﻿{"id":12160,"date":"2019-03-08T15:51:26","date_gmt":"2019-03-08T21:51:26","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=12160"},"modified":"2024-06-17T14:29:01","modified_gmt":"2024-06-17T20:29:01","slug":"odio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/odio\/","title":{"rendered":"Odio"},"content":{"rendered":"<p>Iv\u00e1n L\u00f3pezgallo<br \/>\nInstituto Mora<\/p>\n<h3><strong><span style=\"color: #800000;\">En revista <em>BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico<\/em>, n\u00fam. 43.<\/span><\/strong><\/h3>\n<p><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/Ataque-de-1838-a-Veracruz-por-los-franceses.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-12216\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/Ataque-de-1838-a-Veracruz-por-los-franceses.jpg\" alt=\"Ataque de 1838 a Veracruz por los franceses\" width=\"700\" height=\"525\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/Ataque-de-1838-a-Veracruz-por-los-franceses.jpg 700w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/Ataque-de-1838-a-Veracruz-por-los-franceses-300x225.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/Ataque-de-1838-a-Veracruz-por-los-franceses-624x468.jpg 624w\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\"><strong>L<\/strong>os odio. Malditos sean.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\"> Ayer volv\u00ed a so\u00f1ar con mi familia. Fue igual que siempre. El mismo maldito sue\u00f1o que tengo desde hace m\u00e1s de 20 a\u00f1os: soy un ni\u00f1o peque\u00f1o y meriendo tranquilamente junto a ellos, pero de repente se escucha un estruendo, siento un golpe y se desata el infierno. Por unos segundos pierdo el conocimiento, pero cuando despierto veo fuego por todos lados&#8230; y escucho gritos que piden auxilio y lamentos de dolor. Mis hermanos se calcinan junto a mis padres, que yacen aplastados bajo los escombros que cayeron sobre ellos. Veo a mi madre, su hermoso rostro no existe ya: los ojos que tanta paz me transmit\u00edan han desaparecido y en su lugar encuentro dos cuencas vac\u00edas, mientras que su piel blanca y tersa parece ahora un pergamino que se arruga y consume entre las llamas. Mi padre&#8230; o, mejor dicho, lo que fue mi padre, no es m\u00e1s que un bulto informe que se quema junto a mam\u00e1 en el m\u00e1s horrendo silencio&#8230; y lo peor es que muy cerca de ellos mis hermanos siguen gritando&#8230; hasta que poco a poco dejan de hacerlo.<br \/>\nPero no llega el silencio, ya que alguien m\u00e1s empieza a berrear&#8230; alguien conocido.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Yo.<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #000000;\"> El fuego abrasa mi piel y no puedo moverme, pues una viga aprisiona mi pierna&#8230; el dolor es insoportable y el olor a carne quemada me revuelve las entra\u00f1as. Siento que me ahogo. S\u00e9 que voy a morir y lo acepto apesadumbrado, pero antes de perder el conocimiento veo a varias<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #000000;\"> figuras que se abren paso entre las llamas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Hijos de la tiznada.<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #000000;\"> Todo por 600 000 miserables pesos. Una fortuna si consideramos que dizque se trataba del pago de unos pasteles&#8230; pero demasiado poco como para justificar la muerte de los m\u00edos y de tantas personas; aunque la verdad es que esto \u00faltimo no les importa, pues nos ven como a insectos a los que pueden aplastar sin ning\u00fan remordimiento.<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #000000;\"> \u00a1Y que la m\u00e1s vieja de su casa se trague lo de los pasteles o incluso lo de los 600 000 pesos!, porque estoy seguro de que en venir hasta ac\u00e1 y atacar Veracruz se gastaron mucho m\u00e1s.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Malditos infelices.<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #000000;\"> Y maldito sue\u00f1o que me atormenta desde hace tantos a\u00f1os.<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #000000;\"> \u00bfCu\u00e1ntos van exactamente?<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #000000;\"> A ver&#8230; estamos en marzo del 67 y esto que le cuento sucedi\u00f3 por diciembre del 38&#8230; hace 28 a\u00f1os, tres meses y algunos d\u00edas&#8230; que es el tiempo que Santa Anna lleva cojo, pues el ca\u00f1onazo que destruy\u00f3 mi casa fue de los que dispararon contra sus tropas el d\u00eda que perdi\u00f3 la pierna. \u00a1Y pensar que aun as\u00ed el quinzu\u00f1as apoy\u00f3 a la \u00faltima intervenci\u00f3n! Supongo que su invalidez debe haberle dolido tanto como la humillaci\u00f3n de que los gabachos lo subieran a un barco y lo expulsaran del pa\u00eds en 1862, cuando dizque regres\u00f3 a M\u00e9xico para vivir en paz. \u00a1Y todo por publicar un manifiesto para quedar bien con ellos! Mendigo cojo, bien merecido se lo ten\u00eda. Necesit\u00e1bamos brazos para regresarlos por donde vinieron y a \u00e9l se le ocurre andar de arrastrado&#8230; \u00a1no me joda, don Antonio!<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a1Y luego con esos pinches franchutes! \u00a1Con esos desgraciados que, no conformes con el desgarriate que hicieron en la Guerra de los Pasteles, vinieron bien campantes a saquearnos de nuevo&#8230; solo que ahora acompa\u00f1ados por un pinche g\u00fcero al que de buenas a primeras dijeron que deb\u00edamos besarle las patas y decirle emperador!<\/p>\n<p class=\"BiC07Parrafo2\">\u00bfY eso por qu\u00e9 o a cuenta de qu\u00e9?<\/p>\n<p class=\"BiC07Parrafo2\">Si ser\u00e1n tarados&#8230; payos&#8230; brutos\u2026 babosos o como usted quiera decirles.<\/p>\n<p class=\"BiC07Parrafo2\">\u00a1Si ya no estamos en 1521, para que vengan a conquistarnos!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Muchas cosas cambiaron en la colonia y desde que logramos la independencia o nos invadieron en el 38. E incluso luego de la guerra contra los gringos. Digo, nos cost\u00f3 muchos muertos y la mitad del territorio, pero ya no vamos a permitir que los extranjeros \u2013sin importar si son gachupines, gabachos o gringos\u2013 se burlen de nosotros y nos quiten lo que es nuestro.<\/p>\n<p class=\"BiC07Parrafo2\">Se los demostramos el 5 de mayo del 62, lo confirmamos un a\u00f1o despu\u00e9s en el sitio de Puebla y hemos dado ejemplo de ello durante todo este tiempo: no nos vamos a dejar.<\/p>\n<p class=\"BiC07Parrafo2\">No.<\/p>\n<p class=\"BiC07Parrafo2\">Ya no.<\/p>\n<p class=\"BiC07Parrafo2\">Bien dijo el presidente Ju\u00e1rez que a falta de armas habr\u00eda que pelear hasta con u\u00f1as y dientes.<\/p>\n<p class=\"BiC07Parrafo2\">Podr\u00eda parecer exagerado, pero as\u00ed lo hicimos.<\/p>\n<p class=\"BiC07Parrafo2\">Y ahora los tenemos ah\u00ed enfrente\u2026 encerrados.<\/p>\n<p class=\"BiC07Parrafo2\">Y los voy a matar.<\/p>\n<p class=\"BiC07Parrafo2\">Como a los cerdos que son.<\/p>\n<p class=\"BiC07Parrafo2\">Porque, \u00bfya le dije que los odio?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Luego de que los invasores mataron a mis padres qued\u00e9 al resguardo de mi abuela materna, quien con sus amorosos cuidados logr\u00f3 que mi cuerpo se recuperara de la mejor manera posible; aunque mis piernas est\u00e1n llenas de cicatrices y tengo marcas en los brazos, la espalda y el rostro, adem\u00e1s de una cojera casi imperceptible.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mam\u00e1 Lupe, como yo la llamaba, falleci\u00f3 algunos a\u00f1os despu\u00e9s y me fui a vivir con unos t\u00edos que trabajaban para Santa Anna en su hacienda de Manga de Clavo, por lo que pude darme cuenta de la vida de juegos, lujos y excesos que llevaba a quien especialmente le gustaban dos cosas: las mujeres y los gallos&#8230;, adem\u00e1s claro, del poder.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y es que, aunque no le agradaba eso de gobernar, le encantaba tener a no s\u00e9 cu\u00e1ntos pol\u00edticos, curas y militares haciendo antesala para pedirle qui\u00e9n sabe qu\u00e9 cosas&#8230; y ah\u00ed los ten\u00eda esperando, con el pretexto de que estaba en una reuni\u00f3n importante, mientras retozaba con las mulatas que trabajaban en la hacienda o le apostaba grandes cantidades al giro o al colorado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una vez, en alguna de sus tantas presidencias, un sacerdote fue a buscarlo al Palacio Nacional porque necesitaba verlo. \u201cCon urgencia\u201d, le dijo a mi t\u00edo. Pero Santa Anna, fiel a su costumbre, lo tuvo esperando un ratote&#8230; por lo que el religioso se desesper\u00f3 y, haciendo a un lado a mi t\u00edo, se meti\u00f3 a buscarlo. Y como el que busca encuentra\u2026 pues lo encontr\u00f3; solo que no \u201cen una importante reuni\u00f3n\u201d, como le hab\u00eda hecho saber, sino curando a uno de sus gallos, por lo que sali\u00f3 furioso del edificio y se sum\u00f3 a sus enemigos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero si bien es cierto que Santa Anna era mujeriego, pendenciero y jugador, tambi\u00e9n lo es que sab\u00eda ponerse al frente de unos cuantos soldados y en poco tiempo convertirlos en un ej\u00e9rcito numeroso. Digo, es verdad que era un jefe carism\u00e1tico y que la p\u00e9rdida de su pierna le daba credibilidad cuando dec\u00eda que hab\u00eda que sacrificarse por la patria; pero m\u00e1s bien lo lograba porque a la hora de ordenar una leva no se tentaba el coraz\u00f3n y dejaba a los pueblos casi sin hombres&#8230; aunque a la hora de los catorrazos, estos \u201cvoluntarios\u201d eran los primeros en tirar el rifle y echarse a correr.<\/p>\n<p class=\"BiC07Parrafo2\">As\u00ed empec\u00e9 yo a pelear a sus \u00f3rdenes. Todav\u00eda ni era un adulto.<\/p>\n<p class=\"BiC07Parrafo2\">Y no me agarr\u00f3 la leva.<\/p>\n<p class=\"BiC07Parrafo2\">Y tampoco avent\u00e9 el fusil y pegu\u00e9 la carrera como perro apaleado.<\/p>\n<p class=\"BiC07Parrafo2\">No.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo que pas\u00f3 fue que, durante la guerra contra Estados Unidos, tuvimos una dura batalla entre San Luis y Saltillo. Se dio, si recuerdo bien, en el paso de una monta\u00f1a conocido como La Angostura. Dur\u00f3 dos d\u00edas y al final Santa Anna orden\u00f3 la retirada&#8230; a pesar de que parec\u00eda que podr\u00edamos ganar. Yo era su ayudante y no ten\u00eda que participar en la lucha \u2013digo, ni rifle ten\u00eda\u2013; pero la imprudencia y el irreflexivo arrojo de la juventud me llevaron hasta el campo de batalla, grit\u00e1ndome el quinzu\u00f1as que no fuese tonto, que no me expusiera a lo bruto porque estaba desarmado&#8230; pero en ese momento un soldado cay\u00f3 a mi lado con la cabeza despedazada, agarr\u00e9 su arma y se la ense\u00f1\u00e9 al general en jefe.<\/p>\n<p class=\"BiC07Parrafo2\">\u2013 Mire patr\u00f3n, \u00a1ya tengo con qu\u00e9 tirarles! \u2013le grit\u00e9 emocionado\u2013.<\/p>\n<p class=\"BiC07Parrafo2\">\u2013\u00a1<i>Pos<\/i> s\u00ed, tarugo! \u2013me grit\u00f3 a su vez un sargento canoso\u2013, \u00a1pero c\u00fabrete o te van a matar!<\/p>\n<p class=\"BiC07Parrafo2\">As\u00ed arranc\u00f3 mi carrera militar. Ten\u00eda yo 14 o 15 a\u00f1os.<\/p>\n<p class=\"BiC07Parrafo2\">Lo malo fue que ni mis heridas \u2013en esa guerra perd\u00ed dos dedos de la mano izquierda\u2013 ni las muertes de mis compa\u00f1eros sirvieron de mucho, pues los malditos gringos nos derrotaron una y otra vez, arrebat\u00e1ndonos al final la mitad del territorio.<\/p>\n<p class=\"BiC07Parrafo2\">Toditito el norte.<\/p>\n<p class=\"BiC07Parrafo2\">Y quer\u00edan m\u00e1s: Sonora y la pen\u00ednsula de Baja California.<\/p>\n<p class=\"BiC07Parrafo2\">Solo que nuestros negociadores tuvieron m\u00e1s g\u00fcevos que el infeliz de Santa Anna y lograron conservarlos. Ellos no corrieron al ver las cosas perdidas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, a pesar de abandonarnos cuando vio tomada la ciudad de M\u00e9xico por los gringos, pocos a\u00f1os despu\u00e9s Santa Anna volvi\u00f3 a ocupar la presidencia, aunque al final lo expuls\u00f3 una revoluci\u00f3n que empez\u00f3 en Acapulco y a la que me incorpor\u00e9 convencido de que la presencia del cojo era m\u00e1s mala que buena para nuestro pa\u00eds.<\/p>\n<p class=\"BiC07Parrafo2\">Luego vinieron la Constituci\u00f3n del 57 y la Guerra de Reforma, por lo que yo hice lo que mejor se me daba: pelear como un animal sediento de sangre.<\/p>\n<p class=\"BiC07Parrafo2\">Porque eso era yo: un animal, una bestia, un depredador que se lanzaba al frente de las cargas de caballer\u00eda del ej\u00e9rcito restaurador sin ning\u00fan miedo a la muerte.<\/p>\n<p class=\"BiC07Parrafo2\">Me volv\u00ed un defensor convencido de la Santa Religi\u00f3n y de su Iglesia Cat\u00f3lica, Apost\u00f3lica y Romana, por lo que mat\u00e9 a los liberales \u2013sus enemigos\u2013 sin ning\u00fan remordimiento.<\/p>\n<p class=\"BiC07Parrafo2\">Pero siempre en batalla.<\/p>\n<p class=\"BiC07Parrafo2\">Jam\u00e1s cuando estaban desarmados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por eso me chocaba estar bajo las \u00f3rdenes de Leonardo M\u00e1rquez, un general estirado y sangr\u00f3n al que le encantaba matar prisioneros, como Melchor Ocampo, Leandro Valle o los que luego llamaron m\u00e1rtires de Tacubaya, entre quienes asesin\u00f3 hasta a los heridos y los m\u00e9dicos y enfermeros que los atend\u00edan&#8230; Pero que cuando las cosas no iban bien para su causa, se daba la vuelta, picaba espuelas y abandonaba a sus hombres.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo despreciable de la conducta de M\u00e1rquez provoc\u00f3 que no dudara en irme con el general Negrete cuando me lo propuso. Con \u00e9l me un\u00ed a los liberales para luchar contra los franceses, sin importarme que hayan sido mis enemigos en la Guerra de Reforma. Y es que, como dijo \u00e9l: yo tambi\u00e9n tengo patria antes que partido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero bueno\u2026 me fui con Miguel Negrete a pelear junto a los juaristas. Con \u00e9l luch\u00e9 en Puebla el 5 de mayo y junto a \u00e9l escuch\u00e9 al general Zaragoza pedir su caballo entre delirios, antes de morir a causa del tifo. Luego, meses despu\u00e9s, bajo sus \u00f3rdenes luch\u00e9 en el sitio de Puebla, donde logramos mantener a raya a los gabachos durante dos meses.<\/p>\n<p class=\"BiC07Parrafo2\">Fue un periodo en el que nos comimos hasta los caballos y nos quedamos sin parque, por lo que una noche destruimos las armas y al otro d\u00eda nos rendimos, reconociendo los mismos franceses la \u201cb\u00e1rbara\u201d \u2013as\u00ed la llamaron\u2013 defensa que hab\u00edamos llevado a cabo.<\/p>\n<p class=\"BiC07Parrafo2\">Y cuando nos llevaban a Veracruz para mandarnos al destierro a Francia, logr\u00e9 fugarme con el general Escobedo para seguir luchando contra el imperio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Junto a \u00e9l me tocaron las vacas flacas\u2026 viv\u00edamos a salto de mata, sin poder conseguir armas ni casi nada que comer, conform\u00e1ndonos con lo poco que quer\u00eda \u2013y pod\u00eda\u2013 darnos la gente. Atac\u00e1bamos de pronto a los franceses que se descuidaban y de inmediato emprend\u00edamos la retirada para evitar un combate formal en el que llev\u00e1bamos las de perder.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Durante ese tiempo vi cosas horribles: pueblos saqueados por el invasor, hombres asesinados indiscriminadamente y mujeres violadas tumultuariamente\u2026 entre cosas peores que prefiero no recordar. Luego empezaron a matarnos apenas nos capturaban\u2026 dizque porque eso dispuso su emperador un 3 de octubre, fecha en que decret\u00f3 que los soldados eran iguales a los salteadores de caminos. As\u00ed asesinaron a dos grandes generales, Jos\u00e9 Mar\u00eda Arteaga y Carlos Salazar\u2026 bueno, entre muchos otros.<\/p>\n<p class=\"BiC07Parrafo2\">Y siguieron en lo suyo: matar, violar, saquear y quemar\u2026 matar, violar, saquear y quemar\u2026 y as\u00ed todo el tiempo.<\/p>\n<p class=\"BiC07Parrafo2\">Pero aguantamos.<\/p>\n<p class=\"BiC07Parrafo2\">Continuamos peleando.<\/p>\n<p class=\"BiC07Parrafo2\">Y al final Napole\u00f3n el peque\u00f1o tuvo que retirar sus soldados.<\/p>\n<p class=\"BiC07Parrafo2\">Y empezamos a cambiar las cosas\u2026 a voltear la tortilla.<\/p>\n<p class=\"BiC07Parrafo2\">Y ac\u00e1 estamos ahora, frente a Quer\u00e9taro, que junto a la ciudad de M\u00e9xico, Puebla y Veracruz se ha convertido en uno de los \u00faltimos reductos de la monarqu\u00eda.<\/p>\n<p class=\"BiC07Parrafo2\">Solo que aqu\u00ed est\u00e1 su emperador, Maximiliano. El desgraciado que tanto ensangrent\u00f3 a nuestro pa\u00eds. Y est\u00e1n tambi\u00e9n sus generales, Miram\u00f3n, M\u00e9ndez, Mej\u00eda, M\u00e1rquez y del Castillo, entre muchos otros.<\/p>\n<p class=\"BiC07Parrafo2\">Tal vez no lo saben, pero est\u00e1n perdidos.<\/p>\n<p class=\"BiC07Parrafo2\">Ya son nuestros.<\/p>\n<p class=\"BiC07Parrafo2\">Y con ellos va a caer en nuestras manos la bola de infelices que les ayudaron, mexicanos y extranjeros\u2026 y a m\u00ed me interesan los extranjeros.<\/p>\n<p class=\"BiC07Parrafo2\">Porque los voy a matar\u2026 como los cerdos que son.<\/p>\n<p class=\"BiC07Parrafo2\">Por eso estoy listo para atacar&#8230; me urge cobrarles los robos, las humillaciones y las vidas destrozadas. \u00a1Todas las muertes!<\/p>\n<p class=\"BiC07Parrafo2\">El asesinato de mis padres y mis hermanos Jos\u00e9, Juan, Mariano, C\u00e1stulo y Antonia, de tan solo dos a\u00f1itos.<\/p>\n<p class=\"BiC07Parrafo2\">Ellos nada ten\u00edan que ver, eran solo unos ni\u00f1os\u2026<\/p>\n<p class=\"BiC07Parrafo2\">\u00a1Y los mataron de todos modos!<\/p>\n<p class=\"BiC07Parrafo2\">Lo juro, no pienso en otra cosa que no sea vengarme&#8230;<\/p>\n<p class=\"BiC07Parrafo2\">As\u00ed que mientras llega el momento lucho contra mis impulsos y me obligo a gobernarme, pues si por m\u00ed fuera ahorita mismo me lanzar\u00eda contra ellos\u2026 como hice en Puebla en el 62 con los brav\u00edsimos indios de la sierra norte, esos a los que la gente confunde con los zacapoaxtlas.<\/p>\n<p class=\"BiC07Parrafo2\">Y lo har\u00eda \u2013aventarme contra ellos\u2013 aunque me cueste la vida. Porque creo que ya dije que los odio. Los odio y los aborrezco con toda el alma.<\/p>\n<p class=\"BiC07Parrafo2\">Los odio por arrebatarme a lo que yo m\u00e1s quer\u00eda y por dejarme estas marcas horribles que todo el tiempo me recuerdan mi desgracia.<\/p>\n<p class=\"BiC07Parrafo2\">Los odio por las pesadillas que cada noche me hacen vivir \u2013o m\u00e1s bien, revivir\u2013 un infierno.<\/p>\n<p class=\"BiC07Parrafo2\">Y para acabar pronto: los odio por c\u00f3mo hablan, por c\u00f3mo visten, por c\u00f3mo lucen, por su color de piel y hasta por c\u00f3mo sonr\u00eden.<\/p>\n<p class=\"BiC07Parrafo2\">Pero muy pronto dejar\u00e1n de sonre\u00edr.<\/p>\n<p class=\"BiC07Parrafo2\">Solo falta que el general d\u00e9 la orden de ataque\u2026<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Iv\u00e1n L\u00f3pezgallo Instituto Mora En revista BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam. 43. Los odio. Malditos sean. Ayer volv\u00ed a so\u00f1ar con mi familia. Fue igual que siempre. El mismo maldito sue\u00f1o que tengo desde hace m\u00e1s de 20 a\u00f1os: soy un ni\u00f1o peque\u00f1o y meriendo tranquilamente junto a ellos, pero de repente se escucha un estruendo, siento un golpe y se desata el infierno. Por unos segundos pierdo el conocimiento, pero cuando despierto veo fuego por todos lados&#8230; y escucho gritos que piden auxilio y lamentos de dolor. Mis hermanos se calcinan junto a mis padres, que yacen aplastados bajo los escombros que cayeron sobre ellos. Veo a mi madre, su hermoso rostro no existe ya: los ojos que tanta paz me transmit\u00edan han desaparecido y en su lugar encuentro dos cuencas vac\u00edas, mientras que su piel blanca y tersa parece ahora un pergamino que se arruga<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[2032,5],"tags":[2255,1057,1920,433,2269],"class_list":{"0":"post-12160","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-bicentenario-43","7":"category-cuento","8":"tag-cuento","9":"tag-reforma","10":"tag-santa-anna","11":"tag-segundo-imperio","12":"tag-siglo-xix"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12160","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=12160"}],"version-history":[{"count":13,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12160\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":19636,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12160\/revisions\/19636"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=12160"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=12160"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=12160"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}