﻿{"id":1277,"date":"2011-11-19T10:00:21","date_gmt":"2011-11-19T16:00:21","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=1277"},"modified":"2021-05-04T14:52:07","modified_gmt":"2021-05-04T19:52:07","slug":"criar-hijos-ajenos-las-nodrizas-en-mexico-durante-los-siglos-xviii-y-xix","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/criar-hijos-ajenos-las-nodrizas-en-mexico-durante-los-siglos-xviii-y-xix\/","title":{"rendered":"Criar hijos ajenos: Las nodrizas en M&eacute;xico durante los siglos XVIII y XIX"},"content":{"rendered":"<p><strong>Luis Ernesto Hernandez Morales<br \/>\nFacultad de Filosof\u00eda y Letras, UNAM.<\/strong><\/p>\n<h3><span style=\"color: #800000;\">En revista BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam. 14.<\/span><\/h3>\n<p style=\"text-align: center;\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2011\/11\/andres-de-islas-castas-siblo-xviii-14.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-1279  aligncenter\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2011\/11\/andres-de-islas-castas-siblo-xviii-14.jpg\" alt=\"\" width=\"400\" height=\"284\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2011\/11\/andres-de-islas-castas-siblo-xviii-14.jpg 400w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2011\/11\/andres-de-islas-castas-siblo-xviii-14-300x213.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 400px) 100vw, 400px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>C<\/strong>ontratar chichiguas fue algo com\u00fan en M\u00e9xico durante los a\u00f1os de la Colonia y en el siglo XIX pues las madres no siempre quer\u00edan o pod\u00edan amamantar a los reci\u00e9n nacidos, a pesar de que la alimentaci\u00f3n infantil es, por razones naturales, su tarea y en nuestro pa\u00eds, las fuentes revelan que la crianza de los hijos ha sido parte central en las actividades cotidianas de las mujeres desde tiempos inmemoriales. Por ejemplo, en la \u00e9poca prehisp\u00e1nica, el cuidado de los ni\u00f1os era considerado asunto de <q>gran vigilancia y cuidado<\/q>; Fray Diego de Landa en su Relaci\u00f3n de las cosas de Yucat\u00e1n refiere que entre los mayas, los ni\u00f1os eran alimentados por sus madres biol\u00f3gicas hasta los cuatro a\u00f1os de edad, por lo que crec\u00edan sanos y fuertes. Sabemos tambi\u00e9n que los mexicas consideraban que atenderlos era obligaci\u00f3n de las madres quienes, s\u00f3lo en caso de verse incapacitadas para amamantarlos, pod\u00edan disponer de una chichigua (palabra n\u00e1huatl para referirse a las nodrizas) con <q>buena leche<\/q> para hacerse cargo de esa labor por un periodo que pod\u00eda ser bastante largo <q>hasta cuatro a\u00f1os<\/q>, pues los ni\u00f1os tardaban en ser destetados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Durante la \u00e9poca colonial, Fray Toribio de Benavente Motolin\u00eda relata que si una mujer ten\u00eda gemelos, <q>les daba a ambos la teta<\/q> y no buscaba ama de leche para que los amamantara. Estamos al tanto de que la Santa Inquisici\u00f3n permit\u00eda a las madres presas tener a sus hijos en la celda durante el tiempo de lactancia y, en caso de que no pudieran alimentarlos adecuadamente, se buscaba a una nodriza para que lo hiciera.<\/p>\n<figure id=\"attachment_1283\" aria-describedby=\"caption-attachment-1283\" style=\"width: 242px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2011\/11\/nodrizas-mexicanas-14.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-1283 \" title=\"Nodrizas mexicanas\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2011\/11\/nodrizas-mexicanas-14.jpg\" alt=\"Nodrizas mexicanas\" width=\"242\" height=\"211\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-1283\" class=\"wp-caption-text\">Nodrizas mexicanas<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, existieron innumerables casos entre las familias novohispanas (principalmente de clase alta y media) en las que el cuidado de los hijos fue depositado en manos de nodrizas. En este caso, la existencia de las amas de leche obedec\u00eda principalmente a que los reci\u00e9n nacidos no recib\u00edan el pecho de su madre, la que guardaba cama durante 40 d\u00edas, atendida y alimentada por sus familiares y criados para que recuperaran su fuerza y vitalidad. Inmediatamente despu\u00e9s de nacer, el ni\u00f1o era puesto en manos de una <q>cuidadora de leche<\/q>, que visitaba la casa varias veces al d\u00eda <q>pues pod\u00eda trabajar para m\u00e1s de una persona<\/q> o incluso viv\u00eda all\u00ed hasta que el ni\u00f1o era destetado.<\/p>\n<figure id=\"attachment_1280\" aria-describedby=\"caption-attachment-1280\" style=\"width: 525px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2011\/11\/jose-alfaron-castas-1787-14.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-1280\" title=\"JosAi?? AlfarA?n, Castas, 1787\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2011\/11\/jose-alfaron-castas-1787-14.jpg\" alt=\"Jos\u00e9 Alfar\u00f3n, Castas, 1787\" width=\"525\" height=\"397\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2011\/11\/jose-alfaron-castas-1787-14.jpg 525w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2011\/11\/jose-alfaron-castas-1787-14-300x226.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 525px) 100vw, 525px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-1280\" class=\"wp-caption-text\">Jos\u00e9 Alfar\u00f3n, Castas, 1787<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">El fraile espa\u00f1ol Francisco de AjofrAi??n, durante su estancia en nuestro pa\u00eds en el siglo XVIII, escrib\u00eda: <em>La crianza de los hijos en la gente principal es como corresponde a su car\u00e1cter, aunque nunca calificar\u00eda por acertado el estilo de entregarlos a mulatas y mulatos&#8230;<\/em> El testimonio del fraile capuchino muestra que el empleo de amas de leche de raza negra para el cuidado de los hijos de familias espa\u00f1olas, criollas y, en algunos casos, mestizas, era algo muy com\u00fan para las madres del M\u00e9xico colonial.<\/p>\n<figure id=\"attachment_1282\" aria-describedby=\"caption-attachment-1282\" style=\"width: 489px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2011\/11\/castas-1787-14.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-1282\" title=\"Castas, 1787\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2011\/11\/castas-1787-14.jpg\" alt=\"Castas, 1787\" width=\"489\" height=\"394\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2011\/11\/castas-1787-14.jpg 489w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2011\/11\/castas-1787-14-300x241.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 489px) 100vw, 489px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-1282\" class=\"wp-caption-text\">Castas, 1787<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">El uso de amas de crianza fue una pr\u00e1ctica tan extendida entonces que instituciones como la Casa de Ni\u00f1os Exp\u00f3sitos requer\u00edan de sus servicios. En efecto, como la madre biol\u00f3gica no estaba disponible para alimentar a los infantes abandonados, no quedaba m\u00e1s que acudir a las nodrizas para que los amamantaran; hab\u00eda, por as\u00ed decirlo, un mercado de trabajo para mujeres que pudiesen dar el pecho a una criatura y quisieran hacerlo a cambio de una remuneraci\u00f3n. Y en varias ocasiones, el exceso de infantes o la falta de amas de leche hizo que una solo mujer amamantara a m\u00e1s de una criatura y que los encargados de la Casa se vieran en la necesidad de buscar m\u00e1s nodrizas para llenar la necesidad alimenticia de los exp\u00f3sitos. Para satisfacer esta demanda, recurrieron a mujeres ind\u00edgenas con hijos reci\u00e9n nacidos que, como ya se\u00f1alamos, buscaban un ingreso. Esto ocurr\u00eda en pleno siglo XIX, tal y como lo muestra madame Calder\u00f3n, quien en sus cartas de viaje nos cuenta:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">En medio de la revoluci\u00f3n nos divirt\u00eda el m\u00e1s pac\u00edfico de los espect\u00e1culos: la llegada de todas las nodrizas de la [Casa de] Cuna, que ven\u00edan de los pueblos para recibir su mesada. Cuando el ni\u00f1o [nace] se le conf\u00eda a una nodriza india en uno de los pueblos inmediatos a M\u00e9xico. [&#8230;] Estas nodrizas tienen una <strong>fiadora<\/strong>, persona responsable que vive en el mismo pueblo y responde por su buena conducta. Se le paga a cada nodriza cuatro pesos al mes, suma suficiente para decidir a una india pobre y con familia, a que se agregue un ser m\u00e1s a la que ya tiene.<\/p>\n<\/blockquote>\n<h2 style=\"text-align: center;\">[&#8230;]<br \/>\nPara leer el art\u00edculo completo, consulte la revista <em>BiCentenario<\/em>.<\/h2>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Contratar chichiguas fue algo comA?n en MAi??xico durante los aAi??os de la Colonia y en el siglo XIX pues las madres no siempre querAi??an o podAi??an amamantar a los reciAi??n nacidos.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[21,901,20],"tags":[921,922,2259,920],"class_list":{"0":"post-1277","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-articulos","7":"category-bicentenario-14","8":"category-revistanumero","9":"tag-amamantar","10":"tag-crianza","11":"tag-mexico","12":"tag-nodriza"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1277","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1277"}],"version-history":[{"count":12,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1277\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":16024,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1277\/revisions\/16024"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1277"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1277"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1277"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}