﻿{"id":13266,"date":"2019-11-25T16:28:15","date_gmt":"2019-11-25T22:28:15","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=13266"},"modified":"2025-09-12T00:00:01","modified_gmt":"2025-09-12T06:00:01","slug":"miercoles-tragico-la-muerte-de-felipe-angeles","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/miercoles-tragico-la-muerte-de-felipe-angeles\/","title":{"rendered":"Mi\u00e9rcoles tr\u00e1gico. La muerte de Felipe \u00c1ngeles"},"content":{"rendered":"<h4 style=\"text-align: justify;\">Guadalupe Villa G.<br \/>\nInstituto Mora<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\"><strong><span style=\"color: #800000;\">En revista <em>BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico<\/em>, n\u00fam. 45.<\/span><\/strong><\/h4>\n<p><a href=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/BiC_45_02_Mi%C3%A9rcoles_tr%C3%A1gico.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-16736\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/BotonPDF2-e1670355523220.png\" alt=\"\" width=\"87\" height=\"44\" \/><\/a><\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Tras un corto exilio en Estados Unidos, el exartillero de la Divisi\u00f3n del Norte regres\u00f3 a M\u00e9xico para unirse a la guerrilla que Pancho Villa manten\u00eda en Chihuahua. Resuelto a buscar la unificaci\u00f3n de los grupos en pie de lucha y pese a las advertencias del exjefe de la Divisi\u00f3n del Norte sobre el peligro que corr\u00eda, \u00c1ngeles lo abandon\u00f3 y cay\u00f3 preso en poco tiempo. Su fusilamiento abrir\u00eda las puertas al principio del fin de Venustiano Carranza.<\/span><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/BiC450040.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-13267\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/BiC450040.jpg\" alt=\"BiC450040\" width=\"600\" height=\"494\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/BiC450040.jpg 600w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/BiC450040-300x247.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>E<\/strong>l general Felipe \u00c1ngeles, artillero de la Divisi\u00f3n del Norte, cruz\u00f3 la frontera para establecerse en Estados Unidos en septiembre de 1915. Muchos otros revolucionarios tambi\u00e9n buscaron refugio en el vecino pa\u00eds del norte convencidos de que Venustiano Carranza hab\u00eda ganado la guerra. En consecuencia, otros m\u00e1s se amnistiaron. Eclipsado el villismo nadie supuso que este pudiera volver a desempe\u00f1ar el protagonismo de anta\u00f1o en el futuro de M\u00e9xico. Ciudad Ju\u00e1rez, \u00faltimo reducto villista, fue ocupada por fuerzas constitucionalistas el 23 de diciembre. Deshecho su otrora poderoso ej\u00e9rcito, Francisco Villa habr\u00eda de seguir al frente de un peque\u00f1o n\u00facleo de hombres, a lo largo de casi cinco a\u00f1os, una guerra de guerrillas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Instalado con su familia en El Paso, Texas, \u00c1ngeles adquiri\u00f3 un peque\u00f1o rancho que dif\u00edcilmente le procuraba el sustento familiar. El ex director del Colegio Militar pas\u00f3 d\u00edas de miseria, al igual que la mayor parte de los exiliados en Estados Unidos. A instancias de otros compa\u00f1eros de infortunio, pens\u00f3 en buscar trabajo en las minas de Uniontown, Pennsylvania, aunque dudaba poder resistirlo, pues a sus 46 se sent\u00eda viejo. A la postre decidi\u00f3 buscar ocupaci\u00f3n en Nueva York.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/BiC450043.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-13268\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/BiC450043-203x300.jpg\" alt=\"BiC450043\" width=\"203\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/BiC450043-203x300.jpg 203w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/BiC450043.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 203px) 100vw, 203px\" \/><\/a>Alquil\u00f3 un modesto cuarto en el centro de la ciudad, donde conoci\u00f3 los bajos fondos e hizo amigos entre los socialmente desde\u00f1ados. Mientras se mezclaba con la gente modesta robusteci\u00f3 sus ideas socialistas. El general hab\u00eda le\u00eddo mucho sobre esa doctrina, incluso se sent\u00eda inclinado hacia ella, pero como \u00e9l mismo expres\u00f3, le faltaba la experiencia personal. Sol\u00eda decir: \u201cTengo amor por el pueblo, pero no tengo puntos de contacto con \u00e9l\u201d. Como sea, esa realidad no le era ajena, y as\u00ed lo evidenci\u00f3 en una carta al ex gobernador de Sonora, Jos\u00e9 Mar\u00eda Maytorena, exiliado en Los \u00c1ngeles, California: \u201cOjal\u00e1 no llegue a experimentar todo lo que sufren los pobres, lo que los convierte en ladrones y asesinos o que mueren ateridos de fr\u00edo bajo un puente\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sus empleos siempre fueron pasajeros y su lucha por conseguir algo estable nunca fructific\u00f3. Cierta vez no pudo ocupar la plaza de experto en bal\u00edstica en la f\u00e1brica Du Pont de Wilmington, Delaware. \u00c1ngeles, perito en la materia, con estudios en la escuela de artiller\u00eda de Fontainebleau, Francia, no fue aceptado so pretexto de tener conocimientos superiores a los de los jefes y estar sobre calificado para el puesto y el salario. En otra ocasi\u00f3n una persona le encarg\u00f3 algunas traducciones del ingl\u00e9s al espa\u00f1ol y tambi\u00e9n le ofreci\u00f3 trabajo como tenedor de libros, propuesta que se frustr\u00f3 despu\u00e9s de confesar que no ten\u00eda experiencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su precaria situaci\u00f3n econ\u00f3mica y el sentimiento de haber abandonado a su suerte a Clara, su esposa, y a sus hijos Alberto, Isabel, Julio y Felipe, influyeron para que cada vez m\u00e1s, se sintiera atra\u00eddo por volver a M\u00e9xico. Tanto m\u00e1s cuando su hijo mayor ya ten\u00eda edad para hacerse cargo del trabajo en el rancho.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Numerosos villistas avecindados en territorio estadounidense estaban dispuestos a regresar a los campos de batalla, atra\u00eddos por la tenaz lucha del general Villa que continuaba con su sorprendente guerra de guerrillas. En consecuencia, los exiliados en Nueva York desplegaron una gran actividad revolucionaria al considerar que el momento no pod\u00eda ser m\u00e1s propicio para emprender una ofensiva. \u00c1ngeles, Enrique G. Llorente y el licenciado Miguel D\u00edaz Lombardo invitaron a Maytorena, amigo de Villa, a un\u00edrseles.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El abogado propuso organizar un n\u00facleo que agrupara a los enemigos del gobierno, exceptuando a los implicados en el cuartelazo y los asesinatos de Francisco I. Madero y Jos\u00e9 Mar\u00eda Pino Su\u00e1rez. En aquella urbe se constituy\u00f3 una junta local que estableci\u00f3 las bases de la coalici\u00f3n, cuyas actividades se encaminaron a conseguir que los correligionarios residentes en M\u00e9xico y otros exiliados en Cuba formaran juntas similares. As\u00ed surgi\u00f3 la Alianza Liberal Mexicana, esfuerzo com\u00fan para conseguir, principalmente, la pacificaci\u00f3n del pa\u00eds. El grupo comenz\u00f3 una activa propaganda para la obtenci\u00f3n de recursos y la seguridad de que todos los grupos rebeldes que operaban en M\u00e9xico cooperar\u00edan con el nuevo movimiento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por su parte, Francisco Villa, a trav\u00e9s de su amigo Alfonso G\u00f3mez Morent\u00edn, invit\u00f3 al ex artillero a que se uniera a sus fuerzas. Resuelto a marchar, \u00c1ngeles aceler\u00f3 su salida a pesar de que, como \u00e9l mismo confes\u00f3, jugaba \u201cuna probabilidad contra novecientas noventa y nueve\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Maytorena, de vuelta en Los \u00c1ngeles donde resid\u00eda, no pudo acompa\u00f1arlo a causa de la muerte de su madre y abort\u00f3 la andanza proyectada. Poco antes de iniciar su aventura \u00c1ngeles le escribi\u00f3:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estoy necesitado de muchas cosas, pero dos me son absolutamente indispensables, un muy buen caballo, pero no delicado, de modo que se pueda alimentar con el pasto de las praderas y de vez en cuando con ma\u00edz, esto es, un caballo de cowboy, y un botiqu\u00edn de campa\u00f1a que no pese mucho, pero en donde con seguridad puedan conservarse las medicinas (yodo especialmente).<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Maytorena le remiti\u00f3 cien d\u00f3lares y lo puso al tanto de las noticias que circulaban en el sur de Estados Unidos. El peri\u00f3dico La Prensa, de San Antonio, aseguraba que Juan G. Cabral, militar sonorense autoexiliado tambi\u00e9n desde 1915, y \u00c1ngeles, encabezar\u00edan una nueva revoluci\u00f3n. Otros diarios daban por hecho que el jefe del movimiento era el antiguo miembro del Partido Liberal Mexicano, Antonio Villarreal. Las notas dadas a la publicidad acabar\u00edan por precipitar los acontecimientos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El 11 de diciembre de 1918 \u00c1ngeles, Alfonso G\u00f3mez Morent\u00edn, Pascual Cesaretti, Jos\u00e9 Mar\u00eda Jaurrieta y dos gu\u00edas, atravesaron el R\u00edo Bravo, intern\u00e1ndose en territorio mexicano. Partieron de las cercan\u00edas del pueblo de San Elizario, a unos 35 kil\u00f3metros al este de El Paso, Texas, y punto principal en esos d\u00edas para los embarques de pertrechos y env\u00edos que remit\u00edan los agentes villistas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por encargo de Villa, Jaurrieta equip\u00f3 a \u00c1ngeles de la mejor manera posible: dos pistolas calibre 38 especial, un rifle 8mm <em>Springfield<\/em> con su dotaci\u00f3n de cartuchos y una montura del ej\u00e9rcito estadunidense, que fue lo m\u00e1s parecido al albard\u00f3n, pues seg\u00fan dijo el propio general nunca hab\u00eda montado ni le agradaban las sillas vaqueras. Gobernaba un brioso animal del que hac\u00eda constantes elogios y al cual bautiz\u00f3 con el nombre de John Brown. En una de sus alforjas llevaba una <em>Historia general de los Estados Unidos<\/em>, que le\u00eda durante sus descansos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El grupo avanz\u00f3 hacia el sur de Chihuahua y el 1 de enero de 1919 entr\u00f3 al pueblo de Cuchillo Parado, donde se le sumaron 18 hombres. Las familias de la localidad recibieron al ex artillero con toda clase de atenciones. De ese lugar era originario el general villista Toribio Ortega, muerto en 1914 a causa del tifus contra\u00eddo durante el asedio a Zacatecas. Mientras tanto, en los contornos del poblado se apostaron centinelas en espera de noticias sobre d\u00f3nde y cu\u00e1ndo encontrar al general Villa. Quince d\u00edas despu\u00e9s se supo que la cita ser\u00eda en el rancho de Tosesihua. Antes del plazo fijado para la reuni\u00f3n se les uni\u00f3 el coronel Baltazar Pi\u00f1ones, que dio parte de que el coronel Miguel Trillo y algunos de los Dorados ya esperaban al general en jefe en el punto acordado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El encuentro fue emotivo, Villa y \u00c1ngeles se abrazaron con efusividad y cari\u00f1o. El arribo de su ex artillero trajo cambios en su vida cotidiana: todos los d\u00edas practicaban gimnasia; carrera de resistencia \u2013en la que Villa hac\u00eda esfuerzos sobrehumanos debido a las secuelas de una herida en la rodilla\u2013; salto sin vuelo \u2013en el que \u00c1ngeles bat\u00eda todo r\u00e9cord\u2013; adem\u00e1s compet\u00edan en tiro al blanco \u2013el guerrillero era campe\u00f3n indiscutible\u2013: su arma parec\u00eda m\u00e1gica, dif\u00edcilmente fallaba a 150 metros de distancia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todos estaban en la creencia de que Felipe \u00c1ngeles hab\u00eda regresado a incorporarse a las filas de su antiguo jefe para cooperar con sus valiosos conocimientos t\u00e9cnicos en las operaciones militares; se aseguraba que ven\u00eda a repetir los certeros ca\u00f1onazos de Torre\u00f3n y Zacatecas. Sin embargo, se equivocaban. Su intenci\u00f3n era totalmente distinta. El asunto vino a colaci\u00f3n cuando Villa invit\u00f3 a \u00c1ngeles a tomar el mando de su escolta personal para desalojar a un grupo de federales de Coyame, poblaci\u00f3n cercana a Cuchillo Parado, diferencia que el general rehus\u00f3 explicando el verdadero motivo de su visita.<\/p>\n<p>Jos\u00e9 Mar\u00eda Jaurrieta reprodujo, en su diario, el encuentro y la conversaci\u00f3n:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\">Vengo en misi\u00f3n de paz y amor. La Alianza Liberal Mexicana me ha comisionado para buscar la manera de que cese esta lucha salvaje que consume al pueblo mexicano, unificando, sin distinci\u00f3n de credos, a todos los bandos pol\u00edticos que operan en la actualidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\">Mi plan es \u00e9ste: una vez que usted firme su adhesi\u00f3n a los fines que se propone la Alianza Liberal, habr\u00e9 conseguido la unificaci\u00f3n de las fuerzas revolucionarias que operan en los estados de Chihuahua y Durango. Su ayuda material consistir\u00e1 en proporcionarme gu\u00edas y una escolta que me acompa\u00f1e en mi gesti\u00f3n. Luego ir\u00e9 por los estados de Zacatecas, Jalisco, Michoac\u00e1n, Morelos, Puebla, Veracruz\u2026 en fin har\u00e9 un recorrido por todas las zonas de la rep\u00fablica donde existen grupos levantados en armas. Si es posible, tambi\u00e9n entrar\u00e9 en pl\u00e1ticas con los mismos carrancistas para convencerlos de su error.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin reprimir una sonrisa sarc\u00e1stica, el general Villa interrumpi\u00f3 a su amigo, d\u00e1ndole un consejo: \u201ccuando intente hablar con los carrancistas, \u00a1h\u00e1galo a balazos! Es la \u00fanica forma que he descubierto para hacer que esta gente entienda \u2026 \u00a1a balazos y m\u00e1s balazos!\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para zanjar la est\u00e9ril discusi\u00f3n, Villa ofreci\u00f3 prestarle la ayuda solicitada, pese a lo cual \u00c1ngeles permaneci\u00f3 a su lado varios meses m\u00e1s tratando de humanizar la guerra sin cuartel que le toc\u00f3 compartir. Sin embargo, la misi\u00f3n de paz y amor que se hab\u00eda impuesto parec\u00eda zozobrar en medio de la violencia y las traiciones. El antiguo soldado federal no entend\u00eda las t\u00e1cticas guerrilleras, ese andar errante por las monta\u00f1as que somet\u00eda a sus participantes a miles de privaciones; tampoco los constantes fraccionamientos de las fuerzas armadas que empezaban operaciones militares sin llegar a concluirlas. \u00bfPor qu\u00e9 no hacer una campa\u00f1a pareja de al menos seis meses? En ese tiempo, pensaba, podr\u00eda avanzarse, quitar elementos al enemigo, ganar terreno, apoyo y credibilidad, intentar borrar la imagen de crueldad tan arraigada entre la poblaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Villa trataba de hacerle entender la dureza de las campa\u00f1as, la falta de elementos, la necesidad de dejar descansar gente y caballada. No era lo mismo el momento que estaban viviendo que cinco a\u00f1os antes, cuando ten\u00edan abundancia de todo. Cuando por fin \u00c1ngeles decidi\u00f3 tomar su propio camino, intent\u00f3 disuadirlo, sin \u00e9xito: \u201c\u00a1No se corte de mi lado, general, porque lo van a colgar! \u00a1se lo dice a usted un se\u00f1or coyote!\u201d. La despedida tuvo lugar en Pilar de Conchos. Nadie pens\u00f3 que, al abrazarse esos hombres, se separaban para siempre.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\">Captura<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo que previ\u00f3 el general Villa se cumpli\u00f3 puntualmente en el mes de agosto. Tras la muerte de Mart\u00edn L\u00f3pez, uno de sus m\u00e1s queridos generales, y la derrota sufrida al intentar tomar la ciudad de Durango, las deserciones se sucedieron una tras otra. De los 200 hombres que formaban la brigada de L\u00f3pez, s\u00f3lo 20 se presentaron en la hacienda de Encinillas \u2013punto fijado para la siguiente concentraci\u00f3n del grueso de la guerrilla\u2013. Se dijo que la causa de la desbandada hab\u00eda sido el nombramiento del coronel Baltazar Pi\u00f1ones como sucesor de aquel.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Uno de los desertores, el teniente coronel F\u00e9lix Salas, jefe de la escolta de Mart\u00edn, origin\u00f3 la tragedia que conmover\u00eda a M\u00e9xico entero: la captura y fusilamiento de \u00c1ngeles. Salas no particip\u00f3 en el ataque a Durango porque se le comision\u00f3 para acompa\u00f1ar al ex artillero de la Divisi\u00f3n del Norte, pero al enterarse de la muerte de su jefe abandon\u00f3 su misi\u00f3n, present\u00e1ndose con Gabino Sandoval, jefe de la Defensa Social, para amnistiarse y entregar a \u00c1ngeles. Con \u00e9l fueron aprehendidos N\u00e9stor Enciso de Arce y Antonio Trillo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El 22 de noviembre de 1919 arrib\u00f3 a la ciudad de Chihuahua el ferrocarril que transportaba a los prisioneros. Cuando \u00c1ngeles descendi\u00f3 del tren, todas las miradas de la ruidosa multitud apuntaron hacia aquel hombre enjuto, de rostro cansado y moreno de sol, vestido con un desgastado uniforme caqui. Custodiado por soldados del 48\u00ba batall\u00f3n fue transferido con celeridad al cuartel del 21\u00ba regimiento, donde habr\u00eda de ocupar la celda n\u00famero ocho.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un d\u00eda despu\u00e9s. el aspecto f\u00edsico de \u00c1ngeles luc\u00eda un tanto mejor, quiz\u00e1 por los efectos de un vivificante ba\u00f1o helado y la cara rasurada. El uniforme hab\u00eda sido reemplazado por un traje de mezclilla a rayas y zapatos de lona blanca. En su celda se le inform\u00f3 que dos reporteros de <em>El Heraldo de Chihuahua<\/em> solicitaban entrevistarlo. A lo largo de una hora respondi\u00f3 a sus preguntas. Al t\u00e9rmino de la conversaci\u00f3n, los periodistas solicitaron retratarse con \u00e9l, a lo que el general rehus\u00f3 con cortes\u00eda por encontrarse mal vestido. Los periodistas juraron, bajo palabra de honor, que los retratos jam\u00e1s se publicar\u00edan, argumento aceptado por \u00c1ngeles que pos\u00f3 esbozando una triste sonrisa. Sin duda, lucir impecable hab\u00eda sido unos de sus mayores orgullos. Cuidaba su higiene con escrupulosidad, tomaba diariamente un ba\u00f1o con agua fr\u00eda, se rasuraba y cuidaba su bigote con esmero. Aun estando en campa\u00f1a segu\u00eda el mismo ritual, llevando consigo su inseparable ba\u00f1era. Su ropa parec\u00eda reci\u00e9n planchada y sus botas reluc\u00edan como acabadas de pulir. Su estatura y su cuerpo delgado lo hac\u00edan verse gallardo y distinguido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde su llegada a Chihuahua, el jefe de operaciones militares Manuel M. Di\u00e9guez comenz\u00f3 a recibir numerosos telegramas que solicitaban el perd\u00f3n y respeto a la vida del prisionero. La gente abrigaba la esperanza de que no lo fusilar\u00edan. El hecho de que hubiera llegado vivo era una buena se\u00f1al. Sin embargo, pronto corrieron noticias alarmantes que apuntaban a la formaci\u00f3n de un consejo de guerra para juzgar a los reos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El ex artillero Felipe \u00c1ngeles, el ex mayor Eduardo Enciso y el soldado Antonio Trillo llegaron custodiados al Teatro de los H\u00e9roes, donde el general Gabriel Gavira, como presidente, declar\u00f3 formalmente instalado el consejo de guerra que los juzgar\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Efectuado el juicio, el ministerio p\u00fablico concluy\u00f3:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Acuso a Felipe \u00c1ngeles del delito de rebeli\u00f3n. La pena, conforme a las leyes procesales militares, es la de muerte. Acuso a Enciso Arce del delito de rebeli\u00f3n y deserci\u00f3n, bajo pena de muerte. Acuso al soldado Antonio Trillo del delito de rebeli\u00f3n bajo pena de diez a\u00f1os de prisi\u00f3n.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">La defensa sostuvo la inocencia de sus defendidos y la incompetencia del consejo de guerra, pidiendo la absoluci\u00f3n en nombre de la justicia. Para mayor claridad se insisti\u00f3 en que, en ning\u00fan caso o por motivo, los tribunales militares podr\u00edan extender su jurisdicci\u00f3n sobre personas no pertenecientes al ej\u00e9rcito, ya que el car\u00e1cter militar se tendr\u00eda que demostrar con documentos expedidos por las autoridades competentes y, estos, no exist\u00edan.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En un \u00faltimo intento por salvar a los reos, los licenciados Alberto L\u00f3pez Hermosa y Alfonso G\u00f3mez Luna, defensores de oficio, interpusieron un recurso de amparo ante la Suprema Corte de Justicia de la Naci\u00f3n contra actos del consejo de guerra extraordinario que los juzgaba. La respuesta fue que la suspensi\u00f3n del acto deb\u00eda solicitarse ante la misma autoridad responsable.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los inculpados, por su parte, enviaron un telegrama urgente a la C\u00e1mara de Diputados el 25 de noviembre de 1919, en el que expresaban el temor a perder sus vidas pues el consejo de guerra les imputaba el delito de rebeli\u00f3n militar, sin ser militares. El telegrama fue atra\u00eddo por el diputado Alfonso del Toro, quien propuso que, dada la urgencia del caso, el documento fuera transmitido de inmediato al presidente Carranza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En Chihuahua, un grupo de mujeres se dio a la tarea de formar una comisi\u00f3n para gestionar el indulto. Numerosas peticiones de clemencia y perd\u00f3n llegaron a Di\u00e9guez, Gavira y Carranza, pero todas fueron ignoradas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Finalmente, el juez instructor dio lectura a la sentencia: \u201cPor el delito de rebeli\u00f3n se condena a los acusados, general Felipe \u00c1ngeles y mayor N\u00e9stor Enciso Arce, a sufrir la pena capital\u201d. A Trillo se le impuso la pena de seis a\u00f1os ocho meses de prisi\u00f3n y, en el \u00faltimo momento, se le conmut\u00f3 a N\u00e9stor la pena capital por veinte a\u00f1os de c\u00e1rcel. \u00c1ngeles oy\u00f3 la sentencia con absoluta serenidad. De regreso en su celda, se ocup\u00f3 de una \u00faltima tarea, escribirles a su esposa y a su hijo Alberto:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mi adorada Clarita: estoy apurando los \u00faltimos minutos de mi vida. Desde que me alej\u00e9 de ti, no he dejado de extra\u00f1arte. No me reproches nada, hice lo que consider\u00e9 que deb\u00eda hacer, servir a mi patria y luchar por un M\u00e9xico nuevo. Es la mejor herencia que puedo dejarles. Conoces mi amor infinito por la humanidad y por todos los seres del mundo. Desde este momento mis pensamientos todos, mi ternura, mi amor y mi recuerdo ser\u00e1n para ti y nuestros cuatro hijos.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las l\u00edneas para Alberto le indicaban que cuidara de su madre y sus hermanos, que fuera buen ciudadano, siempre fiel a s\u00ed mismo, a sus ideas y creencias.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00c1ngeles rechaz\u00f3 la cena que le ofrecieron y pidi\u00f3 a la gente que lo acompa\u00f1aba que le permitiera estar solo y dormir un poco. A las seis de la ma\u00f1ana del mi\u00e9rcoles 26 de noviembre comenz\u00f3 a reunirse el pelot\u00f3n encargado de la ejecuci\u00f3n. A una se\u00f1al del mayor Campos, \u00c1ngeles se levant\u00f3 y camin\u00f3 hacia el lugar de su muerte.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Apenas se hab\u00eda colocado frente al pelot\u00f3n cuando a la voz de \u201c\u00a1fuego!\u201d llovi\u00f3 sobre \u00e9l una descarga de fusiler\u00eda. Su cuerpo cay\u00f3 sobre el costado izquierdo y fue necesario un tiro de gracia para arrebatarle la vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las noticias que siguieron al suceso y los comentarios vertidos por la poblaci\u00f3n coincidieron en que el consejo extraordinario de guerra hab\u00eda recibido la orden de condenarlo y su fusilamiento hab\u00eda sido un asesinato pol\u00edtico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Poco antes de morir, \u00c1ngeles expres\u00f3: \u201cmi muerte har\u00e1 m\u00e1s bien a la causa democr\u00e1tica que todas las gestiones de mi vida. La sangre de los m\u00e1rtires fecundiza las buenas causas.\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed como el crimen de Madero influy\u00f3 de manera determinante en la ca\u00edda de Huerta, el asesinato de \u00c1ngeles fue el principio del fin de Venustiano Carranza.<\/p>\n<h3>PARA SABER M\u00c1S:<\/h3>\n<ul>\n<li>Cervantes, Federico<em>, Felipe \u00c1ngeles y la Revoluci\u00f3n. Biograf\u00eda (1869-1919)<\/em>, M\u00e9xico, s.e., 1964.<\/li>\n<li>Guilpain Peuliard, Odile, <em>Felipe \u00c1ngeles y los destinos de la Revoluci\u00f3n mexicana<\/em>, M\u00e9xico, Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, 1991.<\/li>\n<li>Solares, Ignacio, <em>La noche de \u00c1ngeles<\/em>, M\u00e9xico, Planeta, 2003. (Grandes Novelas de la Historia Mexicana).<\/li>\n<\/ul>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Guadalupe Villa G. Instituto Mora En revista BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam. 45. Tras un corto exilio en Estados Unidos, el exartillero de la Divisi\u00f3n del Norte regres\u00f3 a M\u00e9xico para unirse a la guerrilla que Pancho Villa manten\u00eda en Chihuahua. Resuelto a buscar la unificaci\u00f3n de los grupos en pie de lucha y pese a las advertencias del exjefe de la Divisi\u00f3n del Norte sobre el peligro que corr\u00eda, \u00c1ngeles lo abandon\u00f3 y cay\u00f3 preso en poco tiempo. Su fusilamiento abrir\u00eda las puertas al principio del fin de Venustiano Carranza. El general Felipe \u00c1ngeles, artillero de la Divisi\u00f3n del Norte, cruz\u00f3 la frontera para establecerse en Estados Unidos en septiembre de 1915. Muchos otros revolucionarios tambi\u00e9n buscaron refugio en el vecino pa\u00eds del norte convencidos de que Venustiano Carranza hab\u00eda ganado la guerra. En consecuencia, otros m\u00e1s se amnistiaron. Eclipsado el villismo nadie supuso que este<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[21,2091],"tags":[2755,2754,2757,2756],"class_list":{"0":"post-13266","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-articulos","7":"category-bicentenario-45","8":"tag-alm","9":"tag-felipe-angeles","10":"tag-gabriel-gavira","11":"tag-la-prensa"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13266","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=13266"}],"version-history":[{"count":12,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13266\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":22844,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13266\/revisions\/22844"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=13266"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=13266"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=13266"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}