﻿{"id":1225,"date":"2011-09-05T22:02:02","date_gmt":"2011-09-06T03:02:02","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=1225"},"modified":"2021-05-04T09:54:18","modified_gmt":"2021-05-04T14:54:18","slug":"cronica-de-dos-hermanos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/cronica-de-dos-hermanos\/","title":{"rendered":"Cr&oacute;nica de dos hermanos"},"content":{"rendered":"<h4><strong>Yolanda Pintos &#8211; Taller de Artificios<\/strong><\/h4>\n<h4><span style=\"color: #0697c2;\">Revista\u00a0<em>BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico<\/em>, n\u00fam. 13.<\/span><\/h4>\n<address><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"ngg-singlepic ngg-center  aligncenter\" title=\"Valerio Trujano\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/gallery\/archivo-comprimido\/valerio-trujano.jpg\" alt=\"Valerio Trujano\" width=\"300\" height=\"400\" \/><\/address>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>U<\/strong>na ma\u00f1ana luminosa de abril de 1812, un barco lleg\u00f3 de Espa\u00f1a al puerto de Veracruz. El recibimiento corr\u00eda por parte de la Guardia Real y espa\u00f1oles notables en espera de noticias, \u00f3rdenes y sobre todo de armamento para hacer frente a los motines insurgentes que se suced\u00edan en diferentes puntos. En el puerto no se hablaba de otra cosa. Detr\u00e1s de ellos, en el malec\u00f3n, una fila inmensa de curiosos no perd\u00eda detalle del momento. En el barco todo era movimiento y bullicio, s\u00f3lo dos j\u00f3venes espa\u00f1oles permanec\u00edan expectantes. Escondidos entre sus crecidas melenas y barbas, los ojos sombr\u00edos contrastaban con la claridad del d\u00eda. Hab\u00edan pasado la noche en vela sumergidos en sus propias cavilaciones al tiempo que oteaban el horizonte; en el aire se percib\u00eda ya el olor a tierra. Las palabras de don Agust\u00edn Loranca disiparon la euforia con que hab\u00edan abordado el barco. Su decisi\u00f3n fue irrevocable, dejar Espa\u00f1a para siempre y venir a pelear brazo con brazo, codo con codo con los novohispanos. No renunciaban a Espa\u00f1a ni luchar\u00edan jam\u00e1s contra ella, pero s\u00ed contra el despotismo de la Corona. La mirada de Rodrigo se oscureci\u00f3 como si p\u00e1jaros negros hubieran cruzado por ella, pensaba en la muerte de su padre. \u00c9l y Prisciliano se preguntaban si no se habr\u00edan precipitado y la duda hizo presa de ellos.<\/p>\n<figure style=\"width: 312px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img decoding=\"async\" class=\"ngg-singlepic ngg-center \" title=\"Vicente Guerrero\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/gallery\/archivo-comprimido\/vicente-guerrero.jpg\" alt=\"Vicente Guerrero\" width=\"312\" height=\"400\" \/><figcaption class=\"wp-caption-text\">Vicente Guerrero<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">Agust\u00edn Loranca era un criollo de mediana edad que hab\u00eda ido a Espa\u00f1a a conocer la tierra de sus mayores, Las noticias llegaban lentas, pero cuando supo de los levantamientos en la Nueva Espa\u00f1a decidi\u00f3 regresar a proteger a su familia. De esta forma coincidi\u00f3 con los hermanos en el barco. No era hombre de armas, aunque tampoco se opon\u00eda a que la Nueva Espa\u00f1a, despu\u00e9s de 300 a\u00f1os de sometimiento, tomase otro rumbo. Pensaba en el trato tan desigual hacia los criollos, considerados inferiores con respecto a los <em>verdaderos espa\u00f1oles<\/em>; por eso y m\u00e1s no abandonar\u00eda a estos muchachos. En el fondo sent\u00eda un cierto orgullo por ellos que ofrendaban su juventud y su fuerza por una buena causa.<\/p>\n<figure style=\"width: 400px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img decoding=\"async\" class=\"ngg-singlepic ngg-center \" title=\"Parroquia de Tepecoacuilco, Guerrero\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/gallery\/archivo-comprimido\/parroquia-de-tepecpacuilco-guerrero.jpg\" alt=\"Parroquia de Tepecoacuilco, Guerrero\" width=\"400\" height=\"300\" \/><figcaption class=\"wp-caption-text\">Parroquia de Tepecoacuilco, Guerrero<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero ya sab\u00e9is, de esto ni una sola palabra a nadie. Ah, y al bajar del barco nada de ponerse los uniformes, bajad as\u00ed como est\u00e1is con esas camisas sucias, sin escarmenar el pelo. Si antes de estar a salvo, alguien os preguntara por vuestra identidad, decid que sois sobrinos de don Felipe de Unda, quien os ha mandado llamar para ayudarle. Tened esto presente, pues de lo contrario os har\u00edais sospechosos para ambos bandos. Como traidores para unos o posibles esp\u00edas para los otros. En cualquier caso como corderitos listos para ser sacrificados, ya sea por los unos o los otros.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\">[&#8230;]<br \/>\nPara leer el art\u00edculo completo,\u00a0<a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/2010\/03\/?page_id=10\">Suscr\u00edbase a la revista BiCentenario<\/a>.<\/h3>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una maAi??ana luminosa de abril de 1812, un barco llegA? de EspaAi??a al puerto de Veracruz. 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