﻿{"id":134,"date":"2010-03-18T08:45:16","date_gmt":"2010-03-18T14:45:16","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistabicentenario.com.mx\/?p=134"},"modified":"2021-05-03T13:42:53","modified_gmt":"2021-05-03T18:42:53","slug":"el-ferrocarril-en-mexico-asombro-del-pasado-fantasma-del-presente","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/el-ferrocarril-en-mexico-asombro-del-pasado-fantasma-del-presente\/","title":{"rendered":"El ferrocarril en M\u00e9xico. Asombro del pasado, fantasma del presente"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"color: #000000;\"><strong style=\"line-height: 1.714285714; font-size: 1rem;\">Ethel Brillana Tweedie (ALEC)<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #993366;\"><span style=\"color: #000000;\">En revista\u00a0<em>BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico<\/em>, n\u00fam. 3.<\/span><br \/>\n<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><a style=\"color: #0f3647; font-size: 14.3999996185303px; font-style: italic; line-height: 19.2000007629395px; text-align: start;\" href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2010\/03\/ferrocarril.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter  wp-image-2305\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2010\/03\/ferrocarril.jpg\" alt=\"ferrocarril\" width=\"661\" height=\"254\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>E<\/strong>n la actualidad pocas cosas admiran a los habitantes de las grandes ciudades, donde los adelantos cient\u00edficos y tecnol\u00f3gicos se acogen sin mayor asombro. Lejana qued\u00f3 la haza\u00f1a del Apolo XI que pos\u00f3 al primer hombre en la luna. Hoy las noticias de los vuelos espaciales se reciben como cualquier revelaci\u00f3n cotidiana pues hemos perdido la capacidad de asombro. Los avances en inform\u00e1tica y la telefon\u00eda celular por mencionar algunos ejemplos, pasaron a formar parte de nuestra vida sin mayores agobios, pero, \u00bfalguna vez te has preguntado c\u00f3mo viv\u00eda la gente del pasado los adelantos cient\u00edficos y tecnol\u00f3gicos? En el siglo XIX tres avances modernizaron a nuestro pa\u00eds; el tel\u00e9fono, el tel\u00e9grafo y el ferrocarril. Estos elementos conectaron a M\u00e9xico tanto de manera interna como con el extranjero.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Ethel Brilliana Tweedie (Alec), viajera escocesa nacida en 1867, visit\u00f3 nuestro pa\u00eds por primera<\/em> <em>vez en 1901 y recogi\u00f3 sus impresiones en un libro llamado Mexico As I saw it (1911). Cuando lleg\u00f3<\/em>\u00a0<em>a M\u00e9xico fue invitada a viajar a bordo de un tren privado, el de Lorenzo M. Johnson, gerente general<\/em> <em>del Mexican International Railroad, con quien visit\u00f3 Monterrey, Torre\u00f3n y Durango. En este \u00fa<\/em><em>ltimo<\/em> <em>estado recorri\u00f3 la l\u00ednea ferroviaria en construcci\u00f3n, Durango-Tepehuanes, y describi\u00f3 profusamente<\/em> <em>el sistema de obras; el interior de su carro privado; el paisaje y el impacto que en los nativos caus\u00f3 la<\/em> <em>llegada del moderno medio de locomoci\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2010\/03\/Sin-t\u00edtulo4.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-5044\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2010\/03\/Sin-t\u00edtulo4.jpg\" alt=\"Sin t\u00edtulo\" width=\"149\" height=\"260\" \/><\/a>\u00bfPor qu\u00e9 escog\u00ed M\u00e9xico? Me preguntan continuamente. Porque esa tierra parece ofrecer un mayor pasado hist\u00f3rico que cualquier otro pa\u00eds. Los hombres a\u00fan portan armas y, por otra parte, las ruinas aztecas y viajar a caballo a trav\u00e9s de las monta\u00f1as invitan a vibrar. En algunos aspectos M\u00e9xico, en el a\u00f1o de gracia de 1901, est\u00e1 altamente civilizado, pero en otros, permanece completamente b\u00e1rbaro. Verdaderamente es una tierra de paradojas. Es interesante, siempre pintoresco, a veces horripilante y frecuentemente triste. Que M\u00e9xico tiene pasado, lo s\u00e9, que M\u00e9xico tiene futuro, lo he aprendido tard\u00edamente. su futuro no descansa en guerras y colonizaci\u00f3n, sino en su propia riqueza mineral y desarrollo agr\u00edcola.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>La vida en un carro privado<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfQu\u00e9 podr\u00eda ser m\u00e1s delicioso, despu\u00e9s de pasar ocho o nueve d\u00edas en esos b\u00e1rbaros carros Pulman del ferrocarril de Estados [Unidos], rodeada por una roncadora humanidad, que ser invitada a pasar unos d\u00edas en un tren privado perteneciente al gerente general de una importante l\u00ednea.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Me sent\u00ed encantada cuando me pidieron que acompa\u00f1ara a unos ingenieros en la \u00faltima inspecci\u00f3n de una nueva v\u00eda f\u00e9rrea que ser\u00eda abierta al p\u00fablico. De hecho, ser\u00eda yo la primera pasajera a Santiago (Papasquiaro). A un cuarto, pienso en ello, \u00a1y todo para m\u00ed sola! sin camas altas o bajas que durante el d\u00eda se giran hacia arriba y se bajan por la noche, sin conductores o porteros &#8220;oscuros&#8221; entrando y saliendo continuamente. \u00a1Oh, la alegr\u00eda de esos carros privados, en los cuales pas\u00e9 muchas semanas felices en M\u00e9xico!<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>[&#8230;]<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Para leer el art\u00edculo completo,\u00a0<a title=\"\u00a1Anda suscr\u00edbete!\" href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/suscripciones\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">suscr\u00edbase a la Revista BiCentenario.<\/a><\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ethel Brilliana Tweedie (Alec), viajera escocesa nacida en 1867, visitA? nuestro paAi??s por primera vez en 1901 y recogiA? sus impresiones en un libro llamado Mexico As I saw it (1911). <\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[21,34],"tags":[113,111,112,2275,110],"class_list":{"0":"post-134","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-articulos","7":"category-bicentenario-3","8":"tag-diario","9":"tag-escocia","10":"tag-ferrocarril","11":"tag-tren","12":"tag-viajeros"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/134","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=134"}],"version-history":[{"count":11,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/134\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":15627,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/134\/revisions\/15627"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=134"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=134"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=134"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}