﻿{"id":11708,"date":"2018-12-14T20:40:46","date_gmt":"2018-12-15T02:40:46","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=11708"},"modified":"2025-09-15T20:32:07","modified_gmt":"2025-09-16T02:32:07","slug":"recuerdos-de-persecuciones-caminatas-nocturnas-y-tanques-de-guerra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/recuerdos-de-persecuciones-caminatas-nocturnas-y-tanques-de-guerra\/","title":{"rendered":"Recuerdos de persecuciones, caminatas nocturnas y tanques de guerra"},"content":{"rendered":"\r\n<p>Alberto del Castillo Troncoso<br \/>Instituto Mora<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h4 class=\"has-text-color has-vivid-red-color\"><span style=\"color: #800000;\"><strong>En revista <\/strong><em><strong>BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico<\/strong><\/em><strong>, n\u00fam.\u00a0 42.<\/strong><\/span><\/h4>\r\n<p><a href=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/BiC_42_Testimonio_Persecusiones_nocturnas.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-full wp-image-16736\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/BotonPDF2-e1670355523220.png\" alt=\"\" width=\"87\" height=\"44\" \/><\/a><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\" style=\"text-align: justify;\">Una manera de acercarnos a los hechos de 1968 se centra en la mirada de un ni\u00f1o que transitaba con normalidad por las vivencias cotidianas de entonces. Tambi\u00e9n la fotograf\u00eda funciona como disparador de la memoria y simbolismos para establecer otras maneras de reflexionar y cuestionar. \r\n\r\n<\/h3>\r\n<div class=\"wp-block-image size-full wp-image-14530\">\r\n<figure class=\"alignleft\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" width=\"300\" height=\"243\" class=\"wp-image-14530\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/BiC-42-Ni\u00f1os-jugando-en-un-tanque-un-d\u00eda-despu\u00e9s-de-la-masacre-de-Tlatelolco-3-de-octubre-de-1968-AFHGV-689-300x243.jpg\" alt=\"Ram\u00f3n Guzm\u00e1n Valdez, Ni\u00f1os jugando sobre un veh\u00edculo del ej\u00e9rcito un d\u00eda despu\u00e9s de la masacre de Tlatelolco, 3 de octubre de 1968, inv. 0689. Archivo Fotogr\u00e1fico de El Heraldo de M\u00e9xico-Guti\u00e9rrez Viv\u00f3-Balderas, Biblioteca Francisco Xavier Clavigero, Universidad Iberoamericana, Ciudad de M\u00e9xico.\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/BiC-42-Ni\u00f1os-jugando-en-un-tanque-un-d\u00eda-despu\u00e9s-de-la-masacre-de-Tlatelolco-3-de-octubre-de-1968-AFHGV-689-300x243.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/BiC-42-Ni\u00f1os-jugando-en-un-tanque-un-d\u00eda-despu\u00e9s-de-la-masacre-de-Tlatelolco-3-de-octubre-de-1968-AFHGV-689-624x507.jpg 624w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/BiC-42-Ni\u00f1os-jugando-en-un-tanque-un-d\u00eda-despu\u00e9s-de-la-masacre-de-Tlatelolco-3-de-octubre-de-1968-AFHGV-689.jpg 747w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/>\r\n<figcaption>Ram\u00f3n Guzm\u00e1n Valdez, Ni\u00f1os jugando sobre un veh\u00edculo del ej\u00e9rcito un d\u00eda despu\u00e9s de la masacre de Tlatelolco, 3 de octubre de 1968, inv. 0689. Archivo Fotogr\u00e1fico de El Heraldo de M\u00e9xico-Guti\u00e9rrez Viv\u00f3-Balderas, Biblioteca Francisco Xavier Clavigero, Universidad Iberoamericana, Ciudad de M\u00e9xico.<\/figcaption>\r\n<\/figure>\r\n<\/div>\r\n<h2 style=\"text-align: justify;\">\r\n\r\n<\/h2>\r\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>L<\/strong>a protesta estudiantil de 1968 marc\u00f3 un parteaguas en la historia reciente de M\u00e9xico y otros lugares del mundo. El sentido y significados de aquel episodio hay que buscarlos en la onda expansiva de la d\u00e9cada de los sesenta. El 68 ha sido estudiado desde distintas vertientes, que cubren los \u00e1mbitos de la pol\u00edtica, la sociedad y la cultura de la historia de nuestro pa\u00eds.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">La m\u00e9dula del movimiento consisti\u00f3 en la reivindicaci\u00f3n de un Estado de derecho, en un momento en que el sistema pol\u00edtico mexicano giraba en torno a un solo partido, el Revolucionario Institucional (PRI), el cual gobernaba sin contrapesos democr\u00e1ticos reales y con una subordinaci\u00f3n de los poderes legislativo y judicial a la figura del presidente en turno.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Los hechos del 68 constituyen un referente para la historia de los capitalinos. Una parte significativa de ellos tuvo lugar en las calles y las avenidas de una urbe de seis millones de habitantes. La protesta social se inici\u00f3 de una manera muy violenta a finales del mes de julio en el centro de la ciudad, con una gran represi\u00f3n de polic\u00edas, granaderos y soldados contra los adolescentes de prepas y vocacionales, fue retomada de manera pac\u00edfica en agosto por los universitarios y polit\u00e9cnicos en el sur de la capital y lleg\u00f3 a su cl\u00edmax a lo largo del mes de septiembre en el norte y de manera particular en el barrio de Tlatelolco, escenario de grandes batallas campales de estudiantes y padres y madres de familia contra polic\u00edas, granaderos, judiciales y miembros del ej\u00e9rcito mexicano apostados en la zona.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Finalmente, la masacre de un n\u00famero todav\u00eda no determinado de ciudadanos ejecutada por parte de francotiradores profesionales del Estado Mayor Presidencial, soldados del ej\u00e9rcito, y grupos paramilitares la tarde del 2 de octubre en la Plaza de Las Tres Culturas represent\u00f3 un foco de terror que se extendi\u00f3 con su terrible dosis de miedo, desencanto y paranoia a los habitantes de otras zonas de la ciudad en las siguientes semanas.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Las marchas festivas de los estudiantes y otros sectores de la poblaci\u00f3n realizadas en los meses de agosto y septiembre de aquel a\u00f1o recorrieron grandes extensiones de la ciudad desde distintos lugares y la mayor\u00eda culmin\u00f3 en el z\u00f3calo capitalino, un espacio semi-sagrado, reservado hasta ese momento a la expresi\u00f3n p\u00fablica de sindicatos charros y otros grupos afines a la pol\u00edtica del presidente en turno. De esta manera, la protesta del 68 se extendi\u00f3 a zonas muy amplias de la capital, si tomamos en cuenta el accionar cotidiano de las brigadas estudiantiles que llevaron propaganda juvenil por los rumbos m\u00e1s diversos y heterog\u00e9neos, de la extensa zona de Iztapalapa al barrio de Tepito y la colonia Doctores, o bien, de Tacubaya a Ciudad Sat\u00e9lite y Azcapotzalco, pasando por los pueblos de Tlalpan, Xochimilco y Topilejo, entre otros muchos itinerarios: una urbe marginada y compleja muy distinta a la ciudad idealizada y edulcorada imaginada por los dise\u00f1adores del comit\u00e9 ol\u00edmpico para la gesta deportiva de aquel a\u00f1o.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">En los \u00faltimos a\u00f1os la memoria de los l\u00edderes y protagonistas de los hechos ha sido atendida a partir de la perspectiva de la historia oral. A su vez, el inter\u00e9s de los investigadores se ha extendido a los recuerdos de los brigadistas y otros ciudadanos de a pie y se han incorporado algunas lecturas de g\u00e9nero, con lo que se ha cubierto una cantidad importante de testimonios, que sin embargo resultan a\u00fan insuficientes.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">En el contexto de lo anterior, puede se\u00f1alarse que la perspectiva infantil representa todav\u00eda un vac\u00edo a la hora de recrear y dar cuenta de los acontecimientos de aquella \u00e9poca, y es que el imaginario que conocemos hasta este momento est\u00e1 representado por un mundo percibido y narrado en forma predominante por adultos varones, con los intereses y preocupaciones pol\u00edticas y existenciales que se desprenden de ello.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Al respecto, mi experiencia personal me ha ofrecido algunas claves para acercarme a este tema e imaginar otros escenarios. Yo nac\u00ed muy cerca de Ciudad Universitaria, en el sur de la ciudad de M\u00e9xico, en el seno de una familia de clase media y ten\u00eda ocho a\u00f1os cuando se present\u00f3 en mi vida el vendaval del 68. Entre otras im\u00e1genes que se pierden en la bruma del tiempo, recuerdo varios acontecimientos que marcaron mi vida para los a\u00f1os venideros:<\/p>\r\n<blockquote>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; La violenta irrupci\u00f3n del mitin rel\u00e1mpago realizado por una brigada estudiantil en el restaurante <em>Sanborns<\/em> de San \u00c1ngel, justo enfrente del monumento al General \u00c1lvaro Obreg\u00f3n y su horrible mano, en los l\u00edmites de mi territorio urbano habitual en aquella \u00e9poca, por cierto bastante caminable, incluso para los menores, cuyas coordenadas cotidianas se extend\u00edan de sur a norte, de la Pista de Hielo Insurgentes en San \u00c1ngel, donde mi hermana y sus amigos iban a escuchar a grupos musicales como los <em>Ovnis<\/em>, <em>Tinta blanca<\/em> y los <em>Dug Dug\u00b4s<\/em>, que hac\u00edan <em>covers<\/em> de los <em>Beatles,<\/em> hasta el bello cine \u201cManacar\u201d en el cruce con R\u00edo Churubusco, con su incre\u00edble mural de Carlos M\u00e9rida y la deliciosa cafeter\u00eda \u201cBonanza\u201d, donde, de acuerdo con mi experiencia gastron\u00f3mica de aquellos a\u00f1os, se serv\u00edan las mejores hamburguesas del mundo.<\/p>\r\n<\/blockquote>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero no nos dispersemos. El asunto es que en aquella tarde yo acompa\u00f1aba a mi t\u00eda Leonor y a su novio en calidad de \u201cchaper\u00f3n\u201d, protector del honor familiar y me qued\u00e9 paralizado con el popote de la malteada de fresa en la boca cuando un grupo de muchachos irrumpieron a gritos en el tranquilo escenario clase mediero del Sanbornsy circularon r\u00e1pidamente entre las mesas arrojando una serie de volantes y denunciando a voz en cuello la represi\u00f3n del gobierno del presidente Gustavo D\u00edaz Ordaz, entre aplausos de algunos y abucheos de otros de los parroquianos, que para mi sorpresa siguieron discutiendo y debatiendo a gritos el tema bastante tiempo despu\u00e9s de que los estudiantes ya hab\u00edan desaparecido de la escena.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; El atisbo desde la ventanilla de un cami\u00f3n de la l\u00ednea de autobuses \u201cInsurgentes-Bellas Artes-San \u00c1ngel\u201d de una implacable persecuci\u00f3n polic\u00edaca contra los estudiantes realizada enfrente del cine \u201cLas Am\u00e9ricas\u201d, instantes despu\u00e9s de salir de aquel para m\u00ed sagrado recinto con algunos amigos de la funci\u00f3n vespertina, conmovido por haber visto la pel\u00edcula <em>Los pre-universitarios<\/em>, una comedia espa\u00f1ola un poco boba que mostraba el lado amable y simp\u00e1tico de un grupo de estudiantes de bachillerato que terminaban su ciclo acad\u00e9mico y abandonaban el confort de la escuela para enfrentar la universidad y la incertidumbre de la vida adulta en los \u00faltimos a\u00f1os de la dictadura del general Francisco Franco, y que a m\u00ed me permitieron intuir que en la juventud exist\u00eda un prometedor universo seductor y atractivo que me esperaba, m\u00e1s all\u00e1 de la aburrida etapa de la ni\u00f1ez.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Los tanques del ej\u00e9rcito desplegados a lo largo de distintas calles y acomodados en el estacionamiento de la \u201cComercial Mexicana\u201d, registrados a lo lejos en alguna caminata nocturna en busca de aventuras con mis amigos de la colonia Guadalupe Inn. A diferencia de las otras, para mi conciencia infantil estas im\u00e1genes no evidenciaban alg\u00fan tipo de violencia en contra de la poblaci\u00f3n y m\u00e1s bien se instalaron en mi mente como una forma de percibir y considerar la presencia militar como si fueran algo normal, esto es, como parte del paisaje urbano de aquellos a\u00f1os, lo que ahora como adulto me parece m\u00e1s grave y ominoso: una forma de naturalizar la presencia castrense en la vida cotidiana de los ciudadanos.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Todos estos recuerdos imborrables me generaron cierta ansiedad e inquietud, prolongada en las sobremesas familiares en las que, a medida que la protesta estudiantil se incrementaba y se hac\u00eda m\u00e1s visible en distintas zonas de la ciudad, mi padre reclamaba cautela y prudencia ante la posible respuesta represiva del gobierno, mientras que mi hermano mayor, estudiante de bachillerato en una escuela incorporada a la UNAM replicaba al consejo patriarcal e intentaba convencer para la causa al resto de la familia pronunciando un discurso moderado a favor de la protesta estudiantil.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Nada de esto me impidi\u00f3 por cierto el disfrute tan anhelado de presenciar los multi-esperados juegos ol\u00edmpicos e incluso asistir con algunos vecinos solo diez d\u00edas despu\u00e9s de la masacre de Tlatelolco a la Avenida Insurgentes, a la altura de las calles Ricardo Castro y Jaime Nun\u00f3 -en las que solo un par de d\u00edas antes hab\u00eda visto varios tanques estacionados en las banquetas-, para ver pasar la llegada del atleta que llevaba la antorcha ol\u00edmpica rumbo a la entrada del estadio de Ciudad Universitaria, en donde ya lo estaba esperando la inolvidable Enriqueta Basilio para subir a grandes zancadas una enorme escalinata y encender el pebetero ol\u00edmpico ante el gozo y la euforia de la multitud.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Termino aqu\u00ed con estas breves notas de mi memoria personal, resorte fundamental para la elaboraci\u00f3n de este ejercicio.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Es interesante explorar qu\u00e9 recuerdos de aquella \u00e9poca han sobrevivido en la memoria infantil, indagar en lo que significa para un adulto haber sido un ni\u00f1o y percibir la realidad desde una \u00f3ptica muy particular en aquellos a\u00f1os, precisar con qu\u00e9 episodios y acontecimientos de la historia personal y familiar est\u00e1n relacionados los recuerdos, ubicar la procedencia y el tipo de informaci\u00f3n medi\u00e1tica sobre los hechos al que los menores ten\u00edan acceso y la manera como asimilaron y digirieron de manera simb\u00f3lica sus contenidos, para finalmente tratar de comprender como todo esto se vincula con contextos sociales muy concretos, relacionados con la vida cotidiana en ciertas zonas de la Ciudad de M\u00e9xico.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">No pretendo recrear a partir de estos recuerdos una versi\u00f3n coherente y racional en torno al episodio del \u201868 que se contraponga a la historia oficial o convencional, sino sugerir una serie de pistas e indicios que forman parte de un conjunto de conceptos, im\u00e1genes y representaciones en torno a la fecha poco explorados hasta este momento y que nos pueden permitir un acercamiento distinto a cierto tipo de referentes e imaginarios y contrastarlos con otras narrativas en torno a los hechos, en los que se puedan diferenciar los fragmentos microsc\u00f3picos de una o varias biograf\u00edas con la historia de los grandes acontecimientos.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Estoy consciente de los alcances y los l\u00edmites de la fuente testimonial y tomo el espacio de la memoria no como algo est\u00e1tico o terminado, sino como un espacio din\u00e1mico, como un campo de batalla y negociaci\u00f3n atravesados por una reinvenci\u00f3n permanente orquestada desde el horizonte del presente.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Por todo lo anterior, este art\u00edculo representa una primera aproximaci\u00f3n al tema, indagando en torno a los vericuetos de la memoria y los recuerdos generados en la etapa infantil, solo con el \u00e1nimo de generar pistas de trabajo y posibles hip\u00f3tesis.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">En futuras investigaciones espero abordar de manera m\u00e1s sistem\u00e1tica estos problemas, para ir consolidando este tipo de enfoques un poco marginales respecto del resto de la historiograf\u00eda mexicana.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">La articulaci\u00f3n y el di\u00e1logo con algunos de estos escenarios urbanos puede rastrearse tambi\u00e9n de manera privilegiada en la fotograf\u00eda, que ofrece nuevas opciones narrativas. Varios miles de im\u00e1genes censuradas o publicadas en la prensa, las pertenecientes a los archivos period\u00edsticos y a los acervos particulares de los ciudadanos, as\u00ed como otras que pertenecieron al registro pol\u00edtico de los servicios de inteligencia del Estado mexicano, pueden ser consultadas por fin por los ciudadanos a medio siglo de distancia.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Por lo pronto, presento para su lectura una serie de im\u00e1genes que pueden complementarse muy bien con los testimonios orales. Algunas funcionan como disparadores de la memoria y otras tienen un car\u00e1cter m\u00e1s simb\u00f3lico que nos obliga a repensar lo que consider\u00e1bamos obvio y nos permiten pasar a otro estadio de reflexiones y cuestionamientos. En todas ellas pueden apreciarse algunas miradas oblicuas en torno a la ni\u00f1ez y otros temas relacionados con la vida de la ciudad que pueden funcionar muy bien con esta idea de comenzar a trazar otro tipo de lecturas y de narrativas sobre los hechos.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Todas estas im\u00e1genes proceden de distintas visiones que se han ido ensamblando en nuestra memoria colectiva a lo largo de estas cinco d\u00e9cadas, algunas de ellas fueron publicadas al d\u00eda siguiente de los acontecimientos y otras permanecieron ocultas de nuestra vista durante varias d\u00e9cadas. Tambi\u00e9n hay que considerar que provienen de lugares muy distintos que abarcan desde la mirada del reportero gr\u00e1fico hasta el funcionario al servicio de la polic\u00eda del Estado, pasando por los fot\u00f3grafos independientes y los simples aficionados que tuvieron la voluntad y la oportunidad de retratar los acontecimientos.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Por todo lo anterior, debemos comenzar a diferenciarlas en sus intenciones originales y en sus circulaciones e itinerarios posteriores para recuperar as\u00ed la complejidad y la heterogeneidad de un movimiento que se ha convertido en uno de los referentes m\u00e1s relevantes de la historia reciente de nuestro pa\u00eds.<\/p>\r\n<h3><strong>PARA SABER M\u00c1S<\/strong><\/h3>\r\n<ul>\r\n<li>Del Castillo Troncoso, Alberto, <em>Ensayo sobre el movimiento estudiantil. La fotograf\u00eda y la construcci\u00f3n de un imaginario<\/em>, Instituto Mora\/IISUE, M\u00e9xico, 2012<\/li>\r\n<li>Gonz\u00e1lez De Alba, Luis, <em>Los d\u00edas y los a\u00f1os<\/em>, ERA, M\u00e9xico, 1971<\/li>\r\n<li>Documental: \u201cPalabra de fot\u00f3grafo. Testimonios sobre el 68\u201d, Instituto Mora\/Centro Cultural Universitario Tlatelolco, M\u00e9xico, 2011<\/li>\r\n<\/ul>\r\n<p>&nbsp;<\/p>\r\n<h2 style=\"text-align: justify;\"><\/h2>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Alberto del Castillo TroncosoInstituto Mora En revista BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam.\u00a0 42. Una manera de acercarnos a los hechos de 1968 se centra en la mirada de un ni\u00f1o que transitaba con normalidad por las vivencias cotidianas de entonces. Tambi\u00e9n la fotograf\u00eda funciona como disparador de la memoria y simbolismos para establecer otras maneras de reflexionar y cuestionar. 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