﻿{"id":12690,"date":"2019-05-16T11:38:32","date_gmt":"2019-05-16T16:38:32","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=12690"},"modified":"2025-09-12T00:47:22","modified_gmt":"2025-09-12T06:47:22","slug":"cacao-chocolate","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/cacao-chocolate\/","title":{"rendered":"Cacao-chocolate"},"content":{"rendered":"<p>Adaptaci\u00f3n de Eduardo Celaya D\u00edaz<br \/>\nBasada en el texto de Laura Esquivel<\/p>\n<h4><strong><span style=\"color: #800000;\">En revista <em>BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico<\/em>, n\u00fam. 44.<\/span><\/strong><\/h4>\n<p><a href=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/BiC_44_Cuento_cacao_chocolate.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-16736\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/BotonPDF2-e1670355523220.png\" alt=\"\" width=\"87\" height=\"44\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; Te he estado esperando.<\/p>\n<p>&#8211; No puedo apresurar el paso, sabes muy bien c\u00f3mo son las cosas ahora.<\/p>\n<p>&#8211; Distintas, lo s\u00e9, pero aun as\u00ed es reconfortante cuando llega el final del d\u00eda y podemos conversar, despu\u00e9s que cumples tus actividades.<\/p>\n<p>&#8211; Mi tiempo es extra\u00f1o, pero siempre es conveniente tener estas conversaciones.<\/p>\n<p>&#8211; Eres un buen marido, cuidas de tu mujer a pesar de todo.<\/p>\n<p>&#8211; Promet\u00ed cuidarte.<\/p>\n<p>&#8211; Y lo haces bien, eres un buen marido.<\/p>\n<p>&#8211; \u00bfTe han tratado correctamente?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; Cual merece una mujer de nuestra posici\u00f3n. Pertenecer a una de las familias m\u00e1s importantes de la Nueva Espa\u00f1a confiere ciertas ventajas sobre los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>&#8211; \u00bfY tus reflexiones?<\/p>\n<p>&#8211; Me siguen atormentando las mismas preguntas.<\/p>\n<p>&#8211; Sabes que no lo dijo para causarte alteraci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; Lo s\u00e9, pero desde que don Carlos de Sig\u00fcenza y G\u00f3ngora pronunci\u00f3 esas palabras, no encuentro tranquilidad en mis pensamientos.<\/p>\n<p>&#8211; \u201cLo que es abajo es arriba\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; Esas palabras alertaron mi cordura, sent\u00ed, mientras sal\u00edan de su boca, c\u00f3mo penetraban en mi cerebro, dolorosa y violentamente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; Como si fueran un cilicio desgarrador y que como tal se incrustaban entre las delicadas membranas de tu cerebro a perpetuidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; Se convirti\u00f3 en un tormento insoportable, entrando cada vez m\u00e1s profundamente en mis pensamientos como si avanzara entre arenas movedizas. La esperanza de que esas palabras se alejaran de m\u00ed mor\u00eda cada vez m\u00e1s, se alejaban, llen\u00e1ndome de mortificaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; Sabes que don Carlos hablaba de otros asuntos, s\u00f3lo trataba de explicar una ley del universo. Durante esa excavaci\u00f3n hablaba de c\u00f3mo esa ley establece que las mismas condiciones y fen\u00f3menos que se aprecian en este mundo suceden y se reproducen simult\u00e1neamente en otro plano superior.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; No entend\u00ed nada, no lo entiendo ahora. Dudo entenderlo alg\u00fan d\u00eda. Si todo lo que existe sobre la tierra tiene su igual en el cielo, l\u00f3gicamente todo lo que est\u00e1 debajo de la tierra es igual a lo que est\u00e1 arriba.<\/p>\n<p>&#8211; Las mismas palabras que pronuncias desde aquel d\u00eda.<\/p>\n<p>&#8211; Es sumamente aberrante. Eso significar\u00eda que el infierno es lo mismo que el cielo.<\/p>\n<p>&#8211; Dudo que esas sean sus palabras.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; Pero a\u00fan, esas terribles palabras significan una cosa, que los indios, esa raza impura y desgarrada, sin alma, son iguales a nosotros, a los espa\u00f1oles de raza pura y religi\u00f3n verdadera.<\/p>\n<p>&#8211; Los indios son algo m\u00e1s que una raza impura.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; Su nombre lo indica: son plebeyos, son sacr\u00edlegos, viles, pecadores, son peligrosos, prietos y herejes. Por eso fueron hechos a imagen y semejanza del mism\u00edsimo Belceb\u00fa.<\/p>\n<p>&#8211; Por tanto, sigues asegurando que su destino es compartir las llamas del infierno en el castigo eterno.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; Sigo sin entender c\u00f3mo puedes sentirte fascinado por conocerlos. Su suciedad los infecta, los hace viles, bajos, servidumbre natural.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; Quise ver algo m\u00e1s en ellos, algo que en ocasiones podr\u00eda ver en sus miradas, en su manera de realizar sus acciones.<\/p>\n<p>&#8211; \u00bfEra necesario realizar esos viajes tan peligrosos?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; Era s\u00f3lo una excavaci\u00f3n, don Carlos me ofreci\u00f3 un lugar en su expedici\u00f3n, una nueva oportunidad de conocer un poco m\u00e1s de la tierra donde vivimos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; C\u00f3mo podr\u00edan compararse esos salvajes con nosotros, espa\u00f1oles de sangre pura, de buena casta, de religi\u00f3n cat\u00f3lica, llenos de virtudes y buenas costumbres.<\/p>\n<p>&#8211; Tu cuna te ha cegado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; \u00bfQu\u00e9 ten\u00eda que ver yo, una dama espa\u00f1ola, virtuosa y educada, con los indios paganos enterrados bajo mi casa? \u00bfY qu\u00e9 ten\u00edas que ver t\u00fa, amado esposo m\u00edo, adentr\u00e1ndote en las ruinas de los terribles templos paganos de esos viejos pueblos, certeramente exterminados por la mano de nuestro Dios? Esos lugares de ritos sanguinarios, ajenos completamente a nuestra existencia. Tus manos nunca debieron posarse sobre esas derruidas construcciones, llenas de s\u00edmbolos paganos y recuerdos de adoraciones sat\u00e1nicas.<\/p>\n<p class=\"BiC07Parrafo2\">&#8211; Era mi inter\u00e9s por el conocimiento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; Nada, absolutamente nada en com\u00fan, nada que hacer ah\u00ed. Nosotros los espa\u00f1oles somos hechos a imagen y semejanza del Se\u00f1or nuestro Dios, mientras que esas razas inferiores son enteramente relacionadas con el traidor, con Satan\u00e1s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; Esta es tierra espa\u00f1ola ahora, tierra que habitamos alg\u00fan d\u00eda, tierra que ve nacer a muchos de nuestra misma sangre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; Pero \u00bfy si esta tierra ya est\u00e1 contaminada? \u00bfSi esos olores f\u00e9tidos que escapan de sus grietas no es sino el recuerdo de los terribles tiempos de paganismo y pecado antes que nosotros lleg\u00e1ramos?<\/p>\n<p class=\"BiC07Parrafo2\">&#8211; Te lo he repetido muchas veces, los indios no pretenden igualarse a nosotros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; Imagina que tuviera raz\u00f3n, que esos traidores seres inferiores hicieron un pacto con Luzbel, y por medio de su enfermedad, de su pecado trataran de infectarnos, todo para considerarse iguales a nosotros, haci\u00e9ndonos caer a su nivel al presentarnos en formas exquisitas y apetitosas el veneno que habr\u00eda de destruir nuestra alma.<\/p>\n<p class=\"BiC07Parrafo2\">&#8211; Nuestra tierra no est\u00e1 contaminada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; Los alimentos germinados bajo esta tierra cubierta de iniquidad y manchada con su sangre. Si Belceb\u00fa ya hab\u00eda tentado una vez a nuestro padre, a Ad\u00e1n, con un simple fruto, \u00bfpor qu\u00e9 no habr\u00eda de repetir la estrategia para perdernos a nosotros, al ver amenazado su poder sobre estas tierras con nuestra llegada?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; Tu obsesi\u00f3n ha crecido grandemente. Las ideas de miedo a la enfermedad y la ponzo\u00f1a te hicieron alejarte de aquellos alimentos que partieran de manos de indios. Recuerdo que comenzaste a creer que, al consumir estos alimentos, entrabas en comuni\u00f3n con un mundo de horror.<\/p>\n<p class=\"BiC07Parrafo2\">&#8211; De tinieblas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; Cre\u00edas condenar tu alma a los infiernos con s\u00f3lo comer algo de sus frutos, por apreciar el olor de las m\u00e1s bellas flores.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; Es su origen, nacidos de esta tierra infecta, mancillada por tiempos de perversi\u00f3n, de sangre, de adoraciones blasfemas.<\/p>\n<p class=\"BiC07Parrafo2\">&#8211; Resultaba dif\u00edcil s\u00f3lo consumir alimentos de origen espa\u00f1ol.<\/p>\n<p class=\"BiC07Parrafo2\">&#8211; Sabes bien que no pod\u00eda admitir ning\u00fan tipo de mestizaje gastron\u00f3mico.<\/p>\n<p class=\"BiC07Parrafo2\">&#8211; Tu cordura ya anunciaba un declive desde aquellos tiempos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; Nada de eso, temor era lo que me mov\u00eda, terror. \u00bfSabes lo dif\u00edcil que era mantener una defensa ante la tentaci\u00f3n del maligno, sobre todo siendo como yo, una mujer de est\u00f3mago antojadizo?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; Pocos d\u00edas antes de aquello recorr\u00edamos la plaza, entramos por un corredor y vimos los puestecillos de los indios a nuestros lados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; No quisiera recordar ese episodio, fue tremendamente dif\u00edcil para m\u00ed, y tal pareciera que a ti te causara diversi\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&gt;- Pasaban a nuestro lado las canoas de los indios, cargadas de frutas, de legumbres, de granos y flores.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; Los olores alteraban mis sentidos. Procuraba no permitir que se acercaran a mi delicado olfato, pero no dejo de recordar con terror y ansiedad esos olores: el ma\u00edz, el frijol, la ch\u00eda, el jitomate.<\/p>\n<p class=\"BiC07Parrafo2\">&#8211; \u00bfSientes deseo a\u00fan por aquellos manjares que un d\u00eda te negaras a probar?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; Terror es lo que me provocan, sabes que mi alma est\u00e1 en constante lucha contra las fuerzas del mal.<\/p>\n<p class=\"BiC07Parrafo2\">&#8211; \u00bfLa pi\u00f1a?<\/p>\n<p class=\"BiC07Parrafo2\">&#8211; Despreciable.<\/p>\n<p class=\"BiC07Parrafo2\">&#8211; \u00bfLa chirimoya?<\/p>\n<p class=\"BiC07Parrafo2\">&#8211; Un terrible artefacto del infierno.<\/p>\n<p class=\"BiC07Parrafo2\">&#8211; \u00bfLa papaya, el aguacate, los capulines, el mamey?<\/p>\n<p class=\"BiC07Parrafo2\">&#8211; Nada m\u00e1s que tentaciones con apariencia de placer, pero llenas de pecado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; \u00bfNo hay ya ansiedad por el zapote, los tejocotes, las pitahayas, los chiles, el chilacayote y las ciruelas?<\/p>\n<p class=\"BiC07Parrafo2\">&#8211; Su simple recuerdo me provoca un desgarro en el coraz\u00f3n, como si el pecado entrara por todo mi cuerpo y desgarrara mi alma inmortal.<\/p>\n<p class=\"BiC07Parrafo2\">&#8211; Entonces, \u00bfC\u00f3mo puedes explicar ese irrefrenable deseo por el chocolate?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; Te ruego guardes tu lengua cuando desees pronunciar esa palabra. El solo recuerdo causa temblores incontrolables a mi esp\u00edritu.<\/p>\n<p class=\"BiC07Parrafo2\">&#8211; Sucedi\u00f3 despu\u00e9s de mi partida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&gt;- La ansiedad de no verte m\u00e1s me invad\u00eda. Saber que tu cuerpo mortal yacer\u00eda por siempre bajo esas ruinas terribles de Teotihuac\u00e1n, las palabras de don Carlos de Sig\u00fcenza y G\u00f3ngora esa fr\u00eda ma\u00f1ana lluviosa cuando me inform\u00f3 de tu necedad, tu irracional deseo por conocer m\u00e1s de esos infectos indios. S\u00f3lo pod\u00eda pensar en el terror que tu alma inmortal deb\u00eda sentir, encerrada en esos t\u00faneles llenos de sangrienta memoria y desgarradores recuerdos.<\/p>\n<p class=\"BiC07Parrafo2\">&#8211; Tus temores fueron m\u00e1s fuertes, tu esp\u00edritu flaqueo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; Jur\u00e9 no tocar los prohibidos alimentos, evitar los tamales, las tortillas, las conservas de fruta. Pero \u00bfC\u00f3mo evitar el exquisito aroma del chocolate?, \u00bfC\u00f3mo no oler el cacao?<\/p>\n<p class=\"BiC07Parrafo2\">&#8211; La reclusi\u00f3n en el convento deb\u00eda ser la soluci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; El camino a ese convento era tortuoso, evitar siquiera pensar en saborear una taza de humeante chocolate, justo antes de recluirme y llorar tu p\u00e9rdida por el resto de mis d\u00edas.<\/p>\n<p class=\"BiC07Parrafo2\">&#8211; Un vicio, un gusto que controlabas a mi lado, pero que en mi ausencia se apoder\u00f3 de ti.<\/p>\n<p class=\"BiC07Parrafo2\">&#8211; \u00bfC\u00f3mo abandonar de un d\u00eda para otro el delicioso vicio de tomarlo?<\/p>\n<p class=\"BiC07Parrafo2\">&#8211; Una taza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; Sin pensar en consecuencias. Una taza. Me beb\u00ed una grande y rica taza de un solo y continuado sorbo. El sabor, el calor por todo mi cuerpo, ese aroma, el sentimiento de saciedad, de una vida completa, aun sin tu presencia. La energ\u00eda que manaba de mi cuerpo, de mis brazos, entre mis piernas, de cada uno de mis dedos, el c\u00e1lido abrazo en mi pecho que recorr\u00eda toda mi espalda y llegaba a lugares prohibidos que me incitaban al pecado.<\/p>\n<p class=\"BiC07Parrafo2\">&#8211; Una taza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; Invadida totalmente por el arrepentimiento, pero arrebatada por el deseo, decid\u00ed aceptar mi retiro definitivo. Queriendo olvidar mis culpas recorr\u00ed esa larga vereda camino al convento, pasando entre mercaderes, observando c\u00f3mo se vend\u00edan botas, vestidos, zapatos, camisas, pu\u00f1ales, espadas\u2026 Tantas delicias que mi vida desconoc\u00eda, pero ahora ansiaba con un poder tan fuerte que se apoderaba de mi cuerpo. Una temperatura que sent\u00ed inc\u00f3moda, pero completamente m\u00eda, que cada vez se apoderaba m\u00e1s de m\u00ed y me hac\u00eda pensar menos en mi alma y m\u00e1s en el placer.<\/p>\n<p class=\"BiC07Parrafo2\">&#8211; Una taza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; Ese d\u00eda mi imaginaci\u00f3n estaba trastornada por la espuma del chocolate que me sub\u00eda desde el est\u00f3mago hasta la cabeza e inundaba mis ojos y los hac\u00eda alucinar. Miles de c\u00edrculos de color chocolate tornasol. Dentro de uno de esos diminutos aros, me vi a m\u00ed misma saliendo del vientre de nuestro pueblo, del centro de la plaza, de entre una interminable caterva de indios andrajosos y una procesi\u00f3n de frailes y monjas, con el pelo suelto y moviendo las caderas de un modo lascivo, vestida con una falda de tela burda y transparente, como la que usaban las mulatas. Frente a m\u00ed estaba la pir\u00e1mide mayor de Teotihuac\u00e1n, y por su empinada escalinata, monjas y sacerdotes espa\u00f1oles ascend\u00edan a los trece estratos celestes. Yo trataba de subir, al igual que ellos, pero los indios me lo imped\u00edan. Con las manos me arrancaban a jirones el traje y me dejaban desnuda y aturdida ante el incesante griter\u00edo de pregones y el ruido ensordecedor de las campanas. Y yo corr\u00eda por un t\u00fanel oscuro y descend\u00eda poco a poco hasta el Mictl\u00e1n, en lo m\u00e1s profundo de los inframundos. Pero Dios, bendito sea, siempre benigno y misericordioso, no quiso despojarme de sus auxilios en medio del caos que reinaba en mi mente e ilumin\u00f3 mi conciencia con un rayo de su luz para que con \u00c9l pudiera regir mi destino y encaminarlo hacia su vera. Pude correr entonces hasta la entrada de la capilla y me tir\u00e9 boca abajo sobre las baldosas del suelo y las lam\u00ed mientras avanzaba por el pasillo central, hasta que mi lengua qued\u00f3 seca y lastimada, sin saliva, y sin rastros del maldito chocolate. Ped\u00ed perd\u00f3n mil veces mientras destrozaba y derribaba las im\u00e1genes de los santos que adornaban la capilla. El Supremo Creador me escuch\u00f3 y me dio su absoluci\u00f3n porque \u00c9l sabe toda la verdad y sabe que, en verdad, los indios y los espa\u00f1oles eran lo mismo, los sacerdotes del Santo Oficio son los mismos sacerdotes teotihuacanos realizando rituales paganos para venerarlo, que, en verdad, cada uno de los \u00eddolos de los indios es igual a cada una de las im\u00e1genes de los santos, que, en verdad, Luzbel estaba<\/p>\n<p class=\"BiC07Parrafo2\">hecho tambi\u00e9n a su imagen y semejanza, que, en verdad, al beber el chocolate se entraba en comuni\u00f3n con el Mictl\u00e1n, pero por lo mismo y al mismo tiempo, con las m\u00e1s altas esferas del cielo, puesto que \u201clo que es abajo es arriba\u201d.<\/p>\n<p class=\"BiC07Parrafo2\">&#8211; Una taza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; Ahora, lo \u00fanico que tengo que hacer es convencer de todo ello a los inquisidores del tribunal del Santo Oficio, que ma\u00f1ana vendr\u00e1n para juzgarme.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Adaptaci\u00f3n de Eduardo Celaya D\u00edaz Basada en el texto de Laura Esquivel En revista BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam. 44. &#8211; Te he estado esperando. &#8211; No puedo apresurar el paso, sabes muy bien c\u00f3mo son las cosas ahora. &#8211; Distintas, lo s\u00e9, pero aun as\u00ed es reconfortante cuando llega el final del d\u00eda y podemos conversar, despu\u00e9s que cumples tus actividades. &#8211; Mi tiempo es extra\u00f1o, pero siempre es conveniente tener estas conversaciones. &#8211; Eres un buen marido, cuidas de tu mujer a pesar de todo. &#8211; Promet\u00ed cuidarte. &#8211; Y lo haces bien, eres un buen marido. &#8211; \u00bfTe han tratado correctamente? &#8211; Cual merece una mujer de nuestra posici\u00f3n. Pertenecer a una de las familias m\u00e1s importantes de la Nueva Espa\u00f1a confiere ciertas ventajas sobre los dem\u00e1s. &#8211; \u00bfY tus reflexiones? &#8211; Me siguen atormentando las mismas preguntas. &#8211; Sabes que no lo dijo<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[2071,5],"tags":[2090,2255],"class_list":{"0":"post-12690","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-bicentenario-44","7":"category-cuento","8":"tag-cacao-chocolate","9":"tag-cuento"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12690","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=12690"}],"version-history":[{"count":11,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12690\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":22866,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12690\/revisions\/22866"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=12690"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=12690"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=12690"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}