﻿{"id":13357,"date":"2020-01-22T15:13:43","date_gmt":"2020-01-22T21:13:43","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=13357"},"modified":"2025-09-11T00:31:44","modified_gmt":"2025-09-11T06:31:44","slug":"un-tesoro-en-el-museo-de-arte-del-estado-de-veracruz","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/un-tesoro-en-el-museo-de-arte-del-estado-de-veracruz\/","title":{"rendered":"Un tesoro en el Museo de Arte del Estado de Veracruz"},"content":{"rendered":"\r\n<p>Samantha P\u00e9rez Dur\u00e1n<br \/>Posgrado en historia del arte<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h4 class=\"has-text-color has-vivid-red-color\"><span style=\"color: #800000;\"><strong>Revista <\/strong><em><strong>BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico, <\/strong><\/em><strong>n\u00fam. 46.<\/strong><\/span><\/h4>\r\n<p><a href=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/BiC_46_Arte_Museo_Veracruz.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-16736\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/BotonPDF2-e1670355523220.png\" alt=\"\" width=\"87\" height=\"44\" \/><\/a><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #008080;\">El Museo de Arte de Veracruz alberga un grabado singular que, desde la mirada francesa, narra el episodio de bombardeo a San Juan de Ul\u00faa en el marco de la guerra de los Pasteles. Es una pieza \u00fanica por su tem\u00e1tica, que muestra la visi\u00f3n extranjera sobre un acontecimiento hist\u00f3rico, del territorio y el paisaje nacional.<\/span><\/h3>\r\n\r\n\r\n\r\n<div class=\"wp-block-image\">\r\n<figure class=\"aligncenter\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/228.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"600\" height=\"424\" class=\"wp-image-13413\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/228.jpg\" alt=\"228\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/228.jpg 600w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/228-300x212.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><\/a><\/figure>\r\n<\/div>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">En abril se cumplieron 500 a\u00f1os de la fundaci\u00f3n por Hern\u00e1n Cort\u00e9s de la Villa Rica de la Vera Cruz, ciudad antigua que vio desfilar por sus parajes a innumerables personajes y que vivi\u00f3 acontecimientos trascendentales en la historia de M\u00e9xico. Uno de ellos fue la primera intervenci\u00f3n francesa de 1838, conocida por muchos como la guerra de los Pasteles, conflicto que tom\u00f3 como pretexto las reclamaciones de un pastelero franc\u00e9s, el cual ped\u00eda al gobierno mexicano una indemnizaci\u00f3n por la cantidad de 60 000 pesos por los da\u00f1os causados a su local durante una de las revoluciones continuas en M\u00e9xico.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">El Museo de Arte del Estado de Veracruz, con sede en Orizaba, se asienta en una construcci\u00f3n virreinal del siglo XVIII, misma que originalmente alberg\u00f3 al Oratorio de San Felipe Neri. El edificio fungi\u00f3 como museo desde 1992, consolid\u00e1ndose desde entonces como una importante albacea de la cultura e identidad veracruzana. Entre sus colecciones se encuentran obras de car\u00e1cter sacro pertenecientes a la \u00e9poca de la colonia, piezas del siglo XIX, del siglo XX y de artistas veracruzanos contempor\u00e1neos. Dentro de las m\u00e1s de 700 obras de su acervo destacan 33 pinceles y dibujos del artista patrimonio nacional Diego Rivera; sobresalen abundantes temas naturalistas y de sucesos hist\u00f3ricos acaecidos en dicho estado. Entre estos inventarios existe un grabado muy interesante, se trata de la copia de una de las obras del pintor franc\u00e9s Horace Vernet (1789-1863) realizada en 1838 y resguardada en la sala Constantina del Antiguo Palacio de Versalles; el \u00f3leo retrata el bombardeo y toma del fuerte de San Juan de Ul\u00faa.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<div class=\"wp-block-image\">\r\n<figure class=\"aligncenter\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/230.jpg\"><img decoding=\"async\" width=\"600\" height=\"438\" class=\"wp-image-13414\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/230.jpg\" alt=\"230\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/230.jpg 600w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/230-300x219.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><\/a><\/figure>\r\n<\/div>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00c9mile Jean Horace de Vernet fue un pintor franc\u00e9s que practic\u00f3 su arte en el periodo conocido como Romanticismo. Este movimiento tuvo su apogeo aproximadamente de 1790 a 1850, fue un movimiento liberal de cierta tendencia pol\u00edtica, pues la mayor\u00eda de las obras producidas pugnaban por servir como propaganda pol\u00edtica, siendo sus rasgos m\u00e1s notables el excelso dramatismo plasmado en las representaciones y el verismo logrado por medio del contraste de luz, sombra y ricas paletas crom\u00e1ticas. Vernet, situado en esta corriente, gustaba de realizar pinturas de historia y retrato. Estudi\u00f3 con su padre Carle Vernet, tambi\u00e9n pintor notable en su oficio. En 1812 expuso su obra en el Salon, fue director de la Academia Francesa en Roma desde 1828 y hasta 1835. En su carrera goz\u00f3 del patrocinio del Duque de Orleans y el rey Louis Philippe, quien le encarg\u00f3 numerosas escenas b\u00e9licas.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">El peque\u00f1o grabado en metal coloreado de 24 cent\u00edmetros de largo por 22.5 cent\u00edmetros de ancho, copia de la obra de Horace de Vernet, est\u00e1 simplemente firmado por un tal Skelton. Sabemos que William Skelton (1763-1848) y Joseph John Skelton (1783-1871), hermanos y grabadores naturales de Inglaterra, llevaron a cabo diversas empresas de ilustraci\u00f3n propias de su arte, realizando las mismas en conjunto a modo de taller o por separado. El primero estudi\u00f3 en la <em>Royal Academy<\/em> en 1781, fue alumno del tambi\u00e9n grabador ingl\u00e9s James Basire, importante en su formaci\u00f3n por ser pupilo del maestro William Blake. Por su lado, el segundo sigui\u00f3 los pasos de su hermano; no tenemos noticias de su educaci\u00f3n, pero se sabe que gustaba de los temas topogr\u00e1ficos y de antig\u00fcedades. Entre sus trabajos encontramos copias a grabado de diversas pinturas de las galer\u00edas hist\u00f3ricas del palacio de Versalles. Lo anterior nos permite deducir que \u00e9l fue el responsable de grabar la copia de la obra de Horace de Vernet <em>Prise du fort de Saint Jean d\u2019Ulloa (Toma del fuerte de San Juan de Ul\u00faa)<\/em>.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<div class=\"wp-block-image\">\r\n<figure class=\"aligncenter\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/224.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"600\" height=\"413\" class=\"wp-image-13415\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/224.jpg\" alt=\"???????????????????????????\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/224.jpg 600w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/224-300x206.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><\/a><\/figure>\r\n<\/div>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">El grabado captura el br\u00edo del momento por medio de escenas simult\u00e1neas en las que contemplamos el desarrollo de las acciones. En la proa de la embarcaci\u00f3n, observamos la orden de ataque dada por mano del pr\u00edncipe de Joinville, quien porta un elegante sombrero de copa; dentro de la corbeta vemos en primer t\u00e9rmino a la tripulaci\u00f3n entregada a los afanes de atacar y responder al fuego enemigo, cargando los ca\u00f1ones y ajustando las velas. En un segundo plano, un grupo de barcos franceses aguardan con intenci\u00f3n de rodear el fuerte, el cual se encuentra en llamas y envuelto en una gran exhalaci\u00f3n de humo que apenas y deja avizorar la construcci\u00f3n. Esta escena se sit\u00faa exactamente en el episodio del bombardeo a la fortaleza de San Juan de Ul\u00faa llevado a cabo el 5 de diciembre de 1838, pues fue en esa fecha que el pr\u00edncipe de Joiville tuvo noticia de que Santa Anna se guarec\u00eda en el puerto veracruzano junto con el general Mariano Arista, por lo que, a bordo de la embarcaci\u00f3n llamada La Criolla, dirigi\u00f3 un destacamento para bombardear el fuerte, logrando apresar a Mariano Arista. Aunque Santa Anna huy\u00f3, un ca\u00f1onazo enemigo lo dej\u00f3 mal herido de la pierna; tales fueron las secuelas que tuvo que amput\u00e1rsela.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora bien, Fran\u00e7ois Ferdinand Philippe Louis Marie d\u2019Orl\u00e9ans, pr\u00edncipe de Joinville, era el tercer hijo del duque de Orleans, mecenas del pintor franc\u00e9s Horace de Vernet, autor original del lienzo copiado por Skelton, por lo que no es de extra\u00f1arse que el duque encargara al pintor plasmar las glorias de su hijo en tierras extranjeras.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Al respecto de la t\u00e9cnica del grabado, en general se agradece el especial cuidado en delinear la anatom\u00eda de las embarcaciones, ya que la miniatura no demerita el detalle con el que el pintor franc\u00e9s aprovech\u00f3 las vetas de la madera para representar el violento oleaje y la caracter\u00edstica vestimenta de los personajes. Habr\u00eda que tener en cuenta que Skelton era especialista en temas que requer\u00edan mayor atenci\u00f3n a los detalles min\u00fasculos y particulares, raz\u00f3n suficiente para justificar su pericia al marcar las ret\u00edculas del velamen, as\u00ed como todos los aditamentos y herramientas existentes en las embarcaciones francesas. Puede verse inclusive el catalejo que el pr\u00edncipe de Joiville sostiene con su brazo izquierdo.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Las l\u00edneas que construyen la composici\u00f3n refieren volumen y textura a la vez, este tipo de t\u00e9cnica se denomina \u201cachurado\u201d, en este caso el grabador denota un excelso manejo en cuanto a la traza y disposici\u00f3n de estas l\u00edneas para recrear la ilusi\u00f3n \u00f3ptica de luz y sombra. El coloreado de la pieza difiere sustancialmente del \u00f3leo original de Vernet, sin embargo, en el grabado los colores son m\u00e1s luminosos y juegan mucho m\u00e1s con la luz naturalista propia de las escenas al aire libre, es por ello que percibimos un mayor realismo en cuanto a la concepci\u00f3n de la naturaleza o paisaje. Cabe destacar que el \u00f3leo de Vernet se sirve de una paleta tornasolada que fija el acontecimiento en una tarde, a contraposici\u00f3n de Skelton que colorea el grabado a modo de que los hechos hubiesen acaecido en el medio d\u00eda.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">No hay que olvidarnos de aquel que observa, pues se trata de una mirada extranjera, y resulta importante en la medida en que dirige su fascinaci\u00f3n por un elemento, una imagen ic\u00f3nica guardada en el recuerdo, el Citlalt\u00e9petl, El Pico de Orizaba, gran monumento natural establecido como un hito orogr\u00e1fico dentro de la geograf\u00eda nacional, inconfundible para todo el que lo conoce. Dicho elemento es referido como lo primero que se ve al acercarse al puerto, as\u00ed lo relatan en sus memorias diversos viajeros como Madame Calder\u00f3n de la Barca (1804 \u2013 1882) e Isidore L\u00f6wenstern (1810 \u2013 ca.1859). Este \u00faltimo fue un viajero franc\u00e9s del siglo XIX que plasm\u00f3 sus viajes en el pa\u00eds en una obra denominada <em>M\u00e9xico, memorias de un viajero<\/em>, viene al caso detenernos un momento en \u00e9l porque, casualmente durante su estad\u00eda se desat\u00f3 el conflicto con Francia, as\u00ed pues, Isidore vivi\u00f3 la primera intervenci\u00f3n francesa. Cuando el viajero arriba al puerto de Veracruz realiza una descripci\u00f3n bastante detallada de las dificultades que tuvo que pasar la nave en la que viajaba para poder llegar a tierra, aquella tierra \u00e1rida, hostil y peligrosa \u201csepulcro del extranjero\u201d. Lo que vale la pena rescatar para el asunto que aqu\u00ed nos compete, es la menci\u00f3n al Citlalt\u00e9petl, al respecto, menciona que desde 30 leguas de distancia (145 km) le fue posible ver con claridad el Pico de Orizaba volc\u00e1n gigantesco e imponente. Al igual que el Citlalt\u00e9petl, el clima resulta de bastante inter\u00e9s para los extranjeros, especialmente los funestos \u201cnortes\u201d, vientos fort\u00edsimos que azotan y hunden embarcaciones.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">La historia de la llegada de este grabado a la colecci\u00f3n del Museo de Arte del Estado de Veracruz se desdibuja entre los engorrosos archivos de recepci\u00f3n y dictaminaci\u00f3n de las obras que constituyeron el acervo del museo tras su fundaci\u00f3n a fines del siglo pasado. Sin embargo, podemos establecer diversas teor\u00edas alrededor de su recepci\u00f3n en tierras veracruzanas. Primeramente, es permisible que su existencia se derive de la instauraci\u00f3n de la Academia de San Carlos en la capital del pa\u00eds. A inicios del siglo XX la matr\u00edcula de alumnos fue bastante destacada: Saturnino Herr\u00e1n, Roberto Montenegro, Alberto y Antonio Gardu\u00f1o, Francisco de la Torre y Diego Rivera, entre otros. En esta \u00e9poca se acostumbraba a que los estudiantes viajaran a Europa a profesionalizar y experimentar en su arte, situaci\u00f3n que llev\u00f3 a Diego Rivera a vivir por un periodo largo en Orizaba, esto a causa de ser becado por este estado. Las obras que existen de Rivera en el Museo de Arte del Estado de Veracruz pertenecen a la etapa temprana de este artista, cuando a\u00fan se encontraba aprendiendo y refinando sus aprendizajes. En la Academia de San Carlos exist\u00eda la c\u00e1tedra de \u201cPintura de Historia\u201d y \u201cPintura de Paisaje\u201d; para dichas clases los profesores se serv\u00edan de grabados y estampas de los maestros del siglo pasado, con estos materiales los pupilos se ejercitaban en el arte de la pintura y grabado, Diego Rivera fue uno de esos estudiantes. Probablemente Rivera llevaba entre sus materiales de trabajo algunas de estas estampas que le serv\u00edan de modelos, y tal vez fue de esta manera que la pieza de Skelton lleg\u00f3 a Veracruz.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Otra teor\u00eda bastante plausible, se basa en el tr\u00e1fico y comercio de estampas y grabados que existi\u00f3 en el pa\u00eds desde el siglo XVII y que perdur\u00f3 hasta finales del siglo XIX. Los intercambios comerciales de estos materiales gr\u00e1ficos como obras de arte y como simples fuentes figurativas dieron como resultado un fen\u00f3meno bastante particular, el coleccionismo. Los coleccionistas gozaban comprando y vendiendo todo tipo de arte, pero el caso de la estampa y grabado fue especial, al ser estas obras de peque\u00f1o formato, su transporte era muy sencillo y su resguardo no requer\u00eda de una gran inversi\u00f3n. El inventario del museo se nutri\u00f3 de diversas colecciones estatales y particulares, las donaciones de varios coleccionistas de estampas y obra al \u00f3leo sumaron riqueza a los arcones del recinto. Sea como fuese que lleg\u00f3 el grabado coloreado de Skelton a Veracruz, resulta muy interesante que un tema intervencionista de encargo familiar exista en territorio nacional, esta situaci\u00f3n, m\u00e1s all\u00e1 de resultarnos inc\u00f3moda, nos permite entrever una perspectiva extranjera del territorio, historia y paisaje nacional, ya que los ojos de quien mira ve\u00edan m\u00e1s all\u00e1 de una construcci\u00f3n identitaria y exotista.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">El puerto de la ciudad de Veracruz fue puerta principal para ingresar a M\u00e9xico hasta inicios del siglo XX, por ello fue blanco de varios ataques y hostilidades durante el siglo XIX. A pesar de que no se conservaron los caminos del Conquistador espa\u00f1ol Hern\u00e1n Cort\u00e9s, el trayecto hacia la Ciudad de M\u00e9xico desde el puerto de Veracruz pervivi\u00f3 como la m\u00edtica \u201cRuta de Hern\u00e1n Cort\u00e9s\u201d.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>PARA SABER M\u00c1S<\/strong><\/h3>\r\n\r\n\r\n\r\n<ul class=\"wp-block-list\">\r\n<li>Calder\u00f3n De La Barca, Madame, <em>La vida en M\u00e9xico durante una residencia de dos a\u00f1os en ese pa\u00eds<\/em>, M\u00e9xico, Porr\u00faa, 2003.<\/li>\r\n<li>Gombrich, Erns H., <em>La historia del arte<\/em>, Londres, Phaidon, 1997.<\/li>\r\n<li>L\u00f6wenstern, Isidore, <em>M\u00e9xico, Memorias de un viajero<\/em>, M\u00e9xico, Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, 2012.<\/li>\r\n<li>Ram\u00edrez, Fausto, \u201c<em>Adi\u00f3s al para\u00edso<\/em>\u201d en <em>Cat\u00e1logo del Museo de Arte del Estado de Veracruz, M\u00e9xico<\/em>, Fomento de Cultura Banamex, 2001.<\/li>\r\n<\/ul>\r\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Samantha P\u00e9rez Dur\u00e1nPosgrado en historia del arte Revista BiCentenario. 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