﻿{"id":12659,"date":"2019-05-16T11:37:46","date_gmt":"2019-05-16T16:37:46","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=12659"},"modified":"2025-09-13T12:10:23","modified_gmt":"2025-09-13T18:10:23","slug":"maximiliano-y-la-virgen-de-guadalupe-desacuerdos-en-tiempos-de-fiesta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/maximiliano-y-la-virgen-de-guadalupe-desacuerdos-en-tiempos-de-fiesta\/","title":{"rendered":"Maximiliano y la Virgen de Guadalupe. Desacuerdos en tiempos de fiesta"},"content":{"rendered":"<p>Sergio Hebert Caffarel P\u00e9rez<br \/>\nFacultad de Filosof\u00eda y Letras, UNAM<\/p>\n<h4><strong><span style=\"color: #800000;\">En revista <em>BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico<\/em>, n\u00fam. 44.<\/span><\/strong><\/h4>\n<p><a href=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/BiC_44_03_Desacuerdos_tiempos_fiesta.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-16736\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/BotonPDF2-e1670355523220.png\" alt=\"\" width=\"87\" height=\"44\" \/><\/a><\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">El emperador franc\u00e9s intent\u00f3 encontrar un aliado en sus cuatro a\u00f1os de reinado en M\u00e9xico, en la Iglesia cat\u00f3lica. Pero las desconfianzas siempre minaron la relaci\u00f3n. Ni siquiera su acercamiento a la devoci\u00f3n popular por la Virgen de Guadalupe logr\u00f3 romper la frialdad del v\u00ednculo.<\/span><\/h3>\n<figure id=\"attachment_12716\" aria-describedby=\"caption-attachment-12716\" style=\"width: 192px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/image288.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-12716 \" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/image288-192x300.jpg\" alt=\"Alegor\u00eda de Maximiliano y Carlota frente a la virgen de Guadalupe, ca. 1865, inv. 451725, sinafo. Secretar\u00eda de Cultura-INAH-M\u00e9x. Reproducci\u00f3n autorizada por el INAH.\" width=\"192\" height=\"400\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-12716\" class=\"wp-caption-text\"><strong>Alegor\u00eda de Maximiliano y Carlota frente a la virgen de Guadalupe, ca. 1865, inv. 451725, SINAFO. Secretar\u00eda de Cultura-INAH-M\u00e9x. Reproducci\u00f3n autorizada por el INAH.<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>E<\/strong>l martes 12 de diciembre de 1865, el emperador Maximiliano I de M\u00e9xico se levant\u00f3 de madrugada en el Castillo de Chapultepec. Era un d\u00eda muy especial para \u00e9l y sus s\u00fabditos por lo que visti\u00f3 el uniforme m\u00e1s elegante. A las siete de la ma\u00f1ana abord\u00f3 un coche que lo llevar\u00eda hasta la villa de Guadalupe, un poblado al norte de la capital, en donde se llevar\u00edan a cabo los festejos de lo que los cat\u00f3licos mexicanos llamaban \u201cLa maravillosa aparici\u00f3n de nuestra Se\u00f1ora de Guadalupe.\u201d El emperador estaba acompa\u00f1ado por el oficial de \u00f3rdenes de servicio y por una peque\u00f1a guardia. Su esposa, la emperatriz Carlota, se encontraba de viaje por la pen\u00ednsula yucateca y su regreso estaba programado para finales de esa semana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En toda la villa hab\u00eda una estricta vigilancia policiaca y las v\u00edas del ferrocarril estaban despejadas para que el tren que lo trasladaba no tuviera ning\u00fan contratiempo. Sali\u00f3 a las nueve de la ma\u00f1ana de la estaci\u00f3n de M\u00e9xico, con algunas personalidades de la corte que formaban el gran s\u00e9quito que lo acompa\u00f1ar\u00eda en los festejos. Al llegar a la casa del cabildo de Guadalupe, el emperador ocup\u00f3 el cuarto-tocador que se prepar\u00f3 especialmente para \u00e9l. El plan, que el peri\u00f3dico <em>El P\u00e1jaro Verde<\/em> hab\u00eda publicado tres d\u00edas antes, march\u00f3 a la perfecci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El gran s\u00e9quito estaba formado por los oficiales de la guardia palatina, los capellanes honorarios de la corte, los caballerizos honorarios, el tesorero y el secretario de la intendencia, el primer m\u00e9dico del emperador, los grandes cruces de la orden de Guadalupe, el gran maestro de ceremonias, \u201cF. S. Mora\u201d, entre muchas otras personalidades cortesanas y gubernamentales. Los militares llevaban su \u201cgran uniforme, collares y condecoraciones\u201d, los civiles un \u201cfrac negro y corbata blanca.\u201d Acompa\u00f1aron a Maximiliano por su camino al templo de Guadalupe a las 9:45 de la ma\u00f1ana, el cual estaba siendo resguardado por una valla de soldados imperiales, quienes le presentaban honores cuando pasaba por la alfombra de recepci\u00f3n. En el fondo se escuchaba a la banda militar tocando el himno nacional y en los alrededores del templo se congreg\u00f3 una muchedumbre para participar en la festividad religiosa y ver, aunque fuera de lejos, al emperador.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando llegaron a la puerta del templo, el arzobispo los roci\u00f3 con agua bendita y se incorpor\u00f3 al grupo que acompa\u00f1\u00f3 a Maximiliano hasta el interior. Ah\u00ed, todos tomaron su lugar, el cual fue minuciosamente asignado, seg\u00fan el plan: \u201cS.M. [estar\u00eda sentado] en el lugar correspondiente, al lado del Evangelio. El clero enfrente, al lado de la Ep\u00edstola. A la derecha del altar, el gran mariscal de la corte. A la derecha del dosel de S.M. el gran maestro de ceremonias. M\u00e1s abajo el segundo secretario de las ceremonias. [\u2026] A la izquierda del altar: Mariscal comandante en jefe, presidente del Consejo de Estado, ministros, consejeros de Estados efectivos y honorarios\u201d. La ceremonia cantada por el arzobispo dur\u00f3 una hora y cuando termin\u00f3 el s\u00e9quito se retir\u00f3 solemnemente del templo despidi\u00e9ndose del clero presente. En la casa del cabildo s\u00f3lo una parte seleccionada por el Emperador se qued\u00f3 a almorzar con \u00e9l y regresaron en tren a la capital luego de las 12:30 horas. Quienes no fueron invitados retornaron una hora antes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al final del d\u00eda, Maximiliano I de M\u00e9xico se sent\u00f3 en su escritorio y dirigi\u00f3 a su esposa una carta en la que le dec\u00eda: \u201cLa fiesta de Guadalupe sali\u00f3 muy bien, fue un maravilloso d\u00eda veraniego y en consecuencia hubo una cantidad incontable de personas. La poblaci\u00f3n estuvo muy simp\u00e1tica&#8221;.<\/p>\n<h2 style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #000000;\">Cruce de intereses<\/span><\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pese a que las guerrillas republicanas segu\u00edan acechando m\u00faltiples ciudades, hab\u00eda problemas en general con el clero tras las fracasadas negociaciones por la restituci\u00f3n de los bienes eclesi\u00e1sticos que la Iglesia perdi\u00f3 con las leyes de Reforma. El emperador Napole\u00f3n III ya le dejaba entrever al emperador que se acercaba el plan de retirada de las tropas francesas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tras una sangrienta guerra civil que dur\u00f3 tres a\u00f1os, el sector conservador sufri\u00f3 una dura derrota, pero sigui\u00f3 buscando otras formas de gobierno que le permitieran restablecer sus propiedades, desmanteladas por las reformas liberales. Esta vez, el clero mexicano decidi\u00f3 apoyar el proyecto mon\u00e1rquico que algunos conservadores estaban planeando en la corte de Napole\u00f3n III, el cual desemboc\u00f3 en una intervenci\u00f3n extranjera a finales de 1861 e inicios de 1862.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todas las esperanzas de la Iglesia mexicana para que el nuevo modelo de gobierno tuviera \u00e9xito fueron depositadas en el relativamente joven archiduque austriaco Maximiliano de Habsburgo, quien lleg\u00f3 al pa\u00eds en mayo de 1864. Sin embargo, el novel emperador y su esposa Carlota pose\u00edan una imagen negativa de la Iglesia cat\u00f3lica debido a su ideolog\u00eda m\u00e1s liberal. La pareja vio en el clero un lastre para el progreso material de M\u00e9xico.<\/p>\n<figure id=\"attachment_12717\" aria-describedby=\"caption-attachment-12717\" style=\"width: 650px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/image289.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\" wp-image-12717 \" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/image289.jpg\" alt=\"Abel Briquet, Village and Basilida of Guadalupe, fotograf\u00eda estereosc\u00f3pica, ca. 1875, Cornell University. Flickr Commons.\" width=\"650\" height=\"502\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-12717\" class=\"wp-caption-text\">Abel Briquet, Village and Basilida of Guadalupe, fotograf\u00eda estereosc\u00f3pica, ca. 1875, Cornell University. Flickr Commons.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo que ellos buscaban, al igual que Ju\u00e1rez, con sus claras diferencias respecto a la forma de gobierno y otros asuntos jur\u00eddicos, era la implantaci\u00f3n de un capitalismo que pudiese desarrollar gran parte de las fuerzas productivas mexicanas, cosa que era casi imposible si se restitu\u00edan las formas de propiedad clericales. En una carta de ese a\u00f1o la emperatriz Carlota dijo: \u201cLas m\u00e1quinas de vapor y un catecismo en el que se diga que el hombre debe de trabajar, esto es lo que necesitan los indios y no conventos contemplativos y dominaci\u00f3n eclesi\u00e1stica\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De hecho, tan pronto Maximiliano dio a conocer que no solo no echar\u00eda atr\u00e1s las reformas liberales, sino que las ratificar\u00eda, la relaci\u00f3n entre el clero mexicano y la corona mexicana empez\u00f3 a presentar abundantes desavenencias. Intent\u00f3 arreglar el problema con el nuncio papal monse\u00f1or Meglia, de perfil ultraconservador y, en palabras de la emperatriz de Francia, con un car\u00e1cter poco conciliador. Y es que el papa P\u00edo IX se encontraba al frente de una Iglesia cat\u00f3lica en crisis y buscaba contrarrestar a todo movimiento por m\u00ednimamente liberal que fuera.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El representante del vaticano fue recibido con grandes honores por el emperador el 10 de diciembre de 1864 y el peri\u00f3dico <em>L\u00b4Ere Nouvelle<\/em>, escrito en franc\u00e9s para los extranjeros que se encontraban en el pa\u00eds, public\u00f3 al d\u00eda siguiente que su llegada era una prueba de que \u201cel Santo Padre [\u2026] quiere el arreglo definitivo y si es necesario de los dif\u00edciles asuntos pendientes entre nuestro gobierno y la Santa Iglesia apost\u00f3lica.\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque al inicio se esperaba que su llegada pudiera poner fin a las dificultades surgidas, la realidad fue distinta. El emperador propuso un concordato de nueve puntos que present\u00f3 el 26 de diciembre en donde se establec\u00eda, entre otras cosas, que la Iglesia tendr\u00eda que renunciar a todos los bienes que hab\u00edan sido nacionalizados y al cobro por la administraci\u00f3n de sacramentos a cambio de que todos los sueldos del clero fueran asumidos por la corona. Este fue rechazado tajantemente por el enviado de Roma, ya que el propio Papa le hab\u00eda dado instrucciones de oponerse a toda ley de reforma. De hecho en ese mismo mes el Santo Padre public\u00f3 la enc\u00edclica <em>Quanta cura<\/em> junto con su anexo <em>Syllabus errorum,<\/em> en donde daba una lista de errores que se estaban cometiendo a nivel mundial. A grandes rasgos se opon\u00eda al racionalismo, a las nacientes ideas del socialismo, al liberalismo moderno y a las modificaciones entre las relaciones Iglesia-Estado, por lo cual, en este \u00faltimo punto fue en donde el Segundo Imperio se vio afectado directamente ya que las negociaciones se truncaron. Maximiliano reafirm\u00f3 su posici\u00f3n liberal con la publicaci\u00f3n del <em>Estatuto provisional del Imperio Mexicano<\/em> el 10 de abril de 1865; el art\u00edculo 58\u00ba estableci\u00f3 la libertad de cultos como una garant\u00eda individual para todos los ciudadanos, y esto motiv\u00f3 a la Iglesia a marcar una mayor distancia con el gobierno imperial.<\/p>\n<h2 class=\"BiC08Subtitulo\" style=\"text-align: center;\">S\u00edmbolo de unidad<\/h2>\n<p class=\"BiC06Parrafo1\">Pese a estos problemas, Maximiliano supo muy bien que en la Iglesia y en sus s\u00edmbolos hab\u00eda un punto de cohesi\u00f3n nacional por lo que quiso integrarse a las festividades religiosas. Para acercarse a sus s\u00fabditos, que lo ve\u00edan muy distinto respecto a ellos, ten\u00eda que aproximarse a la religi\u00f3n y a la imagen m\u00e1s popular de la Iglesia. Durante las misas se exaltaban las virtudes de los emperadores y la pareja imperial hac\u00eda acto de presencia para mostrar su apoyo al culto cat\u00f3lico. A pesar del disgusto entre la corona imperial y la Iglesia, manten\u00edan el v\u00ednculo y presionaban a la otra parte a la espera de que cediera, pero esto nunca ocurri\u00f3.<\/p>\n<p class=\"BiC07Parrafo2\">La imagen religiosa m\u00e1s popular era la Virgen de Guadalupe, que por su color moreno fue tomada como punto de partida para una nueva identidad criolla durante la colonia. Como explica Margarita Zires, el inicio y difusi\u00f3n de la imagen comenz\u00f3 durante la segunda mitad del siglo XVI, cuando fray Alonso de Mont\u00fafar dio la autorizaci\u00f3n a los predicadores espa\u00f1oles de usar el nombre de la diosa Tonantzin para referirse a la Virgen Mar\u00eda en sus labores evang\u00e9licas. La nueva imagen incluso pose\u00eda rasgos ind\u00edgenas, lo cual acerc\u00f3 a varios de estos a la religi\u00f3n cat\u00f3lica volvi\u00e9ndose adem\u00e1s un s\u00edmbolo de identidad que a inicios del siglo XVII ya estaba consolidado. Incluso se retom\u00f3 para la formaci\u00f3n de la nueva naci\u00f3n cuando Miguel Hidalgo y Costilla la adopt\u00f3 como su estandarte en la guerra de independencia. Por lo mismo, la peregrinaci\u00f3n hacia el santuario mariano en el Tepeyac era la acci\u00f3n material m\u00e1s importante de su devoci\u00f3n. Por esto mismo, Maximiliano decidi\u00f3 realizar un peregrinaje ese 12 de diciembre de 1865 y asistir a la respectiva ceremonia: para retomar este s\u00edmbolo nacional e integrarlo a su gobierno como un medio de legitimaci\u00f3n ante los mexicanos y ante los franceses, as\u00ed como de uni\u00f3n en su reino, a\u00fan cuando tuviera conflictos internos muy fuertes con el clero y la autoridad papal. Los festejos de la Virgen de Guadalupe no pasaron inadvertidos para las fuerzas extranjeras. Ese d\u00eda, el peri\u00f3dico L\u00b4Ere Nouvelle escribi\u00f3 una versi\u00f3n acerca de la aparici\u00f3n de la virgen a \u201cSaint Jean Diego\u201d, para explicar su importancia a los franceses.<\/p>\n<h2 class=\"BiC08Subtitulo\" style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #000000;\">Fracaso de una alianza<\/span><\/h2>\n<p class=\"BiC06Parrafo1\">Durante el nacimiento y vida del Segundo Imperio, la Iglesia cat\u00f3lica mexicana tuvo una constante y muy activa participaci\u00f3n a favor de este en varios aspectos, principalmente en lo simb\u00f3lico, dando opiniones ante sus fieles a trav\u00e9s de sermones y celebrando ceremonias religiosas a favor del emperador. Por esto mismo puede explicarse el porqu\u00e9 era muy importante mantener una relaci\u00f3n cercana con la Iglesia. En buena parte esto motiv\u00f3 a que la virgen fuese seleccionada como una insignia de la corona y como su elemento legitimador en el plano religioso. Cabe mencionar que se retom\u00f3 la Orden del mismo nombre, originaria del primer imperio, siendo \u00e9sta la m\u00e1s alta condecoraci\u00f3n que la segunda corona imperial pod\u00eda otorgar.<\/p>\n<p class=\"BiC07Parrafo2\">Maximiliano hab\u00eda realizado estudios sobre la historia del pa\u00eds en su castillo en Miramar, y all\u00ed hizo conciencia de la importancia de la religi\u00f3n cat\u00f3lica en M\u00e9xico, en la que quiso encontrar un posible apoyo y aceptaci\u00f3n social ya que la Iglesia cat\u00f3lica ejerc\u00eda una dominaci\u00f3n tradicional, un modelo que, como explica Max Weber, tiene como caracter\u00edstica la aprobaci\u00f3n social por la santidad misma de las tradiciones.<\/p>\n<p class=\"BiC07Parrafo2\">Con esta l\u00f3gica, y a pesar de que no busc\u00f3 el regreso de los fueros ni la restituci\u00f3n de los bienes eclesi\u00e1sticos, el joven austriaco confi\u00f3 en que la Iglesia mexicana terminar\u00eda aceptando las condiciones liberales que impuso y que sus intentos por acercarse a la religi\u00f3n y al clero ser\u00edan suficientes para alinear a su proyecto su soporte moral. Los festejos imperiales por la aparici\u00f3n de la Virgen en la Villa de Guadalupe son muestra clara de esta maniobra. Sin embargo, no fue as\u00ed ya que el clero mexicano se mostr\u00f3 reacio a las medidas imperiales y su relaci\u00f3n fue en declive, sin que ni las m\u00e1s grandes fiestas guadalupanas pudieron mejorarla.<\/p>\n<p class=\"BiC07Parrafo2\">El festejo del 12 de diciembre de 1865 fue una forma del emperador de decir a la sociedad mexicana que no buscaba romper con sus tradiciones y que se asum\u00eda como parte de la comunidad, si bien al mismo tiempo pretend\u00eda consolidar su poder pol\u00edtico y econ\u00f3mico a costa de la Iglesia, mediante las reformas liberales. Fue en esto donde se gener\u00f3 una gran contradicci\u00f3n puesto que, para el clero mexicano, someterse a la autoridad moral eclesi\u00e1stica implicaba no combatirla, cosa que Maximiliano no hizo puesto que su proyecto era otro. Aunque intent\u00f3 hacerle algunas concesiones, como asistir a sus ceremonias religiosas, no pudo resolver la paradoja y el imperio jam\u00e1s logr\u00f3 mejorar la relaci\u00f3n con el clero y el sector conservador. Esto abon\u00f3 a la ca\u00edda del imperio en 1867, cuando la pareja imperial se hab\u00eda quedado sin aliados.<\/p>\n<h3 class=\"BiC09PARASABER\">PARA SABER M\u00c1S<\/h3>\n<ul>\n<li class=\"BiC10RecomendacionCxSpFirst\">Conte Corti, Egon Caesar, <i>Maximiliano y Carlota<\/i>, M\u00e9xico, F<span class=\"BiCFuenteVersalitas\"><span style=\"font-size: 12.0pt;\">ce<\/span><\/span>, 2002.<\/li>\n<li class=\"BiC10RecomendacionCxSpMiddle\">Estatuto provisional del Imperio Mexicano, M\u00e9xico, 1865, <a href=\"http:\/\/www.ordenjuridico.gob.mx\/Constitucion\/1865.pdf\">http:\/\/www.ordenjuridico.gob.mx\/Constitucion\/1865.pdf<\/a><\/li>\n<li class=\"BiC10RecomendacionCxSpMiddle\">Moreno Ch\u00e1vez, Jos\u00e9 Alberto, <i>Devociones pol\u00edticas. Cultura cat\u00f3lica y politizaci\u00f3n en la arquidi\u00f3cesis de M\u00e9xico, 1880-1920<\/i>, M\u00e9xico, Colegio de M\u00e9xico, 2013.<\/li>\n<li class=\"BiC10RecomendacionCxSpLast\">Visitar el Museo de la Bas\u00edlica de Guadalupe, alcald\u00eda Gustavo A. Madero, CDMX.<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Sergio Hebert Caffarel P\u00e9rez Facultad de Filosof\u00eda y Letras, UNAM En revista BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam. 44. El emperador franc\u00e9s intent\u00f3 encontrar un aliado en sus cuatro a\u00f1os de reinado en M\u00e9xico, en la Iglesia cat\u00f3lica. Pero las desconfianzas siempre minaron la relaci\u00f3n. Ni siquiera su acercamiento a la devoci\u00f3n popular por la Virgen de Guadalupe logr\u00f3 romper la frialdad del v\u00ednculo. El martes 12 de diciembre de 1865, el emperador Maximiliano I de M\u00e9xico se levant\u00f3 de madrugada en el Castillo de Chapultepec. Era un d\u00eda muy especial para \u00e9l y sus s\u00fabditos por lo que visti\u00f3 el uniforme m\u00e1s elegante. A las siete de la ma\u00f1ana abord\u00f3 un coche que lo llevar\u00eda hasta la villa de Guadalupe, un poblado al norte de la capital, en donde se llevar\u00edan a cabo los festejos de lo que los cat\u00f3licos mexicanos llamaban \u201cLa maravillosa aparici\u00f3n de nuestra<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[21,2071],"tags":[2261,433,1375],"class_list":{"0":"post-12659","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-articulos","7":"category-bicentenario-44","8":"tag-maximiliano","9":"tag-segundo-imperio","10":"tag-virgen-de-guadalupe"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12659","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=12659"}],"version-history":[{"count":13,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12659\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":22858,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12659\/revisions\/22858"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=12659"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=12659"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=12659"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}