﻿{"id":1286,"date":"2013-10-23T11:56:41","date_gmt":"2013-10-23T16:56:41","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=1286"},"modified":"2021-05-03T17:14:03","modified_gmt":"2021-05-03T22:14:03","slug":"aventuras-de-un-diplomatico-en-mexico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/aventuras-de-un-diplomatico-en-mexico\/","title":{"rendered":"Aventuras de un diplom&aacute;tico en M&eacute;xico"},"content":{"rendered":"<p><strong>Ana Rosa Su\u00e1rez Arg\u00fcello<br \/>\nInstituto Mora<\/strong><\/p>\n<h3><span style=\"color: #800000;\">En revista\u00a0<em>BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico<\/em>, n\u00fam. 14.<\/span><\/h3>\n<p style=\"text-align: center;\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/10\/Captura-de-pantalla-2013-10-25-a-las-12.07.38.png\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-3342 aligncenter\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/10\/Captura-de-pantalla-2013-10-25-a-las-12.07.38.png\" alt=\"Captura de pantalla 2013-10-25 a las 12.07.38\" width=\"632\" height=\"446\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>D<\/strong>espu\u00e9s de la derrota de M\u00e9xico por Estados Unidos en 1847, el presidente James K. Polk envi\u00f3 como comisionado a Nathan Clifford, su procurador general, con la misi\u00f3n de negociar la \u00faltima etapa del tratado de paz. Si bien se ocup\u00f3 de esta tarea, el novel diplom\u00e1tico tuvo ocasi\u00f3n de conocer la ciudad de M\u00e9xico as\u00ed como de escribir a su familia, residente en Newfield, Maine, a donde \u00e9l hab\u00eda llegado en 1822, ejercido como abogado e iniciado su carrera pol\u00edtica en el Partido Dem\u00f3crata. De las impresiones de viaje que dej\u00f3 en estas cartas, hablaremos a continuaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Clifford inici\u00f3 el 19 de marzo de 1848 un viaje que apenas dur\u00f3 dos semanas; la rapidez revelaba la urgencia de que entrara en vigor el Tratado de Guadalupe Hidalgo, pues el movimiento Todo M\u00e9xico, que exig\u00eda la anexi\u00f3n de m\u00e1s territorio a Estados Unidos, tomaba gran fuerza. El Senado lo hab\u00eda ratificado y contaba con la aprobaci\u00f3n presidencial. Faltaban ahora la ratificaci\u00f3n y aprobaci\u00f3n mexicanas y Polk consider\u00f3 a Clifford como el m\u00e1s apropiado para conseguirlas:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Est\u00e1 perfectamente familiarizado con todos mis puntos de vista, tales como se han discutido frecuentemente en el gabinete, respecto al tratado y todas sus estipulaciones. Es adem\u00e1s un hombre discreto y muy sensato. [&#8230;] no hay otra persona de mi gabinete que pudiera estar tan bien preparado para llevar a cabo mis prop\u00f3sitos [&#8230;] Es un abogado digno de confianza y capaz y he estado satisfecho con \u00e9l como miembro de mi gabinete<\/em>.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pese a que le disgustaba mucho la tarea, Clifford la asumi\u00f3 como un deber. De modo que, por una ruta que de Washington se dirigi\u00f3 a Wilmington, Carolina del Norte, y luego pas\u00f3 por Charleston, Carolina del Sur; Augusta, Atlanta y Griffin, Georgia; Auburn, Montgomery y Mobile, Alabama, para finalmente llegar a Nueva Orle\u00e1ns el 26, recorrido en el que viaj\u00f3 en lancha, carruaje, ferrocarril y barco de vapor, y no le faltaron tormentas, incendios e incluso un ligero resfr\u00edo, a pesar de lo cual conserv\u00f3 el optimismo: <em>Creo que estoy en el camino del deber y me apresurar\u00e1 confiado en la gu\u00eda y el apoyo de una Providencia todopoderosa<\/em>.<\/p>\n<figure id=\"attachment_1288\" aria-describedby=\"caption-attachment-1288\" style=\"width: 297px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2011\/11\/james-polk-14.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-1288\" title=\"James Polk\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2011\/11\/james-polk-14.jpg\" alt=\"James Polk\" width=\"297\" height=\"400\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2011\/11\/james-polk-14.jpg 297w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2011\/11\/james-polk-14-222x300.jpg 222w\" sizes=\"(max-width: 297px) 100vw, 297px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-1288\" class=\"wp-caption-text\">James Polk<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">El 27 abord\u00f3 el <em>Massachusetts<\/em>; esperaba desembarcar en Veracruz a las 72 horas. Pero el viento obraba en contra y el velero no pudo anclar frente al castillo de San Juan de Ul\u00faa sino una semana despu\u00e9s. Sin duda, la buena recepci\u00f3n del mando militar, que lo acogi\u00f3 con salvas de ca\u00f1\u00f3n y los acordes de <em>Sweet Home <\/em>y <em>Star Spangled Banner<\/em>, interpretados por una banda, le deben haber resarcido las molestias de la traves\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El puerto de Veracruz, despertado a ca\u00f1onazos en la madrugada, estaba <em>tranquilo y al parecer bajo perfecto control, si bien dirige a la polic\u00eda la autoridad mexicana, restaurada hace tres d\u00edas por el nuevo armisticio<\/em>. Se aloj\u00f3 en casa de Louis S. Hargous, un comerciante estadounidense all\u00ed radicado. La ciudad le dej\u00f3 una p\u00e9sima impresi\u00f3n: &#8220;temer\u00e9 pasar por este lugar cuando regrese a casa&#8221;. No era s\u00f3lo el mal clima; <em>los mexicanos se mantienen apartados de nosotros y no lamento que lo hagan porque no me agradan en lo m\u00e1s m\u00ednimo<\/em>. Era \u00e9sta una actitud ins\u00f3lita en el pueblo hospitalario que es el mexicano, sin duda explicada por la reciente y muy dolorosa derrota militar.<\/p>\n<h2 style=\"text-align: center;\">[&#8230;]<br \/>\nPara leer el art\u00edculo completo, consulte la revista\u00a0<em>BiCentenario<\/em>.<\/h2>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>DespuAi??s de la derrota de MAi??xico por Estados Unidos en 1847, el presidente James K. 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