﻿{"id":13248,"date":"2019-11-25T14:50:55","date_gmt":"2019-11-25T20:50:55","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=13248"},"modified":"2025-09-11T23:59:06","modified_gmt":"2025-09-12T05:59:06","slug":"fusilamientos-en-la-villa-de-tacubaya-martires-o-disidentes-politicos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/fusilamientos-en-la-villa-de-tacubaya-martires-o-disidentes-politicos\/","title":{"rendered":"Fusilamientos en la villa de Tacubaya: \u00bfM\u00e1rtires o disidentes pol\u00edticos?"},"content":{"rendered":"<h4 style=\"text-align: justify;\">Emmanuel Rodriguez Baca<br \/>\nFFyL, UNAM.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\"><strong><span style=\"color: #800000;\">En revista <em>BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico<\/em>, n\u00fam. 45.<\/span><\/strong><\/h4>\n<p><a href=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/BiC_45_01_M%C3%A1rtires_Tacubaya.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-16736\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/BotonPDF2-e1670355523220.png\" alt=\"\" width=\"87\" height=\"44\" \/><\/a><\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">El 11 de abril de 1859 las tropas del gobierno conservador de Miguel Miram\u00f3n derrotaron a las huestes liberales de Santos Degollado. hubiese sido una batalla m\u00e1s de la guerra civil, si no fuera por una serie de fusilamientos &#8211;16 seg\u00fan las autoridades, 53 seg\u00fan los constitucionalistas&#8211;, que dio mala fama al conservadurismo, que finalmente perder\u00eda el poder en 1860.<\/span><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/BiC4500171.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-13251\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/BiC4500171.jpg\" alt=\"BiC450017\" width=\"600\" height=\"800\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/BiC4500171.jpg 600w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/BiC4500171-225x300.jpg 225w\" sizes=\"(max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>E<\/strong>l segundo a\u00f1o de la guerra civil de Reforma es recordado por varios sucesos pol\u00edticos y militares de trascendencia a nivel nacional, entre ellos, la designaci\u00f3n de Miguel Miram\u00f3n como presidente por el partido conservador, la expedici\u00f3n en Veracruz de las leyes de Reforma y el tratado que en aquel puerto firm\u00f3 el gobierno constitucional con el ministro estadounidense Robert L. McLane. No obstante, uno de los que m\u00e1s conmoci\u00f3n gener\u00f3 fue el asesinato de civiles perpetrado en Tacubaya en el mes de abril, a los que la historiograf\u00eda ha llamado m\u00e1rtires; pero \u00bfpor qu\u00e9 la administraci\u00f3n \u201creaccionaria\u201d lo permiti\u00f3? Y \u00bfCu\u00e1l fue su impacto en la ciudad de M\u00e9xico?<\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #000000;\">A las puertas de la capital<\/span><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">La noche del jueves 18 de marzo de 1859 una noticia sobresalt\u00f3 a los habitantes de la capital: el arribo a Tacubaya del general Santos Degollado. Si bien su presencia alarm\u00f3 a las autoridades, su marcha fue conocida con antelaci\u00f3n lo que hab\u00eda permitido a Antonio Corona, gobernador y comandante militar del Distrito Federal, dictar las medidas pertinentes para su defensa, entre otras, que se trasladaran a la ciudad de M\u00e9xico las guarniciones de poblaciones cercanas y se fortificaran las garitas. Esa misma noche, al tiempo de declarar el estado de sitio, convoc\u00f3 a la poblaci\u00f3n y a la guardia civil a tomar las armas. A partir de ese momento, el desasosiego y la confusi\u00f3n imperaron en la sede del gobierno de Miguel Miram\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/BiC450029.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-13254 alignleft\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/BiC450029-187x300.jpg\" alt=\"BiC450029\" width=\"187\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/BiC450029-187x300.jpg 187w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/BiC450029.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 187px) 100vw, 187px\" \/><\/a>Degollado, lejos de atacar la ciudad como se esperaba, se limit\u00f3 a reconocer los terrenos y las poblaciones del valle de M\u00e9xico. Los d\u00edas subsecuentes a su llegada transcurrieron en aparente quietud, salvo espor\u00e1dicos tiroteos en las periferias. No fue sino hasta la ma\u00f1ana del 2 de abril que el ej\u00e9rcito liberal moviliz\u00f3 sus columnas por las calzadas de la Ver\u00f3nica, San Antonio de las Huertas y las garitas de San Cosme, Nonoalco y Bel\u00e9n, pero fue rechazado, por lo que tuvo que regresar a su cuartel en Tacubaya. El editor del Noticioso de la Capital registr\u00f3 que \u201cno hubo ni el menor incidente que comprometiera en lo m\u00e1s m\u00ednimo la seguridad y calma de [los] habitantes\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En los d\u00edas siguientes predomin\u00f3 en la ciudad cierta placidez. El comercio en su interior no se interrumpi\u00f3, al tiempo que los mercados y templos fueron muy concurridos. La tranquilidad se hab\u00eda afianzado para el 11 de abril, cuando el general Leonardo M\u00e1rquez sorprendi\u00f3 y derrot\u00f3 a Degollado en la villa de Tacubaya, siendo su victoria contundente: el jefe constitucionalista se retir\u00f3 del Valle de M\u00e9xico y la ciudad qued\u00f3 libre del asedio de m\u00e1s de 20 d\u00edas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El triunfo del ej\u00e9rcito conservador fue empa\u00f1ado por los sucesos que siguieron a la acci\u00f3n: las ejecuciones de oficiales, m\u00e9dicos, vecinos y estudiantes de medicina que en Tacubaya fueron hechos prisioneros. No se pretende debatir aqu\u00ed qui\u00e9n las orden\u00f3, si lo hizo Miguel Miram\u00f3n en su car\u00e1cter de presidente o Leonardo M\u00e1rquez; no obstante, entre ellos se imputaron el acto. En este punto es pertinente mencionar que, a trav\u00e9s de los a\u00f1os, la historiograf\u00eda se ha dado a la tarea de discutir qui\u00e9n de ellos las decret\u00f3, mas no ha logrado un consenso. No obstante, podemos sostener dos cosas: la primera, que ambos tuvieron responsabilidad y la segunda, que algunas de las ejecuciones tuvieron un trasfondo pol\u00edtico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/BiC450032.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-13255\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/BiC450032-182x300.jpg\" alt=\"BiC450032\" width=\"182\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/BiC450032-182x300.jpg 182w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/BiC450032.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 182px) 100vw, 182px\" \/><\/a>Los testigos del acontecimiento de aquel d\u00eda, sin importar su filiaci\u00f3n pol\u00edtica, coinciden en se\u00f1alar que los asesinatos llenaron de luto a la Ciudad de M\u00e9xico debido a que m\u00e1s de uno de los individuos que terminaron en el pared\u00f3n eran vecinos de ella. El escritor Francisco Zarco, por ejemplo, apunt\u00f3: \u201cla poblaci\u00f3n entera est\u00e1 afligida e indignada. Las personas m\u00e1s indiferentes a la pol\u00edtica est\u00e1n horrorizadas y desean la ruina de la reacci\u00f3n\u201d. El coronel liberal Pedro Vald\u00e9s comparti\u00f3 esta percepci\u00f3n y en su diario asent\u00f3 que aquellos hab\u00edan causado \u201cuna dolorosa sensaci\u00f3n entre los mismos conservadores\u201d. La noticia se propag\u00f3 por todo el pa\u00eds. Desde Chalco, Carlos Riva Palacio dijo a su padre Mariano que si bien los informes que le llegaron eran \u201cmuy escapados\u201d, sus conocidos le aseguraban que fue tal el n\u00famero de muertos \u201cque no bastar\u00edan tres d\u00edas para levantar el campo\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El vecindario observ\u00f3 el referido combate desde las azoteas de las casas y las torres de los templos, inclusive de la Catedral, en las que instalaron \u201canteojos de larga vista\u201d. Por la tarde, una vez concluida la acci\u00f3n, la poblaci\u00f3n que hab\u00eda sido espectadora se apresur\u00f3 a ir a Chapultepec y Tacubaya, para buscar los familiares que participaron en la batalla, socorrer a los heridos o con la simple intenci\u00f3n de contemplar el escenario en que se acababa de verificar el encuentro armado. El Diario de Avisos, que dirig\u00eda Vicente Segura Arg\u00fcelles, registr\u00f3: \u201cLa calzada estuvo llena de gente aun en las primeras horas de la noche, y ofrec\u00eda un aspecto animad\u00edsimo, con la multitud de coches, caballos, y personas a pie que la transitaban\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El entusiasmo debi\u00f3 de desaparecer, podemos creer, al llegar a Tacubaya y enterarse que algunos de los prisioneros de la refriega hab\u00edan expirado en el pat\u00edbulo, entre ellos los estudiantes de la Escuela de Medicina Juan D\u00edaz Covarrubias y Jos\u00e9 Mar\u00eda S\u00e1nchez, as\u00ed como el abogado Manuel Mateos. A pesar de que la historiograf\u00eda ha mencionado que estos hab\u00edan concurrido a aquella poblaci\u00f3n a auxiliar a los heridos, hay sin embargo indicios de que el menos el primero y el \u00faltimo ten\u00edan v\u00ednculos con los agentes constitucionalistas, inclusive que hab\u00edan participado en las conspiraciones liberales que, en favor del gobierno establecido en Veracruz, se efectuaban en la capital. As\u00ed, no descartamos que fue por este motivo que se les conden\u00f3.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sustentamos la aseveraci\u00f3n anterior en el hecho de que, desde meses atr\u00e1s, tanto D\u00edaz Covarrubias como Mateos se reun\u00edan con Ignacio Manuel Altamirano, Pantale\u00f3n Tovar, Vicente Riva Palacio y Florencio M. del Castillo, entre otros personajes, para confabular contra la administraci\u00f3n que eman\u00f3 del plan de Tacubaya. Un a\u00f1o antes, en el mes de julio, se les hab\u00eda acusado de ser los promotores de las revueltas estudiantiles en las escuelas de Medicina, Miner\u00eda y Letr\u00e1n. Para el caso del primero, se ha sugerido que no era nueva la animadversi\u00f3n de las autoridades hacia \u00e9l, que \u00e9sta pudo haberse generado en septiembre 1857, cuando D\u00edaz Covarrubias ley\u00f3 un discurso en la plaza de Tlalpan en el que acometi\u00f3 contra los desafectos a la Constituci\u00f3n, el partido conservador y el ej\u00e9rcito, afrenta de la que, es probable, Miram\u00f3n y M\u00e1rquez, se resarcieron aquel 11 de abril.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Juan D\u00edaz Covarrubias, de entonces 21 a\u00f1os de edad, era practicante en el hospital de San Andr\u00e9s. Se hab\u00eda presentado en Tacubaya en los d\u00edas previos al combate para ofrecer sus servicios como galeno pues le hab\u00edan llegado informes de que eran insuficientes los m\u00e9dicos que ven\u00edan con el ej\u00e9rcito liberal. Antes de hacerlo, busc\u00f3 convencer a sus compa\u00f1eros de colegio para ir con \u00e9l; uno de ellos, Manuel Soriano, mencion\u00f3 que le habr\u00eda dicho: \u201c\u00a1Mira, si aqu\u00ed que somos tantos no nos damos abasto, all\u00e1 en Tacubaya cu\u00e1ntos infelices morir\u00e1n por falta de auxilios: v\u00e1monos Manuel y que sea pronto!\u201d. Sin embargo, solo logr\u00f3 que lo siguiera Jos\u00e9 Mar\u00eda S\u00e1nchez; los dem\u00e1s, si bien compart\u00edan su entusiasmo e ideales liberales, no pudieron hacerlo debido a la estrecha vigilancia que el gobierno conservador implement\u00f3 en las garitas y otros puntos de la ciudad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Logrado su objetivo, D\u00edaz Covarrubias se reuni\u00f3 en Tacubaya con su amigo el licenciado Manuel Mateos, personaje que a\u00f1os atr\u00e1s hab\u00eda combatido \u201ca la reacci\u00f3n\u201d y quien apenas d\u00edas antes hab\u00eda dejado la c\u00e1rcel en la que estuvo preso por sus ideas pol\u00edticas. Una vez en libertad, se integr\u00f3 al ej\u00e9rcito constitucionalista en el que se le nombr\u00f3 asesor militar, empleo en el que se le encomend\u00f3 proteger la retirada liberal al t\u00e9rmino de la refriega, lo que le vali\u00f3 ser aprehendido con las armas en la mano. No fue todo; tambi\u00e9n se encontr\u00f3 en su poder un despacho de oficial mayor del ministerio de Hacienda expedido por Degollado. D\u00edaz Covarrubias se top\u00f3 con la misma situaci\u00f3n, ya fuera porque no tuvo tiempo de salir con las fuerzas federales o porque se qued\u00f3 atendiendo a los heridos, el hecho es que fue apresado y se fusil\u00f3 esa noche en compa\u00f1\u00eda de Mateos y S\u00e1nchez.<\/p>\n<p>Ignacio Manuel Altamirano, entonces profesor de Colegio de Letr\u00e1n y allegado de D\u00edaz Covarrubias, apunt\u00f3 a\u00f1os m\u00e1s tarde:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a1Ay! Qui\u00e9n habr\u00eda dicho pocos d\u00edas antes, al ver pasar por las calles a ese joven estudiante, so\u00f1ador y apacible, inofensivo y amable, que iba a ser sacrificado como un terrible malhechor por una soldadesca est\u00fapida, precisamente porque movido por sus buenos sentimientos hab\u00eda ido a socorrer a la humanidad doliente.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ser\u00eda un yerro sostener que todo aquellos a quienes se asesin\u00f3 en Tacubaya participaron en la acci\u00f3n empu\u00f1ando un fusil. Por las cr\u00f3nicas de la \u00e9poca sabemos que algunos fueron llevados a esa villa por \u00f3rdenes de M\u00e1rquez, como ocurri\u00f3 con el abogado Agust\u00edn J\u00e1uregui, a quien se sac\u00f3 de su casa de Mixcoac debido a \u201cuna denuncia infame\u201d; y a quien, en el momento de su detenci\u00f3n, le fueron encontrados documentos que lo ligaban al gobierno liberal. No era un secreto en la capital que simpatizaba con esa administraci\u00f3n y por lo mismo meses antes hab\u00eda estado recluido, con la nota de preso pol\u00edtico, en la cruj\u00eda 17 de la c\u00e1rcel de Santiago Tlatelolco; no obstante, hab\u00eda sido uno de los reos de Estado que Manuel Robles Pezuela, en su car\u00e1cter de presidente sustituto, indult\u00f3 en diciembre de 1858. En la misma situaci\u00f3n estaban sus hermanos Ignacio y Pedro, a quienes la polic\u00eda arrest\u00f3 por motivos pol\u00edticos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ignacio J\u00e1uregui relatar\u00eda a\u00f1os m\u00e1s tarde que, a las tres de la tarde del 11 de abril, se le inform\u00f3 en su celda que ocho de los individuos que se hallaban con \u00e9l hab\u00edan sido designados para \u201cser asesinados\u201d esa noche, por lo que se le traslad\u00f3 a un calabozo. Desde este lugar, escuch\u00f3 a M\u00e1rquez insistir en que se fusilara a todos. Miram\u00f3n y Tom\u00e1s Mej\u00eda fueron de la misma idea as\u00ed lo anotaron Francisco Zarco e Ignacio Manuel Altamirano. La zozobra de los cautivos fue constante debido a que, en repetidas ocasiones, el primero de los generales sac\u00f3 de su celda a Pedro, a quien amenaz\u00f3 con matarlo si su familia no mandaba 20 000 pesos. No obstante, los J\u00e1uregui salvaron la vida no porque pagaran la cantidad exigida, sino por la intercesi\u00f3n que hicieron en su favor numerosos parientes y amigos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Consideramos que tanto Miram\u00f3n como M\u00e1rquez aprovecharon la coyuntura para deshacerse de las personas de quienes sospechaban, o de las que ten\u00edan informes, de que eran partidarias o agentes del gobierno constitucional. E incluso reflexionaron sobre la posibilidad de fusilar a algunos elementos conservadores desafectos a la administraci\u00f3n del Macabeo, como los generales Jos\u00e9 de la Parra y Gregorio del Callejo, presos tambi\u00e9n en Tlatelolco, y vinculados pol\u00edticamente con F\u00e9lix Zuloaga, quien hab\u00eda sido depuesto como presidente en el mes de diciembre del a\u00f1o anterior.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #000000;\">Justificaci\u00f3n y rechazo<\/span><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es importante mencionar que el gobierno no neg\u00f3 las ejecuciones de los civiles, que incluso justific\u00f3. Su posici\u00f3n fue respaldada por sectores radicales de la ciudad, como Francisco Vera, quien desde el peri\u00f3dico <em>La Sociedad<\/em>, del que era editor, apunt\u00f3: \u201cEntre los prisioneros del enemigo se hallaban algunos j\u00f3venes de M\u00e9xico que, por desgracia, mal aconsejados acaso, acudieron a engrosar las filas constitucionalistas, y dieron un d\u00eda de luto a sus familias, alcanzando un fin tr\u00e1gico, pues fueron pasados por las armas en Tacubaya, en la noche del 11 del corriente\u201d. La misma prensa subray\u00f3 que si se les hab\u00eda fusilado no era porque \u201cfuesen m\u00e9dicos, sino por haber abrazado la causa que defiende Degollado [y porque] se les encontr\u00f3 en las filas de los facciosos, y a esta desgraciada circunstancia se debe la triste suerte que corrieron\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El crimen como se\u00f1alamos, hab\u00eda causado una profunda impresi\u00f3n en el vecindario de la Ciudad de M\u00e9xico, lo que los agentes constitucionalistas trataron de aprovechar para desacreditar al gobierno conservador, como parte de su guerra propagand\u00edstica. Su respuesta fue medi\u00e1tica. Niceto de Zamacois refiere que en las calles circularon impresos an\u00f3nimos condenando los fusilamientos, acto que calificaron de \u201cinhumano y salvaje\u201d, con el argumento de que las personas que hab\u00edan sido asesinadas, n\u00famero que inclusive precisaron fue de 53, solo atend\u00edan a los heridos. La respuesta del gobierno no se hizo esperar y en su defensa apunt\u00f3 que la cifra de muertos era apenas de 16.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dos fueron los libelos que m\u00e1s impacto tuvieron: el primero de la autor\u00eda de Francisco Zarco, titulado \u201cLas matanzas de Tacubaya\u201d, el segundo, \u201cLos asesinatos de Tacubaya\u201d, escrito por un personaje de apellido Gonz\u00e1lez. Los sendos folletos cumplieron con su objetivo, pues los fusilamientos fueron censurados por la opini\u00f3n p\u00fablica liberal, incluso el historiador \u00d3scar Casta\u00f1eda sostiene que el gobierno constitucional, a trav\u00e9s del ministro Robert L. McLane, envi\u00f3 copia del texto de Zarco a James Buchanan, presidente de Estados Unidos, quien en su informe de ese a\u00f1o hizo alusi\u00f3n a ellos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La condena en contra de los militares que participaron en las ejecuciones fue grande y estos, inclusive, trataron de disminuir su intervenci\u00f3n. Fue el caso del coronel Antonio Daza y Arg\u00fcelles, quien el 16 de abril, apenas cinco d\u00edas despu\u00e9s de los hechos, mand\u00f3 un remitido a La Sociedad en el que afirm\u00f3 que ninguna participaci\u00f3n hab\u00eda tenido en \u201clas ejecuciones de los prisioneros que se fusilaron en Tacubaya la noche de d\u00eda 11\u201d. Mencion\u00f3 que \u00e9l solo se hab\u00eda limitado a ordenar la sepultura de los cad\u00e1veres en el pante\u00f3n de San Pedro, conforme a las instrucciones que recibi\u00f3 del gobierno.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En palabras de la doctora Clementina D\u00edaz de Ovando, el asesinato de civiles en Tacubaya produjo \u201cuna ola de indignaci\u00f3n\u201d al tiempo que contribuy\u00f3 \u201cal desprestigio del partido conservador\u201d, en particular de Miram\u00f3n y M\u00e1rquez, imagen de la que jam\u00e1s lograron desprenderse debido al triunfo del bando constitucional en esa contienda y que se consolid\u00f3 en el a\u00f1o 1867 al reinstalarse el gobierno republicano en la capital de pa\u00eds. Podemos entonces concluir que los fusilamientos ser\u00edan recordados por los vecinos, quienes \u201chasta muy entrado el siglo xx\u201d, concurrieron al pante\u00f3n de San Pedro en aquella villa, para colocar flores en memoria de los m\u00e1rtires del 11 de abril de 1859.<\/p>\n<h3>PARA SABER M\u00c1S:<\/h3>\n<ul>\n<li>Hern\u00e1ndez L\u00f3pez, Conrado, \u201cLas fuerzas armadas durante la Guerra de Reforma (1856-1867)\u201d, en <em>Signos Hist\u00f3ricos<\/em>, 2008, p. 36-67. <a href=\"http:\/\/bit.ly\/2JEFzHd\">http:\/\/bit.ly\/2JEFzHd<\/a><\/li>\n<li>Lombardo, Concepci\u00f3n, <em>Memorias<\/em>, M\u00e9xico, Porr\u00faa, 1980.<\/li>\n<li>R\u00edos A., Arturo, <em>La prensa como arena pol\u00edtica: el pol\u00e9mico retorno de Leonardo M\u00e1rquez a M\u00e9xico<\/em>, M\u00e9xico, Instituto Mora, 2015.<\/li>\n<li>Silberman Ayala, Leopoldo, \u201cEl general Miguel Miram\u00f3n Tarelo\u201d, M\u00e9xico, UNAM, Facultad de Filosof\u00eda y Letras, 2005, tesis de licenciatura en Historia, <a href=\"http:\/\/bit.ly\/2VzAGGW\">http:\/\/bit.ly\/2VzAGGW<\/a><\/li>\n<\/ul>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Emmanuel Rodriguez Baca FFyL, UNAM. En revista BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam. 45. El 11 de abril de 1859 las tropas del gobierno conservador de Miguel Miram\u00f3n derrotaron a las huestes liberales de Santos Degollado. hubiese sido una batalla m\u00e1s de la guerra civil, si no fuera por una serie de fusilamientos &#8211;16 seg\u00fan las autoridades, 53 seg\u00fan los constitucionalistas&#8211;, que dio mala fama al conservadurismo, que finalmente perder\u00eda el poder en 1860. El segundo a\u00f1o de la guerra civil de Reforma es recordado por varios sucesos pol\u00edticos y militares de trascendencia a nivel nacional, entre ellos, la designaci\u00f3n de Miguel Miram\u00f3n como presidente por el partido conservador, la expedici\u00f3n en Veracruz de las leyes de Reforma y el tratado que en aquel puerto firm\u00f3 el gobierno constitucional con el ministro estadounidense Robert L. McLane. No obstante, uno de los que m\u00e1s conmoci\u00f3n gener\u00f3 fue el asesinato<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[21,2091],"tags":[2742,2740,1057,2741],"class_list":{"0":"post-13248","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-articulos","7":"category-bicentenario-45","8":"tag-degollado","9":"tag-miramon","10":"tag-reforma","11":"tag-tacubaya"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13248","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=13248"}],"version-history":[{"count":18,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13248\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":22843,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13248\/revisions\/22843"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=13248"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=13248"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=13248"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}