﻿{"id":12670,"date":"2019-05-16T10:44:54","date_gmt":"2019-05-16T15:44:54","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=12670"},"modified":"2025-09-12T00:39:44","modified_gmt":"2025-09-12T06:39:44","slug":"maria-conesa-encandila-a-la-politica-mexicana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/maria-conesa-encandila-a-la-politica-mexicana\/","title":{"rendered":"Mar\u00eda Conesa encandila a la pol\u00edtica mexicana"},"content":{"rendered":"<p>Andrea Chong\u00a0Mu\u00f1oz<br \/>\nFacultad de Filosof\u00eda y Letras, UNAM<\/p>\n<h4><strong><span style=\"color: #800000;\">En revista <em>BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico<\/em>, n\u00fam. 44.<\/span><\/strong><\/h4>\n<p><a href=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/BiC_44_05_Mar%C3%ADa_Conesa.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-16736\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/BotonPDF2-e1670355523220.png\" alt=\"\" width=\"87\" height=\"44\" \/><\/a><\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Desde Porfirio D\u00edaz hasta Pancho Villa fueron deslumbrados por la artista espa\u00f1ola. A pesar de amenazas e intimidaciones, y la necesidad de ausentarse del pa\u00eds en algunas temporadas, logr\u00f3 preservar su espect\u00e1culo, sin importar las filias pol\u00edticas.<\/span><\/h3>\n<figure id=\"attachment_12726\" aria-describedby=\"caption-attachment-12726\" style=\"width: 600px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/image329.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-12726 \" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/image329-682x1024.jpg\" alt=\"image329\" width=\"600\" height=\"480\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-12726\" class=\"wp-caption-text\">Retrato de Mar\u00eda Conesa, fotograf\u00eda en Teatros en M\u00e9xico, Arte y Letras, 1911. Biblioteca Ernesto de la Torre Villar\u2013Instituto Mora.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>C<\/strong>aos. Es la primera palabra que se formula en los labios de cualquiera que escuche hablar de la revoluci\u00f3n mexicana. Sin embargo, en medio de las idas y venidas de los ej\u00e9rcitos, del miedo y de las balas que rozaban las cabezas de los incr\u00e9dulos, los teatros estaban llenos de vida. Ya fuera el Col\u00f3n, el L\u00edrico o el Principal, ya fueran los oficiales o los soldados rasos, hab\u00eda una artista que nadie pod\u00eda perderse, una p\u00edcara espa\u00f1ola que derrochaba alegr\u00eda y pod\u00eda salvar una vida con su sonrisa. Su nombre era Mar\u00eda Conesa, \u201cLa gatita blanca\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Corr\u00eda el a\u00f1o 1910. Mar\u00eda Conesa contaba apenas con 20 a\u00f1os y su popularidad en la ciudad de M\u00e9xico desbordaba los teatros; nadie se le comparaba en la zarzuela del g\u00e9nero chico, que incorporaba cr\u00edtica pol\u00edtica y social a la parodia y la picard\u00eda. Al mismo tiempo, las elecciones presidenciales estaban a la vuelta de la esquina. Porfirio D\u00edaz se enfrentaba a Francisco I. Madero, a un contendiente que realizaba una campa\u00f1a pol\u00edtica en las poblaciones m\u00e1s importantes del pa\u00eds, algo antes nunca visto. As\u00ed que, mientras los tacones danzaban y las multitudes aplaud\u00edan, Madero era encarcelado en San Luis Potos\u00ed y la <em>paz<\/em> se restablec\u00eda. Por ello, no resulta extra\u00f1o que D\u00edaz, junto con su gabinete, asistiera dos veces al Teatro Principal para ver a aquella espa\u00f1ola de la que todo el mundo hablaba.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La primera ocasi\u00f3n ocurri\u00f3 con motivo de la funci\u00f3n organizada por estudiantes de preparatoria que buscaban obtener fondos para organizar un congreso y la segunda por el festejo de la independencia de M\u00e9xico. Como el lector sabr\u00e1, la Constituci\u00f3n de 1857, lo mismo que la actual, prohib\u00eda realizar modificaciones a la bandera del pa\u00eds. Sin embargo, ya fuera por su simpat\u00eda, por su belleza o su habilidad art\u00edstica, Conesa, quien visti\u00f3 un traje de china poblana con el escudo nacional, en vez de ser rega\u00f1ada, recibi\u00f3 una foto autografiada por el presidente D\u00edaz.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como todos sabemos, la paz no fue eterna. Despu\u00e9s de que se declarara a D\u00edaz reelecto en octubre, Madero huir\u00eda de la c\u00e1rcel y publicar\u00eda en Texas el <em>Plan de San Luis<\/em>, el cual llamaba al pueblo a tomar las armas el 20 de noviembre. Mar\u00eda Conesa ten\u00eda su propio problema con el cual lidiar. Se la amenazaba con sisear durante sus funciones si no pagaba una suma de dinero mensualmente, se la intimidaba con manchar su reputaci\u00f3n art\u00edstica con el fin de conseguir unos cuantos pesos. As\u00ed que, mientras Madero pugnaba por la democracia y ped\u00eda el apoyo de sus conciudadanos, \u201cLa gatita blanca\u201d deb\u00eda defender qui\u00e9n era por medio de la polic\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Marzo de 1911. El movimiento maderista estallaba en todo el pa\u00eds, Pascual Orozco, Francisco Villa y Emiliano Zapata son solo los nombres de algunos de los combatientes m\u00e1s destacados. Dos meses despu\u00e9s, tanto Madero como la Conesa triunfaban. El primero firmaba los Tratados de Ciudad Ju\u00e1rez el 21 de mayo y el pueblo tomaba la galer\u00eda de la C\u00e1mara de Diputados tres d\u00edas despu\u00e9s, es decir, su victoria era completa. La segunda, con la \u00f3pera <em>Aires de Primavera<\/em>, con la que debutaba en el teatro L\u00edrico, demostraba a todos, incluso a ella misma, que no era solo una artista que sab\u00eda cantar cupl\u00e9s o bailar.<\/p>\n<figure id=\"attachment_12752\" aria-describedby=\"caption-attachment-12752\" style=\"width: 188px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/image314.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-12752\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/image314-188x300.jpg\" alt=\"Mar\u00eda Conesa con traje tradicional espa\u00f1ol, postal iluminada, ca. 1910. Tarjeta perteneciente al fondo pictogr\u00e1fico de Colecciones Especiales de la Universidad Aut\u00f3noma de Ciudad Ju\u00e1rez.\" width=\"188\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/image314-188x300.jpg 188w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/image314-643x1024.jpg 643w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/image314-624x992.jpg 624w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/image314.jpg 800w\" sizes=\"(max-width: 188px) 100vw, 188px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-12752\" class=\"wp-caption-text\">Mar\u00eda Conesa con traje tradicional espa\u00f1ol, postal iluminada, ca. 1910. Tarjeta perteneciente al fondo pictogr\u00e1fico de Colecciones Especiales de la Universidad Aut\u00f3noma de Ciudad Ju\u00e1rez.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con Francisco Le\u00f3n de la Barra como presidente interino (26 de mayo-6 de noviembre), el 7 de junio del mismo a\u00f1o hizo su entrada triunfal a la capital Francisco I. Madero. Es probable que el primer encuentro entre ambos personajes, de trayectorias distintas, ocurriera el 2 de julio, d\u00eda en que en el palco del Principal, en medio de las actuaciones de Conesa, Madero le dedicara una fotograf\u00eda a la artista. Durante ese a\u00f1o, el optimismo cund\u00eda en los corazones de los escritores, actores y espectadores del teatro. Porque, adem\u00e1s, fue en ese momento cuando el Estado perdi\u00f3 el control sobre el teatro fr\u00edvolo y, por fin, apareci\u00f3 la revista pol\u00edtica de forma libre y sin censuras.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Basta con mencionar que, en septiembre, despu\u00e9s de que en las semanas anteriores se crearan numerosos partidos pol\u00edticos, la postulaci\u00f3n de Bernardo Reyes por el Republicano se volver\u00eda tema de cupl\u00e9. Por ello, no es tampoco de extra\u00f1ar que <em>El Ahuizote<\/em> del 16 de septiembre tuviera las siguientes letras impresas: \u201cAhora son los labios rojos de la Conesita que derraman sobre la derrumbada formalidad del divisionario candidato coplas de burlas y sarcasmos suaves como rasgu\u00f1ones de gatita\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las obras que se presentaban exhib\u00edan la creencia y el entusiasmo por la revoluci\u00f3n; por ejemplo, la obra de teatro <em>El surco<\/em>, escrita por Jos\u00e9 F. Elizondo y Jos\u00e9 Rafael Rubio, que se estren\u00f3 en el Principal el 15 de septiembre y en la que actu\u00f3 Mar\u00eda Conesa, contaba con frases como: \u201cMe gusta tu dem\u00f3crata actitud\u201d o \u201cAcerque usted la urna de sus besos, que con los votos esos trastorna mi casilla electoral.\u201d En una ciudad en que las pr\u00e1cticas democr\u00e1ticas se distingu\u00edan por el abstencionismo, el teatro serv\u00eda ahora como portavoz de esa nueva fe o emoci\u00f3n en el proceso electoral.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a1Si tan solo la felicidad fuera eterna\u2026! En noviembre, entre que Madero asum\u00eda su cargo el 6 y el 28, en que se enfrentaba al movimiento zapatista y a la publicaci\u00f3n del Plan de Ayala, Mar\u00eda Conesa ten\u00eda ante ella el teatro Principal pr\u00e1cticamente desierto por los levantamientos en contra del gobierno federal. Tanto para el presidente como para la artista, las cosas no iban bien y ser\u00edan cada vez peores.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin posibilidades reales de realizar reformas sociales, unos meses despu\u00e9s, en marzo de 1912, el ej\u00e9rcito federal, liderado por Victoriano Huerta, tendr\u00eda que enfrentarse al levantamiento norte\u00f1o de Pascual Orozco y, el 21 de junio, Conesa viajar\u00eda a su tierra natal, Espa\u00f1a. En principio, la raz\u00f3n se debi\u00f3 al abandono de su p\u00fablico por los movimientos armados y a los reventadores que la obligaron a dejar el escenario el tres del mismo mes, pero tambi\u00e9n por la presi\u00f3n de Manuel Sanz, su esposo, due\u00f1o de haciendas pulqueras quien, a pesar de haberse enamorado de ella en el teatro, ya no aceptaba su permanencia en el mismo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mientras la tiple favorita de la ciudad de M\u00e9xico estaba en Par\u00eds, Francia, la situaci\u00f3n nacional era todo menos rom\u00e1ntica. Entre conspiraciones, ocurr\u00eda la Decena Tr\u00e1gica del 9 al 19 de febrero de 1913, la cual termin\u00f3 en el asesinato de Madero y de Jos\u00e9 Mar\u00eda Pino Su\u00e1rez, as\u00ed como en la presidencia de Victoriano Huerta. Y mediante alianzas, cuyo \u00fanico objetivo era la destituci\u00f3n de Huerta, Venustiano Carranza, \u00c1lvaro Obreg\u00f3n, Emiliano Zapata y Francisco Villa lograr\u00edan su renuncia el 15 de julio de 1914. A diferencia de lo que pareci\u00f3 tres a\u00f1os atr\u00e1s, los destinos de M\u00e9xico eran entonces muy inciertos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por su parte, adem\u00e1s de recibir la noticia de los acontecimientos, \u201cLa gatita blanca\u201d se encontr\u00f3 por \u00faltima vez con Porfirio D\u00edaz. Por ello, en la ciudad en la que la torre Eiffel se yergue majestuosa y sin mostrar preferencias pol\u00edticas, sino \u00fanicamente el amor a su oficio y el cari\u00f1o a sus espectadores, Conesa bail\u00f3 un tango ante el semblante triste del que hab\u00eda sido presidente de M\u00e9xico por alrededor de 30 a\u00f1os. As\u00ed que, a la par de que Huerta sal\u00eda del pa\u00eds y le tocaba el estallido de la primera guerra mundial, Mar\u00eda Conesa a\u00f1oraba regresar al pa\u00eds que tanto amor y admiraci\u00f3n le hab\u00eda brindado e incluso lleg\u00f3 a declarar que prefer\u00eda morir por una bala mexicana que por una francesa o alemana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al tiempo que la Conesa trataba de volver a M\u00e9xico, las separaciones entre los jefes revolucionarios se desarrollaban y la lucha se convert\u00eda en una de voluntarios contra voluntarios, ya que el ej\u00e9rcito federal hab\u00eda sido disuelto a partir de la firma de los Tratados de Teoloyucan, el 13 de agosto de 1914. Aunque el d\u00eda 20 Carranza entr\u00f3 a la capital y asumi\u00f3 la presidencia interina, los revolucionarios a\u00fan deb\u00edan ponerse de acuerdo sobre c\u00f3mo se iba a gobernar el pa\u00eds. A<i> grosso modo<\/i>, una vez que se llev\u00f3 a cabo la Convenci\u00f3n de Aguascalientes y se design\u00f3 como presidente interino a Eulalio Guti\u00e9rrez, entre octubre y noviembre, se hizo definitiva la escisi\u00f3n entre, por un lado, Carranza y, por el otro, Villa y Zapata.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los cambios no se deten\u00edan. En noviembre la capital del pa\u00eds era tomada por las fuerzas zapatistas y el p\u00e1nico cund\u00eda, los ciudadanos de la gran urbe se enfrentaban a saqueadores humildes procedentes del sur y a la huida de las fuerzas carrancistas a Veracruz. Y en menos de dos semanas, el 4 de diciembre, presenciaban la llegada de los famosos Dorados de la Divisi\u00f3n del Norte junto con Guti\u00e9rrez, Villa y Zapata. Por ello, no resulta extra\u00f1o ni inveros\u00edmil que, el \u00faltimo mes de ese a\u00f1o, Villa, junto con sus adeptos, asistiera a la primera funci\u00f3n que, despu\u00e9s de cerca de dos a\u00f1os de ausencia, Mar\u00eda Conesa ofreci\u00f3 en el Teatro Col\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Quiz\u00e1 fuera su atrevimiento, su gracia o su picard\u00eda, pero Conesa, sin quererlo ni buscarlo, acabo por enamorar al l\u00edder de la Divisi\u00f3n del Norte. Una noche de 1914, en la obra <i>Las musas latinas<\/i>, cuando \u201cLa gatita blanca\u201d descendi\u00f3 a las lunetas, ah\u00ed donde el p\u00fablico la admiraba en el escenario, con una filosa navaja de afeitar para cortar sombreros, botones y sacos de corbata, sin percatarse de lo que hac\u00eda, concentrada en su papel, arranc\u00f3 todos los botones del traje militar de aquel jefe norte\u00f1o, en ese momento un espectador m\u00e1s. En consecuencia, temerosa del castigo por su acci\u00f3n y a fin de evitar ser raptada, se vio imposibilitada, primero, de salir del teatro y tuvo que esconderse, despu\u00e9s, en la vivienda del jefe de tramoya hasta que Villa abandon\u00f3 la ciudad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora bien, en medio de una revoluci\u00f3n, uno jam\u00e1s puede olvidar la muerte. 1915 fue uno de los a\u00f1os con mayores p\u00e9rdidas, en especial para la Divisi\u00f3n del Norte, cuya derrota el 13 de abril en Celaya se convirti\u00f3 en un desastre que terminar\u00eda en su fin y en el repliegue de Villa a las monta\u00f1as. Asimismo, la situaci\u00f3n en la Ciudad de M\u00e9xico se volvi\u00f3 cada vez m\u00e1s delicada y fr\u00e1gil, pues si en junio las balas ya no se encargaban de expirar la vida en la urbe, el hambre recorr\u00eda las casas y las calles y obligaba al pueblo a saquear establecimientos sin que el gobierno de la Convenci\u00f3n pudiera impedirlo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Conesa, al igual que muchos otros mexicanos, lament\u00f3 entonces una p\u00e9rdida, si bien no a consecuencia de la guerra. Su amigo y coempresario en el teatro Col\u00f3n, Rafael Gasc\u00f3n, falleci\u00f3 en mayo; la tiple lo describi\u00f3 con las siguientes palabras: \u201cme trataba como una chiquilla, rega\u00f1aba conmigo frecuentemente y me hac\u00eda enfadar de vez en cuando\u2026pero, era muy bueno\u2026aqu\u00ed le quer\u00edamos todos\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las cosas se complicaban para la revoluci\u00f3n. El 5 de junio en Le\u00f3n, Guanajuato, tres mil villistas mor\u00edan y se destru\u00eda al villismo como fuerza nacional. En agosto, las tropas constituyentes, es decir, las carrancistas, lograban conquistar la capital una vez m\u00e1s. Sin embargo, la situaci\u00f3n econ\u00f3mica del pa\u00eds no cambiaba y las filas para pedir pan se volv\u00edan cada vez m\u00e1s largas. Como una forma de cr\u00edtica social y pol\u00edtica, el 23 de noviembre se estren\u00f3 en el L\u00edrico <i>El Pa\u00eds de los Cartones<\/i> de Carlos M. Ortega y Pablo Prida, en la cual, como no pod\u00eda faltar, actuaba Mar\u00eda Conesa. La obra, que reviv\u00eda a Crist\u00f3bal Col\u00f3n, era una parodia de la situaci\u00f3n, ya que, en compa\u00f1\u00eda de un guardi\u00e1n del orden p\u00fablico, hac\u00eda que el genov\u00e9s descubriera \u201cel desastre que, en materia de moneda fiduciaria, disfrutamos\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><i>El Pa\u00eds de los Cartones<\/i> era una cr\u00edtica pol\u00edtica. En primer lugar, respecto a la constante salida y entrada de jefes, a los cuales se consideraba como \u201cuna banda de coyotes insaciables\u201d. En segundo lugar, sobre los constantes cambios de bando de los participantes de la revoluci\u00f3n, en su propio beneficio, por lo que contaba con expresiones como: \u201c\u00a1Serv\u00ed a don Porfirio, y fui su barbero, y fui su gran amigo, despu\u00e9s de Madero!\u201d y \u201cporque con Carranza estoy ya resuelto, a ser fiel ahora\u2026 \u00a1Si me da alg\u00fan puesto!\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En febrero de 1916, Mar\u00eda Conesa, despu\u00e9s de enfrentar un esc\u00e1ndalo en el que se le relacionaba con la \u201cBanda del Autom\u00f3vil Gris\u201d, cuyos miembros hab\u00edan sido detenidos y castigados en diciembre del a\u00f1o anterior, as\u00ed como por la dif\u00edcil situaci\u00f3n econ\u00f3mica del pa\u00eds que reduc\u00eda el p\u00fablico en el teatro, dej\u00f3 el L\u00edrico y sali\u00f3 de la ciudad de M\u00e9xico. Durante ese periodo, \u00fanicamente se tiene noticia de que debut\u00f3 en Nueva York, tanto en el teatro Leslie, de la calle 80, como en el New Amsterdam, a los cuales concurrieron espectadores de todas las comunidades latinas, adem\u00e1s de que actu\u00f3 en La Habana, en el teatro Campoamor. Mientras, en la capital mexicana ocurrir\u00edan en noviembre de 1916 las juntas preparatorias del Congreso Constituyente que se reunir\u00edan en Quer\u00e9taro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En los \u00faltimos d\u00edas de enero de 1917, llegaba a la ciudad de M\u00e9xico, a bordo del tren de Veracruz, \u201cLa gatita blanca\u201d, quien en una entrevista para el peri\u00f3dico <i>El Nacional<\/i>\u2026 admit\u00eda que una de las razones que la obligaban a amar a M\u00e9xico era su hijo y anunciaba su retiro del teatro por algunos meses para estar con su familia. El mismo d\u00eda en que se firmaba la Constituci\u00f3n, se declaraba en el mismo peri\u00f3dico que \u201clas estrellas lo son en todas partes, y Mar\u00eda Conesa s\u00f3lo brilla en M\u00e9xico\u201d. \u00bfAcaso no hab\u00eda sido vitoreada en Cuba o en Estados Unidos? \u00bfOlvidaban sus miles de seguidores que, durante a\u00f1os, la hab\u00edan admirado con fervor como para probar que su fama no era circunstancial?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La revoluci\u00f3n mexicana, podr\u00eda decirse, hab\u00eda alcanzado su fin o, si se prefiere, dejaba atr\u00e1s la \u00e9poca turbulenta y el caos que cubri\u00f3 el pa\u00eds. A la par, los teatros, el lugar predilecto de Mar\u00eda Conesa, comenzaban a quedarse vac\u00edos ante la existencia de 20 salones de cines y variedades de bajo costo. Por lo que, cuando Conesa reapareci\u00f3 en el Col\u00f3n en septiembre de 1917 y fue descrita como \u201cm\u00e1s artista, m\u00e1s bella, m\u00e1s graciosa y con una mayor dosis de oportunidad\u201d, su \u00e9xito no fue igual\u2026 No cab\u00eda duda, los tiempos cambiaban.<\/p>\n<h3>PARA SABER M\u00c1S<\/h3>\n<ul>\n<li class=\"BiC10RecomendacionCxSpFirst\">12 de diciembre de 1892 nace Mar\u00eda Conesa, IMER, <a href=\"https:\/\/www.imer.mx\/12-de-diciembre-de-1892-nace-maria-conesa\/\">https:\/\/www.imer.mx\/12-de-diciembre-de-1892-nace-maria-conesa\/<\/a><\/li>\n<li class=\"BiC10RecomendacionCxSpMiddle\">Dur\u00e1n Estrada, Amayrani, \u201cMar\u00eda Conesa\u2026 Leyenda de los Teatros\u201d, ADN 40, <a href=\"https:\/\/goo.gl\/2MsFrZ\">https:\/\/goo.gl\/2MsFrZ<\/a><\/li>\n<li class=\"BiC10RecomendacionCxSpMiddle\">Monsiv\u00e1is, Carlos, \u201cInstituciones: Mar\u00eda Conesa\u201d, <i>Los \u00eddolos a nado: Una antolog\u00eda global<\/i>, M\u00e9xico, Random House Mondadori, 2011, pp. 172-186.<\/li>\n<li class=\"BiC10RecomendacionCxSpLast\">Poniatowska, Elena, \u201c\u00a1Ay, ay, ay, mi querido capit\u00e1n! Mar\u00eda Conesa\u201d, <i>Palabras Cruzadas. Entrevistas<\/i>, M\u00e9xico, era, 2013, pp. 27-52.<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Andrea Chong\u00a0Mu\u00f1oz Facultad de Filosof\u00eda y Letras, UNAM En revista BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam. 44. Desde Porfirio D\u00edaz hasta Pancho Villa fueron deslumbrados por la artista espa\u00f1ola. A pesar de amenazas e intimidaciones, y la necesidad de ausentarse del pa\u00eds en algunas temporadas, logr\u00f3 preservar su espect\u00e1culo, sin importar las filias pol\u00edticas. Caos. Es la primera palabra que se formula en los labios de cualquiera que escuche hablar de la revoluci\u00f3n mexicana. Sin embargo, en medio de las idas y venidas de los ej\u00e9rcitos, del miedo y de las balas que rozaban las cabezas de los incr\u00e9dulos, los teatros estaban llenos de vida. Ya fuera el Col\u00f3n, el L\u00edrico o el Principal, ya fueran los oficiales o los soldados rasos, hab\u00eda una artista que nadie pod\u00eda perderse, una p\u00edcara espa\u00f1ola que derrochaba alegr\u00eda y pod\u00eda salvar una vida con su sonrisa. 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