﻿{"id":13334,"date":"2020-01-21T12:30:58","date_gmt":"2020-01-21T18:30:58","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=13334"},"modified":"2025-09-11T00:09:10","modified_gmt":"2025-09-11T06:09:10","slug":"las-fuerzas-armadas-durante-las-primeras-decadas-de-vida-independiente","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/las-fuerzas-armadas-durante-las-primeras-decadas-de-vida-independiente\/","title":{"rendered":"Las fuerzas armadas durante las primeras d\u00e9cadas de vida independiente"},"content":{"rendered":"\r\n<p>Omar Urbina Pineda<br \/>El Colegio de M\u00e9xico<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h4 class=\"has-text-color has-vivid-red-color\"><span style=\"color: #800000;\"><strong>Revista <em>BiCentenario.<\/em> <\/strong><em><strong>El ayer y hoy de M\u00e9xico, <\/strong><\/em><strong>n\u00fam. 46.<\/strong><\/span><\/h4>\r\n<p><a href=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/BiC_46_02_Fuerzas_Armadas.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-16736\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/BotonPDF2-e1670355523220.png\" alt=\"\" width=\"87\" height=\"44\" \/><\/a><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #008080;\">La presencia de milicias mandadas por caudillos y caciques regionales represent\u00f3 un constante dolor de cabeza para el gobierno nacional y se convirti\u00f3 en un factor que impedir\u00eda que se configurara y consolidase en un ej\u00e9rcito nacional despu\u00e9s de la independencia de M\u00e9xico.<\/span><\/h3>\r\n\r\n\r\n\r\n<div class=\"wp-block-image\">\r\n<figure class=\"aligncenter\">\r\n<figure id=\"attachment_13387\" aria-describedby=\"caption-attachment-13387\" style=\"width: 526px\" class=\"wp-caption alignnone\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/131.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-13387\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/131.jpg\" alt=\"131\" width=\"526\" height=\"349\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/131.jpg 526w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/131-300x199.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 526px) 100vw, 526px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-13387\" class=\"wp-caption-text\">Proclamaci\u00f3n de Agust\u00edn de Iturbide como emperador de M\u00e9xico, acuarela sobre seda, siglo XIX, Museo Nacional de Historia. Secretar\u00eda de Cultura-INAH-MEX. Reproducci\u00f3n autorizada por el INAH.<\/figcaption><\/figure>\r\n<\/figure>\r\n<\/div>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>S<\/strong>eg\u00fan el soci\u00f3logo alem\u00e1n Max Weber, un Estado-naci\u00f3n, para ser considerado como tal, debe ejercer, mediante el ej\u00e9rcito, el monopolio de la violencia en un territorio delimitado. Los gobiernos mexicanos de la primera mitad del siglo XIX no consiguieron hacer ninguna de estas dos cosas: ni organizar un ej\u00e9rcito ni dominar un territorio. Durante estos a\u00f1os, los poderes regionales, encabezados por caciques y caudillos, estuvieron en una posici\u00f3n ventajosa con respecto al gobierno general; si bien este intentaba hacer valer su autoridad, aquellos siempre estaban presentes, ya fuera como aliados del gobierno o como los enemigos a vencer. Por ello, pese a los intentos por reglamentar un ej\u00e9rcito permanente fiel al gobierno general, los poderes regionales fueron un factor que tomar en cuenta y la reglamentaci\u00f3n de los cuerpos milicianos fue necesaria para procurar la pervivencia del r\u00e9gimen en turno, dificultando as\u00ed la consolidaci\u00f3n de un ej\u00e9rcito fiel al poder central.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<div class=\"wp-block-image\">\r\n<figure class=\"alignright\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/134.jpg\"><img decoding=\"async\" width=\"244\" height=\"300\" class=\"wp-image-13388\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/134-244x300.jpg\" alt=\"134\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/134-244x300.jpg 244w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/134.jpg 556w\" sizes=\"(max-width: 244px) 100vw, 244px\" \/><\/a><\/figure>\r\n<\/div>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Al concluir la guerra de Independencia, el Ej\u00e9rcito Trigarante era concebido como la instituci\u00f3n protectora de la soberan\u00eda nacional, pero las diferencias entre los grupos que lo formaban comenzaron a revelarse. Agust\u00edn Iturbide, contrario al poder que hab\u00edan adquirido las elites regionales, comenz\u00f3 un proceso de fortalecimiento de la instituci\u00f3n castrense mediante la desaparici\u00f3n de cuerpos de milicia provincial. Por su parte, los diputados del Congreso, representantes de las regiones, cuestionaron la existencia del Trigarante: para ellos, las milicias regionales, menos onerosas para el erario, eran el tipo de fuerzas que el pa\u00eds requer\u00eda. As\u00ed, el ej\u00e9rcito se convirti\u00f3 en el garante del poder de Iturbide, mientras que la milicia c\u00edvica fue concebida como un cuerpo al servicio del poder legislativo que frenar\u00eda cualquier intento del ejecutivo por imponerse. En este contexto de conflicto, la c\u00fapula del poder militar fiel a Iturbide lo proclam\u00f3 \u201cemperador de la Am\u00e9rica mexicana\u201d, acrecentando las tensiones entre \u00e9l y el Congreso.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Los l\u00edderes regionales, no conformes con las tendencias centralizadoras del emperador, comenzaron a fraguar proyectos republicanos, por lo que Iturbide decidi\u00f3 disolver el Congreso en octubre de 1822.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Al poco tiempo de su disoluci\u00f3n, el 6 de diciembre de 1822, el general Antonio L\u00f3pez de Santa Anna se sublev\u00f3 con el Plan de Veracruz. En el documento llamaba a los militares de carrera a que se unieran al movimiento, prometi\u00e9ndoles la conservaci\u00f3n de \u201ctodos [\u2026] sus empleos\u201d. De igual manera, buscaba el apoyo de las provincias ya que aseguraba que \u201clas compa\u00f1\u00edas de milicias nacionales [\u2026ser\u00edan] reputadas como provinciales, y gozar\u00e1n el fuero militar\u201d. De esta manera garantizaba la pervivencia de los cuerpos militares organizados por los l\u00edderes regionales y que eran el baluarte de su autonom\u00eda.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Por su parte, el 18 de diciembre, Iturbide proclam\u00f3 el Reglamento Provisional Pol\u00edtico del Imperio Mexicano, por el cual el mando del ej\u00e9rcito reca\u00eda en el emperador, quien ten\u00eda la facultad de \u201cformar los reglamentos, \u00f3rdenes e instrucciones necesarias\u201d, as\u00ed como \u201cproveer a todos los empleos civiles y militares\u201d. A su vez, estipulaba que \u201cen cada capital de provincia, habr\u00e1 un jefe superior pol\u00edtico nombrado por el Emperador\u201d y que \u201clos mandos pol\u00edtico y militar de las provincias, se reunir\u00e1n en una sola persona\u201d. Con esta maniobra, buscaba que los diferentes actores pol\u00edticos del imperio \u2013ll\u00e1mense caciques o caudillos\u2013 le fueran fieles, ya que ser\u00eda gracias a \u00e9l que habr\u00edan obtenido un cargo p\u00fablico. De tal modo, lograr\u00eda un control de facto sobre las regiones al concentrar el mando pol\u00edtico y militar en una sola persona.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Tanto Iturbide como Santa Anna reconoc\u00edan el enorme poder pol\u00edtico de los l\u00edderes locales y eran conscientes de que, para mantener un control sobre el territorio, ten\u00edan que llegar a un acuerdo con ellos. De esta manera, en el Plan de Veracruz y en el Reglamento Provisional estuvieron plasmados los t\u00e9rminos en que se llevar\u00edan a cabo las discusiones pol\u00edticas durante las primeras d\u00e9cadas de vida independiente.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\" style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #008080;\"><strong>Primera Rep\u00fablica Federal<\/strong><\/span><\/h3>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">El 1\u00b0 de febrero de 1823 se promulg\u00f3 el Plan de Casa Mata que desconoci\u00f3 a Iturbide y estableci\u00f3 un sistema republicano. Este nuevo movimiento tuvo mayor amplitud que el iniciado por Santa Anna (Plan de Veracruz) y un mes despu\u00e9s, el emperador abdic\u00f3. Una vez derrocado Iturbide, se estableci\u00f3 un triunvirato cuya misi\u00f3n era convocar a un Congreso que se encargar\u00eda de elaborar una Constituci\u00f3n que rigiera al pa\u00eds. Si bien no hab\u00eda duda de que la Carta Magna deb\u00eda ser republicana, las discusiones giraron en torno a si se optar\u00eda por una v\u00eda centralista o una federalista. Ante la presi\u00f3n de los diputados de Zacatecas y Jalisco y la amenaza de que estos territorios se separaran de la uni\u00f3n, se opt\u00f3 por la rep\u00fablica federal.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">El <em>Acta Constitutiva de la Federaci\u00f3n<\/em>, de enero de 1824, y la Constituci\u00f3n del mismo a\u00f1o, proclamaron que la defensa del pa\u00eds recaer\u00eda en tres cuerpos militares: el ej\u00e9rcito permanente, las milicias activas y la milicia c\u00edvica. El mando directo de los dos primeros era prerrogativa del Ejecutivo, a quien le correspond\u00eda el nombramiento de oficiales del \u201cej\u00e9rcito permanente, milicia activa y armada\u201d, y que pod\u00eda disponer de dichas fuerzas para la defensa del territorio nacional en contra de amenazas internas y externas. La milicia activa \u2014o cuerpo provincial como se le conoci\u00f3 en un primer momento\u2014 ten\u00eda por objeto \u201cservir de reserva y aumentar la fuerza del ej\u00e9rcito permanente\u201d, es decir, era parte integral de la instituci\u00f3n. Sus miembros eran elegidos por sorteo y cada entidad federativa ten\u00eda que aportar un n\u00famero determinado de hombres de acuerdo con su poblaci\u00f3n.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">La Constituci\u00f3n establec\u00eda que los estados no pod\u00edan \u201ctener en ning\u00fan tiempo tropa permanente [\u2026] sin el consentimiento del Congreso general.\u201d Sin embargo, los l\u00edderes regionales ten\u00edan gran capacidad militar y cualquier atentado contra su autonom\u00eda pod\u00eda ser motivo de rebeli\u00f3n. De tal manera, se reglament\u00f3 otro cuerpo militar, la milicia c\u00edvica, o local como tambi\u00e9n se le denomin\u00f3, que se caracteriz\u00f3 por ser el baluarte del federalismo, es decir, el cuerpo militar encargado de defender la soberan\u00eda de los estados. A diferencia de las otras dos, el Congreso de la Uni\u00f3n era el encargado de \u201cformar reglamentos para organizar, armar y disciplinar la milicia local\u201d, mientras que eran las autoridades estatales las que ten\u00edan la facultad de nombrar oficiales.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Los integrantes de la milicia c\u00edvica eran todos los varones mayores de 18 a\u00f1os de la demarcaci\u00f3n en la que se organizaba y se enlistaban voluntariamente, pero las autoridades locales pod\u00edan organizar sorteos para cubrir las vacantes. La tropa eleg\u00eda a los mandos medios \u2014capitanes, sargentos y cabos\u2014, mientras que la plana mayor \u2014subtenientes, tenientes y coroneles\u2014 era designada por las autoridades locales. Estas milicias solo dar\u00edan servicio en su localidad y el presidente de la rep\u00fablica har\u00eda uso de ella \u00fanicamente mediante el \u201cconsentimiento del congreso general.\u201d El que su mando y organizaci\u00f3n estuvieran bajo el dominio de las \u00e9lites locales reflejaba el poder de caciques y caudillos, ya que estas fuerzas pod\u00edan ser utilizadas \u2015como ocurri\u00f3\u2015 en contra del mismo ejecutivo.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Durante los a\u00f1os federalistas, dependiendo de la tendencia pol\u00edtica de quien ocupara el ejecutivo nacional se dar\u00eda un mayor apoyo a determinado cuerpo castrense. As\u00ed, cuando en 1830 subi\u00f3 a la presidencia Anastasio Bustamante, con un proyecto de car\u00e1cter centralizador, el ej\u00e9rcito fue fortalecido. Por el contrario, cuando 1833 el federalista Valent\u00edn G\u00f3mez Far\u00edas se hizo cargo de la presidencia nacional, se estableci\u00f3 que las milicias c\u00edvicas reemplazaran al ej\u00e9rcito federal para mantener el orden interno del pa\u00eds; que se les entregaran todas las armas y municiones de los almacenes militares y el n\u00famero de contingentes fuesen aumentados a consideraci\u00f3n de los estados.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\" style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #008080;\"><strong>La Rep\u00fablica Centralista.<\/strong><\/span><\/h3>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Una d\u00e9cada despu\u00e9s de haberse instaurado el sistema federal, el pa\u00eds se encontraba sumido en una crisis econ\u00f3mica y las luchas intestinas asolaban el territorio. Ante esta situaci\u00f3n, los llamados \u201cHombres de Bien\u201d, quienes, como los define Michael P. Costeloe, eran antiguos borbonistas, iturbidistas y eclesi\u00e1sticos, propusieron que la soluci\u00f3n a los problemas del pa\u00eds estaba en la adopci\u00f3n de un r\u00e9gimen centralista. As\u00ed, en mayo de 1835 comenzaron a surgir pronunciamientos favorables a un cambio en la forma de gobierno. Aunque estos movimientos fueron bien vistos en el seno del gobierno general, estados como Zacatecas, Jalisco y posteriormente Coahuila y Texas se mostraron contrarios. Sin embargo, cuando las milicias zacatecanas, vistas como las m\u00e1s poderosas del pa\u00eds, fueron derrotadas por el presidente Antonio L\u00f3pez de Santa Anna, en la ciudad de Cuernavaca se proclam\u00f3 un plan que claramente expresaba la \u201clibre y espont\u00e1nea voluntad [de] que la naci\u00f3n sea constituida bajo la forma de un sistema de gobierno central.\u201d Esta proclama fue atendida por las dem\u00e1s entidades y pronto se llam\u00f3 a un nuevo Congreso para elaborar una constituci\u00f3n republicana y centralista.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">De esta manera, el 30 de diciembre de 1836 se promulgaron las <em>Bases y leyes constitucionales de la rep\u00fablica Mexicana<\/em>. Este c\u00f3digo constitucional intent\u00f3 una mayor centralizaci\u00f3n de las fuerzas armadas con el fin de ejercer sobre ellas un mayor control. En primer lugar, se eliminaron las milicias c\u00edvicas y se prohibi\u00f3 a los departamentos \u201cadoptar medida alguna para levantamiento de fuerza armada\u201d. En segundo lugar, al presidente de la Rep\u00fablica tocaba \u201cnombrar a [\u2026] coroneles y dem\u00e1s oficiales superiores del Ej\u00e9rcito permanente\u201d, al igual que, \u201cdisponer de la fuerza armada de mar y tierra para la seguridad interior y defensa exterior\u201d. Si bien en la Constituci\u00f3n de 1824 estas atribuciones estaban repartidas entre el Ejecutivo, el Legislativo y las gubernaturas estatales, ahora se concentraban en un solo individuo. Sin embargo, en la realidad el gobierno nunca tuvo los recursos para poder centralizar al ej\u00e9rcito. De igual forma, los gobiernos departamentales y caciques regionales encontraron la manera de conservar sus milicias, d\u00e1ndoles diferentes nombres y haci\u00e9ndolas pasar por compa\u00f1\u00edas auxiliares del ej\u00e9rcito.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed, la primera rep\u00fablica centralista, asolada por movimientos federalistas y guerras exteriores, cay\u00f3 manos de un movimiento encabezado por tres caudillos que enarbolaban un proyecto centralista distinto. La llamada \u201crevoluci\u00f3n triangular\u201d de 1841, encabezada por Mariano Paredes y Arrillaga, Antonio L\u00f3pez de Santa Anna, y Gabriel Valencia, acab\u00f3 con el gobierno de Bustamante y, mediante el documento conocido como las \u201cbases de Tacubaya\u201d, estableci\u00f3 una nueva Constituci\u00f3n centralista, en 1843, conocida como las <em>Bases Org\u00e1nicas<\/em>, la cual mantuvo la estructura b\u00e1sica del ej\u00e9rcito propuesta por su predecesora. A pesar de las medidas econ\u00f3micas y pol\u00edticas propuestas por los gobiernos centralistas, \u00e9stas no consiguieron mejorar la situaci\u00f3n pol\u00edtica del pa\u00eds. As\u00ed, despu\u00e9s de una d\u00e9cada de existencia, se regres\u00f3 al federalismo en medio de uno de los conflictos m\u00e1s importantes en la historia del pa\u00eds: la guerra contra los Estados Unidos.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\" style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #008080;\"><strong>El retorno al federalismo<\/strong><\/span><\/h3>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Al iniciar la Guerra entre M\u00e9xico y Estados Unidos, al frente del poder ejecutivo mexicano se encontraba Paredes y Arrillaga contra quien, el 4 de agosto de 1846, un grupo federalista encabezado por el general Mariano Salas y por G\u00f3mez Far\u00edas se pronunci\u00f3, mediante el Plan de la Ciudadela. Este movimiento tuvo un \u00e9xito arrasador y en tan s\u00f3lo cinco d\u00edas se estableci\u00f3 un nuevo gobierno en la capital, con dos objetivos muy claros: restituir el federalismo y hacer frente a la guerra. Para el primero, se reform\u00f3 la Constituci\u00f3n de 1824 y para el segundo, se reglament\u00f3 a la Guardia Nacional.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">El 11 de septiembre de 1846 se promulg\u00f3 el <em>Reglamento para la organizaci\u00f3n de la Guardia Nacional<\/em>, instituci\u00f3n que tendr\u00eda la funci\u00f3n de defender a la naci\u00f3n en caso de invasi\u00f3n extranjera. A diferencia de la milicia c\u00edvica, toda su oficialidad era electa popularmente y se inclu\u00eda la peculiaridad de que la Guardia Nacional pod\u00eda estar \u201cen asamblea, en servicio de guarnici\u00f3n o en campa\u00f1a. En los dos primeros casos quedar\u00e1 a las \u00f3rdenes de los gobernadores y en el \u00faltimo a las del presidente de la Rep\u00fablica.\u201d De esta manera, se buscaba que el Ejecutivo de la naci\u00f3n pudiera controlarla, ya que se abr\u00eda la posibilidad de federalizarla en caso de necesidad. Por otro lado, el 21 de mayo de 1847 el Congreso constituyente public\u00f3 el <em>Acta constitutiva y de reformas, <\/em>en la que se decret\u00f3 que era \u201cderecho de los ciudadanos [\u2026] pertenecer \u00e1 la Guardia Nacional\u201d. Esto representaba un cambio significativo respecto a los textos constitucionales anteriores, ya que pertenecer a las fuerzas armadas \u2015que hab\u00eda sido manejado como obligaci\u00f3n de los mexicanos\u2015 se convirti\u00f3 en un derecho y, por tanto, tra\u00eda consigo una serie de prerrogativas pol\u00edticas.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">La Guardia Nacional era al parecer la soluci\u00f3n para poder controlar los cuerpos milicianos y, por tanto, a las regiones. Si bien los estados ten\u00edan la posibilidad de mantener en pie los cuerpos militares garantes de su autonom\u00eda, el gobierno federal ten\u00eda ahora la facultad de federalizar dichas fuerzas en caso de amenaza. Sin embargo, no fue as\u00ed. Durante la guerra contra Estados Unidos, muchos estados se negaron rotundamente a enviar a sus Guardias Nacionales a combatir contra el ej\u00e9rcito invasor, argumentando que sus localidades quedar\u00edan desprotegidas. As\u00ed, la pugna centro-regi\u00f3n pervivi\u00f3 y tuvo graves repercusiones en el desarrollo del conflicto internacional.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\" style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #008080;\"><strong>La dictadura santannista<\/strong><\/span><\/h3>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">La guerra contra Estados Unidos represent\u00f3 una grave sacudida para el pa\u00eds, ya que no s\u00f3lo perdi\u00f3 la mitad del territorio, sino que tambi\u00e9n hizo crisis la conciencia nacional. Los gobiernos de Jos\u00e9 Joaqu\u00edn de Herrera (1848-1851) y Mariano Arista (1851-1853) trataron de elevar la moral de los mexicanos. Mediante el ensalzamiento de los h\u00e9roes de la guerra, los monumentos a los ca\u00eddos y una serie de eventos c\u00edvicos se quiso recuperar el patriotismo. En este proceso, la Guardia Nacional fue presentada como el pin\u00e1culo de las instituciones liberales y como el ideal m\u00e1ximo al que un ciudadano mexicano pod\u00eda aspirar. En contraposici\u00f3n, el ej\u00e9rcito permanente fue se\u00f1alado como responsable de la derrota y su prestigio decay\u00f3 fuertemente.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">A la par, personajes como Lucas Alam\u00e1n ve\u00edan en la dictadura la soluci\u00f3n a los problemas del pa\u00eds.\u00a0 Seg\u00fan ellos, se requer\u00eda de un hombre fuerte capaz de reunir en torno a su persona a todas las fuerzas pol\u00edticas regionales y se pens\u00f3 en Antonio L\u00f3pez de Santa Anna, quien fue llamado a gobernar bajo una dictadura vitalicia y, de ser necesario, hereditaria. Si bien la dictadura santanista (1853-1855) dur\u00f3 poco tiempo, s\u00ed gener\u00f3 un documento que regul\u00f3 al gobierno: las <em>Bases para la administraci\u00f3n de la rep\u00fablica. <\/em>Se eliminaron todos los reglamentos e instituciones de los a\u00f1os de la posguerra, entre ellos, los relativos a las Guardias Nacionales. Ahora, el ej\u00e9rcito permanente fue considerado como el baluarte de la dictadura.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">La muerte prematura de Alam\u00e1n y de Jos\u00e9 Mar\u00eda Tornel, que vertebraban la dictadura, la dejaron sin sus principales aliados, lo que provoc\u00f3 que perdiera poco a poco su legitimidad y poder pol\u00edtico. Al mismo tiempo, los conflictos con las oligarqu\u00edas locales se incrementaron ante las tentativas centralizadoras y las intervenciones del ej\u00e9rcito en la din\u00e1mica regional. As\u00ed, estallar\u00eda la revoluci\u00f3n de Ayutla, contraria a la centralizaci\u00f3n pol\u00edtica, la cual acab\u00f3 con la dictadura y abri\u00f3 una nueva etapa en la historia del pa\u00eds.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>PARA SABER M\u00c1S<\/strong><\/h3>\r\n\r\n\r\n\r\n<ul class=\"wp-block-list\">\r\n<li>Costeloe, Michael P., <em>La Rep\u00fablica Central en M\u00e9xico, 1835-1846.<\/em><br \/><em>\u201cHombres de bien\u201d en la \u00e9poca de Santa Anna<\/em>, M\u00e9xico, FCE, 2000<\/li>\r\n<li><em>Historia de los ej\u00e9rcitos mexicanos<\/em>, M\u00e9xico, INEHRM, 2013.<\/li>\r\n<li>Ortiz Escamilla, Juan (coord.), <em>Fuerzas militares en Iberoam\u00e9rica, siglos XVIII y XIX<\/em>, M\u00e9xico, El Colegio de M\u00e9xico, 2005.<\/li>\r\n<li>V\u00e1zquez, Josefina Zoraida (coord.), <em>Pr\u00e1ctica y fracaso del primer federalismo en M\u00e9xico (1824-1835)<\/em>, M\u00e9xico, El Colegio de M\u00e9xico, 2012.<\/li>\r\n<\/ul>\r\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Omar Urbina PinedaEl Colegio de M\u00e9xico Revista BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam. 46. La presencia de milicias mandadas por caudillos y caciques regionales represent\u00f3 un constante dolor de cabeza para el gobierno nacional y se convirti\u00f3 en un factor que impedir\u00eda que se configurara y consolidase en un ej\u00e9rcito nacional despu\u00e9s de la independencia de M\u00e9xico. Seg\u00fan el soci\u00f3logo alem\u00e1n Max Weber, un Estado-naci\u00f3n, para ser considerado como tal, debe ejercer, mediante el ej\u00e9rcito, el monopolio de la violencia en un territorio delimitado. Los gobiernos mexicanos de la primera mitad del siglo XIX no consiguieron hacer ninguna de estas dos cosas: ni organizar un ej\u00e9rcito ni dominar un territorio. Durante estos a\u00f1os, los poderes regionales, encabezados por caciques y caudillos, estuvieron en una posici\u00f3n ventajosa con respecto al gobierno general; si bien este intentaba hacer valer su autoridad, aquellos siempre estaban presentes, ya fuera como aliados del<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[21,2099],"tags":[529,2098,2097,1920],"class_list":{"0":"post-13334","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-articulos","7":"category-bicentenario-46","8":"tag-ejercito","9":"tag-ejercito-permanente","10":"tag-ejercito-regular","11":"tag-santa-anna"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13334","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=13334"}],"version-history":[{"count":16,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13334\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":22830,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13334\/revisions\/22830"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=13334"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=13334"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=13334"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}