﻿{"id":12616,"date":"2019-04-02T00:26:12","date_gmt":"2019-04-02T06:26:12","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=12616"},"modified":"2026-04-05T02:40:24","modified_gmt":"2026-04-05T08:40:24","slug":"editorial-26","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/editorial-26\/","title":{"rendered":"Editorial"},"content":{"rendered":"<p>Dar\u00edo Fritz<br \/>\nInstituto Mora<\/p>\n<h4><span style=\"color: #800000;\">En revista <em>BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico<\/em>, n\u00fam. 34.<\/span><\/h4>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-16736 aligncenter\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/BotonPDF2-e1670355523220.png\" alt=\"\" width=\"87\" height=\"44\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cada pueblo se arma con sus mejores riquezas econ\u00f3micas y culturales para desarrollarse, crecer y presentarse ante el mundo. Las materias primas fueron el hilo productivo desde el cual M\u00e9xico\u00a0 fue cimentando su progreso, acompa\u00f1ado con el tiempo por las manufacturas de elaboraci\u00f3n propia. Pasada la mitad del siglo XIX ya se daban pasos concretos para que el cultivo del maguey de aguamiel diera lugar a una producci\u00f3n del pulque que, con la inversi\u00f3n en infraestructura, permitiera llevarlo a la mayor parte posible de los rincones del pa\u00eds. El proceso productivo ven\u00eda del siglo anterior y, aunque tuvo un impulso destacado a finales del Porfiriato cuando se consolid\u00f3 la \u201caristocracia pulquera\u201d, fue despu\u00e9s de 1860 que se busc\u00f3 afianzar su producci\u00f3n. Aquello fue una de las experiencias exitosas para potenciar el impulso cient\u00edfico y empresarial de la incipiente agroindustria nacional, que a finales de ese siglo se convertir\u00eda en un importante negocio con gran impacto tanto en la fiscalidad como en la sociedad capitalina, como nos dice Rodolfo Ram\u00edrez Rodr\u00edguez, en el texto que abre este \u00faltimo n\u00famero de <em>BiCentenario<\/em> de 2016.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero el progreso que se constru\u00eda a marchas forzadas por las propias carencias de un pa\u00eds en formaci\u00f3n, encontraba tambi\u00e9n en su ascenso abusos de un capital empresarial que acumulaba, pero escasamente repart\u00eda, especialmente entre sus trabajadores. Un caso fue el de los hacendados henequeneros de Yucat\u00e1n, a los que Porfirio D\u00edaz fue a respaldar en 1906 cuando se acrecentaban desde cuatro a\u00f1os antes las denuncias de malos tratos laborales y pr\u00e1cticas esclavistas. El dictador tuvo un viaje \u201cmemorable\u201d, seg\u00fan las cr\u00f3nicas period\u00edsticas, en el que particip\u00f3 en inauguraciones de obras p\u00fablicas y fiestas de la alta sociedad de la pen\u00ednsula. Los empresarios lo recibieron con los brazos abiertos y as\u00ed los defendi\u00f3. Aquella falta de sensibilidad ante los problemas sociales continuar\u00eda por varias d\u00e9cadas. El relato que nos hace la maestra Adela Alfaro de Aguayo, en dos entrevistas recuperadas de los a\u00f1os setenta, es una lacerante postal de los tiempos de injusticias y persecuciones previos y posteriores a la Revoluci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el siglo XX las preocupaciones sociales mexicanas tuvieron diversas trazas. Hacia 1920, el alcohol se hab\u00eda transformado en un problema muy serio que se intentaba combatir siguiendo las experiencias estadunidenses de misioneros y grupos civiles protestantes. Los mensajes impresos en peri\u00f3dico y manuales, con fotograf\u00edas, caricaturas, carteles y folletos, fueron las mejores herramientas de los gobiernos revolucionarios, respaldados en el boca a boca de las medidas que se pod\u00edan adoptar para que la adicci\u00f3n dejara de ser un problema de salud, relata Cecilia Autrique Escobar. El discurso de las campa\u00f1as dej\u00f3 una impronta discriminatoria racial que apuntaba a ind\u00edgenas y pobres.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al mismo tiempo, se acercaban por entonces las elecciones presidenciales donde Venustiano Carranza apostaba por un desconocido para suplirlo, Ignacio Bonillas. La medida no dej\u00f3 de causar escozor y molestia en hombres que se sent\u00edan \u201ccandidatos\u201d como \u00c1lvaro Obreg\u00f3n y Pablo Gonz\u00e1lez. La prensa jug\u00f3 all\u00ed un papel destacado, dejando ver que la participaci\u00f3n de los medios de comunicaci\u00f3n en la imposici\u00f3n de aspirantes pol\u00edticos es un antiguo fen\u00f3meno que se ha ido perfeccionando con el tiempo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En esos a\u00f1os 20, donde la pluralidad no era parte de la cotidianeidad del pa\u00eds, un grupo de j\u00f3venes crec\u00eda por su movilidad y participaci\u00f3n. La Asociaci\u00f3n Cat\u00f3lica de la Juventud Mexicana, de actuaci\u00f3n destacada en tiempos de la guerra cristera, floreci\u00f3 en aquella d\u00e9cada con la idea b\u00e1sica de su fundador, el jesuita Bernardo Berg\u00f6end, de devolver a la Iglesia su influencia en la sociedad, nos explica Ariadna Guerrero Medina. Aquel perfil participativo y protagonista tuvo que sosegarse pronto, muy a pesar de su reticencia, a los nuevos tiempos de negociaciones y convivencia entre el Estado y la Iglesia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y en la medida en que las luchas pol\u00edticas fratricidas se fueron apagando, nac\u00edan otras por obtener apertura ante un Estado resistente al disenso. Los conflictos se llevaron a las calles para reclamar democracia, participaci\u00f3n pol\u00edtica y estudiantil, mejoras laborales, y ya m\u00e1s tarde, hacia fines del siglo XX, los reclamos por derechos civiles como la comunidad l\u00e9sbico, gay, bisexual, travesti, transg\u00e9nero y transexual (LGBTTT). A partir de 1978 comenz\u00f3 a visibilizarse y lograr un reconocimiento de derechos y aceptaci\u00f3n social que al cabo de los a\u00f1os muy pocos sectores a\u00fan ponen en duda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este <em>BiCentenario<\/em> 34 retoma la figura de Jos\u00e9 Juan Tablada y su trabajo silencioso por llevar la cultura mexicana a los c\u00edrculos intelectuales neoyorquinos en unos a\u00f1os \u2013d\u00e9cadas del veinte al cuarenta\u2013 donde M\u00e9xico ten\u00eda mucho que ofrecer \u2013Rivera, Siqueiros, Orozco, entre otros\u2013, ante los prejuicios reinantes por entonces en la capital cultural estadunidense. De los archivos de la memoria fotogr\u00e1fica de la Hemeroteca Nacional recuperamos los trabajos de Manuel Guti\u00e9rrez Paredes, <em>Mariachito,<\/em> conocido por sus retratos del movimiento estudiantil de 1968, pero escasamente recordado por sus im\u00e1genes de la marginalidad capitalina, los desastres naturales, las figuras del cine y los deportes, o de presidentes como Gustavo D\u00edaz Ordaz y Luis Echeverr\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed est\u00e1 edificado este nuevo n\u00famero de <em>BiCentenario<\/em>. Algunas perlitas que aqu\u00ed no narramos, quedan para que las y los lectores las descubran entre un centenar de p\u00e1ginas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hasta la pr\u00f3xima edici\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Dar\u00edo Fritz Instituto Mora En revista BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam. 34. 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