﻿{"id":13532,"date":"2020-05-14T19:04:29","date_gmt":"2020-05-15T00:04:29","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=13532"},"modified":"2025-09-10T22:05:04","modified_gmt":"2025-09-11T04:05:04","slug":"un-destino-singular","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/un-destino-singular\/","title":{"rendered":"Un destino singular"},"content":{"rendered":"<p>Guadalupe Villa G.<br \/>\nInstituto Mora<\/p>\n<h4><span style=\"color: #800000;\"><strong>Revista <em>BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico<\/em>, n\u00fam. 47.<\/strong><\/span><\/h4>\n<p><a href=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/BiC_47_Sepia_Destino.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-16736\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/BotonPDF2-e1670355523220.png\" alt=\"\" width=\"87\" height=\"44\" \/><\/a><\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/BiC_470991.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-13862 size-large\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/BiC_470991-742x1024.jpg\" alt=\"BiC_47099\" width=\"742\" height=\"1024\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/BiC_470991-742x1024.jpg 742w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/BiC_470991-217x300.jpg 217w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/BiC_470991-624x861.jpg 624w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/BiC_470991.jpg 800w\" sizes=\"(max-width: 742px) 100vw, 742px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>N<\/strong>ada en esta imagen permite ubicar el lugar en el que se encuentra el jinete. La fotograf\u00eda tampoco dice mucho de \u00e9l; su amplio sombrero y ropa de manta es la vestimenta com\u00fan de un campesino; posiblemente dentro de los estribos haya un par de huaraches, pero la pa\u00f1oleta anudada al cuello y el caballo son otra cosa, indican cierta categor\u00eda del due\u00f1o. El equino de fina estampa y gran alzada, orgullo de su amo, luce hermoso y bien cuidado. No, este joven moreno, de bigote negro, no es un agricultor cualquiera. Tal vez es ya el dirigente campesino que encabez\u00f3 la resistencia en contra de la expansi\u00f3n de las haciendas azucareras y la lucha por recuperar tierras y aguas arrebatadas al pueblo en aras de un comercio que, hac\u00eda tiempo, abastec\u00eda el mercado internacional. Quiz\u00e1 es ya l\u00edder revolucionario del sur, y aunque no luce cananas ni pistola, s\u00f3lo vemos un rifle atravesado en un costado. La parsimonia con que fuma su puro es de sosiego de quien no espera ser atacado. Pudiera ser que acabara de ser liberado de su \u201cenganche\u201d en el noveno regimiento de caballer\u00eda alojado en Cuernavaca. La imagen que tenemos frente a nosotros todav\u00eda no muestra al hombre que dej\u00f3 la manta por el pa\u00f1o de lana y el vestido de charro \u201ccon trajes siempre pulcros, aun cuando est\u00e9n hechos de materiales burdos\u201d, como lo describi\u00f3 en alg\u00fan momento de su vida Rosa King, ni el personaje rese\u00f1ado por Le\u00f3n Canova, de \u201csaco negro, pa\u00f1oleta de seda azul claro, anudada al cuello (n\u00f3tese que es uno de sus accesorios favoritos con cualquier tipo de atav\u00edo), camisa de intenso color turquesa, pantalones de charro negros, muy ajustados con botones de plata en la costura exterior de cada pierna\u201d. Posiblemente el empleo de caballerizo mayor con Ignacio de la Torre y Mier lo educ\u00f3 en el conocimiento y gusto por los buenos caballos que, en la revoluci\u00f3n, hicieron la diferencia entre la vida y la muerte; por fumar y beber ron, co\u00f1ac y champa\u00f1a. Este es Emiliano Zapata, un hombre que tuvo un destino singular: haberse convertido en l\u00edder indiscutible de la revoluci\u00f3n por la justicia social en el campo.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\">Lo invitamos a <a title=\"Suscribirse\" href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/suscripciones\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">suscribirse a la revista <em>BiCentenario<\/em><\/a>.<\/h3>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Guadalupe Villa G. Instituto Mora Revista BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam. 47. Nada en esta imagen permite ubicar el lugar en el que se encuentra el jinete. La fotograf\u00eda tampoco dice mucho de \u00e9l; su amplio sombrero y ropa de manta es la vestimenta com\u00fan de un campesino; posiblemente dentro de los estribos haya un par de huaraches, pero la pa\u00f1oleta anudada al cuello y el caballo son otra cosa, indican cierta categor\u00eda del due\u00f1o. El equino de fina estampa y gran alzada, orgullo de su amo, luce hermoso y bien cuidado. No, este joven moreno, de bigote negro, no es un agricultor cualquiera. Tal vez es ya el dirigente campesino que encabez\u00f3 la resistencia en contra de la expansi\u00f3n de las haciendas azucareras y la lucha por recuperar tierras y aguas arrebatadas al pueblo en aras de un comercio que, hac\u00eda tiempo, abastec\u00eda el mercado internacional.<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[2155,1209],"tags":[2270],"class_list":{"0":"post-13532","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-bicentenario-47","7":"category-sepia","8":"tag-zapata"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13532","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=13532"}],"version-history":[{"count":8,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13532\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":22826,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13532\/revisions\/22826"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=13532"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=13532"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=13532"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}