﻿{"id":13331,"date":"2020-01-21T11:58:14","date_gmt":"2020-01-21T17:58:14","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=13331"},"modified":"2025-09-11T00:07:53","modified_gmt":"2025-09-11T06:07:53","slug":"la-genesis-del-ejercito-nacional","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/la-genesis-del-ejercito-nacional\/","title":{"rendered":"La g\u00e9nesis del ej\u00e9rcito nacional"},"content":{"rendered":"\r\n<p>Eduardo Ad\u00e1n Orozco Pi\u00f1\u00f3n<br \/>Facultad de Filosof\u00eda y Letras, UNAM<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h4 class=\"has-text-color has-vivid-red-color\"><span style=\"color: #800000;\"><strong>Revista <em>BiCentenario.<\/em><\/strong><\/span><em><span style=\"color: #800000;\"><strong><em> E<\/em>l ayer y hoy de M\u00e9xico, <\/strong><\/span><\/em><span style=\"color: #800000;\"><strong>n\u00fam. 46.<\/strong><\/span><\/h4>\r\n<p><a href=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/BiC_46_01_G%C3%A9nesis_Ej%C3%A9rcito.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-16736\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/BotonPDF2-e1670355523220.png\" alt=\"\" width=\"87\" height=\"44\" \/><\/a><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #008080;\">La guerra de independencia impuls\u00f3 la creaci\u00f3n del ej\u00e9rcito nacional. Las fuerzas armadas sufrieron entonces transformaciones, derivadas de las disposiciones legales que se dictaron a lo largo de los once a\u00f1os de lucha y que fueron una base sustantiva para la constituci\u00f3n de las fuerzas armadas de la nueva naci\u00f3n.<\/span><\/h3>\r\n\r\n\r\n\r\n<div class=\"wp-block-image\">\r\n<figure class=\"aligncenter\">\r\n<figure id=\"attachment_13383\" aria-describedby=\"caption-attachment-13383\" style=\"width: 401px\" class=\"wp-caption alignnone\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/114.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-13383\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/114.jpg\" alt=\"114\" width=\"401\" height=\"493\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/114.jpg 401w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/114-244x300.jpg 244w\" sizes=\"(max-width: 401px) 100vw, 401px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-13383\" class=\"wp-caption-text\">Compa\u00f1\u00eda de 50 hombres fusileros, de tintureros, arcabuceros y bordadores, acuarela, ca. 1910. The New York public library, Vinkhuizen Collection.<\/figcaption><\/figure>\r\n<\/figure>\r\n<\/div>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Las explicaciones tradicionales que nos ofrecen los historiadores sobre el periodo de la independencia siempre han mostrado las continuidades y rupturas en los once a\u00f1os de guerra civil; sin embargo, muy frecuentemente el estudio de esos aspectos deja de lado una realidad inamovible: la independencia fue esencialmente una guerra. Tengamos en cuenta que en todo conflicto b\u00e9lico las fuerzas armadas se vuelven protagonistas, pues son ellas quienes detentan el ejercicio leg\u00edtimo de la violencia. As\u00ed, para comprender este periodo b\u00e9lico es necesario prestar atenci\u00f3n a esas fuerzas para entender su composici\u00f3n, sus mecanismos de financiamiento, su justificaci\u00f3n y utilidad pol\u00edtica, su organizaci\u00f3n y, sobre todo, sus implicaciones en la conformaci\u00f3n del M\u00e9xico independiente y del primer ej\u00e9rcito nacional. Para ello adentr\u00e9monos en un recorrido de las trasformaciones de las fuerzas armadas durante los once a\u00f1os de la guerra de Independencia a trav\u00e9s de las diversas disposiciones legales que habr\u00edan de ser la base del primer ej\u00e9rcito mexicano.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\" style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #008080;\">La organizaci\u00f3n militar (1768-1810)<\/span><\/h3>\r\n\r\n\r\n\r\n<div class=\"wp-block-image\">\r\n<figure class=\"alignright\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/120.jpg\"><img decoding=\"async\" width=\"442\" height=\"483\" class=\"wp-image-13384\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/120.jpg\" alt=\"120\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/120.jpg 442w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/120-274x300.jpg 274w\" sizes=\"(max-width: 442px) 100vw, 442px\" \/><\/a><\/figure>\r\n<\/div>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Tengamos en cuenta que el ej\u00e9rcito se divide en dos grandes rubros: el permanente, que siempre est\u00e1 listo para entrar en acci\u00f3n, y las fuerzas de reserva o auxiliares, que son llamadas en caso de ser necesario y funcionan como apoyo en las operaciones del primero. Por lo tanto, es pertinente entender la estructura de ambas fuerzas en la Nueva Espa\u00f1a de finales del siglo XVIII, pues ambas entraron en operaci\u00f3n en 1810 para combatir la rebeli\u00f3n de Miguel Hidalgo.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">La historia de las fuerzas armadas novohispanas, en un sentido moderno, se inicia durante el reinado de Carlos III, cuando se implement\u00f3 una serie de cambios en cuestiones pol\u00edtico-militares que buscaron crear una estructura burocr\u00e1tica para fortalecer la figura del rey y centralizar el poder, poni\u00e9ndolo todo en manos del monarca, as\u00ed como mejorar la extracci\u00f3n de riquezas obtenidas de los territorios americanos y organizar un aparato defensivo y coercitivo que se encargara de reforzar la autoridad del Estado. Estos cambios llegaron a Nueva Espa\u00f1a con la ordenanza de 1768 y el Reglamento para las Milicias de Infanter\u00eda y Caballer\u00eda de la Isla de Cuba de 1769.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">En t\u00e9rminos militares, el virreinato no contaba con un ej\u00e9rcito permanente, por lo que el control de la seguridad interior estaba a cargo de los cuerpos milicianos en las costas, que eran organizados en ocasiones de peligro y administrados por las diversas regiones en donde operaban. La ordenanza de 1768 cre\u00f3 al primer ej\u00e9rcito permanente \u2013tambi\u00e9n llamado \u201cde l\u00ednea\u201d\u2013, y tuvo la intenci\u00f3n de regular la conducta de los militares, brindando conocimientos t\u00e1cticos, log\u00edsticos y estrat\u00e9gicos para hacer la guerra de forma sistem\u00e1tica y organizada.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Por su parte, el Reglamento de 1769 buscaba preparar a los s\u00fabditos para que, en tiempos de crisis, apoyaran a las fuerzas regulares o permanentes en la defensa imperial. Este sistema defensivo buscaba crear en un liderazgo efectivo, a trav\u00e9s de entrenamientos regulares y la creaci\u00f3n de un esp\u00edritu de cuerpo, es decir, una identidad propia. Cada regimiento miliciano deb\u00eda contar con al menos un cirujano y un capell\u00e1n, pues la religi\u00f3n segu\u00eda siendo un elemento com\u00fan en todo el imperio. Se enfatizaba en la disciplina, que deb\u00eda ser igual para todas las tropas, y se entrenaba \u00fanicamente los domingos por la ma\u00f1ana. En \u00faltima instancia, este modelo de milicias pretendi\u00f3 que las colonias se defendieran por s\u00ed mismas en caso de ataques extranjeros.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Una vez establecidas las fuerzas permanentes (ej\u00e9rcito de l\u00ednea) y las auxiliares (milicias provinciales y urbanas), a finales del siglo XVIII se inici\u00f3 un debate sobre el modelo defensivo m\u00e1s apropiado para Nueva Espa\u00f1a. Destacaron dos posturas. La primera corresponde al llamado Plan Crespo, formulado por el coronel Francisco Crespo, quien ten\u00eda trece a\u00f1os de servicio en Am\u00e9rica en el momento de formular su plan. El autor se\u00f1al\u00f3 la necesidad de que el ej\u00e9rcito tuviera una gran flexibilidad, mediante un equilibrio entre las fuerzas regulares y milicianas, para responder a cualquier tipo de amenaza.\u00a0 La propuesta era fortalecer los cuerpos milicianos para volverlos m\u00e1s eficaces, pues se comprend\u00eda que la espina dorsal del sistema defensivo deb\u00eda recaer sobre ellos.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">La segunda postura fue apoyada por el virrey segundo conde de Revillagigedo, quien propuso dar al ej\u00e9rcito permanente m\u00e1s responsabilidad defensiva al mantenerlo en estado \u00f3ptimo, bien organizado, armado y apoyado por pocos cuerpos milicianos. Se restaba importancia a los regimientos de milicia por el temor de las autoridades de que, al armar a las castas, \u00e9stas se rebelaran. Durante el gobierno del virrey marqu\u00e9s de Branciforte, se retom\u00f3 el proyecto de Crespo, aunque se procur\u00f3 alejar a las castas del servicio de las armas. Esta fue la estructura militar que prevaleci\u00f3 hasta el estallido del movimiento de independencia.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">De manera parad\u00f3jica, el proceso de militarizaci\u00f3n iniciado a ra\u00edz de las Reformas Borb\u00f3nicas, que buscaba centralizar el poder imperial, produjo un resultado opuesto. Las \u00e9lites criollas de Nueva Espa\u00f1a incrementaron su poder pol\u00edtico al participar en la organizaci\u00f3n de las milicias, logrando hacerse con el control de ellas a trav\u00e9s de la compra de puestos de comandantes y oficiales.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\" style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #008080;\"><strong>Transformaciones durante el conflicto armado (1810-1820)<\/strong><\/span><\/h3>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Como es bien conocido, en 1810 criollos descontentos se reunieron en la ciudad de Quer\u00e9taro para planear un movimiento contra el gobierno virreinal. El cura Miguel Hidalgo fue invitado, dando un matiz diferente a la conjura al abogar por una completa independencia. La conspiraci\u00f3n fue descubierta y ante la imposibilidad de organizar una fuerza disciplinada que sostuviera el movimiento \u2013como lo buscaban Ignacio Allende y Juan Aldama\u2013, los insurgentes recurrieron al reclutamiento masivo. Campesinos, mineros, artesanos y trabajadores de todas las clases constituyeron el grueso de sus fuerzas.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando estas huestes comenzaron a movilizarse en el Baj\u00edo novohispano, el gobierno virreinal se vio forzado a recurrir a todas las corporaciones militares existentes que, por primera vez, entraron en acci\u00f3n de manera conjunta. Se constituy\u00f3 as\u00ed un verdadero ej\u00e9rcito de operaciones, conocido como ej\u00e9rcito realista aunque, como se ver\u00e1 m\u00e1s adelante, el nombre de \u201crealista\u201d no es del todo correcto. Los cuerpos auxiliares ya existentes tambi\u00e9n fueron movilizados: las milicias provinciales y urbanas, las corporativas (como las del Consulado de comerciantes) y las fuerzas costeras y presidiales. Adem\u00e1s, se crearon nuevos cuerpos formados por voluntarios, como las compa\u00f1\u00edas patri\u00f3ticas y los defensores de Fernando VII, organizados para demostrar su lealtad al rey y combatir a los rebeldes. Estos voluntarios fueron considerados fuerzas irregulares y en cuestiones de reglamentaci\u00f3n estuvieron m\u00e1s cerca de las milicias que del ej\u00e9rcito permanente.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Por otra parte, la primera insurgencia, encabezada por Miguel Hidalgo, no logr\u00f3 crear un ej\u00e9rcito bien organizado; en vez de ello, sus fuerzas eran una amalgama popular sin disciplina ni armamento y sin mandos bien jerarquizados. Sin embargo, gradualmente sus l\u00edderes se apegaron a lo estipulado en las Ordenanzas militares espa\u00f1olas para instruir a la gente en el servicio de las armas y evitar los abusos de los soldados contra la poblaci\u00f3n civil. De esta manera, ambos contendientes compartieron una cultura militar y una identidad \u2013de ah\u00ed que este conflicto adquiriera tintes de guerra civil\u2013, por lo que no es dif\u00edcil comprender el por qu\u00e9 los insurgentes acataron, con pocas reservas, un documento jur\u00eddico creado por el r\u00e9gimen al que combat\u00edan.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Debido al \u00e9xito inicial del movimiento independentista, la estructura militar novohispana tuvo que reformarse para combatir a los rebeldes. En mayo de 1811, el futuro virrey F\u00e9lix Mar\u00eda Calleja ide\u00f3 un plan de contrainsurgencia. El <em>Reglamento pol\u00edtico militar<\/em> \u2013tambi\u00e9n conocido como Plan Calleja\u2013 se\u00f1alaba la creaci\u00f3n de nuevos \u201ccuerpos urbanos\u201d para proteger los pueblos que los realistas hab\u00edan recuperado; tambi\u00e9n se anunciaba la fusi\u00f3n de las compa\u00f1\u00edas de voluntarios en la llamada Compa\u00f1\u00edas Patri\u00f3ticas, y siendo conocidos sus integrantes, en la \u00e9poca, con el simple nombre de \u201cpatriotas\u201d. El Plan otorgaba as\u00ed un brazo armado a los diferentes poblados de Nueva Espa\u00f1a, mientras que el ej\u00e9rcito permanente quedaba libre para destruir a \u201clas gavillas que por su n\u00famero dan que temer a los pueblos\u201d.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">En cada ciudad, villa o pueblo se nombrar\u00eda un comandante de armas, quien estar\u00eda encargado de organizar los cuerpos urbanos de caballer\u00eda o infanter\u00eda, en el que deber\u00edan servir los vecinos con sus propias armas y uniformes. Su objetivo era \u201cobservar\u2026 la m\u00e1s exacta y severa polic\u00eda, arregl\u00e1ndose a los bandos de la materia y a las circunstancias\u201d. De manera similar, el Plan Calleja estipulaba la organizaci\u00f3n de compa\u00f1\u00edas rurales encargadas de vigilar \u201clos caminos de su distrito, arrestando a los sospechosos\u201d, que fueron conocidas con el nombre de compa\u00f1\u00edas \u201cvolantes\u201d o \u201csueltas\u201d.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Para que este proyecto resultara efectivo, se tuvo que fusionar el mando pol\u00edtico con el militar en cada provincia. As\u00ed, los comandantes militares al servicio del gobierno virreinal adquirieron gran poder en las regiones de su mando, lo que propici\u00f3 actos de corrupci\u00f3n y abusos por su parte de los comandantes y por sus subalternos, siendo un ejemplo Agust\u00edn de Iturbide, de quien llovieron quejas por sus actos irregulares mientras fue comandante de Guanajuato. Con el Plan Calleja la poblaci\u00f3n civil se vio ampliamente involucrada en el conflicto armado y, por si fuera poco, se puso fin al sistema de castas en el \u00e1mbito militar: la separaci\u00f3n \u00e9tnica qued\u00f3 atr\u00e1s pues las circunstancias obligaban a que todos los varones participaran en un mismo cuerpo para su propia defensa. Por otra parte, el documento estipulaba que la elecci\u00f3n de los oficiales de los nuevos cuerpos armados deb\u00eda hacerse de manera democr\u00e1tica entre sus miembros. En cuanto al financiamiento de estos cuerpos, cada localidad deb\u00eda hacerse cargo de los costos de la guerra, lo que significaba que el gobierno central se desligaba de su sostenimiento, con lo que se dej\u00f3 en el \u00e1mbito regional el control de las numerosas milicias de reciente creaci\u00f3n. Los \u00e1nimos centralistas plasmados en los reglamentos del siglo XVIII comenzaron a desmoronarse, la capital del virreinato perdi\u00f3 el control de sus fuerzas armadas, mientras que los pueblos, villas y ciudades de las provincias se hac\u00edan de \u00e9l.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Durante la guerra de independencia las milicias urbanas creadas por el Plan Calleja y los cuerpos de realistas \u2013 que funcionaban de igual manera que los primeros\u2013 se convirtieron en el brazo armado de los pueblos y de las ciudades novohispanas que los financiaban, de tal manera que estas fuerzas terminaron por convertirse en un eficaz instrumento de control social de las \u00e9lites hacia los sectores populares, generando relaciones fuertes de clientelismo pol\u00edtico al usar los regimientos milicianos para proteger sus propios intereses.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Un nuevo cambio en la estructura militar novohispana lleg\u00f3 el 25 de mayo de 1815, al publicarse en la <em>Gaceta del Gobierno de M\u00e9xico <\/em>un bando del virrey Calleja, en el que ordenaba que los cuerpos de \u201cpatriotas\u201d pasaran a llamarse oficialmente \u201crealistas fieles\u201d, pues tanto virreinales como insurgentes se nombraban patriotas a s\u00ed mismos, lo que produc\u00eda confusi\u00f3n respecto a qui\u00e9nes eran los aut\u00e9nticos defensores de la patria. Tengamos en cuenta que la palabra \u201cpatriota\u201d se utilizaba para designar a aquel individuo que luchaba por defender a su naci\u00f3n; en ese sentido, \u201cpatriota\u201d era aquel que peleaaba por la integridad de Espa\u00f1a y su imperio, pero al terminar la guerra contra las fuerzas de Napole\u00f3n Bonaparte en 1814 la integridad de Espa\u00f1a estaba salvada y ahora se combat\u00eda para defender la figura del rey. De ah\u00ed la nueva nomenclatura de \u201crealistas fieles\u201d. De hecho, cuando hablamos de un ej\u00e9rcito \u201crealista\u201d, nos estamos refiriendo a estos cuerpos auxiliares. En ellos recay\u00f3 la responsabilidad de la defensa de las poblaciones novohispanas entre 1815 y 1820.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Cabe mencionar, que desde 1812 hab\u00edan comenzado a llegar regimientos expedicionarios desde Espa\u00f1a con la finalidad de apoyar y tomar el mando de las operaciones militares en contra de los insurgentes. Eran unidades del ej\u00e9rcito espa\u00f1ol que combatieron contra las tropas napole\u00f3nicas, por lo que, una vez en Nueva Espa\u00f1a se sumaron a las acciones del ej\u00e9rcito permanente y lograron desatar un programa efectivo de contrainsurgencia.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Por otra parte, los insurgentes no pudieron crear una estructura \u00fanica de mando por m\u00e1s que lo intentaron. La Suprema Junta Nacional o Junta de Zit\u00e1cuaro otorg\u00f3 en 1812 facultades a cada jefe para organizar su territorio como mejor le pareciera. Esta medida aceler\u00f3 la desorganizaci\u00f3n de la insurgencia. Algunos a\u00f1os despu\u00e9s, en 1814, se promulg\u00f3 la Constituci\u00f3n de Apatzing\u00e1n con intenciones de centralizar el mando militar y pol\u00edtico en un gobierno republicano, independiente e insurgente, pero esto nunca pudo ser llevado a la pr\u00e1ctica, debido a las vicisitudes de la guerra. Tras la muerte de Morelos, las fuerzas insurgentes se dispersaron. Cada comandante se organiz\u00f3 como mejor pudo y, aunque hubo intentos de organizar y centralizar el mando ninguno logr\u00f3 concretarse. Ese fue el panorama que encontr\u00f3 Xavier Mina y su \u201cDivisi\u00f3n Auxiliar de la Rep\u00fablica Mexicana\u201d, cuando llegaron a reforzar a los insurgentes en 1817. Sin embargo, resultaron ser insuficientes para reanimar la chispa de la insurgencia y tras la muerte del espa\u00f1ol, no volvi\u00f3 a existir un proyecto que coordinara los movimientos entre 1818 y 1820.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\" style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #008080;\"><strong>Consumaci\u00f3n de la independencia (1820-1821)<\/strong><\/span><\/h3>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">El restablecimiento del liberalismo en Espa\u00f1a, en 1820, signific\u00f3 la entrada en vigor, por segunda ocasi\u00f3n, de la Constituci\u00f3n de C\u00e1diz. El gobierno liberal espa\u00f1ol busc\u00f3 reformar las fuerzas armadas del imperio para asegurar su propia protecci\u00f3n ante alg\u00fan intento de golpe absolutista. Para ello, lanzaron diferentes leyes y decretos que transformaron, una vez m\u00e1s, el panorama militar en la Am\u00e9rica septentrional. Algunos provocaron descontento entre los comandantes novohispanos, particularmente por las limitaciones a los fueros militares. En este contexto se desarroll\u00f3 la rebeli\u00f3n de Iturbide, que pretendi\u00f3 frenar estas reformas. Ello explica el vasto apoyo que los comandantes virreinales dieron al movimiento iturbidista.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">El 24 de febrero de 1821 fue promulgado el Plan de Iguala, que convoc\u00f3 a peninsulares y americanos; a insurgentes y leales; a miembros de las fuerzas permanentes y milicianos para sumarse en un nuevo ej\u00e9rcito que protegiera y asegurara la independencia de la Am\u00e9rica Septentrional. Siguiendo esta convocatoria, los variopintos cuerpos armados del gobierno virreinal \u2013ej\u00e9rcito permanente, regimientos expedicionarios, milicias provinciales y urbanas, cuerpos de fieles realistas, milicia nacional\u2013 junto con las fuerzas insurgentes que continuaban en operaci\u00f3n \u2013como las comandadas por Vicente Guerrero, Pedro Moreno o los hermanos Ortiz\u2013 se amalgamaron en supuesta condici\u00f3n de igualdad, en el ej\u00e9rcito de las tres garant\u00edas. Para su reglamentaci\u00f3n, deb\u00eda seguirse lo se\u00f1alado en las Ordenanzas de Carlos III, al menos hasta que se creara un nuevo documento reglamentario.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">En realidad, el Plan de Iguala no era un proyecto militar, sino un plan pol\u00edtico apoyado en las fuerzas armadas, que no buscaba romper con el orden colonial, s\u00f3lo deseaba una reforma pac\u00edfica que llevara a la independencia, con el pretexto de que las leyes y reformas del gobierno liberal espa\u00f1ol era totalmente inadecuadas a la realidad americana.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Durante la campa\u00f1a militar de 1821, Iturbide se vio obligado a reglamentar una fuerza auxiliar para el ej\u00e9rcito trigarante. As\u00ed, el 8 de julio de 1821 se public\u00f3 un decreto ordenando la creaci\u00f3n de la Milicia Nacional Local, cuyo objetivo ser\u00eda \u201cafianzar el orden y la tranquilidad de los pueblos\u201d, adem\u00e1s de servir como fuerza auxiliar contra los enemigos de la libertad. Respecto al reclutamiento se\u00f1alaba que cualquier individuo capaz de tomar las armas pod\u00eda alistarse de manera voluntaria. La Milicia Nacional quedaba bajo las \u00f3rdenes directas del ej\u00e9rcito trigarante y no de las localidades como hasta entonces hab\u00eda sido, ya que se se\u00f1alaba que \u201cel comandante militar del pueblo, villa o ciudad ser\u00e1 el Primer Jefe del cuerpo\u201d.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Con el Plan de Iguala y el Reglamento de Milicia Nacional quedaban conformadas las fuerzas armadas de la siguiente manera: un ej\u00e9rcito permanente (el ej\u00e9rcito de las tres garant\u00edas) y una fuerza auxiliar (la milicia nacional). En caso de necesidad, esta milicia deb\u00eda apoyar las operaciones del trigarante, tal como hab\u00edan hecho las milicias provinciales y urbanas durante la primera d\u00e9cada del siglo XIX.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">El Plan de Iguala y la rebeli\u00f3n de Iturbide de 1821 trastocaron radicalmente la estructura militar virreinal. El ejemplo m\u00e1s claro de ello es el siguiente: los comandantes de milicias, que no eran militares de carrera y no pod\u00edan aspirar a altos rangos dentro de la vida militar, se unieron a la rebeli\u00f3n abandonando su condici\u00f3n de milicianos para ser parte del ej\u00e9rcito permanente, y as\u00ed lograron alcanzar los grados m\u00e1s altos dentro de la carrera de las armas. \u00a0Antonio Le\u00f3n, Miguel Barrag\u00e1n, Anastasio Bustamante, y Agust\u00edn de Iturbide son ejemplos de esta situaci\u00f3n.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">La guerra de independencia hab\u00eda provocado el alistamiento masivo de hombres en los cuerpos milicianos, que terminaron por superar en n\u00famero al ej\u00e9rcito permanente. Estos milicianos e irregulares se incorporaron como elementos del ej\u00e9rcito de las tres garant\u00edas. En ese sentido, el Plan de Iguala busc\u00f3 regularizar y ordenar dentro de una estructura \u00fanica (el trigarante) a los variopintos cuerpos militares en operaciones desde 1810.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">La guerra civil de 1810-1821 trastoc\u00f3 la vida de diversos modos, de ah\u00ed que sea considerada por muchos especialistas como una revoluci\u00f3n. Las transformaciones del panorama militar que hemos expuesto l\u00edneas arriba constituyen un efecto o consecuencia m\u00e1s de esta \u00e9poca revolucionaria. En este proceso podemos encontrar la g\u00e9nesis de la vida pol\u00edtica y militar del M\u00e9xico independiente, as\u00ed como el ascenso de los comandantes militares como rectores de la vida p\u00fablica durante la primera mitad del siglo XIX mexicano. Aquellos que dif\u00edcilmente pod\u00edan acceder a puestos de poder durante el virreinato, ahora ten\u00edan en sus manos el devenir nacional.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>PARA SABER M\u00c1S<\/strong><\/h3>\r\n\r\n\r\n\r\n<ul class=\"wp-block-list\">\r\n<li style=\"text-align: justify;\">Archer, Christon I., <em>El ej\u00e9rcito en el M\u00e9xico borb\u00f3nico 1760-1810.<\/em> M\u00e9xico, Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, 1983.<\/li>\r\n<li style=\"text-align: justify;\">Moreno Gutierrez, Rodrigo, <em>La trigarancia. Fuerzas armadas en la consumaci\u00f3n de la independencia<\/em>. Nueva Espa\u00f1a, 1820-1821, M\u00e9xico, Universidad Nacional Aut\u00f3noma de M\u00e9xico, Fideicomiso Felipe Teixidor y Monserrat Alfau de Teixidor, 2016.<\/li>\r\n<li style=\"text-align: justify;\">Ortiz Escamilla, Juan, <em>guerra y Gobierno. Los pueblos y la independencia de M\u00e9xico, 1808-1825<\/em>, segunda edici\u00f3n, M\u00e9xico, El Colegio de Mexico \/ Instituto de Investigaciones Dr. Jos\u00e9 Mar\u00eda Luis Mora, 2014.<\/li>\r\n<\/ul>\r\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Eduardo Ad\u00e1n Orozco Pi\u00f1\u00f3nFacultad de Filosof\u00eda y Letras, UNAM Revista BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam. 46. La guerra de independencia impuls\u00f3 la creaci\u00f3n del ej\u00e9rcito nacional. Las fuerzas armadas sufrieron entonces transformaciones, derivadas de las disposiciones legales que se dictaron a lo largo de los once a\u00f1os de lucha y que fueron una base sustantiva para la constituci\u00f3n de las fuerzas armadas de la nueva naci\u00f3n. Las explicaciones tradicionales que nos ofrecen los historiadores sobre el periodo de la independencia siempre han mostrado las continuidades y rupturas en los once a\u00f1os de guerra civil; sin embargo, muy frecuentemente el estudio de esos aspectos deja de lado una realidad inamovible: la independencia fue esencialmente una guerra. Tengamos en cuenta que en todo conflicto b\u00e9lico las fuerzas armadas se vuelven protagonistas, pues son ellas quienes detentan el ejercicio leg\u00edtimo de la violencia. 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