﻿{"id":13336,"date":"2020-01-21T15:32:16","date_gmt":"2020-01-21T21:32:16","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=13336"},"modified":"2025-09-11T00:10:16","modified_gmt":"2025-09-11T06:10:16","slug":"1829-suenos-de-reconquista","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/1829-suenos-de-reconquista\/","title":{"rendered":"1829. Sue\u00f1os de reconquista"},"content":{"rendered":"\r\n<p>Jos\u00e9 Francisco Vera Piza\u00f1a<br \/>Maestr\u00eda en Historia, UNAM<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h4 class=\"has-text-color has-vivid-red-color\"><span style=\"color: #800000;\"><strong>Revista <em>BiCentenario.<\/em><\/strong> <em><strong><em>E<\/em>l ayer y hoy de M\u00e9xico, <\/strong><\/em><strong>n\u00fam. 46.<\/strong><\/span><\/h4>\r\n<p><a href=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/BiC_46_03_1829.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-16736\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/BotonPDF2-e1670355523220.png\" alt=\"\" width=\"87\" height=\"44\" \/><\/a><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #008080;\">&#8220;La naci\u00f3n mexicana es para siempre libre e independiente del gobierno espa\u00f1ol y de cualquier otra potencia&#8221;, consign\u00f3 la constituci\u00f3n de 1824. No obstante, la subsistencia de antiguos vestigios del pasado hicieron a Espa\u00f1a plantearse la posibilidad de reconquistar sus territorios perdidos, organizando en Cuba una expedici\u00f3n de vanguardia, al mando del brigadier Isidro Barradas.<\/span><\/h3>\r\n\r\n\r\n\r\n<div class=\"wp-block-image\">\r\n<figure class=\"aligncenter\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/356.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"600\" height=\"394\" class=\"wp-image-13390\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/356.jpg\" alt=\"356\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/356.jpg 600w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/356-300x197.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><\/a><\/figure>\r\n<\/div>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">La consumaci\u00f3n de la independencia en 1821 no signific\u00f3 la inmediata separaci\u00f3n de la nueva naci\u00f3n de todo lo que implicaba la organizaci\u00f3n administrativa espa\u00f1ola. Durante casi diez a\u00f1os, el temor a una expedici\u00f3n de reconquista estuvo presente en el imaginario colectivo de todos los mexicanos. Los temores se hicieron realidad en julio de 1829, cuando una escuadra al mando del almirante \u00c1ngel Laborde, uno de los hombres m\u00e1s capaces al servicio de la corona espa\u00f1ola en el Caribe, zarp\u00f3 de La Habana hacia costas mexicanas. Su misi\u00f3n era transportar una fuerza expedicionaria de 3 000 hombres al mando del brigadier Isidro Barradas, hombre de probado valor y experiencia militar en Sudam\u00e9rica. Con ellos viajaban los sue\u00f1os y las esperanzas de Espa\u00f1a por recobrar su antiguo virreinato.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Ante esta amenaza, las fuerzas armadas mexicanas demostraron, pese a las limitaciones econ\u00f3micas de la rep\u00fablica, ser efectivas para contener y derrotar a las tropas que atentaban contra la soberan\u00eda del pa\u00eds. Las p\u00e1ginas siguientes est\u00e1n dedicadas a explicar la respuesta del gobierno mexicano ante la invasi\u00f3n y los problemas a que se enfrent\u00f3 para obtener la rendici\u00f3n incondicional de sus enemigos.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\" style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #008080;\">La movilizaci\u00f3n de las fuerzas armadas<\/span><\/h3>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando se explica la expedici\u00f3n de Isidro Barradas, generalmente se describe como una aventura o capricho de un rey aferrado a una causa perdida. Es dif\u00edcil creer que, con tan reducido n\u00famero de efectivos, realmente aspiraran a reconquistar M\u00e9xico. Sin embargo, es probable que las fuerzas espa\u00f1olas intentaran seguir una estrategia racional: en lugar de organizar un ej\u00e9rcito de m\u00e1s de 10,000 hombres, imposible de armar y transportar en aquel momento, optaron por un peque\u00f1o n\u00famero de tropas escogidas con el objetivo de levantar a los partidarios de la corona y coordinarlos en contra de las fuerzas republicanas. Por lo tanto, la estrategia espa\u00f1ola pretend\u00eda evitar el enfrentamiento directo con el ej\u00e9rcito mexicano y m\u00e1s bien armar a los partidarios del rey en el pa\u00eds, as\u00ed como sobornar a los comandantes militares del pa\u00eds para que se unieran a su causa. Esto explicar\u00eda por qu\u00e9 trajeron tantos fusiles, pero nada de caballos o artiller\u00eda de campa\u00f1a, pues realmente esperaban abastecerse de todo ello en M\u00e9xico.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<div class=\"wp-block-image\">\r\n<figure class=\"aligncenter\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/358.jpg\"><img decoding=\"async\" width=\"600\" height=\"486\" class=\"wp-image-13391\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/358.jpg\" alt=\"358\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/358.jpg 600w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/358-300x243.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><\/a><\/figure>\r\n<\/div>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, el gobierno espa\u00f1ol no comprendi\u00f3 a tiempo que se encontraba ante un nuevo pa\u00eds, con muy poco inter\u00e9s en volver a formar parte del imperio. Basta con observar algunas de las proclamas lanzadas por los gobernantes y jefes militares de los estados, pues permiten imaginar c\u00f3mo los mexicanos conceb\u00edan a los invasores. Por ejemplo, el 17 de julio de 1829, el comandante general del estado de Oaxaca arengaba a sus tropas ante el posible desembarco de fuerzas invasoras con las siguientes palabras: \u201cSoldados: si dan o\u00eddos a estos infames [espa\u00f1oles], si no los aprenden o dan parte de ellos, nuestras mujeres, nuestras hijas y hermanas ser\u00e1n sacrificadas a las torpes pasiones de aquellos feroces asesinos.\u201d El terror que significaba regresar al dominio espa\u00f1ol fue m\u00e1s grande que las divisiones nacionales entre los estados y sus comunidades.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">A finales de julio de 1829 las tropas invasoras desembarcaron en Cabo Rojo, al norte de Veracruz, despu\u00e9s de sufrir las inclemencias de un temporal que les arrebat\u00f3 una nave con 500 hombres que fue a parar a Nueva Orleans. En cuanto el supremo gobierno recibi\u00f3 las noticias de aquella acci\u00f3n, se giraron \u00f3rdenes a las comandancias militares de los estados para que comenzaran a poner a sus milicias en pie de guerra. Pero reclutar hombres, armarlos, vestirlos y movilizarlos, hizo ver la dificultad de enfrentar, con escasos recursos financieros, un estado de guerra general.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">La situaci\u00f3n econ\u00f3mica era tan dram\u00e1tica para los gobiernos locales que, para cubrir los gastos de la movilizaci\u00f3n, se busc\u00f3 que la misma ciudadan\u00eda comprara vestuario y prestara caballada. Sin embargo, el capital nunca fue suficiente para solventar el gasto de guerra, por lo que se busc\u00f3 el apoyo del gobierno nacional, aunque sin mayor \u00e9xito.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Otro problema que tuvieron que enfrentar fue la limitante impuesta por el reglamento de las milicias locales, el cual s\u00f3lo les permit\u00eda operar en la demarcaci\u00f3n a la que pertenec\u00edan, lo que signific\u00f3 que muchos contingentes fueran desplegados s\u00f3lo en las fronteras o en puntos estrat\u00e9gicos de sus respectivos estados. Para solventar este dilema, algunos gobernadores permitieron que las fuerzas que as\u00ed lo decidieran, armadas con sus propios recursos, salieran de su jurisdicci\u00f3n para unirse a los defensores de las entidades que sufrieron directamente la ocupaci\u00f3n extranjera. Por otro lado, los cuerpos de milicias activas de los estados que s\u00ed pod\u00edan movilizarse a Tamaulipas y Veracruz, como los del Estado de M\u00e9xico, Guanajuato, San Luis Potos\u00ed y Quer\u00e9taro, tardaron mucho tiempo en ponerse en marcha y, cuando lo hicieron, fueron mal armados, mal vestidos y sin paga alguna.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Los regimientos del ej\u00e9rcito permanente no la pasaron mejor que las milicias. Tras recibir la instrucci\u00f3n de defender sus guarniciones o movilizarse para enfrentar a los invasores, tambi\u00e9n lo hicieron sin el equipo necesario. Al respecto, el general Antonio L\u00f3pez de Santa Anna, al ser el primero en responder a la amenaza espa\u00f1ola (su puesto como gobernador de Veracruz le permiti\u00f3 mantenerse atento a las noticias que, desde 1828, ya suger\u00edan un peligro inminente de invasi\u00f3n), gir\u00f3 instrucciones para que distintos batallones se le unieran en el puerto o lo alcanzaran en su marcha hacia Pueblo Viejo, Veracruz.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Una cosa era reunir a las tropas necesarias y, como se ha venido repitiendo, otra muy distinta armarlas, vestirlas y transportarlas para enfrentar a los espa\u00f1oles que se dirig\u00edan a Tampico. La falta de presupuesto para el ej\u00e9rcito hizo que muchos soldados anduvieran andrajosos y sin armamento, por lo que se recurri\u00f3 a los pr\u00e9stamos forzosos entre la poblaci\u00f3n. Adem\u00e1s, en un pa\u00eds carente de caminos para el tr\u00e1nsito adecuado de la gente, Santa Anna orden\u00f3 que las unidades de infanter\u00eda fueran transportadas por mar en nav\u00edos confiscados a comerciantes del puerto, al tiempo que la caballer\u00eda se moviliz\u00f3 por tierra hasta la laguna de Tamiahua, punto de reuni\u00f3n con el ej\u00e9rcito de operaciones, para continuar el avance hasta el cuartel militar de Pueblo Viejo.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\" style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #008080;\">La estrategia mexicana<\/span><\/h3>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">La llamada \u201cestrategia de tierra quemada\u201d fue la herramienta fundamental del gobierno mexicano en contra de los invasores: los pobladores de las zonas por las que deb\u00edan pasar las tropas espa\u00f1olas ten\u00edan que evacuar sus tierras y llevarse o destruir todo aquello que le pudiera ser de utilidad a los espa\u00f1oles. El general Felipe de la Garza, comandante general de Tamaulipas, aplic\u00f3 esta estrategia en la regi\u00f3n de Tampico Alto y Pueblo Viejo, Veracruz, as\u00ed como en Tampico de Tamaulipas. De hecho, fue tan efectiva que, cuando los espa\u00f1oles llegaron a estos pueblos, los encontraron casi vac\u00edos. La mayor\u00eda de los locales acataron la orden de evacuaci\u00f3n y, salvo por los extranjeros que se negaron a abandonar sus hogares, los espa\u00f1oles apenas recibieron ayuda.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Mientras las tropas invasoras marchaban por Veracruz, varias fuerzas mexicanas divididas en guerrillas comenzaron a hostilizarlas. El enfrentamiento m\u00e1s sangriento se dio en los Corchos, poco antes de llegar a Pueblo Viejo. Ah\u00ed fue derrotado el mismo general De la Garza, pero sin que ello significara un descalabro en la estrategia mexicana. En efecto, en esta primera parte del conflicto los mexicanos no ganaron ni un solo combate, pero tampoco sufrieron el colapso total.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Las tropas de Barradas llegaron al r\u00edo P\u00e1nuco los primeros d\u00edas de agosto y comenzaron a hacerse de los puntos m\u00e1s importantes de la regi\u00f3n: Pueblo Viejo (que sirvi\u00f3 de hospital para los enfermos y heridos); la barra de Tampico; el paso de Do\u00f1a Cecilia (que conectaba la Barra con Tampico) y finalmente la ciudad de Tampico, a la que entraron entre el 7 y 8 de agosto. Mientras tanto, las tropas nacionales se replegaron a la periferia de aquellos puntos, no sin antes llevarse cualquier insumo que pudiera ser de utilidad a los espa\u00f1oles. Salvo por unos diplom\u00e1ticos extranjeros que se negaron a abandonar sus casas, la ciudad qued\u00f3 pr\u00e1cticamente desierta.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">La estrategia de tierra quemada practicada por las fuerzas armadas demostr\u00f3 ser efectiva, pues fue un duro golpe a la moral de los espa\u00f1oles, quienes adem\u00e1s de soportar el asedio de las armas nacionales, tuvieron que afrontar las enfermedades tropicales que terminaron por diezmarlos.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo mismo ocurri\u00f3 durante la defensa que el general Manuel Mier y Ter\u00e1n hizo de Altamira (Viller\u00edas), donde mand\u00f3 construir algunas fortificaciones improvisadas a lo largo del tramo que conectaba con la ciudad de Tampico. Una vez establecido el cuartel espa\u00f1ol en esta ciudad, Barradas march\u00f3, el 17 de agosto, con la mayor parte de su ej\u00e9rcito hacia Altamira, con la intenci\u00f3n de buscar alimentos y pertrechos para su enferma tropa, aunque lo m\u00e1s probable es que intentara establecer un cuartel general en aquella poblaci\u00f3n desde la cual proseguir hacia San Luis Potos\u00ed. Esto explicar\u00eda por qu\u00e9 el brigadier sali\u00f3 de Tampico con la mayor\u00eda de sus hombres, dejando atr\u00e1s a los enfermos y heridos.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">A largo de su marcha, los espa\u00f1oles fueron hostilizados por las guerrillas mexicanas, las cuales practicaron la estrategia de \u201cgolpear y correr\u201d. Las peque\u00f1as unidades m\u00f3viles de Mier y Ter\u00e1n y de Felipe de la Gazra atacaban furtivamente a las tropas enemigas caus\u00e1ndoles gran da\u00f1o, procurando marcharse antes de entablar un combate formal. El objetivo era desgastar poco a poco a los invasores y detenerlos el mayor tiempo posible mientras Santa Anna, quien lleg\u00f3 a toda prisa, lanzaba su ataque sobre Tampico.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\" style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #008080;\">El ej\u00e9rcito de operaciones<\/span><\/h3>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Antonio L\u00f3pez de Santa Anna, general en jefe del ej\u00e9rcito de operaciones desde el 11 de agosto de 1829, lleg\u00f3 a Pueblo Viejo a mediados del mismo mes y busc\u00f3 colocar dos bater\u00edas en la rivera del P\u00e1nuco: una en el Paso del Humo y otra en las Piedras, con la intenci\u00f3n de bombardear la plaza de Tampico y de controlar el r\u00edo P\u00e1nuco. Sus fuerzas comenzaron a congregarse en el cuartel de Pueblo Viejo junt\u00e1ndose, adem\u00e1s del permanente, contingentes de guardacostas y milicianos c\u00edvicos de la regi\u00f3n. Faltaba que se le uniera un ej\u00e9rcito que hab\u00eda partido de San Luis Potos\u00ed, pero aquel estaba a\u00fan muy lejos de alcanzar a su destino. Adem\u00e1s, en cuanto el general mexicano se enter\u00f3 de la salida Barradas, prefiri\u00f3 no perder m\u00e1s tiempo y prepar\u00f3 un plan para arrebatarle a los espa\u00f1oles la ciudad de Tampico.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Entre el 20 y 21 de agosto, Santa Anna aprovech\u00f3 la oscuridad de la noche y orden\u00f3 que sus fuerzas se embarcaran en algunas piraguas y con el mayor sigilo se trasladaran al otro lado del r\u00edo P\u00e1nuco, en el punto del Espartal, al oriente de la ciudad. Seg\u00fan una de las versiones, un mexicano dispar\u00f3 por error su rifle, lo que hizo que los espa\u00f1oles se pusieran en armas. Seg\u00fan la versi\u00f3n espa\u00f1ola, fueron sus mismos vig\u00edas los que alertaron de la presencia enemiga. De cualquier forma, se arm\u00f3 la balacera entre las calles y los pocos edificios altos de Tampico. Desafortunadamente el general mexicano no calcul\u00f3 bien la fuerza enemiga y se vio hostilizado por algunas piezas de artiller\u00eda emplazadas en las calles de la ciudad. La batalla se prolong\u00f3 hasta el d\u00eda siguiente sin que ninguno de los dos bandos pudiera imponerse sobre el otro, y justo cuando las fuerzas mexicanas planeaban el segundo ataque, llegaron noticias urgentes sobre el regreso de Isidro Barradas a la ciudad. Los mexicanos ahora estaban rodeados y en clara desventaja.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">El arribo de Barradas oblig\u00f3 a Santa Anna a replegarse; sin embargo, por caballerosidad o por desconocimiento de la situaci\u00f3n mexicana, el brigadier sugiri\u00f3 un cese al fuego y busc\u00f3 parlamentar con el general mexicano. Ambos personajes se entrevistaron al d\u00eda siguiente y concluyeron que las tropas espa\u00f1olas conservar\u00edan sus posesiones en Tampico, el paso de Do\u00f1a Cecilia y la Barra, mientras los mexicanos se volver\u00edan a su posisi\u00f3n en la regi\u00f3n veracruzana del r\u00edo P\u00e1nuco.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Santa Anna y sus tropas regresaron al cuartel de Pueblo Viejo. Ah\u00ed mand\u00f3 fortificar las bater\u00edas del Humo y las Piedras, mientras llegaban m\u00e1s y m\u00e1s hombres para ponerse a sus \u00f3rdenes. Tambi\u00e9n nombr\u00f3 al general Manuel de Mier y Ter\u00e1n como segundo al mando del ej\u00e9rcito y le orden\u00f3 fortificar Altamira, para despu\u00e9s atacar el paso de Do\u00f1a Cecilia y as\u00ed dividir a la fuerza espa\u00f1ola. Adem\u00e1s, entre la noche del 3 y 4 de septiembre, una operaci\u00f3n al mando del coronel Carlos Benesky logr\u00f3 hacerse con una balandra que era ocupada por los espa\u00f1oles para comunicarse por el r\u00edo entre la Barra y la ciudad de Tampico. Esto permiti\u00f3 aislar por completo a los invasores.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Santa Anna demand\u00f3 la rendici\u00f3n incondicional de Barradas, quien a cambio solicit\u00f3 se le permitiera mantener sus banderas, armas y paso franco para embarcarse de vuelta a Cuba. Al no ceder ninguno de los dos, el general mexicano lanz\u00f3 un ultim\u00e1tum: si los espa\u00f1oles no se rend\u00edan en el termino de 48 horas, se reanudar\u00edan las hostilidades.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">La noche del 9 de septiembre, un temporal azot\u00f3 la zona e impidi\u00f3 que las tropas mexicanas se posicionaran en el paso de Do\u00f1a Cecilia, pues seg\u00fan las observaciones de Mier y Ter\u00e1n, la intensidad del hurac\u00e1n hizo volar las tiendas de campa\u00f1a y derrib\u00f3 las obras de fortificaci\u00f3n. Tan fuerte fue que incluso las provisiones y alimentos se deshicieron y el parque se redujo a la mitad. Finalmente, la ma\u00f1ana del 10 de septiembre, despu\u00e9s de reorganizar a sus hombres y al campamento, se dio toque de corneta y los soldados avanzaron en direcci\u00f3n al fort\u00edn de la Barra de Tampico. En dos columnas y con fuego de artiller\u00eda inici\u00f3 el \u00faltimo enfrentamiento por la defensa de la rep\u00fablica. Aunque los espa\u00f1oles intentaron responder, pronto se quedaron sin municiones y p\u00f3lvora, l\u00f3gicamente tambi\u00e9n hab\u00edan sido seriamente afectados por el hurac\u00e1n, por lo que la batalla se volvi\u00f3 cada vez m\u00e1s sangrienta para ambos bandos en cuanto las l\u00edneas mexicanas se acercaron.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Finalmente, al medio d\u00eda del 11 de septiembre, el brigadier Isidro Barradas se rindi\u00f3 incondicionalmente. Unas horas despu\u00e9s se firm\u00f3 la capitulaci\u00f3n espa\u00f1ola en el cuartel general de Pueblo Viejo. Este fue un verdadero triunfo de las fuerzas armadas mexicanas, las cuales se sobrepusieron a todas las carencias. Si bien no se puede descartar el papel que jug\u00f3 el clima y de las enfermedades tropicales, no cabe duda que la t\u00e1ctica de tierra quemada y la estrategia de \u201cgolpear y correr\u201d result\u00f3 ser ventajosa para la causa mexicana, a tal grado que sus derrotas en batalla no tuvieron efecto en el resultado final de la guerra.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\" style=\"text-align: justify;\"><strong>PARA SABER M\u00c1S<\/strong><\/h3>\r\n\r\n\r\n\r\n<ul class=\"wp-block-list\">\r\n<li>Rodr\u00edguez Azueta, Miguel Salvador, <em>La pesadilla jarocha: Memorias de Panchito Viveros 1812-1829<\/em>, M\u00e9xico, Palibrio, 2013.<\/li>\r\n<li>Ruiz de Gordejuela Urquijo, Jes\u00fas, <em>\u201cLa artiller\u00eda realista en el intento de reconquista espa\u00f1ola de M\u00e9xico\u201d<\/em>, <em>Tiempo y Espacio<\/em>, 2017, en <a href=\"https:\/\/dialnet.unirioja.es\/servlet\/articulo?codigo=6175412\">https:\/\/dialnet.unirioja.es\/servlet\/articulo?codigo=6175412<\/a><\/li>\r\n<li>Ruiz de Gordejuela Urquijo, <em>Jes\u00fas, Barradas: el \u00faltimo conquistador espa\u00f1ol: la invasi\u00f3n a M\u00e9xico de 1829<\/em>, M\u00e9xico, INEHRM, 2011.<\/li>\r\n<\/ul>\r\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jos\u00e9 Francisco Vera Piza\u00f1aMaestr\u00eda en Historia, UNAM Revista BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam. 46. &#8220;La naci\u00f3n mexicana es para siempre libre e independiente del gobierno espa\u00f1ol y de cualquier otra potencia&#8221;, consign\u00f3 la constituci\u00f3n de 1824. No obstante, la subsistencia de antiguos vestigios del pasado hicieron a Espa\u00f1a plantearse la posibilidad de reconquistar sus territorios perdidos, organizando en Cuba una expedici\u00f3n de vanguardia, al mando del brigadier Isidro Barradas. La consumaci\u00f3n de la independencia en 1821 no signific\u00f3 la inmediata separaci\u00f3n de la nueva naci\u00f3n de todo lo que implicaba la organizaci\u00f3n administrativa espa\u00f1ola. Durante casi diez a\u00f1os, el temor a una expedici\u00f3n de reconquista estuvo presente en el imaginario colectivo de todos los mexicanos. Los temores se hicieron realidad en julio de 1829, cuando una escuadra al mando del almirante \u00c1ngel Laborde, uno de los hombres m\u00e1s capaces al servicio de la corona espa\u00f1ola en el<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[21,2099],"tags":[529,582,2100,2095,1920],"class_list":{"0":"post-13336","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-articulos","7":"category-bicentenario-46","8":"tag-ejercito","9":"tag-expedicion","10":"tag-isidro-barradas","11":"tag-militares","12":"tag-santa-anna"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13336","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=13336"}],"version-history":[{"count":16,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13336\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":22831,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13336\/revisions\/22831"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=13336"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=13336"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=13336"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}