﻿{"id":1314,"date":"2011-12-04T10:50:28","date_gmt":"2011-12-04T16:50:28","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=1314"},"modified":"2021-05-04T14:51:17","modified_gmt":"2021-05-04T19:51:17","slug":"purgando-las-culpas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/purgando-las-culpas\/","title":{"rendered":"Purgando las culpas"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\"><strong>Mart\u00edn Josu\u00e9 Mart\u00ednez Mart\u00ednez<br \/>\nFacultad de Filosof\u00f3ia y Letras, UNAM.<\/strong><\/span><\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #c2a806;\">En revista\u00a0<em>BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico<\/em>, n\u00fam. 14.<\/span><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>P<\/strong>ara nadie era un secreto: todo aquel que osara oponerse a los designios de las autoridades terminar\u00eda preso en alguna de las m\u00faltiples mazmorras que serv\u00edan para quebrantar los \u00e1nimos. Se hab\u00eda llegado a una \u00e9poca de total intolerancia debido a la serie de manipulaciones tejidas en torno al art\u00edculo 7\u00b0 constitucional referente a la libertad de imprenta, proclamada durante el gobierno de Manuel Gonz\u00e1lez, acci\u00f3n que sirvi\u00f3, entre otras cosas, para sustentar el r\u00e9gimen autoritario de Porfirio D\u00edaz.<\/p>\n<figure id=\"attachment_2230\" aria-describedby=\"caption-attachment-2230\" style=\"width: 400px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2011\/12\/hoy-renunciara-el-general-diaz-14.jpg\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-2230\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2011\/12\/hoy-renunciara-el-general-diaz-14.jpg\" alt=\"Hoy renunciarA? el General DAi??az\" width=\"400\" height=\"224\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-2230\" class=\"wp-caption-text\">Hoy renunciar\u00e1 el General D\u00edaz<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">La prensa se ver\u00eda cada vez m\u00e1s limitada en las \u00faltimas d\u00e9cadas del siglo XIX, al grado de generarse una situaci\u00f3n tan dif\u00edcil que cualquier cr\u00edtica sobre la administraci\u00f3n era tomada como sediciosa. Periodistas, familiares y trabajadores de las imprentas eran presa de las acciones autoritarias del gobierno, se les recog\u00eda las prensas, el material de trabajo (considerado como instrumento del delito) y pod\u00edan pasar meses encerrados en la C\u00e1rcel General de Bel\u00e9n con el calificativo de <em>presos pol\u00edticos, <\/em>incluso antes de que les fuera dictado el veredicto. La espera se volv\u00eda tortuosa, as\u00ed que cualquier sentencia tanto de libertad como de condena era cien veces mejor que la eternidad misma sin respuesta alguna.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Filomeno Mata, director del <em>Diario del Hogar<\/em>, hombre orgulloso de dirigir uno de los peri\u00f3dicos independientes m\u00e1s conocidos en la capital mexicana, ten\u00eda todo esto por bien cierto, pues lo hab\u00eda vivido en carne propia. No era la primera vez que se encontraba preso en ese infierno dantesco de Bel\u00e9n por publicar alg\u00fan art\u00edculo que no fuese del agrado de los gobernantes del pa\u00eds. Despu\u00e9s de contar treinta ingresos a prisi\u00f3n lleg\u00f3 no s\u00f3lo a perder la cuenta, sino a darle importancia, entendi\u00f3 que era la \u00fanica forma en que la administraci\u00f3n de su viejo amigo D\u00edaz pod\u00eda enfrentar los ataques de gran parte de la poblaci\u00f3n, cada d\u00eda m\u00e1s inconforme por la situaci\u00f3n de injusticia que atravesaba el pa\u00eds.<\/p>\n<figure id=\"attachment_2231\" aria-describedby=\"caption-attachment-2231\" style=\"width: 300px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2011\/12\/carcel-de-belen-14.jpg\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-2231\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2011\/12\/carcel-de-belen-14.jpg\" alt=\"CA?rcel de Belen\" width=\"300\" height=\"209\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-2231\" class=\"wp-caption-text\">C\u00e1rcel de Bel\u00e9n<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las visitas forzadas a la c\u00e1rcel lo hab\u00edan vuelto m\u00e1s duro. Su \u00e1nimo no decay\u00f3, sab\u00eda que s\u00f3lo mediante la escritura y la difusi\u00f3n de las idea podr\u00eda lograr que en la rep\u00fablica rigieran instituciones democr\u00e1ticas, privilegi\u00e1ndolas por encima del prestigio de algunos cuantos hombres que, por medio de las leyes, hab\u00edan modificado todo a su antojo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su \u00faltima estancia en prisi\u00f3n fue de las m\u00e1s dif\u00edciles, contaba ya con sesenta y cuatro a\u00f1os de edad y el tiempo hab\u00eda hecho sus estragos sobre \u00e9l, adem\u00e1s de que los sentimientos propios de la vejez se apoderaban de su esp\u00edritu. Una ma\u00f1ana de enero de 1910, cuando se encontraba desayunando como de costumbre con su esposa Alejandra Alatorre de Mata, recibi\u00f3 de parte de su hijo Rafael la noticia de que se hab\u00eda levantado un nuevo proceso en su contra. Esta vez, el motivo era un art\u00edculo publicado el 22 de diciembre de 1909, en el que defend\u00eda al periodista Alfonso Peniche, condenado por difamaci\u00f3n a pasar cuatro a\u00f1os de c\u00e1rcel en las islas Mar\u00edas, y en el que advert\u00eda a la prensa independiente acerca del futuro desolador que le esperaba a quien no tratara de frenar a la desp\u00f3tica administraci\u00f3n que se erig\u00eda en violadora de los derechos del hombre. Sin terminar sus alimentos, tom\u00f3 entre los brazos a su mujer y tiernamente se despidi\u00f3 de ella. Alejandra, acostumbrada a estos amargos momentos, tambi\u00e9n hab\u00eda aprendido a ser dura y, aunque por dentro se deshac\u00eda, no solt\u00f3 una l\u00e1grima. Consciente de la justicia con que su marido actuaba, lo apoyaba en todo.<\/p>\n<figure id=\"attachment_2232\" aria-describedby=\"caption-attachment-2232\" style=\"width: 222px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2011\/12\/en-la-carcel-de-belen-1910-14_0.jpg\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-2232\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2011\/12\/en-la-carcel-de-belen-1910-14_0.jpg\" alt=\"En la cA?rcel de Belen, 1910\" width=\"222\" height=\"300\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-2232\" class=\"wp-caption-text\">En la c\u00e1rcel de Bel\u00e9n, 1910<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mata sali\u00f3 sin demora a su imprenta ubicada en la calle de Betlemitas, para que, por medio de un <em>alcance<\/em>, se diera a conocer la nueva injusticia a los lectores. Dura fue la sorpresa cuando al llegar a la Tipograf\u00eda Literaria no encontr\u00f3 a sus trabajadores desempe\u00f1ando su labor de costumbre, sino que lo que reinaba eran el desorden, el caos y la incertidumbre. Los peri\u00f3dicos ya hab\u00edan sido impresos y los obreros que acudieron recogieron sus pertenencias por oponerse rotundamente a incorporar el <em>alcance <\/em>a fin de evitar represalias para ellos. En un principio, Mata se sinti\u00f3 decepcionado, pero entendi\u00f3 que muchos ten\u00edan familia que los esperaba en casa. Suspir\u00f3 con resignaci\u00f3n, tom\u00f3 uno de los diarios en su mano y vio la fecha: 15 de enero de 1910; el <em>Diario del Hogar <\/em>se tomar\u00eda una larga pausa forzada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al poco rato, los trabajadores que hab\u00edan asistido se retiraron. El lugar qued\u00f3 semivac\u00edo, s\u00f3lo Filomeno con su hijo Rafael. En medio del desastre, de s\u00fabito sonaron golpes en la puerta, no sintieron miedo pues conoc\u00edan perfectamente el llamado de la polic\u00eda secreta, sab\u00edan cu\u00e1l era su destino y m\u00e1s les val\u00eda cumplirlo, as\u00ed que decidieron dar la cara y demostrar su inocencia. Bajaron lentamente las escaleras desde la oficina administrativa, no iban siquiera a la mitad del camino cuando escucharon otros golpes, esta vez con m\u00e1s fuerza y gritos: &#8220;\u00a1Filomeno Mata, Filomeno Mata!, \u00a1salga, sabemos que est\u00e1 aqu\u00f3, no nos haga tumbar la puerta!&#8221;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando se encontraron en la calle, el aire roz\u00f3 bruscamente su amplia frente, desordenando los blanquecinos cabellos de Filomeno, testigos de las penurias a las que lo somet\u00eda el r\u00e9gimen de quien fuera alg\u00fan d\u00eda su h\u00e9roe. Padre e hijo subieron a la calandria sin necesidad de que los gendarmes los condujeran. Conforme avanzaban pudieron mirar las elegantes calles de la Ciudad de M\u00e9xico, tan parecidas a las del Par\u00eds de la <em>belle \u00e9poque <\/em>y que, en ese momento, llevaron sus pensamientos a lo que parec\u00eda un sue\u00f1o en el que reinaba la justicia por encima del poder y el autoritarismo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para Rafael, la experiencia era nueva; su crimen no hab\u00eda sido m\u00e1s que el de haber servido como administrador del <em>Diario del Hogar<\/em>. Cuando estaba a poco de llegar a su destino, observ\u00f3 que el ambiente era ya diferente, cargado de una pesada atm\u00f3sfera que retumbaba en los muros de la muerte. Observ\u00f3 a los cinco soldados que resguardaban la entrada principal cargando viejos pero letales rifles. Cuando la calandria par\u00f3, se hicieron a un lado, abrieron los pesados cerrojos y la inmensa puerta solt\u00f3 un chirrido espeluznante que le hizo temblar las piernas. Su padre lo not\u00f3 y, con cierta firmeza acompa\u00f1ada de amor, lo tom\u00f3 del brazo al tiempo que uno de los guardianes profiri\u00f3 unas palabras: &#8220;unos m\u00e1s&#8230; y &#8220;trajeaditos&#8221;, han de ser revoltosos&#8230;&#8221;<\/p>\n<figure id=\"attachment_2233\" aria-describedby=\"caption-attachment-2233\" style=\"width: 234px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2011\/12\/filomeno-mata-14.jpg\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-2233\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2011\/12\/filomeno-mata-14.jpg\" alt=\"Filomeno Mata\" width=\"234\" height=\"300\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-2233\" class=\"wp-caption-text\">Filomeno Mata<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los dem\u00e1s centinelas se acercaron para mirar y uno de ellos, aprovech\u00e1ndose del miedo que mostraba Rafael en el rostro, le dio una fuerte palmada en la espalda. Haciendo mofa de su vestimenta, lo empuj\u00f3 violentamente propinando una serie de insultos y golpeteando con sus manos para intimidar a\u00fan m\u00e1s. Sin duda les esperaba una estancia en prisi\u00f3n penosa y prolongada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si bien padre e hijo sab\u00edan cu\u00e1l era el motivo por el que hab\u00edan sido aprehendidos, no se les dio notificaci\u00f3n alguna. Ya en el interior de la c\u00e1rcel fueron acompa\u00f1ados por tres gendarmes que, m\u00e1s que guardianes del orden, ten\u00edan pinta de delincuentes de la peor ralea. Lentamente caminaron en medio de los nauseabundos pasillos que conduc\u00edan a las bartolinas, celdas cuyo piso era cieno repugnante y sobre el cual hab\u00eda un petate sucio, utilizado antes por otros desdichados.<\/p>\n<h2 style=\"text-align: center;\">[&#8230;]<br \/>\nPara leer el art\u00edculo completo, consulte la revista\u00a0<em>BiCentenario<\/em>.<\/h2>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Para nadie era un secreto: todo aquel que osara oponerse a los designios de las autoridades terminarAi??a preso en alguna de las mA?ltiples mazmorras que servAi??an para quebrantar los A?nimos. <\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[21,901,20],"tags":[2348,941],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1314"}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1314"}],"version-history":[{"count":10,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1314\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":16021,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1314\/revisions\/16021"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1314"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1314"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1314"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}