﻿{"id":1337,"date":"2012-01-21T23:28:58","date_gmt":"2012-01-22T05:28:58","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=1337"},"modified":"2021-05-03T18:20:24","modified_gmt":"2021-05-03T23:20:24","slug":"historia-de-una-casa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/historia-de-una-casa\/","title":{"rendered":"Historia de una casa"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"color: #000000;\"><strong>Laura Su\u00e1rez de la Torre<\/strong><\/span><br \/>\n<span style=\"color: #000000;\"><strong> Instituto Mora<\/strong><\/span><\/p>\n<h3><span style=\"color: #800000;\">En revista\u00a0<em>BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico<\/em>, n\u00fam. 14.<\/span><\/h3>\n<blockquote><p><em>&#8230;que ah\u00ed espantaban. Dec\u00edan que don<br \/>\n<\/em><em>Valent\u00edn sal\u00eda todas las noches en su carruaje,<br \/>\npor un rinc\u00f3n del lado derecho de la casa&#8230;.<\/em><\/p><\/blockquote>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #800000;\"><strong>Siglo <\/strong><strong>XIX<\/strong><\/span><\/h3>\n<p><a style=\"color: #0f3647; font-size: 12px; font-weight: bold; text-align: center;\" href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2012\/01\/valentin-gomez-farias-14.jpg\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-2203 alignright\" style=\"margin-top: 0.857143rem; margin-bottom: 0.857143rem; margin-left: 1.71429rem;\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2012\/01\/valentin-gomez-farias-14.jpg\" alt=\"valentin-gomez-farias-14\" width=\"239\" height=\"339\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>V<\/strong>iv\u00eda en la Calle del Indio Triste en pleno coraz\u00f3n de la ciudad de M\u00e9xico. De ah\u00ed sal\u00eda a trabajar como diputado por Zacatecas, senador o vicepresidente de la rep\u00fablica. Al igual que muchos otros mexicanos, buscar\u00eda tener una casa de campo en los alrededores de la ciudad. En Mixcoac, ese pueblo &#8220;risue\u00f1o y florido de aire saludable&#8221;, que despertaba todas las ma\u00f1anas con las campanas de sus iglesias, la de San Juan Evangelista y la de Santo Domingo, all\u00ed, Valent\u00edn G\u00f3mez Far\u00edas compr\u00f3 un inmueble del siglo XVIII con corral y caballeriza, pozos para el agua, chimeneas que paliaban el fr\u00edo y una huerta de hermosos \u00e1rboles frutales que daban duraznos y peras y compart\u00edan el terreno con los cedros y las magnolias. Era una &#8220;casa solariega para el verano&#8221; que hab\u00eda &#8220;adquirido por 2 750 pesos&#8221; y se encontraba en &#8220;malas condiciones&#8221;, pero le servir\u00eda de remanso frente a los problemas pol\u00edticos, financieros y de salud que le acosaban. Fue la casa que lo esperaba en 1845 tras su exilio en Estados Unidos, entre Nueva Orleans y Filadelfia. A ella se traslad\u00f3 con su esposa Isabel y sus cuatro hijos, Ferm\u00edn, Ignacia, Benito y Casimiro. \u00c9l cumpl\u00eda en la ciudad con sus compromisos pol\u00edticos, mientras la familia pasaba sus d\u00edas en el barrio de Maninaltongo frente a la iglesia de Nuestra Se\u00f1ora de Guadalupe, nombrada de San Juan, en el pueblo de Mixcoac. All\u00ed Isabel se ocupaba de ordenar todo lo necesario para que la cotidianidad familiar fuera placentera.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En agosto de 1847 la vida del pueblo se alterar\u00eda pues las tropas estadounidenses sentaron all\u00ed sus reales. La casa fue saqueada&#8230; y quedaron como mudos testigos los muros altos y anchos de los salones, el comedor, la cocina, de la sala y las rec\u00e1maras. Hubo que repararla&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Valent\u00edn G\u00f3mez Far\u00edas, el impulsor de las reformas liberales que por su car\u00e1cter laico causaron tanta inquietud en la sociedad, fue enterrado en la huerta de la casa en 1858.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Mixcoac pueblerino se fue abriendo a la modernidad que se ir\u00eda instalando lentamente alrededor de la plaza que alguna vez tuvo un quiosco. Los maizales quedar\u00edan sin siembra. El tranv\u00eda pasar\u00eda enfrente de la plaza y las calles tomar\u00edan nombres nuevos. El alumbrado el\u00e9ctrico llegar\u00eda poco a poco; las pulquer\u00edas perecer\u00edan ante el embate de las bebidas modernas como las cervezas. La ladrillera Noche Buena dar\u00eda paso al parque Hundido, la tierra de las calles se convertir\u00eda en asfalto y los vecinos antes todos conocidos ya no lo ser\u00edan porque las viejas y sencillas casas ir\u00edan desapareciendo a lo largo del siglo XX, demolidas por el crecimiento urbano que hizo del antiguo pueblo una colonia al sur de la ciudad de M\u00e9xico con nuevas casas y edificios. No obstante, la transformaci\u00f3n del espacio, la casa permanecer\u00eda como refugio veraniego para los descendientes de los G\u00f3mez Far\u00edas (los Uhink y los V\u00e1rtizai) aunque con el paso de los a\u00f1os cambiar\u00eda su funci\u00f3n&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2012\/01\/Vi\u00f1eta-casa-de-G\u00f3mez-Far\u00edas-folleto-Instituto-Mora-ca-1983-640x556.jpg\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\" wp-image-7189 aligncenter\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2012\/01\/Vi\u00f1eta-casa-de-G\u00f3mez-Far\u00edas-folleto-Instituto-Mora-ca-1983-640x556.jpg\" alt=\"Vi\u00f1eta casa de G\u00f3mez Far\u00edas  folleto Instituto Mora ca 1983 (640x556)\" width=\"448\" height=\"389\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2012\/01\/Vi\u00f1eta-casa-de-G\u00f3mez-Far\u00edas-folleto-Instituto-Mora-ca-1983-640x556.jpg 640w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2012\/01\/Vi\u00f1eta-casa-de-G\u00f3mez-Far\u00edas-folleto-Instituto-Mora-ca-1983-640x556-300x260.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2012\/01\/Vi\u00f1eta-casa-de-G\u00f3mez-Far\u00edas-folleto-Instituto-Mora-ca-1983-640x556-624x542.jpg 624w\" sizes=\"(max-width: 448px) 100vw, 448px\" \/><\/a><\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #800000;\"><strong>Siglo <\/strong><strong>XX<\/strong><\/span><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esa casa, otrora de campo, ser\u00eda, a partir de 1976, el sitio elegido para establecer la fundaci\u00f3n Bibliotecas Mexicanas, A.C. El gobierno mexicano la adquiri\u00f3 con el prop\u00f3sito inicial de depositar en ella el acervo bibliogr\u00e1fico de la biblioteca Jos\u00e9 Ignacio Conde. M\u00e1s tarde, en 1981, por decreto presidencial de Jos\u00e9 L\u00f3pez Portillo, se asentar\u00eda en ese espacio el Instituto de Investigaciones Dr. Jos\u00e9 Mar\u00eda Luis Mora, nombre de otro connotado liberal. Su misi\u00f3n: &#8220;desarrollar investigaciones cient\u00edficas en el campo de la historia y de otras ciencias sociales&#8221;. Los profesores-investigadores y especialistas tendr\u00edan, a partir del fondo Jos\u00e9 Ignacio Conde, una biblioteca dedicada a las ciencias sociales. De esta manera, la vieja casona de la plaza de San Juan alberg\u00f3 al nuevo instituto. En ella se instalar\u00edan algunos espacios para los investigadores; el antiguo sal\u00f3n, con los a\u00f1os, se convertir\u00eda en una moderna librer\u00eda. La amplia huerta conservar\u00eda algunos de sus frondosos \u00e1rboles y se transformar\u00eda en un bello jard\u00edn que dar\u00eda un toque especial a la instituci\u00f3n&#8230; Al fondo, en lo que era la huerta, se construy\u00f3 un proyecto arquitect\u00f3nico y acad\u00e9mico que revelaba el inter\u00e9s por engrandecer a la instituci\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VivAi??a en la Calle del Indio Triste en pleno corazA?n de la ciudad de MAi??xico. 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