se acuesta entre ellos, pero sus negros pensamientos no lo abandonan. Se levanta y busca hojas grandes de platanar para taparse. Vuelve a acostarse y se duerme al fin. Se despierta cuando oye relinchar al \u201cNegro\u201d. Un hombre con uniforme militar lo tiene tomado por las riendas. Otros dos lo toman a \u00e9l. Pensando lo peor forcejea tratando de escaparse, un golpe lo tumba al suelo. Lo levantan y le amarran las mu\u00f1ecas a la espalda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013\u00bfUn esp\u00eda carrancista, eh? Pues nosotros fusilamos a los esp\u00edas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lorenzo no entiende lo que le dicen, el \u00fanico idioma que habla es el mixe, pero aquellos soldados de feroces miradas le infunden gran temor. Trata de comunicarse con ellos en su lengua: \u201cM\u00e4stutk\u00f6tsj k\u00e4\u00e4ts tytintu\u00f1j\u201d (\u201cD\u00e9jenme, yo ni hice nada\u201d).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al o\u00edrlo, uno de ellos se echa a re\u00edr mientras mira a sus compa\u00f1eros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013\u00bfY este, qu\u00e9 jijos dice? A m\u00ed no me enga\u00f1a vestido como est\u00e1, como un indio de la sierra. M\u00edrenle la cara y los ojos y vean nom\u00e1s que caballo tiene. Este no es un indio serrano. \u00a1Vamos a llevarlo al cuartel y all\u00e1 lo ajusticiamos!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013\u00a1Vamos, pues! \u2013dice otro\u2013, a ver si all\u00e1 lo hacemos hablar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo amarran por la cintura a un caballo al que hacen galopar despacio. Por un largo trecho corre brincando los pedruscos intentando no caer. Poco despu\u00e9s, los soldados miran hacia atr\u00e1s y, entre carcajadas, espolean sus caballos jal\u00e1ndolo hasta que cae, arrastr\u00e1ndolo entre las piedras y tierra del camino. En un momento sus calzones quedan destrozados, las desnudas piernas sangran desgarradas y el pecho se le llena de ara\u00f1azos. Lorenzo trata de levantar la cabeza; apenas alcanza a elevarla unos mil\u00edmetros del suelo. Este trayecto dura s\u00f3lo unos instantes. Los soldados no quieren que se les muera en el camino. Al llegar al cuartel lo avientan a un calabozo y le dicen al sargento que se han encontrado a un esp\u00eda de Carranza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013\u00bfHa confesado algo?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013No, el muchacho hace como que no sabe hablar castellano. \u00bfQu\u00e9 hacemos con \u00e9l mi sargento?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Ya saben lo que se hace con los esp\u00edas, \u00a1formen el pelot\u00f3n de fusilamiento!, yo tengo que salir del cuartel. Me han mandado llamar, \u00a1ustedes se encargan!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Abren la puerta del calabozo. Lo encuentran acuclillado y asustado en un rinc\u00f3n, tratando de limpiar sus rodillas de la sangre y tierra pegadas a ellas con los jirones de manta que quedan en sus calzones. Mira con temor a los que abren la puerta, lo sacan a empujones al patio y lo ponen contra la pared.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando ve los rifles en las manos de los soldados, su coraz\u00f3n comienza a galopar locamente. Como \u00faltimo intento vuelve a gritar desesperado: \u201c\u00a1M\u00e4stutk\u00f6tsj k\u00e4\u00e4ts tytin!\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al escucharlo, el sargento Jacinto brinca de su asiento y sale a toda velocidad al patio gritando:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013\u00a1Alto! \u00a1Alto! \u2013cuando ya el pelot\u00f3n apuntaba hacia Lorenzo\u2013. \u00a1Tr\u00e1iganlo a mi despacho!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El muchacho, muy p\u00e1lido, tiembla en frente del sargento. Jacinto lo mira y le habla en mixe:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013\u00bfDe d\u00f3nde eres?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al o\u00edrlo, Lorenzo mira asombrado hacia el hombre alto que tiene enfrente y ve una sonrisa amable en sus labios, entonces empieza a hablar con voz entrecortada:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Soy mixe\u2026 de la sierra\u2026 soy de Tlahuitoltepec\u2026 en la sierra alta. No s\u00e9 por qu\u00e9 quieren matarme, de verdad yo no hice nada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Te creo, yo tambi\u00e9n soy de all\u00e1. Dime, \u00bfde qui\u00e9n eres hijo?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Mi padre se llama Eulalio Robledo y mi madre\u2026<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Tu madre se llama Martina, \u2013le dice adelant\u00e1ndosele\u2013, \u00a1Es incre\u00edble!, eres hijo de Martina. Afortunadamente te o\u00ed cuando gritabas en nuestra lengua; estaba a punto de irme, un poco m\u00e1s y estar\u00edas muerto. Yo tambi\u00e9n soy de tu pueblo, soy hijo de Mar\u00eda, la que fabrica y vende cer\u00e1mica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Si usted es mixe, d\u00edgame por qu\u00e9 iban a fusilarme.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Creyeron que eras un esp\u00eda, nosotros somos gente del general Guillermo Meixueiro, l\u00edder del Ej\u00e9rcito Soberanista Oaxaque\u00f1o. La gente de Carranza anda tras nosotros. Desde hace unos meses nuestro estado es independiente, ya no pertenecemos a la rep\u00fablica mexicana. Tenemos nuestra propia moneda y nuestros propios timbres postales. El gobernador de Oaxaca, Jos\u00e9 In\u00e9s D\u00e1vila, organiz\u00f3 un gobierno soberano, quiero decir, un gobierno libre, s\u00f3lo nuestro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013\u00bfY eso es bueno o es malo?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Puede ser que fuera bueno, aunque no creo que podamos con Carranza. Dicen que esta es la cuarta vez que Oaxaca intenta ser independiente, yo creo que no lo vamos a lograr.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013\u00bfMe est\u00e1 diciendo que piensa que no va a ganar la guerra?, \u00bfentonces para qu\u00e9 pelea?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Porque soy un soldado y es mi deber. \u00bfO t\u00fa no defender\u00edas tu casa y a tus padres, aunque fuera enfrent\u00e1ndote a gente que sabes que no podr\u00e1s vencer?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013\u00a1S\u00ed que lo har\u00eda, aunque me mataran! \u00a1Y tambi\u00e9n defender\u00eda mi pueblo! A nuestra casa llegaron varias veces, a caballo, hombres vestidos de soldados a robarnos los animales y los granos. Mi padre y yo les disparamos con escopetas a dos de ellos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Pod\u00edan haber sido hombres de Carranza, o algunos revolucionarios que se fueron convirtiendo en bandidos al terminar la revoluci\u00f3n. Dime, \u00bfa ti no te gustar\u00eda ser soldado? \u00bfCu\u00e1ntos a\u00f1os tienes?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013En dos meses cumplir\u00e9 quince. Yo no quiero ser soldado, nom\u00e1s quiero cuidar a mi madre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El sargento Jacinto \u00c1lvarez palidece cuando oye la edad de Lorenzo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013\u00bfCasi quince a\u00f1os? Y \u00bfcu\u00e1ntos hermanos tienes?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Tengo tres hermanas, hijas de mi padre. Mi madre s\u00f3lo me tuvo a m\u00ed.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un pensamiento hiere su imaginaci\u00f3n: \u201cHace algo menos de diecis\u00e9is a\u00f1os que yo\u2026\u201d. Lo mira de arriba abajo; est\u00e1 sucio, casi desnudo, herido y ensangrentado. Da unos pasos hacia \u00e9l.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013\u00bfC\u00f3mo te llamas?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Me llamo Lorenzo Robledo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013\u00a1Ven, Lorenzo, ac\u00e9rcate aqu\u00ed a la ventana! \u2013Jacinto observa detenidamente sus facciones. Tiene la cara ennegrecida con tierra y la barbilla ara\u00f1ada; al ver de cerca sus ojos verdosos el pulso se le acelera. Saca un pa\u00f1uelo, lo humedece y limpia aquella cara bronceada por el sol. \u2013Dime Lorenzo, \u00bfa qui\u00e9n te pareces?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013No s\u00e9, mi padre me mira y me pregunta lo mismo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Vamos afuera, tengo que salir del cuartel. Mi capit\u00e1n me mand\u00f3 llamar, esperas aqu\u00ed mi regreso, quiero seguir hablando contigo. Llama al cabo de guardia y le ordena: \u2013\u00a1Quiero que cuides este muchacho mientras yo vuelvo! \u00a1Le pones una tinaja con agua para que se ba\u00f1e! Le traes alguna ropa usada y algo de comer. Y, \u00a1oye bien lo que te digo! Me respondes de \u00e9l con tu vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lorenzo se queda varios meses viviendo en el cuartel. Ha aprendido algo de castellano, trabaja en las caballerizas, limpia las instalaciones y cepilla su hermoso caballo, que es envidia de la tropa, sobre todo de un cabo que no le quita los ojos de encima. Un d\u00eda que el sargento hab\u00eda salido a recorrer y vigilar las sierras con algunos de sus hombres, Lorenzo observa c\u00f3mo los soldados afinan su punter\u00eda en los patios, apuntando a ciertos blancos, uno de ellos se fija en \u00e9l y le pregunta:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013\u00bfQuieres probar?, \u00bfsabes disparar? Y le muestra un revolver. \u2013\u00a1T\u00f3malo! \u00a1Dispara hacia all\u00ed! \u2013le dice se\u00f1alando hacia d\u00f3nde apuntar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lorenzo estira el brazo, apunta y dispara. La bala s\u00f3lo pasa cerca del blanco.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Tienes que apuntar mirando esta parte del arma, aqu\u00ed arriba, luego disparas con calma y cuidado las primeras veces, lo primero es acertar, luego ir\u00e1s tomando velocidad, porque en caso de enfrentarte a alguien deber\u00e1s hacerlo muy r\u00e1pido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El muchacho no entiende la totalidad de la explicaci\u00f3n, pero s\u00ed la manera de apuntar hacia el blanco, ahora, m\u00e1s tranquilo, apunta hacia el objetivo y acierta plenamente. En ese momento el conocido relincho de un caballo lo hace mirar hacia atr\u00e1s. El cabo primero est\u00e1 tratando de ponerle una silla de montar al \u201cNegro\u201d, que se resiste levantando las patas delanteras. Lorenzo guarda con prisa el rev\u00f3lver en la cintura y se enfrenta al cabo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013\u00a1Caballo m\u00edo! \u2013grita, mientras trata de hacerse con las riendas\u2013, \u00a1caballo m\u00edo!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El militar golpea con fuerza a Lorenzo y lo tira al suelo, dici\u00e9ndole:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Este caballo me gusta y va a ser para m\u00ed, le tengo echado el ojo desde que llegaste. T\u00fa eres un desarrapado muerto de hambre, \u00a1qu\u00e9 va a ser tuyo este caballo!, de seguro se lo robaste a alguien. No te atrevas a enfrentarte a m\u00ed, porque te va a ir mal, ahora no est\u00e1 el sargento para defenderte.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013\u00a1Caballo m\u00edo!, grita Lorenzo m\u00e1s fuerte mientras se levanta con el arma en la mano apuntando al cabo, que se ha dado cuenta que el muchacho sabe disparar y que seguramente se atrever\u00e1 a hacerlo. Suelta el caballo y Lorenzo lo toma por las riendas con una mano, apuntando a su contrincante con la otra, camina dando pasos hacia atr\u00e1s. El port\u00f3n est\u00e1 abierto, de un salto monta su caballo y se aleja cabalgando a toda velocidad. El cabo y dos soldados salen a galope atr\u00e1s de \u00e9l. Lorenzo se va alejando cada vez m\u00e1s de sus perseguidores, cuando el cabo se da cuenta saca su rev\u00f3lver y dispara. El muchacho siente la sangre calienta correr por su brazo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El sargento llega por la tarde al cuartel. No encuentra a Lorenzo y pregunta al cabo de guardia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013\u00bfD\u00f3nde est\u00e1 el muchacho?, \u00bfd\u00f3nde est\u00e1 Lorenzo?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Se escap\u00f3 \u2013contesta el cabo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013\u00bfC\u00f3mo que se escap\u00f3? \u00bfPor qu\u00e9 se escap\u00f3?, \u00bfqu\u00e9 le hicieron?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El tal Lorenzo result\u00f3 un ratero, lo encontr\u00e9 con un revolver que le rob\u00f3 a uno de los soldados, y cuando se lo recrimin\u00e9 agarr\u00f3 su caballo y sali\u00f3 de aqu\u00ed hecho una bala. Yo, intentando pararlo, le dispar\u00e9 y creo que lo her\u00ed, no va a llegar muy lejos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013\u00bfLo heriste? Mira que si lo que me est\u00e1s contando no es verdad, si me est\u00e1s mintiendo vas a pagarlo muy caro. \u00a1Qu\u00e9 me ensillen un caballo fresco que voy a salir a buscarlo!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jacinto cabalga despacio por donde ve las huellas recientes de tres caballos. Un poco m\u00e1s adelante solamente aparecen las huellas de un caballo sin herrar. Ha empezado a caer una lluvia ligera. Jacinto sabe que el rastro se borrar\u00e1. Sigue adelante. La noche cae sin que encuentre se\u00f1ales de \u00e9l. Por aquellos parajes merodean algunos jaguares, robustos felinos que entra\u00f1an un gran peligro. No sabe si el muchacho conserva el arma, sigue busc\u00e1ndolo. La lluvia arrecia, pero no quiere darse por vencido. Los rel\u00e1mpagos iluminan el cielo de vez en cuando. Ve a lo lejos una gran monta\u00f1a. Sabe el gran significado que tienen para su pueblo, cabalga hacia all\u00e1. Oye un disparo no muy lejano y se queda quieto, escuchando, no oye nada m\u00e1s. Desmonta para rodear la majestuosa monta\u00f1a. Un rel\u00e1mpago rompe la oscuridad. Entre la lluvia le parece ver un caballo. Con el coraz\u00f3n agitado se acerca al animal: es el \u201cNegro\u201d. Tambi\u00e9n vislumbra, un poco m\u00e1s all\u00e1, una figura humana tirada cerca de la monta\u00f1a. Hundi\u00e9ndose en el lodo camina lo m\u00e1s deprisa que puede. Se arrodilla en la tierra y lo ve: es Lorenzo. Le palpa el pecho que late d\u00e9bilmente. Alza su cabeza y lo llama. El muchacho parpadea un poco, al lado de su mano encuentra el revolver reci\u00e9n disparado. Mira hacia los lados y ve una serpiente muerta de un disparo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013\u00a1Lorenzo!, \u00a1\u00f3yeme! Soy Jacinto. Tengo que sacarte de aqu\u00ed. El muchacho abre un poco los ojos y los vuelve a cerrar. Sin pensarlo m\u00e1s lo toma en brazos, camina hacia el \u201cNegro\u201d y lo sube a su lomo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Agua, agua, \u2013pide Lorenzo. El sargento toma su cantimplora, le levanta la cabeza y se la pone en la boca. En medio de una gran tormenta llegan al cuartel. El sargento lo lleva en brazos y lo acuesta en su catre sin que pare de temblar. Le cambian las empapadas ropas y tratan de que tome un poco de caldo caliente. Lorenzo toma un poco con los ojos cerrados casi sin darse cuenta. Llaman a Odil\u00f3n, que hace las veces de enfermero, para que lo revise.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013A mi parecer la herida del hombro est\u00e1 infectada y el muchacho muy d\u00e9bil. Mire, yo conozco un curandero que sabe mucho de hierbas curativas. Si quiere voy ma\u00f1ana por \u00e9l.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013S\u00ed, \u00a1Ve ma\u00f1ana lo m\u00e1s pronto posible!, y tr\u00e1eme otro caldo caliente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El enfermero llega a media ma\u00f1ana del d\u00eda siguiente acompa\u00f1ado por una persona joven que lleva, colgando de su hombro, una bolsa de manta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Mi sargento, este es el hijo del curandero del que le habl\u00e9, su padre no estaba, pero este joven dice que \u00e9l tambi\u00e9n sabe curar. Jacinto observa atentamente al reci\u00e9n llegado: de diecisiete o dieciocho a\u00f1os: lampi\u00f1o, delgado, sus lacios cabellos negros resbal\u00e1ndose por sus mejillas. Su limpia mirada, sagaz y profunda le inspira confianza. El curandero se acerca al enfermo, levanta sus p\u00e1rpados y observa sus ojos por un rato, luego destapa la herida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013La herida no es muy profunda, pero est\u00e1 muy abierta y hay que sanarla. Tardar\u00e1 un largo tiempo en curarse, tiene que quedarse acostado y alimentarse bien para recuperarse. Le pondr\u00e9 unas hojas y ra\u00edces machacadas con poderes curativos que le ayudar\u00e1n a cerrar la herida. El muchacho es joven y fuerte, saldr\u00e1 adelante.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un poco m\u00e1s tranquilo, Jacinto sale a buscar al cabo de guardia. No lo encuentra por ning\u00fan lado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pasan varias semanas antes de que la fiebre remita y la herida cicatrice. Lorenzo da cortos paseos por la orilla del r\u00edo. La ribera aparece ante sus ojos como un tapiz de hermosas plantas: orqu\u00eddeas incre\u00edblemente bellas, helechos, cactus y varios tipos de hongos. Unos los conoce porque su madre los preparaba, tambi\u00e9n sabe cu\u00e1les son los venenosos y mortales. Otros le son desconocidos. Recuerda los consejos de su abuela: cuando no los conozcas, toma un trocito muy peque\u00f1o y mast\u00edcalo despacio. Espera unas horas, si no sientes ning\u00fan malestar, prueba con un trozo un poco m\u00e1s grande. Se decide a tomar uno y mastica un trocito, le sabe amargo, pero su frescura llega agradarle. Despu\u00e9s de un rato empieza a sentirse contento, con cierta euforia. Se r\u00ede sin motivo; mastica otros dos trozos algo m\u00e1s grandes. La euforia llega nuevamente, se mueve de aqu\u00ed para all\u00e1, bailando con una sensaci\u00f3n placentera. Poco a poco se apacigua y empieza a sentir cierta somnolencia. Se acuesta, y con los ojos cerrados ve un cuerpo envuelto en un sarape, listo para ser enterrado. Oye llantos, lamentos y cantos f\u00fanebres. Presiente que lo que ha visto es una se\u00f1al: alguno de los m\u00edos se muri\u00f3. Asustado se levanta, regresa al cuartel y busca al sargento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Mi sargento, quiero regresar a mi casa. Un sue\u00f1o me est\u00e1 diciendo que alguien en mi casa se muri\u00f3. Vi un entierro en mi familia. Siento temor por mi madre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Los sue\u00f1os no tienen que ser ciertos, no est\u00e9s preocupado, pero t\u00fa aqu\u00ed eres libre, si te sientes bien puedes irte, te voy a prestar mi pistola. Me contaste que ya tu padre te dispar\u00f3 una vez.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013S\u00ed, ya pens\u00e9 en eso, no me importa, quiero saber si mi madre est\u00e1 bien.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Vete con cuidado y regresa tan pronto puedas, yo tambi\u00e9n quiero saber si Martina est\u00e1 bien.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lorenzo sale a galope, lleva su diestra constantemente hacia el arma, para asegurarse que a\u00fan est\u00e1 all\u00ed. Su mirada y o\u00eddos atentos a cualquier ruido, a cualquier movimiento. Por fin ve su casa. Se acerca y oye un ruido. Un hombre armado abre la puerta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013\u00a1Apolonio! \u00bfQu\u00e9 haces aqu\u00ed? \u2013pregunta Lorenzo al ver al marido de su hermana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013 \u00bfQu\u00e9 haces t\u00fa aqu\u00ed?, esta es ahora mi casa. Eulalio se muri\u00f3. Tu madre se fue con tu abuela.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013\u00bfMi padre muri\u00f3? Y ustedes, \u00a1corrieron a mi madre de su casa cuando se qued\u00f3 sola y no ten\u00eda qui\u00e9n la defendiera! \u00a1Bandidos! \u00a1Esto no se va a quedar as\u00ed! \u00a1Buscar\u00e9 a mi madre y volver\u00e9!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El muchacho cabalga nuevamente hasta que vislumbra el peque\u00f1o jacal de sus abuelos con techo de ramas y hojas de platanar. Arde en deseos de ver a su madre y saber que est\u00e1 bien. Golpea la puerta y llama dando voces: \u201c\u00a1T\u00e4\u00e4kj!, \u00a1t\u00e4\u00e4hj\u00a1\u201d (\u201c\u00a1Madre!, \u00a1madre!\u201d).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Lorenzo, \u00bferes t\u00fa? \u2013escucha el muchacho atr\u00e1s de la puerta\u2013, \u201cUnk\u201d (\u201chijo\u201d). Los dioses me escucharon, te trajeron a m\u00ed. Entra, que empieza a llover.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Yo voy a cuidarla siempre, trabajar\u00e9 para usted y se repondr\u00e1 \u2013le dice abraz\u00e1ndola al verla p\u00e1lida y desmejorada. \u2013\u00a1Recuperaremos las tierras y la casa que le quitaron!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013\u00bfD\u00f3nde estuviste, hijo?, \u00bfd\u00f3nde fuiste a parar? Tuve miedo de no verte m\u00e1s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Llegu\u00e9 a un cuartel del ej\u00e9rcito, pero tuve suerte. Encontr\u00e9 a un sargento mixe, de ac\u00e1 de nuestro pueblo, que me cuid\u00f3. Se llama Jacinto, es hijo de Mar\u00eda, la que fabrica cer\u00e1mica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013\u00bfEstuviste con Jacinto? \u2013pregunta la madre asombrada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013S\u00ed, y si no es por \u00e9l no estar\u00eda vivo. Debo de regresar all\u00e1. Mi sargento me pidi\u00f3 que le cuente si la encontr\u00e9 a usted bien.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dos d\u00edas despu\u00e9s de la marcha de Lorenzo, Jacinto recibe \u00f3rdenes de sus superiores. Las fuerzas del movimiento de la \u201cSoberan\u00eda\u201d se reunir\u00e1n en Ocotl\u00e1n para detener el avance de la Divisi\u00f3n 21. Se sumar\u00e1n casi quinientos hombres comandados por quince generales. El comunicado dice: \u201cLa hora del enfrentamiento militar ha llegado. Es el momento de demostrar de lo que somos capaces.\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Antes de que fuera decretada la \u201cSoberan\u00eda\u201d, el gobierno de D\u00e1vila ya contaba con contingentes militares encuadrados en las llamadas: \u201cFuerzas Defensoras del Estado\u201d. Las fuerzas a su mando ten\u00edan el deber de resguardar la v\u00eda del Ferrocarril Mexicano del Sur, en las estaciones lim\u00edtrofes con el estado de Puebla y coordinar las tareas de \u201cSeguridad P\u00fablica\u201d en la capital de Oaxaca. Deb\u00eda mandar un contingente de diez hombres armados a cuidar las v\u00edas. Antes de salir, habl\u00f3 a sus hombres con la voz llena de emoci\u00f3n: \u201cLa hora de la verdad ha llegado. Es la hora de demostrar nuestra hombr\u00eda. \u00a1Vamos a darles! \u00a1A no dejar un carrancista vivo! \u00a1Defenderemos la Soberan\u00eda de Oaxaca!\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estando a punto de salir el sargento y sus hombres, llega Lorenzo a todo galope. Al ver todo aquel movimiento salta del caballo y se planta ante Jacinto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013\u00a1Sargento, si salen a pelear quiero ir con ustedes!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013\u00a1No, de ninguna manera! No tienes la edad ni la preparaci\u00f3n, \u00a1esp\u00e9ranos aqu\u00ed o regresa a tu casa!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando llegaron a Ocotl\u00e1n, la descarga de la fusiler\u00eda los ensordec\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013La contienda ya empez\u00f3. \u00a1Vamos all\u00e1!, los anima Jacinto adelant\u00e1ndose el primero.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los caballos se estremecen, las balas empiezan a abatirlos, algunos caen doblando las rodillas, un soldado, a su lado, impactado en el pecho, cae de su montura rodando por el suelo. Otra descarga y un cabo se va de espaldas sin una queja. Los soldados empiezan a retroceder.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Se nos acaban las balas, gritan tomando las granadas de mano. El sargento mira hacia adelante. Los de la Divisi\u00f3n 21 tienen ametralladoras y ca\u00f1ones. Su armamento no es comparable. Se tira al suelo disparando su fusil, animando a sus soldados, aunque sabe que aquella batalla est\u00e1 perdida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s de unas horas de combate, no pudiendo resistir m\u00e1s, empieza la retirada. La evacuaci\u00f3n es posible gracias a que la l\u00ednea del ferrocarril est\u00e1 resguardada. Al intentar llegar a \u00e9l, Jacinto siente que algo le quema la espalda y cae al suelo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tres d\u00edas despu\u00e9s, abre los ojos. Cree estar so\u00f1ando que est\u00e1 de regreso en el cuartel. No puede ser m\u00e1s que eso. \u00c9l sinti\u00f3 en la espalda un golpe caliente, como un disparo. Vuelve a cerrar los ojos. S\u00ed, le duele la espalda, entonces\u2026 los abre nuevamente y pone atenci\u00f3n a lo que tiene delante. La penetrante mirada del muchacho observa c\u00f3mo parpadean sus verdes ojos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013\u00a1Lorenzo! \u00bfEstamos en el cuartel?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">S\u00ed, mi sargento, yo lo segu\u00ed a cierta distancia. Esper\u00e9 escondido, no\u2019m\u00e1s o\u00eda disparos y ca\u00f1onazos, despu\u00e9s, nuestros soldados sal\u00edan corriendo, entonces lo vi caer. Un soldado me ayud\u00f3 a subirlo a un caballo que andaba solo. Yo lo jal\u00e9 hasta aqu\u00ed montado en mi \u201cNegro\u201d. Busqu\u00e9 al curandero que me cur\u00f3 a m\u00ed, parece que hizo un buen trabajo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013\u00a1Hijo, me salvaste la vida!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lorenzo lo mira abriendo mucho los ojos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013S\u00ed, hijo, yo soy tu padre.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Modesta Fonticoba Revista BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam. 47. Lorenzo cabalga veloz sin rumbo fijo por sus amadas sierras. Un instante despu\u00e9s de montar su caballo sinti\u00f3 una bala pasar roz\u00e1ndole el hombro. Escapaba de su casa, escapaba de la ira de su padre. Su padre le hab\u00eda disparado. Despu\u00e9s de galopar por largo rato, aminora la marcha sin saber qu\u00e9 hacer ni a d\u00f3nde dirigirse. Luego se detiene sin dejar de pensar: \u201cUna bala pas\u00f3 roz\u00e1ndome el hombro, mi propio padre quiso matarme.\u201d Lorenzo no ha cumplido a\u00fan los quince a\u00f1os, aunque parece un poco mayor. Una incipiente pelusa ha empezado a asomar encima de su labio superior. Se baja de su montura cabizbajo y triste, camina con el coraz\u00f3n estrujado. 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