﻿{"id":12696,"date":"2019-05-16T11:43:26","date_gmt":"2019-05-16T16:43:26","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=12696"},"modified":"2025-09-12T00:47:50","modified_gmt":"2025-09-12T06:47:50","slug":"santa-anna-en-turbaco-en-1856","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/santa-anna-en-turbaco-en-1856\/","title":{"rendered":"Santa Anna en Turbaco, en 1856"},"content":{"rendered":"<p>Ana Rosa Su\u00e1rez Arg\u00fcello<br \/>\nInstituto Mora<\/p>\n<h4><strong><span style=\"color: #800000;\">En revista <em>BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico<\/em>, n\u00fam. 44.<\/span><\/strong><\/h4>\n<p><a href=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/BiC_44_Entrevista_Turbaco_1856.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-16736\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/BotonPDF2-e1670355523220.png\" alt=\"\" width=\"87\" height=\"44\" \/><\/a><\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\">Durante su segundo exilio en Colombia y a un a\u00f1o de huir del pa\u00eds, el ex dictador recibi\u00f3 a un periodista de un medio estadounidense al que le relat\u00f3 su participaci\u00f3n en el proceso de independencia, los \u201cerrores\u201d de juventud de apostar por un pa\u00eds federado y el desprecio por las pol\u00edticas americanas.<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>C<\/strong>uando \u201cAmigo\u201d se enter\u00f3 de que el general Antonio L\u00f3pez de Santa Anna se hab\u00eda establecido en Turbaco, a dos horas de Cartagena, Nueva Granada, decidi\u00f3 sacar partido de su viaje a Bogot\u00e1 y detenerse en aquella poblaci\u00f3n para hacerle una entrevista. Deb\u00eda estar convencido de que su editor tendr\u00eda inter\u00e9s en ella, por lo que no dud\u00f3 en visitar al ex hombre fuerte de M\u00e9xico y departir un rato con \u00e9l.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cOliendo\u201d una buena noticia, \u201cAmigo\u201d se present\u00f3 en la Casa de Tejas, como se conoc\u00eda en Turbaco a la mansi\u00f3n donde resid\u00eda el ex dictador mexicano y, sin libreta ni cuaderno para hacer anotaciones, ya que lo esencial en el ejercicio period\u00edstico de entonces era la memoria, puso gran atenci\u00f3n, no s\u00f3lo a las respuestas que sus preguntas recib\u00edan, sino tambi\u00e9n a la casa, los entornos, la persona y las expresiones de aqu\u00e9l con quien hablaba. Tres d\u00edas despu\u00e9s intentar\u00eda reproducir por escrito, casi palabra por palabra, la mayor parte de lo que hab\u00eda visto, o\u00eddo y dicho, y despu\u00e9s de hacerlo, remiti\u00f3 el documento a Nueva York o, tal vez, lo llev\u00f3 consigo al regresar a su pa\u00eds y lo entreg\u00f3 personalmente.<\/p>\n<figure id=\"attachment_12736\" aria-describedby=\"caption-attachment-12736\" style=\"width: 650px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/056.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-12736 \" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/056.jpg\" alt=\"056\" width=\"650\" height=\"581\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-12736\" class=\"wp-caption-text\">Antonio L\u00f3pez de Santa Anna, daguerrotipo ca. 1853, De-Golyer Library, Southern Methodist University. Flickr Commons.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cAmigo\u201d no se equivoc\u00f3 sobre el inter\u00e9s por el material por parte de su editor, Horace Greeley. Se public\u00f3 en el <em>New York Tribune<\/em> escasamente unas semanas despu\u00e9s: el 14 de febrero de 1856. La entrevista tendr\u00eda una difusi\u00f3n que ni Santa Anna mismo pudo conjeturar: el importante peri\u00f3dico, reconocido por su independencia y orientaci\u00f3n reformista (era abierto partidario, por ejemplo, de la abolici\u00f3n de la esclavitud), ten\u00eda por entonces una circulaci\u00f3n diaria de m\u00e1s de 60 000 ejemplares; pero su influencia llegaba incluso a las \u00e1reas rurales. No era raro que Santa Anna llamara a\u00fan la atenci\u00f3n. Apenas un a\u00f1o anterior, muchos mexicanos se postraban ante \u00e9l y le aplaud\u00edan como Su Alteza Seren\u00edsima. Sin embargo, los abusos y las dificultades hab\u00edan ido agotando su mandato. Mientras \u00e9l inventaba impuestos y proscrib\u00eda o confinaba a los disidentes, la revoluci\u00f3n proclamada por el plan de Ayutla en marzo de 1854, iba ganando adeptos y, por m\u00e1s esfuerzos que hizo, el general presidente no consigui\u00f3 derrotarla. En agosto de 1855, el triunfo de los \u201cfacciosos\u201d, guiados por los generales Juan \u00c1lvarez e Ignacio Comonfort, era un hecho. El d\u00eda 9, Santa Anna huy\u00f3 de la capital por la noche, concediendo el triunfo al enemigo. El 12, en Perote, manifest\u00f3 que dejaba M\u00e9xico y la ma\u00f1ana del 17 parti\u00f3 hacia La Habana, en el vapor \u201cEl Guerrero\u201d. Iniciaba de tal manera su tercer exilio, que ser\u00eda el \u00faltimo y el m\u00e1s largo. Unas semanas despu\u00e9s, en septiembre, zarp\u00f3 para el puerto de Cartagena, para de all\u00ed, luego de recorrer, rumbo al sur, cuatro leguas (unos 20 kil\u00f3metros), llegar por fin a Turbaco.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El vecindario de esta peque\u00f1a poblaci\u00f3n, que guardaba un buen recuerdo de su estancia anterior (de 1850 a 1853), lo recibi\u00f3 con agrado. El ya sexagenario Santa Anna recuerda en sus memorias: \u201cEl cura p\u00e1rroco a pie y mojado por la lluvia que hab\u00eda ca\u00eddo, asom\u00f3 el primero seguido de una multitud que me saludaba entusiasta; la m\u00fasica del pueblo llenaba el aire con sus sonatas, y al apearme del caballo disput\u00e1banse la preferencia de abrazarme\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Volvi\u00f3 a la casa que hab\u00eda construido anteriormente y procur\u00f3 no estar ocioso. Destin\u00f3 sus tierras a la agricultura y la cr\u00eda de ganado. Inici\u00f3 por entonces el dictado de sus memorias. Adem\u00e1s, cri\u00f3 gallos para divertirse con su juego favorito y se ocup\u00f3 de sus vecinos. Les prest\u00f3 dinero, sin obtener utilidad alguna, como hacen constar los protocolos notariales que pueden consultarse en Cartagena y fue dadivoso con quienes precisaban socorro para resolver sus penurias y mejorar sus condiciones de vida. Con su colaboraci\u00f3n, casas m\u00e1s c\u00f3modas comenzaron a sustituir a las chozas miserables y a llenar los terrenos bald\u00edos y se reedificaron el curato y la iglesia parroquial, con sus altares y ornamentos. Ayud\u00f3 en la edificaci\u00f3n de un cementerio. E impuls\u00f3 el cultivo del az\u00facar y el tabaco y la cr\u00eda de ganado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otro de sus intereses fue desarrollar los transportes y las comunicaciones de los alrededores. El entrevistador del <em>New York Tribune<\/em> reconoce la tentativa de Santa Anna de construir un camino de peaje que uniera Turbaco con Cartagena. Esto le gan\u00f3 el afecto y la gratitud de los vecinos, quienes, cuando se enteraron de que se iba a marchar, le rogaron, como a \u201csu padre y bienhechor\u201d, que no lo hiciera. Sin embargo, vientos de fronda soplaban sobre Nueva Granada hacia 1858, a\u00f1o en que se aprob\u00f3 una nueva constituci\u00f3n: liberal, federalista, antieclesi\u00e1stica. El general Tom\u00e1s Cipriano Mosquera intranquilizaba al pa\u00eds. Santa Anna, quien, como veremos en seguida, no parec\u00eda gozar de las simpat\u00edas de aquel militar, temi\u00f3 ser perjudicado y prefiri\u00f3 alejarse. El 9 de marzo de ese a\u00f1o emprendi\u00f3 el viaje a la colonia inglesa de Saint Thomas, en el Caribe; ten\u00eda la intenci\u00f3n de volver cuando fuera prudente. No sucedi\u00f3 as\u00ed; el temor de los vecinos de Turbaco de que no regresara acabar\u00eda por justificarse.<\/p>\n<p class=\"BiC08Subtitulo\" style=\"text-align: center;\">*****<\/p>\n<div class=\"BiC08Subtitulo\">\n<hr align=\"center\" size=\"2\" width=\"100%\" \/>\n<\/div>\n<p class=\"BiC08Subtitulo\" style=\"text-align: center;\">The New York Herald, 14 de febrero de 1856.<\/p>\n<p class=\"BiC08Subtitulo\" style=\"text-align: center;\">INTERESANTE ENTREVISTA CON SANTA ANNA<\/p>\n<p class=\"BiC02AutorCxSpFirst\" style=\"text-align: center;\" align=\"center\">Nuestra correspondencia de Nueva Granada<\/p>\n<p class=\"BiC02AutorCxSpLast\" style=\"text-align: center;\" align=\"center\"><i>Traducci\u00f3n de Claudia Su\u00e1rez Medina.<\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Viaje de Cartagena a Turbaco, en ruta hacia Bogot\u00e1.\u2013 Visita a Santa Anna.\u2013 La casa donde vive.\u2013 Aspecto del ex dictador.\u2013 Su perspectiva de la guerra europea.\u2013 Lo que piensa de los Estados Unidos.\u2013 Abandono de la vida privada, etc\u00e9tera.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como suele suceder al visitar un pa\u00eds espa\u00f1ol, el d\u00eda ocho por la tarde nos sentimos decepcionados por no conseguir caballos para salir de Cartagena, pero llegaron durante la noche y, antes de que el d\u00eda amaneciera, ya est\u00e1bamos montados. Nuestro equipaje fue tambi\u00e9n colocado a lomo de caballos y de asnos; y como algunos amigos nos acompa\u00f1aron a lo largo de varias leguas, la cabalgata que sali\u00f3 de la antigua ciudad de Cartagena m\u00e1s bien parec\u00eda la compa\u00f1\u00eda Canterbury de Chaucer traducida al espa\u00f1ol. Vamos con destino a Bogot\u00e1, la capital de Nueva Granada, y nuestra compa\u00f1\u00eda est\u00e1 formada por el general Mosquera \u2013de quien ya he hablado\u2013, dos diputados del Congreso de la provincia, un m\u00e9dico, un joven que regresa de un viaje por Europa, este humilde servidor y los sirvientes de varias otras personas, adem\u00e1s del n\u00famero usual de cargadores y conductores de bestias. Incluyendo amigos y sirvientes, no \u00e9ramos menos de 50 jinetes en el grupo y, mientras cruz\u00e1bamos la ciudad y se iban reuniendo quienes estaban en los puntos de salida, los conocidos de cada uno sacud\u00edan pa\u00f1uelos y de los balcones vecinos nos iban coreando diversas voces de \u201cadi\u00f3s\u201d. Entre los animales iba uno cuya carga atra\u00eda la atenci\u00f3n de quien no est\u00e1 habituado a ello: dos cajas fuertemente clavadas que transportaban 4 000 d\u00f3lares y eran remitidas a alguien en Bogot\u00e1.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un paseo agradable de dos horas nos condujo a Turbaco, donde nuestros amigos, que deb\u00edan regresar, hab\u00edan ordenado un suculento desayuno de despedida. Este pueblo, a cuatro leguas de Cartagena, es la actual residencia del general Santa Anna, ex dictador de M\u00e9xico. Despu\u00e9s de hacer los convenientes honores a los preparativos dispuestos por nuestros amigos y para los cuales la cabalgata nos hab\u00eda despertado un enorme apetito, alrededor de unos doce de nosotros encendimos nuestros cigarros y procedimos a visitar al hombre que ha jugado un papel tan notable en los asuntos de M\u00e9xico. Su casa es un gran edificio de piedra de una sola planta, al viejo estilo espa\u00f1ol, con columnas, entrada para carruajes y jardines. Su aspecto resulta muy agradable en el medio de las casas, pobremente techadas de paja, de la gente cerca de la cual vive.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se nos condujo al gran recibidor, que ocupa casi todo el frente de la casa, y se inform\u00f3 al general de nuestra llegada. Las paredes aparec\u00edan cubiertas con un elegante tapiz franc\u00e9s de dibujos dorados con fondo azul y orillas color carmes\u00ed, aproximadamente cinco pies a partir del piso [1.50 metros], y el espacio en blanco restante se hallaba adornado con varias estampas francesas a color, enmarcadas de forma sencilla. Un piano de palo de rosa permanec\u00eda abierto, con algunas partituras sueltas en cima; dos o tres sof\u00e1s y una docena de butacas de caoba y bejuco estaban situadas alrededor; y m\u00e1s all\u00e1 del medio de la habitaci\u00f3n, entre las dos grandes puertas, una que abr\u00eda hacia la calle y la otra hacia un patio cubierto con c\u00e9sped, se hallaban alineadas, mir\u00e1ndose de frente, dos hileras de sillones y mecedoras, con una mesa de m\u00e1rmol en el centro, adornada con un florero.<\/p>\n<p class=\"BiC07Parrafo2\">El conjunto ten\u00eda un aspecto sencillo y de comodidad tropical que resultaba muy agradable.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El exdictador apareci\u00f3 casi de inmediato. Yo lo hab\u00eda conocido hac\u00eda diez a\u00f1os, en La Habana, y esperaba encontrarlo muy cambiado, pero, si exist\u00eda alguna variaci\u00f3n, era para bien. Ten\u00eda el aspecto de un hombre bien conservado de 50 a\u00f1os, de aproximadamente cinco pies con diez u once pulgadas de estatura [1.79 metros], ancho, robusto y erguido. Sus ojos son oscuros y las cejas prominentes dan a estos un aspecto hundido, haciendo que el color cambie con las variaciones de luz. Su tez es de color oliva, no lleva patillas ni bigote y, con excepci\u00f3n de unas cuantas patas de gallo en las esquinas de los ojos, no se observan arrugas en su cara o en su frente. Su pelo es de un color gris claro, pero me dicen que utiliza un tinte. Entr\u00f3 despacio en la habitaci\u00f3n, caminando con cierto problema e irregularidad, vali\u00e9ndose de un bast\u00f3n. Su ropa era un pantal\u00f3n a cuadros peque\u00f1os con un fondo caf\u00e9, propio de un simple caballero del sur, un chaleco ligero y un saco caf\u00e9, con pa\u00f1uelo al cuello y botas finas. El \u00fanico adorno era un alfiler de grandes diamantes en el pecho. Por las referencias a fechas que dio durante la conversaci\u00f3n, calcul\u00e9 su edad en 59, y al pregunt\u00e1rselo, respondi\u00f3 que su cumplea\u00f1os era el 21 de febrero.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nos recibi\u00f3 con toda la solemne cortes\u00eda de un hidalgo espa\u00f1ol de la vieja escuela, saludando y ofreciendo la mano a todos, y luego nos invit\u00f3 a sentar. Su conversaci\u00f3n se dirigi\u00f3 sobre todo al general Mosquera, quien escuch\u00f3 con atenci\u00f3n y cortes\u00eda, aunque disent\u00eda abierta y frecuentemente, afirmando que \u00e9l era un dem\u00f3crata cabal, en los principios y en la pr\u00e1ctica, y parec\u00eda expresar sus sentimientos con gran franqueza. Como le habl\u00e9 en espa\u00f1ol y le mencion\u00e9 el hecho de haberlo conocido en La Habana, es probable que se equivocara al tomarme por cubano, y despu\u00e9s se me inform\u00f3 que, al enterarse de que mi nacionalidad era la americana, dijo lamentar la forma tan abierta en que habl\u00f3 sobre los Estados Unidos. Dado que s\u00f3lo exterioriz\u00f3 los sentimientos pol\u00edticos que ha exhibido ante el mundo a lo largo de toda su carrera p\u00fablica, yo carec\u00eda de motivos para ofenderme, y no creo faltar a las reglas de la caballerosidad si presento a sus lectores un breve bosquejo de las observaciones que hizo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su primera pregunta, una vez agotada la etapa superficial de la conversaci\u00f3n, se refiri\u00f3 a las noticias de Europa, afirmando que las esperanzas presentes de paz eran falaces. Habl\u00f3 de los contendientes con lo que, a mi parecer, fue buen juicio, observando que Rusia no sent\u00eda en sus recursos el peso de la guerra en igual medida que los aliados, aunque el sacrificio en vidas y en el tesoro hab\u00eda sido inmenso para ambos lados. Pregunt\u00f3 si la gente en los Estados Unidos segu\u00eda sintiendo m\u00e1s simpat\u00eda por Rusia que por los aliados, e hizo notar lo extra\u00f1o de ver a la democracia y a la autocracia simpatizando de tal forma. La conversaci\u00f3n pronto vir\u00f3 hacia M\u00e9xico, y \u00e9l entonces habl\u00f3 de su carrera con alguna extensi\u00f3n. Entr\u00f3 al ej\u00e9rcito espa\u00f1ol como cadete en 1810, a la edad de catorce a\u00f1os, y sirvi\u00f3 durante diez a\u00f1os, en el lapso en el que las fuerzas republicanas al mando de Guadalupe Victoria y Guerrero fueron por completo aplastadas. \u00c9l hab\u00eda ascendido en rango y alcanzado algunas distinciones, cuando en 1821 se sum\u00f3 a la organizaci\u00f3n que proclam\u00f3 el Plan de Iguala, cuyo prop\u00f3sito reconocido era deponer al gobierno colonial espa\u00f1ol y colocar a alg\u00fan pr\u00edncipe europeo en el trono independiente de M\u00e9xico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El plan se jur\u00f3 en la v\u00edspera de Navidad de 1821, e Iturbide se dirigi\u00f3 hacia el occidente para pronunciarlo, mientras \u00e9l march\u00f3 al sur para esparcir el eco. El movimiento fue completamente exitoso, y se aniquil\u00f3 en nueve meses a las fuerzas espa\u00f1olas, que sumaban ochenta mil hombres. Hizo la afirmaci\u00f3n de haberse unido a este movimiento por amor a su pa\u00eds y porque lo persuadieron sus amigos, quienes lo animaron a hacerlo dici\u00e9ndole que se convertir\u00eda en el Washington de M\u00e9xico, y que asegurar\u00eda la felicidad de su tierra natal. Cuando Iturbide se coron\u00f3, para sorpresa de muchos, sino es que de todos los que lo apoyaron, se desilusion\u00f3 y constern\u00f3. Sus amigos volvieron a buscarle, diciendo que \u00e9l era la esperanza de M\u00e9xico, e insistieron de nuevo en que fuera su Washington. Se desarroll\u00f3 el plan de una Uni\u00f3n Federal, y se decidi\u00f3 a dirigir las fuerzas de la naci\u00f3n para apoyarlo. \u201cEra joven entonces \u2013dijo\u2013 y el error que comet\u00ed fue de juventud, no de coraz\u00f3n\u201d. Triunf\u00f3, y se hizo el intento de formar una confederaci\u00f3n de estados a la manera de los Estados Unidos. \u201cPero \u2013dijo\u2013 M\u00e9xico se ha esforzado por imitar el sistema federal sin saber lo que es una federaci\u00f3n, y el intento ha sido siempre en vano. Se abandon\u00f3 el viejo sistema espa\u00f1ol, que era una especie de confederaci\u00f3n de provincias que constitu\u00edan el virreinato de la Nueva Espa\u00f1a, y cada estado se empe\u00f1\u00f3 en ser una soberan\u00eda independiente. Todo se troc\u00f3 en <i>congresitos<\/i>, y todos quer\u00edan una posici\u00f3n y un sueldo, y gastos de viaje y dinero.\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Continu\u00f3 diciendo que \u00e9sta hab\u00eda sido una de las principales causas de las dificultades y disputas en M\u00e9xico. Se quer\u00eda imitar a los Estados Unidos, sin reflexionar en lo que los Estados Unidos hab\u00edan hecho. All\u00ed, trece colonias separadas integraron una Uni\u00f3n federal para constituirse en una entidad, mientras que la unidad de M\u00e9xico se destruy\u00f3 para formar muchas naciones peque\u00f1as. Las colonias americanas tendieron hacia un centro com\u00fan, e hicieron fuerza, puesto que la uni\u00f3n hace la fuerza, mientras que las varias independencias de M\u00e9xico se apartaron del centro com\u00fan, y esto trajo divisi\u00f3n y debilidad. El resultado fue que, cuando un enemigo extranjero invadi\u00f3 M\u00e9xico, y se esperaba que inclusive las mujeres ancianas y los ni\u00f1os peque\u00f1os se apresuraran a rechazar al enemigo, \u00e9ste encontr\u00f3 que el sentimiento nacionalista se hallaba muerto. La gente de algunos estados dijo que esperar\u00eda a que los yanquis llegaran a sus puertas para rechazarlos; otros mandaron al gobierno federal s\u00f3lo una parte de su contingente de hombres y dinero, mientras que a muchos mexicanos se les encontr\u00f3 combatiendo en las filas americanas. \u201cAs\u00ed \u2013dijo\u2013, M\u00e9xico, un pa\u00eds que posee 8 000 000 de habitantes y con abundante riqueza y recursos materiales, fue conquistado, para reprobaci\u00f3n y verg\u00fcenza propias. De tal manera es como el negro, \u00c1lvarez, alcanz\u00f3 la notoriedad.\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Declar\u00f3 que, cuando el pa\u00eds hab\u00eda resuelto lograr la paz a cualquier precio, y se neg\u00f3 a contribuir al sostenimiento de la guerra, \u00e9l decidi\u00f3 abandonarlo, puesto que no firmar\u00eda paz alguna ni se quedar\u00eda a presenciar la degradaci\u00f3n de M\u00e9xico. Lo animaba el mismo esp\u00edritu que anim\u00f3 a los antiguos cartagineses, quienes ante el altar de los dioses juraron por sus hijos una enemistad eterna hacia Roma. \u201cLos Estados Unidos son la Roma de la antig\u00fcedad y la Rusia de la modernidad. Son los enemigos de nuestro pa\u00eds, nuestra religi\u00f3n y nuestra raza, y se tragar\u00e1n y comer\u00e1n a nuestros ciudadanos, como ya lo hicieron en California y Nuevo M\u00e9xico. Estas provincias las obtuvieron a trav\u00e9s de una llamada cesi\u00f3n pac\u00edfica, pero fue una cesi\u00f3n pac\u00edfica con un rifle apuntando a nuestros pechos. Es como si un hombre corpulento a un lado del camino dirigiera una escopeta al viajero distra\u00eddo y desarmado, pidi\u00e9ndole una limosna por el amor de Dios.<\/p>\n<p class=\"BiC07Parrafo2\">\u201cNo s\u00f3lo los odio, los aborrezco como naci\u00f3n \u2013dijo\u2013 y toda mi vida atestigua este sentimiento. No hablo de los americanos como individuos, hasta donde s\u00e9 no tengo ning\u00fan enemigo personal que sea americano, al contrario, tengo una excelente opini\u00f3n de muchos americanos que conozco, y cuando estuve en los Estados Unidos recib\u00ed muchas \u2013de verdad, muchas\u2013 atenciones personales. Fui bien acogido en todos lados; el general Jackson me ofreci\u00f3 un banquete en la Casa Blanca; muchos ciudadanos notables me invitaron a sus hogares; organismos p\u00fablicos me rindieron honores en varios lugares y un barco del gobierno me transport\u00f3 de Norfolk a M\u00e9xico. Pero el esp\u00edritu que alienta, y la pol\u00edtica que gu\u00eda al pueblo americano es antag\u00f3nica a mi propio pa\u00eds, y no puedo brindar al enemigo de \u00e9ste cualquier otro sentimiento que el que nace del amor por mi tierra natal. As\u00ed lo manifest\u00e9 a mi regreso a M\u00e9xico, despu\u00e9s de la paz. Encontr\u00e9 dinero americano circulando por todos lados. Alrededor de 2 500 000 d\u00f3lares, que fueron dejados por el ej\u00e9rcito, circulaban entre la poblaci\u00f3n, corrompiendo a nuestros j\u00f3venes y familiariz\u00e1ndolos con la visi\u00f3n del \u00e1guila americana. Mi primer decreto fue para sacarla del pa\u00eds y lo hice. No quiero nada de ellos, ni de sus principios, ni siquiera su dinero&#8221;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La conversaci\u00f3n pronto se generaliz\u00f3, y \u00e9l declar\u00f3 que ya no ten\u00eda nada que ver con los asuntos p\u00fablicos y que hab\u00eda cerrado su carrera como hombre p\u00fablico. Poco despu\u00e9s nos retiramos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En Turbaco se me dijo que \u00e9l est\u00e1 haciendo mucho bien, estimulando la industria de la gente y prest\u00e1ndole peque\u00f1as sumas de dinero para comprar mercanc\u00edas, iniciar nuevos plant\u00edos o mejorar los que existen. Est\u00e1 empe\u00f1ado en conseguir que se construya un camino de peaje del pueblo a la ciudad de Cartagena, y se dice que ha ofrecido contribuir con 40 000 pesos para la obra \u2013dos tercios del costo estimado. Omit\u00ed mencionar que, durante la entrevista, afirm\u00f3 que a menudo se le ha preguntado por qu\u00e9 no se fue a residir a los Estados Unidos: \u201cPero \u2013dijo\u2013 no s\u00f3lo no residir\u00e9 entre ellos, sino tampoco en donde se encuentren, y si vinieran aqu\u00ed, me ir\u00eda m\u00e1s lejos.\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por mi parte, me temo que el \u201cyanqui universal\u201d ser\u00e1 un hombre del que en esta \u00e9poca ser\u00e1 dif\u00edcil de huir. De hecho, est\u00e1 aqu\u00ed, porque varios capitalistas neoyorquinos ya han comenzado la obra de reabrir el canal de Cartagena, pis\u00e1ndole los talones, y est\u00e1n haciendo navegar sus barcos de vapor por el r\u00edo Magdalena, adelant\u00e1ndosele, con auspicios m\u00e1s favorables y abundantes utilidades para su empresa. El negocio es demasiado grande y bien remunerado como para que falle. Al dejar a Santa Anna, montamos a caballo y cabalgamos unas cuantas millas hasta Arjona, donde pasamos la noche.<\/p>\n<p class=\"BiC07Parrafo2\">AMIGO<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ana Rosa Su\u00e1rez Arg\u00fcello Instituto Mora En revista BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam. 44. Durante su segundo exilio en Colombia y a un a\u00f1o de huir del pa\u00eds, el ex dictador recibi\u00f3 a un periodista de un medio estadounidense al que le relat\u00f3 su participaci\u00f3n en el proceso de independencia, los \u201cerrores\u201d de juventud de apostar por un pa\u00eds federado y el desprecio por las pol\u00edticas americanas. Cuando \u201cAmigo\u201d se enter\u00f3 de que el general Antonio L\u00f3pez de Santa Anna se hab\u00eda establecido en Turbaco, a dos horas de Cartagena, Nueva Granada, decidi\u00f3 sacar partido de su viaje a Bogot\u00e1 y detenerse en aquella poblaci\u00f3n para hacerle una entrevista. Deb\u00eda estar convencido de que su editor tendr\u00eda inter\u00e9s en ella, por lo que no dud\u00f3 en visitar al ex hombre fuerte de M\u00e9xico y departir un rato con \u00e9l. \u201cOliendo\u201d una buena noticia, \u201cAmigo\u201d se present\u00f3 en<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[21,2071,181],"tags":[2089,829,1007,2088],"class_list":{"0":"post-12696","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-articulos","7":"category-bicentenario-44","8":"category-entrevistas","9":"tag-2089","10":"tag-antonio-lopez-de-santa-anna","11":"tag-entrevista","12":"tag-turbaco"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12696","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=12696"}],"version-history":[{"count":14,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12696\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":22867,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12696\/revisions\/22867"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=12696"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=12696"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=12696"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}