﻿{"id":12139,"date":"2019-03-08T13:15:12","date_gmt":"2019-03-08T19:15:12","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=12139"},"modified":"2024-06-21T11:30:34","modified_gmt":"2024-06-21T17:30:34","slug":"testimonio-de-un-mural","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/testimonio-de-un-mural\/","title":{"rendered":"Testimonio de un mural"},"content":{"rendered":"<p>Paulina Maya<br \/>\nMuseo Mural Diego Rivera<\/p>\n<h3><strong><span style=\"color: #800000;\">En revista <em>BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico<\/em>, n\u00fam. 43.<\/span><\/strong><\/h3>\n<h2 style=\"text-align: justify;\">Sue\u00f1o de una tarde dominical en la Alameda Central naci\u00f3 en el Hotel del Prado a finales de la d\u00e9cada de 1940. El edificio emblem\u00e1tico por las obras art\u00edsticas de su interior, qued\u00f3 seriamente afectado por los sismos de 1985, lo que oblig\u00f3 a una tarea compleja de rescate y traslado de la obra. Hoy se puede continuar apreciando en el Museo Mural Diego Rivera.<\/h2>\n<figure id=\"attachment_12140\" aria-describedby=\"caption-attachment-12140\" style=\"width: 783px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/Sue\u00f1o-de-una-tarde-dominical-en-la-Alameda-Central.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-12140 \" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/Sue\u00f1o-de-una-tarde-dominical-en-la-Alameda-Central.jpg\" alt=\"Sue\u00f1o de una tarde dominical en la Alameda Central\" width=\"783\" height=\"204\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/Sue\u00f1o-de-una-tarde-dominical-en-la-Alameda-Central.jpg 979w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/Sue\u00f1o-de-una-tarde-dominical-en-la-Alameda-Central-300x78.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/Sue\u00f1o-de-una-tarde-dominical-en-la-Alameda-Central-624x162.jpg 624w\" sizes=\"(max-width: 783px) 100vw, 783px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-12140\" class=\"wp-caption-text\">Diego Rivera, Sue\u00f1o de una tarde dominical en la Alameda Central, mural, 1947. Museo Mural Diego Rivera, Secretar\u00eda de Cultura. D.R. \u00a9 2018 Banco de M\u00e9xico, Fiduciaria en el Fideicomiso relativo a los Museos Diego Rivera y Frida Kahlo. Av. 5 de mayo, No. 2, Col. Centro. Del. Cuauht\u00e9moc, 06059, Ciudad de M\u00e9xico.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>A<\/strong>ntes de la apertura del Hotel del Prado en 1947, el arquitecto Carlos Obreg\u00f3n Santacilia, responsable de su construcci\u00f3n, invit\u00f3 a Diego Rivera, Jos\u00e9 Clemente Orozco, Miguel Covarrubias, Gabriel Fern\u00e1ndez Ledesma y Roberto Montenegro para que en cada habitaci\u00f3n del hotel se realizaran pinturas y se colocaran grabados y esculturas. La finalidad era apoyar el talento nacional, y hacerlo atractivo para los turistas que viajaban en busca del arte mexicano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A Montenegro le pidi\u00f3, antes que a los dem\u00e1s, bocetos para dos murales en los que representara al teatro viejo y al teatro nuevo. A Orozco, una obra para el gran sal\u00f3n de fiestas en el <em>mezzanine<\/em> de la fachada principal, pero este no acept\u00f3 pues le pareci\u00f3 un trabajo muy apresurado y no quiso comprometerse. En el caso de Covarrubias le solicit\u00f3 la ejecuci\u00f3n de dos mapas del pa\u00eds: uno anecd\u00f3tico y otro de comunicaciones. A Ledesma, cinco naturalezas muertas y una escultura para el comedor y a Rivera le encarg\u00f3 tres murales, uno para el comedor y dos para el <em>lobby<\/em>, con el tema Oriente y Occidente, que deb\u00edan cubrir los muros del fondo de las dos entradas principales, desde la planta baja, en toda la altura del <em>lobby<\/em>. Para el comedor, el tema fue la Alameda, situado\u00a0 en el muro poniente del sal\u00f3n Versalles, en la entrada del hotel.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Rivera se enfrent\u00f3 en su caso a un problema complejo. Frente al tablero que deb\u00eda pintar, tres columnas fragmentaban la continuidad visual en cuatro superficies diferentes. Sin embargo, est\u00e9tica y compositivamente el artista supo aprovechar esta circunstancia y pint\u00f3 cuatro escenas en grupos peque\u00f1os. A la izquierda, represent\u00f3 la conquista, el virreinato, el imperio y la reforma; en la segunda, una escena on\u00edrica donde se autorretrat\u00f3 de ni\u00f1o junto a Frida Kahlo, <em>La calavera Catrina<\/em> y Jos\u00e9 Guadalupe Posada, entre dos poetas y dos idealistas, Manuel Guti\u00e9rrez N\u00e1jera y Jos\u00e9 Mart\u00ed, Ricardo Flores Mag\u00f3n y Librado Rivera; en la tercera represent\u00f3 la \u00e9poca porfiriana y la opresi\u00f3n del pueblo. Por \u00faltimo, pint\u00f3 una escena de su propia familia, en el entorno de la revoluci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El mural fue narrado como un sue\u00f1o, a trav\u00e9s de espacios arquitect\u00f3nicos representativos de la capital, tales como el Kiosco Morisco, la Alameda, el Palacio de Bellas Artes, la plaza de Toros, el monumento a la Revoluci\u00f3n, el Banco de M\u00e9xico y personajes de todos los \u00e1mbitos en \u00e9pocas distintas. Hern\u00e1n Cort\u00e9s, Fray Juan de Zum\u00e1rraga, Sor Juana In\u00e9s de la Cruz, Agust\u00edn de Iturbide, Maximiliano y Carlota, Ricardo Flores Mag\u00f3n, Porfirio D\u00edaz, Francisco I. Madero, Jos\u00e9 Vasconcelos y Victoriano Huerta. En la parte superior represent\u00f3 el pensamiento liberal con las figuras de Ignacio Ram\u00edrez <em>el Nigromante<\/em>, Ignacio Manuel Altamirano y Benito Ju\u00e1rez.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El mural <em>Sue\u00f1o de una tarde dominical en la Alameda Central<\/em> recre\u00f3 las escenas y algunos personajes hist\u00f3ricos, tomando como referencia publicaciones originales y obras de otros autores. Se exalt\u00f3 m\u00e1s la Alameda como lugar de reuni\u00f3n para personajes, especialmente del siglo XIX, la \u00e9poca virreinal y la posrevoluci\u00f3n. Rivera cont\u00f3 con la ayuda de los pintores Rina Lazo y Pedro A. Pe\u00f1aloza; el maestro Adri\u00e1n S\u00e1nchez Flores se encarg\u00f3 de la preparaci\u00f3n del muro de 35 toneladas, con una superficie de 65.42 metros cuadrados, cuatro de alto y quince de ancho, aproximadamente. La obra se termin\u00f3 el 13 de septiembre de 1947, s\u00f3lo tres o cuatro meses despu\u00e9s de iniciada.<\/p>\n<h2 style=\"text-align: center;\">\u00bfDios existe?<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">El nuevo mural caus\u00f3 pol\u00e9mica pues los creyentes cat\u00f3licos no vieron con mucho agrado la frase colocada en el papel que sosten\u00eda el liberal Ignacio Ram\u00edrez <em>el Nigromante<\/em>: <em>Dios no existe<\/em>, haciendo alusi\u00f3n a su entrada a la Academia de Letr\u00e1n, una importante asociaci\u00f3n literaria mexicana del siglo XIX, cuyo presidente fue Andr\u00e9s Quintana Roo y sus fundadores Guillermo Prieto y Jos\u00e9 Mar\u00eda Lacunza. <em>El Nigromante<\/em> pronunci\u00f3 esta provocativa frase en su discurso de ingreso a dicha academia en 1836: \u201cNo hay dios, los seres de la naturaleza se sostienen por s\u00ed mismos.\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Durante nueve meses, el mural fue visitado por diversas personalidades incluido el presidente Miguel Alem\u00e1n; fue poco antes de la inauguraci\u00f3n cuando el gerente del hotel propuso que el arzobispo de M\u00e9xico, Luis Mar\u00eda Mart\u00ednez, lo bendijera, pero como era de esperarse, se neg\u00f3 a hacerlo. El esc\u00e1ndalo ocup\u00f3 la atenci\u00f3n por varios d\u00edas y alcanz\u00f3 a los medios internacionales.\u00a0 Por su parte, Rivera propuso que el arzobispo bendijera el hotel y maldijese su obra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, el Hotel del Prado abri\u00f3 sus puertas a mediados de 1947 y fue desde entonces uno de los lugares m\u00e1s famosos y de inter\u00e9s en la ciudad. El imponente edificio ten\u00eda una vista privilegiada de la Alameda, lo que atrajo la atenci\u00f3n inmediata de turistas nacionales y extranjeros. Contaba con lujosas instalaciones: 509 habitaciones, alberca exterior, un solario, elevadores, establecimientos comerciales, cines y dos restaurantes de gran lujo. El sal\u00f3n Candiles y el Versalles, que funcionaba como cabaret, en donde lleg\u00f3 a presentarse la cantante francesa Edith Piaf, el estadounidense Barry White y el mexicano Agust\u00edn Lara.<\/p>\n<p>Un grupo de estudiantes de la Facultad de Ingenier\u00eda de la Universidad Nacional Aut\u00f3noma de M\u00e9xico entraron al Hotel del Prado en 1948 y rasparon la pol\u00e9mica frase de el <em>Nigromante<\/em>. Al enterarse de la agresi\u00f3n, Xavier Icaza, Jorge Enciso, Jos\u00e9 Revueltas, David Alfaro Siqueiros, \u00c1ngel Z\u00e1rraga y otros, se dirigieron esa misma noche al hotel y, sobre una mesa, Rivera repuso la frase en el mural, adem\u00e1s de colocarla en el libro de <em>Visitantes distinguidos<\/em>. Unos d\u00edas despu\u00e9s, una persona no identificada rasp\u00f3 nuevamente la frase, pero esta vez da\u00f1\u00f3 tambi\u00e9n el autorretrato del pintor. Rivera tuvo que reparar el da\u00f1o por segunda vez. La administraci\u00f3n del hotel decidi\u00f3 cubrir el mural con una pantalla m\u00f3vil, que se retiraba s\u00f3lo si alg\u00fan visitante notable quer\u00eda verlo, si bien, a cambio de una propina, los meseros dejaban de vez en cuando que uno que otro curioso se asomara detr\u00e1s. Salvador Novo hizo alguna menci\u00f3n en torno al tema, haciendo \u00e9nfasis en la falta de sentido del humor de la \u00e9poca. Frida Kahlo envi\u00f3 una carta de quince cuartillas al presidente Alem\u00e1n. Teresa Proenza y Juan O\u2019Gorman tambi\u00e9n reaccionaron ante esta situaci\u00f3n. El poeta Carlos Pellicer, que era amigo del pintor, opinaba que la cita \u201cno lesionaba los sentimientos cat\u00f3licos del pueblo mexicano, mientras que la censura si privaba a los ciudadanos de un bien cultural p\u00fablico\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Rivera viaj\u00f3 a Rusia en 1955 para tratarse unas complicaciones con el c\u00e1ncer que desde hac\u00eda un tiempo lo afectaba. El deterioro de su salud lo llev\u00f3, en vista de que la frase da\u00f1aba la sensibilidad cat\u00f3lica, a borrarla y en su lugar escribi\u00f3: <em>Conferencia en la Academia de Letr\u00e1n -1836<\/em>. Respet\u00f3 la verdad hist\u00f3rica, pero elimin\u00f3 incomodidades. As\u00ed, ocho a\u00f1os despu\u00e9s de ser cubierto el mural, acompa\u00f1ado de amigos y periodistas, Diego Rivera subi\u00f3 al andamio para corregir la inscripci\u00f3n, en 1956.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un par de a\u00f1os despu\u00e9s de la muerte de Rivera (1959), se tom\u00f3 la decisi\u00f3n de cambiar el mural de sitio por dos razones fundamentales: la primera, el entorno en que se encontraba, ya que el sal\u00f3n Versalles funcionaba como restaurante y sal\u00f3n de fiestas y las actividades que ah\u00ed se realizaban compromet\u00edan su integridad. La segunda, porque se detectaron hundimientos diferenciales en esta \u00e1rea provocados por el peso del mural, cuya estructura estaba sostenida con anclas met\u00e1licas empotradas a la pared y ten\u00eda ya grietas en la superficie. Se form\u00f3 una comisi\u00f3n de peritos de la que formaba parte la arquitecta Ruth Rivera, hija del artista, que estuvo presente hasta trasladar el mural a su nueva ubicaci\u00f3n en 1960. Para esta labor se hizo un armaz\u00f3n met\u00e1lico que dio soporte a todo el reverso, con un grosor de metro y medio. La obra se movi\u00f3 a 30 metros de su posici\u00f3n original, qued\u00f3 as\u00ed liberado de las columnas que romp\u00edan su unidad.<\/p>\n<h2 style=\"text-align: center;\">Terremoto y recuperaci\u00f3n<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">El 19 de septiembre de 1985 a las 7:19 de la ma\u00f1ana, el suelo en la ciudad de M\u00e9xico se sacudi\u00f3. Justamente lo sigui\u00f3 otro gran sismo al d\u00eda siguiente. Cientos de construcciones se hab\u00edan desplomado, algunas con murales, frescos, enc\u00e1usticas, temples, acr\u00edlicos, mosaicos y piedras naturales de color, que se vieron da\u00f1ados por fisuras, grietas, cuarteaduras y desprendimientos por compresi\u00f3n. Hab\u00eda obras de Orozco, Siqueiros, Rivera, Montenegro, O\u2019Gorman, Jos\u00e9 Ch\u00e1vez Morado, Pablo O\u2019Higgins, Isamu Noguchi, Marion y Grace Greenwood, entre otros. El Hotel del Prado sufri\u00f3 da\u00f1os estructurales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pocos d\u00edas despu\u00e9s de los sismos del 19 y 20 de septiembre, los restauradores responsables del patrimonio elaboraron un inventario de los murales da\u00f1ados y contaron poco m\u00e1s de cien. Algunos necesitaban intervenciones inmediatas porque los edificios en que se encontraban amenazaban con desplomarse en cualquier momento. Tom\u00e1s Zuri\u00e1n, entonces director del Centro Nacional de Conservaci\u00f3n de Obras Art\u00edsticas del INBA coment\u00f3:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entre los murales afectados se encontraba un fresco de casi 70 metros cuadrados, pintado por Diego Rivera en el Hotel del Prado en 1947, titulado <em>Sue\u00f1o de una tarde dominical en la Alameda Central<\/em>, un bello mural que naci\u00f3 entre polvo y se rescat\u00f3 entre escombros. El artista lo inici\u00f3 cuando estaba por terminarse de construir el hotel, entre cientos de trabajadores que, como hormigas, realizaban sus labores. Seg\u00fan sus propias palabras, \u201cse instal\u00f3 para pintarlo en un ancho corredor absorbiendo d\u00eda y noche polvo, humedad y fr\u00edo\u201d.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Resulta curioso que cuando fue rescatado este mural, en un alarde de t\u00e9cnica, las condiciones imperantes eran pr\u00e1cticamente las mismas descritas por Rivera.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El mural s\u00f3lo hab\u00eda sufrido algunas grietas; ten\u00eda adem\u00e1s un leve desfasamiento hacia adelante que provoc\u00f3 una compresi\u00f3n de los aplanados. Esto se debi\u00f3 a que, en cada extremo, se encontraba sujeto a dos columnas por medio de un aro de acero para darle mayor estabilidad; pero dada la fuerza de los sismos, el aro de la derecha se fractur\u00f3 y provoc\u00f3 una inclinaci\u00f3n de aproximadamente cinco cent\u00edmetros en esa zona del fresco.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El equipo de especialistas, ingenieros y restauradores cubrieron el fresco, ante la tragedia, mientras otros trabajadores dictaminaban si era necesario demoler el hotel. Finalmente se tom\u00f3 la decisi\u00f3n de rescatar la obra de su sitio y trasladarla a un \u00e1mbito de exhibici\u00f3n que garantizara su seguridad. Cualquiera que fuera su nueva sede no deber\u00eda estar alejada de la Alameda pues, cuanto m\u00e1s cerca, conservar\u00eda mejor su relaci\u00f3n con el entorno urbano al que el muralista la hab\u00eda vinculado. Se acord\u00f3 la adquisici\u00f3n del terreno en la esquina de las calles de Col\u00f3n y Balderas, donde exist\u00eda un edificio de estacionamiento de autos tan da\u00f1ado por los sismos que ser\u00eda demolido. Ah\u00ed podr\u00eda construirse un peque\u00f1o museo de sitio para exhibirlo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hab\u00eda dos opciones para su traslado; una propon\u00eda desprender el fresco por medio de la t\u00e9cnica <em>strappo<\/em>, que consiste en desprender exclusivamente la pel\u00edcula de color \u2013tan fina como el ala de una mariposa\u2013 y transportarla a un nuevo soporte. La segunda, planteaba trasladar el fresco \u00edntegramente con la enorme estructura met\u00e1lica que le serv\u00eda de soporte, en un conjunto que pesaba alrededor de 25 toneladas. Por razones est\u00e9ticas, t\u00e9cnicas y de seguridad se decidi\u00f3 por la segunda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todos los c\u00e1lculos matem\u00e1ticos para determinar la seguridad estuvieron a cargo de la Facultad de Ingenier\u00eda de la UNAM. El mural fue sostenido por doce gatos hidr\u00e1ulicos para poder aislarlo de su cimentaci\u00f3n. Lo siguiente fue comprobar si las armellas soldadas a la estructura aguantar\u00edan las maniobras de la pluma hidr\u00e1ulica. En medio de mariachis que cantaban <em>Las golondrinas y Caminos de Guanajuato<\/em>, en honor a Diego Rivera, la estructura fue deslizada hacia el exterior mediante movimientos r\u00edtmicos y con ayuda de una palanca se le desplazaba un par de cent\u00edmetros en cada movimiento. Ya en el exterior, se elev\u00f3 con la pluma. El cami\u00f3n al que fue conectada la plataforma se desplaz\u00f3 a una velocidad de dos kil\u00f3metros por hora. Al llegar al nuevo terreno ya estaba preparada la cimentaci\u00f3n en la que el mural se posar\u00eda. Despu\u00e9s de doce horas, qued\u00f3 instalado en su nueva sede; perfectamente protegido por lonas, permaneci\u00f3 a la intemperie mientras se armaba un cobertizo temporal, pues en ese momento no exist\u00eda ninguna construcci\u00f3n; la proyecci\u00f3n era que se edificara por encima del mural. La construcci\u00f3n fue terminada ocho meses m\u00e1s tarde. No fue sino hasta que el edificio estuvo listo, que pudieron realizarse los procesos de restauraci\u00f3n:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se limpi\u00f3 la superficie crom\u00e1tica con detergentes neutros y con una sal org\u00e1nica fueron eliminadas algunas afloraciones blanquecinas de carbonato. Como \u00faltima etapa de los procesos de restauraci\u00f3n, las fisuras se reintegraron con color por medio de un fino divisionismo crom\u00e1tico limitado estrictamente a las fracturas, sin tocar el color original para respetar al m\u00e1ximo la autenticidad del mural.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Museo Mural Diego Rivera, construido para resguardar <em>Sue\u00f1o de una tarde dominical en la Alameda Central<\/em>, es una obra del arquitecto Jos\u00e9 Luis Benlliure. Consta de dos plantas; es una masa de cantera con un basamento diferenciado por estr\u00edas horadadas, hacia la Plaza de la Solidaridad hay una hilera de ventanas verticales. Cuenta tambi\u00e9n con una ventana mayor que da al vest\u00edbulo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed culmin\u00f3 el rescate de uno de los m\u00e1s importantes monumentos art\u00edsticos, \u00edntimamente vinculado a nuestra identidad est\u00e9tica, hist\u00f3rica y cultural. A la fecha, en su \u00e1mbito de protecci\u00f3n, conservaci\u00f3n y difusi\u00f3n, lo admiran todos los d\u00edas cientos de mexicanos y turistas de todo el mundo, como debi\u00f3 so\u00f1ar Diego Rivera cuando lo realiz\u00f3, asociado a la Alameda Central, una de las \u00e1reas de mayor tradici\u00f3n y concurrencia en la ciudad de M\u00e9xico.<\/p>\n<h3>PARA SABER M\u00c1S<\/h3>\n<ul>\n<li>L\u00f3pez Rangel, Rafael, Jos\u00e9 Luis Benlliure: <em>Un cl\u00e1sico de la arquitectura contempor\u00e1nea en M\u00e9xico<\/em>, M\u00e9xico, UNAM, UAM, 2012.<\/li>\n<li>Tibol, Raquel, \u201cSue\u00f1o de un domingo en la Alameda\u201d, <em>Alameda: Visi\u00f3n hist\u00f3rica y est\u00e9tica de la Alameda de la Ciudad de M\u00e9xico<\/em>, M\u00e9xico, Landucci Ediciones, Instituto Nacional de Bellas Artes, 2001, pp. 123-164.<\/li>\n<li>Wolfe, Bertram D., <em>La fabulosa vida de Diego Rivera<\/em>, M\u00e9xico, Diana, 1989.<\/li>\n<li>\u201cSue\u00f1o de una tarde en la Alameda\u201d, <a href=\"https:\/\/bit.ly\/2D3x1Ho\">https:\/\/bit.ly\/2D3x1Ho<\/a><\/li>\n<\/ul>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Paulina Maya Museo Mural Diego Rivera En revista BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam. 43. Sue\u00f1o de una tarde dominical en la Alameda Central naci\u00f3 en el Hotel del Prado a finales de la d\u00e9cada de 1940. El edificio emblem\u00e1tico por las obras art\u00edsticas de su interior, qued\u00f3 seriamente afectado por los sismos de 1985, lo que oblig\u00f3 a una tarea compleja de rescate y traslado de la obra. Hoy se puede continuar apreciando en el Museo Mural Diego Rivera. Antes de la apertura del Hotel del Prado en 1947, el arquitecto Carlos Obreg\u00f3n Santacilia, responsable de su construcci\u00f3n, invit\u00f3 a Diego Rivera, Jos\u00e9 Clemente Orozco, Miguel Covarrubias, Gabriel Fern\u00e1ndez Ledesma y Roberto Montenegro para que en cada habitaci\u00f3n del hotel se realizaran pinturas y se colocaran grabados y esculturas. 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