﻿{"id":11798,"date":"2019-01-15T16:13:36","date_gmt":"2019-01-15T22:13:36","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=11798"},"modified":"2024-06-21T11:45:23","modified_gmt":"2024-06-21T17:45:23","slug":"la-dominacion-blanca-sobre-los-territorios-maya","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/la-dominacion-blanca-sobre-los-territorios-maya\/","title":{"rendered":"La dominaci\u00f3n blanca sobre los territorios maya"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">Jos\u00e9 Manuel Alcocer Bern\u00e9s<br \/>\nCronista de la ciudad de San Francisco de Campeche<\/p>\n<h3><strong><span style=\"color: #800000;\">En revista\u00a0<em>BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico<\/em>, n\u00fam. 43.<\/span><\/strong><\/h3>\n<h2 style=\"text-align: justify;\">A partir de la colonizaci\u00f3n espa\u00f1ola en el sureste mexicano, las revueltas de las poblaciones ind\u00edgenas maya ante la apropiaci\u00f3n de sus tierras fueron derrotadas unas tras otras. Como pueblo originario sobreviven sus costumbres y lengua, y el legado hist\u00f3rico y cultural.<\/h2>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: right; padding-left: 150px;\">Yo quisiera que hoy desapareciera esa raza maldita y jam\u00e1s volviese aparecer entre nosotros [&#8230;] yo los maldigo, hoy por su ferocidad salvaje, por su odio fan\u00e1tico y por su innoble af\u00e1n de exterminio.<\/p>\n<p style=\"text-align: right; padding-left: 150px;\">Justo Sierra O&#8217;Reilly, Diario de nuestro viaje&#8230;<\/p>\n<\/blockquote>\n<figure id=\"attachment_11799\" aria-describedby=\"caption-attachment-11799\" style=\"width: 770px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/01\/6_Acuarelas_2M.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-11799 \" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/01\/6_Acuarelas_2M.jpg\" alt=\"6_Acuarelas_2M\" width=\"770\" height=\"569\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/01\/6_Acuarelas_2M.jpg 1644w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/01\/6_Acuarelas_2M-300x221.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/01\/6_Acuarelas_2M-1024x757.jpg 1024w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/01\/6_Acuarelas_2M-624x461.jpg 624w\" sizes=\"(max-width: 770px) 100vw, 770px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-11799\" class=\"wp-caption-text\">An\u00f3nimo, Acuarela de la guerra de castas, pintura mural, ca. 1900. Museo del Pueblo Maya de Dzibilchalt\u00fan, Yucat\u00e1n, Secretar\u00eda de Cultura-INAH-M\u00e9x. Reproducci\u00f3n autorizada por el INAH.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>A<\/strong> partir de la conquista, los espa\u00f1oles se fueron expandiendo sobre los grandes territorios ind\u00edgenas, estableciendo haciendas y estancias ganaderas en diferentes sitios, como Hecelchak\u00e1n y Bolonch\u00e9n, en el actual territorio del estado de Campeche, lo que provoc\u00f3 un gran resentimiento entre la poblaci\u00f3n nativa que fue perdiendo sus \u00e1reas de cultivo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los mayas manten\u00edan una lucha constante por la abolici\u00f3n de los tributos eclesi\u00e1sticos y civiles, la defensa de sus tierras y la erradicaci\u00f3n de las diferencias de castas en la impartici\u00f3n de la justicia, mientras que, desde el gobierno, los blancos lidiaban por sostener sus pol\u00edticas de dominio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otra causa del descontento de la poblaci\u00f3n ind\u00edgena fue el pago de las llamadas obvenciones parroquiales (doce y medio reales para los hombres y nueve para las mujeres) que ten\u00edan que pagar en forma obligatoria. Adem\u00e1s, entre 1838 y 1845, los mayas fueron utilizados como leva en ej\u00e9rcitos de l\u00edderes locales con el ofrecimiento de suspenderles las contribuciones y obvenciones, pero una vez alcanzados sus prop\u00f3sitos se olvidaban de las promesas hechas. Todo esto acrecent\u00f3 el enojo de la poblaci\u00f3n maya contra los blancos. Finalmente se organizaron para iniciar una gran rebeli\u00f3n encabezada por Manuel Antonio Ay, cacique de Chichimil\u00e1; Cecilio Chi, cacique de Tepich: y Jacinto Pat, cacique de Tihosuco.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para 1847, la provincia de Yucat\u00e1n estaba dividida en cinco partidos: M\u00e9rida, la capital, donde se asentaba el gobierno; Izamal con una concentraci\u00f3n de ind\u00edgenas muy importante; el distrito de Campeche, puerto exportador e importador en la pen\u00ednsula; Valladolid con una fuerte congregaci\u00f3n nativa y, por \u00faltimo, la regi\u00f3n de Tekax, \u201cdonde surgi\u00f3 el sector ind\u00edgena m\u00e1s agresivo durante la guerra, am\u00e9n de que en Tepich, perteneciente a este distrito, comenz\u00f3 la lucha el 30 de julio de 1847\u201d, como se\u00f1ala la investigadora Teresa Ramayo. Una carta descubierta de manera involuntaria alert\u00f3 a las autoridades yucatecas de que los caciques mayas estaban preparando un levantamiento contra ellos. Ay, quien ten\u00eda la misiva, fue enjuiciado y fusilado. Esta acci\u00f3n fue la chispa que prendi\u00f3 el fuego y en pocos d\u00edas la insurrecci\u00f3n cundi\u00f3 por todo el territorio, inici\u00e1ndose una de las rebeliones ind\u00edgenas m\u00e1s larga y sangrienta y cuya verdadera conclusi\u00f3n no llegar\u00eda sino hasta entrado el siglo XX.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La toma de Tepich por las fuerzas de Cecilio Ch\u00ed, aterroriz\u00f3 a los blancos; se hablaba de la profec\u00eda del Chilam Balam que se\u00f1alaba que todos los \u201cDzules\u201d (blancos), ser\u00edan expulsados del territorio y ello permitir\u00eda el renacimiento de la raza maya. El odio se reflej\u00f3 en pueblos arrasados con violencia, degollamiento de sacerdotes, violaci\u00f3n de mujeres, incluso se hablaba de sacrificios humanos a los dioses ind\u00edgenas. Todas estas noticias corrieron de boca en boca por lo que oleadas de \u201cDzules\u201d abandonaban y abarrotaban los caminos huyendo de lo que ellos llamaban \u201cla rebeli\u00f3n de los indios b\u00e1rbaros\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las autoridades prohibieron que se les vendieran p\u00f3lvora y plomo, el uso de armas, el cultivo del ma\u00edz (solo se permit\u00eda lo necesario para su alimentaci\u00f3n), y el consumo de alcohol. Los que no acataron tales medidas fueron apresados y enviados a los presidios de Campeche y Veracruz.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para mediados de 1848, pr\u00e1cticamente todo el territorio estaba en manos de los rebeldes, excepto M\u00e9rida, Campeche y algunos pueblos del Camino Real. El gobierno no encontraba una soluci\u00f3n viable al conflicto. El gobernador Santiago M\u00e9ndez dej\u00f3 el mando a Miguel Barbachano, quien envi\u00f3 comisiones de paz, encabezadas por sacerdotes, pues tal parec\u00eda que los mayas solo confiaban en ellos. Anteriormente, M\u00e9ndez, en un intento de solucionar el conflicto hab\u00eda redactado cartas para los gobiernos de Espa\u00f1a e Inglaterra pidiendo su apoyo econ\u00f3mico y militar. Incluso su yerno, Justo Sierra O&#8217;Reilly, fue enviado a Estados Unidos solicitando ayuda a cambio del territorio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las comisiones de sacerdotes tuvieron \u00e9xito, pues se firmaron los acuerdos de Tzucacab con Jacinto Pat, en los que parec\u00eda que se pon\u00eda fin a la guerra. Sin embargo, el conflicto no estaba finiquitado, m\u00e1s bien entr\u00f3 en receso debido a una serie de acontecimientos: la muerte violenta de Cecilio Ch\u00ed, el m\u00e1s radical de los jefes rebeldes; el desgaste de varios a\u00f1os de guerra, las discordancias entre los grupos, la dificultad para conseguir p\u00f3lvora y armas, y la falta de alimentos, principalmente de ma\u00edz.<\/p>\n<h2 style=\"text-align: center;\">Guerra en Campeche<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">La guerra de Castas fue un acontecimiento que involucr\u00f3 tanto a M\u00e9rida como a Campeche y a sus pol\u00edticos. El ayuntamiento campechano llev\u00f3 a cabo una serie de acciones para que \u201cfuesen aplicadas en abastecer suficientemente a la ciudad, de granos y dem\u00e1s art\u00edculos de primera necesidad, para favorecer a los desgraciados hu\u00e9spedes\u201d y las principales familias apoyaron con dinero, comida y habitaci\u00f3n a los cientos de refugiados \u201cDzules\u201d que llegaban a la poblaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque la guerra involucr\u00f3 a los pueblos del Camino Real, se concentr\u00f3 m\u00e1s en la regi\u00f3n de los Chenes, por lo que el objetivo del gobierno, seg\u00fan la editorial del 5 de marzo de 1849, del peri\u00f3dico <em>El F\u00e9nix<\/em>, de Campeche, fue \u201carrojar a los b\u00e1rbaros del partido del Hopelch\u00e9n\u201d. Un a\u00f1o despu\u00e9s, el 15 de abril de 1850, nuevamente <em>El F\u00e9nix<\/em> informaba que \u201c\u2026la guerra sigue activa, los rebeldes a la cuenta est\u00e1n determinados a enrostrar con todas las consecuencias de su obstinaci\u00f3n y seg\u00fan algunas noticias est\u00e1n reorganiz\u00e1ndose en varios puntos\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La regi\u00f3n de los Chenes se convirti\u00f3 en el l\u00edmite donde se asentaron los llamados mayas pac\u00edficos y el territorio del hoy estado de Quintana Roo, los llamados mayas rebeldes, con su asiento principal en Chan Santa Cruz, donde se desarroll\u00f3 el culto de la cruz parlante que se torn\u00f3 en la gu\u00eda de los rebeldes. Esta nueva religi\u00f3n adapt\u00f3 elementos cat\u00f3licos con tradiciones y creencias mayas. La cruz dirigi\u00f3 a este grupo rebelde, incluso en el aspecto militar. Ella \u201chablaba\u201d y su mensaje era interpretado a trav\u00e9s de maestros cantores, quienes recib\u00edan esta facultad directamente de Dios.<\/p>\n<h2 style=\"text-align: center;\">De distrito a estado<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es oportuno se\u00f1alar que, desde la \u00e9poca colonial, hab\u00eda existido una \u201cconstante rivalidad\u201d entre los campechanos y meridanos, principalmente por motivos econ\u00f3micos. Los \u00faltimos se quejaban de que el puerto campechano les resultaba demasiado lejano y el costo de los impuestos a sus mercanc\u00edas no favorec\u00eda a los intereses de los hacendados yucatecos, am\u00e9n de que hab\u00eda diferencias pol\u00edticas entre los grupos de poder; uno de ellos fue la creaci\u00f3n del cargo de teniente de rey con sede en la ciudad de Campeche, como la segunda fuerza pol\u00edtica, pues en caso de que faltase el gobernador \u00e9l ocupar\u00eda el cargo. Esta situaci\u00f3n se agrav\u00f3 a\u00fan m\u00e1s cuando los yucatecos obtuvieron en 1808 el permiso del Rey para reabrir el puerto de Sisal, m\u00e1s cercano a M\u00e9rida, lo que hizo que disminuyeran el env\u00edo de productos de importaci\u00f3n de una gran parte del territorio por el muelle campechano, afectando econ\u00f3micamente los intereses de esta regi\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esto deriv\u00f3 en que los campechanos se planteasen la idea de una posible separaci\u00f3n, idea que desde tiempo atr\u00e1s estaba presente. Por primera vez, la iniciativa fue argumentada en el Congreso nacional de 1824, cuando el diputado Joaqu\u00edn Casares y Armas present\u00f3 un proyecto para erigir el antiguo distrito de Campeche en el estado occidental de la pen\u00ednsula; pero la propuesta no prosper\u00f3 y no recibi\u00f3 continuidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las rivalidades continuar\u00edan, ahora representadas por los grupos pol\u00edticos liderados por Miguel Barbachano y Santiago M\u00e9ndez, quienes representaban los intereses de los meridanos y campechanos respectivamente. Consecuencia de ello ser\u00eda tambi\u00e9n la movilizaci\u00f3n de los ind\u00edgenas y el levantamiento social de los mayas contra los blancos, que avivar\u00eda el fuego de la separaci\u00f3n pol\u00edtica entre ambas entidades finalmente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En 1857, un problema electoral fue la chispa necesaria para iniciar el movimiento separatista y lograr la segregaci\u00f3n definitiva del distrito campechano. Despu\u00e9s del levantamiento, ambos gobiernos acordaron firmar un convenio de divisi\u00f3n territorial. En el documento, se plantearon los nuevos l\u00edmites. La parte campechana se compromet\u00eda a \u201cmantener cubierta la l\u00ednea fronteriza de los Chenes [\u2026] auxiliando al gobierno de Yucat\u00e1n para sostener la guerra contra los indios\u201d, as\u00ed como enviar un subsidio para sostenerla contra los mayas, sin \u201cderecho a ninguna retribuci\u00f3n o beneficio por raz\u00f3n de bot\u00edn que se haga a los b\u00e1rbaros o por cualquier otra utilidad que derive de ellos el departamento de Yucat\u00e1n\u201d. Para ambas partes, el exterminio de los mayas era primordial y b\u00e1sico para su futuro agro comercial.<\/p>\n<h2 style=\"text-align: center;\">La derrota maya<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por muchos a\u00f1os, la franja territorial de los <em>huites<\/em>, que arrancaba de Maxcan\u00fa y Tekax hacia Guatemala y Belice, fue un territorio de ap\u00f3statas y fugitivos, un espacio que qued\u00f3 fuera de los evangelizadores. Los poblados que lo integraban fueron Bolonch\u00e9n, Dzibalch\u00e9n, Hopelch\u00e9n, Xcupicalcab, Dzibilnocac, Xkomch\u00e9n, Chichanh\u00e1, Loch\u00e1, Xcanh\u00e1, Mesanpich, Mecanch\u00e9, Xmaben, Nohayim y otras aldeas aut\u00f3nomas, gobernadas por sus <em>bataboob<\/em> (caciques), alejadas, pero no ajenas a la poblaci\u00f3n ind\u00edgena. Toda esta \u00e1rea formar\u00eda parte de Hopelch\u00e9n y ah\u00ed se asentar\u00edan los llamados mayas pac\u00edficos, aquellos que se encargar\u00edan de defender la nueva frontera del novel estado contra las acciones de los \u201cb\u00e1rbaros rebeldes\u201d, que realizaban incursiones militares contra ella.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En 1864, la pen\u00ednsula fue invadida por la escuadra francesa, el gobierno local capitul\u00f3 y entreg\u00f3 la ciudad de Campeche. El nuevo comisario imperial, Jos\u00e9 Salazar Il\u00e1rregui, lleg\u00f3 con la encomienda de unificar el territorio y, por ende, el estado de Campeche desapareci\u00f3 y se reintegr\u00f3 nuevamente a Yucat\u00e1n. Durante el periodo que dur\u00f3 el Segundo Imperio, una de las acciones encomendadas a las autoridades fue la de valorar la situaci\u00f3n de los mayas y las acciones que se tomar\u00edan al respecto, ya fuera para exterminarlos o para convencerlos de firmar la paz.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entre las gestiones que se llevaron a cabo estuvo la de controlar el flujo de armas y p\u00f3lvora para los rebeldes y multas a quienes se las proporcionaran. Tambi\u00e9n se apel\u00f3 a la \u201cuni\u00f3n\u201d de todos los yucatecos para \u201cdesbaratar a un pu\u00f1ado de salvajes que se burla hace tiempo de nuestra civilizaci\u00f3n [\u2026] con tantos hijos valientes que tiene, con los recursos que cuenta \u00bfno hubiese acabado de un soplo a dos o tres mil indios indisciplinados, cobardes, id\u00f3latras, desmoralizados, que no puedan resistir a un solo impulso simult\u00e1neo si este se hubiera querido dar?\u201d. Estas declaraciones y otras m\u00e1s eran publicadas en los peri\u00f3dicos campechanos; igualmente, se insertaban editoriales en los que se acusaba a los mayas de ser culpables de la situaci\u00f3n de penuria de la pen\u00ednsula y se empleaban ep\u00edtetos para referirse a ellos como \u201cc\u00e1ncer de la humanidad\u201d, \u201cindios b\u00e1rbaros\u201d, \u201cinfames malvados\u201d, \u201cmaldecidos abortos de la humanidad\u201d. Esto influy\u00f3 notablemente en la opini\u00f3n p\u00fablica de la ciudad de Campeche que ve\u00eda a los mayas como un verdadero peligro para la raza blanca. Incluso se lleg\u00f3 a desconfiar de los sirvientes ind\u00edgenas de muchos a\u00f1os, temiendo, en cualquier momento, ser asesinados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al t\u00e9rmino del Segundo Imperio y con el triunfo de la Rep\u00fablica, la guerra continu\u00f3 en menor escala. Por ejemplo, el <em>Peri\u00f3dico Oficial<\/em> de 1888 se\u00f1ala: \u201cel se\u00f1or Quint\u00edn Flores en este pueblo dio informes que los indios rebeldes se atacaron con los pac\u00edficos de la vivienda de Xconcep [\u2026] no queda la menor duda de que existe una invasi\u00f3n de los b\u00e1rbaros a los cantones del sur\u2026\u201d. Estas incursiones continuaron por varios a\u00f1os hacia territorio campechano por parte de aquellos asentados en la zona oriental de la pen\u00ednsula por varios a\u00f1os. De hecho, la guerra de castas finalizar\u00eda hasta el 22 de enero de 1901 cuando el ej\u00e9rcito federal tomara Chan Santa Cruz. Los grandes perdedores fueron los mayas asentados en toda la pen\u00ednsula a quienes ahora se denomin\u00f3 \u201cmestizos\u201d y se convirtieron en los sirvientes de sus nuevos amos, trabajando como esclavos de las grandes haciendas henequeneras. Inclusive, actualmente, se les sigue llamando bajo esa denominaci\u00f3n: \u201cmestizos\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin duda este acontecimiento conocido como la guerra de Castas marc\u00f3 un hito en la historia de la pen\u00ednsula. Sus or\u00edgenes nacieron por los continuos abusos de los blancos desde la conquista. Aun as\u00ed, los mayas lograron preservar sus costumbres, su lengua y su enorme legado hist\u00f3rico y cultural sobrevive y forma parte de nosotros mismos pues somos, sin duda alguna, producto de un mestizaje cultural e hist\u00f3rico.<\/p>\n<h3>PARA SABER M\u00c1S<\/h3>\n<ul>\n<li>Baquiero, Serapio, <em>Ensayo hist\u00f3rico sobre las revoluciones de Yucat\u00e1n desde el a\u00f1o de 1840 hasta 1864<\/em>, M\u00e9rida, Uay, 1990.<\/li>\n<li>Ramayo, Teresa, <em>Los mayas pac\u00edficos de Campeche<\/em>, Campeche, Universidad Aut\u00f3noma de Campeche, 2012.<\/li>\n<li>Reed, Nelson, <em>La guerra de castas<\/em>, M\u00e9xico, Era, 1985.<\/li>\n<li>Sullivan, Paul, <em>\u00bfPara qu\u00e9 lucharon los mayas rebeldes?, vida y muerte de Bernardino Cen<\/em>, M\u00e9xico, Universidad de Quintana Roo, 1998.<\/li>\n<\/ul>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jos\u00e9 Manuel Alcocer Bern\u00e9s Cronista de la ciudad de San Francisco de Campeche En revista\u00a0BiCentenario. 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