﻿{"id":13365,"date":"2020-01-22T15:48:52","date_gmt":"2020-01-22T21:48:52","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=13365"},"modified":"2025-09-11T00:33:23","modified_gmt":"2025-09-11T06:33:23","slug":"rodolfo-casillas-la-educacion-de-un-militar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/rodolfo-casillas-la-educacion-de-un-militar\/","title":{"rendered":"Rodolfo Casillas. La educaci\u00f3n de un militar"},"content":{"rendered":"\r\n<p>Gustavo Javier Helguera Salas<br \/>Facultad de Filosof\u00eda y Letras<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h4 class=\"has-text-color has-vivid-red-color\"><span style=\"color: #800000;\"><strong>Revista <\/strong><em><strong>BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico, <\/strong><\/em><strong>n\u00fam. 46.<\/strong><\/span><\/h4>\r\n<p><a href=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/BiC_46_Entrevista_Rodolfo_Casillas.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-16736\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/BotonPDF2-e1670355523220.png\" alt=\"\" width=\"87\" height=\"44\" \/><\/a><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #008080;\">Durante el Porfiriato, el Colegio Militar formaba a cuerpos de \u00e9lite, en contraste con el resto del ej\u00e9rcito, cuyos integrantes, conocidos como consignados, eran enviados desde los pueblos, a la fuerza, por los presidentes municipales y los jefes pol\u00edticos.<\/span><\/h3>\r\n\r\n\r\n\r\n<div class=\"wp-block-image\">\r\n<figure class=\"aligncenter\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/251.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"600\" height=\"588\" class=\"wp-image-13419\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/251.jpg\" alt=\"251\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/251.jpg 600w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/251-300x294.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><\/a><\/figure>\r\n<\/div>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>C<\/strong>on el triunfo de Ju\u00e1rez y la rep\u00fablica sobre el imperio de Maximiliano en 1867 se reanudaron los cursos en el Colegio Militar, instituci\u00f3n que ofrec\u00eda a los j\u00f3venes de clase media una formaci\u00f3n a lo largo de siete a\u00f1os y, adem\u00e1s, les proporcionaba una educaci\u00f3n cient\u00edfica en ingenier\u00eda o arquitectura. Sin embargo, uno de los inconvenientes del programa era lo tortuoso del escalaf\u00f3n, ya que si un oficial especializado en infanter\u00eda, artiller\u00eda o caballer\u00eda quer\u00eda convertirse en coronel deb\u00eda seguir dentro de las fuerzas armadas unos 25 o 30 a\u00f1os m\u00e1s, con una paga insuficiente.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">El general Bernardo Reyes, ministro de Guerra y Marina durante los \u00faltimos a\u00f1os del Porfiriato, implement\u00f3 el 1 de enero de 1901 un nuevo reglamento para el Colegio Militar con el fin de erradicar sus problemas. Los cambios m\u00e1s notorios de este reglamento eran las nuevas materias que entraron al programa, como ingl\u00e9s, hipolog\u00eda, aerostaci\u00f3n militar, fabricaci\u00f3n de explosivos, ingenier\u00eda, geograf\u00eda, entre otras. Esto permiti\u00f3 que el conocimiento cient\u00edfico diera a sus egresados m\u00e1s oportunidades laborales una vez que dejaran el ej\u00e9rcito.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Adem\u00e1s, se introdujeron pr\u00e1cticas de campo, que ayudaban a los cadetes a poner en uso los conocimientos obtenidos. La primera pr\u00e1ctica consist\u00eda en salir de \u201ccampa\u00f1a\u201d durante 40 d\u00edas, en brigadas formadas solamente por alumnos del colegio. La segunda consist\u00eda en la construcci\u00f3n de un cuartel, donde los cadetes se alojar\u00edan con el objetivo de recrear la vida diaria del ej\u00e9rcito al proteger su acantonamiento.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora bien, los cambios en el reglamento no lograron solucionar el problema del escaso n\u00famero de oficiales que necesitaba el ej\u00e9rcito en aquel momento, ni se consigui\u00f3 que un nutrido n\u00famero de j\u00f3venes ingresaran a los estudios militares. Por ello, el 7 de diciembre de 1904 se decret\u00f3 la creaci\u00f3n de la Escuela Militar de Aspirantes, inaugur\u00e1ndose el 29 de enero siguiente. El objetivo consist\u00eda en la formaci\u00f3n de oficiales subalternos e incluso permit\u00eda que los sargentos ingresaran en ella para ascender a oficiales. Adem\u00e1s, si los alumnos consegu\u00edan demostrar en un a\u00f1o su vocaci\u00f3n por las armas, se norm\u00f3 que podr\u00edan ingresar de forma directa al ej\u00e9rcito permanente.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<div class=\"wp-block-image\">\r\n<figure class=\"aligncenter\" style=\"text-align: justify;\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/246.jpg\"><img decoding=\"async\" width=\"600\" height=\"461\" class=\"wp-image-13421\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/246.jpg\" alt=\"????????????????????????????????????????????????????????????????????????\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/246.jpg 600w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/246-300x230.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><\/a><\/figure>\r\n<\/div>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Cabe se\u00f1alar que los alumnos que asist\u00edan a la Escuela de Aspirantes eran en su mayor\u00eda civiles sin antecedentes militares o soldados rasos. De ellos, pocos lograban sobrellevar las exigencias y la mayor\u00eda desertaba a las primeras semanas. Todos estos cambios son narrados en el testimonio del general Rodolfo Casillas, quien naci\u00f3 en Puebla el 9 de junio de 1884 e ingres\u00f3 al Colegio Militar el 7 de enero de 1901; m\u00e1s adelante realiz\u00f3 estudios de equitaci\u00f3n militar en colegios de Europa y Estados Unidos y, a su regreso en 1910, ingres\u00f3 a la Escuela de Aspirantes. Junto con otros militares como Jacinto B. Trevi\u00f1o y Jos\u00e9 Alessio Robles, fue uno de los pocos cadetes que cumpli\u00f3 con los objetivos del reglamento y logr\u00f3 ascender en dos a\u00f1os a coronel de caballer\u00eda.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">En esta entrevista ubicada en el Archivo de la Palabra del Instituto Mora y realizada por el doctor Alexis Arroyo en marzo de 1961 en la ciudad de M\u00e9xico (PHO\/1\/104), es posible conocer la carrera de un militar que podr\u00eda ser la de una generaci\u00f3n de cadetes de aquella \u00e9poca. Se aprecian, adem\u00e1s, las virtudes de la escuela, sus deficiencias y alcances como centro formativo de los escalafones m\u00e1s altos de las fuerzas armadas. Asimismo, se advierte c\u00f3mo era admirada la figura contradictoria de Porfirio D\u00edaz, ya que para los cadetes constitu\u00eda una figura paternal y protectora durante su estancia en la instituci\u00f3n, pero cuando salieron a campa\u00f1a durante la revoluci\u00f3n mexicana, pudieron darse cuenta de la situaci\u00f3n real del pa\u00eds y de cu\u00e1n \u201copresivo\u201d hab\u00eda sido el r\u00e9gimen del general D\u00edaz.<\/p>\r\n\r\n\r\n<hr class=\"wp-block-separator\" \/>\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: center;\"><em>Historia Oral (pho\/1\/104) <\/em><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\" style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #000000;\"><strong>ENTREVISTA CON RODOLFO CASILLAS <\/strong><\/span><\/h3>\r\n<p><span style=\"color: #000000;\">\r\n\r\n<\/span><\/p>\r\n<h4 style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #000000;\"><strong>La educaci\u00f3n de un militar. Alexis Arroyo <\/strong><\/span><\/h4>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Antes de ingresar al Colegio Militar yo ya ten\u00eda vocaci\u00f3n; ser\u00e1 porque el medio en que yo viv\u00eda era militar dada la profesi\u00f3n de mi padre y de sus compa\u00f1eros, de la carrera de las armas [\u2026] hice mi solicitud para entrar al Colegio Militar, eso fue a fines de 1900, en que present\u00e9 examen de admisi\u00f3n con buen resultado, puesto que fui de los primeros asignados a ingresar.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Estuve seis a\u00f1os. Sobre el Colegio Militar yo podr\u00eda extenderme mucho porque\u2026 seis a\u00f1os de vida en ese plantel glorioso y con esa ubicaci\u00f3n que ten\u00eda en Chapultepec, en el Castillo de Chapultepec y la vida diaria de cadete, con los compa\u00f1eros, los oficiales, los jefes y los directores que hubo en el curso de los seis a\u00f1os que yo estuve en el Colegio Militar. Podr\u00eda hacerle yo una relaci\u00f3n muy larga y hasta anecd\u00f3tica de mi vida ah\u00ed, lo \u00fanico que le puedo decir a usted es que el 7 de enero de 1901 ingresamos al Colegio Militar 140 alumnos, entre los cuales recuerdo al general Jacinto B. Trevi\u00f1o, general de divisi\u00f3n actual y al general Jos\u00e9 Alessio Robles.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Fue por diferentes cuestiones que yo solicit\u00e9 mi cambio a la Fundici\u00f3n Nacional de Artiller\u00eda. Le explicar\u00e9 por qu\u00e9 pasa esto, es una cosa que tengo que decirle con franqueza. Hab\u00eda un profesor al que apodamos \u201cLa foca Valdez\u201d, y ese profesor arrestaba cuando no sab\u00eda uno la clase, y luego lo arrestaba a uno ya indefinidamente, cada domingo estaba uno arrestado, no sal\u00eda uno. Y entonces yo, de capricho, como todos los muchachos, ten\u00eda una novia en Tacubaya; sufr\u00ed mucho con aquel arresto, y entonces ped\u00ed mi pase a las filas del ej\u00e9rcito, porque en esa \u00e9poca [\u2026] hab\u00eda tres a\u00f1os en que ten\u00eda uno que sacar calificaciones buenas en matem\u00e1ticas y en materias militares, y si no sacaba uno muy buenas calificaciones, entonces sal\u00eda uno a las filas del ej\u00e9rcito; es decir, como se acostumbraba a decir en aquella \u00e9poca, lo \u201ctactificaban\u201d a uno, sal\u00eda uno de oficial t\u00e1ctico; pero cuando ten\u00eda uno buenas calificaciones pod\u00eda salir como oficial de Estado Mayor, como oficial de Ingenieros o como oficial de Artiller\u00eda Facultativa. A m\u00ed me hab\u00edan destinado a seguir la carrera de ingeniero, estaba yo en el sexto a\u00f1o, pero tambi\u00e9n, de acuerdo con el reglamento del Colegio, despu\u00e9s del cuarto a\u00f1o, ya ten\u00eda uno derecho, en el momento que uno quisiera, a solicitar pasar a las filas [\u2026] adem\u00e1s, el privilegio, o como quiera llamarle de escoger arma; yo escog\u00ed el arma de artiller\u00eda y que me mandaran a la Fundici\u00f3n Nacional de Artiller\u00eda, porque ah\u00ed en la Fundici\u00f3n Nacional de Artiller\u00eda yo ten\u00eda medios, modo de continuar mi carrera; si yo no termin\u00e9 mi carrera de los siete a\u00f1os por la circunstancia que me refer\u00ed antes, y falt\u00e1ndome nada m\u00e1s un a\u00f1o, naturalmente yo ambicionaba, era mi ilusi\u00f3n, terminar mi carrera de ingeniero y yo sab\u00eda que ah\u00ed en la Fundici\u00f3n Nacional, por ser un establecimiento que no era de filas, sino, como su nombre lo dice, como la Fundici\u00f3n Nacional, como la maestranza, como la f\u00e1brica de armas; como otros muchos establecimientos de aquella \u00e9poca, que todav\u00eda ahora subsisten bajo el nombre de industria militar [\u2026].<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Estando ah\u00ed, el gobierno de los Estados Unidos solicit\u00f3 o pidi\u00f3 al gobierno mexicano, es decir, a la secretar\u00eda que se llamaba entonces de Guerra y Marina, oficiales para que fueran a hacer estudios a sus escuelas de Infanter\u00eda, de Caballer\u00eda y de Artiller\u00eda; naturalmente la Secretar\u00eda de la Defensa se fij\u00f3 en oficiales que tuvieran ciertos conocimientos; como yo hab\u00eda estudiado en el Colegio Militar hasta el sexto a\u00f1o. Conoc\u00eda yo todo el programa y todo lo que se estudi\u00f3, se estudiaba hasta el sexto a\u00f1o; entonces me nombraron a m\u00ed en uni\u00f3n de otros oficiales; fuimos dos a la Escuela de Infanter\u00eda en Fort Leavenworth, dos a la Escuela de Caballer\u00eda de Fort Raleigh, Kansas, y dos, entre los cuales estaba yo, de Artiller\u00eda a la misma escuela de Fort Raleigh, Kansas. Ah\u00ed por circunstancias de buena suerte duramos tres a\u00f1os, por uno o por otra causa, el caso es que ah\u00ed fue donde yo me confirm\u00e9 en la cuesti\u00f3n de oficial de Caballer\u00eda; tan fue as\u00ed que ya despu\u00e9s al regresar a M\u00e9xico ped\u00ed mi pase como oficial de Artiller\u00eda a la arma de caballer\u00eda. Tengo yo la satisfacci\u00f3n de que en Fort Raleigh, Kansas, en la Escuela de Caballer\u00eda, saqu\u00e9 buenas calificaciones, y despu\u00e9s de los tres a\u00f1os que estuvimos all\u00e1 regresamos entonces a M\u00e9xico [\u2026] Luego, al regresar, el general Ruelas era el director de la Escuela de Aspirantes, en la buena \u00e9poca, no en la \u00e9poca del cuartelazo de 1913, en la \u00e9poca buena; supo de mis estudios en la escuela de Fort Raleigh, que me hab\u00eda yo distinguido por mis calificaciones, por mis facultades ecuestres, y pidi\u00f3 a la Secretar\u00eda de Guerra y Marina que yo causara alta en la Escuela de Aspirantes. Yo sal\u00ed en 1906 del Colegio Militar, estuve tres a\u00f1os en Estados Unidos y regres\u00e9 a M\u00e9xico, estuve dos a\u00f1os en la Escuela de Aspirantes 1910-1911.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Posteriormente me fui a Europa a estudiar caballer\u00eda, este fue un premio que recib\u00ed en la Escuela de Aspirantes. Hubo la inauguraci\u00f3n de un picadero en la escuela de tiro, y ah\u00ed se pidi\u00f3 la cooperaci\u00f3n de distintas corporaciones [\u2026], es decir, pidi\u00f3 a la Escuela de Aspirantes un n\u00famero ecuestre, un n\u00famero de equitaci\u00f3n y yo hab\u00eda educado a un caballo que se llamaba L\u00e9tsel a saltar, y con una incipiente alta escuela; as\u00ed es que yo present\u00e9 ese caballo que les gust\u00f3 mucho. [\u2026] En suma, de todos los n\u00fameros que se presentaron ah\u00ed en el picadero de la escuela de tiro, que estaba en San L\u00e1zaro, y a la que fue invitado el se\u00f1or presidente de la rep\u00fablica, don Porfirio D\u00edaz, y el jefe del departamento de Artiller\u00eda, porque ese picadero lo construy\u00f3 lo que entonces se llamaba Departamento de Artiller\u00eda, as\u00ed es que el general Manuel Mondrag\u00f3n era el jefe del Departamento de Artiller\u00eda y lo que m\u00e1s gust\u00f3 ah\u00ed, modestia aparte, de los n\u00fameros presentados, fue el presentado por m\u00ed, es decir, representando a la Escuela de Aspirantes. Tan fue as\u00ed que, unos d\u00edas despu\u00e9s el se\u00f1or presidente de la rep\u00fablica, don Porfirio D\u00edaz, mand\u00f3 por conducto del director de la escuela, el general Ruelas, decirme que qu\u00e9 quer\u00eda yo como recompensa o como premio a la aplicaci\u00f3n que yo hab\u00eda demostrado [\u2026] Yo reflexion\u00e9 bien, lo pens\u00e9 bien; no ped\u00ed ascenso, ni gratificaci\u00f3n, ni cosa por el estilo. Mi ideal hab\u00eda sido siempre ir a la Escuela de Caballer\u00eda, famos\u00edsima en el mundo, la escuela de Someour. [\u2026] Le mand\u00e9 decir que mi ambici\u00f3n era esa y que ya que el se\u00f1or presidente, el general D\u00edaz, me ped\u00eda qu\u00e9 cosa quer\u00eda yo, pues me permit\u00eda yo pedirle me mandara a la Escuela de Caballer\u00eda de Someour.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Con el paso del tiempo tuve diferentes opiniones acerca de don Porfirio D\u00edaz, en mi \u00e9poca de estudiante, para nosotros la figura del general D\u00edaz era grandiosa; era adem\u00e1s un protector decidido del heroico, del glorioso Colegio Militar. \u00c9l personalmente distribu\u00eda a fin de a\u00f1o los premios y los diplomas y las espadas a los que terminaban su carrera. Despu\u00e9s de esa ceremonia que ten\u00eda lugar en el anfiteatro que est\u00e1 al pie del castillo, por tradici\u00f3n hab\u00eda despu\u00e9s de la distribuci\u00f3n de premios una comida, ah\u00ed en el Castillo de Chapultepec; y a\u00f1o por a\u00f1o, sin fallar uno solo, don Porfirio com\u00eda con todos los cadetes; y pues era de admirarse, su presencia, su porte distinguido, para todos nosotros. Despu\u00e9s que llegaba ah\u00ed al comedor, se paseaba alrededor de las mesas, d\u00e1ndoles la mano a los jefes de mesa. As\u00ed que, para nosotros en esa \u00e9poca, era de admiraci\u00f3n, de cari\u00f1o, de afecto a don Porfirio, por el cari\u00f1o que le ten\u00eda al ej\u00e9rcito y m\u00e1s, en particular al heroico, glorioso Colegio Militar, al que siempre le prodig\u00f3 sus atenciones, sus cuidados.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Pudimos percatarnos de la situaci\u00f3n pol\u00edtica nacional porque form\u00e1bamos parte de la sangre nueva, de la juventud; en esa \u00e9poca yo debo haber tenido alrededor de 24, 25 a\u00f1os. Yo me estaba refiriendo nada m\u00e1s en el orden militar; pero, en la parte social, en la parte econ\u00f3mica [\u2026] s\u00ed, desgraciadamente s\u00ed nos d\u00e1bamos cuenta de los grandes latifundios, de las tiendas de raya, de las condiciones mis\u00e9rrimas del campesino, de esa aristocracia que se hab\u00eda formado en esos d\u00edas, en esa \u00e9poca.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">La opini\u00f3n que ten\u00edamos los cadetes sobre Porfirio D\u00edaz era otra cosa. Eso era como cadete. Viv\u00edamos nuestra vida de cadetes, pero sin salirnos de ah\u00ed de ese medio, del ambiente de estudios, de esa casa de estudios, nos concentr\u00e1bamos \u00fanicamente a nuestros estudios, a sacar buenas calificaciones. Los que aliment\u00e1bamos alguna ambici\u00f3n a que nos tactificaran, a que sigui\u00e9ramos las carreras facultativas, carreras cient\u00edficas; pero ya despu\u00e9s al salir del ej\u00e9rcito, ya m\u00e1s en contacto con el medio social, entonces s\u00ed ya nos dimos cuenta de los errores, como quiera llamarse, de la situaci\u00f3n del pa\u00eds, bajo el r\u00e9gimen de don Porfirio.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Fueron diferentes opiniones las que ten\u00edamos de don Porfirio D\u00edaz [\u2026]. Hab\u00eda un factor, yendo a la cuesti\u00f3n militar, que ya nosotros, m\u00e1s en contacto con el mando exterior, no con el mundo interior, que era el Colegio Militar, no; entonces s\u00ed ya nos dimos cuenta de muchos errores. Por ejemplo, concret\u00e1ndome ya al ej\u00e9rcito, el reclutamiento era lo peor que pod\u00eda haber, era de lo que se llamaba \u201clos consignados\u201d; el ej\u00e9rcito en su mayor parte estaba formado por los \u201cconsignados\u201d, gente que los presidentes municipales, los jefes pol\u00edticos de aquel entonces consignan por arbitrariedades, que ellos comet\u00edan en los pueblos, y de ah\u00ed los mandaban como presos, como de leva; as\u00ed estaba formado el ej\u00e9rcito, no era el ej\u00e9rcito de ahora, voluntario, como est\u00e1 constituido actualmente; as\u00ed que era una de las grandes lacras en el orden de reclutamiento del ej\u00e9rcito, \u00bfC\u00f3mo estaban formadas las filas del ej\u00e9rcito de entonces? Estaba formado de consignados, pero que ya despu\u00e9s por costumbre, por afecto a sus corporaciones, por cari\u00f1o al ej\u00e9rcito y que ya no eran consignados y ya ellos mismos, por sus esfuerzos, por su aplicaci\u00f3n, hab\u00edan llegado a ser cabos, sargentos, sargentos segundos, sargentos primeros; pero, en lo que se refiere al personal de soldados, era lo peor que pod\u00eda haber; eran consignados gente de leva, puede llam\u00e1rsele as\u00ed.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">En cuanto a los otros asuntos de orden social, pues s\u00ed, ya m\u00e1s en contacto con el mundo exterior, nos d\u00e1bamos cuenta de todas las lacras, los defectos que ten\u00eda el r\u00e9gimen de don Porfirio, la rep\u00fablica, el pa\u00eds en suma; en todos los \u00f3rdenes, ya sea en las haciendas, en el comercio, controlado nada m\u00e1s por extranjeros; en la vieja aristocracia porfiriana; yo me acuerdo muy bien de este caso, ah\u00ed en Chapultepec, los domingos y entre semana s\u00f3lo se ve\u00edan carruajes de gente rica, no permit\u00edan la entrada como ahora, a gente del pueblo, a gente de clase media, que va a hacer sus d\u00edas de campo, que va a divertirse, ellos, sus ni\u00f1os, sus familias; con jardines zool\u00f3gicos, en fin, parte por parte nos dimos cuenta, cuenta ya y m\u00e1s en esa \u00e9poca, en que es uno joven, de los defectos, de los lacras, de la mala situaci\u00f3n social del r\u00e9gimen de don Porfirio D\u00edaz.<\/p>\r\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Gustavo Javier Helguera SalasFacultad de Filosof\u00eda y Letras Revista BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam. 46. Durante el Porfiriato, el Colegio Militar formaba a cuerpos de \u00e9lite, en contraste con el resto del ej\u00e9rcito, cuyos integrantes, conocidos como consignados, eran enviados desde los pueblos, a la fuerza, por los presidentes municipales y los jefes pol\u00edticos. Con el triunfo de Ju\u00e1rez y la rep\u00fablica sobre el imperio de Maximiliano en 1867 se reanudaron los cursos en el Colegio Militar, instituci\u00f3n que ofrec\u00eda a los j\u00f3venes de clase media una formaci\u00f3n a lo largo de siete a\u00f1os y, adem\u00e1s, les proporcionaba una educaci\u00f3n cient\u00edfica en ingenier\u00eda o arquitectura. Sin embargo, uno de los inconvenientes del programa era lo tortuoso del escalaf\u00f3n, ya que si un oficial especializado en infanter\u00eda, artiller\u00eda o caballer\u00eda quer\u00eda convertirse en coronel deb\u00eda seguir dentro de las fuerzas armadas unos 25 o 30 a\u00f1os m\u00e1s, con<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[2099,181],"tags":[2125,2122,2123,2126,2124],"class_list":{"0":"post-13365","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-bicentenario-46","7":"category-entrevistas","8":"tag-archivo-de-la-palabra","9":"tag-colegio-militar","10":"tag-escuela-militar-de-aspirantes","11":"tag-ministro-de-guerra-y-marina","12":"tag-rodolfo-casillas"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13365","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=13365"}],"version-history":[{"count":20,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13365\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":22840,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13365\/revisions\/22840"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=13365"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=13365"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=13365"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}